CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL
SENADO
Año 1998 VI Legislatura
Comisiones. Núm. 340COMISION ESPECIAL SOBRE REDES INFORMATICAS
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. DON ESTEBAN GONZALEZ PONS
celebrada el lunes, 19 de octubre de 1998
ORDEN DEL DIA:
Comparecencias para informar sobre la materia objeto de la Comisión:
--Del señor Director de LaBrújula.Net, don Mikel Amigot Remón (Número de expediente 715/000245).
--Del señor Presidente de la Asociación de Internautas, don Víctor Domingo Prieto (Número de expediente 715/000246).
--Del señor Consejero Director General de Telefónica, don Guillermo Fernández Vidal (Número de expediente 715/000247).
Se abre la sesión a las diez horas y diez minutos.
El señor PRESIDENTE: Señorías, se abre la sesión.
En primer lugar, vamos a proceder a aprobar el Acta de la sesión anterior, celebrada el 13 de septiembre, que ha sido previamente repartida a los miembros de la Mesa y a los portavoces de los Grupos Parlamentarios, por lo que si la Comisión está de acuerdo podría aprobarse por asentimiento. ¿Puede entenderse aprobada por asentimiento? (Pausa.) Queda aprobada.
A continuación, se va a proceder a una serie de tres comparecencias que de algún modo se salen de la línea de trabajo que tenía marcada la Comisión, pero que, tal y como fue contemplado por la Mesa y portavoces, va a permitir
a la Comisión analizar y estudiar las huelgas producidas en la red durante los últimos meses en nuestro país.
La Mesa y los portavoces coincidieron en entender que con independencia del estudio que estamos realizando, no estaba en absoluto de más tener una visión práctica sobre lo que estaba sucediendo y una visión atenta a la realidad. Para ello, se seleccionaron tres comparecientes, en primer término, un periodista, director de un diario que ha seguido la huelga extensamente; en segundo lugar, un portavoz de los movimientos que se manifestaron respecto de la tarifa plana, y, en tercer lugar, un representante de la Compañía Telefónica. La Mesa y los portavoces tienen la certeza de que con esto la visión que sus señorías tendrán de la situación será exacta y concreta.
--COMPARECENCIA DEL DIRECTOR DE LABRUJULA.NET (715/000245).
El señor PRESIDENTE: Procedemos, en primer lugar, a la comparecencia de don Mikel Amigot, Director de LaBrújula.Net, que informará sobre la materia a la que me acabo de referir.
El señor Amigot tiene la palabra.
El señor DIRECTOR DE LABRUJULA.NET (Amigot Remón): Muchas gracias, señor Presidente.
Señorías, asistentes, compañeros y amigos, quiero dar las gracias por la invitación a participar en esta prestigiosa Comisión que tanto está haciendo por desarrollar Internet.
Si me permiten, en mi calidad de periodista y Director del Diario Electrónico LaBrújula.Net, trataré de relatar los hechos que han dado origen a las dos protestas, así como a la creación de un incipiente movimiento social en torno a Internet, que ya hay quien ha señalado que se trata de la corriente de opinión más importante desde la llegada de la democracia. Intentaré ser escueto a fin de disponer de más tiempo para que sus señorías tengan la oportunidad de formular preguntas.
Los hechos arrancan un 4 de agosto, vísperas de que Telefónica empezara a facturar sus nuevas tarifas telefónicas, que en el caso de Internet suponen globalmente un incremento en torno al 100 por cien. Ese día, el 4 de agosto, en el periódico recibimos un correo de un técnico en electrónica de 31 años llamado Jaime Rodríguez, que sugería realizar una huelga el 3 de septiembre y pedía ya una tarifa plana. El se inspiraba en el modelo peruano. Hace un par de años hubo una protesta en Perú que tuvo una respuesta bastante masiva por parte de la población y que se basaba, también, en plantear un boicot a Telefónica.
El 8 de agosto --voy a citar el siguiente hecho-- una plataforma de internautas, denominada «La Huelga», mostró su apoyo a esta iniciativa de celebrar una huelga el día 3.
El día 9 de agosto es la fecha clave, pues entran en vigor las nuevas tarifas telefónicas.
Nosotros el día 11 de agosto, martes, lanzamos la primera información, después de valorarlo en el periódico como una iniciativa que realmente podía tener bastante eco.
Lo sorprendente fue que los medios tradicionales se hicieron eco del caso, y uno de los primeros periódicos más significativos fue «Cinco Días», que es un periódico que, como ustedes saben, se dirigen a segmentos profesionales, directivos, y ese periódico, en concreto, empezó a informar profusamente de la convocatoria de una huelga e incluso empezó a señalar todo tipo de acciones. Llamaba la atención que en un periódico económico hubiera informaciones de ese tipo, incluso daba información sobre programas que uno podía descargar en su ordenador con el objeto de intentar realizar ataques informáticos contra Telefónica y demás. Como digo fue bastante sorprendente. A este periódico le siguieron otros medios tradicionales.
En principio, todas las asociaciones oficiales, y me refiero, sobre todo, a la Asociación de Usuarios de Internet, se desentendieron de la protesta.
El siguiente punto bastante relevante fue a mediados de mes, cuando el señor Villalonga, Presidente de Telefónica, en Palma de Mallorca, comentó que las tarifas españolas eran las más bajas de Europa y que en septiembre volvería a solicitar nuevas subidas. Se pueden imaginar las iras que provocaron estas declaraciones, puesto que, como digo, el día 9 habíamos sufrido una subida bastante considerable.
A partir de ahí, las personas que nos desenvolvemos en Internet empezamos a ver cómo los foros de noticias, las páginas web, los diferentes ámbitos de expresión recogían iniciativas, en principio, de ataques informáticos de tipo «ping», es decir, un programa para tratar de colapsar el servidor, en este caso de Telefónica, intentos de asaltar el servidor y envíos masivos de correo electrónico. Eran medidas de una cierta violencia informática, pero que denotaban, de alguna forma, la ira que existía.
Nuestro periódico se fue haciendo eco de todo lo que ocurría, al igual que el resto de los medios. Estábamos en el mes de agosto y tradicionalmente ese mes no suele haber mucha información, pero en este caso la noticia era todo lo que giraba en torno a las subidas de Telefónica. Había bastantes adeptos para esta huelga.
El siguiente hecho significativo fue --me disculparán que hable tanto de nosotros-- cuando publicamos las medidas de Telefónica para hacer frente a la huelga.
Por un lado, Telefónica reconocía que había una propuesta importante y sugería una serie de medidas. Esas medidas nos las filtraron y nosotros las publicamos, lo que, según algunas opiniones cualificadas, ya era en cierto modo dar cuerpo a la huelga. Esta se celebró el día 3 de septiembre, y fue capitalizada por una de las asociaciones, la Asociación de Usuarios de Internet. Esta Asociación probablemente capitalizó el hecho, porque como a los pocos días estaba prevista la celebración de una feria comercial --aunque estoy hablando sobre hipótesis, es sólo una mera opinión--, debió considerar que de este modo podría tener más presencia en los medios --repito que es sólo una hipótesis--, lo que podría alentar la participación de empresas en la feria comercial que, como digo, se iba a celebrar el 21 de septiembre en Barcelona.
La huelga tuvo respuesta por parte de los internautas más activos y, desde luego, tuvo un gran eco mediático. Luego comentaré las conclusiones y cómo estas protestas
han tenido un gran seguimiento en los medios. La comunidad de Internet está bastante dispersa, pero, en mi opinión, los medios han actuado como catalizadores de este hecho.
Como digo, se produjo esa protesta, y al día siguiente, a la vista de la respuesta, Telefónica decidió organizar una rueda de prensa aunque la víspera estuvimos hablando con su portavoz y no había intención alguna de ello. Sin embargo, al día siguiente, el día 4 de septiembre, ante la respuesta de los medios, insisto en ello, Telefónica organizó urgentemente una rueda de prensa en la que comparecieron los números dos y tres de la Compañía. En esa rueda de prensa Telefónica arremetió duramente contra el regulador, contra el Secretario General de Comunicaciones, señor Villar, a quien acusó de frenar el desarrollo de las comunicaciones en España. Telefónica se manifestó a favor de Internet y comentó que si la red no avanzaba era por causa de la Secretaría de Comunicaciones del Ministerio de Fomento.
A partir de ahí el clima se enrareció un poco más, y el Secretario General de Comunicaciones, señor Villar, recibió a la Asociación de Usuarios de Internet. En realidad les había recibido el propio día 3, pero luego tuvo otro contacto con ellos. La Secretaría de Comunicaciones, que tampoco conocía demasiado lo que estaba sucediendo, encomendó a esta Asociación que buscara un consenso con los grupos y que se entendiera con Telefónica, pensando que ésta representaba a todos los internautas, puesto que la imagen del día 3 de septiembre había sido precisamente la de esa Asociación entregando concretamente 13.000 firmas solicitando la instauración de la tarifa plana.
Con ese mandato encima de la mesa, esta Asociación empezó diversas conversaciones con Telefónica de las que los internautas y, desde luego, los medios, no tuvimos ninguna noticia. Ya existía la sospecha de que esta Asociación no iba a seguir un proceso muy objetivo, en la medida en que se trata de una Asociación que se ha caracterizado por organizar congresos, simposios y ferias comerciales en los que ha tenido como uno de los principales patrocinadores a Telefónica. Por tanto, el proceso no ofrecía precisamente las máximas garantías. El caso es que después del día 3 fuimos viendo cómo las aguas se iban remansando en cierto modo, hasta que el sábado día 12, en vista de que realmente no había ninguna solución, decidimos lanzar una información desvelando el estado de la cuestión.
Telefónica y la AUI, la Asociación de Usuarios de Internet, al parecer se pusieron nerviosos por estas informaciones, y el martes día 15 difundieron unos planes, los llamados planes bonoNET y masterNET, que eran presentados como planes de descuento para fomentar el uso de Internet aunque, en realidad, contenían algunas subidas encubiertas y se caracterizaban por su falta de rigor. Evidentemente, la sospecha se centraba en que se habían precipitado en el lanzamiento de estos planes a fin de calmar un poco la ira de los internautas.
A partir de ahí, y una vez analizados esos planes, empieza a surgir el escándalo en la comunidad internauta. Se llenan los foros de noticias, y como todos los internautas empiezan a considerar que se trata de una tomadura de pelo, dan comienzo a un proceso por el que tratan de unificar posturas ya que hasta entonces había numerosas plataformas y diversos grupos en Internet aunque dispersos --así es en cierto modo Internet--, y es que, en realidad, en Internet no ha habido más grupo organizado que esta Asociación de Usuarios caracterizada por la organización de congresos.
El día 21 de septiembre las cuatro plataformas o grupos de internautas más activos, es decir, Plataforma Tarifa Plana, Plataforma «La Huelga», Grupo Tarifa Plana y Fronteras Electrónicas, sección española, celebraron una reunión virtual en uno de los canales de conversación de Internet.
Esto puede parecer un poco sorprendente, pero lo cierto es que dicha reunión empezó a las diez de la noche y, curiosamente, en menos de dos horas llegaron a un acuerdo, incluido un comunicado de convocatoria de huelga para el próximo 3 de octubre. Además, denunciaron la actitud de la AUI y, eso sí, pusieron énfasis en que en esta ocasión se trataba de un boicot pacífico. Y diseñaron un lema: «No llames, no contestes, no te conectes.» Y a partir de ahí empezaron a sumar adhesiones para la huelga del día 3 de octubre. Desde luego, los internautas más activos enseguida se manifestaron favorables a esta huelga.
Seguramente el hecho más importante se produce el día 29 de septiembre, cuando el Congreso aprueba una moción socialista pidiendo al Gobierno que dé los pasos necesarios para conseguir una tarifa plana. Evidentemente, eso supone un salto cualitativo porque dos semanas antes, como todos ustedes saben, el Congreso se había manifestado en contra de esta medida en buena parte influido por la desinformación. En aquella sesión varios parlamentarios hablaban de los 15.000 internautas existentes en España, pero es evidente que habían confundido el número de firmas presentadas por la AUI con el número global de internautas. El caso es que en estas dos semanas, y todo ello respaldado por un gran eco mediático, los grupos parlamentarios fueron viendo la gran resonancia y la buena imagen que suscitaba, por qué no, el estar cerca de Internet, todo ello salpicado por noticias referentes a que el ex Canciller Kohl iniciaba su campaña electoral sometiéndose a preguntas formuladas a través de Internet o a que otros políticos también se acercan a la red al considerar que eso puede proporcionar bastante buena imagen. El caso es que ese 29 de septiembre se produce un hecho fundamental: el Congreso, con la unanimidad de todos los grupos parlamentarios, pide el establecimiento de una tarifa plana para acceder a Internet.
El día 1 de octubre el Presidente de la Comisión de Redes Informáticas del Senado, señor González Pons, envía una emotiva carta solicitando la tarifa plana, carta que llega a una de las plataformas convocantes de la huelga. Esa carta es emotiva y ardorosa, y en ella el Presidente manifiesta que no se va a conectar y pide la tarifa plana de inmediato.
El día 2 de octubre publicamos una entrevista con el señor González Pons, quien un día antes de la huelga señalaba que ésta ya había sido un éxito.
Evidentemente, con ese respaldo político del señor González Pons, ya podía decirse que, en cierto modo, la huelga había tenido su efecto. El día 3 de octubre se produce esa huelga, ese boicot
de no conexión. Hay una disparidad de cifras en su incidencia. Según los grupos convocantes, la incidencia fue del 70 por ciento, según los proveedores de acceso fue del 30 por ciento, y del 7 por ciento según Telefónica. La conclusión, después de hablar con varios compañeros y transcurrido un cierto tiempo, fue que los internautas más activos, es decir, la gente más activa en la red, no se conectó. Evidentemente, existía una conciencia bastante acentuada de no favorecer la conexión ese día. El hecho es que, con disparidad de cifras o no, la protesta se consideró todo un éxito. Insisto en el hecho de que los grandes medios tradicionales recogían a diario todas estas noticias --luego haré una breve reflexión--, compañeros periodistas que, en cierta medida, se solidarizaban con esta actitud, muchos de ellos internautas.
El siguiente hecho --por concluir ya-- es del 10 de octubre, sábado, cuando las plataformas se reúnen en nuestra redacción --nos piden que si pueden disponer de las instalaciones y, naturalmente, accedemos-- y fundan una asociación, cuyo representante máximo y portavoz estará luego ante ustedes.
A partir de todos estos eventos se produce una respuesta en Europa bastante sorprendente. En Alemania se ha convocado una huelga de no conexión para el 1º de noviembre y en Italia y Reino Unido también se están organizando medidas que van un poco en contra de las tarifas impuestas por las diferentes operadoras dominantes. También durante estos días se están produciendo reuniones con el Secretario de Comunicaciones y altos cargos del Gobierno, y el siguiente hecho notable, por finalizar el recorrido, es hoy precisamente, día 19, en que las asociaciones comparecen ante esta Comisión al mismo nivel --y es una opinión particular-- que Telefónica.
En nuestra opinión, como medio y tratando de ser lo más objetivos posible, ha sido éste un proceso vertiginoso que todavía está sujeto a cambios. Hoy mismo --si no me equivoco-- la Asociación que aglutina a los grupos convocantes va a anunciar nuevas acciones. Es un movimiento social con unas características sorprendentes; el internauta, en general, es un ser culto, informado, con un cierto sentimiento de cambio y un sentido libre y solidario que creíamos bastante perdido. El elemento más importante --y lo he comentado antes--, a nuestro modo de ver, ha sido la resonancia de este proceso en los medios. Los periodistas hemos encontrado en Internet un modo libre de expresarnos y los medios han apoyado abiertamente este proceso. A partir de ahí, es lógico ver las diferentes reacciones que ha suscitado tanto en la operadora como en la clase política como en todos los agentes sociales. Internet es un instrumento que está revolucionando la economía, la vida social, la cultura, la información, y todo ello lo vemos en este proceso.
A nosotros la tarifa plana, o una cuota mensual, nos parece un derecho básico, universal, porque da acceso a la nueva cultura, a las comunicaciones, a la información, y pensamos que la tarifa plana es en realidad un modo de reivindicar un acceso universal asequible a Internet.
No pensamos que sea inteligente hacer una comparación tarifaria con Europa por múltiples razones: Europa no tiene la responsabilidad cultural ni el futuro que a nosotros nos espera como segunda lengua mundial, Europa puede que no vea la importancia estratégica desde luego, su nivel económico es muy superior, mientras que Internet constituye para todos nosotros la oportunidad de dar un salto gigantesco hacia el futuro.
España siempre ha ido a remolque de Europa, sobre todo en la legislación de telecomunicaciones, y ahora pensamos que tenemos una oportunidad única de la que no podemos sustraernos. Aunque nosotros seamos periodistas, relatores de hechos, permítannos ustedes que demos esta opinión, porque pensamos que es una reivindicación absolutamente justa. Sin más, creemos que con la ayuda de todos ustedes esta reivindicación se puede conseguir.
Muchas gracias por su atención.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Amigot, por su interesante aportación, particularmente en lo que se refiere a los juicios que le merecen las cartas que escribe este Presidente.
Abrimos a continuación un turno de portavoces (Pausa.) En primer término, por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió, tiene la palabra el Senador Varela.
El señor VARELA I SERRA: Muchas gracias, señor Presidente.
En primer lugar, yo también doy las gracias al señor Amigot por su muy interesante exposición, parece que muy objetiva, de todo lo que ha pasado.
Haciéndome eco de sus últimas palabras, este portavoz también considera que la tarifa plana para el acceso a Internet es un derecho básico --y ahora que estamos en tiempo de conmemoración del aniversario de los derechos humanos está bien remarcarlo-- para que no haya discriminaciones entre las clases que puedan tener acceso a la información y las que no.
Por tanto, suscribimos este punto: es un derecho básico a la información.
Nuestro Grupo también apoyó en el Congreso, como usted ha indicado, la petición de esa tarifa plana y había presentado ya una proposición no de ley en este sentido.
En definitiva, queremos expresar nuestro apoyo a esta idea y preguntarle qué piensa usted que va a pasar a partir de ahora, dada la importancia que tiene este movimiento social, que también apoyamos. ¿Cómo ve usted las perspectivas de solución a corto plazo? Asimismo, me gustaría que nos explicara un poco más esta idea que ha expresado al final de que compararnos con Europa no es inteligente. ¿Por qué exactamente, en qué basa sus ideas en ese sentido? Nada más y muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, Senador Varela.
Tiene la palabra el señor Amigot.
El señor DIRECTOR DE LABRUJULA.NET (Amigot Remón): ¿Qué va a suceder? Va a depender de la actitud que adopte la operadora dominante. Es evidente que con
una presión social, habiendo solicitado el Congreso de los Diputados la implantación de la tarifa plana y si el Gobierno de la nación se manifiesta a favor de la tarifa plana, Telefónica, operadora dominante, tendrá dificultades para desoír esta reivindicación.
¿Qué está sucediendo con Telefónica, por qué Telefónica no adopta una decisión inmediata cuando algunos estudios indicarían --según nos han comentado algunas personas de Telefónica-- que podría ser en cierto modo rentable? En el fondo, es un proceso tan vertiginosos --y es una opinión personal-- que Telefónica lo que teme es que la tarifa plana en realidad sea un primer acceso para unas comunicaciones de bajo coste.
Como todos ustedes saben, las nuevas comunicaciones a través de Internet empiezan a establecerse a través de redes IP, «Internet Protocol», y a través de las mismas no habría ningún problema para, en una segunda fase, establecer conversaciones telefónicas. De hecho, en Estados Unidos la semana pasada la que fuera operadora dominante, ATT, inició una campaña de venta a sus usuarios ofertando la telefonía a través de IP. Aquí, en realidad, es bastante fácil: a través del ordenador o a través de un aparato que se vende en cualquier centro comercial al precio de 30.000 pesetas uno podría hablar por teléfono. Ese, en el fondo, aunque no se ha comentado nunca, es uno de los grandes temores de la operadora, pero también es cierto que la reivindicación de la tarifa plana o del acceso básico a Internet se establece sobre las líneas antiguas, las líneas de conmutación. Estamos en vísperas de la instauración del cable, Internet va a ser cable, nadie quiere unas comunicaciones lentas como las actuales
--a través de la línea actual es difícil alcanzar unas velocidades superiores a 3,5 kilobites-- y a partir de ahí las comunicaciones van a ser vertiginosas: uno va a poder recibir vídeo y, desde luego, podrá hablar a través de Internet sin ningún tipo de interferencias, porque ahora mismo, aunque técnicamente sea factible y muy económico hablar a través de Internet, la lentitud de las redes lo dificulta.
En el escenario de futuro nos encontramos con que las empresas de cable ofrecerán unos anchos de banda muy amplios que, imagino, los internautas más activos contratarán, porque será la posibilidad de enviar vídeo y tener unas comunicaciones más rápidas, y la reivindicación de la tarifa plana en realidad se basa en utilizar una cuota de conexión fija mensual sobre las líneas actuales. Pensamos que Telefónica podría conceder esa reivindicación en el caso de que persista la protesta social.
Todo ello se desarrolla en un proceso en el que las operadoras están tratando de ganar tiempo, puesto que la liberalización absoluta está a un paso, el 1º de diciembre, y necesitan saber cómo se van a desenvolver el resto de competidores. De ahí que Telefónica tampoco se haya manifestado abiertamente. Según nuestros datos, próximamente vamos a ver una tarifa plana para RDSI, la conexión más utilizada por las empresas, y observaremos cómo se mejoran los planes bonoNET y masterNET, sobre todo desposeyéndolos de ese carácter zafio e inexacto que tenían. Este es el escenario del futuro.
Respecto a Europa, la responsabilidad de este país culturalmente, al reivindicar una tarifa plana, es única. Europa tampoco se ha manifestado por una explosión salvaje de Internet, salvo algunos casos, como Finlandia, en donde el Gobierno entendió que era un elemento básico de desarrollo económico y social, y se producen hechos tan sorprendentes como que en Internet el finlandés es una lengua más utilizada que el español.
La comparación con Europa no nos sirve puesto que pensamos que, culturalmente, nuestros problemas son otros. Siempre hemos estado a remolque de Europa, desde las primeras directivas en telecomunicaciones, desde el año 1987. A poco de dictaminar la Comisión Europea unas resoluciones, España, a remolque, tarde y muchas veces mal, adopta unas decisiones.
Reivindicamos un proceso totalmente distinto de Europa. Consideramos que es una oportunidad única --disculparán sus señorías a los internautas porque nos ciega la pasión--, no albergamos ninguna duda sobre el hecho de que Internet, el teléfono del siglo XXI, va a ser la herramienta básica de desarrollo económico. En la perspectiva económica, ni que decir tiene que, si todos pudiésemos disponer de una tarifa plana, de una cuota a un coste asequible, evidentemente, podría impulsarse el comercio, pues no es lo mismo conectarse y ver una tienda virtual a tener buena parte del día el ordenador encendido y recibir ofertas. Ello dinamizaría la economía, las empresas serían más competitivas y fomentaría el comercio.
¿Que Europa no lo quiere hacer? No es cuestión nuestra. Socialmente, está claro que si nosotros miramos hacia el polo de desarrollo máximo en Internet, que es Estados Unidos, en donde la lengua española cada vez adquiere más importancia, es ahí hacia donde queremos tender, no hacia Europa, que no ha comprendido el desarrollo de Internet.
Hay un dato muy relevante de las últimas semanas que puede alterar sustancialmente el panorama, y es que Francia ha adaptado ya el minitel para ser utilizado como Internet. Ello es un salto cualitativo importantísimo, pues toda Francia está sembrada de minitel, y su adaptación a Internet permitiría también a los franceses dar un salto importante. Estimamos que con un acceso universal, con una consideración de que Internet es un derecho básico universal, este país podría no ya retomar el tren de futuro que siempre ha perdido, sino, por qué no, incluso ponerse a la cabeza. Estamos en un mundo nuevo totalmente virtual y podría ponerse a la cabeza de muchos aspectos.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Amigot.
Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra su portavoz, el Senador Mòdol.
El señor MODOL PIFARRE: Gracias, señor Presidente; muchas gracias, señor don Mikel Amigot.
Por empezar por donde ha terminado, debo decir que el cien por cien de los miembros de esta Comisión estamos absolutamente de acuerdo con el final de su exposición. Lamentablemente, no todos los parlamentarios están todavía de acuerdo en el cien por cien, pero estamos en ello.
Todos, aunque con matices y puntos de vista en ocasiones
distintos, estamos de acuerdo con lo que usted ha señalado, que es una revolución que España no se puede permitir el lujo de perderse e incluso nos podría colocar en un lugar privilegiado.
Para hacer gráficas mis afirmaciones, pondría el ejemplo de lo que ha sucedido en Portland en los últimos cinco años, en dónde estaba situada en la economía norteamericana y en dónde está ahora. Por lo tanto, lo que usted ha señalado no solamente no es una quimera ni una utopía, sino algo realizable.
Por poner un ejemplo de lo que usted afirmaba --estoy seguro de que el Presidente de la Comisión está de acuerdo conmigo--, he de decir que a veces las cosas se hacen por casualidad o, según el término inglés, «serapity» --que me gusta por su origen, al obedecer a la vieja leyenda hindú de aquel rey que envía a tres hijos a trabajar por el mundo--, quizá el término casualidad no sea el más adecuado pero se le parece.
Además de la casualidad, fue la curiosidad la que nos hizo empezar a trabajar con un cierto entusiasmo incluso por parte de los portavoces de los distintos grupos.
Sólo pasados unos meses, tengo que constatar que, a pesar de que en España los internautas todavía seamos muy pocos, dos millones y --como se ha comentado en la Comisión, lamentablemente, hay 8 millones de personas que llevan teléfono móvil y sólo 2 que tienen ordenador en casa--, esta situación va a mejorar. A pesar de ser muy pocos, hemos conseguido en unos meses hacer una labor de conocimiento institucional del Senado mucho mayor que todas las campañas que se han llevado a cabo desde 1977 hasta ahora. Hemos conseguido que la población española consiga saber que existe una cámara territorial que se llama Senado, y una cosa mucho más importante, y es que al menos los internautas sepan que en el Senado, en donde, según parece, hay gente adusta, mayor y anciana, hay gente bastante más experta en temas de Internet que en el Congreso de los Diputados donde, como usted señala, alguno, desde la ignorancia, afirmó en la tribuna que había 15.000 internautas en España, que es no enterarse de qué va.
Por lo tanto, más que preguntar lo que voy a realizar es un ruego: sigan ustedes haciendo lo que hacen porque nos tienen a nosotros detrás y les vamos a apoyar en todo.
Me gustaría agradecer la claridad de su intervención y abundar, sin ningún ánimo de pedantería, en algún dato más para que la audiencia que hoy tenemos --que mañana será mayor gracias a la página web del Senado-- tenga también esos datos y enriquecer el debate.
En primer lugar, debo decirle algo que no puedo callarme, y es que el Grupo Parlamentario Socialista apoyó las dos huelgas. Este portavoz lo hizo el día 28 de septiembre en esta Comisión y lo hizo al representante de la AUI. Estoy de acuerdo con usted en parte de lo que ha afirmado sobre la AUI, aunque no me atrevería a decir que haya tenido una actitud de mala fe, sino de responsabilidades compartidas, porque, como dicen en mi pueblo, es muy difícil estar a la vez en el huerto y en la viña.
Efectivamente, usted ha señalado que actúan como representantes de los internautas pero, al mismo tiempo, forman parte, por ejemplo, del Comité del Mercado de las Telecomunicaciones, en donde comparece el Ministerio y Telefónica y al mismo tiempo colabora con la Compañía Telefónica en numerosos proyectos que, por menguado que sea su presupuesto, de algún sitio sale. Lo digo en el sentido de lo que afirmaba el señor Pere Botella la semana pasada en esta Comisión, Vicerrector de la Universidad Politécnica. Yo estuve visitando la Feria de Barcelona, porque ese mismo día acudí a una reunión invitado por la AUI --como era mi obligación--, y no creo que el futuro de las ferias de Internet deba ser como el actual.
Deberíamos ir a otro modelo.
Debo abundar también en que tiene usted razón y que lo del mes de agosto supuso un cierto desconcierto. Como uno tiene más tiempo de seguir la prensa, al tener más tiempo libre, me sorprendió mucho lo que usted ha señalado, y es que mientras que el Ministro de Fomento afirmaba que la tarifa plana era poco menos que imposible, algo en lo que la Compañía Telefónica no podía entrar, porque significaba poco menos que una quiebra, el señor Villar, en la Universidad Menéndez Pelayo, el mismo día decía todo lo contrario. Es decir, que el Secretario General decía lo contrario que el Ministro, que hay que ir hacia la tarifa plana. Y, al mismo tiempo, Telefónica hacía de su capa un sayo y a los internautas nos ninguneaba. Pensaba que, efectivamente, esto no iba a llegar a ningún sitio.
Yo creo que la actitud de Telefónica no ha cambiado --después tendremos ocasión de hablar con su representante--, que todavía no es consciente de que está haciendo una política comercial perjudicial para sus intereses económicos porque, al fin y al cabo, de hecho el monopolio está a punto de terminarse y, por tanto, los internautas vamos a cambiar.
¿Y por qué lo digo? Porque, efectivamente, usted ha hecho una reflexión clarividente que hacía Alain Touraine hace unos años, que es que las huelgas ya no son aquellas que los viejos productores, aquellos trabajadores hacían, porque el panorama económico ha cambiado muchísimo, lo mismo que las izquierdas tradicionales. Alain Touraine decía: Las familias de los países industrializados, que antes eran de producción, ahora son de unidad de consumo, no de unidad de producción. Esa unidad de consumo también provoca solidaridades, visiones de futuro y --utilizando una palabra poética-- vibraciones positivas que, al fin y al cabo, nos llevan a pensar que éste es un instrumento de igualdad, que puede servir para acceder al Tercer Mundo, para que éste pueda acceder al Primero y para terminar con la marginalidad.
Desde ese punto de vista, yo diría que es bueno que las capacidades individuales se empiecen a manifestar, ya que este instrumento nos lo permite, pero, seguramente, las administraciones públicas deberían implicarse mucho más en estos proyectos.
Voy a poner dos ejemplos dispares para que se entienda que no es un discurso partidista el que estoy haciendo en este momento. El primero, la magnífica experiencia que está llevando a cabo la Comunidad Valenciana con Infoville y, el segundo, la que está llevando a cabo la Universidad de Extremadura con sus estudiantes.
Yo le pregunto si usted cree que las administraciones públicas en general podrían tomar ya algún tipo de medida
para que esos dos millones de internautas se multipliquen por diez, para que ocurra lo que efectivamente ha dicho usted, algo de lo que el Gobierno francés, aunque tarde, se ha dado cuenta, de que tenía un instrumento repartido por todo el país y que podía utilizarlo.
Termino formulándole una pregunta y haciendo una aseveración final. Usted ha dicho lo mismo que dijo el otro día un interviniente, que nuestro idioma es el segundo a utilizar. Eso quizás ocurra en la red, pero no en el mundo. Hay un segundo idioma, el chino, que, en cuanto se den cuenta del tema, creo que se van a convertir en unos competidores tremendos y, por tanto, tampoco nos podemos dormir.
Desde mi procedencia, quiero decirle con toda modestia que Internet también debería ser un instrumento para que las lenguas minoritarias de España tengan su cabida porque, al fin y al cabo, como yo no me he cansado de repetir en esta Cámara, creo que la diversidad no sólo es buena y enriquecedora, sino que, incluso, puede llegar a ser divertida.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señoría.
La Presidencia le agradece la intervención en cuanto a la defensa de la Institución del Senado y, además, coincide plenamente con ella.
Tiene la palabra el señor Amigot.
El señor DIRECTOR DE LABRUJULA.NET (Amigot Remón): No sé muy bien por dónde empezar, pero, en primer lugar, quiero coincidir en que, evidentemente, la labor de Senado es y seguirá siendo absolutamente fundamental en lo referente al desarrollo de Internet. No sé cuántas comisiones de Internet existen en el mundo, pero probablemente sea la única que existe en Europa en el mundo, lo que creo que está dando al Senado una imagen de modernidad y de cercanía con la población muy importante y, desde luego, los internautas lo valoramos bastante.
¿Qué pueden hacer las administraciones públicas? Lo sorprendente es que muchas veces la realidad va por delante, incluso hasta de las manifestaciones y de las intenciones. Por ejemplo, se da el hecho de que en breve todas las empresas que facturen por encima de los mil millones de pesetas van a tener que presentar sus declaraciones de IVA a través de Internet. Sin haberlo propuesto nadie, esto constituye una medida de desarrollo de Internet increíble, espectacular, diría yo. El que todas las empresas, lógicamente grandes, estén obligadas al uso de Internet, es un impulso clarísimo a la red.
¿Qué se puede hacer frente a Telefónica? Realmente es una compañía privada, vivimos en un Estado de Derecho, Telefónica probablemente argumentará que estamos saliendo del monopolio, que esta situación ya se vivió en otros países, que jurídicamente no hay nada que objetar, que naturalmente es libre de establecer sus políticas comerciales, pero nosotros, a pesar de respetar el Estado de Derecho, cómo no, realmente no entendemos muy bien la situación actual, donde, de hecho, de facto, existe un monopolio, pero de derecho no. Es decir, naturalmente que Telefónica puede establecer las políticas que quiera. ¿Que no es sensible a la presión social? ¿Que no está adoptando una estrategia de mercado acorde? Probablemente no. Lo que ocurre es que Telefónica, ya como una gran compañía, se debe sobre todo a sus inversores institucionales:
fondos de pensiones, billones de pesetas que circulan en el sistema financiero, que lo que quieren es rentabilidad en el corto plazo.
Telefónica vive de cara a sus cotización bursátil. Sus 50 principales ejecutivos --y lo desvelo aquí-- tienen cláusulas de remuneración basadas en la cotización bursátil. Es decir, si ésta baja de un determinado nivel
--y realmente ahora está en un mal momento--, a final de año ellos no percibirían unas cantidades importantes. A partir de ahí, asumen esa cuota de impopularidad, saben que no son populares, pero se están dejando llevar por el libre juego de los mercados.
Telefónica no reacciona más que cuando tiene frente a sí a un competidor que realmente le va a arrebatar el mercado o cuando existe la posibilidad de perder dinero. Es una situación extraña, que puede que se haya vivido en otros países, pero que, desde luego, nosotros no entendemos.
¿Qué va a hacer Telefónica? Con la presión, los grupos parlamentarios, con una manifestación por parte del Gobierno de la nación, que sería deseable, sobre una consideración estratégica de Internet, realmente yo creo que la compañía no sería tan torpe de regir sus destinos al margen de la opinión pública, pero, en cualquier caso, es una compañía privada y tiene todo el derecho a hacerlo.
La opinión del señor Ministro de Fomento, Arias-Salgado, siempre fue:
Esperemos, que la competencia está a punto de llegar y todo lo solucionará. Pero, entre tanto, vemos cómo esa competencia prevista finalmente para el día 1º de diciembre no llega y las tarifas, lejos de quedar congeladas, se incrementan. Es una situación absolutamente atípica.
¿Que dentro de uno o dos años podemos pensar que todo esto ha sido un mal sueño? Probablemente, pero el tiempo en Internet y en el desarrollo tecnológico va a velocidad de vértigo. Un mes es mucho tiempo y un año es absolutamente decisivo, ya que Internet, de la dispersión o del caos inicial, lógicamente está tendiendo hacia la ordenación, y ya vemos cómo hay numerosos sitios web, que se están erigiendo en portales. Es decir, en nuestro caos de Internet ya vamos determinando unos concretos sitios web, unos determinados parámetros, se tiende a la ordenación y a la normalización. Sería pésimo que se ordenara quedando nosotros fuera de juego.
¿Qué se puede hacer? Evidentemente, poner de manifiesto que no es una reivindicación egoísta. Me gustaría dejar patente que los internautas o la comunidad Internet --si es que existe como tal-- no es insolidaria y egoísta, que pretenda unas tarifas universales sólo para los internautas.
Probablemente hay una campaña en marcha, promulgada o impulsada por Telefónica, señalando que los internautas quieren una tarifa plana, pero que va a perjudicar a todos los ciudadanos. Ese sería un grave error, que además nadie pretende. Presentar a los internautas como una clase elitista, culta y, por qué no, egoísta, no se ajusta en
nada al espíritu de Internet; aquí simplemente se está luchando contra un abuso tarifario. Tampoco es una campaña en contra de Telefónica, sino simplemente una campaña en contra de una injusticia o de un abuso, sea de Telefónica, de Retevisión o de cualquier otra compañía.
Finalmente, respecto a la AUI, yo no creo que ni la AUI ni ninguna asociación obre nunca de mala fe; simplemente es un interés comercial el que les lleva a actuar de esa determinada forma. En el mundo caótico de Internet no existía ninguna asociación, ningún grupo organizado, salvo esta asociación de usuarios que capitalizó el nombre de Interne y se acercó a las empresas; éstas encontraron un modo de acercarse a Internet y contrataron sus servicios, a modo de congresos, en forma de estudios, etcétera. Ahora estamos en una situación en que las gentes de Internet tratan de organizarse, y los intereses comerciales de esta asociación han quedado un poco al descubierto, que, insisto, no es algo censurable.
Naturalmente puede vivir de organizar congresos o de cualquier otra cuestión, pero el riesgo es que esa cercanía comercial a las grandes firmas al final les lleve a establecer unas opiniones que desde luego no son objetivas ni coinciden con la comunidad de Internet.
Muchas gracias, señor Presidente.
E1 señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Amigot.
Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra su portavoz, el señor Calvo Poch.
E1 señor CALVO POCH: Muchas gracias, señor Presidente.
Señorías, en primer lugar me gustaría, al igual que han hecho mis compañeros, dar la bienvenida al señor Amigot y agradecerle la exposición detallada que ha hecho de lo que ha sucedido desde comienzos del mes de agosto hasta --no sé si como concesión a esta Comisión-- el día de hoy, en que se va a producir la presentación de una nueva asociación, que pretenderá quizás algo distinto a lo que ya había, simplificar lo que ya existía.
Coincido con algo fundamental que ha dicho al final de su intervención.
La tarifa plana no es la frivolidad de los que quieren navegar barato por Internet, sino que debe ser el resultado de promover el acceso universal a las nuevas tecnologías, y en este caso a Internet. Coincido con usted en que alguien puede querer construir una visión frívola en torno al internauta, que por supuesto también combatiré. Quizá a los internautas les ha pasado lo mismo que a esta Comisión. Mucha gente desde diferentes sitios pensaba que esta Comisión era una excentricidad, porque consideraba que el mundo de las redes informáticas estaba formado por gente un tanto extraña. Hemos logrado con nuestro trabajo demostrar que no es así, y yo creo que a los internautas les va a pasar también lo mismo.
Por lo que se refiere a las cuestiones concretas, me gustaría hablar del proceso de reequilibrio tarifario, y lo digo porque yo ya he dejado de creérmelo. He dejado de creerme el proceso de reequilibrio tarifario utilizado como argumento por parte de la compañía para justificar la subida de tarifas, pero en todo caso si entiendo que el acuerdo al que se llegó por parte de la operadora de Telefónica con la Asociación de Usuarios de Internet era fruto de un reequilibrio tarifario; la pena es que no se aprovechara ese proceso de negociación para desvincular totalmente el problema de acceso a la red de la tarifa de la llamada local. Pero en esa trampa caíamos todos hasta el día 3 de octubre, y me gustaría conocer su opinión al respecto. Fruto de un reequilibrio tarifario que se empezó a mediados de los años ochenta, por el cual Telefónica se iba acercando a la situación de liberalización del mercado de las telecomunicaciones en nuestro país, ya adelantado por el Gobierno al día 1 de diciembre de este año, era lógico, si seguíamos vinculando el precio del acceso a Internet a la llamada local, que subiera el precio de acceso a Internet. Por tanto, los productos puestos en el mercado por parte de la compañía a partir de esa huelga: el bonoNET, etcétera, son fruto de seguir creyendo que el reequilibrio tarifario debe afectar al acceso a la red, y yo digo claramente que en ese sentido estamos en la dirección equivocada. Me gustaría conocer si usted está de acuerdo con que la compañía cambie de mentalidad a la hora de entender el acceso a Internet. Es verdad que pueden existir problemas técnicos, pero no son problemas irresolubles y desde luego no son de calado para el asunto del que estamos hablando, que es de trascendental importancia, y quizás en el desarrollo de la próxima comparecencia podamos profundizar más.
También me gustaría preguntarle si usted conoce si los operadores de cable están ya en condiciones de empezar a suministrar productos a los internautas, o, si no lo están, cuándo podrían estarlo, y en qué medida también Telefónica ha puesto algo de su parte para que los operadores de cable puedan ser una competencia efectiva, que al menos que exista una competencia en el mercado del acceso a las redes informáticas.
No quiero alargarme mucho más, simplemente pedirle que incida un poco más en la experiencia internacional que, similar a lo que ha sucedido en estos meses, puede haber ocurrido en otras partes del mundo. Me refiero a si ha existido en otra parte del mundo un movimiento social generado desde la base y con un hondo fundamento democrático, como han sido estas dos huelgas en Internet que han tenido lugar en España, porque todavía no somos conscientes de la movilización y del germen que, tanto el día 3 de octubre como el día 3 de septiembre, hemos logrado plantar en ese tiesto que está, como luego diré, en algún punto del futuro.
Nada más, simplemente animar a todos a tener relaciones epistolares con el señor Presidente de esta Comisión, que veo que da unos frutos muy buenos.
Muchas gracias, señor Presidente.
E1 señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
A usted no le hacen falta relaciones epistolares, porque es conocido que las tiene verbales con el Presidente de la Comisión.
Tiene la palabra, señor Amigot.
E1 señor DIRECTOR DE LABRUJULA.NET (Amigot Remón): Muchas gracias, señor Presidente.
Por empezar por el último punto, le diré que el movimiento social es muy sorprendente porque Internet es un instrumento --diría-- latino, ya que se presta a la creatividad, a la espontaneidad, a la creación, de una manera radical. En Estados Unidos, que siempre es el punto de referencia y donde se lleva un notable desarrollo --hay quien evalúa en 18 meses la ventaja que nos lleva Internet es un instrumento absolutamente normal, convencional, cotidiano; un instrumento en el que prima la utilidad, el pragmatismo, es decir, está integrado en la vida cotidiana. Por tanto, allí difícilmente surgiría un movimiento social que vea en Internet otros valores. Ha sido precisamente en España donde hemos detectado que Internet, por ser un instrumento de comunicación muy vivo, puede dar lugar a otra serie de consecuencias, básicamente sociales.
En este país creo que hemos comprendido la importancia de Internet como instrumento de comunicación. El hecho de que cualquier persona pueda convertirse en un medio de comunicación y pueda difundir al mundo sus ideas es un cambio radical, es una de las grandes sorpresas de la tecnología; cualquiera puede ser un medio de comunicación. Nosotros hemos visto aquí ese valor.
Hemos visto que también es un medio para poner de manifiesto la injusticia, para combatir la oscuridad informativa, la censura. Nosotros estamos en la fase de ver las ventajas sociales que representa este medio y por eso reivindicamos ese acceso universal. En el espejo, en Estados Unidos, Internet es un teléfono más, es un instrumento cotidiano, y por eso ese movimiento social ha surgido en este país. Puede parecer sorprendente, pero es así. Nadie había visto, como nosotros, esa importancia social del medio Internet, esa posibilidad de ejercer un sentido más libre y más solidario. Ese movimiento, ese concepto, se está extendiendo. Evidentemente, cabe la posibilidad de que se diluya. El otro día un directivo de una gran empresa nos comentaba que él quería esperar a ver sí desaparecía, como ocurrió con el movimiento «hippie» o con el movimiento del 68 o con cualquier otro movimiento social, o si se consolidaba. Nadie lo sabe. Lo que sí es cierto es que hay una masa de personas distantes con un sentimiento. No sé si es por el hecho de que estar trabajando frente al ordenador obliga a uno a dar lo mejor de sí mismo o por qué, pero la circunstancia es que en toda la comunidad de Internet existe un pensamiento único, fomentado por la cultura; se dice que el internauta es una persona que ha leído más de dos libros, cosa que también puede ayudar.
En cuanto a los operadores de cable, el principal operador en este país es, cómo no, Telefónica. Llevamos más de diez años en los que si ha habido una empresa que ha cableado este país con el dinero de todos los españoles ha sido Telefónica. Ahora surgen otras iniciativas, y la operadora dominante deja que surjan. CTC está operando ya en algunas partes de Barcelona, en las zonas económicamente más favorecidas. A finales de año tendremos la oferta de cable en algunas zonas de Madrid.
Inicialmente todas las operadoras están ofertando al servicio a las empresas y a los profesionales con mayor poder adquisitivo. Una operadora británica tiene ya cableados 37 kilómetros, que comprenden básicamente la Castellana, ofreciendo velocidades de acceso de hasta 2 gigabits. Es sorprendente. Esta es una de las paradojas que más nos llaman la atención. Hablamos de avances tecnológicos, de la hiperrevolución, de la hipercomunicación, pero seguimos utilizando la misma línea de teléfono de hace treinta años. Es una de estas paradojas que no entendemos. Sólo se puede entender desde una razón de mercado. A ninguna operadora, y menos a Telefónica, le interesa ofrecer unas velocidades altas para seguir cobrando lo mismo. En esta operadora prima ahora un sentido del beneficio radical, como nunca había existido, y que a mí, como empresario, me parece perfecto. Lo que no entiendo muy bien es la postura de esta compañía, que hasta ahora nunca se había regido por ese sentido salvaje
--diría yo-- del beneficio. Para empezar, su Presidente ha accedido a la compañía por un nombramiento prácticamente administrativo, sin haberse sometido a un consejo de administración y sin haber sido accionista, y ahora resulta que es una compañía absolutamente privada. No acabamos de salir del monopolio, no sabemos si estamos en una compañía privada y en el caso de que fuese una compañía absolutamente privada sería lógico que el Gobierno estableciese de manera inmediata todas las condiciones para que cualquier operadora pudiera prestar esos servicios de telefonía. ¿Qué ocurre? Que prestar el servicio de telefonía local no es interesante para ninguna operadora. ¿Por qué? Porque habría que invertir billones de pesetas, como ha venido haciendo Telefónica con el dinero de todos nosotros.
¿Problemas técnicos? Evidentemente, pueden existir problemas técnicos. Si a partir de ahora los internautas nos conectamos las 24 horas del día, está claro que las centrales se van a saturar. Bien, que se establezcan medios técnicos, que la operadora haga inversiones o, por lo menos, haga parches. Seguramente su representante dirá que nadie puede fijar una política comercial ajena a los accionistas de Telefónica, que son millón y pico de personas y que, curiosamente, no se han manifestado en todo este proceso. Esta es otra de las sorpresas de este país. Lo lógico sería que los accionistas pidieran cada vez más beneficios, y, en este caso, parecen silentes. Hay que pedir que se solucionen los problemas técnicos, que se salven y que la operadora establezca sus políticas.
El proceso del reequilibrio tarifario parte también de lo mismo. ¿Tienen que bajar las llamadas internacionales y las llamadas provinciales a cambio de subir las locales? Tampoco lo entendemos. Si dejamos todo esto abierto a las libres fuerzas del mercado, las llamadas internacionales caerán por sí mismas. De hecho, Telefónica ha empezado a reducir su precio cuando ha habido otras compañía que estaban dando ese servicio, lo mismo ha sucedido con las llamadas provinciales y lo mismo ocurrirá con la telefonía móvil. Seguramente debería ser el Gobierno de la nación quien tomara cartas en el asunto y lo regulara.
Este es el estado de la cuestión, jurídicamente muy lógico, pero emotivamente absolutamente ilógico. Internet ha venido ha trastocar todo este panorama, es una revolución, y, realmente, hay muchos que no consiguen saber para qué sirve esto de Internet.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Amigot.
Abrimos un último turno de preguntas. (Pausa.) ¿Ningún Senador desea realizar ninguna pregunta? (Pausa.) Suspendemos la sesión por cinco minutos, para recibir al siguiente compareciente. (Pausa.)
--COMPARECENCIA DEL PRESIDENTE DE LA ASOCIACION DE INTERNAUTAS (715/000246).
El señor PRESIDENTE: Reanudamos la sesión procediendo a la comparecencia de don Víctor Domingo Prieto, en su calidad de Presidente de la Asociación de Internautas, para informar sobre la materia por la que ha sido citado.
Tiene la palabra el señor Domingo.
El señor PRESIDENTE DE LA ASOCIACION DE INTERNAUTAS (Domingo Prieto):
Muchas gracias, señor Presidente.
En primer lugar, quiero darles las gracias por esta invitación porque, en definitiva, éste es el ejemplo de lo que está sucediendo en la red: los internautas, por regla general, somos líderes de opinión en cada uno de los colectivos de nuestro interés. En este caso, ustedes, como he oído en la comparecencia anterior, se reclaman internautas y están llevando a la vida pública y a la vida política todo lo que acontece en la red.
Básicamente esto es lo que está sucediendo en Internet: cada internauta en sus foros públicos y privados está llevando la red a sus colectivos de interés, y ésa es una de las características de todo este proceso.
En segundo lugar, quiero mencionar cuál es el concepto que tenemos de Internet. Básicamente, es un medio de comunicación interactivo, independientemente de cualquier otra peculiaridad, y lo que le otorga la diferencia con los medios de comunicación tradicionales o con los conocidos hasta ahora es precisamente eso: la interactividad.
En todo este proceso me van a permitir que señale un par de antecedentes, porque no es un proceso fortuito o que haya salido de la nada; tiene otras implicaciones de un amplio origen, incluso, sociopolítico. Cuando se implantó Infovía en España, Internet y la vida telemática en España procedía fundamentalmente de un sistema, antes citado, que es el Videotex. En España la vía telemática provenía de Ibertex, que era un servicio de información interactivo mucho más obsoleto, más de juguete que Internet. Estamos basados en esa pequeña experiencia. ¿Qué es lo que sucede cuando se implanta Internet en España? Que la industria y, sobre todo, las personas provenientes de los campos de la informática, y de las telecomunicaciones fundamentalmente, tomaron el peso de llevar esa industria y de implantar la red en este país. Pero, ¿qué ha sucedido paulatinamente? Que personas afectas a disciplinas universitarias provenientes del mundo de las humanidades, en definitiva, de las letras, de la publicidad, del marketing, del periodismo, se han integrado de una manera bastante seria dentro de la vida de la red, y de aquellas lluvias vienen estos lodos. ¿Por qué? Porque pensar que esto de las redes es un problema absolutamente técnico era un mal enfoque. Cuando se han incorporado personas provenientes de otras disciplinas se ha visto que las redes son una especie de descubrimiento de las Américas, donde hay espacios de libertad, espacios de comunicación, y eso está produciendo un montón de consecuencias.
Hay un significativo antecedente de todo este proceso que ha supuesto un antes y un después en la vida de la Internet hispanohablante. En esta intervención pública quiero hacer una especial mención del I Congreso de la Publicación Electrónica, celebrado en mayo de 1998 en Barcelona. Yo he asistido a muchos congresos, conferencias, seminarios, pero jamás había asistido a una reunión de estas características. La diferencia fundamental de este Congreso es que, a excepción del tema de las tarifas y de los costes, se hicieron ponencias en muchas líneas de actuación de la vida de Internet. Se celebró durante siete meses en línea, con distintos talleres de trabajo, con una media de 15 ó 20 personas para cada uno de ellos, y los días 15 y 16 de mayo en Barcelona se elaboraron las conclusiones de forma presencial. No nos conocíamos, toda nuestra comunicación fue en línea, y, repito, jamás había asistido a un Congreso de esas características. Pongo esto como antecedente para ir entrando en el proceso de cómo se ha ido sucediendo el tema de las tarifas. Me gustaría remarcar que existe este tipo de antecedentes en el conflicto de las tarifas con Telefónica para poner de manifiesto que no es un proceso fortuito, sino que hay unos antecedentes culturales importantes, basados en aquella reunión, primero, telemática y, luego, presencial.
¿Quiénes somos los internautas? Creo que ustedes lo han definido claramente. Ustedes son internautas y están llevando la red a la vida pública y a la vida política. Quiero significar especialmente que esta Comisión está teniendo un seguimiento extraordinario dentro de la red desde que ustedes empezaron a traer personas para que comparecieran. Está acercando el Senado a muchas personas que antes teníamos una idea bastante dispersa o alejada de lo que era el Senado.
Tengo cientos de casos de cómo pueden ser esos internautas. La semana pasada me llegó un artículo que traigo aquí por ver un poco la diversidad de la procedencia política, religiosa, socioeconómica de las personas que deambulamos, trabajamos o vivimos en la red. Un comandante de aviación que se identifica como Roberto Pla, con una dirección de página personal y una dirección e-mail, escribe en la revista «Aeronáutica y Astronáutica», de octubre de 1998, un artículo en el que hace un repaso a la prensa electrónica y cuenta a su colectivo de interés --es una revista editada por el Ministerio del Aire-- el tipo de publicaciones que hay en la red, las entrevistas aeronáuticas norteamericanas y, al final, termina el artículo haciendo votos para que esta revista también se incorpore a la red. Este señor es un líder de opinión que tiene con nosotros un denominador común: es internauta. Es el mismo ejemplo que les puede suceder a ustedes.
No quiero entrar en las cifras de internautas, en sí somos dos millones en este momento y podemos ser cinco
millones en el año 2000, porque no sabemos por dónde va a discurrir la red. En estos momentos, estamos en manos de Telefónica y aunque se está desarrollando es a pesar de la compañía Telefónica, que no tiene ninguna sensibilidad en este aspecto.
En cuanto al proceso, el compareciente anterior ha explicado de una manera periodística qué sucedió. Para mí hay una fecha importante que de alguna manera culminó el desarrollo y la presencia de la Asociación, la conjugación de todas estas energías en una organización. Fue el día 15 de septiembre, cuando Telefónica dio a conocer sus planes de descuento, después de todo el proceso de la huelga del 3 de septiembre, y, paralelamente a ese comunicado, el Parlamento español no aprobó una moción para la petición de tarifa plana.
Esos dos hechos paralelos conjugaron la siguiente reacción.
Efectivamente, aquella misma noche miembros de las distintas plataformas que ya se han comentado aquí --Fronteras Electrónicas, Plataforma la Huelga, Tarifa Plana y Grupo Tarifa Plana-- nos juntamos en una sesión de Canal Hispano y acordamos un comunicado y una nueva propuesta de acciones y de huelgas. Ese fue el elemento detonante, porque hasta ese momento ninguno de los grupos, que somos comunidades virtuales, foros de opinión, con un tipo de organización muy asamblearia y muy democrática, había conjugado algún tipo de proceso unitario ni de representación de cara a la huelga del 3 de septiembre, sino que funcionábamos como una bola de nieve que se estaba tirando desde lo alto de la montaña. Por tanto, a partir de ese momento se genera una coordinación prácticamente unánime durante todo el proceso, y planteamos la huelga del 3 de octubre como una necesidad. El papel que está teniendo Telefónica con respecto al mundo de Internet es como en la película «La guerra de las galaxias». Telefónica es el imperio, que nos quiere someter. Nosotros estamos trabajando en ese proceso, en el que siempre insisto y que no es sólo referente a lo económico, educativo, divulgativo y de comunicación, sino también al concepto de la «redenomía». Ahora mismo, la red, por sí misma, está generando riqueza. Y en Estados Unidos ese planteamiento es absolutamente claro desde un punto de vista privado y desde un punto de vista público.
En España está sucediendo lo mismo, además con una serie de características muy propias de la idiosincrasia ibérica. Estamos trabajando, pues, en eso y siempre a pesar de Telefónica, que es la que nos va poniendo trabas por medio de tarifas abusivas y una mala calidad del servicio.
Respecto a la huelga del 3 de octubre quiero hacer una especial mención, porque, independientemente de la disparidad de las cifras --y las cifras, evidentemente, solamente las puede conocer Telefónica, que es la que las tiene--, hubo un hecho muy significativo y que algún medio de comunicación no pasó por alto. El día de la huelga, pasear por la red Internet hispanohablante --ya no digo la red de Internet en España-- era como pasear por una avenida justamente antes de que hubiera una manifestación, estaba todo lleno de «banners». La red, que es una red caótica, dispersa, se uniformó. Cogieron los «banners» de apoyo a la propuesta y se podían contar por miles las web que apoyaron esta propuesta. Era una cuestión también digna de ver. Nunca había sucedido algo parecido.
A partir de la huelga del 3 de octubre, los distintos miembros de las plataformas y la coordinadora se dirigieron al Presidente del Gobierno, al Ministerio de Fomento, al Presidente de Telefónica y al Secretario General de Comunicaciones para pedirles que se abriera una ronda de negociaciones para poder discutir sobre todo este tema de la tarifa plana, fundamentalmente, de los problemas tarifarios que hay con Telefónica, y poder abrir una mesa de negociación a todos aquellos agentes del sector que tengan algo que decir en este sentido. Hasta la fecha no hemos tenido ningún tipo de respuesta a estas demandas. La única intervención pública que ha hecho la Asociación desde el pasado día 10 de octubre es la que estoy realizando yo en estos momentos.
Asimismo, es un dato significativo que hasta el 10 de octubre los miembros de las distintas plataformas no tuviéramos el gusto de conocernos personalmente. Hemos estado trabajando --esto indica lo que es Internet-- sin conocernos personalmente. Hoy varios miembros de esta mesa fundacional nos están acompañando en esta comparecencia, lo que quiero resaltar, porque les supone un gran esfuerzo dejar sus trabajos, sus obligaciones, para poder estar aquí, y también porque deseo indicar la importancia que para nosotros tiene esta comparecencia.
Respecto a la tarifa plana, nosotros tenemos una propuesta. Nuestra petición no es de índole económica, sino que nuestras demandas de tarifa plana vienen motivadas por la pretensión de un acceso universal a la red Internet, pudiendo aumentar --lo que dirían en términos de mercados técnicos-- la audiencia a la red, así como las posibilidades que esto supone.
El pasado 7 de octubre, en la Feria del Libro de Frankfurt se presentó el estudio CONDRINET, Content and Commerce Driven Strategies in Global Networks, elaborado por la consultora Gemini Consulting y por encargo de la Dirección General del programa Info2000 de la Comisión Europea. Este informe también coincide con los planteamientos que estamos haciendo los internautas en España. Recomienda a los Gobiernos que se aseguren de que la liberalización de los mercados de telecomunicaciones tenga como consecuencia la facilitación de redes de banda ancha baratas para una parte sustancial de la población. El estudio incluye un gráfico que ilustra claramente que hay una correlación entre el precio de la conexión a la red y el porcentaje de población conectada. A menor precio, más gente conectada. Esto es lo que nosotros estamos persiguiendo: que se abaraten los precios y que exista una tarifa plana --al final de esta exposición les diré qué propuesta tiene la Asociación en estos momentos para poder negociar, fundamentalmente, me imagino que con Telefónica-- para que haya un acceso universal a la red. La tarifa plana, efectivamente, es pagar una cuota fija por un uso ilimitado de la red.
Ese sería el planteamiento más correcto. Y nuestras referencias en este caso son las de Estados Unidos, donde este tipo de contratación de servicios de acceso están en el orden de los 10 a los 13 dólares, independientemente de la compañía telefónica que preste este servicio. Y
respecto a la extensión, nosotros no deseamos una tarifa plana que sea obligatoria. Queremos que haya distintas fórmulas de contratación y se dé opción a todas las posibilidades. Hay un ejemplo concreto en Estados Unidos: la Bell South tiene, al menos, 14 posibilidades de contratación.
Por tanto, no es un hecho aislado.
Telefónica y los distintos agentes que han trabajado en argumentar la imposibilidad de la tarifa plana se han fijado mucho en temas como la saturación, exponiendo que, si hay una tarifa plana, todo el mundo estará conectado a la red constantemente, lo que provocará la saturación de las líneas. Este argumento es bastante demagógico. En Estados Unidos, de las miles de centrales telefónicas que hay, aun existiendo tarifas planas, solamente en alguna ocasión se han saturado un par de centrales. Por tanto, no ha habido ningún tipo de problema. Además hay un ejemplo muy significativo --anecdótico, pero significativo--: en Francia, para comprar las entradas del mundial de fútbol, hubo once millones de llamadas a un mismo número durante una hora y media sin que hubiera saturación. Luego, la posible saturación no nos parece que sea argumento importante para no implantar la tarifa plana en España.
También se habla de la interconexión, respecto de la que también se utilizan elementos demagógicos, porque hay una conveniencia ya establecida, cual es que quien recibe la llamada no paga, con lo que los problemas de interconexión de redes están absolutamente claros. Se paga a la operadora que da el servicio, no a la que contrata el servicio a una tercera, luego los costes de interconexión no son válidos.
Está surgiendo últimamente un planteamiento curioso, que va a la línea de flotación de la petición de tarifa plana, que es el de decir que hay que pagar no por tiempos de conexión, sino por cantidad de información. Este planteamiento, que surgió hace aproximadamente un año, se había dejado un poco en la recámara y ahora se está entrando en él con extraordinaria fuerza, sobre todo para cerrar las posibilidades de tarifa plana. Esto trae una primera pregunta una vez que te hacen el planteamiento. Si se pagara por información, que es algo que no vemos que sea correcto, ¿a quién pagaría el usuario la conexión a la información: al proveedor de acceso, al proveedor de contenidos, al operador de red, a las distintas redes por las que cruzamos para coger esa información? Se genera aquí un debate bastante complicado. De todas maneras, en Estados Unidos lo tienen bastante bien resuelto, porque allí se han planteado la tarifa plana y los mismos proveedores no permitirían un pago por cantidad de información, ya que los usuarios irían a los proveedores que dan una tarifa plana, y todos los que pagaran por cantidad de información quedarían fuera del esquema de lo que es la red. Serían dos redes distintas, con lo cual estaríamos atomizando la red.
Otro de los planteamientos más en boga es el de la imposibilidad técnica:
Telefónica no puede hacer la distinción entre voz, entre datos, debido a una imposibilidad técnica. Este es el planteamiento más demagógico que hay para no implantar la tarifa plana, porque supone un atentado contra el sentido común. No entra en la cabeza que al final del siglo XX o al principio del XXI --me da igual la posición que queramos adoptar-- hablemos de problemas técnicos en comunicaciones. Ha habido un ejemplo muy concreto sobre las imposibilidades técnicas. Telefónica, durante mucho tiempo, dijo que había una imposibilidad técnica para facturar por segundo, pero cuando Retevisión dio la factura por segundos, al día siguiente Telefónica podía hacerlo también. No entramos, por tanto, en este planteamiento; ni siquiera vamos a discutirlo.
Luego está el argumento de que Telefónica es una compañía privada, inmersa en las leyes del mercado, y que ellos no están aquí para prestar un servicio. Hay una cuestión que es fundamental. El acceso al fax y a los datos, según la Ley de Ordenación de las Telecomunicaciones, es un servicio público y, como tal, tienen que ofrecerlo las distintas operadoras, no sólo Telefónica hoy, sino que las que quieran dar acceso a las redes también deberán asumir que es un servicio público. Ahí hay una responsabilidad del Gobierno, del Ministerio o de las autoridades competentes para que esto se lleve a cabo. Todas las compañías norteamericanas de teléfonos --las «Baby Bell», que es como se denominan-- son privadas, pero las autoridades locales tienen una estricta y rígida vigilancia sobre las tarifas que ofrecen a los usuarios. No es incompatible que haya una empresa privada que esté dando un servicio público con que haya un seguimiento de los sistemas tarifarios. De todas maneras, Telefónica dice que es una empresa privada, pero no se queja de tener una concesión para el abastecimiento y la instalación de cabinas públicas hasta el año 2005.
En cuanto a los precios, hay una cuestión fundamental. Nosotros nos hemos fijado mucho en que las líneas tienen un coste muy bajo para Telefónica.
Prueba de ello es el «Centrex», que está valorado de 700 a 900 pesetas al mes por la misma Telefónica. Claro que, a diferencia de lo que ocurre con el «Centrex», en una llamada local interviene más de una central, pero se puede cubrir este coste adicional pagando algo más. Me refiero a que, cuando Telefónica saca esta campaña de «Centrex», la valoración del uso de esa línea ha sido de no más de 900 pesetas, luego no hay ese gran problema para que se puedan plantear tarifas planas del orden de las 10.000, 8.000, 12.000 pesetas, como se está intentando hacer. En Estados Unidos, efectivamente, los precios están en el orden de los 10 a los 35 dólares, según las distintas modalidades de contratación de los accesos.
Además, lo que queremos recordar es que los planes personales de Telefónica de septiembre-octubre de 1997 ofrecían una tarifa plana, si bien sólo para llamadas de voz, y a partir de las 20 horas para llamadas provinciales e interprovinciales. Esto es una prueba de que la tarifa plana es posible para Telefónica.
Nosotros hemos hecho una propuesta teniendo en cuenta todas estas argumentaciones, que va en una línea abierta a la negociación y estableciendo distintas modalidades de contratación. En un principio, planteamos una tarifa plana de 3.000 pesetas al mes para hacer un uso ilimitado de los servicios de Internet. Luego planteamos otra posibilidad, que sería una tarifa plana de 8 de la mañana a las 8 de la noche, de 2.000 pesetas al mes. Finalmente, una tarifa plana desde las 20 horas hasta las 8 de la mañana siguiente,
que fuera de 1.000 pesetas al mes. Y nos vale cualquier tipo de contratación en estas tres modalidades. Por último, y para todos aquellos internautas que no quisieran entrar en una contratación de tarifa plana, proponemos una conexión de 50 pesetas/hora. Ese sería el planteamiento que la Asociación de Internautas propondría en una mesa de negociación.
Por último, lo que estamos viendo en la Asociación de Internautas es que si no tiene lugar una respuesta efectiva y continúa habiendo este desprecio saldremos de la red e iremos a la calle a manifestarnos. Para el próximo 7 de diciembre, concretamente, estamos proponiendo una manifestación de internautas en Madrid, y además queremos hacerla extensiva al usuario telefónico para cortar este discurso de argumentaciones y contraargumentaciones. Este no sólo es un problema de los internautas, sino también de los usuarios telefónicos. Quizá en la primera huelga, en la del 3 de septiembre, hubo una mayor conciencia de que éste no era un problema estrictamente de internautas, ya que estaba ocasionado por las subidas tarifarias tan desorbitadas que se dieron el 9 de agosto. Nosotros queremos incidir un poco en esa línea. No queremos despegar el usuario de Internet del usuario telefónico; ambos hacen el mismo uso de este medio de comunicación.
Por mi parte, no tengo nada más que comentarles.
Muchas gracias por su atención.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Domingo.
A continuación, abrimos un turno de portavoces.
En primer término, tiene la palabra el Senador del Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos, señor Albistur.
El señor ALBISTUR MARIN: Gracias.
Muchas gracias, señor Domingo, por su comparecencia en esta Comisión y por su explicación sobre este asunto, aunque yo esperaba que usted me dijera más cosas de las que le he escuchado. Le digo esto, quizá, en plan provocador, porque me parece que esta cuestión es de mucha actualidad y supone un debate muy importante para todo lo que significa no sólo el desarrollo de Internet, de las redes, sino también el desarrollo vinculado al conocimiento, a la ciencia, a la tecnología, a las comunicaciones en materia de economía, a la vinculación entre diferentes países, o sea, a lo que se llama hoy en día la globalización, y no sólo en un sentido económico, y, sobre todo, lo que significa el no retraso del Estado español dentro de lo que son las tecnologías de la comunicación. Me parece que el tema está ahí más relacionado --desde el punto de vista de lo que usted ha dicho, que es muy plausible-- con buscar verdaderamente como objetivo la vinculación de más personas a la red mediante el acceso universal a ésta, objetivo precisamente por el que todos debemos luchar en relación con la cuestión de la tarifa.
Y dentro de este diálogo que quiero establecer con usted en nombre de mi Grupo, me gustaría conocer, en primer lugar, cuál es la posición de todos ustedes en relación con un tema que estuvo de actualidad no hace mucho más de tres meses, precisamente con motivo de la aparición de operadores independientes, operadores que de hecho empiezan a romper los monopolios dentro del mercado de las telecomunicaciones. Me refiero concretamente a una iniciativa propiciada por Euskaltel, por la cual se produce un descenso en las tarifas de enganche a la red de entre 10.000 a 40.000 pesetas a través de operadores de Internet. Pues bien, la oferta de Euskaltel se aproxima mucho a las propuestas que ustedes hacen y, sin embargo, se produjo una reacción muy fuerte --en la que yo también tuve que intervenir-- por parte de las empresas operadoras en Internet. Me gustaría conocer su posición ya que, a mi modo de entender, ahí se produce de alguna forma una contradicción entre la demanda de tarifa plana y la fuerte oposición a la iniciativa que, como digo, Euskaltel introdujo en el mercado.
En segundo lugar, me gustaría saber si ustedes han hecho alguna prospectiva --yo esperaba que nos hubiese dado algún dato en esa línea-- en relación con lo que supondría la aplicación de la tarifa en función de cualesquiera de esas cuatro pautas que usted nos ha señalado: la de las 3.000 pesetas al mes, la de las conexiones de 8 a 20 o de 20 a 8 por 2.000 pesetas, o a la que a mí me parece un verdadero acierto, la conexión por 50 pesetas/hora, que, en mi opinión, puede tener unos efectos extraordinarios en el consumo. Quisiera saber si ustedes han hecho alguna prospectiva en el mercado sobre lo que esto podría significar en cuanto a conseguir objetivos dentro de eso que se denomina acceso universal.
Finalmente, también quisiera preguntarle sobre algo que también forma parte de ese conocimiento técnico que esta Comisión debe tener y que ustedes representan. ¿Cuáles son las razones que ustedes observan --me refiero también a razones de carácter político pero fundamentalmente en principio a razones de carácter empresarial-- que están impidiendo poder llegar a soluciones más rápidas? Se lo pregunto porque, a mi modo de ver, todavía hay limitaciones importantes. Por ejemplo, este mismo Senado
--por no citar al Congreso--, cuando debatió la Ley de Liberalización de las Telecomunicaciones, no aprobó una serie de enmiendas, entre ellas una presentada por nuestro Grupo, en la que se pedía un incremento de los servicios de banda ancha. Creo que, fundamentalmente, hubo miedo por parte del partido que sustenta al Gobierno, apoyado en este caso por otros grupos de la oposición, hacia las iniciativas autonómicas que se puedan producir --léase el caso de Euskaltel, u otro tipo de operadores-- cuando llegue la comunicación por cable, comunicación que dentro de muy poco tiempo va a estar operativa en todo el Estado. En cualquier caso, lo cierto es que se limitó de forma importante el que hoy día exista una oferta más amplia en servicios de banda ancha desde los propios operadores más importantes, en primer lugar Telefónica, al consolidarse de alguna manera unos tics todavía monopolistas en esta Compañía.
A mí me parece que existe una cierta inercia sobre estas razones de carácter político, económico o social --y me gustaría dialogar con usted y no tanto discutir-- que pueden estar también influyendo en la no aplicación inmediata o en la paralización de todo este proceso de reforma y de
aplicación de una tarifa precisamente mucho más asequible para los usuarios españoles, cuestión que el Senado como tal debe abordar por tratarse de problemas políticos estrictamente, por tratarse de obstáculos sociales en los que nosotros quizá tengamos más competencia y más objetivos que cubrir que en los servicios puramente técnicos.
Esta sería la primera parte de mi intervención. Más tarde, al hilo de otras intervenciones le formularé alguna otra pregunta.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, Senador Albistur.
Por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió tiene la palabra el Senador Varela.
El señor VARELA I SERRA: Muchas gracias, señor Presidente.
En primer lugar, quiero agradecerle al señor don Víctor Domingo su explicación. Me ha parecido interesante y complementaria de la del anterior interviniente. Creo que entre ambas explicaciones podemos tener una visión global de cómo se ha producido todo el proceso de la huelga.
Señor Domingo, tenga la certeza de que nuestro Grupo considera que la red es creadora de riqueza. Estamos totalmente a favor de que el acceso a Internet llegue a ser un derecho universal. Desde esta perspectiva, y refiriéndome asimismo al cobro de tarifa plana, quisiera hacerle unas preguntas.
En relación con el congreso celebrado en Barcelona en mayo de este año, quisiera pedirle que nos aportara algunas de sus principales conclusiones, ya que podrían resultar interesantes para esta Comisión.
Desde la perspectiva de nuestro Grupo --nosotros estamos a favor de la tarifa plana--, respecto de esas pegas que podría poner Telefónica y que, según usted ha dicho, habría que ir desmontando, me gustaría que nos aclarara un poco más la referente a pagar por cantidad de información.
Desearía saber si en algún país se hace esto y qué argumentos dan ustedes para contrarrestar esa línea de actuación que parece que se insinúa por parte de Telefónica.
En cuanto a la oferta que ustedes han hecho, quisiera saber si Telefónica ha hecho algún gesto para intentar negociar. ¿Son ustedes optimistas respecto a esa negociación? ¿Se ha hecho algún gesto a ese respecto por parte de esa Compañía privada? Por otra parte, ¿cuál es su relación en estos momentos con la Asociación de Usuarios? Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario Socialista tiene la palabra su portavoz, señor Mòdol.
El señor MODOL PIFARRE: Muchas gracias, señor Presidente. Voy a ser muy breve.
Quiero manifestarle al señor Domingo mi plena y absoluta coincidencia con sus planteamientos, lo que también suscribe mi Grupo Parlamentario.
Quisiera añadirme a la petición del señor Varela en cuanto a que, si es posible, nos haga llegar los documentos del congreso por si pudieran ser
--seguro que sí-- de interés para esta Comisión.
También quisiera agradecerle tres cosas. La primera, que haya comparecido en esta sesión, la cual considero especialmente importante para aclarar conceptos --y también por la metodología con que se está llevando a cabo-- sobre lo que ha supuesto esta primera movilización de internautas, entendiendo esta palabra como usted la ha definido. La segunda cosa que quiero agradecerle es que haya fundado la Asociación fundiendo en uno solo esos cuatro movimientos que surgieron y que nos haya dado la oportunidad de formar parte de ella. Desde hoy mismo quiero decirle aquí que puede contarme entre sus asociados. Lo haré con muchísimo gusto y placer. Pienso que ése es un camino que todos deberíamos seguir.
Y un tercer agradecimiento por tener esa firmeza en «La guerra de las galaxias» a la que usted hacía mención. Me parece un buen símil, y le voy a decir por qué. Porque considero importante las movilizaciones que habrá que hacer en el futuro.
Le voy a poner un ejemplo antiguo, que es el de la fuerza que desde siempre han tenido los sindicatos agrarios, y digo esto porque no hay que desanimarse cuando algunos afirman que sólo son 10.000 ó 15.000. Los sindicatos agrarios tradicionalmente han tenido pocos afiliados y conforme pasa el tiempo tienen menos, por una razón muy sencilla: cada vez hay menos agricultores; sin embargo, la fuerza de los sindicatos agrarios a la hora de presionar a los poderes públicos se ha manifestado como una fuerza espectacular e impresionante. ¿De dónde procede tal fuerza? ¿Del número de afiliados? No. Depende básicamente de algo importantísimo: es el único sector de la sociedad que todavía ocupa todas y cada una de las partes del territorio. Por lo tanto, por muy pocos que sean tienen afiliados en cualquier aldea, pueblecito o ciudad de tipo rural, y de esta forma cuando se movilizan es todo el país el que se moviliza y no sólo un segmento.
Creo que habría que recuperar esta vieja idea para hacerla moderna, porque es verdad lo que ha dicho usted del internauta. La gran ventaja que tiene el internauta es, primero, que crea líderes de opinión en todos los sectores y, segundo, que la interactividad que posee le hace interdisciplinario. Debemos avanzar en esa idea de mundo global y de globalización del conocimiento, por tanto, bienvenida sea esta asociación porque, en definitiva, el mundo moderno funciona sobre la base a que unos intereses se confronten a otros y al final cada uno intente sacar lo mejor de ellos. Si ustedes nacen con la vocación de defensa del internauta, le auguro que la asociación será un éxito, así al menos se lo deseo.
Quisiera hacer tres reflexiones más al hilo de lo que usted ha comentado, pero no me extenderé con Telefónica porque ya habrá ocasión de abordar este tema en la siguiente comparecencia.
Primero, estoy absolutamente de acuerdo con usted en que en el mundo presente, y más en el futuro, pagar por la información es un absurdo imposible; es como matar mosquitos a cañonazos, es imposible. Asimismo, pagar por la cantidad y calidad también resulta poco factible porque en
seguida se plantean dudas: ¿quién tiene que cobrar?, ¿de dónde surgen las ideas hoy? Es decir, la información es un bien colectivo y, por lo tanto, se me antoja absolutamente difícil y complicado utilizar este método.
La segunda cuestión que me preocupa se la traduzco en pregunta para que quede clara. Usted se ha referido a que en Estados Unidos se pagan unos diez o trece dólares mensuales, lo cual quiere decir que en España pagaríamos entre 1.400 ó 1.700 pesetas mensuales para tener una conexión durante todo el día. Creo que ése debería ser el objetivo final por una razón muy sencilla, no tiene sentido que un estudiante español tenga que pagar más para adquirir información que un estudiante norteamericano. En definitiva, nuestro futuro está ahí, y creo que ése es el arma fundamental que debemos utilizar los que creemos en el futuro de las nuevas tecnologías para romper esa ceguera que existe tanto en el Ministerio de Fomento como en la compañía Telefónica; compañía de la que yo, al igual que un millón y medio de ciudadanos de este país, también soy accionista, y le adelanto el dato al siguiente compareciente.
Finalmente, he de decirle que estoy de acuerdo con usted en un aspecto, y es que la política comercial de Telefónica no es una buena política comercial, algo que también ha señalado el anterior compareciente. El hablaba de que los beneficios «salvajes» a corto plazo producen malos negocios a medio y a largo. Y en este negocio es evidente que a menor precio existe mayor conexión, asimismo, no es posible establecer un mercado de futuro si no existe más conexión; por lo tanto, si eso es un axioma evidente, y como la propiedad conmutativa nos permite alterar el orden, resulta evidente que habrá que abaratar el precio si no queremos tener unas infraestructuras que se me antojan el futuro de cualquier país que quiera aspirar a tenerlo.
Gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Antes de continuar, quiero recordar a los portavoces que, si piensan seguir con el símil de «La guerra de las galaxias», están repartidos los papeles del Imperio y la Alianza rebelde, pero todavía no se ha dicho quiénes son «los ewoks» y nosotros no estamos ni en un lado ni en otro.
Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el Senador Calvo Poch.
El señor CALVO POCH: Señor Presidente, señorías, quiero, en primer lugar, agradecer a don Víctor Domingo su presencia en esta Comisión. Permítame, señor Presidente, que no señale en qué lado de la batalla se encuentra este Senador, si en el del Imperio o en el de la Alianza, pero creo que cuando acabe mi intervención será evidente que estoy dispuesto a que Luke Skywalker, al que ya había olvidado desde mi más tierna infancia, vuelva a ser un líder.
En todo caso, en estos momentos estoy convencido de que lo primero que deberíamos hacer en esta Comisión es dejar claro de qué estamos hablando, o mejor dicho ante qué fenómeno nos encontramos. ¿Acaso se trata de estudiar y de decidir el coste de un servicio telemático que presta una empresa privada, o que pueden prestar más empresas privadas en un mercado libre e inminentemente liberalizado? ¿Debemos entrar a debatir si el coste de dicho servicio debe calcularse tomando como base el tiempo de duración en el uso del mismo, o bien la cantidad de información que se maneja durante ese espacio? Es decir, ¿vamos a entrar a discutir si a ese estudiante que se conecta para conseguir información le resulta más caro obtenerla que a una empresa firmar un negocio mercantil a través de la red? Creo que este planteamiento es absurdo, porque las respuestas a esas situaciones tienen contestación desde el sentido común. Podemos caer en la trampa y equivocar nuestra responsabilidad, podemos engañarnos todo el tiempo que queramos porque éste no nos lo va a cobrar nadie pero sí lo pagarán las generaciones posteriores a la nuestra --incluso a lo mejor a la mía, aunque esta apreciación le moleste al señor Presidente--, muy cercanas y existentes en estos momentos y quizá más conscientes de aquello que debería de ser el objeto de nuestro debate.
Creo que estamos ante un hecho del futuro; es decir, nos encontramos ante un fenómeno que sin duda será uno de los componentes cruciales de la sociedad que la globalización del mundo nos comienza a dibujar. ¿Qué representa en esta globalización el hecho de que los internautas españoles abonen facturas por segundos o por tarifas planas? Si lo pensamos desde este punto de vista puede parecernos ridículo, por más que como usuarios a todos, a mí el primero, nos interese este extremo, pero como políticos tenemos que saber adivinar el verdadero trasfondo de esta cuestión.
Aquí estamos hablando de cómo articularemos la participación de los ciudadanos en un mundo globalizado, donde los estados por separado no van a poder imponer reglas ni disciplinas, donde los ciudadanos deberán de encontrar nuevas formas de democratización no sólo de las estructuras políticas sino, sobre todo, de estructuras económicas que ya no están territorializadas y que pueden constituir, si no lo preparamos de antemano, nuevas formas de tiranía. Eso sí, ahora sin componentes ideológicos. Por tanto, estamos hablando de cómo y cuál queremos que sea el papel de los ciudadanos en la sociedad del conocimiento, como perfectamente definía un compareciente anterior, el señor Joan Majó.
Nuestra nueva causa es la información y la primera batalla, que es necesario ganar, es la del acceso a las redes que contienen esa información y la transportan. Estamos dedicados a esa tarea, defendiendo nuestro acceso y nuestra posición en una nueva sociedad. La huelga, de la que y se ha hablado en la anterior comparecencia, ha sido la más radical demostración de las pautas democráticas que inspiran el sentir de los usuarios y, desde luego, nos ha revelado la inmensa capacidad que Internet tiene como nuevo instrumento para la movilización social, como ya resalté anteriormente. El movimiento que ha nacido a consecuencia de la huelga es único, y yo creo que ustedes son su primera consecuencia.
Pero es una consecuencia única, porque por primera vez una comunidad virtual y democrática de ciudadanos --como usted muy bien ha precisado-- se rebela por y en defensa de sus propios derechos frente a aquellos
que no logran ver que lo que tenemos enfrente es una revolución cultural.
Definitivamente, señoría, estoy convencido de que no se entiende qué es Internet y qué es la red.
El debate sobre el derecho de acceso es crucial, y en esta Comisión ya se ha tratado en otras ocasiones. Pero si coinciden ustedes con lo que he señalado, el cambio cultural será el elemento central de nuestras preocupaciones y, por tanto, la adaptación de los ciudadanos a dicho cambio debería ser un objetivo prioritario para todos. Y en esa adaptación ciudadana a las nuevas tecnologías debemos evitar nuevas marginaciones. Siempre, a lo largo de la historia, toda incorporación de nuevas tecnologías ha provocado no sólo el desarrollo, sino también nuevos marginados, y es precisamente en ese aspecto en el que creo que nos toca intervenir a quienes estamos hoy en esta sala, no compareciendo, sino atendiendo al señor compareciente. Es decir, en el espacio que imaginariamente comparten cuatro conjuntos --uno, relativo a las cuestiones relacionadas con el acceso; otro, referente a las relacionadas con las necesidades de infraestructura; un tercer conjunto, formado por los usuarios y los ciudadanos, y el último, integrado por la industria, que dota de contenidos a Internet--, ése es el objeto de nuestras preocupaciones en esta Comisión.
Por primera vez estamos ante un elemento de desarrollo que podemos planificar, no sólo para no llegar tarde a esta revolución, sino para corregir defectos heredados de la anterior, a la que nuestro país se incorporó excesivamente tarde. Todavía estamos a tiempo de conseguir que la incorporación a lo cotidiano de estas tecnologías sirva, no sólo para impulsar una nueva sociedad, sino para que ésta mejore la anterior. Para ello es crucial que el soporte, la estructura, el esqueleto que sostiene esta realidad evite reproducir malos ejemplos. Y en nuestra opinión el derecho de acceso es la clave para evitar nuevas, pero también conocidas, formas de marginación. Unas, provocadas por factores geográficos, de localización. Así, es necesario evitar que un ciudadano de cualquier pueblo --por ejemplo, de Extremadura-- tenga una forma o capacidad de conexión distinta a la que pueda tener un ciudadano de la capital. Otras formas de marginación se pueden producir por las posibilidades formativas; por tanto, todos los ciudadanos deben estar formados para trabajar y estar en la red. Y, cómo no, también nos encontramos --aunque nos estemos reduciendo excesivamente a ellas en estas comparecencias-- con las marginaciones motivadas por las circunstancias económicas: que una persona pueda pagar una determinada cantidad por estar en la red y otra no pueda hacerlo porque ese precio no sea asequible para ella.
Señorías, la sociedad del conocimiento puede superar estas marginaciones o hacerlas sencillamente brutales y eternas. ¿Acaso la situación en que nos encontramos, que es casi la firma de un nuevo contrato social, puede construirse tan sólo ante una estructura que en estos momentos, para el caso de que estamos hablando, es decir, para Internet, es una estructura disminuida, como el Estado, y tan sólo el operador? ¿En qué punto de la misma se encuentra el ciudadano? ¿Nos vamos a olvidar de él? Evidentemente, no vamos a dejar que eso suceda; y en estos momentos hablo como ciudadano.
Pero, descendiendo al terreno de lo práctico, hay que decir que lo que se está demandando son condiciones de igualdad para el acceso a Internet. Se está demandando un precio económico, porque entendemos que Internet es un instrumento de cultura y de socialización, y que, por tanto, su acceso tiene que ser barato. Como ya he dicho en la anterior comparecencia, nosotros no creemos que la citada huelga se haya hecho para navegar barato, sino por el derecho de acceso a Internet. Y creo que de su comparecencia ha quedado meridianamente claro que eso es lo que se pretende en estos momentos. Es decir, se defiende el derecho de acceso como un derecho fundamental, derivado de la igualdad de oportunidades que todos debemos tener ante este nuevo fenómeno y las posibilidades que nos plantea. El que España acceda a la red de forma barata es importante, porque Internet es una ventaja competitiva. Y el que España esté como país en el tren de los contenidos y, por tanto, de los conectados también depende de cómo lo estén sus ciudadanos. Por tanto, la globalización es incompatible con un pretendido alto coste para la comunicación y la información; es decir, teniendo en cuenta esta globalización del mundo, creo que si entendemos que precisamente la comunicación y la información pueden tener un alto coste estaremos siguiendo un camino equivocado.
Quizá no me aventure tanto como el Senador Mòdol a la hora de afiliarme a su nueva asociación, porque, sin ser catalán, creo que todos deberíamos saber antes cuáles son las cuotas de asociación. (Risas.) Siempre es prudente preguntar esos extremos.
En cualquier caso, y después de esta gracia como colofón de mi intervención, me gustaría recordar la opinión --por lo menos, al día 24 de septiembre-- del Ministro de Fomento en una entrevista concedida a «La Gaceta de los Negocios», en la que reconocía que la implantación de la tarifa plana no está sujeta a condiciones técnicas, sino al riesgo empresarial que quiera asumir Telefónica.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señoría.
Para responder a las distintas intervenciones, tiene la palabra el señor Domingo.
El señor PRESIDENTE DE LA ASOCIACION DE INTERNAUTAS (Domingo Prieto):
Muchas gracias, señor Presidente.
Quiero agradecer el apoyo de sus señorías y decirles que si esta asociación llega a contar con tan distinguidos integrantes, mi cargo de Presidente va a ser bastante circunstancial; afortunadamente, por cierto.
(Risas.) El Senador Albistur, del Grupo de Senadores Nacionalistas Vascos, me ha formulado una serie de preguntas que voy a tratar de responder en lo posible. Ha hablado de la salida de Euskaltel en Euskadi y de lo que ha originado esa situación. No puedo ofrecerle datos al respecto, porque nuestra perspectiva se refiere al punto de vista de los internautas.
Ahora bien, este tema también se enmarca en el contexto global de las características de la industria de Internet en España.
España es un país que prácticamente cuenta con el mayor número de proveedores de acceso del mundo, y aunque antes se ha dicho que eso ocurre de forma porcentual posiblemente haya más proveedores de acceso que en Estados Unidos. Por tanto, en el momento en que exista libre competencia y los proveedores ofrezcan el acceso gratuitamente cambiará la situación. Porque aunque estamos hablando de la tarifa plana que se paga por el consumo telefónico, los internautas soportamos otra tarifa a la hora de pagar a un proveedor de acceso.
Euskatel ha roto esa situación, y es lógico que sea así, porque en estos momentos la industria se está basando en una serie de pilares muy ficticios. Las entidades bancarias --por ejemplo, el Open Bank-- están dando el acceso gratuito a Internet, independientemente de lo que cuesta.
Por tanto, como digo, cuando existan nuevas operadoras cambiará la situación. Se trata de la ley de la libre competencia, y así hay que funcionar. Por supuesto, los proveedores de acceso enseguida se han enfadado --en Euskadi creo que se trata de Jet-Internet, Sarenet y algún otro proveedor muy importante a nivel nacional, que también se ofendió--.
Pero eso es lógico. Sin embargo, la posición de Euskaltel nos parece extraordinaria desde el punto de vista del internauta, porque está disminuyendo la tarifa de acceso, que es lo que, en definitiva, queremos.
En cuanto a las razones para que Internet continúe creciendo, en primer lugar, como se ha dicho, se encuentran las condiciones económicas.
Por otro lado, en mi intervención he querido hacer hincapié en uno de los aspectos que en un principio creíamos que podría ser un impedimento. Se trata de la cultura antiinformática que puede existir entre las personas que provenimos de disciplinas de Letras. Pero en el momento en que nos hemos puesto delante de un ordenador y hemos empezado a comunicarnos, a utilizar el correo electrónico y a hacer una serie de cosas que han dado respuesta a nuestras necesidades, hemos perdido el hábito de estar siempre entre papeles. Es más, yo, que soy un hombre de utilizar papeles, ahora mismo me siento incómodo por no tener a mano un terminal para buscar la información o el dato inmediato.
Como digo, eso podría haber sido un problema. En ese sentido, en un artículo del Instituto Cervantes --del que no recuerdo su autor-- se hablaba de las posibilidades de Internet para la lengua y la relación con Hispanoamérica, por lo que creo, insisto, que se ha roto la dicotomía que existía entre la tecnología y los hombres de letras. Se ha roto ese antiguo proceso histórico según el cual en España estamos en contra de la revolución industrial de una manera más o menos sostenida. De alguna manera hemos vuelto al siglo XIX, en el que cualquier asociación, agrupación gremial, sindicato, o partido político sacaba una publicación diaria en papel, y todo el mundo que tenía algo que decir lo escribía en un papel y lo ofrecía. Esto se ha roto en España. El inconveniente, la traba que existe para el desarrollo, son los problemas de las tarifas telefónicas, pero no sólo para los internautas, también me refiero a la tarifa telefónica para los proveedores de acceso, porque lo que éste está pagando, independientemente de que estamos en el país donde existe mayor número de ellos, es cinco, seis, siete veces más que en Estados Unidos, porque por la conexión de un «frame relay» que debe tener un proveedor de acceso para ofrecer servicios Internet, se están pagando 200.000 pesetas al mes. Y, por este precio, Estados Unidos puede ofrecer, no 64 kilobites como ocurre en España, sino un mega de ancho de banda. Esto es lo que está taponando y, por ello, insisto en decir que el progreso de Internet se está llevando a cabo en España a pesar de Telefónica. Es el planteamiento que existe y, desde nuestro punto de vista, las iniciativas de Euskaltel son estupendas, no tenemos nada que decir en su contra e, incluso, las aplaudimos, están dentro de la libre competencia.
Con respecto a lo manifestado por el Senador Varela y por el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, quiero informarles que les mandaré las conclusiones de este congreso, porque realmente merecen la pena e, incluso, les indicaré quién lo organiza, que es el grupo de periodistas digitales, de Barcelona.
En cuanto a pagar por cantidad de información, mis compañeros de la asociación más técnicos me han puesto un ejemplo en el que hacen esta valoración: al pagar por cantidad de información se habla de precio, pero, efectivamente, las preguntas siguen existiendo. ¿A quién se pagaría? Pero un «modem» conectado a la línea telefónica puede transmitir, contando la compresión, alrededor de cuatro kilobites por segundo, que corresponde a 14 megas por hora, 337 megas por día, 10 gigas al mes, siempre considerando --y ello es imposible-- que estuviera en condiciones de transmitir a tope las 24 horas al día, todos los días del mes. Si tomamos como referencia compañías de hospedaje de Web que ponen límite a las transferencias, podemos observar que, según la compañía, por unos 20 ó 25 dólares tenemos derecho a transmitir entre tres y cinco gigas al mes; de esta forma, nuestra línea, funcionando 24 horas al día, no debería costar más de 50 dólares. Y, calculando un uso más normal, nos quedamos con los 25 dólares como máximo al mes, que es más o menos lo que puede considerarse una tarifa plana razonable. Por ello, se mida como se mida, con 25 dólares al mes, la línea telefónica se paga de sobra. Este es el planteamiento técnico, de hacer números, de lo que podría costar el pago por cantidad de información que, definitivamente, se puede llevar al capítulo de la tarifa plana.
Con respecto a Telefónica, no hemos tenido hasta ahora ninguna noticia.
Nos hemos dirigido al Presidente de la compañía en el sentido al que antes me he referido y, por ello, anunciamos próximas movilizaciones, ya que lo consideramos un desprecio por su parte.
Referente a nuestra relación con la Asociación de Usuarios, lo cierto es que no existe tal relación. Estamos planteando una serie de propuestas y ellos han estado en otra sintonía para cada una de las que hemos ido adoptando. Planteamos una huelga para el día 3 de octubre, que no han secundado, y, prácticamente, todos los argumentos que vamos manifestando a la opinión pública y, fundamentalmente, en la red, los van desmontando, como he hecho yo aquí.
Respecto a la cuota de la Asociación, es de 2.000 pesetas anuales, lógicamente, no vamos a cobrar más que la tarifa plana (Risas.), sería un poco sorprendente. Nuestra mentalidad de red, nuestra primera idea no fue buscar un local físico, con un teléfono. Quiero hacer una especial puntualización. Posiblemente todas las plataformas: Grupo Tarifa Plana, Plataforma «La Huelga», etcétera, vayan integrándose en la Asociación de forma individual; Fronteras Electrónicas, no. Yo soy miembro de ésta y, como ustedes ya conocen por la comparecencia de nuestro Presidente David Casacuberta, el 16 de junio pasado, es una asociación ya constituida, que tiene un campo de actuación en el terreno de los denominados ciberderechos, de la encriptación y de la seguridad dentro de la red. Va a haber un trasvase individual de personas a la asociación, una colaboración, pero Fronteras Electrónicas no va a desaparecer. Lo que ha hecho ha sido incorporarse, potenciar este trabajo, pero no se encuentra dentro del campo de la nueva asociación, que figura dentro del consumo telefónico y de la defensa de los derechos del internauta.
Me parece que prácticamente he contestado ya a todas las preguntas que me han formulado.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Domingo.
A continuación, abrimos un turno por si algún Senador desea realizar una breve pregunta.
Tiene la palabra el señor Albistur.
El señor ALBISTUR MARIN: Gracias, señor Presidente.
Quiero agradecer al señor compareciente su contestación y quisiera volver a insistir en que me hubiera gustado ampliar este debate algo más, deseando que ustedes hubieran reflexionado en torno a la tarifa, y más sobre toda la problemática que significa la universalización de la utilización de Internet. Para mí es una preocupación impresionante. No sé si usted se habrá dado cuenta de que, teniendo en cuenta sus 50 pesetas hora --que le manifiesto es la opción que más me gusta-- significa prácticamente para una familia lo mismo que afiliarse a Vía Digital
--digo afiliarse, porque al final es una especie de droga o de vinculación-- o a Canal Satélite, incluso es más barato. Ese tipo de fórmulas de comunicación, de expresión hacia la sociedad de lo que significa la tarifa plana me parece más eficaz. La tarifa plana es un tema que, cuando ustedes lo explican, me parece comprensible y francamente aceptable, pero para el común de los mortales y para conseguir ese efecto social de unión a sus propuestas, por lo menos a mí me parece que es necesario vincular más a la sociedad en esta problemática. Les pediría que realicen un esfuerzo de reflexión en este tema. Ustedes, los internautas, tienen una gran capacidad de comunicación, pero siempre en la clandestinidad, como yo suelo decir entre comillas. Me ha llamado la atención lo que ha dicho anteriormente sobre que por fin se habían conocido las caras y me parece que éste es uno de los problemas más graves que podemos tener, precisamente, en este mundo tan importante de la comunicación a través de las redes informáticas.
Quiero manifestarle --no sé si antes ha quedado claro-- el apoyo de nuestro Grupo a todo su trabajo, que me parece no sólo encomiable, sino que ustedes son unos aventureros que están abriendo un camino donde si las 50 pesetas/hora o las 2.000 pesetas/mes --depende de los tramos que se quieran elegir y quizá en el futuro se fije una cantidad máxima-- fueran analizadas y supiéramos los costes reales de las compañías telefónicas o lo que pueden significar en el futuro las economías de escala en ese sector, podrían quizá existir tarifas incluso más baratas, sobre todo si se amplía de forma notoria el mercado. Es lo que me parece que puede suceder y, por tanto, quiero manifestarle desde nuestro Grupo nuestro apoyo e informarle de que, en esta Comisión, van a tenernos junto a ustedes.
Igualmente, dentro de esta línea, de lo que puede significar la socialización de su conflicto, me gustaría romper otra espada a favor de otro asunto. Hablamos de la tarifa, pero hablamos muy poco del importante coste que tienen los ordenadores.
No hay, por ejemplo, un plan Renove para los ordenadores. Te encuentras con que tienes un 486 y que tienes que cambiar a otro ordenador, a un Pentium, que tiene más velocidad y más capacidad de maniobra; te acababas de gastar 170.000 pesetas en un equipo que después prácticamente lo tienes que tirar a la basura para poder conseguir otro que vale 230.000 y que te lo venden con unas ventajas excepcionales porque dicen que tiene más cosas.
Yo creo que la tarifa está bien, pero dentro de toda la problemática que significa el acceso y la utilización de la red Internet, hay que posibilitar el acceso a la línea en el marco de esa muy importante sensibilidad social que ha manifestado el portavoz del Grupo Popular de que los recursos limitan precisamente la utilización de un instrumento que puede, como he dicho al principio, contribuir de forma significativa al incremento de conocimiento.
La tarifa está bien, la tarifa es un elemento por el que hay que luchar, pero creo que para poder llegar a una mayor utilización y difusión también es necesario hacer un planteamiento de todo lo que es el mercado de la informática donde, de alguna forma, se han producido, a mi modo de entender, excesivos sobrecostes.
Nada más, sólo volverle a agradecer su presencia y decirle que cuente con el apoyo de nuestro Grupo y me imagino que con el de toda la Comisión.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, Senador Albistur.
¿Hay alguna pregunta más? (Pausa.) Tiene la palabra el compareciente.
El señor PRESIDENTE DE LA ASOCIACION DE INTERNAUTAS (Domingo Prieto):
Tiene razón. Nuestra piedra de toque, lo que nos ha organizado y por lo que nos hemos juntado, ha sido el problema de las tarifas. Si Telefónica el día 9 de agosto no hace ese incremento de tarifa posiblemente estaríamos como estábamos antes, no habrían aparecido grupos, no hubiera sucedido nada de esto. Lo que nos ha llevado a esto ha sido el problema de las tarifas.
Efectivamente, usted plantea problemas en lo que también tendrá que entrar la Asociación de Internautas, pero la ferretería, como yo la llamo, como hay una libre competencia y el mercado está absolutamente roto, va bajando.
¿El futuro de Internet o de las redes telemáticas de este tipo de comunicación va a ser por medio de los ordenadores o va a ser por medio de la televisión? Esa es una cuestión que vamos a ir viendo con el tiempo pero, desde luego, vamos a estar muy pendientes y vamos a apostar por aquellas fórmulas que permitan un acceso universal lo más económicamente posible. Las herramientas no son el principal problema que ahora mismo tenemos, porque están yendo a la baja ya que no hay ningún monopolio en ese sentido, a excepción de Microsoft, que también será uno de los planteamientos que tengamos que ir viendo en España.
Gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Domingo.
Agradezco su comparecencia y agradezco al mismo tiempo el que haya sido el escenario de esta Comisión el que haya elegido su asociación tanto para comunicar su nacimiento como para hacer su oferta pública de tarifa plana. Lo agradezco porque esta Comisión ha hecho un esfuerzo no habitual en la práctica parlamentaria de adaptar su horario de trabajo y sus necesidades a la actualidad al efecto de que la vida parlamentaria se corresponda con la vida civil, un esfuerzo que corresponde a todos los portavoces y a la Mesa de la Comisión.
Dado que el siguiente compareciente ya ha llegado, suspenderemos la sesión durante cinco minutos, pero adelantaremos en algo su hora de comparecencia para terminar antes. Por lo tanto, suspendemos cinco minutos antes de recibir al nuevo compareciente. (Pausa.)
--DEL CONSEJERO DIRECTOR GENERAL DE TELEFONICA (715/000247).
El señor PRESIDENTE: Vamos a iniciar la comparecencia de don Guillermo Fernández Vidal, Consejero Director General de la Compañía Telefónica.
Antes de darle la palabra quiero manifestarle nuestro agradecimiento por su presencia hoy aquí y por el hecho de que un representante de Telefónica haya aceptado venir a hablar de la materia que estamos tratando. Asimismo, quiero declarar que la presencia de Telefónica hoy aquí no empece próximas presencias de la Compañía ante la Comisión para seguir debatiendo otras materias relacionadas con nuestro objeto de estudio y sobre las cuales la empresa Telefónica tiene bastante que decir.
En todo caso, para tratar la materia del día, tiene la palabra el señor Fernández Vidal.
El señor CONSEJERO DIRECTOR GENERAL DE TELEFONICA (Fernández Vidal):
Buenas tardes.
En primer lugar, quiero decirles que es para mí un honor la posibilidad de estar en el Senado, donde no había estado nunca. Recorrer sus pasillos y ver la biblioteca me ha dejado impresionado.
Voy a explicar, aunque sea en unos breves minutos, cómo vemos desde Telefónica el tema Internet y también voy a poner encima de la mesa algunos de los temas que están en este momento candentes en la opinión pública y en el mercado.
Supongo que es conocido por parte de todos ustedes en qué consiste la red Internet en este momento, pero creo que merece la pena, cuando menos, detenerse unos minutos en ver cuáles son sus componentes, así como diferenciar lo que es la red Internet de algo que muchas veces también aparece mezclado, que son las tecnologías ligadas a Internet.
Internet es una red --y ése, probablemente, es el aspecto más conocido y que está más en la opinión pública y en los medios--, que permite cosas impensables hasta hace poco tiempo, como que una persona desde su casa acceda a una información, que no sabe dónde está y tampoco le importa, porque es capaz de acceder a ella y es capaz de entenderla. El teléfono, que lleva algo más de cien años de existencia, consiguió eso desde el principio, es decir, para hablar por teléfono una persona, desde el principio de la existencia del servicio telefónico, marcando el número de cualquier otra persona, estuviera en el país que estuviera, era capaz de conectar con ella y entenderse, en la medida en que hablaran el mismo idioma. Eso, que es cierto para el mundo de la voz y que ha sido así, con diferentes regulaciones, a lo largo de los cien años de su existencia, que ha sido una de las claves de la existencia y de la expansión del servicio telefónico --es decir, se garantizaba que con un teléfono se hablaba con cualquier otro teléfono de los cientos de millones que existían por el mundo-- no ha sido así en el mundo de la información y de los datos. La informática no tiene esos 100 años de existencia que ha tenido el servicio telefónico, y todos conocemos que hasta ahora, en los 50 años de existencia que lleva, se trataba de mundos cerrados en los que, incluso dentro de una misma marca de ordenadores, no siempre se conseguía que desde un terminal se pudiera acceder a información de la propia marca en la sede de la empresa o de otras.
Por tanto, la informática y la información tenían una serie de barreras ligadas a protocolos, organización de la información, claves de acceso, etcétera, y la aparición de Internet, pero, sobre todo, la aparición del protocolo que utiliza Internet --el protocolo que a veces aparece diferenciado con sus siglas en las revistas y es común en el diálogo de la gente que está en este mundillo, el IP-- ha venido a resolver y zanjar estas dificultades. Es decir, en estos momentos, una persona que tenga un equipo con ese tipo de protocolo sabe que es capaz de dialogar con cualquier otra máquina que tenga esas características siempre y cuando exista una comunicación entre ambas. Así pues, los protocolos IP, que es la tecnología subyacente, y todo lo añadido alrededor de estos protocolos forman un sustrato que se utiliza en la red Internet pero que tiene vida propia con independencia de la red. Es decir, es perfectamente factible que una persona tenga montadas sus redes informáticas con este tipo de protocolos y que, sin embargo,
no esté conectado a la red Internet. La red Internet es algo diferente, es que utilizando estos protocolos se garantiza que muchos millones de ordenadores y bases de datos que dichos ordenadores sustentan estén interconectados entre sí y sean accesibles desde cualquier usuario que tenga un equipamiento con ese tipo de protocolo.
Ciñéndonos al tema Internet, evidentemente, para que una persona se conecte desde su casa a cualquiera de esos millones de bases de datos que existen por el mundo utilizando estos protocolos necesita una inversión ligada al equipamiento de cliente (un PC, un módem y algunos dispositivos adicionales), necesita una red de transporte (puede ser la red telefónica básica, que, aun cuando estuvo diseñada en su día para transmitir voz, sirve también para transmitir datos y hoy en día es la más utilizada; una red de cable pensada para televisión o una combinación del satélite, y la red telefónica básica o el cable) y, finalmente, necesita la existencia de un proveedor de servicios de Internet que garantice que cuando ese usuario accede esté dado de alta y tenga permiso para circular por la red. Por tanto, estamos hablando de tres elementos: los equipamientos de cliente, la red de transporte y el proveedor de servicios Internet.
En España es esta misma situación la que se da y en los últimos años ha habido, por un lado, un proceso de aceleración de todo lo que es el equipamiento en casa de los usuarios-clientes, puesto que, en paralelo, la propia penetración de la informática en los domicilios y en las empresas va en esa dirección. Por tanto, la existencia del mundo de los PC en los domicilios, aunque sea para hacer cosas relacionadas con la contabilidad personal o con juegos, ya es un equipamiento que permite la conexión a Internet si existe un módem y una línea telefónica. Por otra parte, existe una red de transporte --que en España tiene peculiaridades, como ahora comentaré--, que hasta ahora, básicamente, es sobre la red de Telefónica, y existe una riqueza de proveedores de servicios de Internet, respecto del que España tiene un número considerablemente alto --del orden de unos 800-- comparado con el entorno europeo y americano, un número que tiene su explicación.
¿Cuál es la situación que tenemos en España? Desde enero de 1996, es decir, hace relativamente poco tiempo, aunque en el negocio de Internet parece muchísimo, se puso en marcha un servicio que se llama Infovía, que pretendía popularizar, generalizar, el uso de Internet en España, y no sólo su uso, sino, como comentaba antes, las aplicaciones para empresas basadas en los protocolos IP. En este momento hay unas 860.000 líneas, con la previsión de que a finales de año existan 900.000 líneas que utilizan el servicio Infovía, que es, fundamentalmente, el soporte que se utiliza para acceso a Internet. Estamos hablando de que en dos años y medio, camino de tres, se ha pasado de unas 20.000 líneas, muy circunscritas al ámbito universitario y de grandes empresas o multinacionales, a 900.000 líneas conectadas en el mes de diciembre; a la fecha, serán 860.000 aproximadamente. Estamos hablando de líneas que todos los meses tienen algún tipo de uso relacionado con este tráfico.
Por tanto, estamos hablando de datos reales.
Estas líneas que utilizan en estos momentos Infovía han experimentado este crecimiento básicamente por tres razones, que eran las que estaban en el eje de haber sacado este servicio en 1996: en primer lugar, porque, desde el principio, lo que se hacía era garantizar la llamada local para acceder al mundo de Internet. Hasta 1996, para que un usuario se conectara a Internet tenía que hacer una llamada hasta un nodo, generalmente situado en Madrid o Barcelona --podía ser de una empresa que tuviera licencia, de un proveedor de servicios de Internet, o de un operador de datos-- y, si el usuario era de Madrid o Barcelona, la llamada era local, pero, si una persona de Móstoles, por ejemplo, quería acceder a ese nodo en Madrid, tenía que pagar una llamada provincial, y si estaba en Guadalajara, la llamada sería interprovincial. Por tanto, dado --sobre todo, en 1996, aunque todavía subsiste-- el salto enorme que hay entre las tarifas locales y las llamadas nacionales o interprovinciales, el coste de esa llamada constituía una barrera muy importante para que hubiera una oferta generalizada en toda España. De hecho, en aquel momento no existía ninguna empresa que estuviera ofreciendo, fuera de Madrid, Barcelona y no sé si alguna otra gran ciudad, acceso a Internet. La existencia de Infovía partía de que, desde cualquier teléfono que existiera en España, estuviera en una gran ciudad o estuviera en un pueblo pequeño, la llamada era local y, por tanto, la gente sabía que el coste era sustancialmente inferior, y no existía incertidumbre respecto a ese primer factor, el principal.
En segundo lugar, que se popularice la existencia de los proveedores de servicios de acceso a Internet es fundamental, porque existe un trabajo comercial pie a tierra que estas empresas pueden hacer, que es difícil que sea substituido por empresas, por más grandes que éstas sean.
Lo que hacía la existencia de Infovía es que estas empresas, con una inversión pequeña, pudieran proporcionar servicios de acceso a Internet.
La otra alternativa era que estas empresas tenían que tener capital y recursos suficientes para montar ellas una red de acceso en todos aquellos sitios en que les interesara. Por tanto, Infovía disminuía drásticamente la inversión que debían realizar. De ahí que existan 800 en España, cuando en otros países las cantidades son sustancialmente inferiores porque tienen que estar capitalizadas para tener una red de comunicaciones potente y una presencia en los países, en las zonas donde les interese. Aquí es al revés: Telefónica llevaba a cabo las inversiones y la infraestructura para poner los 16 millones de líneas al alcance de cualquiera de estos proveedores de servicios.
Una tercera línea de actuación era reducir, en la medida en que estuviera en manos de Telefónica, aquellas otras barreras y estimular el mercado.
¿Qué otras barreras existían entonces? Existían dos: una, los navegadores y los módem. Cualquiera que estuviera en este mundillo hace dos años sabe que el precio de un módem de 14 kilobites de entonces costaba más de 30.000 pesetas, y creo que uno de 9.600 andaba por las veintitantas mil pesetas. Allí Telefónica llevó a cabo unas actuaciones: hacer unas compras masivas de módem a la industria, de tal manera que se consiguió que aquellos costes que se ponían, dada la baja demanda
que existía en estos niveles que he comentado, se redujeran por debajo de las 5.000 pesetas. Por lo tanto, otra de las barreras que existían para que una persona se pudiera conectar, desapareció.
De forma paralela se realizaron una serie de actuaciones dedicadas a fomentar y a divulgar el uso de estas tecnologías. Por un lado, con campañas de apoyo de márketing, subvencionando a aquellas empresas que crearan productos o buscaran clientes. Eso estaba orientado a los proveedores de servicios de Internet. Por otra parte, en conjunción con los proveedores principales de informática --en este caso básicamente con Hewlett Packard, Microsoft e IBM--, durante estos dos años y medio se estuvieron organizando seminarios y apoyando todas aquellas iniciativas que podían contribuir a que las empresas fundamentalmente, pero también los particulares, dieran el salto de, primero, adquirir un PC y, en segundo lugar, conectarse.
A lo largo de estos dos años y medio creo que no hay ningún pueblo de más de 5.000 habitantes en el que no haya tenido lugar algún tipo de seminario, unas veces auspiciado por las Cámaras de Comercio, otras por la propia Telefónica sin más, o bien por los ayuntamientos. Ha sido mucha gente la que ha participado con el objeto de concentrar en un pueblo, en una ciudad mediana o pequeña, un foco de atención sobre estas cuestiones relacionadas con Internet, que hoy en día tienen un nivel de repercusión que hace dos años y medio no tenían, y que había que contribuir a que eso se fuera moviendo.
Por lo tanto, en España se da la singularidad --y digo singularidad porque es singular: no se da en ningún otro sitio, o al menos no se daba hasta hace muy poco tiempo-- de que una persona, esté donde esté, se conecte a la red Internet a precio de llamada local. Eso no sucede en ningún otro sitio, como tampoco sucede en ningún otro sitio que los proveedores de servicios de Internet se despreocupen de la red de comunicaciones y de todas las inversiones que eso significa para concentrarse en los contenidos y en las aplicaciones.
Como es sabido, este servicio, que era singular, también lo era, según parece, desde el punto de vista de la legislación, porque este servicio, que se anunció y se puso en marcha en enero de 1996, va a desaparecer el 1.º de diciembre de este año. ¿Por qué? Pues porque con la regulación actual --y éste era un servicio regulado-- la Unión Europea consideraba que no podía ser un servicio regulado sino que tenía que ser un servicio de valor añadido y que, por tanto, con la intervención en tarifas, aunque después, desde un punto de vista de conexión con los proveedores de servicios se hiciera a través de un mundo en competencia que son los operadores de datos, en opinión de Bruselas, no se cumplía la legislación, había que hacer cambios, y así se comunicó a la Administración española. Esta, creo que en septiembre del año pasado, sacó un nuevo marco regulativo y dio un plazo, que inicialmente era a partir del mes de abril de este año que finalmente ha sido fijado en el 1.º de diciembre, para que esto desaparezca. Por consiguiente, estamos en un escenario en el que este servicio desaparecerá. Pero si bien desaparece el servicio, los actores que van a seguir jugando su papel son los mismos; lo que varía es la regulación. En el nuevo escenario, el papel que tiene Telefónica es nulo, excepto por el hecho de que se utiliza su red telefónica para el transporte, pero con la regulación de Infovía desaparece el papel un poco más amplio que tenía. Telefónica pasa a ser mero transportista en el tramo que se use de la red telefónica, y los operadores de datos --que, como el servicio de valor añadido, es un servicio liberalizado en toda Europa, y en España lo está desde 1993-- y los proveedores de servicios Internet son los que pasan a tomar el protagonismo en ese dibujo. Telefónica, por tanto, juega un papel en lo que es la utilización de su red, pero no juega ningún papel después, como esa Compañía Telefónica S. A. que conocemos todos, en todo lo que es garantizar la conectividad, ni con el proveedor de servicios Internet ni, por supuesto, con la posterior conexión de ese usuario, a través de ese proveedor de servicios, a la red Internet. Sin embargo, sí que una de las filiales de Telefónica, que es la operadora de datos, va a jugar un papel igual al que está jugando en la actualidad British Telecom o France Telecom a través de Global One o cualesquiera de las veinte licencias de operadores de datos. Las operadoras de datos son las que se van a encargar de hacer el despliegue de los nodos para que cuando una llamada se haga a un nodo, desde éste hasta el proveedor de servicios Internet, se garantice esa transmisión de datos. Desaparece esa función integrada que antes hacía Telefónica para aparecer ahora despiezada en una parte de uso de su infraestructura, la que tiene, y los operadores de datos, en el mismo esquema que existía anteriormente, con la diferencia de que antes los operadores de datos no necesitaban crear una red de nodos en toda España y en este momento lo tienen que hacer.
Teniendo en cuenta que la nueva regulación que salió en septiembre del año pasado introducía múltiples incertidumbres para todos los actores que estaban en el sector porque, en primer lugar, impedía el que se siguiera funcionando en el esquema que existía, pero, por otra parte, como es lógico, la regulación no ofrecía cuál tenía que ser la solución, pues eso era algo que correspondía a los actores, Telefónica, desde septiembre del año pasado, planteó una red, no ya como Telefónica, sino a través de su operadora de datos, que cumpliera los dos requisitos que, desde nuestro punto de vista, habían sido la clave del desarrollo acelerado de Internet en España --ya que aquí éste ha sido más rápido que en los países de nuestro entorno en los dos últimos años--, que eran la llamada local y que los proveedores del acceso de servicios Internet pudieran funcionar con un esquema de costes como el que tenían.
En cuanto a lo de la llamada local, aunque con la regulación actual Telefónica no tiene la obligación de darlo, puesto que en este país ya habíamos acostumbrado a todos los clientes a que pudieran acceder al mundo de los servicios de Internet con una llamada local, se estuviera donde se estuviera, que se podría hacer a través de los diferentes elementos de la red, pensamos que ésa era una condición que teníamos que seguir manteniendo.
Pues bien, eso significa que hay que hacer un despliegue de una red en paralelo, es decir, que hay que hacer inversiones
adicionales. Por tanto, nos planteamos hacer un despliegue de una red con más de 250 nodos que garantizara que todos aquellos que se conectaran a ella --dada la capilaridad de esa red-- podrían tener llamada local, y en aquel porcentaje de sitios en que no fuera rentable hacer la inversión
--desde el punto de vista de poner un nodo en un sitio en el que a lo mejor sólo se hacen diez llamadas al mes--, desde la operadora de datos se subvencionarían esas llamadas para que siguieran siendo llamadas locales.
Este es el planteamiento de Telefónica, pero el que conocemos de otros operadores que van a prestar sus servicios y que en este momento se están anunciando por ahí es diferente. Ellos no pretenden que desde cualquier sitio de España se pueda acceder a la red a precio de llamada local, sino que lo que van ha hacer es concentrarse en los sitios que les interese desde un punto de vista de volúmenes y de presencia. Por tanto, aquel que quiera acceder a su red y que no esté en los sitios donde ellos tienen presencia, tendrá que pagar su llamada interprovincial, nacional, internacional o la que corresponda.
Por tanto, el primer requisito, el de garantizar que a pesar del cambio de regulación se iba a poder seguir ofreciendo llamada local en toda España, Telefónica lo asumió desde el principio, y ha hecho un despliegue de una red, que en estos momentos se está completando, de tal manera que el 1.º de diciembre todos los usuarios van a poder seguir funcionando sobre la base de las inversiones que Telefónica ha hecho en esta red.
En cuanto al segundo aspecto, existía una preocupación por parte de los proveedores de servicio de Internet al haber variado el marco, y las opciones que podían tener, en el supuesto de que nadie hiciera un planteamiento como el que Telefónica ha hecho, eran las siguientes: hacer un despliegue de red, lo que significa cientos o miles de millones de pesetas de inversión, o si no, tendrían que desaparecer. Desde el principio les planteamos a esos proveedores que en el nuevo modelo de esa red no se contemplaba que fuera una red exclusiva para los proveedores de servicios de Telefónica, sino que iba a mantener el mismo modelo de negocio que habíamos tenido antes en Internet y que, por tanto, todos los proveedores de servicios, si querían, podían utilizar esa nueva red que Telefónica había desplegado, y a unos costes que en ningún caso serían superiores a los que estaban pagando hasta ese momento, costes que les habían permitido existir y desarrollarse como empresa.
Consideramos, por tanto, que los dos riesgos principales que conllevaba el cambio de regulación estaban garantizados, cosa que hoy en día pensamos también puesto que las condiciones siguen siendo las mismas.
Creo que éste era un punto de ruptura respecto del modelo anterior que queda suficientemente cubierto.
Por tanto, en el escenario que viene a partir de la liberalización total, se van a poder seguir manteniendo esas condiciones de que se pueda considerar llamada local, esté donde esté un determinado usuario, pero no porque haya una regulación que obligue a ello --como ocurría anteriormente--, sino porque las inversiones que ha hecho Telefónica lo van a permitir.
Veamos ahora el tema de los costes. Cuando uno ve cómo se prestan los servicios de Internet en otros países, es posible que uno piense que en todas partes ocurre lo mismo que en España, pero no es así. En cualquier otro país de Europa la persona que se quiere conectar a la red tiene que hacerlo con un punto de presencia que no siempre garantiza la llamada local. Pero en España tenemos una garantía, fruto de la regulación anterior y de la inversión de Telefónica, en función de la cual las llamadas que han de hacerse para que uno se pueda conectar a Internet son las más baratas posibles dentro de todo el ámbito de tarifas de una operadora de telecomunicación, cosa que --repito-- no sucede en el resto de Europa.
Vamos a hablar ahora un momento de los precios. En primer lugar, existen básicamente dos modelos de precios alrededor del mundo de Internet: el modelo americano y el europeo. El modelo americano, que arranca básicamente del año 1984, se suele mencionar muchas veces cuando se habla de tarifas en España. Y es que allí las operadoras locales, que tienen el monopolio en su distrito, en su ámbito, aplican una tarifa mensual que incluye la cuota de abono y las llamadas locales ilimitadas. Repito que eso es así desde 1984. Pero hay que decir dos cosas. En primer lugar, que el precio que paga cada cliente de una de estas operadoras en América es una cantidad mensual que permite la viabilidad de esas empresas. De hecho, cuando se desregulariza ATT y pasa a ser las diferentes Bell, cada una de las Bell locales es viable en su cuenta de resultados. ¿Por qué? Porque los ingresos mensuales que consiguen, más los ingresos que obtienen por interconexión con las operadoras de larga distancia, dan una cuenta de resultados positiva.
Primer aspecto importante: la cantidad mensual que se paga allí es sustancialmente superior a lo que sería aquí en España la cuota de abono y, evidentemente, se incluyen las llamadas locales. Por tanto ésta no sería una comparación exacta, pero en cualquier caso, repito, esa cantidad es sustancialmente superior, más del doble, contando incluso con la subida de tarifas que se ha hecho a primeros de agosto. Esa cantidad allí la pagan absolutamente todos y cada uno de los usuarios de esas operadoras.
En segundo lugar, el concepto de local que existe en España y en Europa no tiene nada que ver con el concepto de local de Estados Unidos. En aquel país una operadora local comprende un distrito que, para que se hagan una idea, consiste en un conjunto de centrales locales, o bien en una sola, lo que traducido al escenario de Madrid, por ejemplo, nos llevaría a que, en vez de ser una sola llamada local la que cubre tres millones de clientes --que es la situación actual en España, en Madrid y en Telefónica--, cubriría 15. Es decir, el modelo americano traducido a Madrid no consideraría a Madrid como un solo distrito local sino que serían 15. Por tanto, cada uno de esos 15 pagaría una cantidad cuando hablara con los de otro distrito no incluida en la cantidad mensual incorporada. Y, evidentemente, dentro del distrito de uno las llamadas van incluidas en la cantidad mensual.
Eso suponía antes un riesgo relativo. Se tiene experiencia más que sobrada de cuánto supone la media de llamadas y cuánto duran. Por tanto, desde un punto de vista de
inversiones eso no modifica sustancialmente los costes que una operadora americana tiene ya que los hábitos de la gente no son precisamente estar veinticuatro horas hablando. Además, si se deja de hablar, la comunicación se corta. Eso no es lo que sucede en Internet. En Internet uno conecta su PC, y puede estar veinticuatro, cuarenta y ocho horas o los treinta días del mes conectado, hábitos estos radicalmente diferentes a los que dan lugar a la estructura de tarifas y a la topología de la red. Por tanto, estamos ante un escenario que hay que tener en cuenta. La red telefónica está dimensionada para hablar por teléfono y sirve también para transmitir datos, pero la red que sale cuando hubiera que transmitir datos con hábitos de Internet no es la red de Telefónica sino que es una red muchísimo más dimensionada en capacidades, como es obvio.
En toda Europa el modelo es diferente. Aquí se ha optado por un modelo de cuota de abono de conexión más baja, y después, el que más usa más paga.
Es decir, es un modelo diferente, aunque también ha tenido sus matices.
Todos recordamos que hace unos cuantos años existían diferentes tipos de franquicias que, aunque eran por pasos --creo recordar-- y cubrían cualquier tipo de llamadas, en el fondo venían a ser una mezcla de un determinado porcentaje de tráfico ligado a su vez a la cuota de abono.
Pero, en general, el modelo que se sigue en Europa es el de una cantidad mensual que cubre el mantenimiento de la línea y la cuota de abono, y posteriormente hay unas cantidades variables en función del número de minutos que se consumen. Ambos modelos pueden funcionar, por lo menos hasta donde nosotros sabemos, pero, desde el punto de vista de los ingresos, si se tendiera a una fórmula en la que los ingresos tuvieran que ser neutros para la operadora local, la cantidad mensual, aunque sea diera una franquicia total sobre las llamadas locales, tendría que ser sustancialmente superior a la que se paga en este momento.
En España hay más de ocho millones de líneas, que son muchas, cuyo tráfico de servicio medido está muy por debajo de las 1.000 pesetas al mes, muy por debajo. Si se aplicara el modelo americano, se le subiría bastante esta cantidad a mucha gente que prefiere pagar una cuota de abono más reducida. Desde mi punto de vista, y aquí hablo a título personal, un modelo en el que si los costes son variables el precio es variable me parece más justo y eficiente. Esta es mi opinión, pero, como después comentaré, también estamos estudiando otras fórmulas.
Hay que señalar que en el concepto de llamadas locales del modelo americano las operadoras locales no dan larga distancia, aunque ese hecho ha sido impugnado y desde hace un año ha variado, y todos los ingresos de dichas operadoras locales procedían de sus clientes locales y de la interconexión. En Europa no se ha seguido ese modelo, no se ha tendido a una regulación por tipos de servicios, sino que las operadoras pueden prestar todos los tipos de servicios y tienen obligación de interconectarse, y es ahora noticia la reciente propuesta de interconexión que ha hecho la Comisión de Mercado de las Telecomunicaciones por la cual se pueden interconectar con cualquier otra operadora. Está basada en que la relación con el cliente puede ser de una operadora y, sin embargo, el usuario final puede ser otro distinto, y hay unos flujos que se miden en precios por minuto que se pagan de unas operadoras con otras. Por lo tanto, según está transcurriendo la regulación, el escenario del modelo europeo es bastante diferente del modelo americano.
Paso a referirme a los costes relativos que se dan en España. En primer lugar, las tarifas son locales en toda España, y podría suceder que las tarifas locales españolas fueran sustancialmente caras, pero eso no es así; incluso con la subida aplicada en el mes de agosto a las tarifas locales la cuantía a pagar en España por estar conectado durante una hora a Internet en una hora punta es dos veces y media más barata que en Inglaterra, lo cual se traduce en que el coste de una hora a través de British Telecomunications ronda las 500 pesetas, mientras que en España es de 207 ó 210 pesetas. Las tarifas son mucho más baratas que en Inglaterra y la mitad que en Francia y Alemania, y, sin embargo, la penetración de los temas de Internet, aunque se está acortando sustancialmente el «gap» que nos separaba de estos países, es superior en Inglaterra, Francia y Alemania que en España.
No creo que sea un problema de costes, que las empresas de España se encuentren con que la energía tiene un precio dos veces y medio menor que el que tiene en Inglaterra; no es por estos costes por los que puede existir una dificultad para la penetración de este tipo de servicio, sino que creo que influye otro tipo de factores. Son otros que entre todos, porque éste no es sólo un problema de Telefónica, tenemos que ir solucionando para que desaparezca. Tiene que ver con la penetración de los PC, de la informática. Es conocida la queja sistemática que existe por parte de los que se dedican a proporcionar aplicaciones y hardware en el mundo de la informática por el retrato relativo que tiene España en la penetración de la informática respecto a estos países más avanzados.
Tiene que ver con eso y con que los contenidos de la red son básicamente en inglés, por tanto, a algunos países más bilingües que nosotros les resulta bastante más sencillo. (El señor Vicepresidente, Ruiz-Ayúcar Alonso, ocupa la Presidencia.) La eliminación de ese «gap» tiene que ver con los costes, pero no sólo con los de Telefónica, porque, desde luego, los costes de Telefónica son más ventajosos que los de cualquiera de sus competidores más desarrollados.
Respecto al futuro inmediato, he de decir que utilizar la red telefónica básica para acceder a Internet es posible, y prueba de ello son las 900.000 líneas que la utilizan y el millón y pico de llamadas que todos los días se hacen. Pero no hay que olvidar que en la red Telefónica, así como el cable que va desde la central hasta el usuario puede ser utilizado para transmitir lo que dé de sí el ancho de banda de ese par de cobre, el resto de las centrales está dimensionado no sólo para un determinado número de comunicaciones sino también para su duración. Por tanto, desde un punto de vista de eficiencia, la mejor solución para conectarse al mundo de los datos no es la utilización de una red telefónica desde el origen hasta el final, sino procurar que el tramo de la red telefónica que se utilice sea el mínimo, y a partir de ahí ir a través de una operadora de datos, porque
es mucho más eficiente en términos de lo que es la transmisión de la información.
En relación con ese aspecto, en un futuro próximo Telefónica lanzará un servicio basado en ADSL; las tecnologías ADSL permiten una utilización del ancho de banda del par de cobre muy superior a la utilizada hasta ahora. Los módem normales son capaces de llegar con dificultades, dependiendo del tipo de red que se utilice, hasta 56 kilobits. Se puede funcionar a 128 kilobits en RDSI, pero estamos hablando de anchos de banda que pueden llegar incluso por encima de los 2 megabits. Por tanto, estamos hablando de un ancho de banda muy importante que da respuesta a todas y cada una de las aplicaciones más ambiciosas que se puedan plantear en este momento.
La utilización del ADSL tiene varias ventajas: la primera es el ancho de banda que ya he comentado y, la segunda, es que utiliza de la red telefónica nada más que el par de cobre; a partir de ahí ya es un mundo de datos y, por tanto, los conceptos más ligados al concepto de tarifa plana, que cada uno utiliza de una manera diferente pero que podría identificarse como una cantidad al mes para que se pudiera transmitir de todo, están mucho mejor y más eficientemente recogidos con este tipo de tecnologías que cuando están basados en la red telefónica básica. Eso es algo que saldrá en un futuro relativamente cercano.
Por otra parte, es sabido que, aun cuando la filosofía básica de actuación de Telefónica es la que he expuesto, nosotros en este momento estamos metidos en una serie de comisiones para estudiar en profundidad las diferentes alternativas que existen hoy en día para mejorar el coste telefónico del acceso a Internet.
Paralelamente a estas infraestructuras --que tal vez dentro de todo lo que es Telefónica puedan parecer reducidas, pero en la nueva red que garantizará el acceso local Telefónica va a invertir más de 10.000 millones de pesetas, que son muchos millones de pesetas-- hay una serie de actuaciones que no tienen nada que ver con las inversiones en red ni en infraestructuras que pensamos van en la misma dirección: conseguir que el uso de las tecnologías de Internet y del mismo Internet llegue al máximo nivel posible.
Hace poco Telefónica ha firmado un acuerdo con el Ministerio de Educación y Cultura para ofrecer a todos los institutos de España el acceso a Internet de forma gratuita. Asimismo, hace unas semanas ese acuerdo se ha extendido a una situación de oferta especial en la Comunidad de Madrid.
Por otro lado, en estos momentos estamos en negociaciones con prácticamente todas las Comunidades Autónomas --sin que eso signifique un esfuerzo presupuestario significativo para las Comunidades que tienen transferidas estas competencias-- para que los servicios de Internet puedan llegar a los institutos y a las escuelas. Es decir, se está haciendo un esfuerzo muy importante que tiene por objeto ser un motor para que, insisto, estos servicios lleguen a los chavales, a los institutos, para preparar a la gente en el manejo de todas estas tecnologías.
En lo que se refiere al mundo universitario --que probablemente sea menos conocido-- eso se viene haciendo desde hace más tiempo. Así, toda la RedIRIS, que soporta las universidades en España, está subvencionada por Telefónica en una cantidad significativa, lo que ha permitido que en los dos últimos años se multiplicara por más de diez o de veinte --porque ya le he perdido la pista-- el ancho de banda que interconecta todas las universidades, que se había convertido en un cuello de botella para que el mundo científico ligado a las universidades pudiera acceder a Internet, ya que la red estaba colapsada.
Por supuesto, también vamos a continuar con ese tipo de actuaciones que ya les he comentado: la presencia en las empresas, ofrecer servicios que utilicen estas tecnologías y facilitar que la sociedad en general pueda acceder a este mundo lo antes posible.
Muchas gracias.
El señor VICEPRESIDENTE (Ruiz-Ayúcar Alonso): Muchas gracias, señor Fernández Vidal.
A continuación, abrimos el turno de portavoces.
En primer lugar, tiene la palabra el señor Albistur.
El señor ALBISTUR MARIN: Muchas gracias, señor Presidente.
Quiero agradecer la presencia en esta Comisión del señor Fernández Vidal como representante de una empresa que en estos momentos es polémica, fundamentalmente, en lo que se refiere a la oferta de servicios a través de las redes de Internet.
Aunque por razones del oficio no he podido estar presente desde el comienzo de su intervención, debo decirle que no me ha resultado convincente en lo que le he podido escuchar; por lo menos, en lo que afecta a nuestro Grupo. (El señor Presidente ocupa la Presidencia.) Entiendo que Telefónica tenga que realizar unas importantes labores en el mercado, y fundamentalmente en este servicio, por tener que continuar en un mercado en el que va a encontrarse con una gran competencia. Pero no me ha quedado claro cuál puede ser la tarifa final a la hora de ofrecer servicios de Internet. Porque, aunque tengamos un modelo distinto al americano, creo que la discusión no radica en los modelos, sino en conocer el precio que se puede ofertar --teniendo en cuenta el modelo que tenemos y la liberalización que va a llegar--, para que se incremente el número de usuarios y exista una mayor participación y acceso por parte de los ciudadanos a los servicios que ofrece Internet.
Este no es un tema solamente de empresas. Tampoco es un tema únicamente educativo, aunque eso vaya a contribuir a que haya un mayor número de usuarios. Se trata de que en el mercado de las telecomunicaciones en España se pueda permitir la disponibilidad de un instrumento que estamos convencidos de forma unánime que va a aportar grandes provechos para el desarrollo de la sociedad.
Usted nos ha hablado de los esfuerzos que está haciendo Telefónica para la modernización de las bandas por donde circulan o deben circular correctamente estas comunicaciones. Pero en lo que se refiere, por ejemplo, a la nueva tecnología ADSL, no nos ha dicho cuál va a ser el coste que en ese caso podría tener una conexión con Internet, cómo van a afectar estas nuevas tecnologías a la tarifa y qué tarifa se podría establecer.
También nos ha hablado de las inversiones para la mejora de las redes locales, algo que se ha comprobado que es absolutamente necesario. Sin embargo, se ha referido usted a la cifra de 10.000 millones de pesetas, y aunque a usted le parezca mucho dinero, vistas las cantidades que maneja su Compañía por todo el mundo --sobre todo comprando otras compañías de telecomunicaciones y alguna cadena de televisión que por ahí anda--, nos parece francamente pequeña. Es decir, creo que el esfuerzo por establecer una red de comunicación es absolutamente necesario en el mercado español, y entiendo que ustedes, ante la presencia de otros operadores, limiten sus inversiones a aquello que pueda ser estrictamente su mercado.
En mi opinión, ésta es, en definitiva, la posición que Telefónica como tal está manteniendo de cara al futuro. Telefónica tiene excesivos compromisos debido a una política empresarial en la que se ha embarcado, que yo no voy a entrar a discutir ni creo que tampoco deba ser objeto de discusión en esta Comisión y en estos momentos. Queremos manifestar nuestra preocupación, aunque sea errónea, ante la oportunidad de tener con nosotros un operador de redes informáticas que va a soportar durante estos próximos años el peso más importante de la obtención y puesta en marcha de un instrumento que debe ser muy eficaz en la sociedad española.
En este sentido, tengo la impresión de que en su política de expansión, ante la competencia creciente que van a tener en el mercado español de telefonía básica y telefonía móvil, así como de redes informáticas y de transmisión de datos, están obteniendo recursos a través de la limitación de su estructura de personal y del mantenimiento de unas tarifas altas ante las exigencias de las inversiones en el exterior para consolidarse como empresa, y eso afecta gravemente a la modernización y al impulso del tema que en estos momentos nos trae a esta Comisión.
Es decir, no parece que Telefónica haya manifestado una sensibilidad especial sobre este asunto, a pesar de que usted nos haya hecho un panegírico de los papeles que están desempeñando en el área de la educación o en la RedIRIS, que ha citado como ejemplos. A nuestro modo de ver son insuficientes para el esfuerzo y la demanda existentes en el mercado español; mercado que, como usted mismo ha dicho, aumenta en lo que al número de usuarios se refiere, cada vez tiene mayores conexiones, y podría tener todavía más si los costes, tanto de los instrumentos, como, por ejemplo, de las llamadas a través de Internet, fueran asimilables para el nivel de renta de la sociedad española.
Como digo, ésta es mi opinión sobre este tema. Tendremos ocasión de volver a ello.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señoría.
Tiene la palabra el señor Fernández Vidal.
El señor CONSEJERO DIRECTOR GENERAL DE TELEFONICA (Fernández Vidal):
Muchas gracias, señor Presidente.
En primer lugar, quiero decir que me he debido expresar mal, porque los 10.000 millones de pesetas se refieren a la red de transporte de datos; por tanto, no tienen nada que ver con la red telefónica básica. Si contamos con las inversiones en la red telefónica básica, habría que decir que este año Telefónica va a invertir 400.000 millones de pesetas, como hizo el año pasado, el año anterior, etcétera. No creo que haya empresas en este país que inviertan esas cantidades y demuestren su confianza invirtiendo como hace Telefónica. Insisto, pues, en que me he debido explicar mal: se trata de 10.000 millones de pesetas sobre una red de datos que pertenece a una empresa filial que presta servicios liberalizados de transmisión de datos y, por tanto, no es la telefónica básica.
Respecto al tema de las tarifas, antes he comentado que, en España, las tarifas locales, que algunos consideran genéricamente altas, son dos veces y media más baratas que en Inglaterra y dos veces más baratas que en Francia y Alemania. Esto es así y es perfectamente compatible con unas tarifas de larga distancia altas, porque España tiene una estructura de tarifas absolutamente desequilibrada y el reequilibrio del 1 de agosto sigue sin resolver el problema de fondo. Existe un déficit de acceso que incluye toda la telefonía local, que asciende a una cantidad muy importante, y supongo que, tanto la Administración como la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones en los diferentes grupos de trabajo que están formando con Telefónica y otros operadores, lo mostrarán en su momento.
Por tanto, estamos hablando de unas tarifas locales baratas, no caras y, repito, ello es compatible con unas tarifas de larga distancia altas.
Evidentemente, si todo fuera igual de barato, teniendo en cuenta que las infraestructuras nos cuestan igual a nosotros que a los franceses o a los ingleses, Telefónica no ganaría dinero, sino que lo perdería. Lo que ocurre es que Telefónica pierde dinero en las llamadas locales, que son las que se utilizan para Internet, y gana dinero en tráfico internacional o interprovincial. Y, desde luego, de donde le vienen aportes adicionales de dinero, con independencia de que sea complicado de explicar, es de su política de inversiones en Latinoamérica, que hoy tiene una participación significativa en los márgenes de la compañía y, por ello, en lugar de ser una carga es un alivio. Probablemente, si Telefónica no contara con esa política de participar en mercados, donde además le ha ido bien, las dificultades que tendríamos con la cuenta resultados, con la estructura de tarifas y con el marco de liberalización que se adopta en España, serían importantes.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Fernández Vidal.
Por el Grupo Parlamentario Catalán de Convergència i Unió, tiene la palabra el Senador Varela.
El señor VARELA I SERRA: Muchas gracias, señor Presidente.
En primer lugar, quiero agradecer al señor Fernández Vidal su comparecencia y explicaciones, pero debo confesarle que me deja un poco preocupado e igualmente quiero manifestar mi decepción, como el señor Albistur.
No veo sensibilidad en sus explicaciones respecto a las preocupaciones manifestadas por los usuarios de Internet. Hay un importante problema en la calle que se ha expresado
en dos huelgas. Anteriormente, el Presidente de la Asociación de Internautas nos ha dicho que existe una propuesta que han hecho llegar a Telefónica que no ha obtenido ninguna respuesta. Usted tampoco ha aludido a un posible acercamiento y me sorprende que no haya ninguna negociación ni ningún intento del mismo. Si todos estamos de acuerdo --como deberíamos estar-- en que el acceso a Internet es un derecho universal y que ha de evitar discriminaciones, con todas las preocupaciones manifestadas por los usuarios habituales de Internet, que deben ser reales, no inventadas, debería existir por parte de la compañía, repito, un intento de acercamiento.
Por tanto, aparte de la satisfacción que me ha producido como educador la noticia de ese convenio entre Telefónica y el Ministerio para posibilitar el acceso de Internet a los institutos de toda España, que supongo se hará en buenas condiciones aunque los precedentes quizá no sean positivos, no veo en su exposición esa voluntad de llegar a un acuerdo, que es lo que me hubiera gustado escuchar.
Concretamente quiero preguntarle lo siguiente: ¿Tienen intención de negociar con la Asociación de Internautas? ¿Hay voluntad de ese acercamiento para resolver las cuestiones planteadas? Nada más. Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, Senador Varela.
Tiene la palabra el señor Fernández Vidal.
El señor CONSEJERO DIRECTOR GENERAL DE TELEFONICA (Fernández Vidal): En primer lugar, quiero indicar que, fruto de la negociación con la Asociación de Usuarios de Internet --no sé si es la misma, pero desde luego es con ésta-- propusimos al Ministerio una serie de fórmulas para reducir aún más el precio las llamadas locales y, sigo insistiendo, siguen siendo sustancialmente más bajas. Me parece que éste es un tema importante pero no menos que la energía eléctrica, el precio de los carburantes, el transporte o los costes laborales.
Por tanto, estamos hablando de unos costes que, fruto de esa negociación con la Asociación de Usuarios de Internet, se han enviado a la Administración y se encuentran pendientes de autorización. Y, en paralelo con ello y a iniciativa de la Administración, como resultado de la discusión que se produjo en el Congreso de los Diputados, ésta nos ha convocado a una reunión en la que participa prácticamente todo el sector de las telecomunicaciones, porque están los operadores, que son Telefónica y Retevisión, la Asociación Nacional de Industrias Electrónicas (ANIEL), ASIMELEC, la Asociación de Empresas Operadoras de Servicios de Telecomunicación (ASTEL), la Asociación de Usuarios de Internet (AUI), la Asociación de Usuarios de Telecomunicación (AUTEL), la Sociedad Española de Empresas de Tecnología de la Información (SEDESI), los colegios oficiales de ingenieros y los colegios de ingenieros técnicos de comunicación. Esta Comisión está trabajando con la participación de Telefónica para encontrar respuesta a la preocupación que el Congreso estableció. Si se ha deducido de mis palabras que no estamos haciendo nada, es que me he explicado mal. Me parece que estamos haciendo cosas pero no hay que equivocarse sobre dónde se está. No creo que sea justa achacar que Internet no exista en las empresas a que las tarifas locales sean altas; es totalmente injusto. Son dos veces y media más baratas que en Inglaterra. No sé si es caro o barato, pero son dos veces y medio más baratas que en Inglaterra y dos veces más baratas que en Francia o Alemania. Es así. (El señor Albistur: Existe la renta.
¡Vamos a ser serios, que está usted en el Senado!) Evidentemente, existe la renta, pero no en esas proporciones e igualmente sería de aplicación para todos los servicios.
El señor PRESIDENTE: Señorías, habrá nuevos turnos de intervención.
Seguimos con el turno de portavoces. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra su portavoz, el señor Mòdol.
El señor MODOL PIFARRE: Gracias, señor Presidente.
Quiero dar las gracias a don Guillermo Fernández Vidal por acudir a esta cita en esta Comisión.
Me gustaría manifestarle que, después de su intervención, más que preocupado estoy perplejo. Le voy a decir por qué. Porque debería felicitarle ya que, como accionista de Telefónica, me garantiza usted unos beneficios a corto plazo importantes, pero como miembro de la Asociación de Internautas, a la que ustedes nunca han oído ni han escuchado, tengo que decirle que no estoy nada satisfecho. Como al final el conflicto de intereses se suele traducir en el beneficio económico de uno mismo, le voy a decir que lo que pago de Internet no me supone los dividendos que Telefónica me va a hacer llegar a final de año de mis pocas acciones.
Señor Fernández, me parece que usted ha hecho --con perdón de la expresión-- un poco de trampa. Si usted me pregunta si pienso que las llamadas telefónicas locales en España son caras, le voy a contestar que no, que son baratas. Si usted me pregunta si el servicio de Internet en España es caro, le voy a responder que es un abuso, que es carísimo. Son dos cosas distintas. Y cuando habla usted de Europa, hable de más cosas, porque algo ha leído este portavoz. Por ejemplo, el informe Bangemann, que supongo conoce también y que dice que Europa, durante un tiempo, tuvo que construir una red de telefonía pública porque, de lo contrario, nos hubiéramos encontrado con que muchísimas partes de nuestro territorio no hubieran tenido cobertura telefónica. Por tanto, hubo que hacerlo así.
Ahora bien, dice el mismo informe: llegamos a determinado punto, en interés de los propios ciudadanos europeos, es conveniente liberalizar el servicio porque se abaratarán costes, y, por tanto, debemos caminar en una dirección de liberalización y dentro de unos plazos. Estos plazos, por cierto, España no los ha cumplido, pero no les voy a culpar a ustedes, ya que, al fin y al cabo, operan como una compañía privada.
Quede claro, en cualquier caso, que con quien ustedes se han sentado a discutir es con la Asociación de Usuarios
de Internet y no con la Asociación de Internautas, y sí quisiera que me contestara a una cosa muy concreta y precisa: ¿En cuántos proyectos ha colaborado Telefónica con la Asociación de Usuarios de Internet y qué dinero ha supuesto eso de ingresos para esta Asociación?
El señor CONSEJERO DIRECTOR GENERAL DE TELEFONICA (Fernández Vidal): ¿De Internet o de Internautas?
El señor MODOL PIFARRE: De Internet. Con los Internautas creo saber --al menos lo acaba de decir el señor Víctor Domingo-- que ustedes no han hablado.
Mi primera pregunta sería ésta: ¿Qué convenios han establecido ustedes con la AUI? ¿Por qué cantidad de dinero? También le haría un ruego: que reciban, por lo menos, a la Asociación de Internautas y a su Presidente, señor Víctor Domingo.
Usted ha dicho otra cosa que, francamente, me ha dejado maravillado. No sé si yo lo he entendido mal, pero usted me dice que ser internauta en España es más barato que ser internauta en Gran Bretaña. ¿Me ha dicho eso? Yo le digo que no. Le digo rotundamente que no, y se lo digo con cifras de British Telecom. Por supuesto, no lo es más que en Finlandia, no lo es más que en Suecia, no lo es más que en Noruega o no lo es más que en Dinamarca, que también son países de Europa, o también son Unión Europea, para ser más precisos. No lo va a ser en Francia, porque usted debe saber y debe estar al tanto de los movimientos de sus competidores, que en Francia están a punto de reconvertir minitel en ese transportista al que usted hacía alusión. Le voy a poner un ejemplo más fácil. El internauta con el que yo me comunico en Estados Unidos paga bastante menos que lo que pago yo cada mes y, por lo tanto, eso implica especialmente para nuestros jóvenes una falta de oportunidades que en el futuro, de alguna manera, nos va a pasar factura.
Ustedes en Telefónica --se lo voy a decir claramente-- han hecho una operación magnífica con esto de la liberalización. Ustedes han cogido una compañía que era de todos los españoles y la han vuelto a vender a casi todos los españoles, a un millón y medio de accionistas, es decir, ustedes han vendido una compañía a quien ya era su propietario, y con el dinero que han obtenido, ¿qué han hecho?, ¿han mejorado la red? No, se han dedicado a comprar medios de comunicación y los han puesto al servicio de. Eso no es un proyecto de futuro de una compañía telefónica; es un proyecto a cortísimo plazo. Esa es la impresión que yo tengo. Sus 10.000 millones me parecen muy pocos. Compárelos otra vez con los de una operadora europea, con cualquiera, y también con las francesas, con las alemanas o con las británicas. Me da exactamente lo mismo.
Usted ha dicho que su papel en el futuro va a ser nulo --ha dicho textualmente nulo-- y que exclusivamente van a ser transportistas. Yo le voy a decir algo. Si ustedes quieren ser transportistas --más que transportistas yo creo que lo que hacen es suministrar unas vías de transporte-- y quieren cobrar peajes, ajusten la calidad al servicio.
Estamos pagando los internautas en este momento precios galácticos para andar por autopistas de lujo cuando en realidad tenemos que circular por caminos de carro. No me puede negar usted que la velocidad con la que funciona Infovía desespera al más paciente de los usuarios.
Yo le quisiera hacer una segunda pregunta al hilo de lo que le estoy diciendo. ¿Piensan ustedes invertir en cable?, ¿cuánto?, ¿cómo?, ¿dónde? Ha hecho usted una afirmación que me sorprende. Ha dicho que existían en España ocho millones de líneas telefónicas y que no pasaban de las mil pesetas. Yo, francamente, señor Guillermo Fernández, tengo complejo ya de persona rara. No sé si los que están escuchando en esta sala pagan mil pesetas mensuales de tarifa --yo creo que pagamos bastante más casi todos--. Ciertamente algunas familias habrá que paguen eso, pero francamente, creo que se paga mucho más.
Finalmente, nos ha explicado usted que se acaba de firmar un convenio con el Ministerio de Cultura para introducir Internet en los institutos y en las escuelas, y le voy a hacer una pregunta --yo tengo el dato. Es una pregunta con trampa--. ¿Cuántas escuelas públicas españolas tienen más de una línea telefónica? ¿Cuántos institutos de bachillerato españoles tienen más de una línea telefónica? ¿Cuántas escuelas e institutos disponen de centrales para simultanear el uso de Internet y el de voz? Porque anunciar que vamos a llevar Internet a todas las escuelas cuando es un físico imposible no tiene sentido. Anunciar eso cuando no existe un presupuesto destinado a crear las infraestructuras para que esa voluntad expresada en un convenio se materialice no tiene ningún sentido. Y le voy a decir algo más. En las nuevas tecnologías --y no lo digo yo, lo han dicho todos los comparecientes-- perder un mes es mucho tiempo; perder un año es muchísimo, y perder más es perder definitivamente el tren, es perder el carro del progreso y de la modernidad.
Finalmente --y termino--, le haré una tercera pregunta y una precisión.
¿Qué contactos han establecido ustedes con el MIT norteamericano, si es que han establecido alguno? ¿Tienen ustedes técnicos reciclándose ahí o no? En segundo lugar, ¿qué perspectiva cree usted que existe de que la red pueda dejar de ser telefónica y sean caminos de otro tipo? Alguien está hablando incluso de la posibilidad de los caminos eléctricos para transportar la red.
En tercer lugar, usted, seguramente, pierde dinero con las llamadas locales, pero le voy a hacer la pregunta del millón: ¿Cuánto dinero ha perdido con Internet, con los internautas? ¿Los internautas le hacemos perder dinero? Porque si le hacemos perder dinero alquilen ustedes la red a otro operador, que nos apuntaremos enseguida, y lo haremos porque ustedes, con esta política de corto plazo, han dilapidado un prestigio que se habían ganado en los últimos años ofreciendo más y mejores servicios, y en muy poco tiempo ustedes han conseguido echar por la borda ese prestigio, y ahora, cuando llega la liberalización completa, muchos usuarios pueden plantearse el cambiar de compañía, se lo aseguro, y no es mi deseo, pero ése es un patrimonio que están ustedes dejándose perder.
Yo no voy a insistir en la cronología de los hechos de los dos últimos meses que nos ha explicado aquí muy bien el señor Mikel Amigot, no voy a repetir la cronología, pero ustedes decían una cosa el cuatro de agosto, otra el día nueve, otra el día 15, otra el día cuatro de septiembre, una distinta el día 15, y por fin hacen ustedes una rueda de prensa diciendo:
Nos hemos sentado a hablar con la Asociación de Usuarios de Internet y está todo solucionado. En cuanto uno estudia la oferta, francamente, sin ánimo de ofender, tiene la sensación de que la compañía Telefónica le toma el pelo, que sólo pretende eso, el beneficio a corto, y que no ha apostado ni está apostando por las tecnologías de futuro, en este caso por Internet.
Muchas gracias, señor Presidente.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Tiene la palabra el señor Fernández Vidal.
El señor CONSEJERO DIRECTOR GENERAL DE TELEFONICA (Fernández Vidal):
Gracias.
Vuelvo a insistir en que los precios de las llamadas locales en España son dos veces y media más baratos que los de British Telecom de Inglaterra y dos veces más que France Telecom. Esa es una información accesible en cualquier Web de British Telecom.
En segundo lugar, está visto que me expliqué fatal con el tema de los 10.000 millones de pesetas, porque veo que dos personas lo han entendido al revés. He dicho que 10.000 millones de pesetas es la red IP que hay que desarrollar para poder garantizar que en el nuevo marco liberalizado cualquier persona, desde cualquier sitio de España, va a poder acceder a llamada local. Hace poco uno de nuestros competidores ha dicho que va a tener 50 nodos, lo que quiere decir que hay 50 ciudades en España que van a tener acceso local y los demás no. El tercero que ha comentado este tema dice que eso va a ser para el mes de abril del año que viene. Esos 10.000 millones de pesetas se deben a una nueva red que ha habido que crear en función de la nueva regulación, porque las inversiones en la red básica, en la red telefónica, van a ser este año de 400.000 millones de pesetas. Por tanto, no ha habido disminución. Son dos cosas distintas, es el mundo de la transmisión de datos. Es una red nueva que hay que crear en función de que la regulación ha variado.
No voy a entrar en el tema de la venta a todos los españoles porque no es mi asunto. En cualquier caso, me parece que fue el año pasado cuando se vendió el último 20 por ciento de la red de Telefónica de España y nunca el capital público ha llegado a tener mayoría en Telefónica. Telefónica siempre ha sido una sociedad privada con mayoría de capital público, pero creo que ese capital público ha desaparecido totalmente en marzo del año pasado cuando se vendió ese último 20 por ciento, no un 51 por ciento.
Desconozco que tengamos ningún convenio con AUI, aunque no soy capaz de darle más precisiones. No sé si la pregunta tiene algún otro tipo de intención pero, desde luego, no creo que nuestras relaciones con ellos sean diferentes de las que establecemos con los demás.
Telefónica --como es sabido-- ha decidido estar en el tema del cable, aunque creo que se le paralizó en 1996. Entonces teníamos un plan de despliegue del cable en todas las ciudades, pero se paralizó porque el regulador nos lo impidió. Posteriormente salió una ley que nos dejaba 16 meses sin poder operar y, en este momento, da la sensación de que de 16 vamos a pasar a 24 meses. Es decir, podríamos volver la cuestión por pasiva y preguntar ¿cuándo van a dejar a Telefónica operar en el cable? Porque probablemente Telefónica está en condiciones de operar en el cable si le dejan. Da la sensación de que los nuevos operadores de cable no quieren tener a Telefónica en frente.
Hace dos años y medio o tres años Telefónica podía operar en cable en todas partes y había un segundo operador, sin restricciones; posteriormente se le ha impedido, por lo que tuvimos que cancelar las inversiones que ya habíamos desarrollado y, después, se nos ha dejado operar en el cable pero con una dilación de 16 meses. Las primeras circunscripciones en las que podríamos empezar a operar son Cataluña y creo que Castilla y León, el 28 de diciembre, pero da la sensación de que la presión de los competidores va a conseguir que Telefónica esté otros ocho meses más sin poder operar en cable. La voluntad de Telefónica es estar en todos los servicios, y el cable es uno de ellos.
El convenio con las escuelas incluye la instalación por parte de Telefónica de una línea específica para el tema de Internet, por lo tanto, el problema que mencionaban no se da en este caso; es decir, las escuelas siguen con las líneas o las infraestructuras que tengan y ésta es una línea adicional para el tema de Internet. No sé cuántas escuelas tienen una línea pero, en cualquier caso, como entiendo que la pregunta era respecto al tipo de infraestructura, con esto queda contestada.
Telefónica tiene contactos con todos los laboratorios y universidades del mundo. No sé en este momento qué contratos específicos tenemos, pero hacemos intercambio de personal de investigación y desarrollo con la empresa que está en la Avenida de Barajas en proyectos comunes y con todos los laboratorios más significativos del mundo. Telefónica es una de las empresas más activas en ese terreno y en todos los «rankings» aparece como una de las tres empresas que más labores de I+D desarrolla en temas de telecomunicación en Europa. Por tanto, entiendo --aunque no soy capaz de decir en este momento los contactos específicos-- que con el MIT tenemos relaciones, porque las tenemos con todos en general.
El que la red de Telefónica deje de ser única es lo que dice la liberalización. De hecho, si alguno de los operadores que están en este momento en el mercado no está invirtiendo y creando infraestructura local será porque no le salen las cuentas, no porque haya una legislación que se lo impida, o porque están más cómodos en un contrato de interconexión que está basado en que le fijan a qué precio Telefónica tiene que dejar su red a sus competidores pero, desde luego, no hay ninguna legislación que impida a los competidores de Telefónica crear red. En este momento, hay tres licencias que se supone tienen que crear red y la segunda desde hace un año, o sea, no desde ayer porque la
tercera es reciente. Los operadores de cable que van a existir en todas las comunidades y circunscripciones van a ser una red alternativa a la de Telefónica. Por tanto, por supuesto que va a dejar de ser la única porque vamos hacia un mercado absolutamente liberalizado, y lo tenemos asumido.
Evidentemente con el acceso a Internet de las llamadas locales Telefónica no pierde sino que gana porque son ingresos adicionales, pero en todo lo que son las inversiones realizadas para que exista Internet, las redes de datos que ha habido que crear, el tema de Infovía que se creó y que ahora desmontamos, etcétera, la cuenta ya no es tan boyante. En cualquier caso, el cien por cien de lo que es el negocio de Internet este año puede significar unos ingresos para Telefónica del orden de los 12.000-14.000 millones de pesetas, sobre una facturación de un billón 600.000 millones de pesetas; es decir, estamos hablando de unas cantidades modestas. Otra cuestión es si tiene futuro, etcétera, pero si ese futuro llega --que llegará, entre otras cosas por el esfuerzo que estamos haciendo todos los que estamos metidos en este sector-- las infraestructuras que haya que dedicar al tema de Internet --cuando uno se imagina ese Internet de alta definición, de alta velocidad y «always on» (o siempre conectado)--, probablemente el uso de la red telefónica básica no sea el tema principal para acceder a Internet.
En lo relativo al tema del prestigio he de decirles que yo soy el mismo ahora que hace tres años --que también estaba en Telefónica-- y que es evidente que alguna que otra dificultad tenemos pero, desde luego, no en el terreno del servicio, de las infraestructuras ni de la calidad técnica que hay detrás de la red.
¿Decimos cosas distintas? Sí, evidentemente. En el mes de agosto decíamos unas cosas y ahora decimos otras, pero supongo que eso es lo que se espera también, no sólo que las digamos sino que además las hagamos y probablemente empezar por decirlas no sea mala cosa.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Fernández Vidal.
Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el Senador Calvo Poch.
El señor CALVO POCH: Gracias, señor Presidente.
Señorías, señor Fernández Vidal, probablemente todos los que estamos en este lado tenemos unos conocimientos técnicos inferiores al suyo, pero después de muchos meses trabajando en lo que es objeto de esta Comisión, algo hemos aprendido.
Evidentemente el acceso a los datos que tenemos de la Compañía Telefónica no es el mismo que usted tiene o que tiene el conjunto de los mortales, incluido este Senador. De todas formas, me atrevo a recomendarle a usted, y a su Compañía en general --porque no creo que sea una osadía-- que lean las comparecencias que puedan haberles afectado que se hayan celebrado en el seno de esta Comisión porque aunque de su exposición me han quedado otras muchas cosas claras, la primera ha sido que no hacen un seguimiento de los trabajos que se hacen en esta Comisión. Les invito a que lo hagan porque estoy convencido de que de esta manera no sé si sus aportaciones serán más ricas, pero, desde luego, sí más acordes con el trabajo --y ha sido bueno que el Presidente de la Comisión recordara que su presencia aquí no eliminaba la posibilidad de otras presencias, tanto de usted como de otros representantes de su compañía.
Por tanto, créame que aquí estamos realizando una buena labor, pensando en el conjunto de los españoles, en la que ustedes evidentemente van a jugar un papel importante porque a mí no me preocupa tanto --que sí me preocupa, pero no en este momento teniendo en cuenta de lo que estanos hablando-- si Telefónica es una compañía pública o privada, porque independientemente de si es pública o privada presta un servicio público.
De todas formas, usted ha dicho que el prestigio de la Compañía no había cambiado en los tres años con respecto a la transmisión en cuanto a lo que era infraestructura pero, ¿es que acaso ha cambiado el prestigio en otros aspectos? Ha dejado ahí una cierta laguna que me gustaría que aclarara.
En todo caso, repito, me preocupa y me quedo con el hecho de que Telefónica presta un servicio público y entre ellos yo incluyo el acceso a Internet. Este tema es precisamente el que en anteriores comparecencias
--especialmente interesantes para ustedes--hemos tratado a lo largo de esta mañana, no sólo en la del Director de LaBrújula. Net sino también en la del nuevo Presidente de la Asociación de Internautas, porque era algo a lo que se refería quizá algún Senador con anterioridad al decir que el acuerdo al que ustedes llegaron con la AUI desde el punto de vista de muchos internautas ha sido una negociación fácil; es decir, ustedes han jugado siempre en su terreno. No lo digo yo. Digo que le transmito la sensación que se ha tenido desde muchos ámbitos de la propia red, de la comunidad, que ya en estos momentos son dos millones de personas. Ha sido una negociación fácil y, además, justificada, o, si usted me lo permite, amparada en el hipotético --y, sin embargo, coincido en que necesario-- reequilibrio tarifario, que, como usted también recordará, no es algo nuevo, ni de estos últimos dos años, puesto que, desde mediados de los años 80, Telefónica nos viene reequilibrando permanentemente, bajando las llamadas interprovinciales e internacionales y subiendo el coste de las llamadas locales. De hecho, si esta última subida fue del no sé qué tanto por ciento --me gustaría que me diera el dato de lo que en tanto por ciento representaron las dos anteriores subidas en las llamadas locales--, representó más del cien por cien en aquellos momentos.
Pero, ¿por qué ahora digo que se escudan en la disculpa del reequilibrio tarifario? Porque me da igual que en Inglaterra el coste de la llamada local sea 2,5 veces más barata. Y el Senador Albistur se enfadaba, porque los datos en términos absolutos no sirven para nada. Los datos siempre son en términos relativos. Es decir, ¿qué nivel de renta hay en Gran Bretaña? ¿Se puede comparar el coste de la llamada local, pura y simplemente? Creo que el nivel intelectual en el que nos desenvolvemos la mayoría de los aquí
presentes es superior al de la utilización de los datos de una forma poco rigurosa.
En todo caso, creo que la liberalización nos traerá ventajas importantes a los usuarios. Pero de nada me vale que venga a hablarme de la tarifa local, y reconozco que no es de las más caras --si usted me lo permite, modifico la expresión que usted utiliza al decir que son muy baratas, para decirle que no son de las más caras--, pero, además, le comento que no es eso de lo que estamos hablando. No voy a caer en la trampa de la llamada local. Le pregunto cuándo van a separar ustedes la llamada local del acceso a Internet. No le pido una tarifa plana para todas las llamadas locales. Está muy bien que ustedes hayan puesto nodos mientras ha funcionado Infovía; perfecto. Ha sido un sistema que ha podido valer.
Pero lo que le pregunto es cuándo vamos a poder tener una tarifa plana para la transmisión de datos, no para la transmisión de voz. Podemos seguir con el fantástico modelo europeo en el que nos desenvolvemos y ni siquiera copiar el modelo americano. Pero, más tarde o más temprano, la transmisión de datos no se va a poder tarifar por tiempos. ¿Cuándo va a llegar ese momento? Los internautas lo pedimos ya, cuanto antes. Y si se escuda alguien en problemas técnicos, queremos, simplemente, que nos expliquen cuáles son esos problemas técnicos y cuánto tiempo va a llevar resolverlos. Lo que solicitamos es que la transmisión de datos no esté sujeta a la llamada local y, por lo tanto, que pueda haber una tarifa plana sólo para la transmisión de datos.
A nivel más anecdótico, me gustaría hacerle algunas preguntas que preocupan al conjunto de los internautas y, por lo tanto, a mí también.
Por ejemplo, ¿cuándo se va a dejar de cobrar la llamada fallida al 055 cuando no se logra conectar con el proveedor de acceso a Internet? Muchas veces ese proveedor no son ustedes, pero otras veces sí, como es, por ejemplo, en mi caso, como usuario particular.
De hecho, creo haber leído hace poco que un abogado ovetense ha presentado una demanda contra Telefónica por cobrar esas llamadas fallidas al 055. Y él mismo reconocía que, pudiendo ir a reclamarlo a la Compañía, le hubieran devuelto el dinero. Pero es que no se trataba de eso. Muchas veces, en cuanto a recibos de poca cuantía, resulta, incluso, más costoso ir a reclamar el coste que lo que ustedes están cobrando de más. Es como lo del cambio en las cabinas telefónicas.
Por tanto, ¿existe algún problema técnico para seguir cobrando el coste de las llamadas fallidas? Yo creo que no. Problemas informáticos podremos tener, pero ése creo que sería de los de menor cuantía. Y creo que es una pregunta que interesa al conjunto de los internautas.
De la misma manera que opino que ustedes en estos momentos se están jugando el prestigio que puedan tener con sus clientes, es decir, algo que, evidentemente, una empresa debe cuidar mucho, porque la situación de monopolio se acaba el 1.º de diciembre de este año, créame si le digo, con toda sinceridad y sin ninguna acritud --aunque esta frase es muy conocida ya en el ámbito político español--, que ustedes han empeorado la relación con sus clientes, que la imagen de Telefónica ha empeorado con relación a sus clientes. Y eso es algo que deberemos afrontar entre todos, porque sigo diciendo que ustedes prestan un servicio público. Como empresa privada, evidentemente, no tendría nada que objetar ni que decir.
Y un ejemplo de ello es la tarifación por segundos y pasos. ¿Durante cuánto tiempo se nos dijo a los usuarios del teléfono que no era posible tarifar por segundos, para que, inmediatamente, en el momento en el que hubo competencia, se pudiera tarifar por segundos? Por tanto, sinceramente, no le doy credibilidad a las afirmaciones que dicen que todavía no se puede separar la voz de los datos.
Gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Para responder, tiene la palabra el señor Fernández Vidal.
El señor CONSEJERO DIRECTOR GENERAL DE TELEFONICA (Fernández Vidal):
Gracias.
En primer lugar, tomo nota de la lectura de las comparecencias. Desde luego, yo no he seguido las diferentes intervenciones con lo que aquí se ha hablado y tampoco estoy seguro de que alguien lo haya hecho en Telefónica. Supongo que si nos las dan, lo haremos con gusto.
Respecto al tema del prestigio, es fácil de explicar, es decir, hay cosas que son bastante numéricas y, por tanto, la explicación sobre si se deteriora el servicio y que la mejor manera de contrarrestarlo es invirtiendo, en ese sentido iba la contestación que he comentado antes respecto de la diferenciación entre lo que son los 10.000 millones de pesetas en una actividad de datos que es marginal dentro de los 400.000 millones de pesetas que supone la velocidad de crucero de las inversiones de Telefónica en la red.
Respecto al prestigio, ésta es una buena prueba. Ultimamente estamos teniendo alguna que otra dificultad, como la que nos ha surgido en el terreno de Internet, a pesar de la sensación que teníamos de estar haciendo bastantes cosas, o con la polémica que se ha desatado con el tema de las tarifas locales, porque da la sensación de que Telefónica sólo ha subido. Y el reequilibrio de tarifa, desde el punto de vista de ingresos de Telefónica, supone cero, es decir, existe la sensación de que Telefónica, fruto de la subida de las tarifas locales, ha incrementado sustancialmente sus ingresos, cuando eso no es cierto. A ese aspecto me refería. Creo que la coincidencia de ambas cosas y, probablemente, porque entre los meses de agosto y septiembre no ha habido otros muchos temas, nos ha complicado un poco la vida en este sentido.
Respecto al tema de la negociación fácil, no me parece especialmente fácil. Lo que es evidente es que ha sido más fácil que con otros, porque con otros es difícil acercarnos a sus puntos de vista. Sin embargo, con la Asociación de Usuarios de Internet creo que se han puesto encima de la mesa unas mejoras sustanciales respecto a los planes que se habían aprobado anteriormente en el Boletín Oficial del Estado, cuando la subida de las tarifas locales, y esto nos parece un avance, si bien está pendiente de que se autorice por parte de la Administración. Por otro lado, también en cuanto al calificativo de si ha sido fácil o complicado, ha
sido fácil porque hemos llegado a un acuerdo. Probablemente, si no hubiésemos sido capaces de llegar a un acuerdo, en vez de fácil, habría sido difícil.
En cuanto a la subida de las tarifas locales que se ha hecho ahora, en general, cuando hay reequilibrio, la Administración siempre se asegura de que el reequilibrio, el juego entre las subidas y las bajadas, sea neutro en ingresos para Telefónica, y eso es lo que ha sucedido también esta vez, como ocurrió en las otras ocasiones en que se hizo un proceso parecido. Básicamente, la diferencia está en que esta vez creo recordar que el 75 por ciento de las llamadas locales no ha sido afectado por la subida, porque se ha dado una franquicia de 160 segundos y hay un 75 por ciento de las llamadas locales que no llegan a dicho tiempo. Por tanto, todo ese colectivo de llamadas no ha tenido ningún tipo de subida, mientras que la última que se hizo fue duplicando el precio de la comunicación, con lo cual se subieron todas las llamadas locales. Por tanto, creo que ése es el aspecto cualitativo principal que hay entre las dos subidas. Y vuelvo a referirme a las comparaciones internacionales porque ya que nos las hacen cuando nos ponen las tarifas de larga distancia, que son más caras que en otros países, lo lógico es que las hagamos también cuando las tarifas locales son más baratas que en otros países. El nuevo esquema tarifario --que no es el que Telefónica quería, Telefónica quería una subida más lineal-- ha penalizado las llamadas de larga duración. Es verdad que se hubiera podido hacer otro esquema de subida, pero la ventaja que ha tenido éste es que la mayor parte de las llamadas locales no ha tenido un incremento.
En cualquier caso, en determinados productos y servicios, la comparación de la renta sirve para corregir, pero no para enmendar --no hay esas proporciones en renta-- y es fruto, única y exclusivamente, de que se llevan muchas decenas de años penalizando las llamadas de larga distancia internacionales a base de no perjudicar las llamadas locales. Cuando en Inglaterra British Telecom se privatiza y se liberaliza, se produce una subida que en España habría sido absolutamente escandalosa, porque en 1985 tres minutos costaban 36 pesetas, y han tenido 13 años para bajarlas desde ese importe absolutamente desmesurado hasta los precios actuales.
En cualquier caso, la situación es ésa.
En cuanto a la red telefónica básica, cuando uno llama, si habla por teléfono es una llamada de voz y si envía un fax es una llamada de datos, pero los recursos que utiliza son los mismos. Nadie ha reclamado que se separe una tarifa para los fax. Evidentemente, el uso que se hace de los fax no tiene nada que ver con este uso. Pero es cierto que desde el punto de vista del uso de una llamada de Internet, los recursos que utiliza de la red telefónica --al final los recursos son inversiones y son costes-- son radicalmente diferentes de lo que tiene una llamada de voz. Por eso decía que aquellas infraestructuras que permitan separar desde la central local datos y voz, van a facilitar la implantación de tarifas del estilo de una cantidad por todo el ancho de banda por el que se pueda transitar.
Eso lo permite el cable --por eso el cable puede ofrecer ese tipo de soluciones--, también las técnicas ADSL, pero no la red telefónica básica, motivo por el que ésta se cobra por tiempo, tanto dentro como fuera de España. Los recursos que utiliza son proporcionales al tiempo que se usa, y parece razonable que a más uso de recursos el precio sea superior; es similar a lo que sucede con la energía eléctrica, con el gas, con la gasolina, con multitud de servicios que estamos acostumbrados a utilizar. Luego ya se puede jugar con los segmentos, es decir, si se atenúa o se dan descuentos por volumen, como se hace en la electricidad, por ejemplo, o se penaliza el volumen, como se hace en el agua. Pero en el fondo lo que hay es una cierta proporcionalidad entre los recursos que se usan y el precio que se cobra.
Por último, la razón de que la tarificación por segundos se haya implantado es que técnicamente ahora es posible. Sólo cuando la planta está digitalizada se puede facturar por segundos; con la planta analógica eso no era posible. El plan de sustituir toda la planta analógica por planta digital se inició hace bastantes años.
Se me ha olvidado decir que no tenemos ningún inconveniente en reunirnos con el Presidente de la Asociación de Internautas, que me parece que lo comentó el portavoz socialista.
El señor PRESIDENTE: Abrimos un último turno de preguntas y ruego brevedad a sus señorías.
En primer lugar, tiene la palabra el Senador Ardaiz.
El señor ARDAIZ EGÜES: Muchas gracias, señor Presidente.
Agradezco profundamente al señor Fernández su presencia aquí y, sobre todo, su arrojo por estar dando la cara. Si yo fuera presidente de una compañía o un directivo que trata a sus clientes de la forma que algún Senador se ha referido genéricamente y que yo le voy a pormenorizar más detalladamente, la verdad es que no tendría el suficiente arrojo para estar aquí.
Yo realizo habitualmente una llamada telefónica interprovincial desde una cabina telefónica. Para ello introduzco una moneda de 100 pesetas en el teléfono y tardo siempre el mismo tiempo en dar el mensaje. En la pantalla del aparato aparece el precio: 30 pesetas. Jamás me ha devuelto la Telefónica las 70 pesetas restantes, y cuando le digo jamás se lo estoy diciendo absolutamente en serio, porque incluso podríamos ir al teléfono donde llamo, que es el mismo siempre, y lo podría comprobar. Es decir, comparando con Gran Bretaña que cobra dos veces y media más o España Telefónica dos veces y media menos la llamada local, Telefónica me cobra tres veces y pico más la llamada interprovincial. Cualquiera me diría que soy un necio porque sabiendo lo que me va a pasar, sigo introduciendo la moneda de 100 pesetas. Pero es que cuando introduzco dos monedas de 25, la pantalla me da un mensaje diciéndome que no me admite la llamada el teléfono que estoy llamando.
Probablemente no debamos hablar mucho de estas cuestiones que son ajenas al tema de la red. Por tanto, voy a intentar centrarme en la red.
Lo ha dicho un Senador también antes, cada vez que llamo para conectarme y no puedo, Telefónica vuelve a cobrarme una llamada. No voy a calificar las actividades de
Telefónica en esta materia, pero estoy seguro de que convendría conmigo en que si usted va a un autobús urbano, le da 200 pesetas al cobrador para que le cobre el billete y no le devuelve el resto del dinero que a usted le pertenece, o más todavía --sería como el primer ejemplo de la cabina telefónica que le he puesto, que sería el de Internet--, si usted está en una parada de autobús y le intentaran cobrar el viaje estando en la cola de espera y el autobús no parara porque iba completamente lleno y se lo cobraran, usted seguramente convendría conmigo en que eso es algo que está tipificado en el Código Penal con un nombre bastante claro.
Ante estos hechos, le hago una pregunta muy simple: ¿hay alguna razón para que Telefónica nos trate así a los clientes, que somos la mayoría de españoles, más allá de la posición de ventaja que tiene? Muchas gracias, señor Presidente.
El señor PRESIDENTE: Gracias, Senador Ardaiz.
El Senador Mòdol tiene la palabra.
El señor MODOL PIFARRE: Muchas gracias, señor Presidente.
Quiero insistir en el principio de mi intervención y la del Senador Calvo, que han sido coincidentes en este tema. Hoy no veníamos a hablar de la Compañía Telefónica de España ni de la facturación por minutos, sino de Internet. Al final hemos terminado hablando de todo un poco por el arrojo del señor Fernández, al que hacía mención mi compañero de Grupo.
En cualquier caso, en cuanto a la rebaja de los 160 segundos, le diré que en ese tiempo no sé con quién puede usted contactar en la red, ni qué cosas puede conseguir. Con la velocidad que actualmente existe, en 160 segundos no se puede hacer nada.
La segunda puntualización que le quiero hacer es que la AUI sí tiene con ustedes un convenio, hace dos ferias con ustedes y ustedes subvencionan a esta asociación. Esto lo dijo el propio Presidente de la AUI en este foro. Y ya nos ha dicho usted que en Telefónica se desconoce qué es lo que aquí se discute. Con toda franqueza les pediría que estuvieran un poco más atentos porque ustedes son una parte implicada muy importante, y los poderes públicos van a ser los que van a legislar y van a legislar también por ustedes, y a ustedes va a afectar esa legislación. Por tanto, no estaría de más que nos dieran sus opiniones y que escucharan las de los demás.
Finalmente, le diré que cuando yo me refería a la operación Telefónica, era al 20 por ciento, pero es que ese 20 por ciento era de todos los españoles. Me gustaría saber qué es lo que ocurriría si en este momento todos los accionistas que han recomprado Telefónica acudieran a una asamblea general y pusieran a votación su gestión.
Muchas gracias, señor Presidente.
El señor PRESIDENTE: Gracias, Senador.
El señor Agramunt tiene la palabra.
El señor AGRAMUNT FONT DE MORA: Muchas gracias, Presidente.
Aparte de agradecer al señor Fernández Villar su comparecencia en esta Comisión, voy a formular una pregunta que creo que es bastante clara.
Parece que nadie le ha creído mucho, y a mí personalmente me gustaría creerle, y quiero hacerlo. Supongo que habrá traído datos suficientes para explicar lo que le voy a preguntar, que es muy concreto.
Pienso que no es bueno comparar el caviar ruso con los huevos fritos, aunque todo sea comida, o para hacerlo más racial, el jamón de Jabugo con el pollo frito de Kentucky. Me da la sensación de que algo de esto se ha producido aquí, y me gustaría que me comparara lo mismo con lo mismo.
La pregunta que le voy a formular es muy concreta. Se trata de saber el coste fijo en el caso de un módem Internet que sólo se use para entrar en la red y, por lo tanto, que no se utilice para ningún otro tipo de llamadas; que esté dedicado íntegramente a Internet, y que se conecte cuatro horas diarias todos los días del mes --o cinco horas, el ejemplo que usted quiera, pero pongamos las cuatro horas diarias--. ¿Cuál sería el coste fijo del teléfono, más ese coste de las cuatro horas diarias, cuál sería ese coste mensual y, en esa misma situación, cuál sería el coste --si me lo puede decir-- en Estados Unidos, y cuál sería el coste en Francia, en Alemania o en el Reino Unido? Es una pregunta muy sencilla, pero respóndamela, por favor, comparando Jabugo con Jabugo o pollo frito con pollo frito, no mezclando cuestiones.
Por último, me gustaría que me contestara a algo, por curiosidad:
¿cuántos años lleva usted de Director General en Telefónica? Muchas gracias, señor Presidente.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Tiene la palabra el Senador Martínez Oblanca.
El señor MARTINEZ OBLANCA: Muchas gracias, señor Presidente.
Si me lo permite, señor Fernández, quisiera decir que me resulta un tanto decepcionante que la Compañía Telefónica no haya seguido las comparecencias y los debates de esta Comisión. En ella nos hemos sentido orgullosos de que casi todos los comparecientes, por no decir todos, comenzaran su intervención haciendo referencia a los trabajos y a los debates que venimos celebrando desde hace ya varios meses, y el hecho de que la Compañía Telefónica, que en nuestro país es fundamental en las redes informáticas y en su desarrollo, no haya seguido los debates nos resulta --y a mí en particular-- bastante decepcionante.
Quiero insistir en una pregunta que le ha hecho el portavoz de mi Grupo, Pedro Calvo, sobre las conexiones fallidas, y deseo hacerlo porque los internautas, cuando participan en el foro que tenemos abierto en Internet en esta Comisión, o en los foros que tienen abiertos los medios de comunicación electrónicos, o incluso en los grupos de noticias, insisten mucho en esta cuestión: las conexiones fallidas. Un usuario enciende su ordenador, enciende su módem, abre la aplicación, suena el tono telefónico, suenan unos chirridos y, al cabo de unos segundos, aparece un
mensaje que dice que no se ha podido establecer la conexión. El usuario acaba de perder su tiempo y acaba de perder su dinero, tiempo y dinero que se multiplican por cuantos intentos fallidos se produzcan al tratar de establecer la conexión con Internet. Por supuesto, es una conexión que se repite hasta que uno ya renuncia a ello ante la inoperancia de estos intentos. Entonces, el internauta suele hacer dos operaciones. La primera, revisar todo el cableado para ver si le falla algún tornillo. La segunda es resignarse, o bien reclamar a la Compañía Telefónica. Pedro Calvo decía que ésta sí devolvía el importe si se le reclamaba: las 11,40 pesetas que cuesta el intento fallido, es decir, dos pasos. Mi experiencia personal me dice que la Compañía Telefónica no devuelve las conexiones fallidas. Por tanto, me gustaría preguntarle tres cosas.
En primer lugar, por qué el acceso a Infovía, al 055, se convierte en una auténtica ruleta de la fortuna para los internautas españoles. En segundo lugar, por qué se cobra a los usuarios por la conexión fallida. Y en tercer lugar, si me lo permite, me gustaría saber cuántas conexiones fallidas se producen en nuestro país al cabo de un mes.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señoría.
Tiene la palabra el señor Fernández Vidal.
El señor CONSEJERO DIRECTOR GENERAL DE TELEFONICA (Fernández Vidal):
Gracias.
Respecto a los teléfonos públicos quiero decirle que es un poco diferente de Internet, pero no existe ningún teléfono público en el mundo que devuelva dinero, ni en España, ni en Francia, ni en Inglaterra, ni en Estados Unidos; en ningún lado se devuelve dinero. Evidentemente, si uno pone una moneda de veinte duros y la llamada cuesta treinta pesetas, la setenta pesetas no las devuelve. El que introduciendo cincuenta pesetas o el que habiendo introducido treinta no permita la comunicación es algo que me sorprende, y supongo que lo investigaremos para ver qué puede ser, pero desde luego no hay ningún teléfono de monedas que devuelva dinero; ninguno.
Lamento que antes se me olvidara contestar respecto a las llamadas a Infovía, pero ha salido ahora en los tres. La red telefónica, tanto de Telefónica como de cualquier red del mundo, empieza a tarifar cuando la comunicación se establece. En el caso de una comunicación de voz es más sencillo: empieza cuando la persona a la que se llama descuelga. A partir de ese momento, que hablen o no hablen no es problema del operador telefónico. Se le puede caer el teléfono después, y ese dinero se lo facturará Telefónica. En el caso de un módem, la comunicación sólo se da como establecida por la red telefónica --que no sabe si es un módem o si deja de serlo lo que se conecta-- sólo cuando el otro módem descuelga, y a partir de ese momento se empieza a facturar, que es lo que hace Telefónica y cualquier operadora. El hecho de que después esa conexión progrese o no progrese no es responsabilidad de la Compañía Telefónica.
Puede no progresar por el módem de origen o de destino, puede progresar por el centro de servicio, etcétera. Eso, que es así aquí y fuera de aquí, está un poco más complicado en el modelo de Infovía, porque en él sigue siendo igual de cierto eso respecto al módem que está en el nodo y, por tanto, empieza a facturar a partir de que el módem del nodo desconecta, pero hay una pequeña parte que todavía sigue siendo responsabilidad de Telefónica, que es desde que esa conexión se establece en el nodo hasta que se lo da a un operador de datos, que es Telefónica, o British Telecom o la que sea y, por último, hasta que ese operador de datos se lo da finalmente al proveedor de servicios Internet. Puede existir, a lo mejor, una cadena de veinte módem por el camino, de los cuales hay dos que son responsabilidad de Telefónica, y no el resto.
Hasta ahora, lo que ha hecho Telefónica ha sido dar una franquicia de «n» segundos, que no recuerdo de cuántos era, teniendo en cuenta que supone una mayor complejidad la conexión de un módem con otro módem que la de una voz con otra voz. Pero es un esquema absolutamente liberalizado como el que viene, la responsabilidad de la Compañía Telefónica es única y exclusivamente empezar a facturar cuando el módem que llama conecta con el módem al que se ha llamado. Si eso después se completa o no, no es responsabilidad del operador telefónico. Y eso será a partir del 1 de diciembre. Estas eran las dos cuestiones que se suscitaron.
La segunda cuestión era relativa a la franquicia de 160 segundos. Cuando he hecho referencia a ella, evidentemente no estaba pensando en Internet, sino en que, del 100 por cien de llamadas locales que se hacen hay un 75 por ciento, es decir, la inmensa mayoría de ellas, que son obviamente llamadas de voz, y dado el esquema local de subida de tarifas que se ha hecho, no ha habido incremento alguno, porque siguen siendo 11,40 pesetas. A eso es a lo que me refería. Es evidente que cualquiera que eche la cuenta verá que el total de la subida del reequilibrio se ha aplicado sobre el 25 por ciento restante, de ahí que la subida que se ha producido sobre las llamadas de larga duración sea muy superior a la que se ha producido en las de corta duración, entre otras cosas porque hay un 75 por ciento de llamadas que no han tenido ninguna subida. Ese es el modelo de subida de llamadas locales al que se ha llegado. Como es evidente, penaliza las llamadas locales de larga duración, como ya dijo Telefónica en el mes de julio, según creo recordar. No he traído la calculadora, pero en el acceso a Internet de unapersonadesde su casa a un proveedor de información existen dos costes: uno, si la línea la utiliza sólo para conectarse a Internet, hay el coste fijo mensual, que en el caso de Telefónica, después de la subida del mes de agosto, son 1.450 pesetas, las cuales, por ejemplo en el caso ingles, que lo tengo fresco, son mil setecientas y pico, o sea, del orden de unas trescientas y pico pesetas más. Es superior en los casos francés y alemán, pero no tengo en este momento en la cabeza las cifras de la cuota de conexión.
Respecto de la cantidad variable, puede haber multitud de costes diferentes, dependiendo de las horas del día en que se hagan y del tiempo que se esté conectado. Si, por homogeneizar, cogiéramos como ejemplo una llamada de 15 minutos diarios, que equivaldría a unas siete horas al mes más o menos, en Inglaterra, en tarifa punta, costaría 124 pesetas por minutos frente a las 67,2 pesetas por minuto
en el caso de Telefónica, que se convertirían, aplicado el descuento primaNET que salió publicado en el BOE ligado a las negociaciones de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones con la Administración, en 60. En Inglaterra 15 minutos cuestan 124,5 pesetas, en Francia 102,5 y 102,9 en Alemania, frente a las 67,2 pesetas en España o 60,4 pesetas con descuentos. Esas son las cifras. Estamos hablando de diferencias importantes.
El señor AGRAMUNT FONT DE MORA: ¿Y en Estados Unidos?
El señor CONSEJERO DIRECTOR GENERAL DE TELEFONICA (Fernández Vidal): En Estados Unidos no existe el modelo de cobrar por tráfico. La cantidad, suponiendo que uno esté en un distrito en donde haya un operador de acceso a Internet, rondaría entre los 15 y 20 dólares dependiendo del tipo de abono que se tenga. Es una cantidad para todos los que se conectan, con franquicia completa en las llamadas locales que --como ya les decía antes-- es un concepto más reducido, irrelevante desde el punto de vista de la voz porque el número de gente con la que uno habla en su misma central es reducido.
Por lo tanto, no corren ningún riesgo al dar ese tipo de franquicia. Sin embargo, sí les supone un riesgo importante que esa aplicación se utilice, en vez de para hablar por teléfono, para transmitir datos. De hecho, varias «bells» han solicitado a la FCC que les modifique la forma de facturar de sus clientes porque si se generalizara el uso de Internet para las «bells» se obtendría un ingreso cero que les obligaría a redimensionar la red porque ellos no cobrarían ni una sola pesetas adicional por las llamadas locales. El ingreso adicional se lo llevan los operadores de datos y los proveedores de servicio Internet y, sin embargo, los que ponen la red son ellos.
Ha habido ya peticiones para resolver esto. Una solución es que se conviertan en proveedores de servicios de Internet que es lo que han hecho varias de ellas. Pero si, evidentemente, uno da la misma tarifa con independencia del uso y se generaliza el que uno conecte el PC a primeros de mes y lo desconecte a finales, la red que tiene que haber detrás para que eso funcione no tendrá nada que ver con la red que existe. Tendrá que redimensionarla y ampliarla.
Cuando he hablado del tema de las reuniones tengo la sensación de haber metido la pata, pero dije la verdad, que no he seguido las actas, lo que, desde luego, voy a enmendar. Tampoco estoy seguro de que la afirmación que he hecho respecto a las actas sea cierta en el caso de Telefónica.
Supongo que habrá gente allí que siga estos temas y yo no los he seguido.
Lo corregiré.
Sobre el tema de las comisiones fallidas ya he hablado. En cuanto a que acceder a Infovía sea un problema, no es cierto. Nosotros sabemos cuántos intentos se hacen y cuántos progresan. En este momento la tasa de fallos es muy baja. Ha habido problemas y un cuatro o un cinco por ciento de la gente que intenta acceder no lo consigue, pero esos intentos fallidos no se les facturan. A los que no consiguen entrar a Infovía no se les factura. Ahora bien, cuando progresan ése es ya otro problema distinto, pero al que no consigue entrar no se le factura. Antes he hablado de 10 o de 15 escalones dependiendo de cada sitio.
Con Infovía hubo un problema en el mes de febrero o marzo cuando no se sabía cuál era el calendario de desaparición del servicio. Hubo saturaciones que fueron publicadas en la prensa. Ese problema quedó resuelto en el mes de abril. En este momento no existen saturaciones, pero eso no quiere decir que uno no tenga dificultades para acceder. Esas dificultades no están en la infraestructura de Infovía, sino que pueden estar en el propio par de hilos que pueden ser de baja calidad o tener dificultades por estar mal aislados, etcétera. Puede haber múltiples razones por las cuales sirve para hablar por teléfono porque la calidad que se requiere es distinta a la que se necesita cuando se intentan transmitir datos.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Fernández Vidal.
Tiene al palabra el Senador Ardaiz.
El señor ARDAIZ EGÜES: Muchas gracias, señor Presidente.
Solamente quería preguntarle, puesto que me creo ese dato que nos ha dado de que no hay ningún país en el mundo que devuelva dinero en las cabinas telefónicas, si es verdad que España es el único país del mundo que dice que devuelve el dinero, pero que no lo devuelve.
Nada más y muchas gracias, señor Presidente.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Ardaiz.
Tiene un turno más de palabra el señor compareciente.
El señor CONSEJERO DIRECTOR GENERAL DE TELEFONICA (Fernández Vidal):
Gracias.
¿Telefónica dice que devuelve el dinero de las cabinas? Yo no he oído eso nunca. No, nunca hemos dicho eso. Usted me dice que sí, pues devolverá el dinero por algún problema del teléfono, por alguna reclamación de algún usuario si se comprueba que lleva razón y que ha utilizado un teléfono que está averiado y se queda con las monedas. A mí eso me ha pasado, que se quedan las monedas dentro y no lo he reclamado.
Voy a contestar a una pregunta que se me ha quedado por ahí perdida referente al tiempo que llevo de Director General en Telefónica. Creo recordar que llevo de Director General en Telefónica desde 1981.
El señor PRESIDENTE: Gracias.
¿Alguna pregunta más? Espero que no porque hoy la Presidencia ha establecido tarifa plana para las intervenciones. (Risas.) ¿No hay ninguna pregunta más? (Pausa.) Con el agradecimiento al señor Fernández Vidal por haber estado con nosotros y con la esperanza de que la sesión de hoy haya servido para algo, se levanta la sesión.
Eran las quince horas.