CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL
SENADO
Año 1998 VI Legislatura
Comisiones. Núm. 362

COMISION ESPECIAL SOBRE REDES INFORMATICAS
PRESIDENCIA DEL EXCMO. SR. D. ESTEBAN GONZALEZ PONS
celebrada el martes, 17 de noviembre de 1998
ORDEN DEL DIA:

Comparecencias para informar sobre la materia objeto de la Comisión:


--De don José Antonio Millán González, filólogo y escritor (Número de expediente 715/000253).


--De don Pedro Maestre Yenes, Director del Centro Virtual Cervantes (Instituto Cervantes) (Número de expediente 713/000665).


--Del Embajador de España en Dinamarca, Excmo. Sr. D. José Luis Pardos Pérez (Número de expediente 713/000666).

Se abre la sesión a las diez horas y treinta y cinco minutos.

El señor VICEPRESIDENTE (Ruiz-Ayúcar Alonso): Buenos días, señorías.
Se abre la sesión.
Iniciamos la sesión de la Comisión Especial sobre Redes Informáticas comunicándoles que el señor Presidente no puede asistir para abrir la sesión por circunstancias ajenas a su voluntad. Por tanto, presidiré en su lugar.
Me imagino que los señores portavoces de los distintos Grupos tendrán el acta de la sesión anterior. ¿Se puede aprobar por asentimiento? (Pausa.) Queda aprobada por asentimiento el acta de la sesión anterior.


--COMPARECENCIA DE DON JOSE ANTONIO MILLAN GONZALEZ, FILOLOGO Y ESCRITOR (715/000253).

El señor VICEPRESIDENTE (Ruiz-Ayúcar Alonso): Pasamos a la comparecencia del señor don José Antonio Millán González, filólogo y escritor, a quien agradecemos su presencia. Puede consumir el tiempo que quiera, pero tenemos por costumbre que la duración de la primera intervención del compareciente no sea superior a veinte o treinta minutos para que, posteriormente, los distintos portavoces de los Grupos puedan hacer la suya y, a continuación, usted podrá hacer uso de la palabra para responder a las distintas preguntas que le planteen.
Tiene la palabra el señor Millán González.

El señor MILLAN GONZALEZ (Filólogo y escritor): Buenos días. Es un placer para mí comparecer ante esta Comisión Especial sobre Redes Informáticas, llamada Comisión de Internet.
Brevemente, voy a intentar transmitirles algunos puntos destacados de mi experiencia profesional como estudioso del tema, que pueden conducir a medidas de efectos beneficiosos sobre la posición de nuestro país ante el tema de las redes.
Voy a partir de la consideración de que en el panorama general, nuestro país no tiene una postura fuerte ni en hardware, ni en creación de software, y el temor --no sólo mío-- ante este nuevo universo que se nos abre es el de que las redes supongan un drenaje suplementario de recursos, de royalties, incluso de ventas, que se generen hacia el exterior en un universo sin regular, y que no nos aporte nada, ni en lo económico, ni en otros aspectos a los que más tarde me referiré.
Dentro de esa cautela, empezaré hablando de una cuestión muy importante como es nuestra formación para la competitividad en el seno de las redes.
Es un campo en el que hay posibilidades reales para que pequeños grupos empresariales, incluso individualidades destacadas, lancen técnicas o servicios que puedan llegar a tener una importancia económica muy grande.
La anécdota clásica es la de la empresa Yahoo que, a partir de una idea, consigue crear una masa crítica de servicios y de negocios. Me preocupa cómo crear un caldo de cultivo favorable para que puedan surgir entre nosotros estos servicios y estas creaciones, que no nos exigen tener una infraestructura de creación de hardware, ni de procesadores, ni de nada por el estilo, sino una mezcla de inteligencia, recursos y capacidad de entrar en el mercado.
Como saben perfectamente, la gente, con la que llevo trabajando los últimos cuatro años, del campo de las redes viene de todas partes; me he encontrado con abogados, con gente que ha hecho Estadística, filólogos como yo, etcétera, y su característica común es que, en general, se han formado a sí mismos, estudiando, comprando revistas --cualquier quiosco está lleno de unas revistas técnicas de un respetable nivel--, bajando programas, «pluguins», investigando y, cuando alguien quiere hacer un proyecto de Internet, los contrata. Por tanto, una de las posibilidades que tenemos de no ahogar este medio autorregulado, en el cual surgen estas personas de las que echamos mano para cualquier tipo de proyecto, es que haya unas condiciones buenas de acceso a la red, entre otras cosas. Aparte de acciones de educación directa de formación formal, uno de los mayores servicios que podemos hacer para la creación de una comunidad profesional en nuestro país es la introducción de la tarifa plana, es decir, permitir que la gente de a pie, los jóvenes que están hasta las cuatro de la mañana navegando, buscando cosas y bajándose programas lo tengan fácil. Veo muy difícil dirigir de manera formal, con planes de estudio, etcétera, algo que nos cree los profesionales que necesitamos.
Aparte de estas individualidades y de estas pequeñas empresas que puedan surgir, ¿qué activos tenemos en este nuevo universo que nos dibuja el mundo de las redes? Uno de ellos es la lengua, que tiene un gran peso mundial y una enorme importancia cultural. No tengo datos precisos, porque no existen, pero me da la impresión de que los grandes flujos de la red, los que se dirigen hacia nosotros desde países muy desarrollados, van en busca de temas culturales --lo he comprobado en aquellos proyectos en los que he intervenido y lo sospecho en otros--, y nuestros flujos hacia ellos van dirigidos a la búsqueda de ciertos apoyos técnicos que están en la red, aparte de las cuestiones anecdóticas, pero de peso, que pueden ser ocio y demás. Nuestra oferta cultural es un valor, la oferta de nuestra lengua también lo es y las redes tienen una buena posibilidad de difusión. Como después de mí va a comparecer el actual Director del Centro Virtual Cervantes, no incidiré más sobre este extremo pero sí diría que con esta acción del Centro Virtual del Instituto Cervantes se ha plantado una pica muy interesante y, concretamente, en el tema de la exportación del español. Nuestra lengua es un activo muy importante, no sólo en la red, sino en todo lo que es el entorno digital --aparte de que puedan venderse cursos de español, que, de hecho, se hace, aparte de que se pueda dar formación sobre cultura española que, repito, son valores codiciados y el flujo de las redes hacia nosotros lo demuestra--, y es la segunda del mundo en importancia. Hace pocos meses, tuve la ocasión de hacer un repaso público de las tecnologías de la lengua ligadas al español y mi triste conclusión fue que el éxito de nuestra lengua, el demográfico y el cultural no vendría acompañado de royalties por el uso de nuestra lengua en las redes, es decir, el español está triunfando demográficamente, tiene un crecimiento grande en las redes, pero estamos pagando --y lo haremos aún más-- por usar nuestra lengua en aquellas tecnologías que las redes van a propiciar, estoy pensando en buscadores, en localizadores automáticos de información, en resumidores de documentos, en traductores al español y desde el español, etcétera. Me da la impresión --lo dije públicamente y nadie me ha llevado la contraria-- de que la situación, paradójica y un poco terrible, es que nuestro éxito en las redes vaya acompañado de una salida de royalties por el uso de nuestros productos. No es el único caso en el cual el triunfo de la cultura española ha ido a favor de estructuras empresariales de fuera.
Les voy a contar algo anecdótico, aunque a veces, la visión histórica es interesante, y es que
durante los siglos XVI y XVII nuestra literatura y nuestro pensamiento florecen en toda Europa y es el momento en que nos inventamos la novela moderna, el derecho internacional, y los que sacan un mayor partido de esto son los editores suizos, los de los Países Bajos, etcétera, por problemas de censura interna y por empuje industrial. Tengo la sensación de que estamos en una situación de este tipo y no me gustaría.
Aparte de estas cuestiones de tipo económico, directo, las redes y la posición de nuestro país nos permiten liderar un proceso muy interesante, que sería la creación de una auténtica comunidad hispanohablante. Al margen de consideraciones políticas de signo más o menos curioso, como podrían ser constructos como la hispanidad, hay un hecho real y es que, así como con productos culturales materiales, como son libros, periódicos, televisión, es difícil crear comunidades y no se llega a crear una articulación real de todos los países hispanohablantes, esta comunidad de trescientos cincuenta millones de personas podría entrar en una dinámica en donde cuestiones como el desarrollo científico y el desarrollo cultural tuvieran esa articulación real y un peso grande.
Aquí, de nuevo nos podríamos encontrar con que esta comunidad hispanohablante la articulen desde fuera; en el caso de la enseñanza del español hemos llegado a tiempo, pero en otros casos no sé si sería así.
Por ejemplo, la gestión digital de la totalidad de la legislación de los países hispanohablantes, más las noticias generadas en agencias de noticias propias, pueden quedar en manos de grupos como Reed Elsevier, que gestionen en grandes bases de datos toda nuestra legislación. Desde un punto de vista de usuario, podría pensar que está muy bien, porque es gente que tiene una buena formación y dan un buen servicio; desde el punto de vista del lucro cesante y del trabajo que están llevando fuera de nuestro ámbito económico, la cosa cambia. También llamo la atención sobre que estas comunidades de hablantes que podíamos formar, concretamente en el caso de Hispanoamérica, muy probablemente podríamos encontrarnos con que son auténticas generadoras de actividad económica, y eso no podemos olvidarlo.
Voy a terminar con dos puntos. Uno de ellos es el tema de la formación formal para el universo de las redes informáticas, es decir, qué podemos hacer para que los estudiantes, incluso los que están ahora en primaria y secundaria, tengan una formación buena en el campo de las redes y, en general, de la cultura digital. En los últimos meses han llegado a la prensa noticias sorprendentes que hablan de cantidad de ordenadores lanzados en todas las escuelas públicas, patrocinios de Telefónica para dar acceso a Internet y otro tipo de cuestiones. Creo que, desde un punto de vista teórico, es la forma de hacerlo, pero puede haber carencias muy graves, sobre todo, en dos puntos. Uno de ellos es el de la formación de los formadores, que es un hecho problemático. Estos profesores, que están recibiendo cursos de formación digital, que se suelen reducir a la formación en un programa, en un sistema operativo, en una técnica que, probablemente, esté obsoleta en el momento en que la puedan poner en práctica, se encuentran con alumnos en sus clases que saben más que ellos de muchas cosas y tienen muchas inseguridades. El otro día, en el Departament de Ensenyament de la Generalitat de Cataluña me hablaban de que habían impartido unos 50.000 ó 60.000 cursos a profesores; no se ha recogido todo lo que se esperaba, en parte, por un tema muy claro, que es una de la paradojas de la educación, y es que no se puede impartir aquello que la persona receptora no tiene ya en cierta medida. Es decir, si no hay una educación digital desde detrás, las personas que lleguen a cursillos que, en el fondo, son únicamente técnicos, van a irse con un pequeño bagaje de técnicas, pero no van a ser los impulsores ni los transmisores de la cultura digital que va a permitir a nuestros alumnos innovar y hacer un país competitivo en el tema de las redes. Este tema es delicado, pero sigo pensando que la creación de un caldo de cultivo preformación es un elemento claro. También nos estamos encontrando con graves problemas en la implementación de estas cuestiones en los centros.
Como ustedes saben, los ordenadores son unos aparatos muy atrasados, toscos y más bien primitivos --dentro de unos años los veremos con una mezcla de risa y conmiseración, como ahora lo hacemos al ver un aeroplano de caña y de papel-- y la industria, y hace bien, nos quiere vender unos desarrollos muy avanzados y eso no es cierto, como lo sabe cualquiera que haya trabajado con un ordenador, son máquinas inestables que dan problemas y su mantenimiento en centros, sobre todo de enseñanza, es un problema, es decir, el destino puede ser una hilera de ordenadores polvorientos --cada vez que leo que se lanzan veinte mil ordenadores a las escuelas es la imagen que veo-- o algo peor. ¿Por qué? Porque hasta donde yo he visto, y he ido haciendo calas en muchos lugares de nuestro Estado, no se ha contemplado un apoyo técnico de base que haga que el profesor no tenga que ser el gestor de la redes de ordenadores en los centros. Esto es una idea muy simple pero es así. El profesor tiene sobrado trabajo con comunicar y transmitir algo muy delicado a sus alumnos como para que, además, tenga que encargarse del mantenimiento, ya que se cae la red, se desconfiguran las cosas, los equipos están en situación de mucho trabajo y de mucho riesgo por estar sometidos a usuarios muy heterogéneos, etcétera. Este es un punto muy interesante.
El otro punto es que la incorporación de la informática a cualquier estructura, pero, sobre todo, a los centros educativos, choca con problemas estructurales. Sin ir más lejos, dudo que un aula de informática se pueda meter en el corsé horario de las asignaturas, lo que estaría muy bien para impartir algo tradicionalmente en una clase presencial, pero hay centros en los que el molde organizativo no es compatible con las necesidades de una clase de informática que, a lo mejor, tendría que desarrollarse durante tres horas seguidas. Porque entre que los chavales entran, se van calentando y les empieza a explicar algo pasa mucho tiempo. Estos dos puntos, apoyo técnico y adaptación estructural, son importantes. Si no, nos vamos a encontrar, como de hecho está ocurriendo, con estas aulas polvorientas y con decepción. En estos momentos, los que creemos en los valores positivos de las nuevas tecnologías para la educación tenemos un activo muy importante, que es la buena imagen que tienen y la ilusión con la que los enseñantes y los enseñados
quieren acceder a ellas, y una mala gestión de estos temas está conduciendo a la frustración.
Para terminar, aparte de estas medidas concretas que me ha parecido interesante recalcar, voy a hablar de la universidad, que tiene una problemática diferente, y me voy a centrar en la aportación de la publicación digital a los temas universitarios. Es decir, existen una miríada de revistas universitarias sobre papel que, si se volcaran a un medio digital, tendrían, por una parte, una clara reducción de costos que puede llegar a un 40, a un 50, a un 60 por ciento en comparación con el papel --cosa que ya está estudiada--; por otra parte, habría una reducción muy grande de los costos de difusión, por supuesto, estoy hablando de revistas que van a un público muy especializado como, por ejemplo, los anales de endodoncia de la Universidad de Sevilla, el boletín de líquenes de la Universidad del País Vasco, etcétera, estas revistas tienen un público blanco muy específico, a las que podrían llegar desde una base digital de una forma más barata y mejor. De la misma manera, es absurdo que, hoy en día, el acceso social al trabajo de los investigadores, de los doctores, y a sus tesis, que hemos pagado los contribuyentes y que se ha llevado a cabo con mucho esfuerzo a lo largo de muchos años, suponga un auténtico problema. Es decir, ¿por qué no están todas las tesis en formato digital en un banco de datos? ¿Hacia dónde voy? Como pueden imaginar, hacia un universo de información fluida que, en el fondo, iría en dos direcciones: una, en la difusión del trabajo de nuestros investigadores, en medios que controlen ellos y nosotros como Estado, y, dos, a la unión con las comunidades de investigación que hablan nuestra lengua en todo el mundo, porque somos una masa crítica importante y lo deberíamos aprovechar.
Quiero terminar con una última cuestión, que es una propuesta que me causa cierta violencia hacer, pero que tiene interés. Como investigador desde la industria nacional y extranjera en estas cuestiones y como autor de libros sobre estos temas, me he encontrado con una gran falta de información sobre Internet, sobre qué es lo que pasa en la red, concretamente con la lengua española, y es lógico porque es un ámbito que está sin regular, aquí no tenemos el equivalente de un ISBN, que nos permita seguir el rastro de las publicaciones, no hay nada, como bien saben, y es una de sus virtudes, pero la información ha sido y sigue siendo una vía muy clara para poder tomar medidas oportunas. Se debería hacer un seguimiento cercano de la Internet en español y una crítica de las herramientas de análisis. Sin ir más lejos, todos los que trabajamos sobre Internet en español hacemos uso de los grandes buscadores norteamericanos, de los indexadores como, por ejemplo, Altavista; hace pocas semanas se presentó en Infoetics, en Mónaco, un estudio de la unión latina francesa haciendo una crítica sobre los procedimientos de indexación de Altavista sobre las lenguas neolatinas, sobre el francés, el español, el portugués y demás. Esto es lógico; son grandes aparatos que han surgido al servicio de su comunidad anglohablante y no tienen por qué habernos tenido en cuenta más que de rebote o cuando haya posibilidad de hacer negocio como empieza a haber. Me repugna un poco proponer la creación de entes nuevos cuando hay tantos que no están cumpliendo sus funciones, ya que, a veces, la realidad cambia antes que las propias estructuras. Pero debería existir --no sé dónde ni cómo, porque no es mi cometido-- una especie de observatorio de Internet española, donde se desarrollaran, por una parte, tareas de investigación cuantitativa y cualitativa, no sólo en la web o malla mundial, sino en «news groups», en listas de distribución, en cuestiones «push» y en todo lo que se nos pudiera ocurrir; por otra parte, debería hacer una crítica de los sistemas de indexación y de análisis que existen para, probablemente, acabar considerando que deberíamos crear robots buscadores propios al servicio de nuestra lengua como vía, en primer lugar, para saber qué es lo que está pasando en Internet y, en segundo lugar, a partir de un conocimiento que, como digo, no tenemos pero que deberíamos tener, ver vías por dónde podamos ir.
Esto es prácticamente todo lo que les quería decir, de forma un poco apresurada y, no obstante, he querido marcar, desde una posición bastante optimista como es la mía, algunos problemas que pueden acabar convirtiéndonos en un pueblo de meros consumidores y meros devoradores de contenidos ajenos a través de Internet, cuando estamos muy a tiempo de crear una política activa, que vaya a favor de nuestras áreas de investigación, de difusión y, en último extremo, de nuestra industria de los contenidos.
Nada más y muchas gracias por su atención.

El señor VICEPRESIDENTE (Ruiz-Ayúcar Alonso): Muchas gracias, señor Millán González, le agradezco que se haya ceñido a estas normas de tiempo, aunque hubiera podido extenderse todo lo que hubiera querido.
Vamos a iniciar un turno de portavoces.
Por el Grupo Parlamentario Catalán Convergència i Unió, tiene la palabra el señor Varela.

El señor VARELA I SERRA: Muchas gracias, señor Presidente.
En primer lugar, quiero agradecer y felicitar al señor don José Antonio Millán por sus interesantes palabras, que sugieren reflexiones que tienen interés para nuestra Comisión.
Hay varios puntos de su intervención que me han llamado la atención.
Sobre la cuestión de las condiciones de acceso a la red y sobre la tarifa plana usted sabe que todos los miembros de la Comisión somos beligerantes y que la hacemos nuestra. Usted ha hecho referencia a que la creación de un caldo de cultivo en lo que se refiere a la formación es un elemento importante para que nuestro país sea competitivo en el tema de las redes, y ha sido un poco escéptico respecto a los planes de estudio. Me gustaría que precisase un poco más sobre lo que ha dicho y el porqué.
Hay una segunda cuestión que me gustaría que aclarase y es que, al hablar de la creación de una comunidad hispanohablante, nos ha dicho que podríamos quedar fuera en el tema de la legislación.
En relación con la problemática de la formación de los formadores --tema reincidente en esta Comisión, todos estamos de acuerdo en que uno de los grandes desafíos es
hacer un buen uso de los ordenadores que llegan a las escuelas y formar bien a los formadores--, ha lanzado la idea de que el mantenimiento no es tarea de los profesores y que tendría que haber alguien en la escuela que lo hiciera, lo que me parece interesante. La cuestión de los problemas estructurales del horario ocurre casi con cualquier asignatura, es más bien cuestión de los directores o de los jefes de estudio y, si hubiese voluntad, se podría solucionar. Mi pregunta es: si usted fuese Ministro de Educación, ¿cómo orientaría esta formación de formadores?, suponiendo que se hubiesen resuelto los temas de mantenimiento y de horarios estructurales.
Con respecto a la universidad, me han parecido muy interesantes sus reflexiones sobre la sustitución de la publicación de revistas en papel y su transformación en revistas digitales, porque serían muy útiles, y sobre la tarea de ayudar a difundir los trabajos de los doctores. Mi pregunta es sin esta tarea de crítica a las herramientas de Internet, hecha por este observatorio, al que ha hecho referencia, de la Internet española, no debería hacerla la misma universidad, para no crear un nuevo organismo. La universidad, entre otras cosas, debe ser crítica en lo que se refiere al conocimiento y quizá ese nuevo organismo no sería necesario.
Muchas gracias, señor Millán, por sus palabras.

El señor VICEPRESIDENTE (Ruiz-Ayúcar Alonso): Muchas gracias, señor Varela.
Tiene la palabra el señor Millán.

El señor MILLAN GONZALEZ (Filólogo y escritor): Voy a tratar de contestarle brevemente.
La dificultad para introducir en planes de estudios la formación que se necesita se debe a una razón muy simple, y es que la aparición constante de nuevas tecnologías y procedimientos, a veces, con diferencia de meses, lo hace imposible; además, también es físicamente imposible que entren en cualquier formación formal de carrera técnica. Por poner un ejemplo, la aparición de las tecnologías «push», de los envíos de información, ocurre de la noche a la mañana, de una versión a otra, y veo que la gente que empieza a estudiarlo son los que navegan por la noche, los que bajan el prototipo del siguiente navegador, empiezan a probar, hacen una maqueta, etcétera, y no hay quien incluya eso en una formación formal porque va demasiado rápido. Por eso, deberíamos propiciar que la gente que está en su casa de madrugada, estén bien y tengan buenas posibilidades, y celebro mucho la postura, que ya sabía, de la Comisión sobre la tarifa plana.
El segundo punto era sobre el tema de la legislación. Puede que mis datos tengan un año de antigüedad, que es el tiempo que hace que no he vuelto sobre el tema, pero diría que no. La consulta de la masa legislativa, tanto de la legislación como de la jurisprudencia, se convierte en un tremendo problema por el enorme volumen de documentación existente. No he traído los datos, pero creo recordar que lo que genera sólo el Estado español, con sus Autonomías, puede ser del orden de 150 millones de documentos anuales, y la gestión y puesta en práctica se ha ido haciendo mediante papel, acto seguido en CD-ROM y sobre las redes. Nos encontramos con que las grandes empresas controlan la información legislativa desde hace muchos años, de hecho, los abogados son el primer colectivo que empezaron con el suministro de la información «on line», por una razón muy sencilla, y es que está muy bien la indexación de las leyes, de la jurisprudencia y el envío por la red es una cosa muy factible. (El señor Presidente ocupa la Presidencia.) La última vez que me acerqué a este tema fue en la Feria de Frankfurt, en una comisión dedicada a la legislación sobre soporte digital, y me encontré con que había fuertes ofertas de grupos internacionales, en concreto de la Reed Elsevier, para hacer un gran banco de datos sobre legislación española sobre noticias españolas, sobre legislación latinoamericana y sus noticias de tipo económico. Puede que lo hagan porque, a lo mejor, aquí no tenemos ningún grupo empresarial tan fuerte que pueda meterse en esto, y ellos tienen un «know how»que, a lo mejor, aquí no tiene ninguna de las editoriales que han empezado a trabajar. Esto es un buen ejemplo de cómo algo que nos pertenece y que podríamos gestionar, a lo mejor nos lo quitan y se convierte en negocio para otros. Sería un buen servicio para los profesionales del Derecho en todo el mundo hispanohablante, no digo que no, pero ahí habría un lucro cesante y una pérdida de una posición estratégica de dominio.
En cuanto al tema de la formación de formadores, usted me ha hecho una pregunta un poco arriesgada sobre qué haría yo si fuera Ministro de Educación, aunque es una buena pregunta. Yo no sé lo que haría y por eso no estoy moviéndome en esa dirección. (Risas.) Lo que sí creo es que en la educación nos encontramos con la paradoja, que ya he señalado, de que casi no se puede dar más de lo que ya se tiene, y voy a poner un ejemplo muy concreto que he vivido desde el mundo empresarial. Si uno quiere formar a gente para que hagan un servicio de cara al público como telefonistas, contestadoras de «hot line», etcétera, se encuentra con que es muy difícil transmitir cortesía, control de la situación del hablante, claridad en la enunciación, aunque podrían hacer cursillos de foniatría a la medida. ¿Qué es lo mejor para una persona que está de cara al público? Lo mejor sería que viniera de una familia bien educada, porque sabrá moverse perfectamente, hablar y no tendrás que contarle nada, solamente darle cuatro directrices y acceso a una base de datos de problemas. Si no te viene ya dado, a veces es muy difícil transmitir nada y, en el mundo digital nos encontramos con una cuestión añadida, lo que yo llamaría la alfabetización digital, que es lo mejor que puede hacer nuestra propia gente en pro del avance y el nacimiento de iniciativas interesantes, que no consiste en aprender a usar un programa que, además en dos días sale la versión siguiente y se queda obsoleto y esto es algo que está al margen de cualquier programa, son todos los problemas de la formación.
Porque ¿qué es lo que enseñas? ¿Algo que va a quedar fuera de lugar? La Alfabetización digital consistiría, por decirlo en dos palabras, en dar capacidad a la gente para abordar cualquier problema de su ámbito profesional con las herramientas que puedan dar los medios digitales.
Esto significa que un
filólogo pueda hacer uso de programas de concordancia, que un geógrafo pueda sacar partido de un sistema de información geográfica, que cualquier profesional sepa hacer búsquedas bibliográficas en los grandes bancos de datos, que una persona de cierto nivel sea capaz de diseñarse un pequeño programa para hacer algo que no le da ningún paquete ya hecho.
Todo esto tan básico e importante no se da enseñando un programa, sino de una manera mucho más complicada y que, como digo, por suerte no tengo que decir cómo es, pero sí aseguraría que tiene que venir de gente que haya crecido en un ambiente digital y que haya vivido muchos cambios de tecnologías y de programas.
Se me ha olvidado una cuestión muy importante sobre el tema de las revistas de la universidad y es que uno de los problemas existentes para que la gente quiera editar en publicaciones digitales es que no suelen contar lo mismo a efectos de créditos de investigación, etcétera. Esto podría arreglarse con una interesante medida consistente en un pequeño cambio la normativa que hiciera que la gente que se niega a publicar en las revistas digitales existentes, porque no les cuenta para el concurso de méritos, mientras que sí les cuenta si tienen una publicación en el ISBN, publicase también ahí porque les cuenta igual o más, si me apuran.
En cuanto al último tema sobre el observatorio de la Internet española y la universidad, quiero decir que es un tema doloroso para mí, Yo estoy en el mundo de las empresas privadas, no en el de la universidad, y me encontrado en muchos casos con que hay materiales claves de desarrollo, de investigación precompetitiva, que ya están en manos del departamento H de la universidad B como, por ejemplo, diccionarios electrónicos, flexionadores y tematizadores, pieza básica en cualquier desarrollo de tecnologías del habla que no salen de ahí y además, no van a salir, porque hay una concepción patrimonialista de los mismos investigadores y, a veces, de los departamentos y universidades; hay bancos de datos de bibliografía de muchos temas interesantes que están muertos en los departamentos; la digitalización ha llegado a muchos temas de éstos pero se ha quedado en la cáscara del departamento, y he hecho peticiones públicas de elementos que necesitaba para hacer desarrollos comerciales y nunca me han llegado. La universidad debe cambiar y ellos lo saben. Hoy por hoy tengo serias dudas, y lo digo con pena, para contar con la ayuda formal de la universidad en estos temas, otra cosa es que haya ayudas individuales brillantes.
Con esto termino. Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, don José Antonio Millán.
Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra su portavoz el señor Mòdol.

El señor MODOL PIFARRE: Gracias, señor Presidente.
Quiero dar las gracias a don José Antonio Millán por traer hoy aquí nuevos temas de reflexión.
En primer lugar, le diré que para ser un optimista de la tecnología ha hecho unas afirmaciones que me han dejado muy preocupado e impresionado; y si usted fuera pesimista nos podría haber dicho cosas tremendas. Cuando me hablaba usted de los ordenadores polvorientos, recordaba las primeras imágenes de «Mad Max I» y me he quedado realmente impresionado por lo que ha dicho. De todos modos, estoy de acuerdo con usted en que todavía tenemos máquinas arcaicas, que producen gravísimos problemas y en que lo que falta es apoyo técnico. Los miembros de esta Comisión tuvimos ocasión de viajar a Valencia para ver el programa Infovil --que usted conocerá-- cuyo éxito reside, precisamente, en que hay gente educada, como usted dice, que responde durante 24 horas a las dificultades que el usuario pueda tener, de tal manera que no tienen miedo a acercarse a una tecnología desconocida y, por tanto, las cosas deberían ir por ahí. ¿No habría que invertir más en personas que se dediquen al soporte técnico, no sólo en las escuelas y universidades, sino en general? En esta Comisión algunos portavoces y comparecientes hemos dicho muchas veces que el problema fundamental en las nuevas tecnologías es que el coste de su enseñanza corre a cargo del usuario, cuando deberían hacerse cargo de ello los que las lanzan, tanto si hacen «hard» como si hacen «soft». A nadie se le ocurre --y poníamos el ejemplo de los fabricantes de coches-- lanzar un coche al mercado con la complejidad que tiene su motor, sino que se simplifican muchísimo los procesos. Esto es al mismo tiempo una pregunta y una reflexión.
Quisiera hacerle dos preguntas como filólogo. ¿Qué opinión le merece la reciente aparición del corpus de referencia del español actual, el CREA, y la iniciativa del Corde, en este sentido? Le adelanto que, desde mi punto de vista, llegamos tarde, pero más vale tarde que nunca; está bien que la Real Academia se sume a ello porque, en mi opinión, si un libro viejo se usa, se estropea, pero si no se usa, no sirve para nada y es mejor tirarlo, y ésa sería una nueva vía de apertura para nuevas cosas.
Estoy de acuerdo con lo que ha dicho sobre la creación del observatorio de Internet, y una de las conclusiones de esta Comisión debería ser cómo se crea este organismo y si tiene que estar en un sitio o en otro, porque esto es importante, ya que, a lo largo de los pocos pero intensos meses que llevamos trabajando en esta Comisión, cuando los comparecientes nos han dado estadísticas sobre el uso del español en la red, no ha habido dos que se hayan puesto de acuerdo, y cada uno dice una cosa distinta. La verdad es que yo tampoco me siento muy capaz de dar cifras reales, y me temo que la información es sesgada entre otras razones porque es inmensa.
Precisamente, el problema de la red es que existe, a veces, un exceso de información. Por tanto, habría que tener una segunda prioridad en estos temas --se lo pregunto a usted como filólogo-- que sería la manera de indexar más racionalmente el conjunto de la red.
En tercer lugar, quisiera preguntarle cómo ve el futuro no sólo del español sino de las lenguas en general, porque tengo la sensación de que no hay ningún corrector eficaz y que son todos una catástrofe, me gustaría que me desmintiera pero me temo que, con su optimismo, no lo va a hacer. ¿Hay que hacer esto desde los poderes públicos o las
empresas privadas por fin lo van a poner? Al hilo de esta reflexión, también quiero preguntarle si el «chateo», que es una palabra aceptada por la Real Academia como tal y que no significa ir de vinos, sino intercambiarse «chats», va a seguir degradando la lengua o va a llegar un punto en que esto va a invertirse.
Finalmente, señor Millán, querría decir algo que también he dicho a algún otro compareciente porque creo que somos excesivamente etnocéntricos a la hora de juzgar la red cuando hablamos siempre de segunda lengua, somos la tercera y tengo miedo de que la segunda lengua pueda llegar a ser la primera. Tampoco es que me de miedo. Como decimos en Cataluña, cuantos más seamos, más reiremos, es decir, cuanta más gente se incorpore a esto, mejor. Pero, en cualquier caso, ¿qué efectos cree usted que va a tener la explosión Internet asiática por decirlo así? Es un terreno en el que nos pueden ganar. Nosotros, que vemos como peyorativo el que alguien copie, incluso suspendemos a nuestros alumnos por ello, desde el punto de vista de la filosofía oriental no es un vicio, sino una virtud, y lo hacen muy bien, hasta el punto --según me han contado-- de que si un alumno en una universidad consigue copiar sin ser visto, saca mejor nota que si no lo ha hecho.
Con estas reflexiones y estas preguntas le agradezco una vez más su interesantísima exposición.
Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señoría.
Tiene la palabra el señor Millán González.

El señor MILLAN GONZALEZ (Filólogo y escritor): Respecto al tema del soporte técnico, sería una buena medida --de hecho, debería ser la primera-- colocar en los centros de enseñanza a una persona para la asistencia. Siempre ha habido alguien al lado en aquellos proyectos de más éxito por la simple razón de que hace falta, porque todo el rato se caen las cosas o hay dudas o hay problemas. No es una carga muy cara tener a una persona para el soporte técnico, pero hay gente preparada para la gestión de lo que podría ser la red de un centro, y puede ser suficiente su presencia en las horas en que se use el aula informática y su dedicación puede ser parcial. De hecho, es suficiente en otras experiencias, pero no se da en la mayor parte de los casos.
Respecto a los corpus de referencia de la Academia, hay varios temas muy importantes. Desde luego, es mejor que existan; nosotros llegamos más tarde, mientras que las otras lenguas de cultura han tenido corpus antes, pero nosotros los tenemos ahora. Me gustaría ver, y lo veremos muy pronto, si estos corpus se pueden poner al servicio de la industria, porque a mí me preocupa que un departamento de lingüística computacional de una determinada universidad, que sé que va a tener el acceso, cuando yo o cualquier empresa se lo pida --y se lo pediré-- para hacer un diccionario combinatorio del español, que no existe, se ponga a su disposición. Esa es mi duda, aunque desearía que hubiera una buena colaboración. Pero, por otra parte, desde la investigación el corpus no lo es todo, y quiero poner una pequeña gota de realismo en el sentido de que las personas van a tener que seguir teniendo una función clarísima al lado de un corpus, y es posible que nos estemos olvidando de esto con toda esta orgía tecnológica. ¿Por qué? Muy sencillo, supongamos que yo soy un investigador y que me interesa la preposición «en» porque estoy trabajando en ese campo que tiene grandes aplicaciones en traducción automática y en indexación. Voy al CREA, que es el corpus sincrónico, y pido «en». Entonces la máquina me devuelve setenta mil «en». Dios mío ¿qué hago? Pues empiezo a coger uno a uno y hago una tipología. Por más que el corpus esté marcado --la marcación del corpus de la Academia no ha terminado y no sé cuándo terminará--, cosa que no sé si ocurrirá, va a haber que tener un trabajo humano detrás del corpus. Es decir, hay herramientas como éstas que, en realidad, son el principio de un trabajo y no el final.
Respecto al tema de las estadísticas de Internet, usted tiene toda la razón. Según se oiga o se haga con una metodología o con otra, salen cifras muy distintas. Yo presenté en el Congreso de Zacatecas hace un año y medio una visión con una cierta metodología que, cambiándola, daría otra cosa. Es muy probable que tengamos que desarrollar herramientas propias de indexación por dos motivos: por una parte, por el acceso al corpus que se indexa porque, como ustedes saben muy bien, cuando los robots buscadores van a devorar los sitios para indexarlos, tienen dos estrategias, una de las cuales es dirigir a sitios concretos y otra es acceso aleatorio, a través de los enlaces entre sitios. Puede que a Altavista, con mucha razón, no le interese indexar la revista de la Universidad Complutense; a mí me interesaría que estuviera indexada esa revista y muchas otras cosas que no lo están y a las que no se accede por rutas aleatorias. Este es un solo ejemplo para explicar que el primer motivo es dirigir los robots buscadores a sitios que a nosotros nos interesen y no a otros. Por otra parte, que la indexación sea con arreglo a nuestras características. Las listas de exclusión que pueden tener los indexadores anglosajones no tienen nada que ver con las nuestras y nuestros problemas de diacríticos --acentos, diéresis, etcétera-- están turbando algunos resultados. Entonces, si usamos las herramientas que ya hay, no sabremos lo que deberíamos saber sobre nuestra lengua porque no están pensadas para nosotros. Por tanto, habría que desarrollar algo que, además, va a tener luego una utilidad grandísima para la industria, para el comercio y para todo.
En cuanto a la calidad de los correctores y a otras cuestiones, quiero decir que se está avanzando, aunque lentamente. De hecho, insisto en que falta investigación de base precompetitiva, no para un corrector ortográfico, pero para un corrector estilístico que te corrija una concordancia, el saber tecnológico de la lengua que hay debajo es muy grande. ¿Quién va a poner este saber? Durante los últimos años nos han llegado anuncios de empleo de filólogos y lingüistas por parte de Microsoft. Ellos han empezado pronto, son muy ricos y, probablemente, sus correctores y sus diccionarios de sinónimos serán excelentes dentro de un año o dos y, de nuevo, hay una pérdida porque no los habremos hecho nosotros, pero yo creo que serán buenos pronto. Hay otras cosas que me gustaría que surgieran
pronto y que las hayan hecho nuestras empresas y nuestras universidades.
Respecto al tema de la lengua en la red, yo, que incluso tengo una sección semanal sobre lenguaje informático, tengo una postura tranquila.
La entrada de extranjerismos que se está produciendo no es mayor que la que ocurrió con el deporte, por ejemplo, y no veo nada preocupante la llamada degradación de la lengua en el chateo, porque cualquiera de ustedes que haya visto --si no lo han hecho, les invito a que lo hagan-- la transcripción escrita --y, además, aquí estamos transcribiendo muchas cosas-- de una cosa oral, se dará cuenta de la cantidad de falsos comienzos, anacolutos, errores, etcétera, que hay, es decir, la conversación, sea escrita o sea hablada, tiene una calidad que es inferior a otras formas, pero, repito, yo no lo veo preocupante.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Millán.
Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Sanz.

El señor SANZ PEREZ: Gracias, señor Presidente.
Quiero agradecer al señor Millán González su presencia en esta Comisión y felicitarle por su intervención, que ha estado llena de la palabra «preocupación» y de interrogantes y, hasta cierto punto, transmite inquietud, pero también es interesante que se hablen las cosas con suficiente claridad, tal y como usted las ha planteado, para que esta Comisión analice más en profundidad los temas, en concreto, el de la lengua y el de la considerable oferta cultural que hay a través de las redes informáticas, y podamos llegar a conclusiones sumamente importantes.
Mis preguntas van a ir dirigidas hacia dos puntos. Usted ha hablado de la importancia que ha de tener la formación de formadores en un tema tan apasionante como el de las redes informáticas y ha planteado que hay una seria falta de educación digital en todos los aspectos. Creo que debería profundizar algo más, como estudioso e investigador, en este aspecto.
Usted ha dicho que los cursos no son suficientes y que, incluso, en algunos casos perjudica la gran cantidad que hay, pero yo le pregunto qué requisitos mínimos ha de tener, dentro de esa gran dificultad que ha planteado, esa educación previa para que con el tiempo no se desfase --si falla la formación de los formadores, todo lo que le sigue en cadena va a fallar también-- y si estamos en el camino correcto en este tema.
Más preocupante aún es el tema de la universidad. Usted ha hablado de lo que se está haciendo en el campo de la investigación y que se está haciendo mal. Me gustaría preguntarle cómo se encuentra desde su punto de vista, la investigación, si su nivel es aceptable y dónde puede radicar el problema de esa falta de coordinación, de trabajo en común y de una política integral seria de investigación en la universidad, y cuando hablo de integral me estoy refiriendo a la falta de coordinación entre departamentos, a que no se transmitan documentación, es decir, desearía que nos comentara por qué están congelados los proyectos o por qué no se avanza.
Comparto con usted plenamente la propuesta de creación de un observatorio de la lengua española y la de una comunidad de hispano hablantes, que rondan los 350 millones, pero si falla la formación de los formadores, el trabajo que se está haciendo en la universidad y, además, hay otros países y otras comunidades que están avanzando --lo ha planteado el senador Mòdol-- soy un poco pesimista, aunque no me gustaría serlo. Por tanto, ese paso para tener una política activa a la que usted ha hecho referencia, puede llevarnos a que nos quedemos a años luz de lo que se pueda estar haciendo.
Nada más y muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señoría.
Tiene la palabra el señor Millán.

El señor MILLAN GONZALEZ (Filólogo y escritor): En primer lugar, en relación con el delicado tema de la formación de los formadores, no creo que la formación que se está dando perjudique, sino que, de hecho, es necesaria, aunque no sea suficiente, por dos motivos: por una parte, por la situación cambiante de las tecnologías, de los programas, etcétera, y, por otra, por las mismas dinámicas personales de acceso diferencial a las tecnologías desde la historia personal y particular de cada individuo, porque nos podemos encontrar con que este tipo de formación que se imparte como, por ejemplo, un cursillo de procesadores de texto y navegación por Internet, aplicado a una serie de profesores de secundaria, es algo que no hay que dejar de dar porque es un buen elemento. Ahora bien, ¿dónde creo yo que está la auténtica interiorización de la cultura digital, que es lo más necesario para que avancemos y se transmita esta alfabetización digital? Viene, por una parte, de la situación anterior de los profesores --insisto--, del bagaje con el que vengan y, por otra parte, de las posibilidades que tengan cuando hayan terminado el cursillo de poner en práctica en su casa las cosas. Hay gente que está haciendo cosas muy bonitas. Por ejemplo, yo he tenido oportunidad de ser jurado en el Premio Santillana Encarta de Guías Didácticas sobre HTML en Internet, lo que me permitió conocer unas cuarenta actividades hechas por gente de colegios de toda España, que habían creado en páginas web parte de su currículum --alguien había hecho una cosa sobre hidrodinámica muy bonita, otros sobre el sistema solar, etcétera-- y, muy probablemente, estos alumnos que han colaborado con estos profesores se pueden montar el día de mañana --estoy exagerando, pero es para que vea por dónde voy-- en su casa, si detectan un nicho de mercado, con un programa pirata unas páginas web y crear algo. Esto no lo van a hacer todos los profesores, pero me gustaría que aumentara el número de los que lo hacen, y sería bueno --insisto-- que cuando acabara el cursillo --que a lo mejor son cosas que el profesor ya sabía o que no se le quedan perfectamente-- siguiera en su casa y se lanzara, que es lo que hace todo el mundo que se autoforma en este terreno.
La cuestión del acceso de la investigación de la universidad, sobre todo, al mundo empresarial, más que un problema de coordinación entre rectorados y departamentos o
entre éstos, creo que es de concepción patrimonial de la investigación por parte de investigadores o de departamentos; es decir: «esto que he investigado aquí es mío y no lo voy a soltar», o bien: no hay medios que garanticen que, si eso se abre al mundo de las empresas, se vayan a reconocer autorías o, por qué no, «royaltys». No sé en qué, pero claramente falla y, desgraciadamente, tampoco puedo decir qué es lo que habría que hacer, porque yo lo veo más bien como una cuestión de educación, es decir, el profesor que se ha hecho un diccionario de semántica del español, tiene que saber que no es suyo, sino algo que está abierto. El problema en muchas tecnologías, y sobre todo en las que conozco bien, que son las de la lengua, es que está toda esta investigación precompetitiva y que si, por ejemplo, yo quiero empezar mañana a hacer una red semántica del español --que me encantaría--, lo primero que voy a necesitar es un diccionario morfológico del español, como el que está ahí, y si no, lo voy a tener que rehacer --estoy rehaciendo cosas que sé que existen, y que existen en la universidad pública--, lo cual no tiene sentido.
Por último, quiero decir que un tema como el del observatorio tiene un sentido independiente de las otras cuestiones. Es decir, podemos y debemos mejorar la formación de los formadores, el tema de la universidad no sé cómo atacarlo, pero la cuestión del observatorio es clave en cualquier proceso empresarial o de investigación, porque es saber qué pasa y saberlo de la forma menos mediada posible. Desde ese punto de vista, lo veo como un paso autónomo que nos permitirá trazarnos un mapa general.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Millán.
Abrimos un turno de preguntas por si algún Senador quiere hacer uso de la palabra.
El señor Lavilla tiene la palabra.

El señor LAVILLA MARTINEZ: Muchas gracias, señor Presidente.
Me gustaría preguntarle al filólogo don José Antonio Millán su opinión sobre el III Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celebró en Valladolid, así como la implicación que existe por parte de los filólogos en el impulso de la lengua castellana en las nuevas tecnologías, en la red de Internet y, concretamente, si las conclusiones que se acordaron en ese Congreso están publicadas ya en la red, dando buen ejemplo del uso y de las posibilidades que tiene. Este sería un primer abanico de preguntas. Por otra parte, quisiera saber si se debatió sobre la importancia de esa cultura en la red y sobre cómo mejorarla desde el punto de vista del trabajo de los filólogos.
En relación con los comentarios que se han hecho de algunas carencias del sistema educativo, del equipamiento, cuando, con acierto, el portavoz socialista, señor Mòdol, ha dicho que la exposición que usted había hecho se asemejaba a la película «Mad Max», me gustaría preguntarle y recabar su opinión sobre uno de los problemas en la enseñanza, que he señalado en comparecencias anteriores y que usted no ha mencionado, que es el de la velocidad de acceso a la información. En un centro esto es clave, es decir, si tenemos un grupo de 35, 30 ó 25 alumnos en una clase y, por la razón que sea, porque el ancho de banda no es suficiente, porque no hay bastantes líneas telefónicas en el centro para poder acceder o porque la tecnología de ese acceso es deficiente, la velocidad es una cuestión clave, por una razón muy sencilla y es que resulta imposible mantener en una posición pedagógica constructiva a la clase si los alumnos no están haciendo algo útil. Esto tiene una importancia fundamental, porque si el profesor, siendo de los que avanzan por las nuevas redes, no tanto por los cursillos que hace, sino por la autoformación --que es una de las características muchas veces del trabajo de los docentes--, observa y comprueba que lo que están trabajando en el aula es útil y práctico, y que los alumnos se divierten y aprenden, el profesor de al lado al día siguiente le copia y, después, el centro de al lado. Es decir, toda la enseñanza, como decía con acierto el señor Mòdol, es una copia sintética de los conocimientos que nos han ido dejando generaciones anteriores, y no sólo conocimientos, sino que las experiencias positivas que en un centro dan resultado se copian a una velocidad sorprendente. Entonces, para que la enseñanza utilice de una manera práctica estas nuevas redes, tiene que ser útil, práctica, operativa y darnos resultados prácticos constatados y, si es así, será la mayor contribución que se haga para extender el uso de las nuevas tecnologías, de Internet, hacia todos los centros de enseñanza. Por supuesto que esto se puede completar con más materiales didácticos, preparados, servidores, etcétera, que dependen del presupuesto.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias.
Tiene la palabra el señor Huidobro.

El señor HUIDOBRO DIEZ: Gracias, señor Presidente.
He creído entender que los contenidos que existen en la red tienen un defecto en cuanto a contenidos en español y, si éstos son suficientes, tenemos otro segundo déficit que es la inexistencia de buscadores que hayan tenido en cuenta el español como expresión para dirigirse a esos contenidos. Si, efectivamente, los buscadores proceden del mundo anglosajón, lógicamente, nos van a dirigir hacia los contenidos expresados en inglés. Por otra parte, es necesario que estas herramientas de trabajo existan y en nuestras universidades hay ya muchos de estos trabajos hechos, pero existe una gran patrimonialización de estos contenidos y a la empresa privada le gustaría mucho tenerlos. A una pregunta que le ha hecho mi compañero de Grupo, señor Sanz, decía que no sabía exactamente qué hacer para que los investigadores de las universidades dejen de considerar este patrimonio como propio, y yo estoy seguro de que sí tiene alguna respuesta para esto, aunque crea que no es la adecuada; por ejemplo, le podría adelantar que con transmitir a estos investigadores que lo que ellos tienen tan guardado en pocos meses va a estar en la calle porque otro lo ha descubierto, sería suficiente. Mi pregunta es: ¿cómo se les puede hacer llegar? Y ¿qué pueden hacer las empresas privadas para que les llegue el material que ya está en las universidades? Usted decía que no sabe qué hacer con la universidad y yo le pregunto si las empresas privadas podrían hacer algo, es decir, qué cebo pueden lanzar al río
de la investigación --lo digo como pescador-- para que estos peces que están ahí puedan dirigirse al anzuelo y picar porque, lógicamente, siempre que alguien quiere algo tiene que cebar el campo para que otro venga y pueda captarlo.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señoría.
Tiene la palabra el señor Millán .

El señor MILLAN GONZALEZ (Filólogo y escritor): Respecto al Congreso de Lengua Castellana, quiero decirle que no lo he seguido presencialmente, sino a través de la prensa, pero no me ha parecido que se debatieran muchas cuestiones sobre el tema de la red o de la calidad del español en la red. Por otra parte, no me ha llegado a través de la prensa que las conclusiones de este Congreso se hubieran puesto en línea rápidamente; sería estupendo que así fuera, pero mi ignorancia no significa que no existan. De hecho, la publicación de las actas de un congreso podía llevar una media de ocho meses a un año, y ahora en muchos congresos, entre otros en el de la Lengua Española de Zacatecas, enseguida pudieron estar. Esto es un cambio gigantesco y una tendencia muy general y muy loable.
La cuestión de la velocidad de acceso a la red en los centros es un problema claro, porque puede provocar frustración; pienso que ahora no se pueden crear accesos RDSI en todos ellos y, además, también es un problema de los puntos intermedios. De todas maneras, no lo he mencionado porque para mí, realmente, no es el mayor de los problemas --creo que, si hay otras condiciones, se puede dividir a los alumnos, de tal manera que, por ejemplo, mientras unos pueden estar trabajando «off line», otros pueden estar bajándose contenidos--, aunque ojala fuera más veloz, pero de momento no veo que se pueda hacer mucho. Por otra parte, es cierto que el factor emulación entre centros o entre profesores es uno de los grandes activos con los que podemos contar a la hora de que se difunda esta alfabetización digital por los centros. También es muy interesante la creación de proyectos cooperativos, por ejemplo, entre centros distintos, como ya está habiendo, o entre dos clases del mismo centro, que es algo que la tecnología de las redes permite y que va a ir a favor de un aumento en la calidad de las propias instituciones educativas, pero que, de nuevo, choca un poco con las estructuras que, a veces, no contemplan proyectos cooperativos entre cursos distintos, etcétera.
Respecto a la pregunta del Senador Huidobro, quiero decirle que cuando yo estaba hablando lo hacía desde la postura de la empresa privada. En una sociedad capitalista como la nuestra, no veo que haya mayor cebo que unos «royaltys» o que una intervención remunerada en un proyecto y, sin embargo, no acaba de funcionar. De todas formas, distinguiría dos aspectos, que serían, por una parte, la investigación puramente precompetitiva, es decir, aquellos desarrollos de los cuales no va a salir directamente ni un duro --no se pueden aplicar, ni comercializar--, pero que están en la base de otros muchos, como por ejemplo, crear una red semántica del español, que no existe, que debería ser creada por la universidad y grupos universitarios metidos en proyectos europeos y, por otra parte, su puesta a la libre disposición de las empresas españolas con desarrollos en estos campos, de la misma forma que lo hace la Academia con el corpus del español. Estos serían los tipos de acciones que supondrían una aportación central de la universidad para la industria española. En los planes de I+D no veo que hayan previsto estos tipos de desarrollo.
Desde el punto de vista de las empresas, yo he levantado la mano y he ofrecido públicamente comprar diccionarios morfológicos del español y no me han contestado. Creo que mayor cebo que esto no hay y, más allá de esto, no sé qué decir.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Millán, por su interesantísima aportación a esta Comisión.
Para terminar, esta Presidencia va a cometer una incorrección, desde el punto de vista reglamentario, pero un acto acertado desde el punto de vista internáutico, recomendando a sus señorías una visita a la página personal de don José Antonio Millán, que reconozco que es de las más interesantes, creativas y útiles de cuantas he visitado en la red.
Se levanta la sesión durante diez minutos para recibir al próximo compareciente. (Pausa)

--COMPARECENCIA DE DON PEDRO MAESTRE YENES, DIRECTOR DEL CENTRO VIRTUAL CERVANTES (INSTITUTO CERVANTES) (713/000665).

El señor PRESIDENTE: Se reanuda la sesión. Damos la bienvenida al señor don Pedro Maestre Yenes, Director del Centro Virtual Cervantes (Instituto Cervantes).
Tiene la palabra don Pedro Maestre Yenes.

El señor DIRECTOR DEL CENTRO VIRTUAL CERVANTES (INSTITUTO CERVANTES) (Maestre Yenes): Muchas gracias, señor Presidente.
En primer lugar, quiero agradecer el honor que se me hace al invitarme a esta Comisión para exponer algunas ideas e informaciones sobre un tema tan importante y sustancial como es el de las redes y, concretamente, el de Internet.
Internet ha irrumpido en nuestras vidas casi de forma repentina. Hace cinco años no se hablaba prácticamente nada de Internet, hoy en día estamos hablando todos de ella y, además, está condicionando en muchos casos la vida profesional de muchos de nosotros. Yo no me podía imaginar, por ejemplo, hace cinco años que me fuera a dedicar a trabajar exclusivamente en Internet en un centro que ni siquiera existía. El Instituto Cervantes es de reciente creación --se crea en 1991-- y el Centro Virtual Cervantes fue inaugurado por el Presidente del Gobierno el pasado 4 de diciembre, es decir, hace escasamente un año y, sin embargo, su actividad está siendo muy fuerte, lo que quiere decir que hay un interés en la sociedad en general y en todos los países en utilizar la red de redes para poder hacer
muchas cosas que antes se tenían que hacer convencionalmente. Como ejemplo, podría decir que en este momento, en el Centro Virtual Cervantes estamos sirviendo más horas cultura-persona que las que se sirven por todos los demás centros convencionales en toda la red de centros que tiene el Instituto Cervantes.
He repartido una documentación porque más adelante dedicaré mi atención a una serie de datos --me parece interesante que puedan disponer de ellos-- extraídos como primicia de un informe que estoy preparando para el anuario del Instituto Cervantes, en el cual se contempla el peso actual del español y de otras lenguas de los distintos países en Internet.
También he distribuido algunas hojas en relación con teleadministración, que es otro de los temas que puede tener interés y sobre el que estoy trabajando.
Cuando oímos hablar de Internet, estamos acostumbrados a unas magnitudes verdaderamente sorprendentes. Estamos creciendo --aunque son datos muy conocidos-- en número de usuarios a un diez por ciento mensual y, en algunos países, como, por ejemplo, Argentina, a un quince por ciento mensual acumulativo; tenemos más de cuatrocientos millones de páginas en la red y se espera que en año y medio pueda haber mil millones, que es también un crecimiento espectacular; de esos cuatrocientos millones de páginas, hay más de ciento ochenta indexadas por el buscador que más páginas tiene, Altavista, es decir, son sobre las que podemos localizar información de forma muy cómoda y encontrar en la red aquel tema que nos interesa, aunque Altavista ya ha reconocido que no puede seguir el ritmo de crecimiento de Internet y que no puede seguir indexando las páginas en su totalidad, sino sólo aquellas que tienen mayor relevancia, utilizando como índice las páginas desde las que se puede acceder a otras por enlace, que es un criterio bastante razonable.
La velocidad de penetración de Internet está siendo también enorme y si la comparamos con otras tecnologías se puede ver la aceleración que supone la utilización de la tecnología. En Estados Unidos el teléfono tardó en llegar a treinta millones de habitantes 60 años; la radio tardó en llegar a ese mismo número de habitantes 30 años; la televisión tardó 15 años; la televisión por cable tardó 7 años e Internet ha tardado 3 años. Es decir, estas diferentes tecnologías han ido disminuyendo el tiempo de penetración a la mitad.
La capacidad de multiplicación de esta tecnología, como puede ser la red, es enorme, en comparación con otras, y es aquella capacidad de más que, sobre lo que pueda hacer la persona, puede hacer esa determinada tecnología. Por ejemplo, en el coche se dice que la capacidad de multiplicación es 30, al aumentar la velocidad de la persona por 30; en el avión puede ser de 200; en el caso de Internet es por millones, es decir, desde la información a la que nosotros podríamos acceder en nuestra casa con nuestra biblioteca, a la que podemos acceder a través de la red, nos ha dado una capacidad de multiplicación que no tiene nada que ver con otras tecnologías.
Las ventajas que nos está proporcionando Internet son enormes. Por primera vez asistimos a un cambio claro de paradigma, no sólo desde el punto de vista de las tecnologías de la información y de las comunicaciones, sino también de su incidencia en la propia sociedad, ya que Internet permite el intercambio de información de todos con todos sin barreras y, además, con ese cierto anonimato que la caracteriza que, como decía Negroponte, hablando de ese chiste tan de moda en los Estados Unidos acerca de dos perros que hablaban entre sí, es una ventaja porque nadie sabe que eres un perro. Poder comunicarnos todos y transferir una cantidad de información masiva aunque sea con alguien que no se conoce es una ventaja indudable. Además, se está demostrando --y eso lo podemos contrastar en nuestro Centro Virtual-- que hay una generosidad enorme para aportar información a través de Internet. En nuestros foros, por ejemplo, cuando alguien plantea una cuestión nos vemos sorprendidos porque académicos o escritores ilustres, como por ejemplo Muñoz Molina, intervienen ahí para dar explicaciones sobre algo que, si estuviera en valor de mercado, costaría muchísimo dinero. Esta es una de sus valiosas peculiaridades.
Internet permite acceder con los buscadores a esa multitud de información que nos está invadiendo y que se está generando. En el año 1750 había en el mundo prácticamente 10 revistas científicas perfectamente accesibles por todos; cada 50 años, el ritmo de creación de estas revistas se ha multiplicado por diez y, próximamente, alcanzaremos casi las ochocientas mil en el mundo. Para poder acceder a esa información la herramienta de Internet era absolutamente fundamental, porque hasta que existió Internet algunas empresas habían llegado a la conclusión de que era más barato volver a inventar las cosas o a descubrirlas que buscarlas, aunque ya lo estuvieran con anterioridad en algunos artículos científicos y, sin embargo, ahora ya con los buscadores, la potencia que da Internet y la facilidad de acceso desde cualquier puesto o despacho nos permite aprovechar muchísimo más esa información que está creciendo a más de un 20 por ciento anual acumulativo. Estamos encontrándonos con que buscadores activos nos van a permitir no sólo buscar aquello que nos interesa, sino, además, dárnoslo servido, según un perfil que previamente hemos definido. Por ejemplo, en el Centro Virtual Cervantes, lo que llamamos nosotros el oteador, que es un buscador especializado y que tenemos la idea de que se convierta en un portal, va a permitir que los usuarios que estén interesados, por ejemplo, en la pintura manierista del siglo XVII en Colombia, si es que la hubiese, tengan, cada vez que aparezca, el artículo sobre eso y que se les sirva por las mañanas, con lo cual esa búsqueda activa de la información produciría grandes ventajas a todos los expertos que estuvieran interesados en uno u otro tema. Las bases de datos, denominadas como servidores universales, van a permitir también localizar cualquier información, sin tener que dar valor añadido en el momento de su introducción, por tanto, podemos introducir fotos, vídeos, música, etcétera y, en un momento determinado, uno puede poner simplemente un dibujito de un arco trilobulado y nos buscará automáticamente todas las imágenes en las que haya arcos similares, con lo cual da una potencia de búsqueda inimaginable y todo a través de la red.

Estamos también en una situación, a través de la telegestión, la telebanca o la banca electrónica, el comercio electrónico y, sobre todo, la teleadministración, de poder ir disminuyendo el papel y simplificar así los trámites. Cuando yo trabajaba en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social hice unos cálculos sobre los papeles que entraban en total, entre el Inem, la Seguridad Social y el Ministerio, y diariamente alcanzaban la altura de la Torre Picasso, es decir, una cantidad de papel verdaderamente enorme. Todo esto con Internet podrá transformarse de una forma espectacular.
Después de esta breve introducción, me gustaría comentarles algunos datos sobre ese artículo que estoy preparando para el anuario del Cervantes, que pueden tener interés para ustedes. Les he dado unas tablas en las que vienen reflejados esos datos, y por tanto, no las voy a comentar exhaustivamente, pero voy a fijarme en algunas de ellas. En la primera tabla se recoge información respecto al número de páginas en Internet, según el idioma y la fecha de indexación. Estoy trabajando con las páginas de Internet que se pueden localizar con Altavista, es decir, un universo de 180 millones de páginas que creo puede ser representativo de las páginas en general que hay en Internet, y que son las más importantes dados los criterios de indexación que utiliza Altavista --utilizo indistintamente Altavista y Altavista Magallanes porque en algunos casos cuando se trata de fechas tengo que utilizar Altavista y, cuando no, he utilizado Altavista Magallanes, aunque, desde el punto de vista del contenido son exactamente lo mismo ya que son duplicados--. Si nos fijamos en las dos últimas columnas, en la penúltima, estarían todas las páginas en Internet que han sido indexadas hasta finales del año 1997, y en la última columna están recogidas todas las páginas que han sido indexadas hasta este momento, hasta finales de octubre de 1998. Nos encontramos con que, hasta finales de 1997 había indexadas por Altavista 89 millones de páginas y en este momento son 174 --pueden variar las fechas, pero para hacernos una idea nos puede servir perfectamente--. Eso quiere decir que, a nivel global, estamos creciendo en el último año a un 6 por ciento mensual acumulativo en cuanto al número de páginas; el número total de páginas se ha multiplicado por 1,96; por tanto, escasamente en un año, hasta octubre, se han doblado. Si fijamos la atención en lo que se refiere a las páginas que hay en español, se ha pasado de 1.891.000 páginas a 2.635.000 páginas, por tanto, el incremento ha sido mucho más bajo, ha sido la mitad, el 3 por ciento mensual acumulativo, es decir, el número de páginas en español se ha multiplicado por 1,44, en lugar de por 1,96, que es el global. Destacaría, por ejemplo, el caso del inglés, que ha pasado de 59 millones de páginas a 122, lo cual supone un incremento del 6 por ciento, se ha multiplicado por 2,07. También podría resaltar el caso de las páginas en polaco, porque han pasado de 163.000 a 509.000, con un incremento del 10 por ciento mensual acumulativo, se han multiplicado por 13,2, que es la mayor tasa de crecimiento. En la lengua española no han crecido demasiado las páginas, porque sólo quedan por debajo de nosotros en cuanto a tasa de crecimiento el griego, el estón, el islandés y el letón, y los demás idiomas han crecido más rápidamente.
Si pasamos a la siguiente tabla, vemos que parte de unos datos similares pero expresados en algo que puede ser más significativo, que son porcentajes, términos relativos, y, por tanto, ahí puede haber información de interés. Por ejemplo, el alemán suponía a finales de 1997 el 4,19 por ciento del total de las páginas, y en este momento supone el 3,34, es decir, que su peso ha disminuido un 20 por ciento. El peso del español estaba hace un año en el 2,11 por ciento del total de las páginas que había en Internet y en este momento está en el 1,51, es decir, que el peso relativo ha disminuido un 28 por ciento. En el caso del inglés se da un hecho que parecía imposible y es que, en vez de decrecer, ha seguido creciendo y ha pasado del 65,70 del año pasado, al 70,05, un 6,62 más. El que ha crecido también ha sido el polaco, que ha pasado del 0,18 en participación porcentual al 0,29, con un crecimiento del 59 por ciento.
Este es el panorama en términos relativos de la evolución de las páginas en Internet. Ahí tienen información desde el inicio, pero creo que con comentar sólo el año pasado y éste nos da una idea de cómo están evolucionando las cosas.
En la tercera hoja que les he entregado podemos encontrar información más detallada sobre el español, distribuida por países. Antes estaba hablando de páginas en general según los diferentes idiomas, pero ahora me voy a referir a los países que tienen como lengua oficial el español. En España tenemos 894.000 páginas en español, lo que supone una tasa de 22,83 páginas por cada mil habitantes. En cuanto a términos absolutos, le sigue Méjico con 381.000 páginas en español, con una tasa de 4,16 páginas por cada mil habitantes. El total de países donde el español es oficial, podemos encontrar 1.825.000 páginas en español, lo que supone 5,30 páginas por cada mil habitantes, y el hecho relevante es que hay un porcentaje importante de páginas en español, respecto al total, que surgen de países que no tienen el español como lengua oficial, estando en una tasa del 31,96 por ciento, que es la más alta de los idiomas que vamos a manejar, lo cual quiere decir que en muchos países donde la lengua española no es oficial, se generan muchas páginas en español, mucho más que en otros idiomas, como veremos a continuación.
En la tabla de la derecha tenemos lo que podemos denominar como coeficiente de esfuerzo Internet. Hablar de páginas en términos absolutos me parecía insuficiente, porque hay que medir también en relación con las posibilidades de ese país, y he utilizado el indicador de la renta per cápita. Entonces, en la última columna lo que recojo es esa especie de esfuerzo en Internet, calculado como el número de páginas por habitante, dividido por la renta per cápita, lo cual ya nos suma el concepto de número de habitantes con renta per cápita y, luego, para hacer un coeficiente que sea manejable lo he multiplicado por un millón, pero lo que merece la pena es la comparación entre unos y otros. Nos encontramos ahí con que, en el contexto de los países con el español como lengua oficial, por ejemplo, Chile tiene un esfuerzo en Internet de 2,03, Costa Rica tiene un esfuerzo importante de 4,88, España tiene un 1,68, por debajo
de las anteriores, y Nicaragua es la que tiene mayor esfuerzo, con un 7,73. El esfuerzo global de todos los países con lengua oficial en español sería de 1,2. El mayor valor de este coeficiente es que nos permite hacer comparaciones entre países y entre zonas y nos da la idea de que un país puede ser modesto pero haber hecho un esfuerzo importante en Internet.
En la siguiente hoja tenemos la misma información, pero en relación con países que tiene como lengua oficial el inglés; obviamente, el volumen y número de páginas es mayor. Como datos que pueden tener interés, destacaría páginas por cada mil habitantes. Por ejemplo, nos encontramos con que Australia tiene un número importante de páginas, 149; Canadá tiene 107 páginas; Tonga tiene 106 páginas; el Reino Unido tiene 86 páginas por cada mil habitantes y con Estados Unidos, que tiene el mayor número de páginas, obviamente, porque Internet es donde está más introducido, 317. Pero fíjense ustedes que, frente a lo que eran páginas en español en países que no tenían como lengua oficial este idioma, que era un 31 por ciento, sin embargo aquí nos encontramos con que es un 21 por ciento exclusivamente. Por lo que se refiere al coeficiente de esfuerzo, que contempla población junto con renta per cápita, nos encontramos con que Australia tiene un esfuerzo de 8, Canadá de 5,54, muy por encima de lo que es el área del español, Tonga 85, Uganda 109, Reino Unido 4,64 y Estados Unidos 11,78, en cuanto al esfuerzo que realizan en la generación de páginas en Internet.
El siguiente idioma sobre el que tengo algunos datos es el francés.
Podría citar a Bélgica, con 17 páginas por mil habitantes; a Canadá, con 23 páginas por mil habitantes, lo cual es muy elevado y, sin embargo, Francia llama la atención, porque su número de páginas es muy bajo, sobre todo en relación a su situación en cuanto a renta per cápita --como han destacado los analistas, está muy atrasada para su posición en Internet; debido a su apuesta hace muchos años por Minitel su transformación a Internet le va a costar mucho-- y en este momento tiene 21,51 páginas por mil habitantes, situación más baja que España, que es de 22,83, lo cual llama la atención. Luxemburgo está muy alto, con 48 páginas, y Mónaco tiene 60. El francés tiene un grado de penetración en países que no tienen su lengua como oficial, del 30 por ciento, más bajo que el español. Por lo que se refiere al coeficiente de esfuerzo de Francia, destacaría que es bajísimo desde cualquier punto de vista, pues es de 0,86 --España lo tiene mucho mejor, pues es de 1,68, aunque tampoco es alto--, y llama la atención dado su alto potencial económico. Mónaco es el que tiene el mayor esfuerzo, con 2,44.
La lengua portuguesa --estoy comentando las siete lenguas que tienen un grado mayor de universalidad en Internet, porque el chino es muy importante pero no tiene mucha presencia por el momento-- tiene en Brasil 5,43 páginas por mil habitantes, en Portugal tiene 21,08 y la participación de páginas en portugués de países que no tienen esta lengua como oficial es sólo del 14 por ciento, mucho más bajo que la participación del español en países donde no es oficial. Sin embargo, en cuanto al esfuerzo Internet, nos encontramos con que es importante.
Portugal tiene un esfuerzo de 2,16, que es superior al 1,68 español.
La siguiente lengua es el italiano y, concretamente, Italia tiene 33,56 páginas por mil habitantes. La presencia de páginas en italiano en países donde el italiano no es oficial es sólo del 15,76, también mucho más bajo que el español, que está en el 31,90. Sin embargo, el coeficiente de esfuerzo Internet es superior que en España, pues es de 1,75.
Finalmente, voy a dar los datos del japonés. Sólo Japón tiene esta lengua como oficial y tiene 62,40 páginas por mil habitantes y su esfuerzo es 1,57, muy bajo a pesar de tener muchas páginas, ya que su renta per cápita de 39.000 dólares hace pensar que ha hecho poco esfuerzo para lo que es su potencia económica y está por debajo de la española.
En la siguiente tabla hay algunos datos en relación con los países de la Unión Europea, para poder efectuar algunas comparaciones con respecto a estos países. Hay ahí páginas de los países de la Unión Europea en alemán, español, inglés, italiano, japonés, portugués, etcétera, pero me fijaría en la quinta columna por la parte de la derecha relativa al tanto por ciento sobre las páginas totales de la Unión Europea. Así, España tiene un 4,6 por ciento del total de páginas Internet de los países de la Unión, lo que indica que, porcentualmente, estamos muy bajos, porque somos el 10,48 por ciento de la población de la Unión Europea y, en términos de producto interior bruto, el 6,64; es decir, que en páginas Internet estamos en el 4 por ciento, por debajo de la población y por debajo del producto interior bruto en términos porcentuales. En lo que se refiere a esfuerzo internet, vemos a Finlandia con 14,22; España, 2,28; Italia, 2,56, y Portugal, 3,9. En resumidas cuentas, comparándonos con los demás países de la Unión Europea, sólo Francia está por debajo de nosotros, con un 1,34.
El siguiente cuadro se refiere a la OCDE y, como es natural, las cosas cambian radicalmente, pues entre todo Estados Unidos España representa al 0,95 por ciento sobre el total de las páginas surgidas de los países de la OCDE, cuando a nosotros nos corresponde el 3,59 por ciento de la población y el 4,01 del producto interior bruto, es decir, que en páginas Internet estamos cuatro veces más por debajo de lo que es población y producto interior bruto. Hay que decir que en cuanto a esfuerzo en Internet nos encontramos con que, por ejemplo, Islandia, Estados Unidos y la República Checa tienen un peso importante.
Estos datos nos dan una idea de cuál es la situación en este momento y de que, evidentemente, Internet todavía tiene unas grandes limitaciones que, en el caso de nuestro país, se podrían ver acentuadas. Por ejemplo, en España tenemos todavía unos sistemas que no nos permiten ir a altas velocidades, es decir, estamos hablando de los Módem de 50.000-52.000 bits por segundo, como el techo de acceso que tenemos en Internet, y ésa es una importante limitación que puede incidir mucho sobre nuestro escaso peso todavía en Internet. Evidentemente, cuando los operadores de cable empiecen a generalizarse --en Cataluña ya están funcionando y el de Madrid parece que empieza a funcionar en noviembre--, estaremos hablando de velocidades de 6 a 10 megabits, con lo cual, según se vayan generalizando
los operadores y llegue la fibra óptica o el par trenzado hasta los diferentes hogares, toda esa capilaridad, sobre todo, en las grandes ciudades, va a permitir mucho más el desarrollo de Internet. Creo menos, al menos en lo que se refiere a nuestro país, que las técnicas ADSL puedan ser una solución para aumentar la velocidad, y no porque esas técnicas no puedan conseguir hacer llegar entre dos y diez megabits a nuestros hogares, a través del par de hilos telefónicos, utilizando la técnica ADSL, eso es viable desde el punto de vista técnico, pero creo que a nuestro país van a llegar antes los operadores de cable, es la sensación que me da antes de que ADSL se pueda generalizar, aunque posiblemente también nos podrán mejorar la velocidad opciones de telefonía móvil, no Iridium, que no tiene ancho de banda suficiente, pero sí Teledesic, pero creo que la mejora de velocidad en España será a través de los operadores de cable.
Otro de los grandes problemas que tenemos, evidentemente, es el precio.
El año pasado estábamos en 139 pesetas por hora y hemos pasado a más de 200 pesetas. Este precio todavía es muy alto y se ve en el número de minutos que está cada uno de los visitantes en nuestro Centro, con una media de siete minutos; la gente entra y ve rápidamente lo que tenga que ver; hay una mentalidad de contador, como el del teléfono, que hace que la gente se plantee todavía Internet como algo que cuesta dinero. Frente a esto, está Estados Unidos que, si bien es verdad que es donde empezó Internet y en donde hay una cultura de Internet enorme, sobre todo es el país que tiene una tarifa plana, y todos sabemos que, a través de los operadores de cable, que llegan a la mayor parte del país, están teniendo acceso a Internet entre 6 y 10 megabits, por 19,95 dólares al mes, 3.000 pesetas, tarifa plana, además de los 600 canales a los que puedan llegar.
Eso es un elemento muy importante. Posiblemente, cuando se generalicen los operadores de cable, el precio pueda disminuir mucho y se pueda ir a tarifa plana y, aunque las tarifas que estamos viendo en estos momentos de los primeros operadores de cable no sean excesivamente esperanzadoras, la competencia hará que eso se note. Lo que pasa es que está claramente analizado que cuando entra a funcionar la competencia en el mercado de los operadores y de las telecomunicaciones, los primeros efectos positivos se producen siete años después, con lo que tendremos que esperar cinco, seis, siete años para que en España se puedan empezar a ver los efectos de la competencia.
No cabe duda de que en nuestro país todavía hay una falta de cultura de Internet, porque es una cosa muy reciente, aunque se está incrementando de una manera importante, y hay una cierta renuencia hacia su utilización, no sólo de la sociedad en general, sino también, algo que me parece preocupante, que está influyendo mucho y que, a veces, no se pone de manifiesto, de los propios profesionales informáticos, de muchas organizaciones, de muchas empresas dentro de la Administración pública, que miran a Internet con cierta desconfianza, como si fuera un juego y que no le dan la suficiente importancia como para poder incentivar su utilización. Muchas veces, también hay ciertos miedos a la falta de seguridad en Internet, lo que se hace evidente en nuestro país. Eso es una falsa publicidad porque hoy en día la seguridad, a través de las especificaciones SET y de los algoritmos DES, etcétera, está bastante avanzada y no es un problema preocupante.
Me voy a referir, muy brevemente, a los servicios más importantes que puede proporcionar Internet, aunque sean suficientemente conocidos. La banca electrónica, que ya se está desarrollando suficientemente, porque la diferencia fundamental es que en nuestro país una operación, a través de Internet, cuesta 8 pesetas y, a través de la banca convencional, cuesta entre 100 y 400 pesetas, dependiendo de lo moderno que sea el banco en cuestión. El comercio electrónico se está desarrollando a una tasa fuerte, aunque hoy en día en términos absolutos es poco importante.
Creo que se irá desarrollando, pero más lentamente de lo que se cree, y hasta dentro de cinco, seis o siete años no podrá tener un desarrollo importante, al menos en nuestro país, porque hay que cambiar las estructuras logísticas de la distribución, pero, como se han hecho inversiones muy fuertes en las grandes superficies en la logística actual, esto es un freno para transformarlas. Además, también creo que el comercio electrónico se está introduciendo en los productos que no son los indicados, en vez de estar dirigido hacia los que supongan sólo transferencias de bits, en terminología de Negroponte, y no transferencia de átomos; es decir, venta, por ejemplo, de literatura, de música, de software, de formación, etcétera, son transferencia de bits y, para eso no hay que montar ninguna logística porque la propia Internet nos la proporciona y, sin embargo, para la venta de productos materiales como la alimentación, trajes, deporte, etcétera, tenemos que montar la logística paralela para hacerle llegar al cliente aquello que ha comprado a través de la red, lo que complica mucho las cosas. Otra de las opciones importantes que nos da Internet es todo el tema del teletrabajo que está creciendo también, aunque lentamente en nuestro país, y podríamos evaluarlo en torno al 1 por ciento --en Estados Unidos podría llegar al 5 ó 6 por ciento--, pero irá creciendo de forma notable en los próximos años. Hay otros dos temas importantes sobre los que fijaría la atención.
Uno de ellos es la teleadministración, que puede tener un impacto muy importante en los próximos años en las diferentes administraciones españolas, que se está generalizando en muchos países y es idónea para Internet, porque hay transferencia de bits exclusivamente, no de átomos.
Por tanto, no existe logística, sino que la propia red nos la proporciona. En las hojas que les he repartido hay algunos comentarios sobre teleadministración como, por ejemplo, la creación de una nueva empresa, que es algo de lo que se habla siempre mucho --yo estuve en una Comisión trabajando sobre este tema y de ahí he sacado los datos--, y en estos momentos, en España, desde que empieza hasta que es operativa realmente y está inscrita en el Registro, pueden pasar cuatro o seis meses, y hay que llevar a cabo una serie de gestiones --que todos conocen-- que, si las cosas marchan bien y están hechas por una persona que sea suficientemente hábil, suponen que haya que hacer quince «ventanilleos» o, si se complican las cosas, veinte, en las tres Administraciones: la General, la Comunitaria y la Local, aparte del notario. En su momento, yo
hice un análisis de costes que me permitía pensar que cada «ventanilleo»
--exclusivamente lo que era ir a la ventanilla, el transporte, la hora de trabajo de la persona que tenía que ir, que tenía que ser de una cierta cualificación, etcétera-- podría llegar a costar 11.147 pesetas y las quince gestiones 167.000 pesetas. En la página siguiente, doy unos datos macroeconómicos sobre este tema de la creación de empresas. En España se crearon en 1996 173.000 empresas --la cifra no será muy diferente a la de ahora, que sólo tendrá el incremento normal de la economía-- con alta de trabajadores en la Seguridad Social, porque sin el alta sería el doble.
El coste del sistema convencional, sólo del «ventanilleo», para la creación de estas empresas hubiera sido de 28.900 millones de pesetas y, a través de teleadministración, hubiera disminuido a 4.459 millones de pesetas. Una estimación del coste de los aplicativos informáticos para poder hacer esto a través de Internet hubiera supuesto unos 3.000 millones de pesetas, no más, para hacer una aplicación excelente de esa ventanilla única de creación de empresas, y el tiempo de amortización hubiera sido de 45 días. Este ejemplo de la creación de empresas puede llamar la atención.
En las siguientes hojas llama la atención una estimación de lo que son los «ventanilleos» de las familias españolas. El número de familias en 1996 era de 12.177.000, y respecto al número de gestiones por año y familia en los procedimientos más importantes desde el punto de vista numérico --me estoy refiriendo, por ejemplo, a la declaración de la renta u otros impuestos, gestiones ante la Seguridad Social, matriculaciones de alumnos, solicitud de becas, renovación de DNI, de pasaporte, etcétera--, en un análisis paretiano, con ese 20 por ciento de procedimientos con los cuales se hace el 80 por ciento de las gestiones, ciñéndonos a eso habría que hacer 12 «ventanilleos» por familia, lo que supone 146 millones. Ahí también están señalados los tiempos medios y, en la siguiente página, se habla de un coste de 4.300 pesetas para el administrado por cada ventanilleo y para la Administración de 482, considerando sólo en este caso los costes directos, no los indirectos que serían mucho mayores, lo que nos permite llegar a la cifra de un coste aproximado de unos 700.000 millones, que son costes ocultos que recaen sobre los ciudadanos o sobre las empresas para poder efectuar la gestión de ventanillas. Si esa gestión se hiciera por teleadministración la diferencia sería muy notable, porque el coste anual de todas las gestiones, en lugar de 700.000 millones, se reduciría a 103.000 millones. No soy tan optimista como para pensar que todas las gestiones se pueden trasvasar a Internet, pero si se trasvasan el 20, el 30 o el 40 por ciento y cabe pensar, por la evolución que están teniendo otros países, que eso va a ser así, el ahorro sería muy importante. Y los costes informáticos no serían tan importantes, porque la parte informática, lo que podríamos denominar el «back office», las grandes bases de datos, eso ya está hecho, es decir, que estaríamos hablando de los interfaces hacia el usuario, de lo que es el desarrollo Internet, y, por tanto, no tendría que ser tan costoso, y estaríamos hablando de unos 15.000 millones de pesetas de inicio y 3.000 millones de mantenimiento al año para cincuenta aplicaciones importantes.
Esto supondría que, si consideramos costes de administrado y Administración y si consideramos que todo o sólo un 20 por ciento se pasa a hacer por teleadministración, la amortización se podría efectuar desde en nueve días, que es el caso utópico, hasta en año y medio, en el caso más desfavorable.
Para terminar, quiero hacer referencia a la teleformación que es otro de los campos enormemente importantes, porque también consiste en transferencia de bits y no requiere logística especial. Las tecnologías están avanzando cada vez más, la interactividad, el tiempo real, nos va a permitir enviar voz, imágenes, intercambio, datos, etcétera, y eso va a tener un auge enorme en los próximos años. En el Centro Virtual Cervantes, por ejemplo, estamos preparando un curso que abarca todo el plan curricular del Cervantes, que consta de 480 horas lectivas, a través de Internet, de tal manera que una persona que no conozca nada de español y que se matricule en este curso virtual del Instituto Cervantes, si hace esas 480 unidades didácticas, al final estará en condiciones de hablar perfectamente el español, de leerlo y escribirlo, con lo cual se podrá hacer todo a través de Internet y, por supuesto, con un tutor, porque no es fácil prescindir de ellos en la enseñanza de las lenguas. Pero creo que el campo de la teleformación, sobre todo por la demanda que estamos notando en el Centro Virtual, tiene un éxito enorme, aparte del «oteador», que, al ser un buscador, tiene un éxito especial, porque cada producto de formación que ponemos automáticamente tiene un número de visitas enorme y, aunque los productos de formación son todavía rudimentarios como, por ejemplo, los pasatiempos, sin embargo se nota que hay una demanda de formación y que se puede llegar a cualquier parte del mundo para en este caso, como es el del Centro Virtual, poder enseñar el español. Además, en el tema de formación se puede acceder a una cantidad de información que a través de la formación convencional sería inviable.
Por eso creo también que la teleformación tendrá mucho éxito en los próximos años porque, a fin de cuentas, no requiere logística especial, sino que solamente es traslación de bits y, por tanto, la propia logística la da la propia red, no hay que montar logísticas paralelas de forma diferente.
Por mi parte, nada más. Estoy a su disposición para todo lo que quieran.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Maestre.
Pido disculpas por los ruidos que se están escuchando en el pasillo y que parecen inevitables porque parece ser que alguien está teletrabajando para preparar la exposición de esta Cámara.
Por el Grupo Parlamentario Catalán de Convergència i Unió, tiene la palabra su portavoz, señor Varela.

El señor VARELA I SERRA: Muchas gracias, señor Presidente.
En primer lugar, quiero agradecer al señor Maestre las explicaciones y la exhaustiva e interesante información que nos ha dado y que tendremos que analizar con calma, para poder extraer conclusiones.

Entre toda la información que nos ha dado, me sorprende que el número de páginas en chino esté bajando, cuando es un idioma que habla tanta gente, y el bajo esfuerzo de Japón en Internet, cuando es un país en el que las tecnologías son la base de su economía. También me ha sorprendido, en lo que se refiere a España, que el esfuerzo en Internet es muy bajo en relación con Europa. Nos deberíamos preguntar cómo remediar esta cuestión.
Usted ha hablado ya del problema de la velocidad, de que se va a remediar con los operadores de cable, de que tenemos que esperar siete años para que se noten los efectos de la competencia y la consiguiente bajada de los precios, lo que es menos esperanzador, y ha comentado la falta de cultura en Internet y la renuencia que tiene la sociedad. ¿Qué se podría hacer desde el Gobierno, desde la Administración, para evitar esta renuencia? Me interesaría que explicase un poco más el uso de Internet en la Administración pública, lo que se hace y qué se debería hacer.
Ha sido muy interesante lo que nos ha explicado con respecto a la teleadministración, a los espectaculares ahorros que podrían hacerse y a su generalización en otros países. Me gustaría que nos pusiera ejemplos de países en donde se está llevando a cabo y que nos explicara por qué no se está haciendo aquí, si tiene evidentes ventajas económicas.
Respecto a la teleformación hay que decir que en esta Comisión no hemos hablado mucho de problemas educativos relacionados con Internet, y estamos totalmente de acuerdo en la gran ventaja que supone Internet para la educación a distancia.
Como director del Centro Virtual Cervantes, hay una última pregunta, y no por eso menos importante, que quisiera hacerle como senador de Cataluña, aunque esté un poco al margen de esta Comisión, pero no del todo. Estamos preocupados por el incremento de las páginas en inglés y la disminución de las páginas en español, pero ¿por qué no hay en el Centro Virtual Cervantes, a lo mejor yo no he sabido encontrarla, información de cultura catalana? Es un instituto para toda España, pero una persona que pinche en el Centro Virtual Cervantes no ve que haya otras culturas en España que, como dice la Constitución, deben merecer la protección del Gobierno.
Me sorprende y me desanima un poco, porque cuando se habla de la solidaridad de los catalanes, nosotros la aplicamos, pero, luego, no hay «feed back» en ese sentido, y nos gustaría que este aspecto fuese contemplado. Insisto en que, a lo mejor, yo no he sabido encontrarla y si existe me quedaré satisfecho, pero si no existe me gustaría que nos dijera qué intenciones hay para paliar esta deficiencia que me parece evidente.
Nada más y muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señoría.
Tiene la palabra el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, señor Mòdol.

El señor MODOL PIFARRE: Gracias, señor Presidente.
Quiero dar las gracias al señor Maestre por su brillante y clarificadora intervención, en la que se han aportado cosas nuevas y datos interesantísimos. En este sentido, me gustaría hacerle algún comentario, darle alguna opinión y formularle alguna cuestión.
En primer lugar, estoy de acuerdo con usted en que la red --y lo hablábamos hace poco con otros comparecientes, como Mikel Amigot-- genera un nuevo tipo de acracia primigenia --aquella acracia sana del siglo pasado--, que permite una cierta generosidad y genera solidaridad entre los internautas, y me parece que hay que aprovecharlo.
También estoy de acuerdo con usted en que deberíamos vender Internet como uno de los esfuerzos ecológicos más importantes de los próximos años, debido, en primer lugar, al ahorro de papel; un anterior compareciente comentaba que, por ejemplo, Microsoft, con sus 25.000 empleados, no ha hecho nunca una factura con soporte en papel en todos los años que lleva funcionando y eso es importante, aunque soy escéptico en que esto sea posible en la Administración, y deberíamos empezar por nosotros mismos, ya que incluso al más avispado de los observadores podría sorprender la cantidad de papel que genera esta Casa.
En relación con los datos que usted nos ha dado --que, aunque sean de un buscador, estoy seguro de que son representativos del conjunto--, me gustaría preguntarle si, con esta cifra del 2,07 de esfuerzo respecto, por ejemplo, al 13,2 polaco, no cree usted que hemos pedido el tren. La segunda pregunta que quisiera hacerle es si cree que la lengua española en el futuro va a conseguir remontar sus porcentajes respecto a otros idiomas, especialmente respecto al inglés, al francés o al alemán, o si cree que la situación está bastante estabilizada.
Estoy de acuerdo con usted y con la mayoría de los comparecientes que han estado aquí en que la velocidad y el precio son elementos fundamentales.
Le puedo asegurar que en esta Comisión somos entusiastas de la tarifa plana, pero me temo que la compañía Telefónica no lo es tanto. Usted ha comentado que la tarifa plana en Estados Unidos es de diecinueve dólares, y yo le diría que en algunos lugares de Estados Unidos es, incluso, menor porque está sobre los doce o trece dólares. Nosotros no aspiramos a tanto, pero sí a esas tres o cuatro mil pesetas que facilitarían el que nuestras jóvenes generaciones se introdujeran en la red sin problema.
Hablaba usted también del miedo al problema de la seguridad y coincido con usted. Tuve ocasión de asistir con el Senador Calvo a una mesa moderada por la Guardia Civil sobre los problemas de seguridad en la red, en el SIMO, y tuve la grata sorpresa de comprobar que la Guardia Civil tenía la iniciativa en estos temas y que esos miedos ya no se manifestaban. Voy a poner el ejemplo que puse entonces y es que, días antes de asistir a esta mesa redonda, yo había visto la película titulada «Chacal», que es una película reciente, de hace 20 ó 25 años, en donde el protagonista va escapando de la policía porque los datos llegan siempre tarde y por eso no consiguen cogerle. Mientras veía la película pensaba que tardar diez días en conocer los datos era surrealista, ya que ahora la policía tardaría cinco minutos. Con esto quiero decir que es cierto que se pueden cometer delitos en la red, pero también sirve para prevenirlos mejor.

Estoy de acuerdo con la filosofía que usted ha dado y, como dicen los orientales, todo tiene su yin y su yang y, por tanto, no hay que tener miedo a eso.
Quisiera hacer un comentario respecto a lo que usted ha hablado de la teleadministración. Yo, que soy un admirador del profesor Alejandro Nieto, la verdad es que tengo muchísimo miedo a la introducción en la Administración de estos sistemas, no porque no crea en su bondad, sino por los recelos que crean entre el funcionariado en general. Los funcionarios tenemos --y ahí va mi pregunta-- un cierto prurito a perder protagonismo en lo que hacemos y los papeles son, psicológicamente, un poco nuestra defensa. Es decir, si tenemos seis papeles y con uno basta, somos muy reacios a eliminar esos cinco, porque tememos que desaparezca nuestro puesto de trabajo y procuramos aumentarlos de seis a diez, en vez de disminuirlos. Esto es una dificultad tremenda, no porque no se pueda hacer técnicamente, sino por la reticencia de lo que se llama la «ideología funcionarial», que no es, afortunadamente, la que describía don Mariano José de Larra, pero que arrastra numerosísimas dificultades.
¿No cree usted que esto va a ser complicado? Le voy a poner un ejemplo.
No hace mucho tiempo descubrí una Diputación española, de la que no voy a dar el nombre, en la que sus servicios informáticos habían pirateado el ochenta por ciento de los programas que estaban utilizando. Si eso lo hace una administración pública, imagínese lo que puede llegar a ser.
En cuanto al teletrabajo ¿no cree usted que la Administración debería ir más deprisa en regularlo? Finalmente, voy a formular una pregunta parecida a la del Senador Varela.
Usted ha hablado de los programas de teleformación y de las 480 unidades didácticas para que el internauta pueda acceder al español y hablarlo perfectamente. ¿El Instituto tiene previsto hacer programas de teleformación en otras lenguas oficiales en España como pueden ser el catalán, el euskera y el gallego? Ya no me atrevo a decir el aranés porque sé que somos muy poquitos.
Sólo me resta agradecerle el esfuerzo que el Instituto Cervantes hace para abrir esa ventana del español al mundo que me parece que es el camino del futuro. Muchas gracias por su trabajo y reitero el agradecimiento por la claridad de su exposición.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señoría.
Tiene la palabra el portavoz del Grupo Parlamentario Popular, señor Calvo.

El señor CALVO POCH: Señor Presidente, señorías, en primer lugar, quiero agradecer al señor Maestre su presencia en esta Comisión. En segundo lugar, voy a intentar no ser reiterativo con las cuestiones que ya le han planteado los Senadores que me han precedido en el uso de la palabra y voy a actualizar las lecturas del Senador Mòdol porque, tras «Chacal», hay una película más reciente, «El Negociador», en la que también consigue escapar de sus perseguidores, pero por escasos segundos. Es decir, la era de la información o del conocimiento no va a traer, precisamente, el apresamiento del reo, sino que los delitos y las persecuciones se realizarán a mayor velocidad, tan sólo eso.
Una vez dicho esto y en un tono humorístico, me parece que muchas de las cosas que ha comentado el señor Maestre son interesantes. En primer lugar, la creación de un oteador o buscador que pueda servir de portal, a lo que yo le animo, porque en este momento se echa en falta, no sólo el instrumento, sino la posibilidad de que éste pueda servir de portal y que se haga con una calidad garantizada.
En segundo lugar, con relación a otra de las cuestiones que ha planteado, me gustaría saber si usted relaciona, de una manera directa, el hecho de que en España el ritmo de crecimiento de páginas sea del tres por ciento mensual acumulativo, en comparación con el seis por ciento, que, creo, es la media mundial, y, teniendo en cuenta que Estados Unidos es el país que más páginas proporciona a la red, si esto se puede relacionar con la inexistencia de la tarifa plana en la mayor parte de los países que no son Estados Unidos, es decir, en casi todo el resto del mundo. Porque también es cierto que no sólo se podría aducir a la tarifa plana una mayor presencia de España y de los españoles en la red, sino también a la inexistencia de un software adecuado para que esta presencia pudiera ser sencilla para el usuario; es decir, no estamos ante un instrumento, como puede ser el automóvil, que cualquiera, sin necesidad de entender mecánica, puede desplazarse y moverse con él, sino ante unos instrumentos de cierta complejidad técnica y que, aunque cada vez requieran menos los conocimientos de los usuarios, hoy en día todavía es necesario para su manejo el aprendizaje inicial de ciertas características técnicas. Digo esto porque yo no sé si ustedes tienen alguna iniciativa, precisamente, respecto a la traducción en castellano de determinados software, por ejemplo para confeccionar páginas web, que no existe, y hace unos meses el Presidente de esta Comisión y yo tuvimos la oportunidad de comer con alguien que nos contaba cómo la Real Academia de la Lengua Española había desaprovechado la oportunidad de ser quien realizara el corrector de castellano de la empresa Microsoft para windows. Probablemente la Real Academia no sabía lo que tenía entre manos, pero lo cierto es que se negó a realizar tal encargo. Es decir, muchas veces nos quejamos de que acabaremos pagando el castellano y, en efecto, lo haremos porque ni siquiera los propios usuarios o potenciales propietarios --entre comillas--, permítanme la expresión, de la lengua tenemos cierto cuidado sobre ella. Por ejemplo, no hay un corrector en el sistema operativo que más se utiliza en el mundo, en lo que al castellano se refiere, elaborado por nosotros porque, como he dicho antes, nos hemos negado a ello.
Se ha tratado otro problema relacionado no sólo con el usuario básico de Internet, sino con el pirateo de software tanto en la Administración como a nivel general, que es tremendo. Precisamente, al transcurrir la mesa redonda, a la que ha hecho alusión el señor Mòdol, me encontré con un representante de SEDISI y me dio el dato de que el 85 por ciento del software que se utiliza en España en estos momentos es pirata, en la Administración y fuera de ella. Esto es un dato espeluznante y que, quizá, no esté alejado de la falta de presencia en la red que se puede deber, como
he dicho, a factores como, fundamentalmente, la tarifa plana y a otros muchos.
También ha hablado usted de que el correo electrónico va despacio, que es todavía pequeño y de que se han de modificar las estructuras logísticas de distribución. Yo creo --y me gustaría conocer su opinión-- que en esto, como en todo, lo que va a haber es un efecto de desaparición de la intermediación, que es lo que hace que no tengamos que confiar, precisamente, a las grandes superficies la tarea de avanzar en el comercio del correo electrónico, sino a las pequeñas y medianas empresas y que sean el soporte para ello. Creo que nos equivocamos si estamos esperando que las grandes empresas lo hagan, precisamente porque el correo electrónico viene a destruir la intermediación y, de la misma manera que las primeras interesadas en que no haya publicidad en Internet son las agencias de publicidad, me da la sensación de que las mayores interesadas en que el comercio electrónico no alcance unos niveles de desarrollo importantes, por ahora, son las grandes superficies.
Sólo me resta preguntarle si disponen ustedes de teletrabajadores. Nada más y muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señoría.
Tiene la palabra el señor Maestre.

El señor DIRECTOR DEL CENTRO VIRTUAL CERVANTES (INSTITUTO CERVANTES) (Maestre Yenes): En relación con los comentarios y las preguntas del señor Varela, debo señalar que no es que haya disminuido el número de páginas en chino, concretamente, sino que crece, pero es que pasa de 3.764.000 a 5.825.000 páginas, con lo que su participación en el global decrece, pero no el número de páginas. Hay que tener en cuenta que todos los datos que he tomado aquí hay que mirarlos desde el punto de vista, en primer lugar, de que son los que proporciona un buscador, Altavista o Altavista Magallanes y, en segundo lugar, que hacen referencia sólo a las páginas que indexa ese buscador, y aunque bien es cierto que son 180 millones, es suficientemente significativo y nos da una idea del panorama general.
En referencia a Japón, evidentemente el esfuerzo es pequeño porque su renta per cápita es altísima y ellos tienen muchas páginas en la red, en concreto 10 millones --es el segundo país en términos absolutos, después de Estados Unidos--, y eso es normal, porque en Japón la cultura del PC no ha penetrado de forma notable en las familias, lo que justifica que, a pesar de su enorme población y de su enorme renta per cápita, no estén tan desarrollados en Internet como los americanos, donde la cultura del PC y la utilización en los hogares de Internet y del PC es mucho mayor.
Eso se debe a que tiene una organización mucho más jerárquica y, sobre todo, a la dificultad de la propia lengua y de los caracteres que utilizan los japoneses.
Usted preguntaba qué podíamos hacer para mejorar la situación. Creo que el hecho de manejar y ver unas cifras nos da la idea de que la situación no es demasiado buena, por tanto, no deberíamos quedarnos parados sin intentar hacer lo que podamos en ese sentido. Tal vez, falte un empuje o no sea suficiente el apoyo a Internet por parte de los que podríamos llamar líderes de opinión en el campo de la prensa, la política, la cultura, etcétera, que sería básico y muy importante porque el efecto demostración siempre influye muchísimo.
Respecto a la teleadministración, quiero decirle que en España se están haciendo cosas de cierta importancia. Uno de los proyectos más importantes es el que lleva a cabo el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, en lo que se refiere a la entrega del documento TC2 a través del teleproceso y, en un plazo no demasiado grande, también a través de Internet; así como el alta y la baja de afiliados a la Seguridad Social a través de las redes telemáticas. Por ejemplo, si el número de líneas TC2
--cada línea representa la situación de un trabajador en el mes-- que se pueden presentar al mes en la Seguridad Social está en torno a doce millones, en este momento de ellas cuatro millones se envían a través de procedimientos telemáticos, lo cual es muy significativo. Además, es evidente que tenemos un marco jurídico bueno, porque se pueden hacer muchas cosas a través de teleadministración sin tener que cambiar ese marco; la verdad es que la Ley 30/92 de Procedimiento Administrativo y Régimen Jurídico permite hacer muchas cosas. El Ministerio de Hacienda también tiene iniciativas importantes en este sentido, por ejemplo, toda la infraestructura informática que ya tiene, todas las bases de datos, incluso el desarrollo y el programa «padre» para hacer la renta, nos hace pensar que su transferencia a Internet va a ser algo bastante rápido, viable y bien hecho. Algo tan significativo como la renta, si se empieza a hacer a través de procedimientos de telegestión, Internet, etcétera, produciría un efecto muy importante. De todas maneras, creo que la iniciativa en los grandes avances en la teleadministración, salvo estos grandes procedimientos, va a venir desde las administraciones comunitarias y locales, porque pueden tener una capacidad diferente, ya que son más ágiles, y se puede producir un efecto comparativo importante.
Por ejemplo, si el Ayuntamiento de Barcelona permite solicitar un certificado de empadronamiento a través de Internet, lógicamente otros ayuntamientos tenderán a imitarle, y se producirá una sana competencia que hará que avance bastante todo lo que es la teleadministración en los municipios y en las Comunidades Autónomas, posiblemente más que en la Administración general, que tengo la sensación de que es mucho más inercial. Por ejemplo, en Estados Unidos la teleadministración está bastante avanzada y, según tengo entendido, el impuesto sobre la renta se puede hacer por Internet desde hace tiempo. Me comentaban --es un dato que lo pongo entre comillas porque no tengo confirmación oficial del departamento de Hacienda americano-- en una reunión hace poco tiempo en Estados Unidos que el 18 o el 22 por ciento de las declaraciones del impuesto de la renta llegaba por Internet, lo cual es una cifra muy importante. Es cierto que se irá progresando poco a poco, pero me parece que son avances importantes en países muy significativos.
Con relación a la pregunta que usted me hacía sobre la cultura catalana en el Centro Virtual, quiero decirle que sí tenemos cosas. La primera exposición importante que se
hizo sobre aspectos de cultura hacía referencia a temas catalanes y la puede ver en nuestra página web --le puedo enviar la dirección exacta de la URL--. Era dinámica, espacial y muy interesante; se podía hacer un recorrido de toda Barcelona haciendo un giro de 360 grados; tuvo mucho éxito y, por supuesto, seguiremos introduciendo informaciones culturales respecto a Cataluña y al resto de las Comunidades. También es cierto que hay que dar prioridades en función de la situación en la que está cada uno. Cataluña es la primera Comunidad Autónoma en páginas Internet, en Internet y en desarrollo de Internet, es decir, tenemos recogido todo lo que hay en relación con la cultura en nuestro oteador, pero es innecesario poner muchas cosas en nuestra propia página web porque están magníficamente representadas en otras que ya están hechas y construidas y lo que nosotros damos es el acceso. Sin embargo, hay otras Comunidades que tienen una información en Internet mucho más pobre. Lamentablemente, no puedo dar datos sobre esta cuestión porque Altavista no nos sirve nada más que las lenguas que proporciona, pero seguramente podríamos ver que la lengua catalana está en una buena situación, desde luego, por encima de la media española en su conjunto. Es cierto que yo, como responsable del Centro Virtual, no les puedo dar mucha más información complementaria porque estoy a lo que me dicen otras áreas directivas del Instituto Cervantes, como es la dirección académica y la dirección de cultura, que nos marcan las prioridades en cuanto a las exposiciones que tenemos que hacer, lo que tenemos que introducir, etcétera.
Voy a intentar ahora responder a las preguntas del Senador Mòdol. En primer lugar, yo creo que en España no hemos perdido el tren, sino que vamos retrasados y pegaremos un despegue importante en lo que se refiere a Internet, alcanzando nuestro equilibrio en renta per cápita y número de habitantes. Pero tardaremos cierto tiempo --no menos de cinco años-- porque todavía hay una escasa cultura en Internet, aunque está progresando notablemente, ya que los formadores de opinión --repito-- no le dan la suficiente importancia al fenómeno Internet y eso influye mucho, pero no debemos pensar que esto es una batalla perdida, en absoluto, sino que hay muchas posibilidades.
Aunque no he traído el dato porque lo tengo que analizar con más profundidad, es muy significativo y lo voy a comentar porque es un índice. La situación de todas las páginas es la que he dado, y he hablado de términos cuantitativos, pero no he tenido tiempo todavía de hacer un análisis cualitativo del contenido de las páginas, que es algo muy interesante. En Estados Unidos hay muchas páginas por cada mil habitantes, pero también es cierto que tienen el éxito del índice de páginas basura que hay en Internet, es decir, hay una cantidad importante de gente en Estados Unidos a la que le encanta poner sus cosas personales en las páginas. Obviamente, hay muchos que tienen cosas interesantes que decir, pero hay otros que simplemente abren una página para poner una foto de la familia diciendo «el cumpleaños de no sé quién» y eso se contabiliza. Por tanto, hay que hacer un análisis fino --tengo la intención de empezarlo el año que viene-- que ya no será sólo cuantitativo, sino también cualitativo, y nos arrojará mucha más luz.
En relación con esto, sí que podemos obtener un dato cuantitativo en el que estoy trabajando y que es muy significativo. La situación de España es bastante mejor en lo que se refiere a páginas que tienen «applets» de Java. Eso es importante y no he dado datos porque lo tengo que analizar más detalladamente. Para el que no sea experto, quiero decir que una página, cuando tiene «applets» de Java, en general tiene carácter interactivo o permite la interactividad; suelen ser páginas de empresas, de organizaciones que dan un servicio añadido, lo que implica que es algo más complejo, sofisticado y un síntoma de que, desde el punto de vista cualitativo, las páginas españolas son pocas pero, sin embargo, cualitativamente tienen un buen nivel. Esto se pondrá en evidencia de una manera mucho más sustancial cuando se hagan los análisis en los próximos meses.
La tarifa plana es un tema importante, aunque tampoco creo que sea lo que dé lugar a que no se desarrolle Internet en España, sino que es un conjunto de cosas, como la falta de cultura, la falta de liderazgo general de los formadores de opinión, la tarifa plana, la falta de velocidad, el nivel medio de nuestro desarrollo --aunque va creciendo--, etcétera. Por otra parte, yo no soy partidario al cien por cien de la tarifa plana, sino que para nuestro país me inclinaría más por lo que se viene denominando una tarifa alta, es decir, solamente plana para un número determinado de horas pero no indefinidamente, porque la tarifa plana pura y dura puede provocar unas alteraciones importantes en la red y la gente puede utilizarla de forma indebida.
En cuanto al nivel de seguridad que proporciona Internet, quiero decir que es bastante mejor que el nivel de seguridad que tenemos cuando entregamos nuestra tarjeta Visa a un camarero en el restaurante y se la lleva para prepararnos el papel que tenemos que firmar, pero esto es una disculpa poco plausible porque siempre se puede contratar una tarjeta Visa y poner un límite de 100.000 pesetas, con lo cual el riesgo no sería muy importante e, incluso, hay algunas instituciones que garantizan contra el robo o las acciones fraudulentas en Internet. Desde el punto de vista del control de delitos, el saldo en Internet es muy positivo y, por otra parte, a una tecnología hay que enjuiciarla no por unos aspectos concretos, sino por el saldo global.
Respecto a lo que comentaba usted acerca de la resistencia de los funcionarios, evidentemente va a haberla. En efecto, el síndrome de Nottingham, el efecto «ludita», el efecto en la época de Pascal de atacar todos los contables contra la pascalina, el efecto de los acarreadores de agua en la época de Vespasiano que luchaban para que no se construyera un acueducto, son síndromes que están ahí y, a fin de cuentas, la frase de Lord Balfour de que es mejor hacer cosas estúpidas que se han hecho siempre que cosas inteligentes que no se han hecho nunca, está latente en la sociedad y es contra lo que hay que luchar. De todas maneras, creo que en lo referente a la teleadministración las cosas tendrían que venir de arriba abajo, es decir, el funcionario es disciplinado y si le dicen que hay que poner un sistema de teleadministración para realizar una gestión, al
final lo va a hacer. En ese sentido, eso sería muy importante y, en cualquier caso, hay experiencias que permiten hacerlo. Por supuesto que es difícil disminuir los papeles, pero yo recuerdo, por ejemplo, que cuando estaba en el Ministerio de Trabajo el Instituto Nacional de la Seguridad Social modificó la exigencia de papeles para el reconocimiento de pensiones --se exigían once o doce papeles y se pasó a tres-- y, al final, se ha podido dar interactivamente todo lo que son las pensiones de viudedad de pasivos. Se podrían hacer automáticamente otros muchos procedimientos de la misma manera que se han hecho éstos. Pienso que la resistencia existirá y que habrá que luchar contra ella, pero me preocupa mucho la de los profesionales de la informática, que viven muy anclados en paradigmas ya superados. Muchas veces se critica la resistencia de los que no son informáticos, de los funcionarios gestores y, a lo mejor, la resistencia está en casa, es decir, está dentro de los que tienen que desarrollar las aplicaciones en la web y en Internet. Este es un tema que a veces no se analiza pero que es muy importante.
El pirateo de programas es un tema grave que creo que está disminuyendo, pero, en todo caso, es un problema de mentalidad, porque hasta hace poco tiempo era de buen tono decir que uno no pagaba el software y que lo tenía fotocopiado. Creo que esto es algo que se superará y que cuando los profesionales de la informática que pirateen estén mal vistos en el contexto general, se dejará de hacer. También es cierto que la mejor manera --y lo comentábamos en las reuniones que hemos tenido con SEDISI-- de evitar el pirateo es poner unos precios que no lo incentiven, porque si una cinta de música vale dos mil pesetas las personas normales van a la tienda y se la compran; pero si una cinta de vídeo o de música costara veinte o treinta mil pesetas, la gente podría pensar en piratearla.
Entonces, cuando los paquetes se han ido ajustando a precios razonables, el pirateo ha disminuido; parecería impensable que un paquete de procesamiento de textos pudiera valer 150.000 pesetas, como ha pasado en nuestro país hasta hace pocos años, sin embargo ahora puede valer 7.000, 8.000 ó 15.000 pesetas y eso es otra cosa.
La regulación del teletrabajo me parece fundamental, pero lo veo difícil, porque una de sus mayores ventajas es que no conoce fronteras y esto puede dar lugar a problemas complejos, ya que si alguien está contratando a un trabajador de la India --como hacen algunas empresas de software-- tendríamos que saber qué legislación se aplica, si la india o la española, lo que crearía un problema de muy difícil regulación que, a lo mejor, entraría en el contexto del derecho internacional, con lo cual las cosas serían mucho más complicadas, aunque también es cierto que en cuanto una serie de países lideren el tema y todos se vayan adhiriendo, se montará un mercado claro que podrá permitir avanzar en estas cuestiones.
En relación con la pregunta que me ha hecho sobre si el Centro Virtual Cervantes tiene previsto hacer programas de teleformación en otras lenguas, quiero decirle que, evidentemente, está contemplado dentro de nuestros planes y las prioridades que tenemos son la disponibilidad de crédito y la demanda. Tenemos que esperar a un curso que se va a hacer de español, porque eso va a despertar unos intereses importantes; ahí vamos a tener un buzón de sugerencias que nos va a permitir detectar si realmente hay demanda de otros cursos de lenguas españolas; en ese caso, y si hay crédito, sería un tema que habría que contemplar.
Finalmente, en cuanto a los comentarios y preguntas del señor Calvo, quiero insistir en que el Centro Virtual Cervantes no pretende ser simplemente un centro con una determinada información que generemos nosotros y con unos contenidos que creemos nosotros, que lo será, evidentemente, y meteremos obras clásicas, bases de datos de referencias culturales de lo hispánico y todos los programas de actuación que llevamos a cabo, sino también querríamos que fuera el portal de las culturas hispánicas; ésa sería la idea fundamental. Es decir, que todo aquel que estuviera interesado en la cultura hispánica entrase, a través de nuestro portal, para localizar la información; para eso tenemos que dar facilidades activas de búsqueda, que todos nuestros usuarios inscritos puedan definir el perfil que les interese y, entonces, se podría dar un servicio sobre las culturas hispánicas.
En relación con el ritmo de crecimiento del tres por ciento de páginas en España, ya he comentado que no es un asunto sólo de la tarifa plana, sino de más elementos. Tampoco podemos pensar que sea viable la tarifa plana, sino que podríamos empezar por tarifas altas, tratos preferenciales, etcétera, ése es el camino y, además, la competencia va a traer la tarifa plana. Pero el período de maduración ya se ha demostrado en Estados Unidos, en Inglaterra y en Japón que es de siete años y hasta que no pase este tiempo de liberalismo en materia de comunicaciones no creo que se note suficientemente esta competencia. Hay otras razones y una tan tonta es por qué no se generan páginas web. La gente todavía no ve fácil cómo se hace eso pero, a lo mejor, si a la gente se le dijera --y ahí el Instituto Cervantes va a intentar hacer el esfuerzo de facilitar la generación de páginas en Internet, no de contenidos, que los tienen que generar los demás, es decir, los colegios, las pequeñas empresas, etcétera, aunque nosotros nos encarguemos del tema de las culturas, que es nuestro ámbito--: si usted tiene algo que decir, lo puede hacer de forma muy sencilla, simplemente escriba sus contenidos en un fichero word y lo podrá tener a su disposición en una web y, sobre todo, amparado en un portal. No se trata de echar un contenido al aire de Internet entre mil millones de páginas para ver qué pasa, sino de decir: si queremos constituir este portal, que la gente encuentre su enclave en él para que todo aquel que quiera un determinado contenido pueda ponerlo, y el que esté interesado en él pueda encontrarlo de forma sistemática. Y respecto a dar de alta una dirección Internet en nuestro país, se tarda 15 días, es decir, el conseguir un punto «es», son quince días, el conseguir un punto «com» son diez minutos y, además, se hace a través de Internet pagando 80 dólares. Esas cosas, obviamente, influyen, igual que la creación de una empresa.
En cuanto a la corrección es posible que se esté perdiendo el tren. A lo mejor, dentro de pocos años, cuando alguien quiera saber cuáles son las reglas ortográficas del
español no tendrá que remitirse a las instituciones oficiales que hayan fijado las reglas ortográficas, sino al corrector de ortografía de Microsoft, que será lo que vaya a Misa y lo que aplicará la gente, porque, al final, la gente pasará el corrector y dirá: tú dirás lo que quieras, pero lo que está bien es esto porque esto es lo que indica el corrector de Microsoft. Entonces, ¡Dios nos coja confesados! Si tenemos la suerte de que el que haya hecho el corrector ortográfico de Microsoft es un buen lingüista, será una buena corrección y si no lo es, no lo será. En cualquier caso, Microsoft está totalmente abierta a colaboraciones de este tipo para lo que llama la localización de sus programas, que es más que la traducción. Por tanto, eso es viable y se puede hacer. En ese sentido, creo que ahí pueden jugar un papel importante asociaciones que tienen más flexibilidad, como es Aenor, porque igual que ISO ha creado ya un léxico oficial en materia de tecnologías de la información en las comunicaciones, ahora Aenor quiere hacerlo también, y, entonces, ahí Aenor puede dictar una norma que, aunque bien es cierto que será voluntaria, sin embargo, muchas veces tienen mayor importancia que las obligatorias, sobre todo en el campo tecnológico. En eso está trabajando Aenor y el Instituto Cervantes está colaborando con ellos, porque se ha creado un foro --el Instituto Cervantes no tiene misiones normativas en materia de la lengua, pero puede dar facilidades para el debate-- sobre terminología que llamamos «Tic», es decir, de tecnologías de la información y de las comunicaciones, para ir intentando debatir todos los días sobre algunos términos como, por ejemplo, discutir sobre si la palabra «chat» debemos utilizarla o usar otras como «charla» o «plática» --los mejicanos dicen que ellos son más y que debemos poner «plática», aunque eso es discutible-- y, al menos, así tendríamos las equivalencias razonables, y, en ese sentido, creo que se puede avanzar bastante. El pirateo de software es un tema de mentalización, ya lo he comentado, y de que los precios alcancen su nivel normal.
Por lo que se refiere al comercio electrónico, creo que penetrará y será importante, pero que tardará en nuestro país, por muchas razones. Hoy en día hay una resistencia de las grandes estructuras de la distribución y de las superficies comerciales, que han invertido mucho dinero, y todas están a la expectativa, he tenido ocasión de hablar con los directivos de muchas de ellas, pero dicen que no van a ser el motor porque, obviamente, cualquier gran superficie que ponga hoy la forma de hacer compras a través de Internet, mientras no cambie su logística, por cada compra que se hace en Internet pierde dinero, porque el mayor ahorro que tienen las grandes superficies es que el dependiente es el cliente y es el que hace todo el trabajo: entra, coge, transporta, se lo lleva a su coche y a su casa. Pero si uno hace un pedido por Internet tienen que poner un empleado que sea el que coja el producto por las góndolas, el que lo lleve a la caja, el que lo tiene que transportar al domicilio, etcétera.
Esto supone un coste que es inadmisible. Por tanto, hay que cambiar la logística en el sentido de que tiene que ser más automática, tienen que desaparecer los intermediarios, tiene que cambiar la estructura totalmente, pero eso surgirá cuando algún empresario innovador agrupe a un montón de empresarios para darles una galería comercial, pero no en el sentido de gran superficie, sino como el «mall» americano, es decir, con tiendas distintas y cada una de su propietario, pero en la red, para que todos bajo ese «mall», que dé la garantía de que te puedes fiar de lo que se vende ahí, puedan vender sus productos, como un pequeño productor de Andalucía el aceite, otro el vino, etcétera, y eso es significativo. El otro día se celebró en el SIMO una conferencia de un industrial de Benasque (Huesca), que vendía prendas y material deportivo a través de Internet; tenía un planteamiento magnífico, porque su mayor cliente era Estados Unidos y los productos que vendía eran de allí también, con lo cual lo único que hacía era hacer de intermediario desde Benasque; compraba las cosas a los mayoristas americanos, se las vendía a los clientes americanos, por supuesto, no las traía a España, sino que vendía tales esquís o tales palos de golf, cursaba el pedido al fabricante, éste lo mandaba a un distribuidor intermedio para que no le piratease el cliente, con una referencia que, después, el transportista la convertía en la dirección concreta, y sí el fabricante no se enteraba de quién era el cliente que había comprado eso, y le estaba funcionando muy bien el negocio. Está claro que tendrán que ir generalizándose iniciativas como ésta, aunque es cierto que se está empezando, pero, por ejemplo, incluso Amazon, que se cita siempre como paradigma de comercio electrónico, creo que ha estado perdiendo dinero hasta el mes de noviembre, sin embargo, sus acciones en Bolsa se disparaban, y en este momento ha llegado al «break-even», al equilibrio de ingresos-beneficios y a partir de aquí crecerá, pero le ha costado mucho. En la historia del empresario americano, es la empresa que ha crecido más en número de trabajadores en un año, pasó de uno a setecientos, que es una tasa de crecimiento espeluznante. Otro ejemplo es el de Dell, que está vendiendo más ordenadores a través de Internet que a través de los canales de comercialización normales, y Virgin ha abierto su línea de ventas de compact, que también está creciendo de forma espectacular. Creo que ahí, sin embargo, todavía estamos un poco anclados en el pasado. Amazon vende libros y yo compro muchos allí, el problema que tiene es que si uno no quiere pagar demasiado por portes, tarda dos meses por lo menos en recibirlos, que es mucho tiempo, aunque si uno no tiene prisa, va bien.
Pero lo que se echa de menos es que haya librerías en Internet y --y yo no quiero que me manden el libro-- que te envíen el chorro de bits para tú generarte el libro en tu casa, con lo cual lo tienes en el acto. Esto se está haciendo sólo con el software, se está empezando a hacer con la música, viene el chorro de bits y ya la puedo reproducir en mis sistemas, pero todavía no se ha hecho con los libros y ése es el paso definitivo, es decir, sólo enviar bits y no átomos, como está ocurriendo ahora con la venta de libros.
En relación con el teletrabajo, nuestra organización se basa mucho en la producción intelectual y, obviamente, tenemos teletrabajadores; en este momento, tenemos aproximadamente cuarenta personas que trabajan en régimen de teletrabajo y doce en régimen convencional. Por tanto, toda la producción intelectual y toda la edición de páginas
web para nuestro Centro Virtual prácticamente es en régimen de teletrabajo, y lo único que exigimos a estos teletrabajadores es que tengan su ordenador personal y que estén conectados a la red, con lo cual ellos nos mandan su producción, nosotros se la marcamos y estamos en contacto con ellos, con lo cual para sitios como el nuestro el teletrabajo es una cosa imprescindible. Por eso es difícil medir el porcentaje del teletrabajo, porque no se sabe muy bien dónde empieza y dónde acaba lo que toda la vida ha sido el trabajo de encargo a un tercero para que lo haga en su casa. Entonces, en este punto hay un panorama que todavía no está claro.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Maestre.
Hemos superado nuestro tiempo.
Abrimos un turno de preguntas por si algún Senador desea alguna aclaración.
Tiene la palabra el señor Ardaiz.

El señor ARDAIZ EGÜES: Gracias, señor Presidente.
Señor Maestre, no me resisto a hacerle una pregunta a propósito de un comentario que ha hecho, aunque quizá esté fuera del ámbito de su competencia, por lo menos de la actual. Cuando ha hablado del cierto colapso que se puede producir en las redes, sobre todo en España, ha dicho que los operadores de cable pueden ser la mejor solución. Yo me pregunto ¿qué dificultades hay para superar ese estadio y hacer que la información que nos llueve de los satélites pueda ser interactiva y podamos llegar al satélite y sea el espacio la vía de comunicación como en el caso de la telefonía móvil, que ha mencionado? ¿Qué dificultades hay cuando las inversiones, aunque en un primer momento puedan ser mucho mayores, a la larga son de coste cero, como hemos dicho en esta Comisión algunas veces?
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Tiene la palabra el señor Lavilla.

El señor LAVILLA MARTINEZ: Voy a ser muy breve. Ernesto Sábato dijo en el Tercer Congreso Internacional de la Lengua Española que la lengua es una energía viva que termina por romper los cánones. ¿Piensa usted en este caso que el castellano, el español, puede romper los cánones y, de alguna forma, provocar que el avance tecnológico existente se adapte a la inmensa riqueza que tiene el español en el mundo, para romper las estadísticas que no son muy favorables en este momento con respecto al idioma? Y quiero hacerle una segunda pregunta que es si piensa desde el Instituto Cervantes impulsar algún tipo de convenio o colaboración con el Ministerio de Educación y con otras entidades privadas para favorecer la lectura en la etapa infantil y también juvenil, puesto que el 36 por ciento aproximadamente de esta población tiene acceso a Internet en comparación con el 70 por ciento global y, lógicamente, el precio influye en estas edades que no tienen poder adquisitivo muchas veces para estar muchas horas frente a la pantalla.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias.
Tiene la palabra el señor Huidobro.

El señor HUIDOBRO DIEZ: Gracias, señor Presidente.
Quiero también dar las gracias al compareciente porque ha aportado datos que hasta este momento no se habían cuantificado.
Simplemente quiero hacer dos preguntas que son dos sorpresas o latigazos de su intervención. Nada más empezar y puesto que acaba de estar otro compareciente que nos había puesto de manifiesto la existencia de grandes problemas para que quienes están investigando en esta materia trasladen a las empresas o al mundo en general sus investigaciones, usted ha hablado de la enorme generosidad de los internautas para transmitir sus conocimientos. Ese es uno de los latigazos que yo he sentido.
El segundo latigazo lo acabo de oír en este momento, cuando ha hablado del uso del lenguaje y de cómo se está empobreciendo su uso en la red y ha utilizado una frase, que es la que me ha llamado la atención: «Dios nos coja confesados.» ¿Esto quiere decir que el Instituto Virtual Cervantes es consciente de que dentro de Internet se está empobreciendo el uso de la lengua castellana? ¿Han estudiado este problema? ¿Tienen alguna respuesta? Nada más, señor Presidente.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señoría.
Tiene la palabra el señor compareciente.

El señor DIRECTOR DEL CENTRO VIRTUAL CERVANTES (INSTITUTO CERVANTES) (Maestre Yenes): En relación con la primera pregunta, quiero decir que los satélites están indicados, sobre todo, para lo que es irradiación de información en un sentido, exclusivamente. La interactividad es un tema muy complicado por el momento. Si en Internet hablamos de teleformación o de comercio electrónico, etcétera, la interactividad es un tema fundamental y, por tanto, la tecnología de satélites tiene unas limitaciones indudables respecto a la de cable, de lo cual no cabe la menor duda, lo que no quiere decir que se vaya avanzando en esta cuestión.
En cuanto a la telefonía móvil, no cabe duda que proyectos como el Teledesic, que estará funcionando posiblemente en el año 2003 ó 2004, darán ciertas facilidades sobre todo en lugares donde el acceso sea muy difícil. Por tanto, es cierto que con Teledesic y con un ordenador personal portátil se podrá estar en cualquier parte del mundo; con un teléfono móvil Teledesic se podrá acceder a través de Internet y recibir información a una velocidad razonablemente alta, y los precios serán seguramente menores. Pero para nuestro país yo creo que la mejor solución y a más corto plazo, sobre todo en un análisis paretiano del 20 por ciento de los lugares donde se genera el 80 por ciento del tráfico, será la de los operadores de cable. Porque pensemos que prácticamente las cinco áreas metropolitanas más importantes de nuestro país --me estoy refiriendo a Madrid, Barcelona, Bilbao, Sevilla y Valencia-- generan más del 80 por ciento del tráfico a través de Internet. Esto estará resuelto, razonablemente, en poco tiempo y, entonces,
el gran volumen de consultas a Internet se podrá solucionar a velocidades entre seis y diez mega bits. La experiencia la ha empezado ya Cataluña en donde hay cuatro mil usuarios, y el operador de cable de Madrid empieza su experiencia piloto de forma inmediata, con lo que en un año sabremos cómo han evolucionado las cosas, y creo que se irá más deprisa que a través de otras tecnologías.
En referencia a los convenios, quiero decir que el español tiene un peso importante en el mundo, como se puso de manifiesto en el primer anuario del Cervantes, y que en Internet también lo tiene, aunque tardará bastante tiempo en llegar al nivel que le corresponde por la potencia en cuanto al nivel intelectual, producto interior bruto, número de habitantes, etcétera, pero tendrá una fuerza importante. Además, la relevancia de ciertas lenguas, que es algo que nos puede preocupar mucho ahora, me refiero a las lenguas francas, concretamente el inglés, y que se están imponiendo de forma generalizada, habría que tomarlo entre paréntesis, porque lo que hoy nos parece tan importante, el inglés y su impacto arrollador, a lo mejor tendríamos que decir como en el caso de las grandes superficies, que cuando más luces es cuando ya han muerto.
Porque dentro de 10 ó 15 años el nivel de traducciones automáticas a cualquier lengua será tan excelente que no será tan relevante eso del inglés o el español, al menos en la red. Por tanto, la tecnología abunda en el hecho, no de la simplificación del número de lenguas y de la tendencia de ir a pocas lenguas, sino que va a permitir la diversificación de las lenguas de forma espectacular, porque no va a haber limitaciones, ya que cualquiera podrá escribir el artículo científico que quiera en la lengua que mejor le convenga, porque sabe que no va a tener dificultades para ponerla en la red en todas las otras lenguas. La traducción automática es un impacto que se va a producir entre 10 ó 20 años, que no son demasiados, y cambiará totalmente el panorama, lo que nos evitará que tengamos que debatir tanto lo de las lenguas que no será tan importante. Tenemos convenios con muchas instituciones, con organizaciones privadas y con universidades, para la difusión de las culturas hispánicas, y colaboramos con el Ministerio de Educación en diversos programas que tiene.
En cuanto a la enseñanza del español para niños, queremos iniciar un programa, que no está dentro de lo prioritario porque, primero, tenemos que poner en la red el curso del español en general, del plan curricular, y luego están programados una serie de cursos como, por ejemplo, uno de formación de profesores también en Internet, otro de español de negocios, donde hay una fuerte demanda, ya que la mayoría de los que quieren aprender el español en los países más desarrollados no es porque les encante nuestra cultura, sino para hacer negocios con los países hispanoamericanos, y esto pasa sobre todo en Estados Unidos, donde también vamos a poner en la red un curso de español de negocios, y también estamos pensando en poner un curso de español para niños para intentar fomentar el interés de los niños por la lengua española, que se sientan atraídos por ella y que luego hagan más cursos.
Respecto a los comentarios del Senador Huidobro con relación a la generosidad de la que yo he hablado, quiero decirle que no tengo la menor duda de ella. La experiencia que yo tengo es que si nosotros hubiéramos querido conseguir dictámenes --que hemos conseguido «gratis et amore», sin que nadie se los haya pedido, de los profesores, académicos y escritores, que están interviniendo en nuestro foro--, tendríamos que haber pagado muchísimos miles de pesetas. Es decir, si alguien va a pedir a un gran escritor un gran artículo, se encuentra con los representantes, los intermediarios, y, al final, uno tiene que pagar un congo por él.
Pero, de repente, te encuentras con que interviene, porque le hace gracia una pregunta en el foro y te pone dos páginas que pueden valer a lo mejor un millón de pesetas. En definitiva, he notado mucha generosidad por parte de los expertos y de gente de mucho prestigio cuando trabaja en Internet, porque se ponen en la red, ven los foros, les interesa una pregunta y, rápidamente, se lanzan; es como una provocación, y, sobre todo, cuando ven que hay alguna intervención tonta, un académico lo ve y se pregunta cómo se puede estar diciendo esta tontería, y rápidamente se le va la mano y empieza a dar una lección magistral, que cuesta mucho dinero. Mucha gente ve Internet como algo desinteresado y da muchas cosas que no daría a través de otra vía, porque no hay ni canal; por ejemplo, si un académico tiene ocasión de dar un discurso en un colegio, hay que montar la organización, etcétera, y, a lo mejor, no puede, pero, en cambio, una noche está aburrido en su casa y te hace una intervención de dos hojas y no te la cobra. Esto es magnífico, y eso lo hemos contrastado nosotros y a veces nos asombra, con lo cual mi visión es muy positiva. La gente demuestra enorme generosidad en Internet. Además, como los operadores están muy interesados en que circulen bits a través de la red porque les da mucho dinero, ellos mismos fomentan que se creen páginas en la red porque, obviamente, les interesa. Si no ¿por qué están patrocinando tanto los operadores para que se creen contenidos? Porque dicen: aquí lo que hay es tráfico y, por tanto, eso va a financiar en gran medida la producción de contenidos. Y también hay que tener en cuenta que la publicidad está creciendo en Internet. Hoy en día, poner un anuncio en un gran periódico digital es veinte o treinta veces más barato que en un periódico convencional. La publicidad va creciendo, y llegará un momento en que, cuando el marketing esté más ajustado, las empresas se darán cuenta de que en Internet van a aprovechar hasta la última peseta
--un empresario americano comentaba que se gastaba todos los años mil millones en publicidad, de los cuales sabía que tiraba quinientos, pero que no sabía cuáles eran los quinientos que tiraba--, porque van a saber perfectamente lo que da de sí cada «banner» y lo que te proporciona, ya que queda contabilizado todo el que entra a ver tu producto. Sin embargo, no sabes quién ha leído tu anuncio en un periódico, no tienes ni idea.
Por tanto, todo este desarrollo en Internet será beneficioso.
Respecto a mi frase de «Dios nos coja confesados», me estaba refiriendo a que, al final, la ortografía la va a marcar el traductor que tenga Microsoft en un momento determinado. Evidentemente, es cierto y, de hecho, los papeles se mandan muchas veces con la ortografía que nos dicta Microsoft. En el Instituto Cervantes los expertos académicos
muchas veces comentan, por ejemplo, por qué siempre escribimos tal palabra con acento en tal sitio y, al final, decimos que porque lo dice Microsoft. Y ¿por qué lo escribimos así? Porque es así. Entonces, si tenemos la suerte de que haya buenos expertos haciendo eso, tendremos una buena ortografía pero, por el momento, tenemos poco control. Tal vez en el futuro eso se pueda arreglar, pero de momento no es así.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Maestre, por su colaboración en esta Comisión, que ha sido tan interesante como se esperaba y que nos ha aportado muchísimas cosas nuevas a nuestro trabajo en un momento en que, como señalaba algún portavoz con anterioridad, necesitábamos explorar nuevos caminos de investigación.
Con el permiso de Microsoft, se suspende la sesión hasta esta tarde a las cuatro.

Eran las trece horas y cincuenta y cinco minutos.

Se reanuda la sesión a las dieciséis horas y veinte minutos.

COMPARECENCIA DE DON JOSE LUIS PARDOS PEREZ, EMBAJADOR DE ESPAÑA EN DINAMARCA Y MIEMBRO DEL CONSEJO DE ADMINISTRACION DE «INTERNET SOCIETY» (713/000666).

El señor PRESIDENTE: Se reanuda la sesión. Quiero empezar manifestando que es un honor tener entre nosotros a don José Luis Pardos, Embajador de España en Dinamarca y uno de los pioneros de Internet en España. Se dio la circunstancia --que supongo narrará a lo largo de su intervención-- de que cuando era Embajador de España en Canadá se desató la llamada guerra del Fletán y, como no tenía otra forma de hacer oír su voz, sino a través de un invento nuevo que se llamaba Internet, creó el primer sitio oficial de España en la red, que fue «Sí, Spain». Hoy también se da la circunstancia de que el Ministerio de Asuntos Exteriores ha abierto su propia página y, curiosamente, he comprobado que no hay enlace con este «Sí, Spain» y espero que eso se arregle lo antes posible.
Además el señor Pardos pertenece al Consejo de Administración de la «Internet Society», es decir, que es el español que está en el gobierno de Internet.
Tiene la palabra don José Luis Pardos.

El señor EMBAJADOR DE ESPAÑA EN DINAMARCA Y MIEMBRO DEL CONSEJO DE ADMINISTRACION DE «INTERNET SOCIETY» (Pardos Pérez): Muchas gracias, señor Presidente.
No saben ustedes con el respeto y admiración con que estoy hoy aquí. Esta Comisión es un acicate, un reto y un motivo de especial satisfacción poder comparecer ante ella.
Ayer tuve la honra de estar con el Presidente participando en Barcelona en la «Fundaciò Catalana per a la Recerca» en un ciclo sobre «Política e Internet» y pude comprobar cómo los internautas españoles están siguiendo muy de cerca los trabajos de esta Comisión especial del Senado sobre Redes Informáticas, que tan amplio ritmo de trabajo lleva y que podría denominarse, extrapolando antecedentes, «Comisión del Senado para el pueblo internauta hispánico» S.P.Q.H.I. al estilo del antiguo Senado romano S.P.Q.R.
Permítanme que en primer lugar les mencione algunos datos de cómo han resurgido y evolucionado las Redes en España, para tratar después de enfocar, en síntesis, la situación global en la que nos encontramos y sus rasgos más característicos, para no salirnos del contexto en el que nace la Internet. Se trata de analizar la evolución de un fenómeno muy reciente pero tan importante que ha llevado a la necesidad de constituir en el Senado español una Comisión de «Redes informáticas» y de repasar con ustedes cómo se han producido las Redes en España, desde las más amplias a las más pequeñas o las más recientes, con el fin de aportar alguna idea para la elaboración del Informe de esta Comisión, del que ayer nos hablaba su Presidente en Barcelona y que si entendí bien, trata de ser un Informe vinculante para el Gobierno y que va a dar, sin duda, un impulso a este tema tan nuevo y esencial. Finalmente me referiré al «producto» humano que ha producido la Internet o mejor a la sociedad en la que ha nacido este «producto» tecnológico. Y todo ello lo voy a hacer tratando de continuar aprendiendo en el diálogo con ustedes y desde mi propia profesión, aprovechando además la presencia aquí de un joven compañero del Ministerio que puede muy bien transmitir a nuestro Ministro señor Matutes el deseo antiguo y fundado de poder utilizar esta tecnología en nuestras Representaciones en el exterior.
Al empezar hablando de Redes tengo que hacer referencia a quienes crearon las primeras redes de la Internet en España y en especial también a José Barberá y a su equipo posterior, con Iñaki Martínez, Carlos Blánquez y mi joven colaborador Iñigo López Cía.
A José Barberá, padre de la Internet en España, se le debe un homenaje, que deje constancia de su aportación entre los pioneros tecnológicos de este país. Asiduo conocedor del MIT y de la vanguardia tecnológica que produjo la actual Internet, su labor es muy notable. Déjenme que les mencione el origen de estas Redes y la particular atención que les dedicó José Barberá y su equipo. Fundesco asumió la gestión del Programa IRIS, del Plan Nacional de Investigación, en 1987. El objetivo entonces era crear una red informática para la comunidad académica e investigadora, basada en estándares abiertos y que aunasen las diversas iniciativas paralelas que iban surgiendo en muchos grupos de la Universidad. En un principio las comunicaciones de IRIS se apoyaron en protocolos OSI sobre redes X.25. Pero en 1990 se vio que lo que realmente funcionaba eran los protocolos TCP/IP de la Internet, no estándares oficiales, pero sí «de facto». Al igual que otras redes de I+D, el programa IRIS «migró» a TCP/IP y a las aplicaciones de la Internet (SMTP, FTP, TELNET...). Luego vendría la HTTP, y el WWW, que disparó el crecimiento de la Internet 1993, 94. La labor de Fundesco y del equipo
que dirigió José Barberá fue crear los servicios y el modelo de RedIRIS, nombre con el que se acuñó la nueva red, lo que luego fue la primera Internet en España. La labor de Fundesco supuso el diseño de la red, la topología, los routers, etc., así como la conexión con la NSFnet, el backbone de la Internet subvencionado por la National Science Foundation (1990).
Fundesco dejó la gestión de RedIRIS en diciembre de 1993, cuando la CICYT decidió transferir los activos a una institución más cercana a la administración, como es el CSIC. Fundesco siguió desempeñando un papel relevante, no ya como gestor de la red, sino más bien en actividades basadas en el uso de la Internet y sus aplicaciones para acceder a fuentes de información. De hecho, el web de Fundesco fue uno de los primeros en España, en marzo del 94, creando nuevas aplicaciones para acceso a bases de datos tradicionales a través del interfaz www, del que también y de modo pionero se crearon los primeros servicios en la Universidad Jaume I de Castelló, gracias a la dedicación e investigación del Profesor Jordi Adell, así como el establecimiento de la primera red cívica y popular, el TINET de Tarragona, gracias al esfuerzo personal y al equipo de Manel Sanroma.
Para no salirnos de contexto, me gustaría brevemente llamar la atención de Sus Señorías sobre los grandes temas de la sociedad actual, para los que la política tradicional tantas dificultades tiene en hacerles frente.
Se trata de: 1. El cambio climático. 2. La movilidad física y cultural, y 3. La inestabilidad financiera internacional. Casi todos ellos, de un modo u otro, comienzan a estar presentes ya en nuestra vida diaria. ¿Cómo hubiera yo podido comparecer ante ustedes hoy si no hubiera afectado, aun en una pequeña parte, mi cuota de emisión de bióxido de carbono en mi viaje desde Dinamarca y Barcelona? Las consecuencias del cambio climático son tan reales como las inundaciones en Polonia, las altas temperaturas en el Sureste español o el impacto del huracán Mitch en Centroamérica.
Los supuestos mil quinientos millones de individuos que tienen hoy liquidez suficiente para poder trasladarse a otra parte del mundo, hace que en países tan racialmente definidos como los de Escandinavia y en concreto Dinamarca, tengan una notoria presencia física de las llamadas «cabezas de pelo negro» en barrios muy céntricos de la capital. Las notorias mayorías turcas en Alemania, musulmanes en Francia, los intentos de resolver con muros la emigración latinoamericana a la baja California, nuestros mismos problemas con las pateras en el Estrecho, son una realidad palpable y creciente. Finalmente, aunque más coyuntural, la inestabilidad financiera internacional afecta a países de tal solidez como el Japón y de un modo desconocido desde el final de la segunda guerra mundial.
Mi interés en citar estas situaciones es porque, en medio de todas ellas, se concibe, nace y crece la Internet. Pero aunque sean notorios hoy por sus efectos, tanto el cambio climático, la movilidad física y cultural como la inestabilidad financiera internacional, tienen ancladas sus raíces en nuestra sociedad y desde hace muchos años. Quizás sus gérmenes están aquí desde hace más de 20 ó 30 años, la época en la que surge la Internet.
Por ello, y aun consciente de que ya habrán hablado ustedes de ello en esta Comisión, permítanme que les haga una corta disección de los cuatro o cinco momentos cruciales de la Red de redes.
En los años sesenta y setenta la Internet es parte de un esquema defensivo ante posibles ataques atómicos en plena guerra fría, y como parte de la tecnología (DARPA) del Departamento de Defensa y del Pentágono de los EE. UU. En 1999 se va a cumplir el 25 aniversario de la invención de protocolo TCP/IP de Khan y Cerf. Posteriormente, la «National Science Foundation» crearía el NsfNET, momento de gran investigación y desarrollo de la Internet en torno a la Universidad y a los estudiantes. Yo tengo mi primer recuerdo del e-mail en la Cátedra del Profesor Mario Bunge en la Universidad McGill en Montreal, hacia 1983, cuando el correo electrónico iniciaba su popularidad entre profesores y estudiantes. Yo, que entonces ya tenía un ordenador portátil, es decir, transportable porque pesaba 40 kg. (Risas.), aún no conocía el correo electrónico. Esa fase de desarrollo en la universidad, del 1980 al 85, fue espectacular, los profesores universitarios canadienses y norteamericanos tuvieron correo electrónico amplia y rápidamente.
En los años ochenta se populariza el uso de estos medios electrónicos de modo que a finales de la década, hacia 1988 y 1989, se populariza la primera Red de Uso Cívico, en la ciudad de Cleveland (Ohio), que tuvo mucho éxito. Participaban ciudadanos de toda índole, jóvenes en su mayoría, y fue una red de tal popularidad que a veces había que esperar pacientemente hasta las novecientas llamadas al Cleveland FreeNet para entrar en sus diversos contenidos.
Yo viví en Canadá y en Ottawa el momento pionero del desarrollo de las primeras FreeNets del mundo, con la creación de la NCF (National Capital Free Net) el mismo año de mi llegada como Embajador, en 1992. Desde ese momento me interesó dicha Red, que conocí a través del Rector de la Universidad de Toronto, en la que habíamos presentado un Programa de «Lenguas y Culturas Iberoamericanas», precisamente financiado por la empresa Northern Telecom, que tiene en Ottawa uno de sus mayores centros de investigación.
El Director de la NCF, Dave Sutherland, que tuvo la excelente idea de poner un apartado relativo a las «Embajadas extranjeras en Ottawa» y en cuyo directorio ya estaba la francesa y la italiana, fue directamente el primer causante del programa «Sí, Spain», en el que fuimos ofreciendo, por los servicios culturales de la Embajada, toda una serie de información sobre nuestra Historia, Cultura, nuestra Constitución, las Autonomías, y cuando nos dimos cuenta, al cabo de unos meses, hacia finales del 93, teníamos ya una buena cantidad de información sobre España en la NCF, inaugurada oficialmente el día 2 de mayo del 94 por el entonces Ministro de Industria, señor Eguiagaray. La red ciudadana de la Capital federal de Canadá fue un gran éxito y yo pude celebrar con ellos tres de sus aniversarios.
Sólo el desgraciado enfrentamiento pesquero con Canadá y sus muy particulares planteamientos medioambientales
dieron la popularidad que llegó a tener, en su momento, «Sí, Spain».
Resumo brevemente la historia de su ulterior desarrollo en el www.
Tras mi estancia en San Juan de Terranova, después de devolver al Estai y a sus marineros a Galicia, y como no tenía acceso a los medios tradicionales de comunicación canadienses, porque cada vez que hablaba me hacían un «cut & paste», me encontré con que el Ministerio de Pescas de Canadá había abierto una página en el www. llena de fotos absolutamente falsas sobre nuestros pescadores. Por ello, al día siguiente, y ya con tecnología HTML, abrí un nuevo Directorio en el Programa «Sí, Spain» que bajo la denominación «Pescas» --que aún pueden ustedes consultar -- recogía, en lenguaje de la Internet, cada gestión oficial que yo hacía. Durante meses no pasó nada, pero al celebrar la inauguración del nuevo edificio de la Cancillería, que coincidía con el primer aniversario de «Sí, Spain», se publicó un amplio reportaje en la prensa, unos días antes de dejar yo Ottawa, dando nuestro URL y con amplios extractos de su contenido. La noticia fue tan espectacular que saltó a los Estados limítrofes de New Hampshire, Massachussets, Michigan, Rodhe Island y Nueva York. Hubo muchas entradas y tantos mensajes que junto a la Universidad de Carleton en Ottawa, la Embajada y los servicios de Redes de Fundesco, lo presentamos como modelo a la reunión del INET'96 que tuvo lugar precisamente en Montreal.
Incidentalmente quiero decir que junto con la capacidad que tiene la Internet en penetración y difusión, hay un espacio muy especial, que es la Universidad, en cuyo contexto surgió tanto el NCF como «Sí, Spain» y que como investigadora, creadora y formativa de generaciones es un estamento muy importante que hay que tener muy en cuenta en el futuro de la Internet. Por ello me satisfacía tanto ayer que el programa en Barcelona de la «Fundaciò per a la Recerca» estuviera también patrocinado por el conjunto de las 11 Universidades de Catalunya.
Pero permítanme, Señorías, que haga una disgresión. Yo no soy político, a lo más soy un profesional de las relaciones internacionales o de la Política Exterior, utilizando todo lo que he podido las instrucciones de mis superiores para sacar el máximo en mi venta de España o en el marketing --si se me permite esta expresión-- de nuestro país. Quiero hacer pues unas reflexiones antes de entrar en el análisis de las Redes cívicas en España, en relación con unas políticas nuevas o alternativas, con amplia visión y horizontes en medio de estos grandes temas globales que destaqué al inicio, y que están flotando en el ambiente en el que nace y se desarrolla la Internet. Pueden ustedes considerarlas utópicas (que no serían más que «la verdad del mañana» o «una verdad a medias»), pero en todo caso su concepto, algo más elaborado, está en el editorial del mes de octubre de los cuadernos «Point de vue» editados por «Le Monde Diplomatique».
El juego político está construido hoy en día por los partidos, los sindicatos y últimamente por las Asociaciones No Gubernamentales que tienen un papel importante porque se las oye, a veces se las teme y en consecuencia tienen también poder. Los partidos políticos son generalistas y tienen --afortunada o desgraciadamente-- que tratar de resolver todos los temas, desde el medio ambiente a la salud, tráfico, carreteras, seguridad... en definitiva la vida, en su conjunto. A su vez, los partidos políticos son locales, es decir, su acción se reduce al ámbito territorial del Estado, aunque cada día surgen más y mejores uniones internacionales. Por el contrario las Asociaciones, en general, son monotemáticas. Unas se dedican al medio ambiente, como «Green Peace» o el «WWFund», otras a los Derechos Humanos como «Amnesty International», otras a la Sanidad como «Médicos sin Fronteras» o «Medicus Mundi», otras al paro como la A.C. francesa y no son locales sino globales. Actúan aquí, en Nicaragua o en Camboya. Los tres pilares, pues, de la política, partidos, sindicatos y asociaciones están en el centro de este momento tan trascendental que estamos viviendo de fin del siglo y de milenio.
Todo este reto la inteligencia del ser humano lo va a superar. Esa es mi esperanza y por eso estoy aquí.
Las redes cívicas, en España, tienen su inicio en torno a los años 94 y 95. Desde Ottawa mantuve los primeros contactos con la Generalidad Catalana, a finales de los 94. Hubo un momento que en Catalunya empezaron a surgir los primeros movimientos de redes cívicas y recuerdo muy bien a una Organización No-Gubernamental PANGEA con la que tuvimos muy pioneros contactos desde Ottawa. Pero sin duda una de las primeras redes Cívicas en España es TINET que surge en Tarragona casi a la vez que «Sí, Spain» en 1995. Se promovió por gente joven, que un día aparecieron en Las Ramblas de Tarragona, pusieron unos puestos y anunciaron conexiones gratis a la Internet y en poco tiempo tuvieron miles de miembros. Han tenido ayudas cívicas y populares pero también de la Autoridad portuaria de Tarragona, de la Diputación y del Ayuntamiento, con lo que se ha montado una eficaz red de comunicación electrónica ciudadana cuyo tercer aniversario acabamos de celebrar el pasado 14 de noviembre. Es preciso también citar al Villaweb de Barcelona y cómo no, a la experiencia del Gaztenet de Barakaldo. Pero hoy en día hacer una BBS está casi pasado de moda, aunque sigue siendo un excelente modo de comunicación electrónica ciudadana.
El segundo ejemplo de Redes Cívicas que hay que citar en España, es el de Villena. El Infoville es un programa de la Unión Europea que ustedes conocen de sobra, en el que está Turin, el Estado Libre de Sajonia y, entre otras, las ciudades de Horsens y Naestved en Dinamarca, pero tiene una concepción distinta. Así como otras redes han surgido espontáneamente, la decisión de la Generalidad Valenciana fue la de modernizar la Administración y en esta modernización hay un Subsecretario, don José Emilio Cervera, que crea el modelo y escoge a Villena, un precioso pueblo fronterizo del uso lingüístico del valenciano, al borde de la vecindad con Murcia y muy cercano a la ciudad de Cieza, una de las últimas experiencias en redes ciudadanas. Yo he visitado varias veces Villena, acompañando a periodistas de Estados Unidos y Profesores de la Universidad de Harvard, he estado con el Alcalde quien es hoy uno de los mayores defensores de un proyecto que ha conseguido primeras páginas en el «Wall Street Journal» y en el «Financial Times», que lo han considerado como un
ejemplo. Sin embargo, es preciso señalar que las experiencias «de arriba a abajo» tienen el problema de la continuidad en la comprensión y desarrollo de la red ciudadana cuando existen ritmos y variables distintos a los pretendidos inicialmente por las autoridades.
Habría que llegar a una combinación de movimientos populares, tipo Tinet, junto a un apoyo amplio y flexible de la Administración y siempre con un marco Universitario. Este es el trípode de apoyo al que yo quería llegar y permítanme Señorías, que les cite la última experiencia que conozco bien en redes ciudades en España que se está produciendo en la ciudad de Cieza, en Murcia.
Ciez@net es todavía un proyecto, sólo desde hace menos de un año, pero se conjugan en él las instituciones de enseñanza, el Ayuntamiento, las Cajas de Ahorro, el Gobierno de la Región Autónoma de Murcia, que han comenzado a apoyar un movimiento iniciado especialmente desde las Escuelas, «de abajo arriba» y que ha sido capaz de impulsar la creación de una Comisión de Coordinación de Ciez@net en donde están representados los partidos, los sindicatos, las fuerzas económicas de la ciudad, las pequeñas empresas, y en donde se quiere trabajar por Consenso mayoritario que es, entre otras cosas, como se ha creado la Internet. Baste recordar el modo de trabajo del Internet Engineering Task Force (IETF). Mi opinión personal es que el tema no funciona con la agilidad que debería, quizás porque los ritmos de los diversos componentes del proyecto no han ido a la misma velocidad. La única experiencia personal que puedo traer aquí hoy es que si se consiguiera involucrar en estas redes ciudadanas a la base popular que más interesa y que son los estudiantes de Primaria, de los catorce a los veinte años, los de los Institutos de Enseñanza Media y naturalmente a los Universitarios, junto a los servicios municipales, más necesitados que nunca de modernización, y los Gobiernos Regionales, se podría avanzar más aprisa y quizás con más éxito en un modelo flexible que se va perfilando cada día más. El Informe de esta Comisión podría ser un elemento dinamizador por los Alcaldes españoles, para los gobiernos autonómicos, las Universidades y estos grupos docentes y discentes que están muy en la base de las mayorías de las Redes cívicas de comunicación electrónica.
Yo no tengo recetas mágicas, tengo sólo intuiciones y de alguna de ellas, especialmente en el terreno de los «pros y los contras» debo hacer ahora una mención específica. Se trata de algún aspecto negativo de la Internet. En pleno verano, el último día de agosto y publicado en las primeras páginas del 1 de septiembre de los mejores diarios mundiales, se desveló el informe de la Carnegie Mellon University de Pittsburgh, por valor de 1,5 millones de dólares, y encargado por las empresas más importantes del sector: Appel computer, AT&T Research, Bell Atlantic, Intel Corp, Hellwet Packard, Lotus, NSF, Nippon TT, Panasonic Technologies... etcétera cuyas conclusiones plantean serios cuestionamientos a la Internet, aún por comprobar con mayor amplitud.
Permítanme, Señorías, que haga otra última digresión sobre este extremo, quizás de interés para el Informe de esta Comisión.
Mi impresión es que no conocemos más que la punta del iceberg del fenómeno de la Internet que se va generalizando en los últimos años. No conocemos su impacto social, ni el económico, ni siquiera el político.
Desconocemos cómo gestionarlo. En el Consejo de dirección de la «Internet Society» tenemos muy serios problemas con los dominios y más aún en cómo desgajarlos de la Administración Norteamericana. Por otra parte, hay unas libertades tan nuevas en la Internet que no sabemos cómo manejarlas. Es bueno, por tanto, que en este período surjan reflexiones y cosas, en un sistema de transformación social --como reiteraba ayer el Senador González Pons en Barcelona-- pero cuyas consecuencias no podemos ni siquiera prever. Si el informe de la Carnegie Mellon University dice que a un nivel bajo de uso de la Internet, en determinados momentos y en algunas edades hay dependencia, cierto aislamiento --los efectos sicológicos son mucho más difíciles de juzgar-- son temas muy serios que hay que tener en cuenta, para corregir y en todo caso considerar cómo se pueden evitar. Quizá haya ya pistas. Por ejemplo, y sin ir más lejos, en la red internacional «non-profit» desde la que mantenemos «Sí, Spain» y en la que trabajamos unas quince personas, desde diez ciudades, cuatro países y dos continentes, nos conocemos personalmente casi la mayoría y nos hemos distribuido nuestro trabajo de modo espontáneo y voluntario. Es evidente, y lo hemos comprobado, que no funciona igual una red en la que se conocen algunos actores que una red en la que no nos conocemos.
Aún a fuer de ser considerado machacón, deseo reiterarles una vez más que estamos en un momento en el que es cada vez más necesario el informe que se proponen ustedes hacer. Es muy posible que sea un informe también pionero y a lo mejor tiene esa visión de «la verdad de mañana» o de la verdad que se está produciendo todavía «a medias» pero en donde la palabra y el concepto de la Utopía es muchas veces esencial.
Me interesa hacer una reflexión también sobre qué tipo de prototipo sale de la Internet o la produce y la difunde. La Revista «Wired» publicó un espléndido artículo en agosto pasado bajo el título «El ciudadano digital» cuyas líneas generales querría repasar ahora junto a ustedes añadiendo algunos datos más.
En términos generales, las personas que trabajan en torno a la Internet tienen ciertas dosis de Optimismo y creen que ante los retos globales la inteligencia humana puede superarlos. A su vez, poseen un alto grado de tolerancia intercultural y una excelente mentalidad cívica, estando drásticamente comprometidos con el cambio que tenemos ya entre las manos.
Yo me permitiría añadir unos datos más: y es que se aprende a trabajar en equipo, existiendo una actitud de permanente educación y aprendizaje y estando abiertos a una evolución progresiva. Hoy en día en absoluto pienso lo mismo sobre la Internet que lo que pensaba en el 94, cuando hacíamos «Sí, Spain».
Voy a terminar como lo hacía Aurelio Peccei, en el Informe al Club de Roma en 1978, «Aprender, horizontes sin límite». Si se está en esta actitud de aprendizaje, podremos avanzar, no sé a qué ritmo aunque tengo la intuición de que van a ser ritmos distintos a los que conocíamos.
Ustedes lo
han comprobado en esta Comisión, que inició sus trabajos en marzo y no sé cuántas son ya las comparecencias que ha tenido, así como la atracción que está despertando.
Me gustaría, pues, poder acabar esta exposición del modo más práctico posible y tratando de transmitirles lo que hemos aprendido en Ciez@net:
porque aún siendo una experiencia muy reciente, pequeña y muy joven quizás sea útil exponerla ante esta Comisión. Al iniciar Ciez@net hicimos un análisis a finales del pasado año en el que veíamos la necesidad de dar los siguientes pasos: En primer lugar, informar a los ciudadanos de lo que se estaba proyectando, para pasar inmediatamente a la formación, pero empezar por la formación de los formadores, es decir, de los Profesores. Cieza tiene unas instituciones de educación de gran calidad y quizás de las mejores de la Región Autónoma de Murcia. A continuación, la educación. Educación primaria, educación secundaria, educación en y del pueblo. El próximo objetivo del proyecto deberían ser los servicios del Ayuntamiento. Yo he comprobado en ciudades como Silkeborg o Naestved en Dinamarca, la existencia de unas salas, casi del tamaño de ésta, con ordenadores alrededor en la que los empleados municipales pasan diariamente más de una hora de aprendizaje. Igual se hace en las Bibliotecas. Se trata, por tanto y repito de un proceso de información, formación, educación, especial atención a los servicios municipales así como también a los colectivos de disminuidos físicos y síquicos para los que tiene un valor incalculable estas redes, no sólo para su reinserción social sino en la posibilidad de encontrar empleos juveniles. También sería útil que trajeran a esta Comisión a la ONCE para que les contara, si no lo han hecho ya, la enorme actividad que desarrollan en las redes.
Los servicios a la Pequeña y Mediana empresa deben también ser un objetivo prioritario para fomentar el comercio. En el Infoville de Villena se ha hecho de una manera espectacular: Se han vendido zapatos hasta en Australia, pero no sé bien si esto es lo que necesitan los pequeños municipios o es más bien incentivar la creación de empresas, o cómo se puede ayudar a las existentes... etcétera. No hay que olvidar tampoco los servicios lúdicos en las redes cívicas: Desde ver una película, oír música o el deporte. Todos ellos son servicios que se pueden ir incorporando a estas redes ciudadanas. Pero para el firme apoyo de estas redes, se necesita un buen trípode que las sustente. A mi entender el primero es el mundo de la educación, la Universidad, las escuelas primarias y las secundarias. Vuelvo a recordar que Internet ha surgido de la Universidad y que todo lo que sea vincularla al elemento investigador supone darle toda la prioridad que debe tener esa actitud de permanente educación que es esencial en las redes cívicas. El otro punto de apoyo son sin dudarlo las asociaciones, y junto a ellos los servicios municipales. El tercer pie de trípode es el Gobierno de la Nación y también los Gobiernos autónomos, más aún en estas épocas de tan necesaria descentralización.
Por cierto, deseo pedirles perdón por haberles pedido tener este equipo para conectarnos a la Internet y no haberlo hecho. Si lo desean sus Señorías y hay lugar a lo largo del turno de preguntas podemos acceder al proyecto de la Embajada «on line» de España en Dinamarca, o bien podría mostrarles algún directorio de «Sí, Spain».
Les pido excusas si me he pasado del tiempo y les agradezco mucho su atención. Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias.
Vamos a iniciar un turno de portavoces y, después, podremos ver el «servidor».
En primer lugar, tiene la palabra el portavoz del Grupo Parlamentario Catalán de Convergència i Unió, señor Varela.

El señor VARELA I SERRA: Gracias, señor Presidente.
En primer lugar, quiero dar las gracias al Embajador, don José Luis Pardos, por esta fascinante excursión a través de los puntos de Internet.
Comparto, sigo e intento imitar su deseo de permanente educación y ha sido un privilegio escuchar todas sus experiencias sobre el tema que nos ocupa.
Su intervención sugiere diversas cuestiones. En primer lugar, usted, al referirse a dónde estamos, ha hablado del cambio climático, de las transferencias culturales y físicas y de las inestabilidades financieras, como los tres grandes problemas que ahora tenemos, y ha dicho que en medio está Internet. Me ha llamado la atención esta relación de los tres grandes problemas con Internet como un reto. ¿Por qué pone Internet en medio? ¿Es como si Internet fuese la tabla salvadora para esos grandes problemas? ¿En qué nos puede ayudar respecto a esos problemas que son reales? En segundo lugar, ha insistido a lo largo de su charla en el papel de la universidad y en que hay un espacio esencial para ella. Me gustaría que hiciese una valoración sobre cómo estamos en España en lo que a eso se refiere y si la universidad está suficientemente sensibilizada respecto al espacio esencial que tiene.
Un tema menor que me ha llamado la atención ha sido el hecho de que Estados Unidos no esté interesado en que Internet entre en el comercio electrónico. No entiendo el inconveniente que hay para que el comercio electrónico se desarrolle.
Me gustaría que insistiera un poco más en la experiencia de Cieza, porque, si no he entendido mal, al final ha dicho que no ha funcionado y, de las experiencias, todos aprendemos. ¿Qué no ha funcionado en esta experiencia? ¿Qué deberíamos evitar en otras similares? Finalmente, una cuestión que me interesa muchísimo es el informe de la Universidad de Pittsburgh sobre los aspectos negativos o los aspectos que cuestionan Internet en cuanto a esa dependencia y ese cierto aislamiento que puede producir. Me gustaría que explicase un poco más las pegas que se mencionan en este informe y qué piensa usted de ellas.
Nada más y muchas gracias por su brillante intervención.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, Señoría.
Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor Mòdol.

El señor MODOL PIFARRE: Muchas gracias, señor Presidente.
En primer lugar, deseo agradecer muy sinceramente a don José Luis Pardos la cantidad de elogios que nos ha dedicado, que aumentan el peso de la responsabilidad que ya teníamos por ese informe que vamos a elaborar y que esperemos sea vinculante. También me gustaría decirle que no cuesta mucho seguir un ritmo de trabajo frenético, como algunos compañeros de la Cámara dicen que tenemos, especialmente cuando hay comparecientes que le hacen pasar a uno ratos tan magníficos como el que acabamos de pasar. Es un trabajo agradable y vamos a intentar seguir haciéndolo a un ritmo similar al que hemos llevado hasta ahora.
En segundo lugar, me gustaría hacerle algunos comentarios y un par de preguntas sobre sus experiencias. Usted ha terminado diciendo que en 1994 no pensaba lo mismo de Internet que lo que piensa ahora. Yo le diría que la semana pasada yo tampoco, y que eso es bueno. El espíritu o la filosofía que usted ha dejado en el aire es que trabajar abriendo dudas, más que afirmando cosas que a veces resultan ser sandeces, es mucho mejor. Creo que el espíritu investigador requiere de la duda permanente.
La idea del «senatus populorum» es una realidad, desde mi punto de vista, que tiene dos vertientes. Una primera es el cambio de imagen absoluto que ha tenido esta Cámara para mucha gente joven dedicada o sumergida en estos temas del espacio internauta. Incluso en algunas publicaciones se ha podido leer que estos senadores, para nuestra perplejidad, están más avanzados que nosotros mismos, que las organizaciones de internautas, son más modernos que nosotros.
Una segunda vertiente se refiere a algo que ya había dicho hace poco tiempo, pero que voy a repetir, porque estoy convencido de ello, y es que esta Comisión ha servido para dar a conocer en sólo seis meses el Senado en España, y no sólo aquí sino en el resto del mundo, más que todas las campañas institucionales de los últimos veinte años. Por tanto, estoy convencido de que éste es el camino y que se nos ha allanado --quiero decírselo también, ya que usted ha citado nombres-- gracias a gente tan entusiasta como Javier de Andrés, o como los portavoces de todos los grupos. Me parece de justicia citarles.
En este sentido, estoy de acuerdo con usted en tres afirmaciones que ha hecho. La primera, que los internautas somos optimistas y que esto es hacer política. No se puede hacer política sin ser optimista. Un político pesimista es mejor que se dedique a otra cosa porque, al fin y al cabo, la política no es más que la visión del futuro que viene buscando esa utopía que es posible, que es la felicidad. A mí me gusta muchísimo una de las enmiendas de la Constitución norteamericana que dice que los poderes públicos tienen que velar, especialmente, para que los ciudadanos sean felices. Ese es el camino. Y estoy de acuerdo con usted en que estas nuevas tecnologías tendrían que ser el instrumento para enfocar y combatir los tres grandes temas de preocupación: el cambio climático o la contaminación, el problema de los movimientos humanos, que se nos avecinan mayores de los que jamás haya vivido la humanidad de aquí al año 2015, y esa inestabilidad financiera que conduce a un mundo con muchísimos habitantes y con desigualdades tal vez mayores que las que existían hasta ahora.
Me gustaría hacerle una pregunta al hilo de lo que usted ha dicho. Están surgiendo nuevas concepciones que cambian las esferas de poder. Parece que el poder político de los Estados va perdiendo peso, aunque sólo sea por la dificultad que va a entrañar dentro de poco dónde cobrar impuestos, cuándo y cómo, porque esto va a ser un lío. Por tanto, hay una pérdida cierta de poder por parte de los Estados a favor de quién --y ésta es la pregunta--, ¿de los ciudadanos o de nuevas organizaciones económicas internacionales? Paralelamente a esto, está surgiendo un fenómeno --que a usted no se le escapa, como buen conocedor del planeta--, que es el de los nacionalismos intolerantes, cada vez más evidentes, que parecen entrar en contradicción con las cosas que estamos diciendo; tenemos aquí el dramático ejemplo de la antigua Yugoslavia. ¿Usted cree que esto va a cambiar, que, efectivamente, gracias a Internet o a las nuevas tecnologías en general, vamos a conseguir que esto de la aldea global sea una aldea solidaria, en la que unos nacionalismos no se afirmen frente a otros? En definitiva, le pregunto hacia dónde cree que se desplaza el poder.
Respecto a la cuestión de la educación, quería hacerle una reflexión, que me canso de hacer y de repetir, pero creo que es tan importante que es bueno hacerse pesado. Creo --y seguramente usted también y por eso se lo pregunto-- que hay que facilitar cada vez más las nuevas tecnologías y dar acceso a todo el mundo, es decir, hacer aparatos para tontos como yo, de tal manera que desaparezcan los miedos a la máquina nueva, a lo desconocido. Le voy a poner un ejemplo personal --usted ha puesto alguno--. Mi padre tiene en este momento 74 años, ha entrado en Internet hace seis meses y, cuando él está en casa es imposible utilizar el ordenador, y yo creo que eso es bueno. Es cierto que hay que apoyarse en esas nuevas generaciones, especialmente si ese espíritu solidario y a veces ácrata --en el buen sentido de la palabra-- del internauta lo tienen nuestros jóvenes, pero no es suficiente que nuestros jóvenes o nuestros pequeños tengan acceso a Internet, sino que hay que abrir el abanico mucho más.
Estoy absolutamente de acuerdo con usted en lo que se refiere a los disminuidos. España, que es uno de los países más sanos del planeta, cuenta con un 15 por ciento de población disminuida, en uno u otro sentido. Si nos vamos a países con índices de salud mucho más bajos que los nuestros, este 15 se dispara hasta el 30 o el 40 por ciento. Es decir, gracias a esto vamos a conseguir incorporar a la vida --y no a la vida laboral, sino a la vida-- a segmentos de población que hasta ahora no tenían derecho a ella. Esta Comisión ya está haciendo un esfuerzo en ese sentido. En este momento, los servicios de la Cámara están trabajando para intentar eliminar todas las posibles barreras existentes. Por ejemplo, a mí no me se me había ocurrido hasta que he hablado con algunas asociaciones de minusválidos, que para poner la palabra «arroba» se necesitan dos dedos y que hay gente que sólo puede utilizar uno.

Quiero finalizar haciéndole tres preguntas. ¿Cree que las actuales tarifas en España y la velocidad no son impedimentos fundamentales para la extensión de la red, aunque no sean los únicos? ¿Cómo están dotadas nuestras representaciones diplomáticas en el exterior para acceder a la red? Se lo digo por la poca o mucha ocasión que he tenido de viajar por distintas embajadas españolas en el mundo.
Por último, le quisiera preguntar, porque es una preocupación que tengo también para el propio Senado --y aprovecho para hacer la propuesta hoy aquí formalmente en Comisión aunque la hice el otro día en la Mesa-- cuántos faxes se podría ahorrar el Ministerio si se utilizaran las nuevas tecnologías; cuánto dinero podría ahorrarse el Ministerio. Es lo mismo que está ocurriendo en el Senado. En este momento los senadores recibimos todas las convocatorias a través de telegramas, que es un sistema carísimo. Lo lógico es que cada Senador tuviera un portátil en su casa
--de los de verdad, no como el que tenía usted que era un portátil, no «portable»-- que le diera acceso directo a Internet, porque sólo en una legislatura se amortizaría su uso. Me gustaría que me respondiera en esta dirección o, más en general, si usted no cree que la Administración tendría que ir más deprisa.
Termino disculpándome porque tengo que ausentarme durante quince minutos.
No se lo tome como un desaire. En cualquier caso, como buenos internautas, voy a seguir virtualmente sus respuestas y espero estar en contacto a través de la red con usted.
Muchísimas gracias por su intervención, sus ideas, sus capacidades y su interés por nuestro trabajo.

El señor PRESIDENTE: Gracias, Señoría.
Permítame que, al hilo de su intervención, aclare a la Comisión que en la última reunión de Mesa y Portavoces se acordó que la Mesa solicitara a la Cámara que los Senadores de la Comisión Internet, que voluntariamente lo desearan, actuaran de manera experimental recibiendo sus citaciones para cualquier actividad del Senado por correo electrónico y no por telegrama.
Informo a Su Señoría de que dicho acuerdo de la Mesa y Portavoces de esta Comisión ya ha sido cursado a la Mesa de la Cámara.
Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra don Pedro Calvo.

El señor CALVO POCH: Señor Presidente, señorías, quisiera dar la bienvenida al señor Pardos y agradecerle su intervención. Me gustaría tener la oportunidad de comentar con él algunas de las cuestiones que ha suscitado.
Como bien recordaba el señor Varela, usted nos ha nombrado el cambio climático, la transferencia cultural y la inestabilidad financiera, como tres eventos que le preocupan de este final de siglo, y es el momento ideal de hacerlo ya que estamos en las postrimerías del siglo XX. Quizá por ello, no es una casualidad que la ciudad de Pittsburgh sea líder en una de las cuestiones que usted ha tratado. La transformación de esta ciudad ha sido asombrosa, y yo he tenido la oportunidad de comprobarlo.
Ha pasado de ser una ciudad absolutamente sucia, a causa de la industria del acero, a ser la tercera ciudad más limpia del mundo y, según el ranking de los americanos, la tercera ciudad en donde vivir puede ser más agradable.
A su vez, la Universidad Carnegie Mellon es una de las punteras en nuevas tecnologías. Quizá no sea una casualidad que una ciudad que se preocupe de una cosa, se preocupe a la vez de la otra. Además, Pittsburgh ha tenido desde siempre una tolerancia, por lo menos en materia religiosa, impresionante. Allí cada uno es, como se dice aquí, de su padre y de su madre. Yo creo en ese espíritu cívico y una ciudad cuando tiene una fuerza humana detrás, es capaz de despuntar. Por tanto, coincido completamente con la reflexión que ha hecho, salvo que yo, además de creer que Internet está en medio de todo esto, considero que Internet además de ser una consecuencia de la globalización, es también uno de sus propios motores. Si ese mundo global que nos aventuraba McLuhan ha impulsado Internet, en estos momentos, se ha convertido en uno de los mayores motores de ese proceso de globalización, en donde está incluida esa inestabilidad financiera, porque no todos los efectos de la globalización tienen que ser positivos o, por lo menos, agradables desde el primer momento.
Se ha mencionado que los políticos tenemos muchas responsabilidades y que debemos intentar gestionar el futuro. Creo que la actividad política, tanto si se hace desde un puesto de la Administración, como desde un puesto en representación del electorado, es una mezcla de imaginación y de rebeldía; imaginación para poder soñar y diseñar algo mejor, que es lo que se conoce como tener ideas, proyectos y programas, y rebeldía para poder cuestionar lo existente. La mezcla de ambas cosas es lo que los internautas han encontrado para volver a confiar en la política, para que aquellos que se han acercado al Senado y han visto el trabajo que se está desarrollando en el seno de esta Comisión hayan podido volver a confiar en la política o, mejor dicho, en los políticos, porque la política es mucho más de lo poco que representamos los políticos dentro de ella. Pero ese elemento de imaginación y rebeldía que esta Comisión lleva dentro de sí, es el que ha animado a mucha gente cívica pero poco participativa en los sistemas tradicionales de representación popular, que en estos momentos estaba un poco alejada, que no aletargada.
No conocía el informe de la Universidad de Pittsburgh sobre «El ciudadano digital». Esas dudas sobre si Internet produce sólo efectos buenos o también malos, son las mismas que mantienen Negroponte y Sartori. ¿Las nuevas tecnologías eliminan la capacidad cognitiva del hombre para poder interpretar aquello en lo que, hasta ahora, se basaba el lenguaje humano? Esto es, a grandes rasgos, lo que viene a decir la apocalíptica opinión de Sartori quien, por cierto, estará en España el próximo día 10 de diciembre, invitado por el Congreso de los Diputados, en defensa de la representación. Me gustaría conocer más su opinión, no tanto en referencia al informe de la Universidad de Pittsburgh, como a la polémica que este gran gurú de la red, como es Negroponte, tiene con este gran antigurú de la red que es el señor Sartori y, sin embargo, gran jurista y, como se suele decir, de reconocido prestigio.

Me gustaría enfatizar sobre una pregunta que ya se le ha hecho, no tanto desde el punto de vista de la tarifa plana --dado que después de la visión que usted nos ha querido dar con su conferencia, probablemente preguntarle por las pesetas me resultaría, por decirlo de alguna manera, vulgar pero, sin duda, es algo preocupante para los usuarios--, sino desde el punto de vista del derecho de acceso, porque quizá lo ha tocado, pero sólo de forma tangencial. Es decir, ¿qué representa para usted el derecho de acceso a las redes de comunicación? ¿Qué representa el hecho de que esta nueva tecnología no venga a incidir y a provocar nuevas marginaciones --algunas ya existentes y otras nuevas-- sociales, culturales, educacionales, geográficas, marginaciones de toda índole? El derecho de acceso tiene mucho que ver, en la medida en la que se interprete que el acceso a Internet es un derecho, para poder solventar precisamente todas estas marginaciones. Si estamos de acuerdo en la definición que usted ha dado de Internet como un gran impacto social, tiene que servirnos, no sólo para provocar nuevas situaciones, sino para corregir las anteriores. Este es uno de los grandes retos de esta Comisión. Por eso, la expresión más gráfica que podemos tener para trasladarlo hacia fuera es la discusión que tenemos ahora mismo en España sobre la tarifa plana, que no nos la hemos inventado nosotros --ni siquiera va a tener el gusto Telefónica de habérsela inventado--, sino que ha surgido de la propia creatividad cívica que tiene la red, porque la demanda de la tarifa plana, las dos huelgas y la próxima que se avecina solicitando la tarifa plana por parte de los internautas, no nace de ninguna organización o institución en concreto, sino pura y simplemente del interés individual de cada uno de los internautas.
Nada más y muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Tiene la palabra el señor Embajador, para contestar a las preguntas que le han realizado.

El señor EMBAJADOR DE ESPAÑA EN DINAMARCA Y MIEMBRO DEL CONSEJO DE ADMINISTRACION DE LA «INTERNET SOCIETY» (Pardos Pérez): Si a mí me dicen hace un año que iba a asistir a esta Comisión no me lo creo. (El señor Vicepresidente, Ruiz-Ayúcar Alonso, ocupa la Presidencia.) Su propia existencia me parece un síntoma importante de madurez política.
Voy a resumir en dos o tres contestaciones las preguntas que me han formulado, porque creo que todas van en la misma línea. En relación con las preguntas del Senador Varela, de Convergència i Unió referente a la Red de Cieza. También contestaré a la pregunta que me ha hecho el Senador del Partido Socialista, señor Mòdol sobre la Internet y la globalización, para hacer luego algunos comentarios sobre la Tarifa Plana y mi admiración por muchas de las actuaciones que se están haciendo hoy en día desde esta Comisión.
Senador Mòdol, creo que la Universidad está haciendo cosas importantes.
Las matrículas se han empezado a hacer ya por ordenador y con buen éxito.
Yo estuve en Lovaina, el pasado septiembre, en el EUROCALL '98 y fui a ver donde se hacían las inscripciones universitarias, comprobando que todos los estudiantes debían hacerlas por ordenador, pero desde las propias oficinas de la Universidad. En la Universidad de Murcia, sin ir más lejos, se han hecho desde casa, se ha creado una tarjeta inteligente que identifica la entrada en el ordenador, que señala una pequeña cantidad que se puede gastar y que da acceso a las materias de cada cual.
Es decir, que la universidad española está entrando en el tema digital.
No tengo claro el lugar en el que está la investigación. Un punto de referencia a tener muy en cuenta sería el flujo constante entre universidades norteamericanas, españolas, latinoamericanas... etc. En Iberoamérica hay países con un gran desarrollo digital. Entre Buenos Aires y Santiago de Chile existe ya una línea de banda ancha que está funcionando muy bien. Yo participé el pasado noviembre en el Comité España-EE. UU. en Washington sobre una «Internet en Español» y desde allí lanzamos el reto de la construcción del «Iberoamerican-backbone», gran red que Telefónica podría construir. Esto sería un gran logro para la investigación y el desarrollo de tecnologías al respecto. Pero las universidades españolas, aparte de utilizar nuevas tecnologías para las matrículas, están planteándose aulas a distancia que sean hasta capaces de conferir títulos universitarios. Quizás no vayamos al ritmo que Japón en estos temas, pero hay cosas muy concretas que nos pueden dar satisfacción.
Hay otra pregunta en relación a lo que podría haber fallado en Ciez@net.
Yo creo sinceramente que no ha fallado, porque Cieza@net está en pleno proceso evolutivo. Si en determinados municipios o comunidades españolas aflora un deseo manifiesto y explícito de establecer una red cívica eletrónica, basado en datos muy concretos como crear un servidor, establecer un «listserver» con varias personas en ese «listserver» y tener una actividad considerable, entonces hay materia suficiente y debería iniciarse el montaje de una red. Pero si además de ese movimiento ciudadano se crea una Comisión de Coordinación en la que están representadas las fuerzas políticas, económicas, comerciales, las educativas y los servicios municipales, hay que ir más adelante y continuar. Ahora bien, si el tema se burocratiza, si se establecen demasiadas comisiones, gerencias, comités consultivos, asesorías especiales..., etc., el tema se seca, porque los que han creado las iniciativas desde la base ven que sus informes no avanzan. El problema de la burocratización es que no se vaya a lo esencial, que es dar confianza y apoyar a los movimientos creadores de redes cívicas, originalmente dinámicos pero debidamente coordinados con las fuerzas locales. Creo que éste es el camino para hacer una red ciudadana. Esta simbiosis no es fácil, especialmente en lugares pequeños, pero extrapolando a nivel nacional podrían producirse positivas conclusiones. Pero hay más, en el caso específico de Cieza, la construcción de una red de comunicación electrónica podría recoger además una realidad ecológica muy coherente
--que siempre debe tenerse en cuenta en todo movimiento de redes cívicas-- que en este caso es la Vega Alta del Río Segura, en donde todavía conviven infraestructuras naturales
y elementos biológicos muy bien conservados en una zona en donde el proceso de desertificación es evidente. Construir pues, sobre este valle una red electrónica de comunicación y defensa del medio ambiente, de información y de educación, pueden ser elementos muy reales sobre los que apoyarnos. Mi impresión es que al ritmo que va Ciez@net, tengo mucha confianza en que se pueda convertir, en poco tiempo, en un excelente laboratorio de experiencias traspasables a otros supuestos en la Región de Murcia.
Me preguntaban ustedes además si la Internet surge en medio de los grandes problemas globales o, por el contrario, estos temas provocan el nacimiento de la red de redes. El Profesor canadiense Marshall McLuhan tuvo una visión de la globalización, en torno a los años 50 y 60, como nadie la había tenido antes. Quien se pone ante un ordenador conectado a la red, siente y recibe dos impulsos: el primero es que su visión de la realidad se globaliza y en cierto modo se hace planetaria y sin fronteras. El segundo efecto es el de anclarse y enraizarse cada vez más en el lugar donde se está, sencillamente porque al ser cada día mayor la globalización, cada día se necesita más la regionalización, la municipalización y hasta el mismo barrio. Estos dos elementos son absolutamente complementarios, no son opuestos. No es de extrañar que ante graves problemas globales lo primero que haya que hacer es enterarse de que existen y de su gravedad. Esta información se da normalmente en la Internet. Hay motivaciones que llevan de lo global a lo regional y local.
Esto puede hacerlo la Internet utilizando contenidos sólidos.
En relación con la tarifa plana, les aseguro que si alguna vez hubiera sido Senador me hubiera gustado hacer lo que han hecho ustedes.
Telefónica es una compañía competitiva, importante en el mundo, ha logrado un mercado americano muy serio. Entonces, ¿cómo es posible que desde este nivel no vea que cuantas más llamadas y cuantas más posibilidades de conexiones se hagan a la Internet más ingresos va a tener y que si las tarifas son caras y se hacen prohibitivas, sencillamente no las va a tener? Por otra parte, el derecho de acceso a la Internet podría casi incluirse en uno de los derechos que, para el siglo XXI, podría muy bien definirse como un derecho de la humanidad.
Pero no creo que la discusión venga por aquí, sino porque quizá Telefónica no quiere ver que los importantes beneficios que ha obtenido debería dedicarlos a infraestructuras de cable y que tiene que comenzar a cablear con fibra óptica, como ha hecho MCI, BIT o Deutsche Telekom.
Telefónica debe darse cuenta de que si quiere estar en el mercado liberalizado tiene que ser competitiva y que cuando tengamos el modem cable generalizado ya no entraremos ni siquiera en discusiones de tarifas planas. Pero Telefónica es esencialmente un servicio de voz, que ha llegado a todos los pueblos de España, aun a los más pequeños y apartados. Hacia el fin de la década de los 80 Telefónica admitió un servicio nuevo, el fax, apoyado en su red de servicio de voz, porque se medía también por tiempo de consumo. Pero la conexión a la Internet no es igual. La Internet piensa en unos servicios más allá de la voz: se hace una llamada y se envía un paquete de datos, un correo electrónico o sencillamente se navega, y Telefónica cuando piense en dar la conexión y en poner las tarifas, está utilizando todavía el esquema del servicio de voz. Se impone, por tanto, invertir los beneficios en infraestructura porque, además, en el ejercicio de la libre competencia, si no las pone lo hará otra compañía lo que naturalmente repercutirá en sus tarifas y...
nos iremos a ella.
Saben ustedes muy bien que la huelga de los internautas ha tenido unas repercusiones internacionales interesantes y que se ha conocido muy bien en Dinamarca. No olviden sus señorías la intervención de la asesora del gobierno norteamericano que estuvo aquí, la señora Laura B. Sherman, cuando les dijo que por 30 dólares en Estados Unidos se tiene una ilimitada conexión a la Internet, renovable cada seis años, pero piensen ustedes en los servicios de infraestructuras que se tienen en los Estados Unidos, y en concreto la citada compañía MCI, que sólo da servicio a la Internet y exclusivamente por cable.
Respecto a los valores que mantiene el ciudadano digital, creo que es un tema al que tenemos que echarle imaginación por un motivo esencial y es que los gérmenes de lo que vaya a pasar dentro de dos o tres años están aquí hoy. Como decía usted muy bien, si no se tiene un cierto nivel de optimismo no se puede hacer ninguna función pública y un plan de modernización de la Administración no es una utopía. Establecer en los ayuntamientos españoles unos equipos que cuenten, dependiendo del caso, de veinte, cien o doscientos ordenadores para prácticas cotidianas no me parece en este momento nada imposible aunque habría que darse un paseo por la Administración y ver el material actual.
En el Ministerio de Asuntos Exteriores pusimos el primer procesador de textos en 1983. En aquella época, pronunciar la palabra software era casi blasfemar. Han pasado quince años y la Administración trabaja con la informática, pero ¿con qué equipos? El problema está también en cómo se lleva a cabo la formación partiendo de la realidad actual. No creo que sea tan difícil hacer un plan de formación por etapas sucesivas porque, en primer lugar, la tecnología es cada vez más fácil, en segundo lugar, es más barata y en tercer lugar, porque los cuadros de la Administración se rejuvenecen, lo que es importante. Es una maravilla que el padre de su señoría esté utilizando el ordenador a sus 74 años, pero para una persona que ha estado trabajando toda la vida de una determinada manera, es un «shock» cambiar.
En mi caso concreto, en Asuntos Exteriores dependemos esencialmente de la información, porque somos fundamentalmente y sobre todo información y si un Departamento necesita tener unos sistemas ágiles de información es la función en el exterior. En primer lugar, porque es nuestra base de trabajo. Un Embajador es quien envía, con precisión, la información al Gobierno y el que puntualmente la recibe y la transmite, por tanto no debería recibir yo entre las 12:00 y las 13:00 horas el resumen de la prensa española del día. Afortunadamente tenemos las noticias del Canal 24 horas y el internacional de RTVE. En segundo lugar, nuestras oficinas en el exterior se duplican o
triplican y un modo de evitar la duplicidad sería poder contar con unos espacios operativos en la Internet.
Respecto a las infraestructuras del servicio exterior, les podría decir que están al nivel general de lo que da el país, pero hay que dejar constancia de que los servicios comerciales y de turismo en el exterior, porque lo necesitan, han ido por delante en la información y tienen, a mi entender, las mejores infraestructuras y servicios de comunicación electrónica.
Yo acabo de montar una página, que es un experimento, y que les muestro a ustedes como primicia. (El señor Pardos Pérez muestra a los señores Senadores, desde la conexión a la Internet, la página que ha diseñado.) Naturalmente es una página que tengo en un servidor cuyo URL no es público, pues estamos en un puro período de ensayo de lo que podría ser «La Embajada de España «on-line» en Dinamarca». Está redactado en tres idiomas: español, danés e inglés. Es la última de las páginas de mis consejerías en Dinamarca, tras la de turismo, la consejería comercial y la de asuntos laborales y sociales. Pueden ustedes observar todas las conexiones existentes a las oficinas sectoriales, un último recuadro a la izquierda donde pensamos establecer un vínculo a la Agencia EFE, otro central en donde aparece la página de las Embajadas Iberoamericanas en Dinamarca y en el de la izquierda queremos colocar una ventana para atender las sugerencias o consultas de la colonia española. La página de turismo ya está operativa, ofreciendo información general, la dirección de la oficina, su correo electrónico, un formulario para conocer qué tipo de información se solicita, reservas de vuelos en Iberia, horario de trenes... etc. Se ha hecho un vínculo a «Sí, Spain» y «Tourspain» y se describe después todo el panorama autonómico, con su turismo, región por región, utilizando el mapa interactivo que en su día publicó el Web de La Moncloa. Se continúa con una información general sobre nuestra historia, cultura, lugares donde se puede estar en España y finalmente hasta pueden hacerse las reservas en los Paradores Nacionales.
Las páginas de las oficinas comercial y de asuntos laborales y sociales, están igualmente operativas.
Todo esto no es más que un ensayo y un proyecto de la utilización de la Internet en una representación en el exterior. Es indudable que si este proyecto pudiera hacerse en otras Embajadas tendríamos como mínimo dos beneficios. El primero sería incrementar enormemente nuestra capacidad de ofrecer información sobre España y, al estar además en un servidor local, el acceso desde los buscadores de cada país harían mucho más fácil encontrar nuestras informaciones. En segundo lugar se evitaría más fácilmente la posible duplicidad sectorial.
En definitiva, he tenido mucho gusto de poderles mostrar este proyecto y de ofrecérselo esta tarde como una primicia en esta Cámara.
Creo que he contestado a todos los temas y no les entretengo más. Si quieren ustedes ya saben donde me tienen a su disposición.

El señor VICEPRESIDENTE (Ruiz-Ayúcar Alonso): Muchas gracias, señor Pardos.
A continuación, tiene la palabra el señor Lavilla.
El señor LAVILLA MARTINEZ: Muchas gracias, señor Presidente. (El señor Presidente ocupa la Presidencia.) Le quiero agradecer al señor Pardos su exposición, que ha coronado con la presentación de esta página que, de alguna forma, demuestra el servicio que está haciendo a nuestro país y marca una dirección en la que avanzar en el conjunto de embajadas pilotadas por el Ministerio de Asuntos Exteriores.
Quisiera realizar algunas preguntas en relación con unas afirmaciones que ha realizado y que me parecen muy interesantes. Por ejemplo, usted ha dicho que debería de ser un derecho universal el conectarse a la información y yo añadiría también el derecho a la comunicación. Si observamos el grado de acceso a nivel territorial, en España, vemos que, incluso en este momento que acabamos de despegar, hay notables diferencias entre los distintos territorios: hay unos que se aproximan al 8 por ciento, como Cataluña, Navarra, Valencia y, sin embargo, otros no llegan al 4 por ciento. Es decir, estamos viendo que las nuevas tecnologías pueden ser un elemento corrector de desigualdades para territorios desfavorecidos --procedo de una tierra próxima a Aragón, en la zona del Moncayo, en Soria--, pero también vemos que puede ser un elemento para incrementarlas. Me gustaría que me dijera por su experiencia, demostrada en la exposición que nos ha realizado, y por el conocimiento internacional que tiene, qué podríamos hacer en España para aprovechar estas nuevas tecnologías y que ese elemento fuese corrector de desigualdades y no que las incrementase.
Si observamos el uso por edades, utilizando los datos que se ofrecían en una página Web, el otro día, vemos que el 36 por ciento de la población, los menores de 34 años, supone el 70 por ciento de los usuarios. Es decir, Internet lo utilizan sobre todo personas menores de 34 años. Por eso me ha encantado la defensa que ha hecho de la tarifa plana, puesto que nos estamos jugando, sobre todo, un factor básico para la educación de nuestros jóvenes porque el acceso si es caro se lo estamos limitando porque, en general, no tienen muchos recursos. Entonces, ese derecho universal a conectarse e informarse, del que usted hablaba, y el de la comunicación, que yo añado, se ve gravemente limitado en una banda de edad que, precisamente, es el futuro de nuestro país y de cualquier otro.
Por otro lado, observando los datos, veía que había también una desigualdad en cuanto a sexos. El 71 por ciento que usa la red son hombres y tan sólo el 29 por ciento son mujeres. Me gustaría preguntarle desde su experiencia a qué cree que se debe esta desigualdad en el uso de las redes.
Por otra parte, no puedo evitar decirle que el otro día una maestra compañera mía --yo soy docente--, cogiendo el ejemplo que usted realizaba, me decía que el Ministerio de Educación había sacado un curso de Aldea Digital, en el que no hay mucho dispendio porque prácticamente es una modificación de crédito y no ha habido un incremento presupuestario. Ella sale a las cuatro o a las cinco de la tarde, tiene que realizar una hora de desplazamiento hasta el CPR, ubicado por supuesto en la capital, que es donde están los ordenadores, y después de dos o tres horas de
curso vuelve a casa sobre las diez o las once de la noche. Evidentemente, si les sometemos a estos procesos, de forma que más que de formación serían de tortura, a los profesores, es difícil motivarles a que se formen.
Además quiero comentar un caso práctico, que para mí es fundamental, y es que, sobre todo, en la enseñanza primaria mientras no sea útil ni práctico para el profesor utilizar esas nuevas tecnologías, con los servicios, los instrumentos y la velocidad de la red, no lo va a hacer porque, lógicamente, la clase se le va, es decir, no se puede estar esperando quince minutos para acceder, como le pasó a otro profesor compañero mío.
También me gustaría plantearle dos preguntas, que nos ha remitido una estudiante de Amposta --perdone que no le diga el nombre porque me he olvidado la hoja-- al foro que tenemos abierto en el Senado. Una de ellas era el grado de utilización en nuestras administraciones y yo me permito ampliar la pregunta, por el conocimiento internacional que usted tiene, pidiéndole el grado de utilización en comparación con otros países. La otra cuestión que me planteaba --creo que usted ya la ha contestado en profundidad, pero quiero reiterársela por corresponder a la atención de estudiante y plasmar lo que ella ha planteado-- era si considerábamos que este foro y esta Comisión pueden favorecer la proximidad de los ciudadanos al Senado.
Sólo me queda reiterar el agradecimiento por la brillante, pedagógica y clara exposición, rematada al final con un ejemplo práctico.
Nada más y muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, Señoría.
Tiene la palabra el señor Embajador.

El señor EMBAJADOR DE ESPAÑA EN DINAMARCA Y MIEMBRO DEL CONSEJO DE ADMINISTRACION DE LA «INTERNET SOCIETY» (Pardos Pérez): No saben ustedes la cantidad de energía que me están pasando. Pienso que quizás podría ser mutuo y en ese caso tendríamos una buena referencia para el .
La primera pregunta que me ha hecho es todo un clásico, pero a su vez también básica: La Internet ¿aumenta la diferencia entre los que tienen y los que no tienen? Desde luego las nuevas tecnologías no son la panacea pero permítanme que le conteste citándoles dos casos muy diversos.
Desde su creación en 1992, la «Internet Society» se puso como objetivo dar conexión al mundo entero. Hoy no nos quedan más que dos países, Libia y Mongolia y sólo por motivaciones políticas, no técnicas. En los países en desarrollo, la Internet ha superado barreras de conexión impensables.
Baste citarles el caso de Uganda, en donde se acaba de constituir un Capítulo de la «Internet Society» con la ayuda del de Ginebra, especialmente integrado por funcionarios del CERN. Se pensó que la energía producida por la batería de un automóvil podría ayudar la conexión a un satélite de órbita baja, de muy escaso costo (unos 5.000 dólares). Ahora bien, una vez conectados ¿resuelve eso los problemas de Uganda? Evidentemente no, pero si la conexión a los ordenadores se prolonga y aumenta, nada impide que los ugandeses puedan recibir, cada día más, una educación sobre cultivos autóctonos, pongo por caso, que sin duda pueda lograr serias transformaciones. Lo que sí les aseguro es que a Uganda vamos a llegar antes y más fácil con la Internet que teniendo líneas o metiendo cable.
En Copenhague acabamos de terminar, el pasado viernes, la Página de las «Embajadas Iberoamericanas en Dinamarca» en colaboración con la asociación de «Profesores de Español». En ella las 11 Embajadas allí residentes hemos puesto bajo la rúbrica de cada país, todos nuestros órganos de gobierno, Presidencia, Ministerios de Asuntos Exteriores, Economía y Comercio, Cultura --con especial énfasis en la enseñanza del español y el portugués-- nuestros medios de comunicación diarios, etcétera. Toda esta información mantenida al día por nuestros respectivos países, permitirá lecturas nacionales de temas tan delicados como el de Augusto Pinochet o de Fidel Castro. Los Embajadores del grupo no sólo no tendremos ningún conflicto porque lo que hacemos con esta Página en la Internet es reproducir y facilitar a la opinión pública danesa, donde se habla cada día más español, las opiniones más diversas, desde cada uno de nuestros países, sobre la actualidad.
Por otra parte, la lectura de informaciones en la Internet en Dinamarca tiene un alto índice, quizás el tercero en el mundo. Sirva este ejemplo:
hacia el mes de mayo se desarrolló una importante huelga de transportes que tuvo muchas repercusiones. No había combustibles y nos quedamos sin periódicos porque no se podían distribuir. Esto incrementó el hábito de leer «on-line» casi a un nivel de un 25 por ciento de la población danesa, que se continúa hoy en día. Otro dato interesante: En la Embajada hicimos un concierto en homenaje a García Lorca y los anuncios se hicieron en la prensa vía Internet. Tuvimos un lleno total. Con todo ello quiero decir que la expansión en los usos cívicos de la Internet, como puede ser el caso de nuestra «Página de las Embajadas Iberoamericanas» en Dinamarca, puede ser un tema importante en la difusión y los horizontes de nuestra presencia internacional.
Es una cuestión de educación progresiva, de cultura y mi impresión es que hemos avanzado mucho.
Nada más y muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchísimas gracias, Embajador.
Creo que no sólo ha sido una comparecencia dinámica, entretenida, interesante y novedosa, sino que, por encima de todo, ha sido un honor para esta Comisión tenerle aquí esta tarde.
Se levanta la sesión.

Eran las dieciocho horas y treinta y cinco minutos.