ORDEN DEL DIA:
--Elección del Vicepresidente Primero y del Secretario Primero de la Comisión. (Número de expediente 541/000015).
Comparecencia del Ministro de Ciencia y Tecnología, Excmo. Sr. D. Josep Piqué i Camps:
--A petición propia, para informar sobre las líneas generales de su Departamento. (Número de expediente 711/000322).
--A petición de doña Antonia Aranega Jiménez para que explique las líneas de actuación previstas para su Ministerio. (Número de expediente 711/000316).
--A petición del Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos, para que informe sobre el proceso de liberalización de las telecomunicaciones. (Número de expediente 711/000320).
Se abre la sesión a las once horas.
El señor PRESIDENTE: Señorías, se abre la sesión de la Comisión de Ciencia y Tecnología.
--ELECCION DEL VICEPRESIDENTE PRIMERO Y DEL SECRETARIO PRIMERO DE LA COMISION (541/000015).
El señor PRESIDENTE: El primer punto del orden del día es la elección del Vicepresidente Primero y del Secretario Primero de la Mesa de la Comisión.
Estando vacante el puesto de Vicepresidente 1º, por renuncia del Senador Seva Martínez, procede elegir a un senador para cubrir dicho puesto.
En primer lugar, quería que constase en acta, en nombre de la Comisión, el agradecimiento al ex senador Seva por los servicios prestados a la misma a lo largo de estos aproximadamente dos años en que ha estado desempeñando el puesto.
Existe una propuesta del Grupo Parlamentario Popular que dice así:
Vacante la Vicepresidencia 1ª en la Mesa de esta Comisión: el Grupo Parlamentario Popular propone como candidata para ser elegida a la senadora doña Eva Navarro González; firmado por el portavoz, senador Abejón, y con el visto bueno del portavoz, don Esteban González Pons.
¿Hay alguna otra propuesta? (Pausa.) ¿La aprobamos por asentimiento o hace falta votación? (Pausa.) Queda elegida la senadora Navarro Vicepresidenta 1ª de la Mesa, que a continuación puede ocupar su puesto.
Está vacante la Secretaría 1ª de la Mesa y asimismo existe una propuesta del Grupo Parlamentario Popular que dice lo siguiente: Vacante la Secretaría 1ª de la Mesa de esta Comisión, el Grupo Parlamentario Popular propone como candidato para ser elegido al senador don Juan Emilio Antón Rueda.
¿Hay alguna otra propuesta? (Pausa.) ¿La podemos, entonces, dar por aprobada? (Pausa.) Le pedimos al señor Antón que pase a ocupar su puesto en la Mesa y le damos la bienvenida.
Tiene la palabra la senadora Navarro.
La señora NAVARRO GONZALEZ: Sólo quiero agradecer la confianza de los miembros de la Comisión de Ciencia y Tecnología por la designación de la Vicepresidencia. Como siempre, seguiremos con el mismo ritmo de trabajo.
También quiero dar la bienvenida a la Mesa al señor Antón.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senadora Navarro.
Tiene la palabra el senador Antón.
El señor ANTON RUEDA: Al igual que ha hecho la senadora Navarro, quiero agradecer a toda la Comisión la confianza que me prestan, que yo voy a intentar hacer válida trabajando lo máximo posible para que al final de la legislatura la Comisión haya realizado un trabajo eficaz.
Nada más y muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Señorías, el motivo por el que hemos convocado la Comisión media hora antes es porque se solicitó votación formal con urna y papeletas. Lo que ahora propongo, si sus señorías lo aceptan, es suspender la sesión y celebrar la reunión de Mesa y Portavoces.
Pido disculpas a los senadores y senadoras que no son miembros de Mesa y Portavoces. A continuación vamos a reunirnos hasta las 11 y media en punto, en que reanudaremos la sesión, si el Ministro es puntual. (Pausa.)
COMPARECENCIA DEL SEÑOR MINISTRO DE CIENCIA Y TECNOLOGIA:
--A PETICION PROPIA, PARA INFORMAR SOBRE LAS LINEAS GENERALES DE SU DEPARTAMENTO (711/000322).
--A PETICION DE DOÑA ANTONIA ARANEGA JIMENEZ (GPS), PARA QUE EXPLIQUE LAS LINEAS DE ACTUACION PREVISTAS PARA SU MINISTERIO (711/000316).
--A PETICION DEL GRUPO PARLAMENTARIO DE SENADORES NACIONALISTAS VASCOS, PARA QUE INFORME SOBRE EL PROCESO DE LIBERALIZACION DE LAS TELECOMUNICACIONES (711/000320).
El señor PRESIDENTE: Buenos días de nuevo. Se reanuda la sesión de la Comisión de Ciencia y Tecnología con la comparecencia del señor Ministro de Ciencia y Tecnología, por primera vez ante esta Comisión. En nombre de la Comisión le damos la bienvenida y le deseamos éxito en beneficio del impulso y desarrollo de la investigación científica y técnica en España.
La comparecencia ha sido solicitada a petición propia, asó como a solicitud de la senadora Aranega para que explique las líneas de actuación previstas para su Ministerio, y también a petición del senador Albistur, del Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos, para que informe sobre el proceso de liberalización de las telecomunicaciones.
Si sus señorías están de acuerdo, así como el señor Ministro, procede, por racionalidad, una exposición general y posteriormente la contestación a la comparecencia del Senador Albistur.
Tiene la palabra el señor Ministro de Ciencia y Tecnología.
El señor MINISTRO DE CIENCIA Y TECNOLOGIA (Piqué i Camps): Muchísimas gracias, señor Presidente, por sus amables palabras de bienvenida.
Señorías, buenos días a todos. Antes de iniciar mi intervención, corresponde que felicite a los nuevos Vicepresidente
Primero, senadora Navarro, y al Secretario Primero de la Mesa, senador Antón Rueda. Asimismo, deseo expresar mi satisfacción por comparecer ante esta Comisión.
Es mi primera comparecencia y, como ya se ha dicho, espero que suponga el inicio de una cooperación y de un diálogo fructífero en todas las cuestiones que afectan a las competencias del Ministerio que son de importancia vital y estratégica para el futuro de nuestro país; que mejore nuestra capacidad de investigación científica, que nuestros sectores industriales tengan el marco adecuado para seguir creciendo y generando empleo o que el sector de las telecomunicaciones pueda avanzar en la dirección de ir conformando la sociedad de la información en España, pues me parece que son objetivos compartidos por todos. Por lo tanto, el éxito de las políticas del Ministerio es un éxito que es de todos, del conjunto de los ciudadanos en beneficio de la cohesión de nuestro país y de su bienestar.
Hechos estos comentarios iniciales, indefectiblemente, antes de hacer la exposición de cuáles son las líneas de la política del Ministerio que estamos impulsando, vale la pena hacer un breve resumen de la coyuntura, del contexto en el cual nos movemos.
Haré una especial referencia al sector de las telecomunicaciones, no sólo en virtud de la petición del senador Albistur, sino también porque considero que es absolutamente imprescindible desde el punto de vista de la política global del Ministerio, y en función del contexto iremos viendo cómo vamos desgranando toda una serie de medidas y de políticas que, insisto, estamos implementando.
Comenzaré por el contexto y por la situación de la I+D+I en nuestro país, es decir, de la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación.
Creo que no es hacer triunfalismo si digo que estamos mejorando y que en los últimos años se han aumentado los recursos públicos que se dedican a la I+D y, en general, el conjunto de los recursos; no en vano hemos llegado al porcentaje sobre el producto bruto más alto de toda nuestra historia, los crecimientos --sobre todo en los últimos años, 1999-2000-- son los más altos de nuestra historia y, lo que es mejor, son crecimientos que están significativamente por encima de la media europea.
Por lo tanto, estamos también en un proceso de convergencia con la media europea en términos reales en cuanto al gasto en I+D+I; no obstante, también debo decir, para que nadie crea que nos podemos sentir satisfechos, que estamos todavía muy lejos de donde tendríamos que estar.
En cualquier caso, para el año 2000 las estadísticas nos muestran que el gasto ascendió al 0,94 por ciento del producto bruto, es decir, 5.700 millones de euros, y el gasto en innovación tecnológica en España y en nuestras empresas supuso el mismo año el 1,67 por ciento del producto, representando más de 10.000 millones de euros.
En los últimos años, como decía, particularmente entre 1999 y 2000, los incrementos han sido superiores al 14 por ciento, y hay otro dato que me parece muy relevante, y es que el número de empresas innovadoras se ha duplicado en los dos últimos años y ahora alcanza el 20 por ciento del total de las empresas españolas. Hemos pasado del 10 prácticamente al 20 por ciento, lo que me parece que es un buen dato pero que, insisto, todavía nos aleja mucho de lo que deberían ser nuestros objetivos.
Por tanto, siendo todo esto positivo, no obsta para que tengamos que hacer un gran esfuerzo en investigación y desarrollo. Hay campos en los que estamos francamente bien o, por lo menos, podemos ofrecer resultados comparables con otros países. Me refiero, por ejemplo, al sector aeroespacial. Después lo comentaré con más detalle, pero hace un par de semanas tuve ocasión de asistir al lanzamiento del cuarto satélite de Hispasat, un satélite con tecnología española prácticamente en su totalidad y que fue todo un éxito, lo que es un buen reflejo de nuestra capacidad tecnológica en un sector tan concreto como el espacial.
Pero hay otros sectores en los que todavía tenemos que ver el resultado de los esfuerzos que se están haciendo y otros que, desde luego, requieren un esfuerzo decisivo.
Quisiera hablar un momento de la coyuntura. Todos estamos viendo cuál es el escenario económico mundial, marcado por la incertidumbre, por descensos muy significativos en los mercados de valores, por temores desde el punto de vista político, porque los datos que vienen de Estados Unidos todavía son contradictorios, porque Japón lleva ya más de una década en estancamiento y porque las principales economías europeas --y la economía alemana sería el ejemplo paradigmático-- están prácticamente estancadas. En el segundo trimestre de este año el PIB de la zona euro ha crecido en torno al 0,7 por ciento, lo que refleja un práctico estancamiento de la economía europea, que contrasta --y ahí está la parte positiva de la noticia--con el 2 por ciento de incremento que ha tenido la economía española en el mismo período. Por lo tanto, crecemos más del doble que el promedio de la Unión Europea y, en consecuencia, seguimos avanzando en el objetivo de la convergencia real, aunque es evidente que estamos viviendo una desaceleración.
Esta desaceleración se explica por el menor crecimiento de la demanda interna y, en nuestro caso, por la caída del crecimiento del mercado exterior, precisamente por la mala situación de las economías que constituyen nuestros principales clientes y nuestros principales proveedores.
Por todo ello, en los siete primeros meses de este año el índice de producción industrial ha tenido un ligero descenso, aunque tampoco es especialmente preocupante --la industria española resiste bien--. Estamos hablando de un descenso del 10,7 por ciento, que ha afectado de manera desigual a los diferentes sectores. La caída más importante ha sido en el sector de bienes de equipo y, en cambio, tanto los bienes de consumo como los bienes intermedios han tenido ligeros incrementos positivos.
También hay datos que nos permiten pensar que si se van resolviendo las incertidumbres de orden político que existen en estos momentos podemos ver el futuro con cierto optimismo. Por ejemplo, el comportamiento de los precios industriales, que sigue una senda por debajo de la trayectoria del IPC; el indicador de clima industrial, que es un indicador de futuro que recoge expectativas y que ha mejorado en diez puntos desde marzo hasta el pasado mes de agosto --pasaba de -10,7 a -1,1, prácticamente una
mejora de diez puntos--, y el último dato de producción industrial del mes de julio mostraba también un incremento, aunque muy ligero, del 0,1 por ciento.
Hay que ver cómo siguen evolucionando las cosas, cómo sigue evolucionando el entorno internacional, pero la suma de todos estos datos nos permite no ser especialmente pesimistas, aunque como es natural la situación tampoco nos permite ser especialmente optimistas.
Quiero hacer ahora un comentario un poco amplio relativo al sector de las telecomunicaciones porque este sector está en la base de nuestro futuro, está en la base de la incorporación de España a la sociedad de la información y, además, su peso sobre el producto bruto es ya de una importancia muy considerable, y dentro del producto industrial, como es lógico, todavía más.
El sector de las telecomunicaciones lleva unos años viviendo un proceso de liberalización muy intenso en todo el mundo, también en España y, como todo, ofrece luces y sombras, pero desde la perspectiva actual nos permite sacar algunas conclusiones respecto a las cosas que se han hecho y, sobre todo, respecto a las cosas que creo que se deben hacer de cara al futuro.
Muy brevemente, para no perder la perspectiva, les diré que hubo una primera fase de liberalización que se inició en el año 1996, en la que se establecen las bases de la liberalización y se crea un nuevo marco institucional --el ejemplo más claro es la creación de la Comisión Nacional del Mercado de las Telecomunicaciones-- y se pone fin al monopolio de la telefonía fija con la licencia de un segundo operador, después hay un tercero y después, como es sabido, se liberaliza el sector en su conjunto. También se había concedido con anterioridad una licencia para un nuevo operador de telefonía móvil y, con posterioridad, ha habido también otros operadores entrantes en ese subsector.
Hubo una segunda fase a partir del año 1998 con la aplicación de la Ley General de Telecomunicaciones que buscaba favorecer la competencia y, al mismo tiempo, fomentar la inversión en redes alternativas a las del operador dominante y, por lo tanto, redes de cable, redes de banda ancha, fibra óptica, en definitiva, infraestructuras que nos permitan ganar el reto de la sociedad de la información.
Hubo un desarrollo reglamentario muy rápido de esa Ley en materia de autorizaciones y licencias, pero también de interconexiones y numeración de servicio universal, así como de regulación de precios.
Quiero recordar que el 1º de enero del año 1998, en el ámbito de la Unión Europea, por decisión europea, la mayoría de los países liberalizan los mercados de telecomunicaciones y España espera once meses --lo hace a partir del 1º de diciembre de ese mismo año--, pero ese retraso no es comparable con el que habían pactado los gobiernos anteriores al año 1996, los gobiernos del Partido Socialista, con la propia Unión Europea de disponer de una moratoria de nada menos que cinco años para empezar la liberalización de las telecomunicaciones, de tal manera que si hubiéramos seguido con esa decisión hoy el sector de las telecomunicaciones en España sería un puro y estricto monopolio y no habría la menor competencia en ninguno de los sectores.
Después, con el Ministerio de Ciencia y Tecnología se aborda lo que podríamos llamar una tercera fase para profundizar en la liberalización del sector, tema esencial para lograr el pleno desarrollo de la sociedad de la información. Y destaco la decisión de abrir a la competencia el bucle local de abonado. Sin embargo, esta fase coincide a nivel internacional con la sobrevaloración de expectativas de los mercados de telecomunicaciones. Todos sabemos, en primer lugar, el enorme boom bursátil que después dio lugar a la debacle de las empresas «.com» y al llamado estallido de la burbuja tecnológica en todo el mundo, y también un tema específicamente europeo pero que ha contribuido a las actuales dificultades del sector, me refiero a los desorbitados precios de las subastas de la tercera generación de telefonía móvil en las UMTS, lo cual, unido a la desaceleración económica mundial, a los acontecimientos del 11 de septiembre, etcétera, han impactado de una manera muy dura sobre el sector en su perspectiva de ser motor de impulso del conjunto de la economía.
En cualquier caso, la situación es internacional, insisto en ello. Todos los días vemos noticias en los medios de comunicación sobre las dificultades que están pasando los operadores dominantes en países vecinos de nuestro entorno económico, lo que nos permite ver la situación de España de una manera ligeramente más positiva. Nuestra situación no es ni tan seria ni tan grave como la que pueda existir en otros países.
Nuestro operador dominante tiene un grado de salud financiera, de competitividad y de productividad que está entre los mejores del mundo, y se han dado pasos que permiten hablar de una importante competencia en el conjunto de los diferentes subsectores aunque con matices que después mencionaré. En cualquier caso, como prueba de esos avances quisiera citar algunos elementos.
El primero es el despliegue sin precedentes de las infraestructuras de telecomunicaciones alternativas y de la banda ancha, y como ejemplo de lo que estoy diciendo es que actualmente estamos liderando con Alemania el desarrollo de la tecnología ADSL. Hay ya más de 900.000 líneas instaladas de ADSL, es decir, de banda ancha, que han venido a sustituir el acceso a Internet por el par normal de cobre, por la línea convencional de banda estrecha, desarrollo que me parece de resaltar. También quiero mencionar la espectacular reducción operada en las tarifas; he tenido ocasión de enfatizar ese punto tanto en el Congreso de los Diputados como en diversos medios de comunicación. Las tarifas telefónicas básicas desde el año 1996 se han reducido en España nada menos que en un 52 por ciento nominal. Por tanto, estamos hablando de una reducción en términos reales que puede estar en torno al 70 por ciento de las mismas, que es, insisto, una reducción que no puede calificarse sino de espectacular.
Paralelamente a esta bajada de precios han ido apareciendo nuevos servicios de telecomunicaciones, con más calidad, con descensos en las facturas --vuelvo a insistir en ello--, aunque también debo decir que precisamente por la aparición de los nuevos servicios y en particular de la telefonía móvil el consumo de teléfono por parte de los españoles desde 1996 se ha más que duplicado. Por tanto, aunque en términos
nominales las tarifas hayan bajado a la mitad, dado que todos consumimos algo más del doble de teléfono que hace seis años, el impacto y la percepción que puedan tener los ciudadanos viene dada por la conjunción de esos dos factores.
También hemos establecido la regulación de la apertura del bucle local
--después comentaré una medida adicional que me parece tremendamente importante, el llamado bucle virtual de abonado, medida muy importante ya aprobada y que pondremos en marcha lo antes posible--. A lo largo de estos años también se han ido introduciendo operadores alternativos tanto en telefonía fija como en telefonía móvil, como a la hora de proveer datos, etcétera, en el sector audiovisual y, por tanto, se ha ido avanzando en la línea de disponer de una mayor competencia.
En el ámbito de la telefonía móvil quizá se encuentre el ejemplo más visible de esta revolución tecnológica que hemos vivido en estos últimos años. En 1996 había en España 400.000 teléfonos móviles y hoy hay 31 millones, lo que nos hace pensar a veces en cómo podíamos vivir los ciudadanos de este país sin ellos hace apenas seis años. Hoy, con una tasa de penetración aproximada del 80 por ciento, estamos hablando de una realidad completamente distinta. Desde luego, hay competencia en telefonía móvil. El permitir la portabilidad numérica ahí ha sido muy importante --también lo ha sido la aparición de operadores móviles virtuales--, y se han introducido servicios móviles de banda ancha, lo que se llama la generación dos y media, el GPRS, y se han adjudicado
--después podemos comentarlo porque todos sabemos cuál es la situación no sólo aquí sino en todo el mundo-- cuatro licencias de la denominada tercera generación, es decir, las licencias de UMTS.
En cualquier caso, a pesar de todos estos avances, un planteamiento realista me obliga a decir lo siguiente: la telefonía fija está estancada, incluso con una cierta desaceleración por una sola razón, en primer lugar porque los precios han bajado mucho, en segundo lugar porque la competencia principal de la telefonía fija es la telefonía móvil y con la tremenda expansión de ésta la telefonía fija ha quedado estancada, y en tercer lugar porque se está produciendo esa migración de banda estrecha a banda ancha para acceder a Internet a través de las ADSL, lo que también incide con claridad en ese estancamiento. En lo que a los móviles se refiere, es obvio que estamos llegando a un nivel de saturación. Es difícil que se sigan produciendo crecimientos de teléfonos móviles más allá de una tasa de penetración como la actual, del 80 por ciento, porque dicho de manera muy simplista pero a la vez muy gráfica, ello implicaría que todos los españoles mayores de diez años dispusieran de un teléfono móvil, con lo cual, como digo, la capacidad de crecimiento a partir de ahí es la que es. Por otra parte, existe la problemática de los retrasos en la comercialización efectiva de la tecnología de tercera generación.
Todo esto ha significado avances muy importantes en el sector, pero en estos momentos todo ello se va ralentizando a pesar de que en 2001 ha habido todavía creación neta de empleo en él, lo que es un buen dato, pero debo decir que hoy en día observo con preocupación y sigo con particular atención el impacto de la desaceleración de este sector en el sector industrial propiamente dicho, es decir, en el que produce equipos para el sector de telecomunicaciones.
Hay procesos de reestructuración en marcha en todo el mundo; hasta ahora no han afectado significativamente a nuestro país pero están empezando a afectar y, por tanto, es un tema que no quiero ocultar; por el contrario, quiero confirmar y reiterar que va a merecer una atención muy especial por parte del Ministerio y del propio Ministro. Todo eso me lleva a la siguiente reflexión: lo que tenemos que hacer en estas circunstancias es evitar esos movimientos pendulares a los que a veces somos tan proclives.
Antes de la ruptura de la burbuja tecnológica parecía que estábamos ante un proceso vertiginoso en el cual, aquellos que no se introdujesen en la sociedad de la información prácticamente en las semanas sucesivas, quedarían desplazados respecto del resto del mundo. Pero ahora no podemos caer en la tentación contraria poniéndonos a pensar que como esto no ha funcionado así debemos continuar con las actividades y con las actitudes tradicionales considerando que todo formaba parte de una clarísima exageración sin base alguna. Yo no tengo ninguna duda respecto de que el de la introducción de las nuevas tecnologías y el de la sociedad de la información es un proceso irreversible, además de una apuesta que debemos mantener sin ningún género de dudas con independencia de la coyuntura y de las fluctuaciones cíclicas. Porque sin duda alguna llegará la tercera generación en móviles, y algún día la televisión será digital --eso será pronto--, como también lo será la radio y, en definitiva, la sociedad de la información será una realidad.
A raíz de todo eso todo el mundo dice --es evidente que no es un proceso español, estamos hablando de un fenómeno general-- que se han cometido muchísimos errores, y es verdad. Las empresas han cometido errores en cuanto a definir sus estrategias y los diferentes gobiernos pueden haber cometido también errores en cuanto a sus esquemas regulatorios, pero yo creo que esos errores se centran sobre todo en los ritmos, en los plazos previstos y no tanto en la dirección; ésta es la correcta y, por tanto, lo que ahora tenemos que hacer es adecuarnos a los ritmos que se derivan del cambio de hábitos en los consumidores, de la propia evolución tecnológica y de los costes de los receptores para los diferentes subsectores para que podamos acceder a la sociedad de la información, etcétera, pero no creo que nos hayamos equivocado en la dirección, que debe quedar clara para todos nosotros.
Hecha esta contextualización voy a entrar propiamente en las líneas de actuación del Ministerio.
El Ministerio fue creado hace prácticamente dos años y medio fruto de un firme compromiso del Gobierno para reforzar el sistema ciencia-tecnología-industria-sociedad, sistema que nos parecía necesario integrar desde el punto de vista competencial en un Ministerio propio para, a partir de ahí, promover el pleno desarrollo de la sociedad de la información en España impulsando la innovación como fuente de competitividad. Creo que éste es un reto vital y estratégico, y sinceramente considero que la creación del
Ministerio ha sido una muy buena idea. De lo que se trata es de que implementemos las políticas necesarias para que nuestro sistema ciencia-tecnología-empresa-sociedad sea sólido y tenga el mismo nivel de modernidad que nuestro país ha conseguido en muchísimos otros ámbitos. En estas últimas décadas nuestro país es la historia de un éxito, pero es verdad que para consolidar ese éxito y para seguir siendo un país moderno y avanzado tecnológicamente, un país próspero y capaz de generar empleo en el futuro, necesitamos que nuestro sistema de ciencia-tecnología-industria-sociedad esté acorde y sea coherente con ello. En ese sentido, muchas veces tenemos que vencer elementos de nuestro subconsciente colectivo. Todavía está demasiado insertada en nuestra mentalidad colectiva la famosa frase unamuniana: «que inventen ellos», u otra que, a veces, se utiliza, como que investigar en España es llorar. Creo que no es así, que no estamos tal mal como, a veces, se dice. Esas afirmaciones, yo creo que poco responsables, de que la investigación en España es prácticamente nula, no responden en absoluto a la realidad. Por ejemplo, ayer tuve ocasión de visitar el Parque Científico de la Universidad de Barcelona, el hospital Clínico y el Instituto de Investigaciones Biomédica August Pi i Sunyer y la verdad es que quedé muy gratamente impresionado de lo que se está haciendo, por ejemplo, en el terreno de la investigación biomédica en nuestro país, así como en la Universidad Autónoma de Madrid, donde hay un núcleo muy importante trabajando en ese sentido.
Por tanto, creo que tenemos que ser conscientes de que la realidad no es del todo satisfactoria, pero también de que se han producido muchos avances, eliminado muchas barreras y podemos todavía, sin ninguna duda, ganar esta apuesta, si hacemos las cosas bien.
Quisiera formular al respecto lo que podrían ser los objetivos del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Primero, crear un entorno favorable a la innovación, que fomente la competitividad empresarial y su nivel de internacionalización. Segundo, potenciar una investigación pública de calidad, que pueda competir internacionalmente. Tercero, articular la competitividad y la innovación en el mundo empresarial con la investigación y, por tanto, vertebrar los agentes del sistema, ciencia, tecnología, empresa, sociedad. Y cuarto, alcanzar, como es lógico, lo antes posible, el pleno desarrollo de la sociedad de la información en España.
Para ello es muy importante mantener un diálogo permanente, muy fluido y estrecho con todos los agentes implicados, buscando, si se me permite la expresión y podemos entrecomillarla, la complicidad de los mismos a la hora de implementar y articular las diferentes políticas. Me comprometo personalmente a que sea así, pero, además, de ser la expresión de una voluntad política, lo es también de una necesidad. Tenemos que empezar a discutir ya --el año 2003 finaliza el vigente-- de cara al año 2004 y sucesivos, el nuevo plan nacional de investigación científica, desarrollo e innovación tecnológica, que es un instrumento crucial de toda la política de la que estamos hablando. Ello implica que todos los investigadores, científicos, empresas, operadores del sector de telecomunicaciones, la industria, todos los actores del sistema, aporten sus ideas, su cuota de responsabilidad y, por tanto, todos nos hagamos corresponsables de estos grandes objetivos que estoy planteando.
Desde el punto de vista del Ministerio, para avanzar en la dirección de esos objetivos, que deben ser de todo el sistema, subdividiría las políticas del Ministerio en cuatro apartados: En primer lugar, una política de apoyo a la industria. Quiero decirlo con toda rotundidad: no hacer política industrial tradicional, sino moderna y acorde a las actuales circunstancias, que no tienen nada que ver con las que existían en años anteriores. En segundo lugar, una política dedicada a impulsar el desarrollo científico. En tercer lugar, políticas destinadas a articular de la mejor manera posible los dos ámbitos anteriores. Y, en cuarto lugar, políticas para desarrollar la sociedad de la información.
En cuanto a la primera, política industrial y tecnológica, creo que es importante que diseñemos y pongamos en práctica --como ya se está haciendo-- políticas que combinen de forma adecuada lo que llamaríamos las medidas de carácter horizontal, válidas para todos los sectores, industriales y de servicios, con acciones concretas que se adapten a las características y necesidades de sectores específicos, que pueden constituirse en sectores de arrastre del conjunto de la economía y de nuestro desarrollo tecnológico en sentido amplio.
Si nos centramos en las políticas de corte horizontal, creo que hay que poner un énfasis muy importante en la mejora del marco financiero en el que se mueven nuestras empresas innovadoras, de tal manera que facilitemos, desde el punto de vista financiero la inversión en innovación y, por tanto, que haya una mayor participación de las entidades financieras en esas inversiones en innovación que, por definición, tienen unos riesgos y plazos de maduración más largos que las inversiones en bienes de equipo convencionales, en formación de capital bruto.
Por todo ello, estamos trabajando en la mejora del sistema de garantías públicas, fundamentalmente para pequeñas y medianas empresas, que son las que tienen mayores dificultades para obtener avales bancarios en
--insisto-- inversiones con plazos de maduración y riesgos superiores a los convencionales.
Asimismo, en el pasado mes de junio se aprobó un real decreto, que regula la línea de apoyo a la capitalización de empresas de base tecnológica
--que considero muy importante; hay que fortalecer ese instrumento financiero-- y todos los mecanismos del llamado capital semilla.
También queremos impulsar los instrumentos adecuados a la características de cada uno de los agentes del sistemas. Así está previsto que firmemos en las próximas semanas --estamos fijando la agenda-- un convenio con el Instituto de Crédito Oficial para que los parques científicos y tecnológicos españoles, así como las empresas que se localicen en los mismos, tengan acceso a una nueva línea de financiación, a nuevos recursos financieros.
Además, vamos a seguir impulsando y promoviendo --en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el 2003 queda palpable-- el PROFIT como un instrumento clave de nuestro desarrollo tecnológico. Todo tiene
que ir acompañado de un marco de incentivación fiscal a la innovación.
Como sus señorías conocen, ya en la anterior legislatura y por parte del Ministerio de Industria y Energía de la época y del que entonces era ministro, se insistía mucho y se logró poner en marcha un marco de incentivación fiscal a la innovación, que la propia OCDE ha calificado como el más favorable a la misma, desde el punto de vista fiscal de toda ella. Pero también soy consciente de que dicho marco hay que aplicarlo y hacerlo en beneficio de lo que queremos. Estamos trabajando en procedimientos de certificación, que permitan que las actividades de I+D+I, que hacen las empresas, particularmente de la innovación, puedan efectivamente disponer de apoyo desde el punto de vista fiscal y hay que fortalecer nuestra cooperación con el Ministerio de Hacienda para que ese marco fiscal favorable sea un instrumento eficaz, que es el objetivo que, desde luego, perseguíamos al introducirlo.
Asimismo, dentro del objetivo de fomentar el desarrollo tecnológico de nuestro tejido empresarial vamos a poner énfasis en mejorar la preparación y la capacidad innovadora de nuestros emprendedores, para lo que programas como Crece o Neotec deben continuar consolidándose para posibilitar la creación de empresas de base tecnológica.
También hay un campo que quiero citar, aunque sea muy brevemente. No es posible la innovación si no hay un marco jurídico que proteja la propiedad industrial intelectual, lo que significa trabajar en el marco de la Unión Europea sobre la futura patente europea, prácticamente desbloqueada después de muchos años de dificultades. Creo que la presidencia española del Consejo de la Unión Europea ha hecho muy buen trabajo. Asimismo, vamos a avanzar en nuevas normas, como el proyecto de ley de diseño industrial, que me parece muy relevante en ese contexto.
Todo tiene que configurarse dentro de lo que constituye el aceleradísimo proceso de globalización y de internacionalización de nuestras economías y, por tanto, de nuestras empresas y todo lo que implique apoyar nuestra participación en programas de cooperación tecnológica internacional
--estoy pensando en Eureka o en Iberoeka-- debe tener también nuestro máximo apoyo y ser una de nuestras principales prioridades. Disponemos de un instrumento que está funcionando francamente bien, el CDTI, el Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial, que está haciendo muy buena labor desde hace ya muchos años y que, insisto, conviene potenciar.
Pero al margen de esas políticas, que son de carácter horizontal, somos conscientes de que hay una serie de sectores de arrastre, desde el punto de vista de la innovación tecnológica, que conviene apoyar a través de políticas específicas.
Quisiera empezar por uno que he mencionado al principio, pero que me parece especialmente relevante, que es el sector de la industria aeroespacial. Hoy tenemos un altísimo nivel de especialización en determinados aspectos, por ejemplo a la hora de producir materiales con fibra de carbono, ámbito en el que ocupamos el puesto más alto a nivel mundial. También, como antes he dicho, en la construcción de satélites y en la industria espacial en su conjunto, y nuestra participación en la Agencia Espacial Europea así lo testifica, donde obtenemos retornos industriales por encima del 100 por cien de las aportaciones que hacemos a la misma siendo fuente, por tanto, de un éxito que se debe a la buena actuación del CDTI. Dentro de la construcción aeronáutica y a través de nuestra participación en EADS, en concreto a través de EADS CASA, jugamos un papel de liderazgo en el proyecto A400M, avión de transporte, que nos permite ir impulsando nuestro peso tanto en el segmento militar como en el civil. A partir de aquí, tenemos ahora una gran oportunidad que debemos ser capaces de aprovechar. Me refiero a la puesta en marcha, durante la Presidencia española de la Unión Europea y después de muchos años de discusiones, del proyecto Galileo, al cual le doy una importancia estratégica absolutamente clave.
Otro sector clave en nuestra economía, el de la automoción, está pasando por unos momentos coyunturales complicados. Después de prácticamente seis años de crecimientos espectaculares en las ventas y en la producción, como nunca había sucedido en la historia de España, ahora asistimos a un proceso de desaceleración del mercado por la debilidad de la economía a nivel internacional, lo cual está generando algunos problemas suficientemente conocidos y de gran actualidad en los medios de comunicación. ¿Por qué? Porque es evidente que estamos hablando de un sector que utiliza de una manera intensiva mano de obra y, por lo tanto, un factor de competitividad muy claro del mismo son los costes salariales.
Durante muchísimos años el sector de la automoción en España se ha beneficiado de la diferencia salarial entre España y otros países productores, de manera que desde hace décadas ha habido una gran concentración de producción de las empresas multinacionales en nuestro país. Ese factor diferencial, afortunadamente, ha ido desapareciendo porque nuestros salarios se han ido acercando al promedio de la Unión Europea aunque todavía no lo haya alcanzado. Hoy en día se comparan muy positivamente con salarios de otros países que tienen en perspectiva la integración en la Unión Europea y, por lo tanto, la estabilidad económica y la seguridad jurídica, por lo que pueden resultar muy atractivos para la inversión en un sector de las características del de la automoción.
Evidentemente, la respuesta a esos fenómenos no puede ser la rigidez, sino la corresponsabilidad por parte de todos para introducir flexibilidad y poner de relieve aquellas ventajas comparativas más allá de los costes salariales que pueden permitir la continuidad de la industria de automoción en nuestro país; tal es el caso de los factores ligados a la innovación, al diseño o a la mejora de la productividad en base, insisto, a la flexibilidad en las relaciones laborales. Creo que ésta es la dirección correcta, si bien hay algunos casos específicos como la decisión de Seat respecto a la planta de Martorell o la decisión que ha tomado el grupo Volskwagen respecto a la factoría de Landaben, en Navarra.
En los próximos meses vamos a asistir a movimientos de estas características, no sólo en los productores de automóviles
sino en la industria auxiliar, por lo que considero que hay que afrontar este tema con la mayor seriedad y responsabilidad posible y en plena conjunción tanto con las empresas como con las organizaciones sindicales, cosa que ya estamos haciendo. En cualquier caso, el sector de la automoción es bastante claro. Incidir, por ejemplo, en la seguridad, en el desarrollo de motores más eficientes o en la mejora de la red de transporte por carretera puede ayudar a que el sector siga siendo clave en nuestra estructura productiva.
Ya que hablamos de mejora de las redes de transporte, creo que hay otros dos sectores en los que también es importante desarrollar acciones específicas de apoyo. Me refiero al sector de la construcción naval, o mejor dicho al sector marítimo en su conjunto, y al sector del ferrocarril, aprovechando el enorme impulso que supone el despliegue absolutamente espectacular de la red de alta velocidad en nuestro país.
Por eso, hay un plan tecnológico para el sector ferroviario y otro para el sector marítimo. En conjunción con el propio sector se han impulsado en ambos terrenos fundaciones que permitan también configurar medidas concretas por parte del propio sector y con la administración para que tecnológicamente sigan siendo completamente competitivos.
En cualquier caso, como hoy hemos visto en los medios de comunicación, en la industria naval se ha producido ya un hecho importante que viene siendo objeto de trabajo y de preocupación desde hace muchos años.
Durante mi etapa como Ministro de Industria y Energía, concretamente en los dos últimos años, pusimos un enorme empeño en conseguir que se acabaran prácticas desleales desde otros países, y me estoy refiriendo a Corea del Sur. Como es sabido, estos procesos dentro de la Unión Europea se dilatan enormemente pero ahora, después de larguísimos debates, se ha tomado la decisión de denunciar a Corea del Sur ante la OMC por prácticas desleales, así como de permitir que pueda haber acciones específicas por parte de los gobiernos europeos en apoyo de su sector naval mientras subsistan esas prácticas desleales por parte de terceros países, en concreto de Corea de Sur.
Quiero decirles que, tanto en el ámbito de la industria química o textil
--lo que podríamos llamar los sectores convencionales--, aunque estemos en un marco de liberalización plena y los procesos de reestructuración ya no puedan ser apoyados con recursos públicos como en el pasado, se pueden hacer cosas en cooperación con los sectores. En el caso del sector textil el plan global de la moda es un buen ejemplo, como también lo es la existencia del observatorio textil o del observatorio químico, de enorme utilidad y en el que coinciden administración, empresas y sindicatos.
Puedo decirles que está en mi ánimo impulsar y potenciar todos esos instrumentos a partir del diálogo con diferentes sectores, entendidos en sentido amplio y, por tanto, incluyendo empresas y trabajadores.
Quiero hacer un comentario respecto a un sector que ningún país avanzado y moderno olvida; más bien al contrario, le da la mayor importancia a la hora de impulsar el desarrollo tecnológico. Me refiero al sector de la defensa. Creo que el apoyo a la industria de la defensa es una de las apuestas más serias, importantes y útiles que podemos hacer en nuestro país. Desde hace años estamos siguiendo esa línea, creo que con resultados francamente buenos porque el sector de la defensa tiene un importante efecto arrastre sobre otros sectores de la industria civil, y muchas de las cosas que se desarrollan en el ámbito de la defensa, después, constituyen avances tecnológicos muy serios y muy decisivos en el resto de sectores industriales del ámbito civil.
Para concluir con este apartado de la política industrial, quiero manifestar también que vamos a dar continuidad a la dinamización productiva y tecnológica de zonas desfavorecidas como resultados de procesos de reestructuración producidos, fundamentalmente, en empresas públicas de cualquier nivel administrativo o zonas que reúnen condiciones específicas que así lo requieren. Si pongo el ejemplo del Campo de Gibraltar, me ahorro justificar por qué estoy hablando en estos términos.
Paso, señorías, al tema de la política científica. La capacidad de innovar está íntimamente unida a la de investigar y ambas están ligadas al progreso. La producción de nuevo conocimiento y su transferencia y utilización por los sectores productivos son factores esenciales para que nuestro país se sitúe entre los líderes a nivel internacional. Eso significa una investigación pública de calidad o una investigación privada apoyada por un sistema público que construya capacidades para hacer frente con solidez a las demandas del sector productivo. Eso significa disponer de un sector público consolidado y fortalecido que permita impulsar la I+D global y la innovación en las empresas como factores estratégicos, haciendo del conocimiento científico y de la innovación los valores de referencia de nuestra sociedad. Esto implica el esfuerzo conjunto de actores públicos y privados y supone tener clara cuál debe ser la política pública, fortalecer la investigación fundamental para generar conocimiento, formar investigadores cualificados, fomentar la absorción de nuevos descubrimientos científicos por nuestra sociedad y crear un clima favorable para la cultura de la innovación y que la I+D sea un componente clave de las estrategias empresariales.
En este sentido, quiero destacar las líneas más importantes de la actuación de mi departamento, que son las siguientes. Por un lado, hay dos grandes prioridades. La primera, como antes he dicho, empezar a elaborar el nuevo plan nacional de investigación científica, desarrollo e innovación tecnológica y, después, el fuerte impulso que quiero dar a la gestión en el departamento, de tal manera que las cosas se hagan en tiempo y en forma. Este es un reto importantísimo, al que le he dado de manera muy clara la máxima prioridad y estamos trabajando en esa dirección para que los resultados durante este ejercicio presupuestario puedan ser los que efectivamente nuestro país y la comunidad científica necesita. Estamos abordando mejoras orgánicas y funcionales. Pido a esta Cámara algo de paciencia y de comprensión, pero, insisto, creo que los resultados que podremos ofrecer este año van a ser significativamente mejores que los del año anterior que, a su vez, también fueron mejores que los de ejercicios anteriores.
Pero además de estos ejes, quisiera apuntarles cuáles son nuestras líneas de actuación. En primer lugar, la potenciación de los recursos humanos en investigación, desarrollo tecnológico e innovación. Hay una serie de programas que sus señorías ya conocen, como el Programa Ramón y Cajal, que lo que persigue es la incorporación y consolidación de investigadores en el sistema públicos de I+D, o el Programa Torres Quevedo, que lo que persigue es la incorporación y consolidación de investigadores y tecnólogos en las empresas. En el caso del Ramón y Cajal, por ejemplo, se están incorporando al sistema público 1.300 investigadores, que me parece que es una cifra ya importante; se están convocando, además, nuevas plazas de investigadores, funcionarios, contratados, becarios, personal de apoyo a la investigación y también se está facilitando la incorporación de jóvenes investigadores al sistema de I+D a través de la asignación de becas de formación de personal investigador a proyectos de I+D y que están financiados por el plan nacional.
En estos últimos años se han introducido clarísimas mejoras en nuestro sistema de becas; hay más becas y están mejor dotadas. Pero creo que tenemos que trabajar en algo que también debe ser prioritario, y es estabilizar el marco en el que se mueven los becarios de investigación a través de un estatuto del becario que resguarde su situación sociosanitaria, evite situaciones de desabrigo, en el bien entendido de que estamos ante un tema complejo porque un becario por definición no es un trabajador, sino una persona que recibe dinero para completar su formación y, por lo tanto, recibe recursos que son de todos para poder afrontar su vida profesional en el futuro lo mejor posible. No se trata de una contraprestación laboral, sino de un sistema más dentro del marco de la formación y, por lo tanto, ahí es donde tenemos que encontrar soluciones que sean realistas, porque lo que no podemos hacer es transmitir expectativas, explicándoles a los becarios que no son becarios; hay que decirles que son becarios y no otra cosa. Por lo tanto, yo espero que dentro de ese marco de realismo podamos encontrar soluciones.
Otra línea de actuación importante es la de aumentar y mejorar las condiciones de financiación de la actividad científica, con un aumento continuado de la Función 54; los datos para el presupuesto del año 2003 suponen un incremento de algo más del 8 por ciento en la financiación de la I+D+I por parte del presupuesto; eso es posible porque además se han consolidado el uso de los fondos estructurales, del fondo FEDER, del Fondo Social Europeo, etcétera. Eso significa que tenemos que seguir trabajando en ese incremento de los recursos y, además, que tenemos que hacerlo mejor, es decir, que es muy importante que, además de disponer de más recursos, los ejecutemos desde el punto de vista presupuestario. Es verdad que los proyectos de I+D, con el cambio de siglo, entre 1999 y 2000, se han multiplicado por cuatro, y eso es un dato muy positivo e importante, pero eso implica también un esfuerzo extraordinario a la hora de gestionar los recursos y que todos esos expedientes puedan tener la respuesta correcta por parte de la Administración y, en concreto, por parte del Ministerio de Ciencia y Tecnología, y aprovechar el amplio abanico de programas para financiar la investigación, el Programa de ayudas a proyectos de I+D o el programa de acciones especiales, para promover, por ejemplo, la participación de empresas españolas o de organismos españoles en programas internacionales, así como garantizar el funcionamiento de grandes instalaciones.
Quiero también mencionar los programas de la actual Plan nacional de I+D+I, que cubren prácticamente todos los ámbitos del conocimiento, tecnologías de la información, biomedicina, diseño y producción industrial, física de partículas o tecnologías agroalimentarias, y que viene a complementarse con el Programa nacional de promoción general del conocimiento, que cubre la investigación y excelencia en aquellas áreas que no están contempladas por el resto de programas nacionales. En ese contexto quiero informarles que ha aumentado la financiación pública de esos proyectos en un 20 por ciento y que en el año 2002, con apoyo de fondos estructurales, estamos financiando prácticamente 2.850 proyectos de investigación.
Otro elemento básico de nuestra política es continuar el proceso de fortalecimiento de los OPIs, de los organismos públicos de investigación, que son un pilar fundamental de nuestro sistema, que tengan recursos humanos y materiales suficientes, que puedan atraer, si es posible, recursos externos y que puedan proyectar sus resultados hacia el sector empresarial y la sociedad española en su conjunto; eso significa que haya masas críticas de investigadores --que fue uno de los temas que ayer tuve ocasión de tratar durante la visita que les he comentado al principio de mi intervención-- y proseguir el proceso de racionalización de escalas para favorecer algo enormemente importante que es la movilidad de los investigadores, y trabajar en el seno del espacio europeo de investigación e innovación, fomentando la interacción entre todos los investigadores y agentes del sistema.
Al final quiero también referirme a la necesidad de fortalecer y mejorar la dotación de infraestructuras, instalaciones y equipamientos científico-técnicos, con especial atención a los parques científicos y tecnológicos, que me parece que es absolutamente fundamental, y en este contexto se han movilizado cerca de 500 millones de euros en el período 2000-2002 a través de fondos FEDER; es imprescindible aumentar la conectividad a nivel europeo, a través de la RedIRIS, que permite a más de 230 instituciones estar conectadas con redes de investigación a nivel mundial, en el marco de la red académica GEANT, y, al mismo tiempo, además de ese apoyo a los parques científicos y tecnológicos, debemos seguir con una política de apoyo a grandes instalaciones; se han puesto ya en marcha el gran Tecan, el gran telescopio de Canarias; se ha dado luz verde a la construcción del laboratorio de luz sincrotrón; hay una propuesta muy importante por parte de España para albergar el proyecto ITER de Investigación en fusión nuclear como fuente de energía, y hay toda una serie de instalaciones que están en fase de estudio, además de seguir con nuestra presencia y procurando incrementar nuestro peso en grandes programas internacionales, antes he mencionado la Agencia Europea del Espacio que me parece probablemente el mejor ejemplo.
Paso ya a la articulación del sistema. Hemos hablado ya de la política industrial y tecnológica sectorial y también de la política científica, ¿cómo articular el sistema de ciencia y tecnología, empresa y sociedad? Esa coordinación sólo es posible si lo hacemos con las estrategias científicas y tecnológicas de las comunidades autónomas, reforzando la cooperación con las mismas dentro de los ámbitos de competencia respectivos. Se han suscrito ya once acuerdos marco; hay dos negociados pendientes de firma, uno que está en negociación muy avanzada y tres que están pendientes de negociación. El panorama es ya suficientemente amplio, pero yo quisiera que antes de culminar esta legislatura todas las comunidades autónomas dispusieran ya de acuerdos con el Ministerio de Ciencia y Tecnología para poder implementar la corresponsabilidad por parte de todos los niveles de la administración en cuanto a la vertebración de nuestro sistema porque es muy importante la interacción entre las diferentes instituciones públicas, es condición necesaria, pero debo decir también que no es condición suficiente. El gran reto es estimular la cooperación científico-empresarial, y en ese contexto he mencionado ya el Programa Torres Quevedo, por lo tanto no insisto en ello, pero creo que hay que seguir apoyando unidades de interfaz del sistema, es decir, los centros tecnológicos y los parques científicos y tecnológicos, y estimular e incentivar la transferencia de tecnología desde los OPIs a las empresas, a través de los programas de estímulo a la transferencia resultado de investigación, lo que se conocer como PETRI; también apoyar a las oficinas de transferencias de resultados de la investigación, que dependen de los OPIs de universidades u otras entidades sin afán de lucro, y fomentar la participación de técnicos en formación en proyectos científico-técnicos en áreas de interés empresarial, formando personal especializado en la investigación y en el manejo de equipos científico-técnicos.
También hay un apartado que creo que es importante y es la sensibilización social de lo que se está haciendo y de la importancia de la tecnología, y en ese contexto, los premios nacionales de investigación o la puesta en marcha de la Semana de la Ciencia y la Tecnología ayudan en esa dirección, así como la labor que va a desarrollar la Fundación Española de la Ciencia y la Tecnología.
Quiero hacer una referencia, aunque sea muy breve, a otro tema de gran actualidad, porque dentro del marco de la fundación está empezando a desarrollar su actividad el Comité Asesor de Etica en la investigación científica y tecnológica, que debe desarrollar sus trabajos en un momento en el que a nivel internacional están planteadas cuestiones muy de fondo relacionadas con la investigación y que tienen un hondo calado, tanto desde el punto de vista de la eficacia científica como también desde el punto de vista ético, y que no conviene despachar, si me lo permiten, de una forma simplista, como lo demuestra el profundo debate que estamos viendo a nivel internacional y hoy claramente reflejado en los medios de comunicación en relación a la decisión de la Comisión Europea y del Parlamento y del Consejo europeos en cuanto a determinadas líneas de investigación con células madre.
Sí les puedo anticipar que vamos a dar una gran prioridad a la investigación con células madre adultas y también, como ya ha anunciado la Ministra de Sanidad, se va a proceder a la modificación de determinados textos legislativos que datan de finales de los años ochenta y que hoy por hoy parecen claramente alejados de lo que ha sido la evolución de la realidad de la investigación en algunas líneas.
En cualquier caso, indudablemente, vamos a seguir potenciando el programa de ayudas a proyectos integrados de genómica y proteómica porque entendemos que juegan un papel importante dada la relevancia de sus aplicaciones al diagnóstico y tratamiento de enfermedades.
El último comentario que quiero hacer es para hablar de la política para el pleno desarrollo de la sociedad de la información en España.
Es muy importante que el sector de las telecomunicaciones se consolide y se expanda. Todos sabemos que cuanto más sólido sea el sector mayor puede ser el éxito de la sociedad de la información. Para ello hemos diseñado y ultimado ya, y vamos a hacerlo público de forma inmediata, un paquete de medidas que, teniendo en cuenta el diagnóstico del sector que he mencionado al principio, impulsen la competencia, reactiven la demanda y mejoren la capacidad de inversión de los operadores, protegiendo en paralelo los intereses de los consumidores, porque lo que nos interesa es que los operadores del sector sigan innovando, inviertan en redes e infraestructuras que sean rápidas, seguras y de calidad, como la banda ancha, pero que al mismo tiempo permitan que los precios sean asequibles en beneficio de los usuarios, por tanto, dentro de ese paquete de medidas, que es muy complejo, también hay algunos que afectan al régimen tarifario.
Paso a detallarlos, aunque sea de forma breve. En primer lugar, empezaría por la modificación del actual sistema de tarifas reguladas del servicio telefónico para el operador dominante en el ámbito de la telefonía básica, lo que se conoce como sistema de «price cup», que es un sistema de precios máximos para el operador dominante. El objetivo que buscamos es garantizar, impulsar la competencia en el segmento de la telefonía fija, pero al mismo tiempo darle viabilidad a las inversiones en marcha, a las inversiones que se deben hacer necesariamente en el futuro, mantener los puestos de trabajo en las empresas y hacerlo compatible con la protección de los intereses de los consumidores. En concreto, y en lo que se refiere a las tarifas de telefonía fija, durante el presente año las tarifas de telefonía fija de Telefónica, y por tanto del sector en su conjunto, no van a sufrir modificación y, por tanto, tienen una rebaja del 6 por ciento nominal, que además va a tener un añadido, que es una rebaja que en principio estaba prevista que fuera del 13 por ciento del precio de las llamadas del fijo a móvil, pero que, según nos ha anunciado el operador dominante, va a ser del 17 por ciento en los últimos meses del presente año.
Por lo que respecta al año 2003, la modificación prevista consiste en la exclusión de la cuota de abono del mecanismo de regulación de precios y todos los demás conceptos, es decir, las tarifas propiamente dichas, las tarifas metropolitanas, provinciales, interprovinciales, internacionales,
de fijo a móvil, etcétera, deben tener en promedio una rebaja nominal del 2 por ciento. Eso significa que el año próximo las tarifas bajarán en términos reales un 2 por ciento nominal más la tasa de inflación que efectivamente se produzca a lo largo del próximo ejercicio.
Además de este esquema tarifario estamos estudiando, y hemos aprobado ya, establecer lo que se llama la factura única, es decir en la jerga convencional, el bucle virtual de abonado. ¿Qué quiere decir? Que todos los usuarios preasignados que han escogido un operador alternativo sólo van a recibir una factura, la de ese operador alternativo y, por tanto, el esquema hasta ahora vigente y es que, como se utilizan las redes del operador dominante, éste le podía facturar a ese cliente que había escogido un operador alternativo la cuota de conexión o la cuota de abono. Por poner un ejemplo, ahora puede haber un acuerdo mayorista entre los operadores alternativos y el operador dominante, de tal manera que la única relación comercial que se establece es entre el cliente y el operador alternativo, perdiendo Telefónica el contacto comercial con el usuario. Eso supone limitar la capacidad comercial de Telefónica en la perspectiva de que la actual situación en el segmento de la telefonía fija, que supone una gran concentración en cuota de mercado por parte de Telefónica, todavía puede, de alguna manera, modificarse.
Hay otras medidas previstas, como pueden ser la flexibilización de las obligaciones y compromisos de los operadores de cable y también de la telefonía vía radio, veremos en el futuro también si eso es posible para UMTS o para operadores de televisión o de radio digital, y en este contexto quiero decirles que en el caso de la UMTS estamos dispuestos a la flexibilidad, pero no al abandono de esa apuesta tecnológica. Es una apuesta estratégica que es absolutamente imprescindible mantener.
También vamos a dar un impulso definitivo al concepto denominado interconexión por capacidad, es decir que los operadores alternativos no contratan con Telefónica las interconexiones para utilizar las redes de Telefónica en virtud del tiempo empleado, sino que lo pueden hacer reservando una determinada capacidad, pueden ofrecer voz y además datos, y eso les puede permitir un esquema tarifario mucho más eficiente y, por tanto, una capacidad comercial mayor. También dentro de ese contexto estamos pensando en crear una entidad que pueda gestionar de manera eficaz y ágil el espectro radioeléctrico, que nos parece que es un tema importante.
Ha habido ya medidas que se han tomado y que son coherentes con lo que acabo de decir. Por ejemplo, el operador dominante tiene que dejar transcurrir cuatro meses y no dos, como hasta ahora, para intentar recuperar cualquier cliente que le haya sido arrebatado por un operador alternativo, de tal manera que se le deje al operador alternativo tiempo suficiente para amortizar los costes de captación de un nuevo cliente. Se han puesto en marcha también guías de seguimiento para los usuarios que pueden facilitar el que puedan acceder a operadores alternativos, se ha adscrito la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones al Ministerio de Ciencia y Tecnología, etcétera. Por tanto, son todo un conjunto de medidas que, insisto, detallaremos con toda concreción muy próximamente.
Además, seguimos trabajando en medidas de gran calado, una es la modificación de la Ley General de Telecomunicaciones para transponer el nuevo marco comunitario, otro es la renovación de las líneas de telefonía rural TRAC, absolutamente importantes para cumplir con el compromiso de que Internet forme parte de los servicios universales que deben estar garantizados por todos, y también estamos elaborando una base de datos accesible al público a través de Internet, con los datos de niveles de emisiones de los diferentes estaciones radioeléctricas, lo digo porque éste es un tema que preocupa mucho a la opinión pública, honestamente creo que sin motivo, pero en cualquier caso, la preocupación existe y para eso la respuesta más adecuada es la máxima transparencia en este tema y las actuaciones, como por ejemplo, la firma de un acuerdo con la Federación Española de Municipios y Provincias, que incorpora una ordenanza tipo para que estas emisiones puedan instalarse con garantías para todos y que, por tanto, el servicio de telefonía móvil pueda ser el servicio que todos deseamos.
Creo que todo esto puede dar un nuevo impulso al sector y en general a la sociedad de la información, pero soy consciente de que es muy importante que en todos los terrenos dispongamos de la complicidad y corresponsabilidad de todos los agentes. Así se hizo en su momento cuando, por parte del antiguo Ministerio de Industria se impulsó el Plan Info XXI y creo que debemos insistir en esa línea. Para eso es mi intención crear una Comisión «ad hoc», como la que se constituyó en su momento para el buen gobierno de las empresas o para la transparencia en los mercados de valores y que asesore al Gobierno desde un punto de vista amplio y pluridisciplinar en un perIodo de tiempo muy corto sobre nuevas iniciativas para desarrollar la sociedad de la información, o ver cómo podemos mejorar las iniciativas que están actualmente en marcha.
También es mi intención acudir en forma muy breve al pleno del Consejo empresarial para la sociedad de la información de la CEOE precisamente para recabar opiniones, intercambiar ideas y poder avanzar así en nuestro objetivo y ver cómo acciones claves del Plan Info XXI, como pueden ser:
Internet para todos, Internet en la escuela, Internet en las bibliotecas, etcétera, pueden ponerse en marcha. También soy consciente de que la cooperación con las comunidades autónomas es absolutamente fundamental en este terreno y, en este sentido, el Ministerio de Ciencia y Tecnología ha creado el Foro de Comunidades Autónomas, que quiero fortalecer.
Desde el punto de vista normativo, creo que es importante avanzar en un marco regulador que proporcione seguridad y confianza. Por eso, es muy importante el desarrollo reglamentario de la ley de servicios de la sociedad de la información y el comercio electrónico, la aprobación de una orden ministerial sobre el sistema de nombres de dominio bajo el nivel «.es», para que entre en vigor lo antes posible, el futuro proyecto de ley de firma electrónica y otros proyectos en cooperación con otros departamentos.
Finalmente, quiero hacer un comentario brevísimo en materia audiovisual.
Es voluntad del Gobierno y del Ministerio de Ciencia y Tecnología mantener un debate sobre
las futuras leyes de radio y televisión y, a nivel comunitario, sobre la revisión de la directiva de televisión sin fronteras. En relación con la normativa audiovisual, tengo intención de que se presente a la opinión pública antes de fin de año --si es posible--, de tal manera que podrá tener el correspondiente debate parlamentario a lo largo del año 2003 y, en consecuencia, se podrá aprobar en esta legislatura. Es indudable que nuestro marco legal requiere una adecuación al nuevo entorno tecnológico y económico que garantice el pluralismo en los servicios audiovisuales, que proteja los derechos de los ciudadanos en cuanto usuarios y consumidores, pero que también tenga en cuenta la nueva realidad tecnológica y económica.
Como pueden apreciar, señorías, estamos afrontando la problemática de los diferentes ámbitos del Ministerio desde una perspectiva global y amplia.
Es muy importante que continuemos con ese esfuerzo inversor, que los ciudadanos se beneficien del mismo y que, en muy breve plazo, podamos hablar de la plena implantación de la sociedad de la información en España.
Estas son las líneas que vamos a impulsar con ilusión, pero también con pragmatismo, buscando el diálogo, el consenso, la complicidad de los diferentes sectores y con la vista puesta en los intereses generales. En este marco, reitero mi voluntad y mi vocación de diálogo con todos los sectores implicados, con todas las fuerzas políticas y, desde luego, con todos los grupos parlamentarios aquí representados.
Muchas gracias, señor Presidente.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Ministro.
Tenemos dos opciones: por un lado, hacer un debate sobre las líneas generales que ha expuesto el Ministro --a petición propia y también a solicitud de la senadora Aranega--, para continuar con la intervención de los portavoces de menor a mayor; o, por otro, escuchar la intervención de la senadora Aranega, posteriormente la del senador Albistur en relación con la liberalización del mercado de las telecomunicaciones y unir el debate.
Tiene la palabra la senadora Aranega.
La señora ARANEGA JIMENEZ: Por mi parte no hay inconveniente en que se adopte la segunda fórmula. (El señor Albistur Marin hace gestos afirmativos.)
El señor PRESIDENTE: De acuerdo.
En primer lugar, tiene la palabra la senadora Aranega.
La señora ARANEGA JIMENEZ: Gracias, señor Presidente.
Quiero que mis primeras palabras sean para dar la bienvenida al señor Ministro a esta Comisión, en la que actúo como portavoz de mi grupo parlamentario.
He escuchado atentamente su intervención y le deseo que su gestión esté plagada de éxitos porque será la manera en que la ciencia y la tecnología españolas verán fortalecidos sus campos de actuación específicos.
Realmente, su exposición ha sido larga y pormenorizada, aunque también es verdad que ha abarcado muchos temas, muchos campos y evidentemente
--porque siempre tiene que ser así en una exposición general-- algunos aspectos no han quedado suficientemente clarificados.
La creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología generó unas enormes expectativas en la comunidad científica; expectativas que se siguen manteniendo después de escuchar la exposición del ministro. De alguna manera, las ha planteado como fortalezas y espero que esas fortalezas no se transformen en carencias o en decepciones para la comunidad de la ciencia y la tecnología españolas y, por tanto, vamos a hacer un seguimiento de sus palabras y sus planteamientos.
Ha hablado extensamente de muchos campos; sin embargo, sólo ha dedicado doce minutos de su intervención a la ciencia y, por ello, quiero empezar haciendo algunas consideraciones con respecto a la misma. En primer lugar, señor Ministro, usted ha comentado que la financiación se ha ido incrementando a lo largo de todo este período, pero también es verdad que en ningún momento ha manifestado cuál es el objetivo tangible que se ha planteado para el final de esta legislatura. En este sentido, la anterior ministra habló de un horizonte de un dos por ciento para el final de la legislatura y me gustaría conocer cuáles son sus expectativas de crecimiento para ese momento.
Es verdad que el diseño de la política científica se hace desde los organismo públicos y, en este caso, desde el Ministerio de Ciencia y Tecnología, pero no es menos cierto que la ciencia y la tecnología se llevan a cabo en distintos ámbitos, no solamente en las universidades sino también en los organismos públicos de investigación y tanto unas como otros necesitan que se les incentive y se cuente decisivamente con ellos. Si no se cuenta con ellos, si no se les fomenta, si no se les tiene en cuenta y si no están satisfechos de su labor, difícilmente va a poder llevarse a cabo el diseño de una política científica desde un ministerio. Por eso, me gustaría preguntar al señor Ministro si ha planificado alguna medida específica para el reconocimiento social del investigador. Ese fue un objetivo que también se planteó la anterior ministra y me gustaría saber cuál es su óptica en torno a ese concepto porque, como comentaba, difícilmente se puede llevar a cabo una política científica si no se cuenta con los investigadores.
También me gustaría conocer, aunque lo ha esbozado someramente, el incremento que va a experimentar la financiación, así como la calidad de la gestión de la financiación. Me gusta oír esas frases porque estamos habituados a escuchar quejas formuladas por los miembros de la comunidad científica respecto a una serie de carencias y una de ellas se fundamenta, en primer lugar, en que la financiación no es suficiente.
Usted dice que ha crecido con un ritmo superior a la media europea, pero lo cierto es que nuestros investigadores no notan que esa prioridad se esté llevando a cabo hasta sus últimas consecuencias. Por eso, me gustaría conocer con mayor detalle en qué medida va a implementar la financiación específica para la investigación básica y para la investigación aplicada.
También ha comentado --y va a ser recibido con gran expectación-- que va a mejorar la gestión de los recursos financieros que se dedican a la investigación. No son pocos los grupos de investigación a los que se les comunica que disponen de una determinada cantidad de euros para llevar adelante sus investigaciones, pero pasa el tiempo, se agotan los plazos y no reciben la financiación comprometida. No es sólo que la financiación no sea suficiente en el momento en que se la conceden sino que, además, no llega en tiempo ni en forma. Por eso le invito a que sean ágiles en su ministerio, no solamente para resolver las convocatorias de proyectos de investigación, sino que también sean eficaces a la hora de gestionar los recursos para que, por lo menos, lleguen en tiempo y forma a los grupos de investigación, porque todos se quejan de que, como le comentaba antes, les llega poca cantidad y, además, fuera de plazo.
Le recuerdo nuevamente que me gustaría oírle hablar de que se va a adoptar alguna medida para que el reconocimiento social del investigador pueda plasmarse en algo concreto, ya que también la comunidad científica se encuentra expectante en torno a ese aspecto que yo le subrayo en este momento.
Es verdad que el número de becas crece, pero lo cierto es que, en relación con otros países que están a la cabeza de las diferentes líneas prioritarias de investigación, ese número sigue siendo, en cuanto al porcentaje por número de habitantes, muy superior al nuestro. ¿En su ministerio se piensa llevar a cabo actuaciones específicas para que se incremente el número de becas en FPI, es decir, para que la formación del personal investigador se incremente? En cuanto a este apartado, es evidente que hace mucha falta regular la situación laboral de estos becarios. Es una queja que se viene manifestando desde hace tiempo, pero que los últimos años se ha convertido en un clamor generalizado, hasta el punto de que, de forma jocosa, le diré que hay una página web: precarios.com. Realmente hace falta que se focalice un poco la atención sobre la situación especial de nuestros becarios en investigación.
Por otra parte, también me gustaría preguntarle sobre lo siguiente. La sociedad de la innovación se consigue, en primer lugar, pasando primero a una sociedad del conocimiento y después a una sociedad de actividad científica, siendo el tercer paso el de la innovación. Por tanto, para que la innovación sea posible en el concepto ajustado a la realidad que el término requiere, hace falta que los investigadores sean cada vez más y mejores. Me gustaría preguntarle cuáles son las medidas específicas que su ministerio piensa adoptar para que la masa crítica de nuestros investigadores se incremente. Porque existen grupos emergentes de investigación, grupos que están empezando a hacer una investigación que ahora es aceptable pero que, dentro de un plazo breve, puede ser de gran calidad, pero necesita actuaciones específicas para que se transformen en investigadores de excelencia.
Por otro lado, me gustaría conocer si dentro de las actuaciones de su ministerio se prevé alguna específica para mejorar la evaluación de los proyectos. Es algo que se hace necesario, porque cuando uno contacta con los investigadores aprecia que ellos detectan unas carencias en ese capítulo de la evaluación de los propios proyectos.
En cuanto a las líneas prioritarias, es verdad que usted ha comentado en su exposición que hay un buen nivel de investigación en el sector aeroespacial, en el sector de la automoción, del que tanto usted como en su ministerio se sienten satisfechos, y que, además, también consideraba la industria química y textil como algo importante para pasar a la de defensa y, según sus propias palabras, es una de las apuestas más serias.
Quiero manifestar que en nuestro grupo entendemos que hay líneas de investigación muy importantes que están llevando a cabo los países de nuestro entorno comunitario y me gustaría saber si van a gozar de alguna actuación específica más potente para hacer posible que el desarrollo de la genómica humana en nuestro país no siga quedándose atrás respecto a los países de nuestro entorno.
En cuanto a los parques tecnológicos, me parece que es evidente que hay que apostar por ellos, pero esa apuesta debe hacerse profundizando para que sean más los parques tecnológicos y para hacer posible que su convocatoria pueda hacerse con una planificación al menos quinquenal para que, de esa manera, los centros de investigación, tanto los de la Universidad como los del Consejo Superior de Investigaciones Científicas u otros organismos públicos, puedan disponer de esa planificación quinquenal que les permita apostar y concursar en las distintas convocatorias, sin encontrarse en situación de inferioridad respecto a otros organismos.
Para que la sociedad de la información crezca, tiene que haber también una confianza política, y no solamente en los propios investigadores sino también en las comunidades autónomas en las cuales se lleva a cabo el desarrollo de esa actividad específica. Por eso me gustaría que esos convenios con las diferentes comunidades autónomas, que nos ha anunciado, se puedan llevar a cabo pronto, rápidamente y con eficacia, porque es una herramienta sin la cual difícilmente se pueden conseguir los objetivos.
Es verdad que, después, ha comentado que hace falta que los resultados de la investigación se transformen en resultados prácticos que redunden en beneficio de nuestra sociedad y del mundo empresarial. Eso se consigue con diferentes actuaciones, algunas de las cuales usted ha expuesto aquí, pero también me gustaría preguntarle lo siguiente. ¿Ha hecho su ministerio una apuesta decidida para generar en España un centro EBTA para poder participar en la Unión Europea, no como invitado sino con voz y voto? Creo que los centros EBTA son una buena aportación para conseguir esos objetivos.
Ha hablado de que la política científica dentro del Plan Nacional va a potenciar los recursos y la iniciativa de la incorporación de científicos y tecnólogos mediante la convocatoria del programa Ramón y Cajal. Fue una buena convocatoria, y pensamos que sigue siendo una buena medida, pero también quiero recordarle en este momento que, al final de los cuatro años, la carga, el soporte, el peso específico para pagar a estos investigadores recae nuevamente sobre las comunidades autónomas, y en este caso sobre los centros u organismos públicos de investigación,
que son los que en este momento tienen el problema de su financiación.
Por tanto, sigue siendo un problema adicional para ellos, y me gustaría saber si usted prevé alguna actuación específica para resolver ese déficit.
Respecto a que la sociedad perciba los resultados de la investigación, nos ha informado de que existe una fundación y que, de hecho, se creó en el curso pasado la Fundación para la Ciencia y la Tecnología con el fin de transmitir los conocimientos, de hacer de la divulgación científica una realidad. Además, en ella se encuentra la Comisión de Etica para debatir los temas candentes, de absoluta prioridad, que tenemos planteados en estos momentos en la sociedad occidental, y concretamente en España, como son los relativos a las células troncales, a las células estaminales. Ellas están generando un arduo debate que otros países tienen bastante resuelto, mientras nosotros estamos dilatando excesivamente ese debate, y de él deriva algo tan importante como es el poder utilizar esas células preembrionales que se encuentran congeladas, fruto de los embriones excedentarios de las técnicas de fertilización asistida y que, hoy en día, no se sabe exactamente qué hacer con ellas cuando pasen los cinco años. Por tanto, nuestro grupo político es partidario de que el debate se agilice puesto que no se puede dilatar durante tanto tiempo un recurso tan valioso como el que albergan las células germinales que se encuentran en estos preembriones excedentarios, fruto de la fertilización in vitro, que podrían ser utilizados para explorar la utilidad biológica de los mismos como biorremediación del azote de las enfermedades heredodegenerativas o simplemente degenerativas de hoy en día.
Ya que mi grupo ha pedido su comparecencia en la Comisión de la Sociedad de la Información, termino mi intervención deseándole éxito en su gestión, señor Ministro, para que en la sociedad científica y tecnológica
--no hay que olvidar que este Ministerio es de Ciencia y Tecnología-- pongamos el suficiente énfasis --y usted a través de su Ministerio-- de tal modo que la ciencia tenga, cuando menos, la consideración que los científicos necesitan tener y para que así se produzcan también los avances científicos y tecnológicos que nuestra sociedad precisa y demanda.
Nada más y muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senadora Aranega.
Tiene la palabra, por el Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos, el senador Albistur Marin.
El señor ALBISTUR MARIN: Muchas gracias, señor Presidente. Muchas gracias, señor Ministro, por la amplia e incluso exhaustiva explicación que nos ha dado. Le veo con ánimos de enfrentarse a una tarea difícil, una tarea que tiene, además, ciertos peligros de dispersión dado que tiene usted a su cargo un Ministerio que se ocupa de muchísimas materias.
Por otra parte no hay mucho tiempo, y además, por las cosas que uno oye por ahí, parece que también se va a dedicar usted a otras tareas políticas (Risas.), con lo cual no sabemos si se van a poder cumplir los interesantes objetivos que usted nos ha planteado ni los procedimientos y metodologías que quiere usted poner en práctica.
Sabe usted que este portavoz tiene un gran respeto por su persona y por el trabajo que realizó cuando ocupó la cartera de Industria. Debo reconocer su talante dialogante, el cual fue provechoso para ambas partes. Nos gustaría que pudiera llevar a cabo los objetivos que su Ministerio tiene que cumplir y que éstos pudieran alcanzar el debido eco ya que al final eso sería beneficioso para todos.
Dicho esto, me voy a centrar en tres puntos, pero comenzaré por el tema objeto de esta comparecencia.
A lo largo de su exposición nos ha hablado usted de cómo piensa tratar el tema de la liberalización de las telecomunicaciones, y yo quiero expresar la impresión que yo he sacado de su intervención. Mi opinión es que el Gobierno, más que con convencimiento, habla con una cierta nostalgia de la liberalización de las telecomunicaciones. Y es que, señor Ministro, nada más tomar posesión de su cargo, usted se encontró sobre su mesa con estas dos cuestiones: en primer lugar con la demanda del incremento de precios por parte de las compañías que operan en el mundo de la telefonía, y en segundo lugar con tener que marcar un tope máximo a la cuota de mercado del grupo que hasta ahora era el dominante, es decir, Telefónica. Lo de los precios puede ser muy discutible, pero la actitud que se deriva de todo ello no nos lleva precisamente a que el horizonte próximo sea precisamente un marco de liberalización. Y es que nuestro grupo considera que, pese a las formulaciones pro liberalización, mencionadas incluso por los protagonistas de las empresas del sector, están conduciendo a evitar la plena competencia en el mercado. Hemos pasado de una situación de monopolio a otra en la que había una multitud de oferentes, que han ido desapareciendo, para terminar al final de este año en un duopolio que puede incluso estar justificado al haber mejorado la eficiencia del mercado y del servicio.
Nuestro grupo entiende que estos servicios son algo muy especial. Aplicar la teoría de la competencia es difícil, debemos ser sinceros y reconocerlo; además, todos deberíamos hacer un esfuerzo para que esto se produzca. Existen verdaderas barreras de entrada a nuevas empresas del sector fundamentalmente porque hay una serie de costes hundidos y que son muy difíciles de recuperar. Después me referiré a ello. Por tanto, al final, ese bienestar que espera tener el consumidor con esa libre competencia y con la entrada de más operadores, se va resintiendo porque verdaderamente ni los precios son mejores ni lo es tampoco la calidad del servicio. El consumidor de telefonía se encuentra hoy en día ante una incertidumbre que no sentía cuando había monopolio. Ni aquello era bueno ni lo es esto, pero hoy su incertidumbre es aún mayor. Todas cuantas ofertas puede encontrar el consumidor en el mercado --aparentemente cada una de ellas mejora las condiciones que le dan las demás compañías-- están ocultando en la realidad unos precios más altos y no competitivos.
Según las propias estadísticas del sector, al final del ejercicio de 2000 la cuota de mercado de Telefónica era de un 92 por ciento; parece que un año más tarde esa cuota era del 89,2 por ciento, y en algunos subsectores, como el de llamadas internacionales
o nacionales de larga distancia, Telefónica ha perdido más cuota que la que acabo de citar. Pero en la llamada local, la que lleva añadida la cuota de abono, ahí es donde la pérdida de la empresa que en su día tuvo el monopolio sigue siendo fuerte.
Señor Ministro, yo no creo que esto sea consecuencia de una mala política. Creo que ésta es una cuestión difícil a la que hay que poner remedio de alguna forma y respecto de la que hay que poner en marcha alguna política activa.
A nuestro grupo le preocupa la consecuencia que se deriva de una estructura de mercado duopolístico. Probablemente quedarán en el mercado solamente dos empresas, aparentemente Telefónica y Vodafone, que van a tener una influencia importante en la fijación de las tarifas públicas y me atrevería a decir que van a tener escaso interés respecto de un control de calidad en los servicios ya que ello supone muchos más costes añadidos. Insisto en que esto no parece la mejor consecuencia para la satisfacción de los consumidores si se quiere cumplir con las expectativas políticas de reducción de tarifas, pero tampoco significaría que las empresas estén abordando con ánimo verdaderamente liberalizador el mercado de las telecomunicaciones.
¿Y a qué queda sometido el papel del regulador y del Gobierno? Prácticamente a tener que influir en el sector para que no se disparen los incrementos del IPC. Según los planteamientos que usted ha hecho hay una promesa de incremento de tarifas por debajo del IPC. Me gustaría incidir más tarde en esta cuestión.
Sé que a su Gobierno no le va a sonar bien el que nuestro grupo piense que hay que contribuir a revisar desde el Gobierno el papel del Ejecutivo y del regulador en esta materia y que si se quiere de verdad llegar a un mercado liberado de telecomunicaciones habría que pensar que el marco de esa regulación es la Unión Europea, y que debería constituirse un regulador supranacional. Si tenemos un euro, ¿por qué no tener un mercado de telecomunicaciones? Todavía no sigue siendo de recibo que unos países abran sus mercados y otros no los abran. Sigue siendo un escándalo --y yo creo que lo es-- que, en Europa, las tarifas para llamar a Toulouse o para llamar a Zaragoza sean completamente distintas, que los costes sean disparatados en un caso y elevados en otro, y eso tanto para la telefonía fija como para la telefonía móvil. No tiene sentido que hoy día se diga que llamar a Berlín es hacer una llamada internacional; podrá ser una llamada a larga distancia, pero desde luego no internacional, en el contexto europeo, lo que realmente está contribuyendo a que, entre todos, hagamos que el mercado de las telecomunicaciones sea un mercado de intereses particulares y locales --llamados así en el ámbito estatal--, pero no un mercado que contribuya a hacer una política verdaderamente liberalizadora. Además --y lo dejo como reflexión, aunque voy a tomar una posición a favor de ello--, así como en el mercado de la electricidad, de la energía, se ha pensado en abordar por parte del Gobierno un papel activo, creando una entidad, aunque absorbiera los costes ingentes de infraestructura que tienen estos sectores, en este caso no se ha hecho; en este caso se ha mantenido a la empresa que anteriormente era propietaria de la estructura. Yo creo que eso está contribuyendo a introducir más costes, a impedir que verdaderamente la liberalización sea hecha para lo que las empresas deben hacer, que es comercializar y distribuir; de ahí que quizá habría que tener una cierta valentía para abordar, como se hizo en el sector eléctrico o en el sector del gas, una entidad responsable de la infraestructura.
En los dos puntos siguientes voy a entrar directamente a la comparecencia que usted ha realizado. No voy a entrar en el tema de ciencia y tecnología específicamente dado que usted mismo solicitó, tras la petición de comparecencia por nuestro grupo sobre el Sexto Programa Marco, que fuera el Secretario de Estado quien compareciera; para no ser reiterativos no voy a entrar en ello, y dejaremos las observaciones para esa comparecencia, pero lo único que quiero decir, brevemente, es que usted ha citado como un objetivo de su Ministerio facilitar la financiación precisamente a las empresas innovadoras e inversoras en materia de I+D. Para nuestro grupo éste es un tema clave. Hoy día, las condiciones de créditos y exigencias de avales a los proyectos de I+D están siendo condiciones limitadoras más que verdaderamente impulsoras.
Las empresas, muy endeudadas, encuentran verdaderas dificultades para que esa participación de las instituciones financieras que usted solicita se produzca; no hay posibilidades, porque hay verdaderas limitaciones, y me gustaría que desde su Ministerio se estudiara, porque ésta es una queja clave y grave en el sector, sobre todo para la pequeña y mediana empresa.
El tercer punto --y éste va a ser el punto final-- es tratar de oír, de verdad, que usted quiere realizar una política industrial moderna, y es una gran satisfacción para nuestro grupo, pero primero me gustaría que me dijera qué es, porque no lo sé, ya que los problemas siguen siendo antiguos. Usted ha citado el caso del automóvil, y yo citaría temas graves, por diferentes aspectos territoriales --que los puede haber--, como el de máquina herramienta o el de bienes de equipo, que precisan las soluciones tradicionales porque tienen auténticas crisis sectoriales que exigen medidas de reestructuración. Además, nos preocupa --y supongo que algún otro interviniente también lo planteará-- que sea propuesto por su Departamento abordar una política industrial moderna, porque la reestructuración que hizo el Gobierno de las competencias de Industria, a partir del año 2000, realmente no sé si dejaron todas las competencias en su Ministerio o si están demasiado diseminadas. Por eso, a pesar de que usted ha subrayado --y yo se lo subrayo a su vez-- la importancia de aquel Plan de Incentivos a la Innovación, de la que este senador que les habla tuvo la oportunidad de conocer los primeros borradores y animarle a que se pusiera en marcha, hoy día aquel proyecto creo que no ha sido suficientemente efectivo precisamente por esa enorme descoordinación de competencias en esta nueva reestructuración que hizo el Gobierno.
Recuperar una política industrial nos parece absolutamente necesario, sobre todo en estas épocas de crisis que van a ser más duraderas que las anteriores. Yo no sé qué les pasa a los partidos que llegan al Gobierno:
al Partido Socialista, al final de su etapa, hubo que recordarle que existía una política industrial; ellos se preocuparon mucho más de una política de carácter monetarista; ustedes han ido por
otra línea, expandiendo muchos miembros del Gobierno sus teorías neoliberales a diestro y siniestro, aunque después se centraron en el campo de las nuevas tecnologías, que ha terminado como ha terminado.
Pero, hoy día, al final de una legislatura, recordar que hay que recuperar una política industrial nos parece optimista y francamente nos parece algo a alentar, pero realmente con medios, con coordinación y con disposición política cierta a que así se haga.
Finalmente, señor Ministro, quisiera que nos solucionara un pequeño enigma. Usted ha dicho que las tarifas de telecomunicaciones van a descender un 2 por ciento --eso es lo que creo haberle entendido--, más el IPC. Si el IPC va a ser del 3 por ciento y suponga que la tarifa sea el 10, una pequeña operación aritmética nos lleva a que las tarifas no bajan, sino que suben. (El señor Ministro de Ciencia y Tecnología, Piqué i Camps: Bajan.) Suben. Si la tarifa es el 10 y el IPC es el 3, haciendo la operación, sería el 10,30; pero si aplicamos la fórmula que usted hace, la tarifa sube al 10,04, no es el 9,80. Ese enigma es el que quisiera que me aclarara. (El señor Ministro de Ciencia y Tecnología, Piqué i Camps: Yo se lo aclaro con gusto.) Gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
A continuación, tiene la palabra el señor Gibert, en nombre del Grupo Parlamentario de la Entesa Catalana de Progrés.
El señor GIBERT I BOSCH: Muchas gracias, señor Presidente.
Gracias, señor Ministro, por su comparecencia y por su contenido. Me gustaría tratar brevemente cuatro aspectos. El primero, relacionado con el I+D+I, y obviaré cualquier tipo de discusión sobre las habituales cifras contradictorias acerca del porcentaje sobre el PIB que destinamos a este apartado, y, por ejemplo, sobre si los recursos de la industria de la defensa se deben computar separadamente o no. Sólo le formularé dos preguntas. ¿Cómo define y qué variables caracterizan lo que usted ha llamado empresas innovadoras, a efectos de contarlas? Segunda pregunta, que estaba en el alero hace tiempo, pero que me parece propio formulársela a un nuevo Ministro, ¿cómo superar la llamada paradoja europea, que consiste en que Europa acumula mucho conocimiento pero hace de él una gestión mediocre, en términos de aplicación de patentes, etcétera? O formulada de otra manera, ¿cómo piensa usted producir, retener y eventualmente importar talento --que me parece que es la clave de este tipo de políticas, y hasta ahora con poco éxito o con un éxito perfectamente descriptible? El segundo apartado que quería tocar es el de la política industrial. Al dar datos y al hablar de política industrial no se ha limitado usted a los aspectos tecnológicos, sino que ha hablado como un auténtico Ministro de Industria. Sin cuestionar que la política industrial debiera estar en su Departamento --que no lo cuestiono--, la pregunta es un poco obligada:
¿se ha puesto ya usted de acuerdo con el Vicepresidente Rato? Porque la anterior Ministra parece que tenía ese terreno un poco acotado.
Tercer aspecto que quería tratar sobre telecomunicaciones. Agradezco la información sobre coyuntura que nos ha facilitado, aunque creo que es obligado decir que en el contenido hay pocas novedades sobre lo que, más o menos, sabemos los que seguimos el sector. Sólo quiero hacer notar que algunas cosas de las que usted ha dicho son, con toda probabilidad, ciertas pero no del todo relevantes. Usted ha usado la expresión despliegue sin precedentes en banda ancha, y lo cierto es que pocos precedentes podría haber; no se podía producir este despliegue hace, por ejemplo, veinte años. Y algo parecido ocurre con los móviles: tampoco se podía producir antes de su invento o en los primeros años, cuando era tecnología mediocre, era caro, era menos cómodo, y además había menos prestaciones. Es lógico, por tanto, que se haya producido precisamente en estos últimos años.
A nuestro juicio, lo relevante en este ámbito serían dos cuestiones. En primer lugar, ¿tienen, van a tener graves problemas nuestras empresas, especialmente Telefónica? Sobre este aspecto nos gustaría obtener mayor información.
En segundo lugar, quisiera hacer un comentario sobre un ranking internacional aceptado universalmente que nos dice que hemos avanzado dos puestos en cuanto a la implantación de la sociedad de la información o del conocimiento, pasando del puesto 24 al número 22 en el último año.
Esto es un avance, no se puede negar. No obstante, ¿es razonable que en un fenómeno relativamente reciente como Internet y la sociedad de la información y del conocimiento --o, al fin y al cabo, aunque el invento sea anterior, popularizada en los últimos años de los ochenta y primeros de los noventa-- estemos en el puesto 22, siendo España el décimo país industrial del mundo? Parece que las mejoras deben ser muy importantes
--usted lo ha dicho--, pero creo que no hay razones para que esto sea así.
A continuación me voy a referir al cuarto tema que quería tratar sobre el propio Ministerio. Usted ha mencionado objetivos y propósitos de actuación nombrando relativamente pocas novedades, o poca innovación, tal vez fuese más adecuado utilizar esta expresión en este contexto. El equipo anterior decía cosas bastante parecidas, lo cual es razonable, pero ello nos lleva a una pregunta que, a nuestro juicio, es clave: ¿Nos anuncia usted continuidad o nos anuncia nueva orientación? Usted ha evitado escrupulosamente la respuesta, lo que me parece lógico, pero, a nuestro juicio, hay motivos para una nueva orientación, puesto que el anterior Ministerio, por las causas que fueran, incluso tuvo dificultades para arrancar --probablemente, no acabó de arrancar.
Nos gustaría que nos lo confirmara o nos lo desmintiera, pero tenemos por lo menos tres indicios que hacen pensar en una nueva orientación. El primer indicio es una expresión que usted ha utilizado, hacer las cosas en tiempo y forma, que se podría interpretar como una crítica al anterior equipo, que, a nuestro juicio, sería bastante justificada, puesto que el anterior equipo anunciaba y anunciaba pero las cosas se retrasaban muchísimo. El segundo indicio que podría interpretarse también como intención de nueva orientación sería el cambio radical en todo el equipo.
Usted
ha cambiado todo el equipo, lo cual me parece legítimo, pero es un indicio que podría hacer pensar en ello. En tercer lugar --también para que nos lo confirme o nos lo desmienta--, quería preguntarle sobre sus recientes comentarios, tal vez imprudentes, en el Camp Nou sobre la anterior Ministra --es aconsejable no negarlo porque hay muchos testigos--. ¿No es chismorreo o no es sólo chismorreo, señor Piqué? A nuestro juicio, es importante conocer este aspecto para saber si usted nos está anunciando hoy una política de continuidad o una política de reorientación.
No obstante, en un caso como en otro, tanto si es una política de continuidad como de reorientación, creo que vale la pena preguntarle también acerca de cuántos meses dispone usted para poner en marcha todas estas políticas que hoy nos ha anunciado. Según nuestros cálculos, son unos nueve meses, aunque tal vez habría de descontarse el tiempo que usted deberá dedicar a hacer de candidato.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Gibert.
A continuación, en nombre del Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió, tiene la palabra el senador Varela.
El señor VARELA I SERRA: Muchas gracias, señor Presidente.
Señor Ministro, gracias por sus explicaciones, enhorabuena por su nombramiento y, en nombre de mi grupo, quiero desearle los mayores éxitos en su gestión, porque nos interesa a todos. Evidentemente, puede contar con nuestra colaboración en el sentido de prestarnos al diálogo siempre que nos sea solicitado.
Estando de acuerdo con usted en que estamos mejorando, en que la ciencia española está siguiendo una línea ascendente, no obstante quiero centrar mi intervención, siguiendo una frase suya, en la idea de que estamos lejos de donde tendríamos que estar. Y quisiera que el Ministerio en estos nueve, diez meses próximos pusiera más el acento en este último punto y no en el primero, es decir, no tanto en que estamos avanzando, lo cual es verdad --y es una legítima satisfacción--, sino en que estamos lejos de donde deberíamos estar --insisto, siguiendo una frase suya-- en opinión de tantas personas que observamos con tanto interés la evolución de la ciencia en España. Por tanto, este es el marco de mi intervención, positiva, pero exigente porque estamos muy lejos de donde deberíamos estar.
Siguiendo el hilo de su intervención, manifiesta usted su apoyo a la industria. Sus palabras han sido magníficas y la idea de apoyo a la industria es un nuevo discurso que nos alegra escuchar. Pero, siguiendo también el hilo de la intervención de los anteriores portavoces, quisiéramos saber qué competencias concretas tiene el Ministerio en esta materia a fin de poder conocer el alcance de esta ambición de apoyo a la industria que usted ha manifestado y que, evidentemente, suscribimos.
Ha hecho referencia usted a la empresa y la investigación, a la incentivación fiscal a la innovación y que la OCDE ha felicitado al Gobierno por este marco fiscal más favorable. No obstante, siempre digo, también respecto a anteriores responsables de gobierno, que nos gustaría conocer la evaluación de estos incentivos fiscales. Usted mismo ha dicho que este marco hay que aplicarlo. Tenemos un marco muy bonito pero hay que aplicarlo. Y para poder aplicar este marco, señor Piqué, primero hay que evaluarlo. En anteriores comparecencias de responsables del Ministerio pedimos esta evaluación. Creo que este marco fiscal data de los presupuestos del año 1999. Por tanto, llevamos tres o cuatro años aplicando este marco fiscal. Así pues, ¿cuál es la evaluación y cuáles las perspectivas? En este primer apartado sobre su política científica, también suscribimos todo lo que usted ha dicho sobre la propiedad industrial e intelectual.
Es un tema muy importante, no sólo el referido a la invención sino también el de la piratería industrial. Por tanto, quisiéramos que nos concretase un poco más cuál será su actuación en este ámbito de protección de la propiedad intelectual, que nos parece --insisto-- importante.
Respecto al sector de la automoción, por motivos obvios, éste nos preocupa muchísimo. Quisiera hacerle notar, señor Ministro, que en esta corresponsabilidad por parte de todos, que me parece que es la base de cualquier solución, usted ha mencionado los enlaces sindicales pero no ha aludido a las autonomías, se sobreentiende, pero también en este punto debe contar con ellas.
En relación con la industria, ha hecho referencia a la química y a la industria textil. Sobre el plan general de la moda, no quiero dejar pasar esta mención sin decir que desde Cataluña se observa con preocupación que hay más que indicios en cuanto a que la política del Gobierno no muestre un apoyo equitativo, equilibrado para todos los centros donde se trabaja en la proyección de la moda y, por lo tanto, le pido concreción en este asunto, es decir, si se seguirá una política de igualdad de oportunidades en este campo.
En el sector de la Defensa, evidentemente, estamos de acuerdo con usted en que es importantísimo. Sin embargo, quisiera apuntar dos notas en esta materia. En primer lugar, estando de acuerdo en ese apoyo a la Defensa, creemos que debe deslindarse de las partidas de investigación aquello que simplemente se refiere a la construcción de aparatos militares. Así ha sido reclamado por instancias internacionales y también es nuestra pretensión. En segundo lugar, el Gobierno debería tener la sensibilidad y el cuidado extremo de no exportarlos luego --no digo que se haga-- a países que no sean democráticos. Es importante que se mantenga este criterio.
En relación con la política científica, ha dicho --lo suscribo con el máximo entusiasmo-- que era de gran prioridad --creo que ha dicho la máxima prioridad-- del Gobierno dar un nuevo impulso a la gestión. Hay una carta de de mayo de 2002 de unas 18 o 19 reales sociedades españolas dirigida a la anterior Ministra. Tengo una copia de esa carta y en ella describen textualmente la situación desesperada de muchos grupos de investigadores en la casi totalidad de áreas, que ven imposibilitada su labor debido al retraso de la Administración en hacer efectivos los fondos
comprometidos y destinados a financiar sus proyectos científicos. Ellos reclaman que se diga claramente cuándo van a salir las convocatorias, cuándo se van a hacer efectivos los pagos, etcétera. Por tanto, esta regularidad de la gestión es, como usted ha dicho, de máxima prioridad.
Usted mismo ha solicitado unos meses para ver cómo funciona, evidentemente se los concedemos pero reclamamos la gran importancia de este aspecto. Los investigadores necesitan saber dónde están y con qué cuentan.
En este ámbito de la gestión también es importante hacer un seguimiento de los retornos de las ayudas españolas, señor Ministro. Usted ha mencionado los retornos magníficos de la Agencia Espacial Europea, pero hay otros ámbitos en que esos retornos no son tan brillantes. Por tanto, señor Ministro, habría que llevar a cabo el seguimiento de todos los lugares donde colaboramos, aspecto muy importante y sobre el que le reclamo la máxima atención.
Ha anunciado usted que se va a resolver el estatuto del becario. La Ministra anterior, doña Anna Birulés, anunció en el mes de mayo, contestando a una pregunta de este portavoz, que era algo inminente. Sin embargo, estamos en octubre y los becarios siguen esperando, aunque se haya producido un cambio. No debemos dilatar demasiado este estatuto, por favor. Se trata en este caso de la parte mejor del país, es decir, de los jóvenes investigadores, de los que tienen ilusión y ganas de seguir trabajando, por lo que defraudar a este importantísimo caudal de jóvenes sería tremendo. En consecuencia, pido una máxima rapidez para la publicación del estatuto de becarios.
En relación con el crecimiento de los OPIs, que era otro de los objetivos que usted ha señalado, quisiera comentar algo relacionado con las autonomías porque he leído una entrevista del señor Tarrach en el «Mundo Cultural» de hace escasamente un mes, en la cual habla de los OPIs y, concretamente, del CSIC, del cual es responsable. Dice: Me gustaría también que las comunidades autónomas participaran en la financiación y en la toma de decisiones del CSIC y así podríamos crear un sistema de I+D realmente integrado. Señor Ministro, me gustaría saber cuál es su opinión al respecto y si realmente va a haber una política de descentralización, de otorgar más autonomía a estos centros porque el señor Tarrach, portavoz autorizado de lo que ocurre en ellos, dice textualmente que en este momento la Secretaría General de Política Científica está trabajando en un proyecto de homogeneización de los cinco organismos --es una frase textual-- con intención de racionalizar el sistema, etcétera. En abstracto --dice el señor Tarrach--, me parece un proyecto interesante, pero por el momento algunas de las medidas ya adoptadas que se han enunciado para adoptar en un futuro inmediato, están significando lo contrario; es decir, una mayor --cito textualmente-- dependencia del Ministerio, lo que me parece una política equivocada.
Por tanto, en relación con los OPIs: ¿Es su intención, señor Ministro, que vayamos a una mayor descentralización, a una mayor autonomía de los centros, o a una mayor dependencia del Ministerio, según afirma en esa entrevista el señor Tarrach? En el último punto usted ha hablado de la comunidad científica, de la articulación del sistema, de la colaboración con las comunidades autónomas, y estoy de acuerdo con usted al máximo. Se acaba de publicar una comunicación de la Comisión Europea en la que se resalta el gran papel de las regiones, es decir, de las comunidades autónomas en la investigación. Por tanto, es importantísimo el que haya esta colaboración. En este apartado usted ha mencionado la Semana de la Ciencia y de la Tecnología. Me permito sugerirle, señor Ministro, que en este ámbito de la divulgación de la ciencia y de la investigación, que es tan importante, se fije en un movimiento que organiza la Real Sociedad Española de Física en colaboración con su Ministerio, que se llama Física en Acción, que está funcionando hace tres años y si pudiéramos darle mayor apoyo entre todos sería muy útil para colaborar en esta tarea de divulgación de la ciencia y animar a los jóvenes a investigar más.
En relación con el Comité de la Etica, creo que la senadora Aranega ha mencionado el grupo EBTA. También ha mencionado un grupo que va a estar al servicio del Gobierno para darles opiniones. No sé si se refería exactamente a esto la senadora Aranega, pero hay un grupo europeo llamado EBTA, formado por organismos oficiales que asesoran a los Parlamentos en lo concerniente a la ética, en lo que significan las investigaciones biotéticas. Está integrado por Francia, Bélgica, es decir, por los países más avanzados. Yo creo que España también debería incorporarse a esta red. He presentado una iniciativa parlamentaria en ese sentido, pero me gustaría saber su opinión al respecto de organismos al servicio del asesoramiento científico de los parlamentarios, lo cual sería interesante.
En lo que se refiere al ITER, desearía que concretara cómo va la posible instalación de fusión en Vandellós que es de gran importancia. Y en relación con el Sincrotrón quiero dar las gracias a su Ministerio una vez más por haber posibilitado que esta instalación se pueda llevar a cabo, pero quisiera recordarle, señor Ministro, que está prevista la firma de un convenio antes de que finalice el año 2002 para poner en marcha de manera práctica esta instalación. Quiero saber cuál es el grado de inminencia de dicha firma.
Estoy de acuerdo también con lo que usted ha dicho en relación con la sociedad de la información. Me parecen planes muy importantes todo lo que sea dar mayor facilidad para instalar antenas, así como lo del sustituir el TRAC. Quiero hacer una pequeña mención respecto al hecho de que Internet se instale en las escuelas. Cuando se habla de la colaboración con las autonomías hay un punto que chirría, señor Ministro, porque si se quiere firmar el convenio de Internet en la escuela, se impone a las comunidades autónomas no solamente cómo han de ser las infraestructuras, sino también los contenidos. Cuando hay competencias al respecto no dice mucho en la voluntad de colaborar con las autonomías de manera positiva.
Hablando claramente, me parece un poco ridículo el imponer también los contenidos. Si se puede revisar esta cuestión, sería un punto muy importante.
Tres cosas más y acabo. Primero, hay un tema que no ha salido en su intervención, señor Ministro, que está adquiriendo
mucha importancia, y es lo que se llama el soft libre, linux. A este respecto se está tramitando una directiva europea. Me gustaría saber su opinión al respecto, si es que la tiene, y si no, lo podemos dejar para otro día. Segundo, mujeres y ciencia. Hay un grupo de trabajo en la Comisión Europea que insiste en llevar a cabo acciones para mejorar la participación de las mujeres en la ciencia. ¿Qué piensa hacer su Ministerio en este ámbito? Tercero, no ha mencionado nada en su intervención, y me sorprende un poco, acerca de la colaboración con el Magreb y con Iberoamérica. Por ejemplo, el CERN a través de España está colaborando con Iberoamérica. Lanzar la idea de que son aspectos sobre los que su Ministerio deberá trabajar me parece importante y me gustaría saber cuál es su opinión al respecto. Insisto en desearle el máximo éxito en su gestión.
Nada más y muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Varela.
Para finalizar el turno de portavoces, tiene la palabra el senador Abejón, portavoz del Grupo Parlamentario Popular.
El señor ABEJON ORTEGA: Gracias, señor Presidente.
En primer lugar, quiero dar la bienvenida al señor Ministro, agradecer su presencia en esta comisión y desearle a usted y a todo su equipo el mayor de los éxitos porque será el éxito de la sociedad española. Contará con todo nuestro apoyo y colaboración para llevar a buen fin todos los proyectos que ha anunciado, que son muchos. Asimismo, quiero agradecer el trabajo y el talante de diálogo que siempre mantuvo su antecesora en el cargo, la ex ministra Birulés, a quien correspondió poner en marcha un recién creado Ministerio de Ciencia y Tecnología y que se esforzó, con la dificultad que ello supone, para colocar los pilares del nuevo edificio de la ciencia y de la tecnología que hoy le va a tocar a usted seguir completando. Al Grupo Parlamentario Popular no le ha sorprendido su intervención hoy en el Senado, una intervención cargada de ilusión y de proyectos. Ha demostrado una vez más que es un buen comunicador, como ya lo fue en la etapa de portavoz del Gobierno, y ha expresado algo tan importante en política y en este Parlamento como es su disposición al diálogo y al consenso. En cuanto a la intervención de mis compañeros, puedo compartir algunas preguntas, pero esto era una comparecencia general y me ha sorprendido el número de preguntas y su exposición, como si fuera un examen de reválida de un ministerio que lleva muchos años funcionando. No hay que olvidar que hoy estamos aquí en la presentación de las líneas generales del ministro. Por lo tanto, entraremos en materia a medida que avance su gestión en el ministerio.
Al hilo de su intervención, nos felicitamos porque las políticas de I+D, así como las de innovación tecnológica tengan cada vez más peso en el producto interior bruto. Que las empresas innovadoras en España se hayan duplicado en los dos últimos años es, sin duda, un dato esperanzador por lo que ello conlleva en la creación de riqueza y empleo de calidad. Tengo que decir, y aquí se ha planteado por algún portavoz, que el número de empresas innovadoras no las fija el Gobierno. Esto es lo que dice el Instituto Nacional de Estadística. Se han duplicado porque se han duplicado, pero al margen de lo que diga el Gobierno. También nos llena de tranquilidad la apuesta que hace por situar a España entre los países más avanzados en lo que respecta a la ciencia, la tecnología, la innovación y la sociedad de la información, y todo ello tiene más valor y más fuerza si cabe porque lo hace en un contexto internacional complicado, en una difícil coyuntura económica y de debacle bursátil de las telecomunicaciones. Esta apuesta, no exenta de riesgos, tiene esa virtud que le acabo de decir. Por lo tanto, no se esconde cuando los tiempos son difíciles. Como tantas veces se ha dicho, cuando Estados Unidos, Japón y Alemania tiran, España tira. Ahora ha quedado demostrado que cuando estas sociedades están atravesando una crisis, España, gracias a las reformas estructurales que ha llevado a cabo este Gobierno, afronta la crisis mucho mejor que otros países, lo cual también es de reconocer en estos momentos. En consecuencia, su planteamiento nos parece serio y riguroso. Yo creo que los ejes que aquí ha planteado son, ni más ni menos, una solución a los problemas que en estos momentos tiene la sociedad y que pretende, con buen acierto, llevar a buen término.
En primer lugar, en lo que respecta al sector industrial, vemos muy necesario el planteamiento que hace el Gobierno de llevar a la práctica las líneas de apoyo a la capitalización de empresas de base tecnológica y es una buena noticia --lo he leído en la prensa y el otro día en el Congreso-- que el ministro haya anunciado un convenio entre el ministerio y el ICO para que las empresas ubicadas en los parques tecnológicos tengan acceso a nuevas líneas de financiación. Ya se ha dicho aquí la dificultad que tienen estas empresas por el capital y los riesgos que ello conlleva, con lo cual es lógico que tengan una financiación complicada. Igualmente compartimos el apoyo a la creación o mejora de productos, así como de los procesos productivos a través de los programas de investigación técnica, lo que se llama PROFIT, y de innovación o la mejora de la capacidad emprendedora de los programas Crece y Neotec, apoyando y potenciando el centro para el desarrollo tecnológico e industrial. Para que haya una política de innovación y de creación antes tiene que haber innovadores y creadores. Yo pienso que este es un déficit nacional que hemos tenido a lo largo de la historia, porque ha sido más cómodo para muchos hacer unos estudios superiores o de formación profesional e ir a una empresa ya creada o a la Administración Pública que correr el riesgo que supone crear una nueva empresa o trabajar en un sector desconocido.
En el campo industrial, es igualmente importante seguir avanzando y modernizando nuestro sistema normativo, con proyectos de ley como el que se va a poner en marcha sobre diseño industrial. Yo creo que es muy importante que tengamos patentes, diseño, porque eso va a decir mucho de la economía y no tendremos que pagar el diseño de otros. Compartimos la apuesta que ha hecho el Gobierno por sectores prioritarios como el aeroespacial, con los resultados que está dando en estos momentos en la Agencia Aeroespacial,
y desde aquí animo al Gobierno a que luche por que el proyecto Galileo, aunque habrá grandes competidores, se pueda quedar en España, pero qué duda cabe que el ministro va a hacer todo el esfuerzo para que, si no es la sede de este gran proyecto, haya subsedes u oficinas que guarden relación, ya que estamos perfectamente capacitados para ello. Por supuesto que estamos de acuerdo con otros sectores emblemáticos, como el de la automoción --y no solamente por lo que significa el sector, sino por los sectores subsidiarios que dependen de él--, el marítimo, el del ferrocarril, el químico o el textil, y por supuesto que mi grupo apoya a un sector tan importante, y a veces no muy comprendido por determinados sectores, como el de defensa, que lleva un arrastre --y se ha dicho aquí-- en el resto de sectores civiles y en investigación muy importante y además el propio sector necesita de ese respaldo.
En cuanto al segundo apartado de la exposición, en lo que respecta a la política científica, compartimos el apoyo financiero del Estado a la investigación pública de calidad. Pero aquí no se puede olvidar la responsabilidad que la sociedad tiene de hacer aportaciones a la investigación. Es cierto, aquí se ha dicho, que en estos momentos estamos tocando el 1 por ciento en investigación pública, pero a eso le tenemos que sumar el 1 por ciento de la investigación privada. El montante total viene de la inversión pública más la privada. Yo pienso que es imposible que los Estados hagan toda la inversión en investigación, eso sería una auténtica utopía y como la investigación va a la industria al final, la industria y las empresas pioneras deben apostar por esta investigación y, de hecho, hay una apuesta importante en los próximos Presupuestos Generales del Estado.
En cuanto a apostar por más y mejor investigación, con la incorporación de nuevos investigadores, yo creo que es lo que ha venido haciendo el Gobierno, incorporando nuevos investigadores a los programas Ramón y Cajal, Torres Quevedo. En consecuencia, si algo importante se ha desarrollado en este campo ha sido apostar por los recursos humanos, que es la pregunta que hacía la portavoz Aranega. ¿Se va a continuar con esta apuesta? Creo que se ha demostrado que en la medida de lo posible se va a seguir invirtiendo en recursos humanos.
Pregunta si se invierte en partidas específicas de investigación básica o aplicada, pero todos los que manejamos los Presupuestos Generales del Estado sabemos que no hay ninguna partida específica para investigación básica o aplicada. Resulta patente que en los últimos años ha crecido la investigación básica y aplicada, pero no hay ninguna partida específica a ese respecto.
En cuanto a la política de recursos humanos y de prestigiar al investigador, hay que tener en cuenta que en los últimos años se ha potenciado su carrera de investigación y su retribución. En consecuencia, la carrera del investigador se ha visto beneficiada, no solamente por su mayor duración sino por su mayor cuantía. Todo lo que se haga en este sentido, bienvenido sea. Por eso, estamos de acuerdo en que se ponga en marcha el estatuto del becario e investigador para mejorar sus condiciones, motivarlo y prestigiarlo.
También ha generado aquí debate el hecho de que haya más o menos proyectos de investigación, pero creo que 2.850 proyectos de investigación es un número considerable. Me atrevo a decir que en estos momentos el grado de competencia exterior es importante por el número de proyectos que se presentan, por lo que cada vez es más difícil seguir incrementándolos o fijar un número para un futuro próximo.
El señor Ministro, con buen criterio, ha puesto sobre la mesa la importancia que tiene un buen sistema de ciencia y tecnología, pero no es menos importante la imbricación en la actividad productiva, industrial y de servicios. Por ello, creo que estamos en el buen camino al promover los acuerdos y la colaboración con las comunidades autónomas, porque investigación y ciencia no solamente hace el Gobierno central, también las empresas, las universidades y las comunidades autónomas.
También se ha comentado algo --creo que de pasada, a pesar de su enorme importancia-- sobre la cultura científica y tecnológica de la sociedad.
Los que participamos en la Ponencia de la Comisión de Educación, Cultura y Deporte sobre la situación de las enseñanzas científicas hemos echado en falta una visión científica en la escuela a la hora de enseñar y aprender y, sobre todo, de transmitir un mejor conocimiento del léxico y del razonamiento científico. Es decir, es importante iniciarles desde niños si no queremos correr el riesgo de quedarnos sin científicos ni investigadores.
En cuanto a otro tema que se ha planteado, he de decir que estamos de acuerdo en seguir potenciando la investigación con células madre adultas, así como los proyectos de genómica y proteómica por su gran calado social y trascendencia. Hay mucha polémica al respecto, pero estos días en la prensa de mi provincia se ha publicado que en nuestro país se ha realizado con éxito el primer implante de células madre de médula ósea para regenerar un corazón infartado. La realidad está ahí pero el debate sobre si deben ser troncales o células madre de médula ósea adulta está abierto, y eso es, precisamente, lo que estudia la Ponencia creada en el seno de la Comisión de Educación, Cultura y Deporte del Senado. Sin duda, no es un tema fácil y ningún país lo tiene resuelto. De hecho, la Unión Europea está trabajando en ello porque no es un tema nada sencillo y queda mucho por hacer, por lo que hemos de seguir trabajando para plantear las mejores soluciones para la sociedad. Como estamos hablando de esperanza de futuro y no de realidades, debemos ser cautos, prudentes y facilitar entre todos la labor más positiva para la sociedad.
En lo que respecta a la sociedad de la información y a la expansión del sector de las telecomunicaciones, celebramos que se siga apostando por la libre competencia y la defensa de los intereses de los usuarios y consumidores. Ojalá todos los grupos se unan a la teoría de apostar en estos momentos por un sector libre de las telecomunicaciones que garantice la competencia.
Dentro de este apartado, quiero resaltar que resulta positivo que las llamadas telefónicas fijas continúen bajando en el año 2002, ese 6 por ciento que nos ha anunciado el señor Ministro, y lo sigan haciendo en el año 2003 con una
bajada del 2 por ciento. No quiero interpretar nada en este sentido, porque lo ha preguntado el señor Albistur, pero entiendo --puedo estar equivocado y que el señor Ministro me corrija-- que bajará el 2 por ciento más la inflación real de este año. En consecuencia, no estamos diciendo que disminuyen porque bajan por debajo de la inflación; bajan y, además, se tiene en cuenta la inflación. Luego, en total la bajada se situará en torno al 5 por ciento.
Para finalizar, nos ha anunciado un paquete de medidas que van en la dirección de impulsar el sector de las telecomunicaciones. Le diré que nos parecen interesantes, porque apostar por las telecomunicaciones es apostar por el futuro. Igualmente, apostar por un sistema de tarifas de telefonía fija que siga bajando es positivo. Una factura única para todos los servicios prestados también es algo que espera la sociedad, que ahora tiene dificultades a la hora de entender los distintos recibos. Apostar por la telefonía UMTS es el futuro. No podemos estar de espaldas al futuro, y en tecnología España está, como en otras cosas, a la cabeza; de hecho, por primera vez estamos defendiendo empresas que en el ámbito internacional ocupan los puestos más altos y están en competencia.
Por último y según el principio de solidaridad, bienvenida sea la sustitución de las líneas de telefonía rural TRAC. Si no se sustituyen las líneas es muy difícil que tengan Internet, y nosotros siempre hemos sido muy solidarios con nuestros pueblos. Ni que decir tiene la importancia del impulso del Plan Info XXI para lograr que el acceso a Internet sea una realidad para todos. Eso no quita que existan limitaciones, pero hoy no se puede vivir de espaldas a Internet y es fundamental su presencia en las escuelas, en las bibliotecas y en otros foros.
Señorías, termino como empecé, felicitando al señor Ministro por su comparecencia. He de decirle que cuenta con todo nuestro apoyo, porque todos compartimos el objetivo que nos ha transmitido esta mañana: colocar la ciencia, la tecnología, la innovación y la sociedad de la información en España entre las más avanzadas de Europa y del mundo.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Abejón.
Tiene la palabra el señor Ministro para contestar a las preguntas que han considerado oportuno formular los portavoces de los distintos grupos políticos.
Siendo conocedores de que en la sesión de hoy esta Presidencia no ha impuesto limitación de tiempo, tiene la palabra el señor Ministro.
El señor MINISTRO DE CIENCIA Y TECNOLOGIA (Piqué i Camps): Muchas gracias, señor Presidente.
A pesar de que no haya limitación de tiempo, como soy consciente de lo avanzado de la hora, voy a procurar limitar el tiempo de mi respuesta, sin por ello dejar de comentar todos los aspectos que se han suscitado.
En primer lugar, quiero agradecer a todos los portavoces su tono y deseo de que la labor en el Ministerio se vea culminada con éxito. Creo que todos compartimos la idea de que es muy importante para los ciudadanos y para el futuro del país, con independencia de cuál sea el color político del gobierno que pueda haber en cada momento, que los temas ligados a la innovación, a la política científica, a la sociedad de la información y al sector de las telecomunicaciones salgan lo mejor posible. Por lo tanto, muchísimas gracias a todos. Sepan que procuraré responder a esa actitud y reitero mi voluntad de diálogo y de asistir a esta Comisión cada vez que sus miembros lo consideren oportuno.
Paso a comentar lo dicho por los diferentes portavoces. No tengo nada que añadir, sino agradecer al senador Abejón su intervención porque ha entrado en temas que me evitan a mí dar algunas respuestas; él lo ha hecho con brillantez y con talento y, por lo tanto, se lo agradezco. En cuanto a las intervenciones de los demás portavoces empezaré, si les parece oportuno, en orden inverso a como se han producido, simplemente por una cuestión de método.
Comienzo, por lo tanto, por la intervención del senador Varela, que ha hecho un conjunto de consideraciones básicamente en el terreno de la política industrial y de la política científica. Le agradezco sus referencias a la política industrial, también lo han hecho los senadores Gibert, Albistur y otros, y les puedo decir algo con muchísima claridad:
una cosa es que la palabra industria no esté en la denominación del ministerio, pero el ministerio --de ahí las dificultades en la gestión que se han producido y que tienen una explicación objetiva-- es el resultado de la acumulación de competencias de cinco ministerios anteriores, y en particular de tres: del antiguo ministerio de industria, al que se le desgajaron las competencias energéticas que pasaron al ministerio de economía, pero sólo las energéticas y por lo tanto las competencias de política industrial y tecnológica permanecen en el ministerio; las competencias de política científica procedentes del antiguo ministerio de educación y las competencia de telecomunicaciones procedentes del antiguo ministerio de fomento. Eso es, en términos generales, lo que hay y, por lo tanto, el ámbito y el marco competencial es el que es y no necesito ponerme de acuerdo con otros miembros del Gobierno para definir qué es lo que le toca a cada cual, al margen de que si así tiene que ser a veces no hay ningún problema porque solemos ponernos de acuerdo de inmediato, somos gentes que comparten el mismo proyecto y que saben que lo que hay que hacer es resolver problemas y no buscarlos. Yo creo que a todos nosotros nos caracteriza precisamente esa actitud, la actitud constructiva de hacer las cosas lo mejor posible en beneficio de los ciudadanos sin perdernos en otras cuestiones de carácter competencial que, desde luego, a mí personalmente no me motivan nada, lo que me interesa es que las cosas se hagan y se hagan bien.
Ha hecho una referencia al tema de los incentivos fiscales y yo me había referido a ello en mi primera intervención. Tenemos un marco francamente bueno --y la responsabilidad de eso probablemente está distribuida de forma muy compleja--, pero creo que tenemos que mejorar la aplicación del mismo. Ahora bien, todavía es pronto porque ese marco se empezó a aplicar en el año 2000 para tener efectos en el Impuesto sobre Sociedades que se abona en 2001, con lo cual el período de tiempo es todavía
muy corto; pero es verdad que tenemos que perfeccionar los temas de certificación y es verdad que la cooperación con el Ministerio de Hacienda es absolutamente clave.
No puedo hacer otra cosa que compartir muchas de las cosas que ha dicho el senador Varela, pero también otros portavoces. Es evidente que se ha mejorado, pero es evidente que estamos muy lejos de donde deberíamos estar. Creo que lo he dicho con claridad meridiana en mi primera intervención y no tengo ningún problema en reiterarlo, porque si dijera lo contrario la gente pensaría que soy un iluso y yo no quiero que nadie piense que soy un iluso, quiero que se perciba que somos conscientes de una realidad que es cada día más positiva pero que todavía nos tiene muy lejos de lo que tenemos que ambicionar. Por eso es tan importante que todas estas políticas que se han puesto en marcha estos últimos años y en las que se tienen que seguir implementando tengan éxito.
Respecto a Seat, conoce ya el senador Varela que estamos haciendo gestiones --esta misma tarde me reúno con el presidente de Seat, mañana hablaré con los secretarios de las federaciones sindicales, tanto de Comisiones Obreras como de la Unión General de Trabajadores, y estamos en contacto con el Gobierno de la Generalitat y también con el Gobierno navarro-- y creo que todos debemos ir en la misma dirección en el sentido que hemos expuesto.
Ha habido una serie de referencias a la gestión. He hablado ya de esas circunstancias objetivas , como es acumular competencias de cinco ministerios distintos o, según la expresión que está ahora de moda, cinco culturas ministeriales distintas que hay que poner en común, y eso en dos años y medio no es fácil; pero también es verdad que se había hecho ya antes del cambio de gobierno un esfuerzo muy importante que probablemente va a dar sus frutos. Además hemos intentado introducir un impulso adicional a todas estas cuestiones, porque yo soy muy consciente de que desde el punto de vista de la política científica son muy importantes los recursos y su volumen, pero también lo es que los recursos lleguen a su destino y a tiempo. En estos momentos son esenciales el tiempo, la forma y el grado de ejecución presupuestaria, y en eso estamos e insisto en que podamos empezar a dar resultados alentadores en ese terreno.
No he entendido muy bien la referencia al sector textil. Intuyo que se refiere a las pasarelas, pero no he entendido lo de los indicios. El único indicio que he visto ha sido una interpretación de notable imaginación en algunos medios de comunicación catalanes que atribuían esa pretendida voluntad del Gobierno en la presencia en una de las pasarelas de la esposa del Presidente del Gobierno. (Risas.) Si se refiere a estos indicios, comprenderá que me sonría directamente y prefiera hablar de cosas serias. El Gobierno, como es natural, deja que los sectores hagan lo que tengan que hacer, que cada uno espabile y que al final sea la realidad y el propio mercado el que defina lo que tenga que suceder, al margen de que los sectores se pueden poner de acuerdo --siempre es deseable que se pongan de acuerdo en lugar de que se peleen entre sí-- y que eso pueda merecer un apoyo adicional por parte de los poderes públicos.
Estoy también de acuerdo con usted --como ve, en algunas cosas podemos estar de acuerdo-- en que hay que vigilar los retornos en todos los sectores. Es verdad que he mencionado la Agencia Espacial Europea porque va francamente bien, pero en algunos casos estamos algo por debajo. En general van bien, pero estoy de acuerdo con usted en que hay que hacer un seguimiento muy claro.
Dos temas que tocan a mi anterior responsabilidad. Las exportaciones de material de defensa no tienen nada que ver con el apoyo tecnológico al sector industrial de defensa, es otra cosa que se rige por una normativa internacional y que, como es lógico, España cumple. Y no he mencionado la cooperación internacional --cosa que probablemente debería haber hecho-- porque yo mismo iba viendo que me pasaba de tiempo en mi intervención y he ido recortando algunas cosas --creo que he dedicado algo más de 60 minutos--, pero le puedo decir que una de las primeras cosas que hice a la semana siguiente de ser nombrado ministro fue precisamente ir a Ecuador y al Perú a participar en el Foro Hispano Andino para las nuevas tecnologías y también a hacer una labor de difusión de los programas que tenemos conjuntamente en el marco de la cooperación americana
--Ciberamérica, Cibermedia, etcétera--. Por lo tanto está clara mi sensibilidad respecto a estas cuestiones, por otra parte absolutamente indispensables: que España tenga un liderazgo tecnológico en Iberoamérica o lo pueda tener en el Magreb me parece que es una de las cosas más importantes que podemos hacer estratégicamente y desde el punto de vista de una proyección internacional de nuestro país y de nuestro peso en el mundo iberoamericano.
Tema del estatuto del becario, que también ha sido suscitado por diferentes portavoces. Creo que ha sido la senadora Aranega quien ha hablado de incrementar el número de becas, de ver la situación de los becarios y sobre todo ha hablado de las becas de formación de personal investigador. Pues de eso es de lo que se trata. Si hablamos de becas de formación de personal investigador es un contrasentido hablar de la situación laboral de los becarios. Yo he sido becario de investigación (La señora Aranega Jiménez: Y yo también.), y los becarios de investigación somos conscientes de que se nos da una ayuda que por definición es temporal; por tanto, hablar de precariedad de los becarios es una contradicción en los términos, porque las becas por definición son temporales, no creo que haya ningún becario que pueda pretender que se le dé una beca con carácter indefinido, porque las becas, por definición, son para formar personal investigador. (La señora Aranega Jiménez: No se trata de eso.) Lo que tenemos que ver es claramente el contexto en el cual nos movemos, y es evidente que hay que mejorar y dar mayor seguridad a la situación de los becarios --en eso yo estoy completamente de acuerdo y por eso he dicho que hace falta el estatuto del becario--, pero también hay determinadas peticiones que se formulan a veces que no se corresponden con la lógica, y eso es lo que yo he querido dejar claro para, a partir de ahí, compartir con todos los portavoces la necesidad de mejorar esa cuestión.
Hay otro tema importante, que es el papel de los OPIs. No creo que podamos confundir descentralización con
autonomía y quiero decir una cosa muy clara, los OPIs --los Organismos Públicos de Investigación-- deben tener su propio ámbito autónomo de actuación, por eso son organismos públicos y no forman parte directamente de la administración, pero la directriz política la establece el Gobierno y debe estar al servicio de la política de investigación y de la política científica del Gobierno, y no tener sus propias políticas; pueden ejecutar la política del Gobierno en su ámbito de autonomía, pero no deben tener sus propias políticas, y creo que eso va en aras de la eficacia y de la unidad de gestión que necesariamente se le pide a un gobierno; no puede ser que haya contradicciones entre lo que el Gobierno quiere y lo que los organismos públicos de investigación después hacen y, por lo tanto, es lógico que eso sea así. Otra cosa es que sea deseable que en muchos ámbitos y en muchos proyectos jueguen de consuno iniciativas de la universidad, el propio Consejo Superior de Investigaciones Científicas u otros organismos públicos y las comunidades autónomas. Ese me parece un buen esquema que tiene que ir ligado también a las respectivas contribuciones económicas, y ahí mi disponibilidad a encontrar acuerdos es permanente porque yo creo mucho en ese tipo de esquemas que, por otra parte, son los que están detrás, por ejemplo, del sincrotrón u otro de los grandes proyectos tecnológicos. Yo no he leído esa entrevista a la que usted hacía referencia, pero entiendo que cuando el señor Tarrach se expresa en esos términos lo hace en los mismos en los que yo me estoy expresando.
Muy rápidamente, respecto al proyecto ITER le diré que debemos ser muy conscientes de que este proyecto es muy importante; estamos hablando de la fuente energética del futuro después que agotemos la apuesta por el gas natural, que es la apuesta del momento, y por las energías renovables
--son apuestas que, en su caso, van a continuar en el futuro--, pero estamos hablando de si obtener energía procedente de fusión nuclear con el gran añadido de que a diferencia de la fisión no genera residuos de alta intensidad. ¿Qué significa eso? Significa que estamos hablando de algo de enorme importancia para el futuro, pero de algo que precisamente por su enorme importancia es codiciado por muchísimos países. El proyecto ITER es algo que comparten la Unión Europea, pero también países como Japón y como Australia, en su momento Estados Unidos, que después se fue y ahora parece ser que quiere regresar, y lo que estamos intentando es convencer a todos los socios de ese proyecto de que disponemos de una ubicación que es prácticamente perfecta, como es la de la antigua central de Vandellós I ya en proceso de desmantelamiento y casi finalizándolo, pero que desde ese punto de vista tiene condiciones más que suficientes como para ser un buen lugar, pero yo no les quiero transmitir falsas expectativas, tenemos posibilidades, pero esto es muy difícil y, además, normalmente estas decisiones no se toman aisladamente, sino que hay una serie de grandes proyectos y de grandes instalaciones y agencias europeas pendientes de ubicación que entrar en el juego de la política exterior de la política exterior de los gobiernos. Por lo tanto, debemos ser conscientes de las dificultades que existen, pero también de la importancia estratégica que el Gobierno le otorgue a ese proyecto.
En cuanto al sincrotrón, es mi intención que efectivamente cerremos el convenio antes de que acabe el presente ejercicio y lo podamos poner en marcha, y es algo que se está hablando ya con el Gobierno de la Generalitat.
Sobre los organismos asesores en bioética, yo no tengo ningún problema conceptual para que haya organismos que asesoren a los parlamentos, pero entiendo que la iniciativa tiene que ser del parlamento, y le repito que yo ahí no tengo ningún obstáculo conceptual. El Gobierno lo que ha hecho es crear una fundación que a su vez contiene un comité para que le asesore al Gobierno, que es lo que tiene que hacer el Gobierno, es decir, buscar maneras de ser asesorado, que no tiene nada que ver con la comisión «ad hoc», a la que he hecho referencia en mi intervención, que es una comisión estrictamente temporal --pongamos por caso cuatro meses-- y que tiene que proporcionar ideas al Gobierno, por tanto de carácter pluridisciplinar y desde el Gobierno para seguir fomentando, con las actuales medidas potenciadas o con nuevas medidas, la implantación de la sociedad de la información y, por lo tanto, seguir con el espíritu que animó los inicios de Info XXI, que fue una iniciativa que no era del Gobierno, aunque hubiera una comisión interministerial, sino que era el resultado de la confluencia de criterios entre las administraciones públicas y los diferentes sectores implicados, desde la industria a los operadores, pasando por los productores de contenidos o el sector audiovisual.
A la primera cuestión que ha planteado el senador Gibert le ha dado respuesta ya el senador Abejón. Respecto a la segunda es verdad la paradoja europea, y por eso es tan importante que sigamos apoyando todo lo que signifique la transferencia de tecnología desde el sector primario o desde el sector de investigación básica y aplicada al mundo empresarial y todo lo que signifique el contacto entre universidad-empresa, todos esos mecanismos, que creo que son absolutamente fundamentales, pero debemos ser también muy conscientes de que para eso es muy importante que el sector privado esté profundamente sensibilizado y que corrijamos algo que está muy ligado a la paradoja europea. No es que tengamos una gran potencia en investigación básica y después eso no se transmita, sino que el peso del esfuerzo del sector privado sobre el conjunto del esfuerzo en I+D+I en el conjunto de Europa y en España, en particular, está muy por debajo de lo que, por ejemplo, sucede en los Estados Unidos. En los Estados Unidos más de dos tercios del esfuerzo los hace el sector privado, porque además hay una gran fluidez en la relación entre el sector privado norteamericano, las universidades y los organismos públicos de investigación, y yo creo que eso es lo que tenemos que conseguir, y eso es responsabilidad de las dos partes, del sector privado, como ya he dicho, pero también de un cierto retraso en Europa y en España, en particular, en cuanto a la actitud de las propias universidades y muchas veces de los propios organismos de investigación.
Ahora y afortunadamente no es así, cosa que es un gran activo que tenemos en estos momentos que hay que aprovechar, pero en mis años universitarios recuerdo
que aquellos investigadores que de alguna manera tenían relación con el sector privado estaban mal vistos, porque se consideraba que se perturbaba la pureza de la investigación universitaria. Afortunadamente estos criterios han cambiado y además en la buena dirección. Al segundo aspecto ya le he dado respuesta.
Respecto al tercer aspecto, aunque después hablaré del conjunto de las telecomunicaciones y de la sociedad de la información y casi prefiero inscribirlo en ese marco más amplio, no quiero dejar de hacer mención a una pregunta que ha hecho y que necesariamente requiere una respuesta por mi parte. Yo creo sinceramente que nuestras empresas y, en particular, el operador dominante, son sólidas. No hay que tener ninguna inquietud, sino, todo lo contrario, tener una gran confianza en el futuro de Telefónica y de otras empresas instaladas en nuestro país. Telefónica es una empresa que desde el punto de vista financiero goza de salud, que desde el punto de vista de la productividad por empleado y por línea está entre las mejores del mundo, por no decir la mejor del mundo, que tiene una fuerte expansión internacional, que en algunos momentos de incertidumbre puede ser un elemento de riesgo, pero que en el medio plazo es una apuesta estratégica de enorme importancia y, por lo tanto, no hay que introducir inquietud, sino todo lo contrario, confianza en el futuro.
En cuanto al último comentario de la continuidad-la nueva reorientación, le tengo que decir que las cosas nunca son blancas o negras. Hay continuidad porque estamos hablando del mismo Gobierno y del mismo proyecto, y muchas de las cosas que yo he contado, como es natural, no me las he inventando yo al llegar porque ya estaban y como prácticamente todas nos parecen bien les damos continuidad, pero también es cierto que cuando entra un nuevo equipo en un ministerio lo que se pretende es darle un nuevo impulso a la acción de ese órgano, y eso es exactamente así, y se le pueden dar después las lecturas que se quieran.
Yo creo que se ha hecho en estos dos años y medio no sólo una gran labor, sino una labor enormemente difícil y que precisamente porque estábamos en los inicios de un ministerio de nueva creación, el tiempo no ha sido suficiente como para ver los resultados con una perspectiva justa. Creo que el tiempo pondrá las cosas en su sitio y se verá que la inmensa labor que se ha hecho en estos dos años y medio ha sido efectivamente inmensa y ardua. No hay que sacar tampoco ninguna conclusión de cosas que no pueden ser porque es imposible que haga comentarios peyorativos respecto a mi antecesora que es íntima amiga mía desde hace treinta años, lo que pasa que en el contexto del «Camp Nou», vaya usted a saber, porque últimamente tampoco tenemos muchos motivos de alegría los que somos «culés» y a lo mejor la gente que estaba allí tenía intenciones de transmitir cosas que no responden a la realidad. Por lo tanto, no le preste mucha atención a este tipo de cosas y escúcheme a mí cuando yo las digo en términos oficiales.
Hay una cosa que han planteado los senadores Albistur y Gibert, que es respecto a los tiempos que tenemos por delante y si es posible no compartir más de una responsabilidad política. Los tiempos que tenemos por delante los define el tiempo político. Ahora estamos en la discusión del presupuesto del próximo año, por lo tanto, en la definición de las líneas básicas de la política del ministerio; estos meses, además, nos tienen que servir para definir la orientación política al margen del presupuesto que le queremos dar al ministerio de aquí a finales de año 2003 porque, al final, el calendario político es el que es y las Cortes Generales las va a disolver el Presidente de Gobierno, si agota la legislatura y siempre ha manifestado su intención de que sea así, en torno a las Navidades del año 2003. Ese es el calendario que vale para todos y que forma parte de mi horizonte político en el Ministerio.
Mientras tanto procuraré administrar mi tiempo de la mejor manera posible. No es la primera vez en mi caso, ni soy, desde luego, la única persona que compatibiliza varias responsabilidades políticas.
En el propio partido del señor Gibert, hablando de memoria, ha habido alcaldes que han sido Presidentes de la Diputación durante muchos años y, además, con responsabilidades partidarias. Incluso, en estos momentos hay una persona que es Presidente de su comunidad autónoma, Secretario General de su partido en esa comunidad autónoma y Presidente del partido a nivel español. Fíjese si se pueden hacer cosas al mismo tiempo.
Yo también he compatibilizado durante dos años --debo decir que con un esfuerzo considerable-- mis responsabilidades como Ministro de Industria y Energía y como Ministro Portavoz del Gobierno. De lo que se trata es de que cada uno administre su tiempo lo mejor que sepa. Yo, desde luego, quiero hacerlo de tal manera que cumpla plenamente con todas mis responsabilidades tanto desde una perspectiva de partido como de Gobierno.
El senador Albistur se ha centrado fundamentalmente en las telecomunicaciones , pero también ha hecho una referencia muy rápida a la financiación de las empresas innovadoras y a la problemática de los avales. Estoy de acuerdo en que hay temas que hay que resolver y que no son fáciles. Estamos hablando de recursos públicos que se aportan mediante créditos y que, por tanto, deben disponer de las garantías suficientes. Otra cosa es que trabajemos en la aportación de esas garantías precisamente desde el sector público. Este es un tema muy difícil de resolver. El senador Albistur conoce perfectamente una institución muy honorable del Estado que es la Intervención.
Los gestores públicos no podemos hacer cosas que los interventores no aprueben. Por lo tanto, seamos conscientes de cuáles son nuestros márgenes y nuestros límites. Yo soy también consciente de que efectivamente hay algunas cuestiones que probablemente podríamos agilizar.
Cuando se me pregunta qué es la política industrial moderna doy una definición «sensu contrario» y después otra más positiva. Lo que no es una política industrial moderna es una política industrial que se basa en la intervención administrativa y en la aportación de recursos públicos para propiciar procesos de reestructuración. Eso ya no es posible.
Tampoco es una política que gestione un sector público industrial porque afortunadamente ya prácticamente no tenemos sector público industrial o que intervenga hasta la exhaustividad, sectores completos de actividad
como puede ser el sector energético o las propias telecomunicaciones. Esa política industrial ya no existe y es bueno que así sea. Otra cosa es que se pueda hacer política industrial a partir de la prestación de un marco adecuado en el que, efectivamente, lo que usted ha llamado políticas neoliberales, que yo llamo simplemente políticas liberales porque están hechas por personas que se autoconsideran liberales, pasan también por la consolidación presupuestaria, por ejemplo, por la liberalización sectorial y por políticas tecnológicas de apoyo a I+D+I y por políticas con aproximación sectorial que permitan buscar sinergias dentro de los propios sectores. Por eso, he hecho referencia a las políticas sectoriales. Esa es la política industrial que se puede hacer ahora.
Quisiera hablar del sector de las telecomunicaciones. Puede haber un debate intelectual muy interesante respecto del modelo que se escogió en su momento en Europa para liberalizar las telecomunicaciones, que no era un modelo que fuera idéntico al que en su momento propició la competencia en el sector en Estados Unidos. Usted recordará los «baby bells». Europa decidió no romper sus monopolios y abrir a la competencia sus mercados posibilitando que los operadores entrantes pudieran utilizar en condiciones adecuadas las redes del operador existente, pero las redes han permanecido bajo propiedad del operador antiguamente monopolista y hoy dominante y se alquilan para dar tiempo a los demás operadores, aquellos que tienen compromisos de inversión, a que puedan desarrollar sus propias redes. Esa es una opción que se adoptó en su día y que puede ser discutible desde el punto de vista intelectual, pero fue una opción de carácter general.
Otra opción que se tomó en su momento y que probablemente respondía al momento tecnológico de entonces en el que no había la convergencia tecnológica que hoy tenemos, es que para cada segmento del sector se buscaba introducir competencia y España es un ejemplo clarísimo.
Voy a empezar por el sector de la telefonía móvil. Además del operador dominante, Telefónica, que puede proporcionar teléfonos móviles doy licencia a otro que empieza a hacer la competencia. Después voy dando autorizaciones a otros para que en el sector de la telefonía móvil haya competencia.
Sólo voy a poner tres ejemplos porque creo que los tres son interesantes.
En el sector de la telefonía fija se hace lo mismo. Y ahí el espectro ofrece muchas más posibilidades para liberalizar totalmente. Hay un operador que es monopolista. Se le da primero la licencia a un segundo.
Después se le dio la licencia a un tercero y después ese segmento se liberalizó.
Respecto del sector del cable, en un momento determinado se reparte el país en equis circunscripciones, prácticamente las provinciales y al operador que ya existe en el cable, que es Telefónica, para cada demarcación se le da la licencia a un operador alternativo en cable. Todo eso se puede ir modificando porque se puede liberalizar el cable cuando los operadores alternativos en cada demarcación estén ya consolidados, por ejemplo, y en el caso de la telefonía básica se pueden adoptar dos posiciones. Sinceramente creo que los resultados tendremos que irlos modulando a medida que la realidad nos vaya diciendo por donde van las grandes evoluciones a nivel internacional.
Una de las cosas que va a incluir la Ley General de Telecomunicaciones al transponer las directivas comunitarias es que cada vez va a ser más importante la regulación «ex post» y no la regulación «ex ante». ¿Qué quiero decir con eso? Que ahora podemos optar por intentar reforzar la competencia dentro del segmento de telefonía fija y ése es el sentido del paquete de medidas que vamos a adoptar porque limita la capacidad comercial de Telefónica que intenta que los otros operadores alternativos puedan ganar cuota de mercado y prestar mejores servicios, pero para eso hace falta que haya un esquema de precios que dé márgenes, para eso hace falta limitar la capacidad comercial del operador dominante y, por eso, yo he expresado, no porque sea una opción del Gobierno, porque es una opción estrictamente de las empresas, la simpatía del Gobierno por eventuales procesos de concentración, por una razón, porque la situación actual del mercado de telefonía fija es la siguiente, alrededor del 87 por ciento de promedio de cuota de mercado pertenece a Telefónica en telefonía básica y el operador que va detrás apenas llega al cuatro, y el tercero apenas llega al uno y medio.
Podemos optar porque haya o muchos operadores que es la actual situación
--usted lo ha llamado duopolio--, pero no va a ser así por lo que ahora le diré, o menos operadores, pero que puedan ser efectivamente una competencia eficaz al actual operador dominante.
¿Qué es lo que puede suceder? Tenemos que ver cómo evolucionan las cosas.
Seguramente tenemos que entender que la principal competencia de la telefonía fija no es necesariamente otro operador de telefonía fija, sino que es la telefonía móvil.
¿Cuál es el gran competidor del teléfono fijo? El móvil. Por lo tanto, cada vez más va a haber competencia entre tecnologías porque el sector de la telefonía fija, por definición, y he dado la razones antes, está saturado y, por tanto, con perspectivas de crecimiento muy limitadas. Ese es el dilema en el cual están los diferentes reguladores internacionales.
Nosotros vamos a optar por buscar fórmulas que permitan incrementar la competencia dentro del segmento de la telefonía fija, pero siendo, al mismo tiempo, muy conscientes de que cada vez más vamos a asistir a una competencia entre diferentes tecnologías.
Le pongo otro ejemplo muy de actualidad que abriría otro debate que no tengo ninguna intención de suscitar aquí, pero sólo para que sirva de ejemplo. Hay un subsector muy específico en el ámbito audiovisual que es la televisión de pago y la televisión de pago se puede suministrar por la vía de plataformas satelitales, por la vía de la televisión digital terrestre o por el cable.
¿Quiere decir que para que haya competencia en la televisión de pago tiene que haber varias plataformas por satélite, varias plataformas por televisión digital terrenal o varias plataformas por cable? Puede ser, dada la competencia en esos términos es posible, pero también puede haber competencia siempre que se garantice que hay libertad de elección entre los usuarios respecto a la plataforma y
que ninguna de ellas, ya sea la satelital, la de televisión digital terrenal o la de cable, tenga monopolio de los principales contenidos, que son los que captan comercialmente los clientes. Creo que se entiende bien el ejemplo para que tengamos en cuenta la situación en la que se encuentra el sector de las telecomunicaciones y por tanto el sentido último de las medidas que estamos planteando.
Un comentario adicional que me parece interesante es el relativo a la calidad del servicio en la telefonía móvil. Eso requiere despliegue de las antenas, lo que significa que todos tenemos que ser responsables en ese terreno, empezando por las corporaciones locales, pero creo que hay un planteamiento sectorial que puede ser interesante.
Como es sabido, la tercera generación sufre retrasos en su implantación comercial, y creo que el sentido común nos dice que no podemos mantener las cargas financieras y los compromisos de inversión asociados a una realidad que después no se ha producido, no aquí, en todo el mundo, por tanto no es un error de España ni de los operadores españoles ni del Gobierno español, es una situación absolutamente internacional. El sentido común nos dice que debemos flexibilizar esas condiciones, pero también el sentido común nos dice que eso puede ir acompañado de una serie de compromisos en términos de calidad en la prestación del servicio mientras se utilicen tecnologías previas a los de tercera generación.
Creo que es una idea sobre la cual podríamos trabajar.
Me alegra escuchar al representante del Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos decir que la regulación sea de ámbito europeo. ¡La regulación, los planteamientos sectoriales y probablemente la justicia, la política exterior, la defensa y la moneda! Me alegra haberle escuchado a usted en estos términos y no en otros. Eso no me preocupa porque soy un profundo defensor de la construcción europea y de la superación de concepciones soberanistas del siglo XIX.
La senadora Aranega ha dicho que he dedicado doce minutos de mi intervención a la ciencia. Es verdad, porque eso es más o menos una quinta parte de mi intervención. He tenido que hablar de la política científica, de la política industrial, de la tecnológica, de las telecomunicaciones, de la sociedad de la información y he procurado repartirlas de manera suficientemente equilibrada en mis tiempos. Creo que a la política científica, que es una de las cinco cosas de las que tenía intención de hablar, he dedicado exactamente una quinta parte de mi tiempo, lo que me parece razonable. Creo que debemos mantener los objetivos fijados al final de la legislatura. Soy consciente de que va a ser muy difícil, pero nos queda ver cómo acaba el año 2002, y nos queda el 2003 y el 2004, y hay que seguir insistiendo en esos objetivos.
Un tema que ha reiterado y que me parece importante es qué podemos hacer para incrementar el reconocimiento social de los investigadores. Aparte de que se les financie su actividad en tiempo y forma, creo que lo principal es decir que tenemos muy buenos investigadores en España y no andar diciendo todo el rato que somos un país tercermundista y retrasadísimo en la investigación, porque eso desanima a los propios investigadores españoles, que hay muchos y muy buenos, y hacer un cierto esfuerzo todos en reconocer que, efectivamente, tenemos muchos investigadores y algunos de ellos francamente buenos. Yo he empezado a ver algunas realidades que me sorprenden muy positiva y favorablemente de lo que es la capacidad investigadora en nuestro país y el nivel y la calidad de nuestros investigadores, y por tanto, voy a hacer todo lo posible para contribuir a ese reconocimiento social explicando estas cosas cada vez que tenga oportunidad.
Ya he hecho muchas referencias a la política científica, pero hay algunos comentarios muy concretos que me gustaría hacer respecto a su intervención. Yo he mencionado algunas políticas de carácter sectorial y también por lo que suponen de arrastre tecnológico de otros sectores, y mencionaba entre ellos el de Defensa, pero hay que distinguir entre lo que es una política de sector de lo que son líneas de investigación, que también merecen todo nuestro apoyo, pero no responde al mismo concepto apoyar la genómica en la proteómica que tener una política sectorial en la telecomunicación. Estamos hablando de cosas distintas y conviene que lo tengamos presente. Sí le puedo decir que soy muy partidario de planificar la actividad de los OPIs en los términos que antes decía, porque lo que nos interesa es que los OPIs hagan aquello que responde a la política científica que define el Gobierno, y eso sólo se consigue a través de la planificación con varios ejercicios por delante.
Respecto a los convenios con las comunidades autónomas, no es que yo haya anunciado convenios, es que ya hay once, y en muy breve tiempo va a haber catorce, por tanto mi voluntad es llegar a la totalidad lo antes posible.
Dentro del tema de los OPIs --perdón por volver atrás--, creo que dentro de muy poco podremos hablar de centros de excelencia a nivel europeo, agrupando esfuerzos. Me va a perdonar que le ponga un ejemplo tan inmediato, pero como responde a la visita que hice ayer por la mañana, creo que es un ejemplo muy claro. En Barcelona hay un instituto de investigación biomédica en el hospital clínico. Hay otro instituto de investigación biomédica en el parque científico de la Universidad de Barcelona y está en marcha un parque biomédico para iniciativa de la Pompeu Fabra en cooperación también con el hospital del Mar y también con el Ayuntamiento de Barcelona. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas participa en el primero, tiene relaciones con el segundo y voluntad de participar. En la Universidad de Barcelona están dos de ellos, pero no en el tercero; en el tercero hay otra universidad. Yo creo que es de puro sentido común que establezcamos un consorcio o una fundación de fundaciones --ya buscaremos el paraguas jurídico--, pero que todo eso se convierta en una masa crítica suficiente como para que se pueda hablar de un centro de investigación biomédica de excelencia europea que pueda ser competitivo con otros centros que existen. Por tanto, comparto plenamente esa idea.
Respecto a la famosa polémica de las células madre, el senador Abejón ya ha expresado cuál es la posición del Gobierno, pero creo que debemos aproximarnos a este tema con la cautela, la prudencia y si se quiere la humildad necesaria. Hoy mismo, en todos los periódicos, y tengo aquí una fotocopia de la página de uno de ellos, en concreto
de «El País», se dice en un titular: La Unión Europea financiará ensayos con células madre embrionarias sólo si proceden de cultivos. Se financiarán tales investigaciones si las células madre ya están aisladas en cultivo. Incluso España, que se decantó por la moratoria porque se estableció una moratoria de un año con la única oposición de Italia, explicaba ayer oficialmente su postura en un comunicado asegurando que esas células ya aisladas, procedentes de embriones previos, no se pueden considerar ya como embriones. Sigue la noticia: Sólo el Reino Unido y Suecia permiten a la Unión Europea ensayar con células madre embrionarias. Alemania también pero sólo con células madre importadas.
Los demás países lo tienen prohibido, salvo que, como en el caso español, se usen embriones no viables.
Por tanto, estamos ante algo que desde el punto de vista internacional está muy debatido; no hay una coincidencia y una unidad de criterios, no ya sólo desde el punto de vista ético, sino desde el punto de vista científico dentro de la comunidad científica, y creo que lo razonable es que estemos haciendo lo que estamos haciendo y que no se intente simplificar este debate en términos estrictamente políticos entre --para entendernos-- progres y carcas, porque no va por ahí, y nos equivocaríamos porque además estaríamos transmitiendo unas expectativas a los enfermos que, como lógicamente buscan, son elementos de esperanza. No les transmitamos cosas que después pueden generar frustración. Ceo que todos debemos ser muy prudentes y muy cautos.
Muchas gracias, señor Presidente.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Ministro.
Se abre un turno no sólo para los portavoces, sino que puede también formular alguna pregunta o hacer alguna precisión cualquier miembro de la Comisión, pero lo que sí ruego es brevedad máxima.
Tiene la palabra la senadora Aranega.
La señora ARANEGA JIMENEZ: Muchas gracias, señor Presidente.
Voy a hacer una serie de consideraciones, pocas y además muy breves.
Pensaba haber dejado claro que he formulado una pregunta sobre si su Ministerio, dentro de la política general que nos ha descrito esta mañana ,ha diseñado alguna actuación específica para aumentar el «back ground» de los grupos de investigación, pero parece que algún compañero no me ha entendido. Me he referido a la situación existente en otros países, convocatorias específicas para grupos emergentes, grupos en fase de consolidación, grupos de excelencia y grupos de transferencia de tecnología. Esta es una forma de potenciar los grupos de investigación, además de adjudicar partidas presupuestarias específicas, lo que también se puede hacer.
También he de decirle que somos muchos los que hemos sido becarios --y estamos aquí-- en etapas anteriores. Conocemos las dificultades a las que nos estamos refiriendo y también los problemas que ellos tienen. No se trata de una política de máximos sino también de mínimos. Era lo que pensaba en ese momento cuando he comentado que de forma jocosa ellos mismos se denominan «precarios.com» porque se sienten así. Esta es su percepción personal, independientemente de que compartamos --unos más que otros-- los planteamientos máximos o mínimos.
Con respecto a las células germinales o células troncales, señor Ministro, he de decir que permitir la investigación por células germinales aisladas ya en cultivo es una manera de contaminar el debate.
Estamos hablando de lo mismo, lo que ocurre es que los países que ya lo han hecho tienen vía libre mientras que los países que no han puesto a punto esa tecnología no la tienen e incluso me pregunto si está prohibido o no en este momento que alguien pueda importar una célula germinal transferida ya con núcleo de otra célula.
Por tanto, no estamos hablando de otro asunto y simplemente quiero decir, respecto a lo que ha sucedido con la decisión europea de hace cuatro días, que se trata de que puedan seguir investigando los que ya lo están haciendo --llamémoslo así-- y que al resto se les va a dar un año para que se demore el debate.
Señor Ministro, como en principio le presupongo una disposición a que las herramientas científicas puedan ser transferidas no sólo a la industria sino también a la sanidad, quiero manifestarle que el fin de semana pasado en un centro mediterráneo de formación universitaria en el que participé tuvo lugar un intenso debate con cien licenciados, y sugiero que todos los miembros presentes en esta Comisión puedan acceder --va a estar «on line»-- a la información que allí se expuso y al debate tan interesante en el que participaron los cien universitarios matriculados en el mismo.
Por ello, insisto, no estamos hablando de algo que no interesa a la sociedad; interesa mucho y además no es una utopía. Lo que se plantea en mamíferos superiores es extrapolable a los seres humanos y, por tanto, repito, no es una utopía.
Nada más. Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senadora Aranega.
Tiene la palabra el senador Varela.
El señor VARELA I SERRA: Gracias, señor Presidente.
Señor Ministro, agradezco sus explicaciones y he de decirle que comparto la idea de crear un gran centro de excelencia de investigación biomédica en Barcelona, así como sus respuestas sobre sincotron y la voluntad del Ministerio para firmar el convenio este año, como usted ha manifestado.
Lamento su respuesta respecto al Plan global de la moda que francamente me ha molestado. No me he referido a la presencia o no de la esposa del Presidente, persona a la que tengo gran respeto, sino a las declaraciones de responsables políticos porque, insisto, la presencia de la esposa del Presidente del Gobierno a nivel político es irrelevante en ese sentido.
Como hay mucho dinero de por medio en este plan global de la moda y estamos ya escamados por otras intervenciones, simplemente pedimos equidad en
la distribución de sus fondos para una industria que en Cataluña tiene una enorme tradición e importancia, y creo que mi intervención ha sido correcta.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Varela.
Tiene la palabra el senador Gibert.
El señor GIBERT I BOSCH: Gracias, señor Presidente.
Voy a intervenir muy brevemente. Señor Ministro, interpreto que desmiente usted lo que dice un semiconfidencial habitualmente bien informado sobre sus palabras en el antepalco del Camp Nou y en la tónica de buen tono de sus respuestas desisto de leerlo.
Quiero hacer una aclaración y es que en ningún momento he pretendido cuestionar las cifras de empresas innovadoras, simplemente estaba interesado en los criterios de definición de estas empresas; sigo interesado y ya tendré ocasión de preguntarle a este respecto.
Hay un aspecto interesante que he olvidado pero que ha mencionado el señor Varela y al que no ha dado respuesta, tal vez no sea hoy el momento, pero es una cuestión que me interesa especialmente. ¿Cuál es la opinión del Ministerio, y de usted como ministro, sobre la delimitación de lo que es patentable y no patentable en términos de «soft» informático? Esta es una polémica que está abierta y como cada uno puede entender que España debería tener una actitud determinada en el conjunto del debate en Europa, me gustaría conocer la suya.
Por último, deseo hacer un comentario muy breve sobre las células madre.
Desde la absoluta responsabilidad que todos debemos tener al respecto considero que el debate es ineludible. Creo que está claro.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Gibert.
¿Desea intervenir algún otro senador? (Pausa.) Para cerrar esta comparecencia, tiene la palabra el señor Ministro.
El señor MINISTRO DE CIENCIA Y TECNOLOGIA (Piqué i Camps): Gracias, señor Presidente.
Voy a empezar por el último punto y he de decir que considero que el debate es ineludible y que nadie lo está eludiendo. Lo que sucede es que los debates son precisamente para esto, para contraponer posiciones y opiniones y evitar cualquier tipo de descalificación de aquellos que no piensan como uno. Y desde luego no creo haberlo hecho y espero que los demás tampoco lo hagan.
Respecto al segundo comentario, al senador Varela he de decirle que no tengo una posición formada sobre esta cuestión. Ya le informaré cuando la tenga. Piensen que descontando el mes vacacional llevo en este puesto seis semanas y, por tanto, voy a ir entrando en todos y cada uno de los temas lo más rápidamente que pueda; pero el asunto de las telecomunicaciones me ha llevado mucho tiempo.
Respecto a los semiconfidenciales hace mucho tiempo que decidí que no iba a dejar que este tipo de asuntos contaminaran y confundieran mi propia percepción de la realidad de lo que me sucede y, por tanto, prefiero creer lo que percibo de mi propia realidad que entrar en las interpretaciones que puedan hacer los demás sobre asuntos que me afectan personalmente.
Senador Varela, yo me disculpo pero no he dicho que usted hablara de esos indicios; he dicho -- y figurará en el «Diario de Sesiones» -- que comprobé que algunos medios de comunicación catalanes tenían esta interpretación en función del hecho que ya he mencionado. Por tanto, creo haber sido suficientemente preciso en ese sentido.
También he de decir que he visto las declaraciones del secretario de Estado de Comercio y Turismo, que es uno de los máximos responsables del plan de la moda y de todas esas cuestiones, que por cierto estuvo presente en la Pasarela Gaudí, y creo que fueron muy claras y absolutamente expresivas de la neutralidad que el Gobierno mantiene a este respecto.
En cuanto a los becarios creo que ya lo hemos mencionado suficientemente.
Hay partidas específicas para los diferentes grupos de investigación.
¿Qué es lo que significa esto? Significa que tiene que haber convocatorias específicas, y eso es algo que a mí me parece absolutamente normal.
En relación con la decisión europea respecto a las células madre he de decir --aunque no quiero reabrir el debate-- que es una decisión europea como otras muchas ante situaciones de bloqueo y, en este caso, estaba bloqueado nada menos que el VI Programa Marco. Son decisiones que tratan de dar una salida a las distintas situaciones existentes en los países, y eso es exactamente lo que se ha hecho. Desde mi punto de vista, y tengo una cierta experiencia en estos asuntos, se trata de un tipo de decisión comunitaria muy habitual.
Gracias, señor Presidente.
El señor PRESIDENTE: Quiero agradecer al señor Ministro su comparecencia, así como las intervenciones de los senadores y senadoras que habían solicitado la misma. Si me lo permiten, quiero comentar que ha sido muy interesante y que esperamos volver a contar con su presencia.
Se levanta la sesión.
Eran las catorce horas y cincuenta y cinco minutos.