ORDEN DEL DIA.
Comparecencias para informar sobre la materia objeto de estudio de la
Comisión:
--De la representante de la Sociedad Artistas Intérpretes Sociedad de
Gestión (AISGE), doña Asunción Balaguer Golobart. (Número de expediente
715/000417).
--Del secretario general de la Federación Estatal de Asociaciones de
Empresas Productoras de Teatro y Danza (FEAPTD), don Daniel Martínez de
Obregón. (Número de expediente 715/000418).
--Del presidente de la Sociedad Artistas Intérpretes o Ejecutantes (AIE),
Sociedad de Gestión de España, don Luis Cobos Pavón. (Número de
expediente 715/000419).
--Del secretario general de la Asociación Internacional de Teatro para la
Infancia y la Juventud (ASSITEJ) en España, don Francisco Javier
Rodríguez López (Javo Rodríguez). (Número de expediente 715/000420).
Se abre la sesión a las doce horas y cinco minutos.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Señorías, se abre la
sesión. Espero que hayan tenido un buen verano.
Si les parece bien, en primer lugar debemos aprobar las actas números 2 y
3 de la sesión anterior. ¿Las dan sus señorías por aprobadas?
(Asentimiento.) COMPARECENCIAS:
--DE LA REPRESENTANTE DE LA SOCIEDAD ARTISTAS INTERPRETES SOCIEDAD DE
GESTION (AISGE), DOÑA ASUNCION BALAGUER GOLOBART (715/000417).
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Señorías, doña Assumpta
Serna, cuya comparecencia estaba prevista, no ha podido venir a causa de
unos problemas de última hora, motivo por el que hoy comparece ante esta
comisión doña Asunción Balaguer Golobart, miembro número 2 y 3 del
consejo de administración de AISGE.
Le ruego que tenga en cuenta el tiempo de su intervención. Tiene usted la
palabra.
La señora BALAGUER GOLOBART(Representante de la Sociedad Artistas
Intérpretes Sociedad de Gestión, AISGE): Muchas gracias, señoras y
señores senadores.
Es un honor para mí poder estar hoy en esta sala representando la entidad
de gestión AISGE, entidad de gestión de los derechos intelectuales de los
artistas de lo audiovisual, actores, bailarines y directores de escena.
Soy miembro número 2 y 3 del consejo de administración por el
fallecimiento de mi marido, Francisco Rabal, quien ocupaba el número 2.
Quizá la presencia de una actriz en esta comisión sea algo novedoso. Lo
cierto es que hasta hace muy poco tiempo los artistas audiovisuales no
han sido conscientes del enorme reto que la implantación de las nuevas
tecnologías acarrea a su trabajo y forma de vida, cambios que sin duda
afectan a esta profesión en mayor medida que en otros ámbitos
profesionales.
Desde AISGE se observan con expectación, y por qué no decirlo, con
preocupación, estos nuevos cambios. Para la entidad a la que represento
las nuevas tecnologías ya son una realidad que supone importantes
incertidumbres respecto del futuro. La idea de que un artista era una
suerte de asalariado más --ciertamente importante en la obra audiovisual,
pero al fin y a la postre una parte más del elemento laboral en el
esquema de producción económica tradicional-- ya es cosa del pasado. La
aparición de las nuevas tecnologías, ha supuesto la evolución hacia
formas de explotación de la obra audiovisual cada vez más complejas, muy
diferentes de las tradicionales. Es obvio que las nuevas tecnologías han
abierto nuevas formas de explotación desconocidas hace tan sólo una
década, pero la mayor novedad que estas tecnologías suponen para la
explotación de las obras no es que existan nuevas formas, sino que por
primera vez en la historia el espectador puede acceder a la obra
audiovisual cómo, dónde y cuando quiera, y también puede reproducirla,
almacenarla, y lo más grave, distribuirla, sin necesitar para ello de
grandes instalaciones técnicas ni conocimientos especiales.
Desde que el cine sólo era visible en las salas, sucesivamente han
aparecido nuevas ventanas que permiten alargar el plazo de explotación:
televisión, alquiler de vídeo, televisión de pago, y la distribución por
Internet quizá sea la próxima forma aunque no tiene por qué ser el final
del proceso salvo que sigamos actuando como hasta ahora. Las facilidades
que la tecnología da al usuario para acceder, reproducir, duplicar y
distribuir las obras audiovisuales son de tal alcance que cualquier
persona puede crear o participar en esquemas de distribución en la red
intercambiando y copiando el patrimonio de otros sin que ni siquiera
sospeche que puede realizar actividades contrarias a las leyes.
El problema del mal uso de los derechos intelectuales ciertamente no es
nuevo, pero las nuevas tecnologías han incrementado exponencialmente el
número y la gravedad de los mismos. Los artistas han disfrutado de un
reconocimiento social considerable, y protegidos nuestros derechos por
normativa en propiedad intelectual, vemos con terrible incertidumbre el
futuro en este entorno digital.
Para clarificar esta exposición quiero distinguir estos riesgos en tres
tipos o categorías de problemas que traen las nuevas tecnologías a los
actores.
Las nuevas tecnologías afectan al régimen de protección de los derechos
de los actores y artistas en la ley. El uso por los particulares de las
nuevas tecnologías desprotege «de facto» a los titulares de los derechos
intelectuales. El uso de las nuevas tecnologías por parte de delincuentes
genera un lucrativo y escandaloso negocio: la piratería de bienes
culturales. Respecto del primer grupo de problemas, los actores vemos con
frustración cómo un régimen de derechos establecido en 1987 y puesto al
día en 1996 ha quedado obsoleto en lo que al uso y tratamiento que las
nuevas tecnologías permiten hacer respecto de las obras audiovisuales.
Las instituciones es cierto que se han puesto en marcha, y al menos a
nivel comunitario se ha trabajado seriamente en la cuestión, me estoy
refiriendo a la Directiva comunitaria 2001/29, llamada de la sociedad de
la información. Sin embargo, esta norma aún está pendiente de ser
incorporada al ordenamiento nacional, y los intentos, que se han
realizado, desde luego, no sólo no mantienen el actual nivel de
protección sino que lo perjudican seriamente. El denominado derecho de
puesta a disposición, es decir, aquél en virtud del cual cualquier
persona puede acceder a las obras desde el momento y lugar que elija, ha
sido tratado en el anteproyecto de ley de incorporación de esta directiva
de forma claramente negativa para los artistas, cuando no incoherente. En
primer lugar se reconoce que es una forma de comunicación al público, que
es la forma básica de explotación de las obras protegidas. Se reconoce al
artista el derecho exclusivo de autorizar la misma y su posible
transmisión, y pese a este prometedor panorama se le priva del derecho de
remuneración que esa forma de comunicación al público pueda generar.
De hecho, se excluye la puesta a disposición como generadora de un
derecho de explotación remuneratoria, algo que sí ocurre en el resto de
los casos o formas de comunicación. Es algo ilógico.
Además, el hecho de reconocer un derecho exclusivo sobre ella es
absolutamente ineficaz, porque supone ignorar cómo funciona la
explotación de las obras audiovisuales. El artista debe negociar ese
derecho con su patrón natural, el productor cinematográfico, lo que de
entrada plantea una negociación desequilibrada desde la base más propia
del ámbito laboral que civil.
Por otro lado, el artista deberá ceder este derecho al productor, ya que
sólo mediante la cesión de los distintos derechos exclusivos al productor
podrá comercializar la obra audiovisual con las necesarias garantías para
sus clientes. Al privarse al artista de remuneración posterior diferente
de la meramente contractual en esta nueva forma de comunicación al
público, el actual régimen de protección previsto en la Ley de Propiedad
Intelectual queda quebrado en el ámbito digital. Les ruego tengan
presente esta cuestión si les corresponde, en su función legislativa,
aprobar el proyecto al que me refiero y eviten que se produzca esta
desprotección y discriminación, ya que esta circunstancia no se plantea
para otro tipo de titulares.
El segundo problema que genera el uso de las nuevas tecnologías al que
me refería es la desprotección «de facto» que para los titulares de
derechos intelectuales supone la distribución y comunicación de sus obras
por internet. Hoy en día la mayoría de los internautas defienden la
gratuidad de la mayoría de los contenidos o, en su caso, el derecho que,
como ciudadanos, tienen para actuar con libertad dentro de la red. Ambas
aspiraciones son legítimas y, desde luego, apoyadas por AISGE, pero esta
forma de actuar está matando, de hecho, la creación artística. Los
contenidos no pueden ser gratuitos; sin duda, deben ser de calidad y
accesibles a todo el mundo, pero no gratuitos.
Se puede argumentar que, de hecho, no lo son y que en internet funciona
como un medio de comercialización más. Esto puede ser cierto para otros
productos pero no para las obras musicales o audiovisuales que, de facto,
están completamente desprotegidas. Imaginen que cualquier base de datos
de legislación, jurisprudencia, textos técnicos fuese intercambiada
libremente por los ciudadanos, empresas y profesionales se verían clara
mente perjudicados. Eso mismo ocurre ahora con las obras audiovisuales.
Me refiero al tema del intercambio de ficheros entre particulares, a
través de la red abierta a todos. Sin duda, una situación normal, como es
que dos personas se intercambien música o películas, se ha desvirtuado
claramente en internet creando un fenómeno de masas que se basa en la
utilización de material ajeno y que puede acabar con las industrias del
cine y de la música. El hecho es que en cualquiera de estos sitios
virtuales de intercambio de archivos se dan situaciones alejadas de la
relación personal de intercambio a la que antes me refería. Protocolos y
niveles de acceso y velocidades de descarga en función de la cantidad y
calidad de la oferta, personas que ofertan y descargan cientos de
títulos, todo ello más parecido a un mercado que a un intercambio de
experiencias culturales. Un fenómeno donde lo único que es gratuito es el
contenido o el bien ajeno que, sin duda, genera importantes beneficios
por uso de las líneas por publicidad o para los proveedores de servicios
y de los que legítimos titulares de esos bienes no obtienen cantidad
alguna. Y no pensemos que es un fenómeno del exterior que aún no ha
llegado a España. Por ejemplo, de la película «Mortadelo y Filemón» en la
primera semana se produjeron 150.000 descargas en internet; 150.000
potenciales o reales espectadores menos. Argumentos como la necesidad del
acceso a la cultura o la libertad para intercambiar ese tipo de
experiencias entre particulares o derechos reconocidos en la propia Ley
de Propiedad Intelectual, como el de copia privada, son mal utilizados
cuando no tendenciosamente usados para justificar algo que, simple y
llanamente, es el expolio de una propiedad ajena.
Este aspecto de la cuestión, la intencionalidad en el uso alegal de los
bienes intelectuales, me lleva al tercer punto de esta exposición. El uso
de las nuevas tecnologías por parte de delincuentes genera un lucrativo y
escandaloso negocio, la piratería de bienes culturales. Las nuevas
tecnologías son el impulso que hará del siglo XXI algo verdaderamente
nuevo en la historia de la humanidad. Por fin, todos los seres humanos o
mejor dicho, desgraciadamente, sólo una parte considerable de ellos,
formarán parte de una única y gran comunidad planetaria. Pero es preciso
garantizar el uso responsable de estas tecnologías para que nadie se
apropie del esfuerzo de los creadores, para que nadie se aproveche con la
distribución y venta de copias ilegales de obras que antes eran
protegidas, porque este tipo de actividades genera actitudes delictivas y
permisivas, que es lo que se ha dado en llamar piratería, y que, aunque
delito debiera ser combatido por toda la sociedad, no lo es en ojos de
una sociedad permisiva como en la que vivimos.
El cine es especialmente vulnerable a la piratería, que valiéndose del
mínimo coste reproduce copia de obras cinematográficas. Este tipo de
delitos no crea ninguna alarma social y el ciudadano tan sólo ve una
opción más barata de satisfacer su acceso a la película, sin ser
consciente del daño directo que esa actividad delictiva nos hace a todos.
Las empresas y los trabajadores de lo audiovisual son incapaces de
soportar esta competencia desleal, viéndose abocadas al cierre y, por
tanto, a cesar en su condición de agentes de difusión cultural y, en
consecuencia, a nuestros actores se les limitan sus posibilidades de
participar en nuevas obras audiovisuales.
El control respaldado por la legalidad del uso de los productos
audiovisuales es un elemento fundamental para poder seguir disfrutando de
los artistas, de sus emociones, de su capacidad creadora, que en ningún
caso puede aportar solamente la tecnología. Porque la piratería genera
delincuencia organizada, afecta por igual a los actores de primera fila y
a los que están empezando su carrera, reduciendo los ingresos de los
actores y dificultando la promoción de nuevos valores. La piratería crea
paro, porque provoca la destrucción de puestos de trabajo en los
eslabones más débiles y más desprotegidos de esta cadena.
Una organización como AISGE, que desde hace diez años está al servicio de
lo audiovisual defendiendo los derechos de propiedad intelectual de los
artistas y de los intérpretes, no puede permitirse el lujo de no ser
activa en la lucha contra la piratería, porque en la creación audiovisual
el artista es el protagonista. AISGE, como entidad de gestión de derechos
de propiedad intelectual de los artistas intérpretes, considera una
obligación ineludible estar presente en este acto y manifestar sus
propuestas para atajar esta situación. AISGE está firmemente convencida
de que sólo uniendo los esfuerzos de todos los afectados, creadores,
artistas intérpretes, productores y comerciantes, es posible dar una
respuesta eficaz a esta nueva forma de delincuencia.
Por ello, AISGE, la sociedad de gestión de los derechos de propiedad
intelectual de los artistas intérpretes de España, es miembro de la mesa
antipiratería, iniciativa española que, entre otros objetivos, pretende
concienciar y sensibilizar a la opinión pública de que la práctica de la
piratería organizada de productos culturales que conlleva la copia y
venta ilegal de obras cinematográficas, libros, software, videojuegos y
música genera graves pérdidas a la comunidad creativa y afecta a todos
los ciudadanos. En este ámbito de persecución de este tipo de delitos
AISGE también participa en la comisión interministerial contra las
actividades vulneradoras de los derechos de propiedad intelectual, que,
bajo los auspicios del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte,
coordina la colaboración entre la administración pública y los sectores
afectados por este tipo de actos.
Para poder combatir con éxito estas actividades ilícitas, AISGE suscribe
las propuestas que la mesa antipiratería ha llevado al debate público.
Uno. La creación de medidas de carácter integral en la lucha contra la
piratería, ya que en un mundo globalizado donde prima la diversidad
cultural las acciones de piratería afectan y atentan por igual, no sólo a
la cultura, también a los sectores relacionados con la economía, el
empleo, las nuevas tecnologías, la sociedad del conocimiento y la
información, la educación, los hábitos de consumo, etcétera.
Dos. La disminución de la piratería y de la violación de los derechos de
propiedad intelectual conllevará una mayor proyección cultural y peso
específico de nuestro país en la comunidad internacional. Esta
disminución únicamente se puede lograr reforzando la cooperación judicial
y policial y sensibilizando a la opinión pública en contra de estas
actividades ilícitas.
Tres. Lograr un marco jurídico uniforme en la Unión Europea y en el
entorno internacional para la lucha contra las violaciones de los
derechos intelectuales. Para ello, es necesario impulsar una reforma del
Código Penal encaminada a armonizar las penas y equipararlas con la Unión
Europea, mínimo de pena privativa de Francia.
Cuatro. La Unión Europea está actualmente trabajando en la elaboración de
una directiva cuyo objeto es la armonización en Europa de las medidas y
procedimientos para garantizar el respeto a los derechos de propiedad
intelectual. El borrador de esta directiva recoge en su exposición de
motivos todas y cada una de nuestras preocupaciones y vindicaciones.
Quinto. Establecer el observatorio europeo sobre delitos y violaciones de
derechos de propiedad intelectual como organismo comunitario de
coordinación de lucha contra este fenómeno, de acuerdo con lo solicitado
por la propia mesa antipiratería de España ante el presidente de la
Comisión de Cultura de la Unión Europea y en diversos foros nacionales e
internacionales.
Seis. Acciones de concienciación social sobre estos delitos con el
objetivo de hacer llegar a la ciudadanía la realidad de la piratería.
Siete. Intensificar los programas de formación. Es esencial concertar
esfuerzos entre autoridades públicas y los sectores afectados por la
piratería a fin de intensificar la formación de los responsables
judiciales y policiales encargados de proteger los derechos
intelectuales, poniendo en marcha programas adecuados que permitan la
sensibilización y la actuación más efectiva de éstos.
Ocho. Asegurar el cumplimiento de las leyes, intensificando la
persecución e investigación de este delito.
Nueve. La lucha contra la piratería debe ser un criterio clave en las
negociaciones con los países candidatos al ingreso en la Unión Europea y
también en las relaciones comerciales de ésta.
Diez. Creación de un programa europeo de fondos para el desarrollo de
actividades de investigación y desarrollo en sistemas anticopia o en la
adaptación de los sistemas anticopia existentes a nuestros productos, así
como el establecimiento de beneficios fiscales y subvenciones para las
empresas que colaboren con el citado fin. Este programa podría ser
implementado con la financiación de un estudio tanto sobre la
implantación de la piratería en los Estados miembros como de las medidas
a emprender para la erradicación de la misma y sobre la importancia real
en el producto interior bruto europeo de la industria cultural, por lo
que se hace necesaria la creación de instrumentos electrónicos y técnicos
para luchar contra la piratería y el delito.
Once. Solicitar que se creen mecanismos de aduanas que impidan la entrada
de soportes que no prueben documentalmente el poseer una licencia de los
titulares de derechos de propiedad intelectual radicada en la Unión
Europea.
Muchas gracias por su atención y por la oportunidad brindada a AISGE de
exponer ante ustedes su preocupación por el papel de los artistas ante el
mundo digital, que ya está aquí. Si tienen alguna pregunta o aclaración
respecto de esta exposición, desde AISGE estamos a su entera disposición
para ayudarles. Carlos Alvarez de la Mata es el director de recaudación
de AISGE y responderá a las preguntas que ustedes tengan a bien formular.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Muchísimas gracias.
Abrimos un turno de preguntas en el que se respetarán los tiempos
máximos, esto es, diez minutos.
Tiene la palabra la senadora De Boneta.
La señora DE BONETA Y PIEDRA: Muchas gracias, señora presidenta.
En primer lugar quiero agradecer a los comparecientes su presencia y la
claridad con que se han expuesto las problemáticas
de los tres grandes ámbitos a que ha hecho referencia. Insisto en que a
mí me parecen muy importantes la concisión y la claridad con que nos han
informado de su posición ante los múltiples problemas que las nuevas
tecnologías provocan en su incorporación a la vida diaria en aspectos
como la comunicación y la transmisión de esos bienes culturales que se
hallan inmersos en su asociación. Al siempre dificultoso mantenimiento de
sus derechos en relación con la propiedad intelectual, los artistas e
intérpretes tienen ahora el problema añadido de los cauces o ámbitos que
abren estas nuevas tecnologías.
No quiero extenderme mucho en estas cuestiones puesto que su exposición
ha sido absolutamente precisa en cada uno de los ámbitos. Me ha quedado
muy claro que una de las cuestiones primordiales es que todos los países
integrantes de la Unión Europea --y también los que van a entrar--
logremos una política igual para evitar precisamente los abusos y
especialmente la delincuencia y la piratería. También es importante que
todos tiremos en la misma dirección y que esa normativa se coordine y sea
igual para todos los países de la Unión Europea, de forma que tanto la
directiva comunitaria en vigor como la que está en preparación --y a la
que ha hecho referencia precisamente en relación con la protección contra
la piratería-- pueda ponerse cuanto antes en vigor y sea de aplicación en
cada uno de los países miembros, en este caso concreto en el Estado
español.
Además de hacer estas observaciones al hilo de su intervención que, como
he dicho antes y así lo manifiesto tanto en nombre del Grupo
Parlamentario Mixto, al que represento en esta comisión, como de mi
propio partido, Eusko Alkartasuna, ha sido muy clarificadora, quiero
hacer referencia a esa nueva directiva en preparación sobre la piratería.
Ciertamente todos los problemas son importantes, tanto la desprotección
de facto, que tantas ocasiones hemos tenido oportunidad de ver, como la
difícil relación de defensa de los intereses de los artistas puesto que
tienen que pasar por un intermediario, el productor, que se coloca a la
vez en una posición de empresa/trabajador, por decirlo de alguna manera,
que no casa muy bien con el mundo artístico, etcétera; pero quizá uno de
los problemas que primero se puede y se debe atajar es precisamente el
relacionado con la piratería de bienes intelectuales y culturales, que es
patente y claro. Además, todos sabemos que esta situación no tiene
excesivas persecuciones, puesto que cualquiera puede ver a diario
vendedores ambulantes con CD extendidos por el suelo y nadie se preocupa
de preguntar de dónde los han sacado, dónde los han copiado o qué clase
de licencia tienen. Este es un ejemplo gráfico que, por decirlo de alguna
manera, estamos acostumbrados a ver en nuestras calles, en nuestras
ferias y en nuestras fiestas.
En todo caso, entre las once cuestiones vitales en relación con la
piratería a mí me ha llamado la atención aquélla que se refiere a la
posible reforma del Código Penal. No sé si los comparecientes lo conocen,
pero aparte de las mil reformas del Código Penal que están planteadas
--éste es otro tema en el que no vamos a entrar--, hay en curso una
reforma más global de este código. Por ello, y a fin de evitar otro nuevo
parcheo del Código Penal, éste sería un buen momento para plantear esas
cuestiones y ver si realmente estamos todos de acuerdo en que el
endurecimiento de penas o un distinto tratamiento penal para este tipo de
delitos puede ser o no efectivo. Este es un debate que se podría y se
debería abrir, por eso se lo traslado a ustedes y al resto de los grupos
parlamentarios. Yo no confío mucho en la eficacia de la represión y en el
endurecimiento de penas --aunque, naturalmente hay que reprimir el
delito--, confío mucho más en el tratamiento colateral de esta
problemática. Y hay una cuestión que me ha quedado muy clara cuando decía
que habría que impulsar los sistemas de investigación y desarrollo para
promover sistemas anticopia; esta investigación debería ser no solamente
pública, sino que habría que potenciar a las empresas privadas dedicadas
a este tipo de investigación mediante incentivos fiscales, etcétera.
Todos estos aspectos son importantes. Me ha quedado claro lo relativo a
la piratería y a la desprotección «de facto» de la propiedad intelectual
de los artistas en materia musical y audiovisual, pero me gustaría que
incidiera algo más en otras formas de salvaguardar sus derechos cuando
tienen que gestionar éstos a través de los productores. Asimismo, me
gustaría conocer las posibilidades que puede haber desde el punto de
vista legal para que esas relaciones, que evidentemente son relaciones
contractuales libres, se pudieran llevar por un cauce más claro con
objeto de que los intereses de todos, es decir, tanto los de los
productores como los de los artistas, quedaran salvaguardados. Quisiera
saber si ustedes han propuesto alguna iniciativa a ese respecto.
Muchas gracias.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Gracias, senadora De
Boneta.
Por el Grupo de Convergència i Unió tiene la palabra el senador Varela.
El señor VARELA I SERRA: Muchas gracias, señora presidenta.
Señora Balaguer, le agradezco sus explicaciones, así como su presencia en
esta comisión, que me ha permitido recordar una memorable sesión en mi
ciudad, Lleida, en la que tanto usted como su marido nos dieron un
magnífico recital poético durante una tarde entrañable, hace tres o
cuatro años.
Entrando en la materia que nos ocupa, me gustaría que nos diera algunos
detalles sobre su asociación, como pueden ser el número de asociados, que
cargos existen, etcétera, así como la relación que mantienen con otras
asociaciones análogas en Europa. Quisiera que nos diera algunas
pinceladas sobre estos temas con objeto de tener una idea más aproximada
de lo que es su asociación.
Por otro lado, y con el ánimo de poder ayudarles, quisiera que, si es
posible, nos concretara las once medidas que ustedes proponen, todas
ellas acordes con las propuestas por la mesa antipiratería. Por ejemplo,
la primera de ellas consiste en la creación de medidas de carácter
integral. Eso está muy bien, pero considero que es un enunciado
muy vago; por tanto, ¿podría poner algún ejemplo de lo que se debería
hacer a ese respecto?
En cuanto a las acciones de concienciación social --otra de las
medidas--, quisiera saber qué proponen exactamente, es decir, si se trata
de programas de televisión, de anuncios, etcétera. Precisamente he dicho
que me interesa conocer su relación con otras asociaciones europeas para
saber también lo que se hace en el ámbito de las acciones de
concienciación social en otros países de Europa y lo que a ustedes les
gustaría que se llevara a cabo en España, porque éste es un problema
común.
La octava medida, consistente en asegurar el cumplimiento de la ley, me
ha llamado mucho la atención, porque eso significa que según ustedes no
se cumple. ¿En qué no se cumple? Quisiera que nos concretara los aspectos
en los que deberíamos estar vigilantes en ese sentido.
Por otra parte, la creación de programas para investigar sistemas
anticopia es también una importante medida; así pues, me gustaría saber
si se está haciendo algo a ese respecto a nivel europeo. Creo que las
casas discográficas ya están adoptando medidas en ese sentido. Por
ejemplo, hace poco se ha editado un disco de un cantante español y
universal que estaba dotado de un sistema anticopia, aunque al parecer
éste ya ha sido burlado. Insisto, pues, en que nos gustaría saber lo que
se propone tanto a nivel español como europeo en relación con los
sistemas anticopia.
También en lo que se refiere a la lucha contra la piratería, quisiera
conocer su opinión sobre lo que está ocurriendo en los Estados Unidos y
si ustedes están a favor de esas medidas. Según tengo entendido, en los
Estados Unidos algunas casas discográficas han llevado a los tribunales a
cerca de un centenar de personas que se dedicaban a bajar copias de
discos. Sin embargo, he leído artículos en contra de estas medidas,
artículos escritos por personas nada sospechas de ser retrógradas.
Concretamente, Manuel Castells ha escrito un artículo en «La Vanguardia»
denominado «Música viva», en el que manifiesta que perseguir
judicialmente a quienes bajan copias de discos es una barbaridad. ¿Qué
opinan ustedes sobre eso?
En resumen, me gustaría que concretara todas estas cuestiones con objeto,
insisto, de poderles ayudar.
Muchas gracias.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Gracias, senador Varela.
Por el Grupo Socialista tiene la palabra el senador Chivite.
El señor CHIVITE CORNAGO: Gracias, señora presidenta.
En nombre del Grupo Parlamentario Socialista también yo doy la bienvenida
a los representantes de AISGE: Asunción Balaguer y Carlos Alvarez.
Al hilo de la exposición he creído detectar que existe una sensación de
crisis, de riesgo, de incertidumbre, de desprotección, pintándose un
horizonte bastante oscuro en la medida en que casi toda la argumentación
se ha centrado en los riesgos derivados de las nuevas tecnologías de la
información y la comunicación en lo que concierne a la producción, la
distribución y la creación convencional o tradicional. Es decir --la
señora Balaguer lo ha manifestado muy claramente al inicio de su
intervención--, en diez años hemos pasado de lo que era una previsión a
una realidad, que además avanza a ritmo vertiginoso.
Estamos en una comisión especial que, por cierto, se creó en el ámbito de
la Comisión de la Sociedad de la Información y del Conocimiento y que,
por tanto, está muy vinculada a las nuevas tecnologías, aunque esta sea
una comisión más plural; de hecho, mi compañero, el senador Fernández
Zanca también es miembro de la Comisión de Educación. Y el Grupo
Parlamentario Socialista --entiendo que también el resto de los grupos,
porque esta comisión se creó por consenso-- considera que hay tres
elementos que influyen muy directamente en el mundo de la industria y la
creación audiovisual. En este sentido, no podemos olvidar en modo alguno
que uno de sus pilares básicos es su dimensión cultural, es decir, la
creación intelectual; y si no la cuidamos y potenciamos podemos caer en
algo de lo que ya se ha hablado en alguna ocasión: el desierto
intelectual. Por otra parte, creemos que esa dimensión cultural tiene un
valor patrimonial, que, superando la historia, permanece en el tiempo y
genera un valor añadido para cualquier país, sociedad o comunidad,
asentando incluso un cierto valor de identidad. De ahí que insistamos
mucho en el respeto a la pluralidad de la creatividad en nuestro país.
Pero al hacer una referencia a las distintas medidas se ha dicho que hay
que distinguir entre dos tipos de reproducción: la domiciliaria y la
delictiva, entendiendo por la primera la que cualquier ciudadano efectúa
desde su casa a nivel individual con el único ánimo de obtener
conocimiento, no beneficio. Pues bien, me gustaría saber cómo piensan
resolver la contradicción que supone que Internet sea la universalización
del conocimiento y, sin embargo, el aprovechamiento inadecuado de
Internet por redes de delincuentes derive en la piratería y, por
consiguiente, en el enriquecimiento personal de unos pocos y el
empobrecimiento de quienes precisamente están creando ese bien de
carácter cultural.
La segunda dimensión, que también se apuntaba en alguna de sus medidas,
era la económica, esa cadena de valor que supone precisamente este mundo
cultural, este mundo de la creatividad que influye prácticamente en todos
los ámbitos de la vida. Dicha cadena de valor se compone lógicamente por
la producción entendida como esa fase en la que los representados por
AISGE --artistas e intérpretes-- tienen un protagonismo muy importante,
así como por aquellos que producen ese bien, es decir, las empresas que,
arriesgando su dinero con legitimidad en busca de un beneficio, están
tratando de promover el negocio de la cultura, pero respetando la
legalidad a la que usted se refería en cuanto a su distribución en salas
legales y a su difusión por métodos y medios adecuados.
Asimismo, y por lo que se refiere a la promoción, tendríamos que añadir
toda esa cadena que viene establecida o determinada por la distribución,
difusión y exhibición. Hoy son múltiples los lugares donde encontramos la
exhibición de bienes culturales, como es el metro de Madrid, los
autobuses urbanos o interurbanos e incluso los vuelos
transoceánicos, pero pronto Internet estará incluso en los restantes
medios de transporte. ¿Cómo armonizamos, pues, nuestra aspiración a la
promoción, difusión y universalización en lo que denominamos sociedad del
conocimiento con la defensa de los derechos de quienes crean ese bien que
luego es distribuido?
El tercer pilar que nosotros también entendemos que constituye un
elemento básico del trabajo de esta comisión y de este grupo
parlamentario es la dimensión social de este mundo cultural. Tenemos una
dimensión cultural desde el punto de vista de la intelectualidad, el
patrimonio y la identidad de un pueblo; una dimensión económica en cuanto
a lo que supone producción, promoción, distribución y difusión, y ese
tercer pilar, para nosotros fundamental, que es el del reparto del
conocimiento como algo básico para la generación de una sociedad más
igual de lo que es hoy en cuanto al acceso a las oportunidades. Se trata
de una dimensión social que a su vez está integrada por esos empleos que,
según decía en su exposición, pueden estar o de hecho ya están en riesgo,
pues hay muchas compañías de pequeña dimensión que han ido desapareciendo
progresivamente sin haber sido sustituidas en términos de empleo por
otras de carácter innovador.
Por mi parte sólo me queda decirle que desde el Grupo Parlamentario
Socialista, y con la preocupación por lo que puede suponer el riesgo de
la nueva sociedad del conocimiento, queremos apostar precisamente por las
oportunidades que también abre este mundo, un mundo que es cierto que
habrá que regular, pero sin olvidar que a veces el tratamiento que se da
a este tema en algún medio de comunicación nos induce a la confusión
sobre lo que es copiado, una reproducción para el enriquecimiento del
conocimiento personal, con la delincuencia derivada de la piratería
vinculada a mafias que además explotan a quien está vendiendo ese
producto en la calle, que lógicamente no es precisamente el principal
beneficiado. Asimismo, y puesto que es un tema muy reciente, quisiera
saber qué opinión tiene AISGE en relación con el canon de reciente
aplicación sobre los CD vírgenes como soporte copiado de diferentes
materiales.
Reitero nuestro agradecimiento a AISGE y a doña Asunción Balaguer por su
exposición. Esperamos que de las conclusiones de esta comisión obtengamos
al menos un camino de luz.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Gracias, senador Chivite.
Por el Grupo Parlamentario Popular tiene la palabra la senadora Carrasco.
La señora CARRASCO LORENZO: Muchas gracias, señora presidenta.
Debo decir, en primer lugar, que ésta es la primera vez, no ya que asisto
a esta comisión, sino a cualquier otra puesto que me he incorporado a
esta Cámara en el mes de julio por la comunidad autónoma de Castilla y
León. Así pues, y por lo que respecta a los trabajos de esta comisión, el
tema cultural queda alejado de mi formación, lo cual no quiere decir que
no estemos profundamente preocupados por estas cuestiones que, además,
tal y como ha dicho doña Asunción Balaguer, tienen mucho que ver con el
tema económico. Agradezco muchísimo su presencia, y quisiera expresarle
mi profunda admiración por su trabajo.
El hecho de intervenir en último lugar tiene varias ventajas como es, por
ejemplo, que tras escuchar la intervención de todos mis compañeros se
puede aprovechar la experiencia y lo dicho por ellos, siendo la
desventaja que, como ya se ha dicho casi todo, no queda mucho más que
plantear. Así pues, y como es lógico, no me voy a extender en mi
intervención. Considero que el problema del mundo globalizado en general,
el problema del mundo nuevo --no sólo el de la sociedad de la información
y del conocimiento en el que, a pesar de ser reciente, ya tenemos alguna
experiencia y es cierto que ha producido grandes preocupaciones en este
ámbito y en otros que afectan a la economía en general-- tiene también,
como decía el representante del Grupo Parlamentario Socialista, una serie
de oportunidades que lógicamente hay que saber aprovechar entre todos.
Por las intervenciones de los demás grupos parlamentarios entiendo que
casi todos estamos de acuerdo en que éste es un tema importante y
preocupante y sobre el que todos estamos hablando, no desde el
conocimiento profundo, que lógicamente tiene la asociación --motivo por
el que está aquí compareciendo-- pero sí para demostrar al unísono la
preocupación de todos los grupos parlamentarios y ponernos a su
disposición, tal y como ha manifestado anteriormente el representante del
Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió, para
apoyarles.
En cuanto al tema de las propuestas he creído entender que, dentro de las
que se refieren a la Unión Europea, cuestión ésta que parece que a todos
nos ha llamado un poco más la atención, estaba el tema de la armonización
con Europa respecto del cual ya había en funcionamiento un proyecto de
directiva donde se recogían las propuestas formuladas por la asociación.
A este respecto quisiera que nos aclarara si ello es así o si únicamente
se han formulado las mismas. También quisiéramos saber qué se está
haciendo en el resto de Europa sobre esta cuestión.
Entiendo que la concienciación social es importante, no sólo respecto de
este asunto, sino también de cualquier otro, así como también lo es la
coordinación, tanto pública como privada.
Sobre el cumplimiento de la ley estoy completamente de acuerdo con el
representante del Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de
Convergència i Unió. La ley es algo que debe cumplirse y, por tanto,
tiene que recaer la responsabilidad sobre los que así no lo hacen.
En cuanto a los programas europeos y los beneficios fiscales no sé si se
refería usted a programas como tales o a fondos, es decir, programas de
investigación con fondos específicos asignados. Quisiera asimismo que nos
aclarara por dónde se quiere ir en cuanto a los beneficios fiscales se
refiere, pues como todos sabemos el problema de la armonización fiscal es
el más importante y difícil a nivel europeo, y de hecho hay impuestos que
todavía no están en absoluto armonizados.
Lógicamente estoy de acuerdo en que la industria cultural, la industria
del teatro, de los artistas, la audiovisual y toda esta actividad tiene
una importancia fundamental en el PIB que desde luego afecta a la
economía y a los empleos, y por tanto, desde el Grupo Parlamentario
Popular nos ofrecemos para colaborar con su asociación en todas aquellas
cosas en que podamos apoyarles.
Muchas gracias.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Gracias, senadora Carrasco.
Desde esta Presidencia, y en nombre de toda la comisión, le damos la
bienvenida.
A continuación tienen la palabra la señora Balaguer y el señor Alvarez de
la Mata, a quienes ruego respeten los tiempos.
La señora BALAGUER GOLOBART (Representante de la Sociedad Artistas
Intérpretes Sociedad de Gestión (AISGE): Muchas gracias, señora
presidenta.
Cedo la palabra a quien tiene más autoridad para hablar con ustedes sobre
estos temas y contestar a todas las preguntas que han formulado, pues
aunque estoy bastante enterada de estos asuntos no lo estoy tanto como
para explicárselos legalmente.
Muchas gracias.
El señor ALVAREZ DE LA MATA (Director del Departamento de Recaudación de
la Sociedad Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión, AISGE): Muchas
gracias a todos.
En primer lugar quisiera agradecer a nivel personal la oportunidad que se
me ha brindado para dirigirme en nombre de mi entidad a sus señorías. Ni
mucho menos me considero una persona especialmente autorizada para opinar
sobre estos temas, sino que simplemente forman parte de mi trabajo diario
y desde ese punto de vista intentaré hacer las valoraciones sobre las
preguntas que han formulado.
He tomado nota de las preguntas --algunas se repiten-- e intentaré
contestar a todo. No se sí cabe según el Reglamento, pero si es precisa
una mayor aclaración, estoy a su disposición.
En primer lugar, la senadora del Grupo Mixto preguntaba sobre la posible
reforma del Código Penal y lo que pretendíamos con ello, sobre el I+D y
sobre la salvaguarda de los derechos a través de los productores y las
relaciones laborales o contractuales. Se trata de tres aspectos. Es
cierto que nosotros no seremos quienes critiquemos el esfuerzo
considerable que se está haciendo por parte de la Administración para la
defensa y protección de estos derechos no sólo desde el ámbito del Código
Penal, sino desde la reforma del sistema judicial, incorporándose la
posibilidad de aplicar los juicios rápidos a este tipo de delitos. Es
indudable que se ha hecho un esfuerzo por parte del Gobierno en los
últimos años que redundará en beneficio de los titulares. Más que una
posible reforma del Código Penal, concretamente en España yo creo que la
idea que subyace en todas las posiciones es que estamos ante un fenómeno
que excede las fronteras nacionales y como no es posible una respuesta
universal, al menos que esa respuesta sea a nivel europeo. La necesidad
que se planteaba concretamente era la importancia de armonizar los
ordenamientos penales europeos en el ámbito de la violación de estos
derechos, porque dentro de lo que es la red se podrán cometer desde
cualquier punto de la Unión. También ratifico que no es la persecución o
la represión la vía para solucionar este problema --pienso que es de
mayor calado y necesariamente va por otros aspectos--, lo que ocurre es
que, por lo menos a nivel paliativo temporal, es de necesaria aplicación
dado el daño que se está produciendo.
En cuanto a los sistemas de I+D, los sistemas anticopias y la protección
a las empresas privadas, son preguntas que se han repetido en las
intervenciones de los senadores y tengo que decir que la experiencia que
tenemos --y no vayan a pensar que tenemos un conocimiento mucho más
amplio que el resto de los ciudadanos, insisto en que es más una
experiencia diaria-- es que desgraciadamente cualquier medida de
protección tecnológica que se ha establecido automáticamente ha sido
vulnerada por los famosos «hackers» o por cualquier técnico en la materia
puesto que no hay forma humana de proteger algo de este estilo. Es cierto
que la industria no ha sido efectiva. Igual que en otros ámbitos de la
propiedad intelectual está claramente establecida la facultad que tiene
el titular de los derechos para prohibir determinadas formas de
explotación, por una cuestión tecnológica, en este campo se ve vulnerado
y es imprescindible, por tanto, garantizar que esa misma facultad que en
el ámbito analógico o en el ámbito diario existe se extienda a estas
nuevas tecnologías, y la única forma es a través de unas medidas
anticopia efectivas. No voy a entrar en el ámbito tecnológico porque lo
desconozco, pero sí es un hecho que la industria no ha sido capaz y que
quizá la vía sería facilitar a la iniciativa privada o a la iniciativa
pública a través de los centros de investigación públicos las líneas de
investigación para obtener sistemas que pervivan en el tiempo. Si la
financiación se realiza a través de fondos o de bonificaciones fiscales,
mientras sirva para su objetivo, para nosotros es una cosa secundaria. Sí
creemos que los poderes públicos deben hacer un esfuerzo para ayudar a
esa industria, que además tiene su repercusión o valoración en la
creación de un haber tecnológico propio, en la creación de puestos de
trabajo y en una capacidad de independencia y creación que no nos haga
depender sistemáticamente en materia tecnológica de aquello que viene del
exterior.
En cuanto a las relaciones contractuales entre artistas y productores, se
trata de relaciones laborales y en ese ámbito debemos movernos. En lo que
afecta a los derechos de propiedad intelectual, de lo que no cabe duda es
de que el productor debe acceder a todos los derechos que le sean
precisos para poder comercializar la obra de forma tranquila y segura
para un tercer adquirente. Eso no quiere decir que estos derechos de
carácter intelectual necesariamente tengan que ser cedidos por cuantías
mínimas o despreciables en el momento de la firma del contrato. Nos
preocupaba mucho tal y como quedaba esto configurado en el proyecto de
ley de propiedad intelectual que elaboró el ministerio el año pasado, y
si mi información es correcta, todavía no ha sido aprobado por el Consejo
de Ministros
en este aspecto, ya que reconocía un derecho exclusivo al artista. El
artista debe cederlo necesariamente al productor por un precio y, sin
embargo, la contraprestación que la Ley de Propiedad Intelectual --aunque
ya nos salimos del ámbito laboral-- da a los artistas y a los actores
para poder participar en la explotación de la obra, que son los derechos
de remuneración, derechos que no impiden al productor ejercer su función
de distribuidor del producto audiovisual, desaparecía. Es decir, cuando
la comunicación pública se hace en una sala audiovisual, el artista tiene
un derecho de remuneración, y cuando esa comunicación pública se hace a
través de la red, el artista no tiene ese derecho de remuneración y tiene
un derecho que necesariamente debería ceder al productor. Me dirán
ustedes que como lo debe ceder es en esa relación cuando se debe valorar,
y es cierto, pero volvemos al inicio. Como nos movemos en un esquema
laboral, ¿qué capacidad de negociación van a tener la mayoría de los
artistas a la hora de poder valorar correctamente ese derecho? Eso es lo
que nos preocupa. Es cierto que coinciden unos derechos que están
reconocidos en la ley con una relación laboral y que la realidad, que
nosotros creemos que es la solución, es que deben estar siempre
diferenciados. Es completamente distinto un contrato laboral que los
derechos de propiedad intelectual, que no deberían ser objeto de
tratamiento en este tipo de relaciones y deberían quedar claramente a
salvo recogidos en la Ley de Propiedad Intelectual, y no que existan
situaciones intermedias como la que existen actualmente.
Otra aclaración que pedía el senador Varela, del Grupo Parlamentario
Catalán en el Senado de Convergència i Unió, era más información sobre mi
entidad, sobre AISGE.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Le ruego al señor
compareciente que vaya un poco más deprisa porque vamos retrasados.
El señor ALVAREZ DE LA MATA (Director del Departamento de Recaudación de
la Sociedad Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión, AISGE): Lo
intentaré.
AISGE es una entidad de gestión de derechos de propiedad intelectual de
las previstas en la Ley de Propiedad Intelectual. Fue creada en el año
1991. Actualmente agrupa en torno a 6.000 o 7.000 socios. Es
internacional y continuamente creciente. En cuanto a su importancia
económica --y he visto que se ha reflejado en anteriores actas en todas
las entidades--, tenemos nuestras dificultades con los usuarios, pero
estamos ahora mismo en torno a 1.500 ó 1.600 millones de pesetas de
recaudación. En lo relativo a nuestras relaciones internacionales o con
sociedades análogas, tenemos relaciones de convivencia y hermandad --como
buenos hermanos tenemos momentos buenos y malos-- con el resto de las
entidades nacionales y tenemos relaciones con las correspondientes
entidades análogas tanto a nivel comunitario europeo como a nivel
internacional.
Formamos parte de Artis, que es el grupo europeo de entidades de gestión
de artistas, y también participamos en la FILAIE, que es la federación
latinoamericana de entidades de artistas; Adami es la entidad francesa,
con la que tenemos contacto a través de Artis, existiendo contratos de
reciprocidad entre todas estas entidades. Con esto quiero decir que
tenemos cubiertos los dos grandes ámbitos de actuación.
Por ir dando satisfacción a todas sus preguntas y dada la premura de
tiempo, decíamos antes que no es suficiente con la persecución del
delito, y estamos de acuerdo en ello. Son necesarias, efectivamente, las
acciones de concienciación social, y para ello, ¿qué ejemplos podemos
poner? Creo que es básico que desde el principio se tenga conciencia de
que este tipo de actividades no son correctas, no son lícitas, y sobre
todo son moralmente reprobables. La forma de conseguir esa concienciación
social lógicamente es a través de la educación. Sería fácil conseguirlo
no sólo a través de campañas publicitarias, sino con programas de
difusión a través del Ministerio de Educación y Cultura y de las
respectivas consejerías de educación de las comunidades autónomas, para
que todos los escolares pudieran tener conocimiento de que los derechos
de propiedad intelectual existen, que una película es algo de lo que vive
mucha gente, y que deben ser respetados y protegidos desde el principio.
Entiendo que la educación es la única vía; evidentemente lleva mucho
tiempo, y por eso decía que debemos reclamar en este momento una
represión con carácter muy reivindicativo, lo cual no quiere decir que
creamos que sea la única solución al problema.
En cuanto a asegurar el cumplimiento de las leyes, ya que mucha gente
dice: pero si hay leyes, ¿por qué no se cumplen?, efectivamente hay que
decir que no se cumplen; no hay más que salir a la calle y ver cómo los
ayuntamientos se inhiben completamente de la responsabilidad que tienen.
Yo siempre pongo un ejemplo. Imagínense que en vez de vender en la manta
CD se estuviesen vendiendo medicamentos. ¿Cuánto tardarían los servicios
de policía municipal de los ayuntamientos en acudir a retirar esa venta?
Sin embargo, como estamos ante un tipo de delincuencia que no genera
alarma social de ningún tipo, los ayuntamientos --seamos realistas--
tienen mayores preocupaciones o deciden inhibirse directamente. Lo mismo
ocurre con el tema de la inmigración; siempre se habla de la mala prensa
que da porque, al fin y al cabo, el emigrante se está buscando la vida y
no creemos que ésa sea la forma de integrarlos. Si su futuro en nuestro
país es vivir en situaciones alegales o en ese submundo, habría que
corregir esa forma de integración en nuestra sociedad.
Por lo que se refiere a anticopia, ya se ha comentado antes, y para
abreviar no vamos a incidir más en el tema. Y respecto a la opinión que
para mi entidad tiene lo que ocurre en Estados Unidos con las denuncias
contra personas privadas, mi entidad, como tal, no tiene opinión; mi
opinión personal es resultado de la situación en la que se ven las
discográficas, por la ineficacia de sus anteriores gestiones. Estoy
seguro de que suena muy mal decir que se va a perseguir a una persona que
lo único que ha hecho ha sido bajarse a través de la red determinados
títulos, porque ni ese señor tiene ánimo delictivo ni tendría mayor
relevancia si efectivamente sólo se ha bajado un par de títulos. En la
presentación ya se ha dicho que no estamos hablando de un intercambio
privado, sino de algo en que los números nos pierden. Si ustedes han
entrado en estos sitios habrán comprobado que se puede bajar material de
la red en función de lo que se ofrezca. Yo llego y digo: quiero bajarme
la película «Mortadelo y Filemón», pero si no ofrezco nada, no podré
nunca bajármela, porque tardaré diez o quince días; sin embargo si yo
digo: quiero bajarme tantas películas, pero al mismo tiempo pongo a
disposición de los demás equis títulos, esos equis títulos me están dando
facilidades de acceso. Por tanto, no es un intercambio particular. Mi
opinión personal, por el conocimiento que tengo, es que esas acciones que
se han planteado también en España se refieren lógicamente a aquellos
señores que dicen que tienen cien títulos, no al internauta que accede
allí, que está cotilleando, y que se baja un par de títulos, porque eso,
independientemente de la licitud o de la moralidad del acto, por su
relevancia, no plantea la necesidad de persecución.
El señor Chivite se refería a la dimensión cultural y a la dimensión
económica, y coincido con él en que están íntimamente relacionadas, por
eso el derecho de propiedad intelectual es el único que está legalmente
expropiado; es una propiedad que revierte en el dominio público
necesariamente, mientras que el resto de las propiedades se mantienen en
poder de sus legítimos titulares; no hemos querido introducir datos sobre
la relevancia económica porque hemos visto que en las comparecencias
anteriores se habían facilitados a la comisión datos sobrados sobre
importancia de la industria cultural en nuestro país; sí creemos que no
existe ese estudio a nivel europeo, y que además Europa es una potencia
cultural de primer orden, como lo es España, y debería de hacerse porque
no cabe duda de que cuando el español es la cuarta o quinta lengua en
Internet, y cuando el valor identitario de la cultura española es un
valor de referencia dentro de la cultura universal, se debe de incidir en
la valoración conjunta de todo este tipo de cosas.
En cuanto a la dimensión social estoy absolutamente de acuerdo, pero creo
que esto ya lo hemos dicho; el acceso a la cultura debe de garantizarse a
todos los ciudadanos, porque todos tenemos ese derecho, pero no debe
hacerse a costa de los titulares. ¿Cómo se armoniza esto? Efectivamente
es un problema serio, por eso están ustedes aquí sentados, y por eso
nosotros proponemos soluciones que el tiempo dirá si, en mayor o menor
medida, son acertadas o no. En cualquier caso, alguna vez ya hemos
insistido en ello a modo de reprimenda: el acceso a la cultura,
independientemente de la mejor voluntad por parte de los agentes
culturales, es una responsabilidad de los poderes públicos y no sólo una
responsabilidad o una aspiración de los creadores de esos valores
culturales.
Yo creo que con esto he recogido todas sus inquietudes, porque como muy
bien ha dicho la senadora Carrasco, del Grupo Parlamentario Popular, la
ventaja de intervenir en último lugar es que prácticamente se ha dicho
todo. Al menos quedan dadas unas pinceladas sobre lo que es mi entidad y
cómo ve este tema, y finalizaría diciendo --dada la premura de tiempo--
que las nuevas tecnologías suponen para los artistas un reto novedoso; el
problema es que están aquí ya, y «de facto» estamos viendo cómo los
actuales esquemas no son válidos para responder a ello.
Muchas gracias por su atención y quedo a su disposición para cualquier
aclaración.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Gracias, señor Alvarez de
la Mata.
Como creo que tanto su exposición como la de la señora Balaguer han sido
suficientemente claras y exhaustivas, y llevamos media hora de retraso
--el siguiente compareciente está esperando--, si hay alguna
puntualización les concedería un minuto, y si no, les doy las gracias por
su comparecencia, y pasamos al siguiente compareciente. (Pausa.) --DEL
SECRETARIO GENERAL DE LA FEDERACION ESTATAL DE ASOCIACIONES DE EMPRESAS
PRODUCTORAS DE TEATRO Y DANZA (FEAPTD), DON DANIEL MARTINEZ DE OBREGON
(715/000418).
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Damos la bienvenida a don
Daniel Martínez de Obregón, a quien cedo la palabra.
El señor SECRETARIO GENERAL DE LA FEDERACION ESTATAL DE ASOCIACIONES DE
EMPRESAS PRODUCTORAS DE TEATRO Y DANZA, FEAPTD (Martínez de Obregón):
Gracias, señora presidenta.
En primer lugar, permítanme que me presente. Soy el presidente del
consejo de administración y director general del grupo Focus, primera
empresa de producción teatral de España; soy presidente de la Asociación
de Empresas de Teatro de Cataluña y secretario general de la Federación
Estatal de Empresas de Teatro del Estado Español; asimismo, formo parte
del Consejo de Teatro del INAEM; soy miembro del consejo de
administración del Instituto Catalán de las Industrias Culturales y
miembro de la comisión permanente de la Coordinadora de Profesionales de
las Artes Escénicas.
Perdonen ustedes la inmodestia, pero esto lo he hecho para que conozcan
algunos de los instrumentos que en estos momentos está utilizando el
sector y, después, puesto que he sido citado como secretario general de
las empresas de teatro y dado que soy miembro también del Consejo del
INAEM, para evitar que ustedes me consideren sectario en mis
planteamientos entre teatro público y teatro privado.
Me ha parecido que es importante que sepan ustedes que la Federación
Estatal de Asociaciones de Empresas de Teatro incluye en estos momentos
13 autonomías, con 14 asociaciones profesionales --únicamente quedan sin
integrarse en esta asociación Extremadura, Canarias, La Rioja y
Navarra--, y que englobamos a más de 300 compañías y empresas de teatro
de todo el Estado.
Como se me han concedido veinte minutos para hacer una serie de
planteamientos, me he permitido intentar extraer lo que en estos momentos
preocupa más al sector del
teatro privado de España, es decir, el plan general del teatro, sobre el
que en estos momentos ustedes ya tienen conocimiento de que se está
negociando desde hace más de dos años entre todos los sectores que
integran la industria teatral en España. Por primera vez, todos los
sectores --olvidando aquellas diferencias famosas y ya míticas, de
enfrentamientos de cada uno de los agentes-- están elaborando un plan que
se pretende tener acabado antes de finalizar este año con el objetivo de
coordinar y establecer las bases para un mejor funcionamiento de todo el
teatro en el Estado.
Me he permitido marcar cinco puntos, para hacer incidencia sobre ellos:
la reivindicación del teatro como industria teatral, los presupuestos del
teatro público y el teatro privado, los medios de comunicación y las
ayudas y medidas fiscales que estimamos conveniente reclamar.
Nos parece absolutamente esencial que el teatro sea considerado una
industria cultural a la vez que un bien público. La gestión de un sector
cultural de alto riesgo como el teatral, en el que la responsabilidad y,
por qué no, la vocación obligan a luchar permanentemente contra el
principio de que rentabilidad y cultura componen una regla de tres
inversa, solo puede hacerse con estrictos criterios económicos y la
aplicación de las técnicas y tecnologías que nos ofrece el siglo XXI,
cuestión en la que no nos diferenciamos en nada del resto de los sectores
de la industria cultural, que sí son considerados de esta forma. Así, a
nuestro hermano más cercano, que es el cine, aludiré en diferentes
ocasiones.
Asumir esta doble visión --cultura y economía del sector teatral-- es
fundamental para acortar la distancia que nos separa del resto de los
sectores culturales, que ven la cultura como un factor de consumo
creciente para cuya gestión se requieren técnicas precisas a partir de
las cuales se afronten sin miedos ni falsos pudores las características
de un mercado: análisis de públicos, toma de decisiones en función de
expectativas de rentabilidad social y/o económica, estudio de costes,
economías de escalas, etcétera.
La aparición de empresas privadas que luchan por la rentabilidad del
teatro manteniendo un fuerte compromiso con el rigor creativo,
demostrando la capacidad de riesgo en sus producciones y denotando una
considerable sensibilidad social, debe ser respondida por el sector
público con criterios progresistas que, olvidando presiones
fundamentalistas y gremiales, apoye decididamente la creación de un
tejido industrial presidido por el binomio economía-cultura.
Cuando aceptamos que la cultura es un sector económico de gran
importancia para el desarrollo de un país; cuando entendemos que la
cultura sólo sobrevivirá decentemente con la implicación de la sociedad
civil a través de un tejido de empresas culturales dedicadas a la
producción y a la difusión de los contenidos; y cuando percibimos que el
sector de la cultura puede ofrecer unas perspectivas de negocio y
ocupación crecientes, hay aspectos fundamentales de la política cultural
que, cuando de teatro se trata, contradicen la opinión y retardan este
desarrollo.
La utilización de un lenguaje eufemístico para definir los claros
conceptos de la economía de la cultura, industria-cultural,
industria-teatral, sigue mostrando actitudes vergonzantes ante una
realidad incuestionable. La Unión Europea habla con normalidad del
mercado de la cultura y de la industria cultural sin transgredir lo
esencial; llamando a las cosas por su nombre, los políticos ejercerían un
didactismo muy conveniente.
Como toda industria, necesitamos de unos presupuestos privados y de unos
presupuestos públicos, dado que es una industria que debe considerarse
estratégica, entre otras cosas, porque deseamos que el teatro, no sólo en
pequeñas conversaciones, sino definitivamente, se considere como un bien
público, que no sólo sea un acto al que se puede acudir para disfrutar
lúdicamente como opción de ocio, sino que posea además una vertiente
fundamental de formación y de cultura de los ciudadanos. Por el
contrario, estamos en un país en el que los presupuestos culturales se
encuentran a la cola de lo que países de nuestro entorno estiman
conveniente; pero dentro de esa cola es aún mucho peor la situación de
las artes escénicas, del teatro.
Según datos relativos al año 2001, pero que no han cambiando
sustancialmente en la actualidad, mientras las Bellas Artes disponían de
un presupuesto público de 31.000 millones de pesetas; el Libro de 19.000;
la Música de 14.000; la Cinematografía de 7.000 --a lo que se han añadido
6.000 más concedidos el pasado año-- el presupuesto del Teatro ascendía a
4.780 millones de pesetas; aún más, es el único sector en el que las
instituciones públicas son hacedoras del hecho, con lo cual esos 4.780
millones, al contrario de lo que sucede en el cine donde 14.000 millones
van dirigidos a la industria privada, se reparten en un 90 por ciento
para el teatro público y un 10 por ciento para el privado.
Otros datos revelan que en Barcelona, de donde provengo, esa proporción
es la siguiente: el 92 por ciento del dinero del presupuesto está
destinado al teatro público y un 8 por ciento al privado, lo que choca
con los datos de asistencia, según los cuales al teatro privado acude el
80 por ciento del público mientras que sólo el 20 por ciento lo hace al
teatro público. Esto significa que la ayuda institucional a los
espectadores que asisten al teatro público es de 12.078 pesetas por
espectador, y de 266 pesetas al que acude al teatro privado. Sin embargo,
ambos, teatro público y teatro privado, son y deben ser considerados en
igualdad de condiciones como los motores que mueven la actividad
escénica.
En un momento de negociaciones, en un momento en que las cosas están
cambiando, creo que para bien, en las relaciones entre el teatro público
y el privado, aún estamos muy lejos de conseguir lo óptimo, que es
otorgar el papel que corresponde a la actividad privada en la actividad
escénica, teniendo en cuenta que es el único sector en el que está en
entredicho la capacidad privada. Es incuestionable la necesidad de la
intervención del Estado en todo aquello que considerado de interés
público sea necesario hacerlo accesible a todos los ciudadanos en las
mejores condiciones; es el caso, como tantos otros, de la cultura y, por
consiguiente, del teatro.
Soy defensor de la necesidad de la existencia de un teatro público, pero
si la iniciativa privada, la sociedad civil
con sus fuerzas y sus recursos, fuera capaz de cumplir con esas
condiciones, la intervención del Estado sería la de legislar, ordenar y
racionalizar el funcionamiento del mercado, y no otra. Como es utópico
pensar que las solas fuerzas de la iniciativa privada y las leyes del
mercado sean capaces de atender en toda su rica y variada complejidad la
función social y cultural que debe tener el teatro, se hace absolutamente
necesaria la presencia institucional como agente impulsor de la actividad
teatral. Pero se puede hacer de diferentes maneras: como agente
subsidiario, reservándose todos aquellos aspectos que por su
trascendencia patrimonial y de salud cultural del país considera
indelegables y fomentando, promoviendo y dotando de recursos un tejido
industrial con el que vehicular su acción cultural, función que parece
absolutamente incontestable; también puede actuar como agente principal,
cuando considera escasa la capacidad del sector civil; o como agente
sustitutorio, no creyendo en la capacidad de la iniciativa privada y
manteniéndola al margen de su acción y decisiones; o lo que es peor, como
agente autista, cuando con el consiguiente desinterés respecto al mundo
exterior, sector, sociedad civil, concentra su actuación en su propia y
única realidad.
Nuestro teatro institucional, dudando permanentemente de la capacidad de
la sociedad civil, se ha desarrollado con el concepto de agente
sustitutorio, y a ello ha dedicado desproporcionados recursos. Pero qué
ocurre cuando a pesar de la falta de recursos y la competencia desleal en
muchos momentos del teatro público se demuestra que la iniciativa
privada, compañías, salas alternativas y empresas, no sólo pueden sino
que son lo que les corresponde ser, el agente principal de la actividad
teatral. Una política preclara habría vislumbrado esa posibilidad desde
el principio de su actuación; una política práctica hubiera ido
equilibrando su intervención a medida que los agentes se consolidaban,
pero como ni preclaros ni pragmáticos el teatro institucional, obviando
la realidad, ha seguido creciendo y devorando recursos hasta adquirir
tintes característicos de agente autista.
Para un ejemplo de expresiones algo fuertes, que leídas suenan peor que
escritas, les diré que un espectáculo del Centro Dramático Nacional que
pretenda salir de gira, lo que llamamos bolo, es decir, una actuación
fuera del lugar de temporada, cuesta entre 5 y 6 veces más si ese mismo
bolo, con ese mismo espectáculo e ingredientes, externalizara su gestión
a la empresa privada. Este es el ejemplo de no tener en cuenta las
posibilidades de la empresa privada.
Por otro lado tenemos el otro motor principal, que es el teatro privado.
El teatro privado es un universo formado por compañías de alta producción
--las llamadas compañías históricas--, empresas, compañías de mediano y
pequeño formato y el teatro alternativo. Quiero hacer constar que las
compañías de mediano y pequeño formato conforman el 80 por ciento de la
actividad teatral del Estado. A ello habría que añadir en los últimos
tres años --el último con virulencia-- la aparición de las
multinacionales en nuestro país. En estos momentos en Madrid ya hay
instaladas tres multinacionales, dos centro y sudamericanas y una
holandesa.
Actualmente la principal problemática del teatro privado es, por un lado,
la competencia y la dependencia del teatro público. Competencia porque es
un agente que accede al mercado en las mismas condiciones que el teatro
privado --no en condiciones especiales, que es lo que debería hacer--, y
dependencia porque salvo en Madrid y Barcelona en el resto del Estado
todos los lugares de exhibición, salvo un 2 por ciento, son públicos, con
lo cual todo el teatro que se realiza en España debe contar con la
aquiescencia, en sus diferentes modalidades, de lo que piensan los
gestores públicos. Eso afecta de forma muy especial a ese 80 por ciento
de actividad teatral que prácticamente no tiene lugares donde actuar,
puesto que los lugares públicos tienen que cumplir la misión de ser
normalmente el único teatro que hay en las diferentes capitales de
provincia o poblaciones importantes del Estado. Al no existir teatro
privado de exhibición salvo en Madrid y Barcelona, la programación que se
hace en España depende, de forma absolutamente subjetiva, de criterios
públicos.
Por último, uno de los grandes problemas del teatro privado para
conseguir ocupar el lugar que le corresponde como industria es el
tremendo desequilibrio producido entre los costes de producción y los
precios de las taquillas. En estos momentos tenemos unos costes de
producción homologables a la mayoría de los países de Europa y unos
precios de taquilla que, en el mejor de los casos, llegan al 50 por
ciento de los precios de las taquillas europeas. El desequilibrio en los
costes de producción se ha producido, en primer lugar, por el aumento del
nivel de vida del país y, en segundo lugar, por el tremendo desconcierto
que en su momento creó en esos costes la actividad productora del teatro
público.
Nuestra opción clara --y así lo explicamos también en el Plan general de
teatro-- es la necesidad de complementar la actividad pública y la
actividad privada, el llegar a conciertos mixtos en el desarrollo de la
actividad teatral, intentar conjugar la optimización que de los recursos
tiene por obligación el teatro privado con la obligación que el teatro
público tiene de cuidar la calidad de los espectáculos. En estos momentos
esa simbiosis, esa ósmosis sería, creo yo, la labor fundamental del
teatro público. No hay duda, y así lo vemos en otros sectores tan
fundamentales para el país como la enseñanza o la sanidad, en los que la
actividad de la empresa privada se utiliza como vehículo de la finalidad
pública. Quiero reivindicar el derecho y el hecho constatable de que la
empresa privada teatral es un perfecto vehículo para que esa actividad
pública tenga el rango que consideren los políticos que en su momento la
marcan.
Quiero hacer una especial mención a los medios de comunicación. A
diferencia de lo que ocurre en muchos otros sectores y en otros países
que se precian de cultos --porque lo son, puesto que nosotros los tenemos
como modelos--, la televisión en nuestro país hace de todo menos favor a
algo tan importante como es una promoción cultural de las artes
escénicas. Necesitamos que el gobierno de quien depende esa televisión se
esfuerce en buscar el hueco necesario para que el teatro tenga el lugar
que le corresponde en la promoción pública. En estos momentos
sólo conozco una televisión que así lo hace, especialmente desde hace un
año en que se hizo eco de nuestras reivindicaciones, que es la televisión
catalana, y los resultados son absolutamente óptimos. Ayer leía que
Televisión Española recupera «Estudio 1». Me da miedo esa recuperación
porque hay que ver qué «Estudio 1» será, pero de todas maneras no es
suficiente. Necesitamos que la actividad escénica, el teatro y la danza,
esté presente, como lo está el cine y la propia televisión.
También tenemos deficiencias importantísimas en la relación del teatro
con la enseñanza y la formación de las artes escénicas, no únicamente de
actores y directores, que para eso tenemos dos importantísimas escuelas
en Madrid y Barcelona, pero sí para todos los agentes que intervienen en
el hecho teatral. No hay formación reglada, no hay titulaciones, no hay
nada al respecto que permita contar con los profesionales adecuados
cuando lo que se pretende es un crecimiento como industria.
También nos parecería oportuno en un momento en el que la enseñanza
permite créditos de tantos temas que parecen inabarcables, aunque por
mucho que busquemos no encontramos jamás las artes escénicas. Encontramos
otras artes, pero nunca las escénicas. Pensamos que sería muy procedente
incluirlas.
Por último, la parte del lloro, como es lógico, que es la necesidad o la
reivindicación que hacemos de una serie de ayudas y medidas fiscales que
consideramos necesarias para el desarrollo del sector. Sin ninguna duda,
en primer lugar, una reivindicación que creo que los propios políticos
hacen permanentemente y con la que nos solidarizamos absolutamente, que
es la demanda de aumentar los presupuestos de cultura tanto en el Estado
como en las comunidades autónomas. Parece ser que eso sí se ha contagiado
de forma absoluta, y la nimiedad del presupuesto de cultura del Estado es
comparable absolutamente a la nimiedad de los presupuestos de cultura de
las diferentes comunidades autónomas. Es necesario aumentar ese
presupuesto y, dentro de ese aumento, equilibrar lo que creemos nosotros
que debería corresponder a la promoción de las artes escénicas.
Hay que replantear también la financiación pública del teatro privado con
medidas flexibles que contemplen la diversidad en riesgos y propuestas.
No puede ser lo del café para todos ni la subvención sin mirar a quien.
Hay que ver el valor cultural de los proyectos y la necesidad, como se ha
hecho en el cine, de promover y consolidar la industria teatral. Todo eso
deberían contemplar, según nuestro modo de ver, subvenciones
diferenciadas a compañías, empresas de producción, salas de exhibición y
teatro alternativo. Un acuerdo marco buscando aquella ósmosis de la que
les hablaba antes de coproducción pública y privada entre las empresas y
compañías privadas y los centros públicos de producción. Habría que crear
fondos de capital--riesgo para la producción de espectáculos de calidad y
gran formato en la línea de las sociedades capital-riesgo que existen en
otros sectores de interés especial. A ese respecto hemos de decir que ya
hay un precedente desde hace dos años, que es el Instituto Catalán de las
Industrias Culturales, que así lo hace interviniendo con capital-riesgo
en las más importantes producciones que se están realizando.
Deberían establecerse subvenciones a la exportación, como hay en todos
los sectores, que nos permitieran aparecer en los mercados
internacionales con una fuerza de la que ahora carecemos.
Debo decirles que cuando hablaba de la Ley de Patrocinio y Mecenazgo me
refería al año 1994. Ahora hay una nueva que para el teatro sigue siendo
igual de inoperante; no tiene ninguna capacidad para promover la
intervención de las grandes empresas en la actividad teatral, como tiene
en otros países de la importancia de Gran Bretaña.
Respecto al marco fiscal, en primer lugar hay que incluir de nuevo la
excepción en la ley de prorrata que existía hace cinco años, eliminando
la incongruencia de que, entre un 10 y un 15 por ciento del importe de
las escasas subvenciones que recibe el sector vuelvan al Estado en forma
de impuesto. Para ello quiero recordarles que, en mayo de 2001, la
Comisión Europea emitió un dictamen por el que se obligaba a España a
suprimir el cobro del IVA en subvenciones a las empresas, cosa que sigue
pendiente de aceptación por el Estado español, por lo cual la Unión
Europea ha abierto un procedimiento de infracción contra España para
acabar con ese sistema, que representa --repito-- entre el 10 y el 15 por
ciento de las subvenciones que se reciben.
Consideramos también necesario que se reduzca el impuesto de las entradas
--me refiero al IVA-- al tipo superreducido, como tienen otros sectores
culturales. En estos momentos, si no recuerdo mal, está en el 4 por
ciento. Esto, además, tiene sumo interés en estos momentos, puesto que la
Unión Europea está estudiando la uniformidad de todos los tipos de IVA
para toda Europa y que, según he leído, quiere basarlos en el 15 por
ciento y en el 5 por ciento, y sería importante que se pretendiera que el
teatro estuviera en el reducido, si es que así lo llaman, el del 5 por
ciento. Respecto al IVA, habría que igualar también por reducción al
mínimo los tipos de gravamen que afectan a la venta de entradas y a la
venta de los espectáculos que, curiosamente, son diferentes. En la venta
de espectáculos por taquilla, tienen un gravamen del 7 por ciento, y en
la venta de espectáculo por caché tienen un gravamen del 16 por ciento.
Curiosamente, ese 16 por ciento repercute fundamentalmente en la
Administración pública, en los programadores públicos, con lo cual, nada
más que conque se eliminara ese 16 por ciento reduciéndolo al mismo
precio de las entradas, es decir, al 7 por ciento, ganaríamos un 9 por
ciento de actividad, puesto que los presupuestos públicos seguirían
siendo los mismos y les costaría un 9 por ciento menos el teatro que
contratan.
Consideramos que para el Impuesto sobre Sociedades también debe tenerse
en cuenta que las inversiones en producción teatral deduzcan de ese
impuesto, exactamente igual que ocurre con el cine. Curiosamente, en la
industria cinematográfica, con determinadas condiciones, se deduce del
Impuesto sobre Sociedades lo que se invierte en producir películas.
También deben considerarse inversión en I+D las producciones de teatro
que se basan en el riesgo y en la experimentación. A este respecto,
señora presidenta, le dejaré algunos documentos por si los quieren
consultar.
Creo que he cumplido con el tiempo.
Muchas gracias por escucharme.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Muchas gracias, señor
Martínez de Obregón, por su brillante exposición.
Pasamos al turno de portavoces. Respetemos los tiempos, porque vamos muy
mal. Muchas gracias.
Tiene la palabra la senadora De Boneta.
La señora DE BONETA Y PIEDRA: Gracias, señora presidenta.
En efecto, el tiempo nos va a condicionar para tratar la situación que ha
pintado el compareciente, al que, como portavoz del Grupo Parlamentario
Mixto y miembro de Eusko Alkartasuna, agradezco su comparecencia y sobre
todo su claridad. Ha pintado un panorama difícil, que por otra parte no
nos es desconocido, para la producción teatral y para la subsistencia de
una actividad fundamental en las artes escénicas, como es el teatro, que,
como se ha reiterado en bastantes ocasiones, atraviesa dificultades
crecientes y desde hace mucho tiempo.
Todas aquellas cuestiones a las que ha hecho referencia son muy
importantes, pero sobre todo me centraré en algunas que están más en la
mano de todos aquellos que tenemos responsabilidades públicas, como es el
pedir, solicitar y exigir en este caso a los gobiernos de las respectivas
comunidades y al Gobierno del Estado que se tenga en cuenta en los medios
de comunicación públicos ese necesario impulso al teatro y esa vía que,
al parecer --yo lo desconocía, pero me alegro de que así sea y de que se
haga en una televisión autonómica-- la televisión catalana ha iniciado.
Tengo que coincidir con usted. Me ha hecho gracia cuando ha dicho que
ayer se enteró --yo también lo oí durante la explicación de los futuros
programas de Televisión Española-- de la recuperación de «Estudio 1». A
mí también me preocupó, porque a la hora de recuperar el teatro, para
mantener el interés por él y para impulsarlo, lo que hay que recuperar es
un teatro que guste y que, además, conecte con la mayoría de la masa de
televidentes y sobre todo con los jóvenes, y puede que con esa reposición
de «Estudio 1» --espero que no sea así-- recuperemos otra vez un programa
con un planteamiento añejo, por decirlo de alguna manera, del teatro. En
todo caso, bueno es que al menos se recupere el concepto y entre de nuevo
el teatro en la televisión pública.
Ha expuesto también el problema del teatro como formación reglada, aunque
haya escuelas de teatro. Yo le pediría que, si ha lugar, dijera de qué
manera se podría conectar, porque con las últimas reformas de la
enseñanza tampoco le veo encaje en ninguna de las variedades de la
enseñanza no universitaria --ni universitaria, por supuesto-- o formación
profesional para pasar a la enseñanza superior. Sobre esa formación
reglada a la que ha hecho referencia, me gustaría que si existe alguna
iniciativa o si tiene alguna opinión al respecto nos las comunicara.
En cuanto a la financiación, hay muchas medidas que pueden ayudar a
cualquier empresa o planteamiento cultural y al teatro a salir de
dificultades o al menos a paliarlas, y me parecen importantes sus
referencias a las nuevas directivas comunitarias. Desconocía que hubiera
un procedimiento de sanción contra el Estado español por no cumplir la
directiva comunitaria en este sentido. Por esa razón también comparto la
idea de que el IVA debe ser el correspondiente al reducido de las
entradas, así como que deben lograrse las deducciones oportunas en el
Impuesto sobre Sociedades, como ocurre en el cine, etcétera.
Le agradezco otra vez su claridad, así como ese concepto que ha
introducido del mal entendimiento del papel de los poderes públicos con
respecto al teatro, es decir, hacer esa sustitución que supone más una
competencia desleal que un verdadero impulso para la industria teatral.
Espero que en otra ocasión podamos conocer de manera más pormenorizada
sus ideas en relación con todos los grandes aspectos o las soluciones que
puede plantear, sobre todo en lo relativo a la formación reglada, y no
tanto en ayudas, en el que creo que ha sido muy claro, respecto del
impulso al teatro, así como ver la manera en la que se puede influir en
los medios de comunicación, sobre todo los públicos, con el fin de que
colaboren en esta política, no de sustitución, sino de impulso.
Muchas gracias.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Gracias, senadora De
Boneta.
Tiene la palabra el senador Varela.
El señor VARELA I SERRA: Muchas gracias, señora presidenta.
Señor Martínez, cuando nos vimos hace unos meses en aquella comida que
tuvo lugar en el Senado para ver si podíamos reemprender la comisión que
había quedado interrumpida en la anterior legislatura, usted se mostró
muy escéptico respecto a que pudiésemos llegar a algunas conclusiones.
Esperamos, y soy un defensor de intentarlo --al menos estamos en ello--,
aunque aun no estoy seguro de poder acabar antes de diciembre, pero el
deseo de todos los portavoces es intentar llegar a unas conclusiones que
sirvan para presionar a las administraciones con el fin de mejorar toda
nuestra industria cultural.
Mi primera pregunta es sobre el Plan general de teatro. ¿Cuál es su
valoración? ¿Va a finalizar antes de Navidad? ¿Cree usted que recoge
esencialmente sus preocupaciones? ¿Está especialmente contemplada la
cuestión económica en ese Plan general de teatro? Esta sería la primera
pregunta.
En segundo lugar, es muy interesante esta relación de dinero, de
presupuestos de cada año: 31.000 para Bellas Artes, 14.000 para Música,
7.000 para el cine, etcétera, y 4.800 más o menos solamente para el
teatro. Seguramente que ustedes habrán reflexionado sobre el porqué
sucede esto, a qué se debe, ya que es un extremo interesante para
intentar corregir ese desequilibrio. ¿Por qué hay esta desproporción de
cantidades?
No es una pregunta hecha con mala fe, sino simplemente nos llama la
atención que haya un desequilibrio tan grande. ¿Cómo se ha llegado a eso?
A lo mejor años anteriores no era tan grande, pero realmente sorprende
ese desequilibrio
y me gustaría que nos hiciera alguna reflexión al respecto.
En cuanto al teatro público-privado, usted ha sido muy duro con el teatro
público, al menos es lo que me ha parecido. Evidentemente, ha defendido
la necesidad del teatro público, eso ha quedado clarísimo, pero ha puesto
en entredicho la capacidad privada, diciendo que devoraba recursos, que
era un agente autista, etcétera.
Ha puesto el ejemplo de la diferencia entre público y privado, que la
actividad privada a veces es más pragmática que la pública, con el
ejemplo de que si se externalizase la gestión en la empresa privada del
Centro Dramático Nacional cuando sale fuera se ahorraría aproximadamente
la cuarta parte más o menos.
¿Puede poner otros ejemplos de este canibalismo, de esa forma de devorar
recursos? Es decir, ¿nos podría poner algún otro ejemplo que no sea éste
de la externalización y de la competencia desleal entre lo público y
privado? Me gustaría que me contestara, pues no es una pregunta con mala
fe, simplemente para conocer más las cosas. Me gustaría saber en qué
deslealmente el teatro público perjudica al privado.
Ha mencionado a las multinacionales --en nuestro país, dos sudamericanas
y una holandesa-- con un tono --al menos así lo he entendido yo-- de
amenaza, es decir, de preocupación, como un elemento perturbador. ¿Es
así? ¿Lo he entendido mal? Me gustaría que aclarara este punto.
Respecto a la formación, ya lo ha señalado la senadora De Boneta, y me
adhiero a ella, me gustaría conocer ejemplos concretos de lo que se
podría hacer. Si no hay una formación reglada ¿qué propuesta concreta
tienen ustedes? ¿Cómo se regula esto en otros países? Si pudiera
remitirnos algún estudio al respecto podría ser muy útil para nuestros
trabajos parlamentarios.
Sucede algo parecido con la ley de mecenazgo y la alusión que ha hecho
usted a Gran Bretaña. Sería interesante que nos pudiera remitir a los
diferentes grupos algún estudio de cómo está contemplado el mecenazgo en
Gran Bretaña, que según nos ha explicado usted ayuda al teatro, cosa que
aquí no sucede.
En relación con las cuestiones fiscales, y esa ley de prorrata que ha
mencionado usted, todos los años, desde hace mucho tiempo, se presenta
una enmienda por parte de nuestro grupo --y seguramente también de
otros-- intentando que se interrumpa y no hay manera de conseguirlo.
Esperemos que en los próximos años tengamos más suerte.
Muchas gracias.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Gracias, senador Varela.
Tiene la palabra la senadora Agudo Cadarso.
La señora AGUDO CADARSO: Gracias, señora presidenta.
Le doy las gracias, señor Martínez, pues me ha gustado muchísimo su
intervención, su claridad y, entre otras cosas, porque por deformación
profesional política he sido concejala de Cultura durante mucho tiempo en
mi ciudad de Valladolid, y en este tema del teatro --seguro que usted lo
conoce-- Valladolid ha sido siempre una ciudad de teatro en muchos
aspectos y todas estas cosas suenan y animan.
Pues bien, compañero señor Varela, aunque no llegáramos a ninguna
conclusión --y yo espero que esta comisión, heredera de otra comisión
anterior, sí llegue--, aunque no fuera así, creo que hablar de estas
cosas, una vez más, el hecho de que pueda trascender y que quede escrito,
me parece ya lo suficientemente importante para ir avanzando en esta
materia.
Digo esto porque esta especie de competencia entre teatro público-teatro
privado nace en la época de la llegada de la democracia con esa mala
visión que se tiene del teatro privado en un determinado momento, que no
se arregla --es mi visión desde el punto de vista de la gestión política,
no sé si se corresponderá con la suya como productores-- y,
efectivamente, el Estado necesita en esos momentos cumplir unas funciones
de promotor cultural.
Desgraciadamente --lo comparto con usted-- ha ido perdiendo fuerza y se
ha ido prostituyendo bastante de aquella primera idea que teníamos en ese
momento. No obstante, esta comisión está para hacer ese seguimiento y
seguramente el teatro sea el mundo cultural más evidente, porque abarca
tantos aspectos, tantos agentes, que le hace ser como la pantalla de
reflejo de toda nuestra situación cultural, en un país, en una comunidad
autónoma, en los distintos ámbitos, porque tenemos el ámbito de la
creación, el de la promoción, el de la difusión, el de los distintos
sectores creativos, etcétera.
Sí sería necesario, desde mi punto de vista, que todos estuvieran
implicados, como usted bien ha dicho, y que los distintos gobiernos desde
los distintos ámbitos estatales se dieran cuenta de la importancia
económica que tiene la creación cultural, la difusión y todo lo que ello
conlleva, pues seguramente hubiera estado mejor tratada la cultura si los
políticos dedicados a la economía --y ahora va a hablar una ex-consejera
de economía-- se hubieran dado cuenta de la importancia que supone
económicamente y de la cantidad de recursos que pueden atraer las
producciones culturales. Esa era la pelea de los gestores políticos
culturales contra los gestores políticos económicos.
Dicho esto, me gustaría que nos explicara un poco más profundamente en
este momento cuál es, a su juicio, la influencia de las nuevas
tecnologías en este ámbito teatral que usted domina muy bien.
Cuando ha hablado de presiones fundamentalistas --vamos a hablar a pecho
descubierto, porque creo que debe constar por escrito de qué estamos
hablando-- me gustaría que pudiera usted ahondar un poco más, si no le
produce ninguna distorsión personal, de las presiones fundamentalistas.
En cuanto a la dicotomía teatro público y teatro privado, considero que
no se puede hacer una guerra frontal entre teatro público y teatro
privado, en absoluto, porque una de las cosas que causa una dependencia
es la falta de los teatros privados. Es decir, se dejaron caer y
abandonar tantos teatros, tantos espacios culturales que, efectivamente,
no creo que haya más del 5 por ciento de teatros privados en este país.
Desde luego, lo que crea el germen de la política teatral, que son las
pequeñas ciudades, en pocos sitios hay un teatro --ni siquiera un cine--,
es difícil. Sería interesante que nos hablara un poco de la red de
teatros públicos y de cómo funcionan.
Hay una cuestión que, siendo usted catalán, a mí sí me importa, ya que
una dificultad de la coordinación, la difusión y de la posibilidad de
intercambiarnos en el Estado español --pero mucho más de la
exportación--, que usted ha hablado es la cuestión del idioma, hablando
de teatro hablado, porque tenemos otra gama que entra dentro del mimo,
incluso dentro de la posible gestión más tipo Fura dels Baus, tipo danza,
es decir, hay otros ámbitos. Creo que habría que ahondar un poco en este
aspecto.
Ya ha hablado mi compañero el senador Varela sobre las multinacionales.
Me gustaría que ahondara en esta materia y, un poco también, a calzón
quitado, el asunto de los costes diferentes en estos bolos de la pública
y de la privada y cómo es. No se trata sólo de cuestiones de gestión de
empleo. Yo no sé si los puestos de trabajo de la empresa pública están
mejor o peor pagados; ahí siempre ha habido una especie de malentendido,
pero lo que se suele decir es que en la empresa privada vale todo y que
los sueldos de las empresas públicas están más reglamentados. Nos
gustaría que dijese algo a este respecto.
En cuanto al tema fiscal y a las subvenciones, creo que lo ha tocado con
grandísima claridad y clarividencia. A los políticos nos corresponde
hacer ahora conseguir que las directivas de la Unión Europea se pongan en
marcha y que la cultura se vaya viendo favorecida, como está ocurriendo
en Francia. También me gustaría que nos hablara de su visión de los otros
elementos estatales. Las comunidades autónomas, al tener ya competencias
exclusivas, tienen que jugar un papel importantísimo, al igual que debe
jugar también el suyo el gobierno central y esta propia Casa, y es que
aquí, en el Senado, debería hablarse de la coordinación de las diferentes
políticas culturales de las distintas comunidades autónomas y de las
administraciones locales; los ayuntamientos a su vez tienen un papel
importantísimo en toda esta cuestión.
En cuanto a la formación, no sólo me preocupa la de los creadores sino
también la de los agentes, la de esa cantidad de empleos que se generan
de modo incuestionable: luminotécnicos, tramoyistas, escenógrafos...,
pero también me parece muy importante la formación de los jóvenes
públicos, no sólo en lo que a la escuela se refiere --ahí los
ayuntamientos tienen que ejercer su papel con las compañías locales--
sino también en lo que tiene que ver con la posibilidad de la creación de
jóvenes públicos tanto de la Administración central como de las compañías
privadas cuando hacen una propuesta escénica a un ayuntamiento o dentro
de sus propias gestiones.
Muchas gracias por su claridad.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Gracias, senadora Agudo.
Tiene la palabra la senadora Carrasco.
La señora CARRASCO LORENZO: Muchas gracias. Procuraré ser breve.
Me ha parecido muy interesante su intervención aunque no estoy de
acuerdo en todo lo que ha dicho. Por otra parte debo decir que soy una
persona a la que le gusta la polémica y por eso mismo me gustaría que
pudiésemos tener un debate que por mí incluso podría durar varios días
para hablar de presupuestos y de todo lo que usted ha dicho, pero creo
que eso no es posible. Aunque ésta es mi primera intervención, sé que el
reglamento dice que eso no es factible.
Usted ha sido especialmente escéptico o duro en relación con algunas
intervenciones, pero en realidad para eso viene usted aquí en
representación de la Federación de asociaciones de teatro. Desde mi
incultura total respecto de este tema, pero como amante de la cultura
como cualquier ciudadano, creo que se está pasando una mala época, lo
mismo que está ocurriendo en otras actividades. Usted ha explicado muy
claramente y desde su punto de vista cómo están actualmente el sector del
teatro y el de la danza --a mí me encanta también la danza pero parece
que nos hemos centrado tan sólo en el teatro--, y es lo cierto que
existen muchísimos problemas en estos sectores. Yo me alegro de que en el
plan general del teatro estén negociando ya todos los sectores, y es que
si entre los mismos hubiera posturas encontradas difícilmente se podría
llegar a una puesta en común que presentar a las administraciones o a
otras instituciones.
El hecho de considerar el teatro como una industria cultural me parece
bien. Desde mi formación económica cualquier actividad industrial tiene
para mí una gran importancia. Me parece muy bien que la Unión Europea la
apoye y que se hable del mercado cultural o de la industria cultural. Por
otra parte, no creo que la cuestión semántica tenga mucho que ver en
ello. Usted ha entrado directamente a decir que el teatro y todas las
actividades culturales son un bien público. En cuanto a los presupuestos,
no puedo entrar en ningún detalle puesto que no conozco ese tema. Es la
primera vez que estoy en esta comisión; sí estaré en la de presupuestos y
en ella podremos ver todo esto con mayor exactitud. Sí creo, por
supuesto, que hay diferencias presupuestarias entre todas estas
actividades, pero no voy a entrar en si me parecen poco o mucho las
cantidades. He sido responsable económica durante ocho años en una
comunidad autónoma y sé que todos los presupuestos resultan escasos para
poder cumplir con las múltiples necesidades que se tienen. Hace una media
hora hemos podido escuchar a una compareciente que también solicitaba
beneficios fiscales y otras cosas más en las que luego podremos entrar.
Yo no sé si los presupuestos culturales de España son los más bajos de
Europa porque, como he dicho, no me lo he estudiado, ni tampoco vamos a
entrar en polémica alguna sobre la historia del teatro público y la del
privado. Lo que es cierto es que la actividad teatral es una materia muy
compleja que usted, lógicamente, contempla desde el punto de vista de la
industria, desde el punto de vista empresarial, pero también debemos
considerarla como un bien público. Por tanto, las administraciones
públicas no
pueden inhibirse ante ese problema. Quizá deberíamos pensar en lo
positivo que resulta que los presupuestos de la Administración estén
llegando ya a comunidades autónomas como, por ejemplo, Castilla y León.
Sería inviable que de modo privado los niños de algunos pueblos de Soria,
de la zona oeste de Zamora o del oeste de León pudieran tener en su
ayuntamiento alguna actividad cultural --no sólo de teatro-- si
únicamente dependieran de la actividad privada. Por tanto, la necesidad
de que esa actividad cultural llegue a todos los sectores de la población
se debe a que las administraciones públicas ya han entrado directamente a
participar en la misma. Cuestión diferente es que yo esté de acuerdo en
que haya que coordinarse, cosa que, como todos sabemos, resulta
complicada en nuestro Estado de las Autonomías. Cada administración tiene
sus propias competencias, pero como los ayuntamientos, las diputaciones y
la Administración también tienen las suyas y las llevan a cabo, resulta
muy difícil coordinar todo lo referente a materia cultural, turística,
etcétera.
Los presupuestos, efectivamente, siempre son escasos. Además, en su
exposición se contradecía un poco, como decía el representante de CiU,
por un lado decía que la Administración no suele entrar en eso, pero si
lo hace desprecia un poco la actividad privada, pero por otro lado decía
usted que el teatro privado tiene un gran problema, los costes de
producción y los precios de taquilla. Por eso, si hay un desequilibrio,
también se está pidiendo que actúe el sector público para compensar esos
costes. A mí me parece que tienen que complementarse la actividad pública
y la privada. Otra cosa es que todas las administraciones se conciencien
de que ése es un bien que tenemos que apoyar entre todos y que los
presupuestos de la Administración no sólo tienen que llegar al teatro y a
la danza sino también al resto de actividades. Nosotros establecimos una
fundación siglo en la que se contenían las artes escénicas y otra serie
de ellas para una promoción especial, lo que no quiere decir que el
dinero público vaya de manera indiscriminada a una actividad especial.
Hay que hablar con el sector e implicar a la industria privada y a los
profesionales de ese sector. Hay que concienciar a toda la sociedad en
general de que se trata de algo importante para todos, y hay que tener en
cuenta que la Administración va a tener que seguir supliendo costes para
evitar una serie de desequilibrios económicos.
Desde luego, no voy a entrar en el tema de los medios de comunicación
porque no creo que debamos criticar aquí ni a Televisión Española ni a
ninguna otra cadena, pero en absoluto comparto la preocupación que
parecen tener algunos ante la vuelta de «Estudio 1». Sinceramente, no me
acuerdo de lo que era «Estudio 1» pero, dado lo que estamos viendo en
todas las televisiones y, fundamentalmente, en las privadas, es de
agradecer que la televisión pública reivindique y recupere esa tarea y me
alegra que la televisión catalana ya haya tomado esa iniciativa. Yo
provengo de una comunidad autónoma que no tiene televisión pública y, por
lo tanto, no podíamos tomar ese tipo de iniciativas, aunque en otras sí
podía haberse hecho y, por la composición de los miembros de la
comunidad, no llegaron a adoptarse.
En cuanto al tema de las ayudas diferenciadas y subvenciones, he de decir
que estoy completamente de acuerdo. Realmente, no se pueden dar
subvenciones indiscriminadamente, sino que hay que mirar muy bien a quién
se le dan.
Sobre el marco fiscal puedo decirle --soy inspector de Hacienda y algo sé
de eso-- que la Unión Europea está mandando armonizar el IVA desde que
entramos en 1986. No es un problema de una administración, ni de la
española, ni de la francesa, sino que es un problema general de la Unión
Europea porque los tipos de IVA son muy diferenciados y la armonización
cuesta mucho. No sé si lo de la regla de prorrata se ha utilizado más
veces, pero ya veremos qué sucede en esta ocasión.
Sobre la posible deducción del Impuesto sobre Sociedades en el cine sepa
que la inclusión dentro de I+D --y se lo digo a bote pronto, porque no lo
he mirado y no lo sé-- conlleva una serie de requisitos que han de
cumplirse. Es decir, no basta decir que el cine es una actividad incluida
en I+D --y digo esto a título de ejemplo-- y, por tanto, con posibilidad
de entrar en las deducciones de I+D, porque quizá, aunque se quiera, no
reúne los requisitos necesarios, que esos sí que están armonizados en la
Unión Europea.
Sin duda, este tema es lo suficientemente interesante como para seguir
discutiendo y hacer nuevas aportaciones al respecto. Es lógico que usted
venga aquí a poner de manifiesto la situación incómoda y nada creciente
que vive esta actividad y es su obligación exponer los aspectos negativos
y explicar qué es lo que le preocupa de su industria, mientras que
nosotros tenemos que ofrecer ayuda y colaboración en la medida de lo
posible, pero no creo que la situación sea tan desoladora como usted la
presenta. Le digo esto porque el tema de lo público y lo privado y la
combinación de ambos sectores casi podría ser el contenido de una tesis
doctoral, ya que habría que solventar una serie de problemas que ni
siquiera se solucionan directamente desde el Ejecutivo, aunque nosotros
podamos hacer mucho en cuanto a las disposiciones legales.
Le agradezco que haya comparecido y que haya traído tan bien preparadas
sus propuestas, aunque ya se sabe que los llantos y reivindicaciones
siempre se dejan para lo último.
Muchas gracias.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Gracias, senadora Carrasco.
Tiene la palabra el señor Martínez Obregón. Como estamos fuera de tiempo,
le pido que en diez o quince minutos conteste conjuntamente a todas las
intervenciones. Gracias.
El señor SECRETARIO GENERAL DE LA FEDERACION ESTATAL DE ASOCIACIONES DE
EMPRESAS PRODUCTORAS DE TEATRO Y DANZA, FEAPTD (Martínez de Obregón):
Muchas gracias, señora presidenta.
Seguramente, al condensar mi explicación en veinte minutos, no he podido
matizarla suficientemente.
Yo soy defensor del teatro público, lo considero absolutamente
imprescindible y así lo he demostrado en las miles
de ocasiones que he tenido oportunidad. Absoluto defensor de su
necesidad. Estoy de acuerdo en que lo que ha habido es, como digo
siempre, afición al pastel, entendiendo el pastel como algo dulce que
gusta a la mayoría de la gente.
Su señoría dice, con mucha razón, que sin teatro público puede que ni
siquiera existiera ahora el teatro en este país. Con la democracia las
estructuras teatrales privadas son absolutamente nefastas y, por suerte,
intervine el sector público ante la necesidad de que el teatro esté al
alcance de los ciudadanos. Otra cosa es que, después, sus miras hayan
dejado de lado lo que debería ser el motor principal, que es la industria
privada.
He puesto el cine en numerosas ocasiones como ejemplo, y es que muchos de
los productos del cine son bienes públicos e incluso se considera
necesario como cauce de formación de los ciudadanos. ¿Por qué ahí el
Estado hizo algo distinto? ¿Por qué apostó por crear una industria lo más
fuerte posible para que fuera el vehículo de esas finalidades? Porque
gustaba mucho el pastel. ¡Es tan bonito hacer teatro! Yo me quejo mucho,
pero es tan bonito y da tantas satisfacciones que, al final, ha gustado a
los funcionarios y no hay quien se lo quite de las manos.
De todas maneras sigue siendo absolutamente necesario. Soy un defensor de
las leyes de mercado, pero reconozco que podrían malear absolutamente el
sector; sin duda, lo malearían, y para eso debe estar la corrección del
teatro público. El teatro público debe estar para corregir los muchos
males que puede producir la ley del mercado, para corregir los muchos
errores que se producen individualmente por los diferentes empresarios y
para tapar aquellos huecos que la empresa privada, ya sea por incapacidad
o por falta de rentabilidad, no ocupa. De ahí, la aparición del teatro
público.
Pero ustedes vean las programaciones de los teatros públicos, ¿en qué se
diferencian de las de los teatros privados? Vean ustedes los
desequilibrios presupuestarios. En este momento se considera que la mejor
programación de la ciudad de Barcelona es la del Teatro Romea, un teatro
privado. El Teatro Romea tiene un presupuesto de 225 millones frente a
los 750 de un público y 1500 de otro, y repito que se considera que la
mejor programación es la del Teatro Romea.
Por tanto, hay una no optimización de los recursos. El teatro privado no
pide la desaparición del teatro público. Pide, primero, que ocupe el
lugar que le corresponde como agente complementario y, segundo, que
armonice con el teatro privado porque va a hacer un gran favor a la
empresa, a la industria y, en general, al teatro.
Me preguntaban si había más ejemplos aparte del que he dado, el de las
giras. El teatro público de Madrid, donde eso está mucho más encorsetado,
no puede girar todo lo que podría hacerlo, con lo cual hay muchos
ciudadanos que no pueden acceder a un bien general, como es el teatro
público --en concreto, se llama el Centro Dramático Nacional--, porque no
tiene suficiente presupuesto para las giras, que cuestan un dineral. El
Teatro Nacional de Cataluña --perdónenme si se nota mucho que soy catalán
y que aprecio lo que allí se hace-- no giraba por los mismos problemas
pero ahora gira a través de la empresa privada. El Teatro Nacional de
Cataluña hace más bolos que el Centro Dramático Nacional, siendo obvia la
diferencia de extensión territorial; repito que hace muchos más bolos por
el territorio de Cataluña que el Centro Dramático Nacional por toda
España y no porque éste no quiera sino por lo muchísimo que le cuesta. El
Teatro Nacional de Cataluña crea su producto de altísima calidad, como el
Centro Dramático Nacional, y los servicios los encarga a la empresa
privada, que es muchísimo más barata y para nada afecta a la calidad del
producto. Eso es una optimización. Además, está creando riqueza
empresarial. Hay una serie de empresas que tienen unos ingresos y una
actividad gracias al Teatro Nacional de Cataluña.
Eso mismo se intentó hace tres años en el Centro Dramático Nacional, lo
puedo decir porque fui objeto de las iras del fundamentalismo y así lo
enlazo con esa cuestión. El fundamentalismo es ese sector que desde época
inmemorial, llegando lo inmemorial hasta el año 1978, ha estado siempre
dependiente de los dineros públicos considerando eso la panacea de su
profesión y con los que se ha hecho la política teatral de este país
porque encabezan pancartas que salen en los periódicos y sientan muy mal
a los políticos, cuando lo correcto es dirigir todos esos cauces a crear
los medios para que esos artistas y directores tengan lo suficiente para
hacer su actividad.
Aquí es al revés, los medios se dan a través de los mimbres y no a través
del cesto. En el cine todo el dinero público ha ido a crear estructura
empresarial, aunque lógicamente sin actores y directores no hay cine ni
teatro por ser ellos los únicos imprescindibles, pero se ha hecho a
través de unos cestos que se fundamentan y tienen unas posibilidades de
progresión y expansión. En el teatro, durante muchísimo tiempo, la voz
cantante la tienen los mimbres y en algunos momentos hasta exigen las
empresas. Ese es el fundamentalismo que ha habido durante mucho tiempo. Y
como ha sido el senador catalán el que ha introducido este tema, en
Cataluña tenemos pruebas suficientes de lo que representaba el
fundamentalismo y los bienes --visión absolutamente subjetiva, por
supuesto-- que hemos obtenido por enfrentarnos a ese fundamentalismo.
En cuanto a la preocupación por «Estudio 1» --estoy contestando un poco
caóticamente a las preguntas--, es la misma preocupación que muestro por
el teatro público. Me parece muy bien que Televisión Española por fin
haga programa teatral, lo que no me parece bien --porque no se hace en
ningún otro sector-- es que no se tenga en cuenta al sector para hacerlo.
En cualquier caso ya veremos, porque el año pasado también lo intentaron
y vimos dos «Estudio 1» en toda una temporada.
Yo negocio con Televisión Española y eso sí me lo sé bien. ¿Sabe usted
cuál es la excusa que me dan? Que vale mucho dinero. Y eso no me lo dicen
ni Telecinco ni Antena 3, me lo dice Televisión Española, televisión
pública. A mí no me puede contestar que vale mucho dinero la formación
cultural, la televisión pública no, porque esa es la única excusa, ya ni
siquiera las parrillas, sino que vale mucho dinero, pero vale mucho
dinero porque lo hacen desde televisión sin contar con el sector para
nada cuando podríamos explicarles cómo optimizar eso.
Ustedes han mostrado mucho interés --y me ha alegrado muchísimo-- por la
formación. Nosotros tenemos
dos reclamaciones muy concretas al respecto. Primero, que la formación de
técnicos --que en estos momentos es lo más grave, tenemos una tremenda
deficiencia a ese respecto-- se integre en la formación profesional
superior. No existe la rama de técnicos del espectáculo, yo conozco
algunas experiencias en Madrid y en Barcelona --por ejemplo, la
Politécnica de Tarrasa incluyó hace tres años técnico en iluminación y
técnico de sonido--, pero eso debería estar ubicado en las leyes que
correspondan a la formación profesional.
Segundo. Hace mucho tiempo --y ya con el Gobierno actual-- se habló de
crear la ley de enseñanzas artísticas --viejo presupuesto que no se ha
cumplido nunca y del que ni se habla: de vez en cuando, como ocurre con
el Guadiana, aparece la ley de enseñanzas artísticas--, que comprendía
una parte superior universitaria, la de actores y directores, y una parte
de formación profesional, que es la de técnicos del espectáculo, técnicos
del teatro, en el que tenemos déficit muy importantes.
En la valoración del plan general del teatro al final hay economía
necesariamente y estamos hablando en estos momentos de bastantes miles de
millones de pesetas, pero a pesar de todo nunca llegamos a lo que tiene
el cine. Y puede parecer obvio que les diga que el teatro de producción
española tiene tres y cuatro veces --depende de si hay una gran película
o no-- más público que el cine de producción española, pero es que a
veces se confunde al espectador de cine con cine cuando los dineros
públicos deben ir a la producción española. Pues bien, a ese respecto, el
público que asiste al teatro de producción española es cuatro o cinco
veces superior al público que asiste al cine de producción española. En
consecuencia, todavía resulta más extraño ese tremendo desequilibrio en
los fondos públicos destinados a uno y a otro.
Por eso yo iniciaba mi intervención aludiendo a lo de industria cultural.
Ese es el problema: aquí nunca se ha pensado --y las presiones
fundamentalistas, permítanme que siga con ese eufemismo, han sido
fundamentales-- políticamente en el teatro como posibilidad de industria.
Cuando añadía yo las multinacionales --perdonen el caos, pero intento
empalmar las cuestiones--, las multinacionales no me dan más preocupación
que la de la cuota de mercado que nos gustaría alcanzar a los propios y
no a los extranjeros, pero sí demuestran una cosa importante: todas esas
empresas que están apareciendo son industrias. En estos momentos, en
Madrid sobre todo, hay un importante despegue de las cifras de asistentes
al teatro en musicales, que son los espectáculos que hacen estas
multinacionales, y dicen: ¿por qué no los hacen los de Madrid? Sin
olvidar que como son industrias lo que vienen son productos hechos...
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Ruego al señor
compareciente que concluya.
El señor SECRETARIO GENERAL DE LA FEDERACION ESTATAL DE ASOCIACIONES DE
EMPRESAS PRODUCTORAS DE TEATRO Y DANZA, FEAPTD (Martínez de Obregón):
Termino, señora presidenta.
Son productos hechos consecuencia de unas industrias y alguna la hemos
creado nosotros, porque la holandesa ha montado toda esa multinacional
gracias al dinero que se le dio en España a través de Telefónica, por
cierto. Pues bien, con ese mismo dinero se podía haber creado una
industria importantísima del teatro español.
Quedan muchísimas más cosas pero me atengo al ruego de la presidenta.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Muchísimas gracias, señor
Martínez de Obregón, por su exhaustiva, clara y completa exposición. Creo
que ha quedado suficientemente claro.
¿Algún grupo quiere hacer alguna pregunta? (Pausa.) Se suspende la sesión
que continuaremos a las diecisiete horas.
Se suspende la sesión a las catorce horas y treinta minutos.
Se reanuda la sesión a las diecisiete horas y cinco minutos.
La señora PRESIDENTA: Señorías, se reanuda la sesión.
Antes que nada me gustaría pedir disculpas por estos seis minutos de
retraso en el inicio de la comisión. Es un compromiso de esta Presidencia
el ser rigurosamente puntuales. Quiero presentar mis excusas a todos por
no haber asistido esta mañana a la Comisión pero, desgraciadamente, han
suspendido alguna conexión aérea entre Canarias y la Península y si no se
coge el avión de las siete de la mañana, el siguiente llega a Madrid
cuatro horas más tarde de lo establecido.
--DEL PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ARTISTAS INTERPRETES O EJECUTANTES (AIE),
SOCIEDAD DE GESTION DE ESPAÑA, DON LUIS COBOS PAVON (715/000419).
La señora PRESIDENTA: De acuerdo con el sistema de trabajo intenso y
exhaustivo que nos hemos autoimpuesto, dado el momento de la legislatura
en el que nos encontramos, vamos a continuar la comisión con la tercera
comparecencia del día. Para ello, tengo el honor y el placer de dar la
bienvenida a don Luis Cobos Pavón. Creo que no necesita mayores
presentaciones porque es una de nuestras figuras populares --no solamente
dentro del mundo de la cultura sino entre todos los ciudadanos-- por su
labor artística, lo que es muy de agradecer en un momento como el actual
en que tanta gente es conocida por razones distintas al desarrollo de una
labor tan honorable como ésta. Es presidente de la AIE, Sociedad de
Artistas Intérpretes o Ejecutantes, Sociedad de Gestión de España, y esa
es la razón de su comparecencia en esta comisión.
Como es habitual, supongo que habrá recibido ese cuestionado que hemos
enviado a todas las asociaciones y, por tanto, sus respuestas serán más
puntuales.
Quiero solicitar a los portavoces de los distintos grupos que se ajusten
al compromiso horario que todos hemos asumido y, por ello, he de pedirles
que sean muy directos en sus preguntas, que eviten al máximo las
disgresiones para poder agilizar y hacer eficaces las labores de la
comisión, así como por el bien del siguiente compareciente.
Agradeciéndole de antemano su presencia, le doy la palabra a don Luis
Cobos.
El señor PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ARTISTAS INTERPRETES O EJECUTANTES
(AIE), SOCIEDAD DE GESTION DE ESPAÑA (Cobos Pavón): Muchas gracias,
señora presidenta.
Buenas tardes a todos y gracias por permitir que exponga la situación de
mis compañeros y del sector porque aunque a mí no me guste mucho llamarlo
así, a fin de cuentas también lo es, puesto que tiene incidencia en la
cultura, en el desarrollo humanístico, así como en el comercio, en la
creatividad y en la mal llamada sociedad de la información, que creo que
es más bien la sociedad de la comunicación o del conocimiento.
Comparezco ante esta comisión en representación de muchos artistas, y no
sólo españoles puesto que la actividad artística tiene una incidencia
mundial, universal y, en este caso, los artistas españoles tienen una
gran repercusión en el mundo entero. Por ello, aprovechando que soy
también presidente del Grupo Europeo de Artistas y de la Federación
Latinoamericana, hablaré también en su nombre, porque todos estos
compañeros esperan con gran expectación la repercusión de las leyes
españolas de propiedad intelectual, ya que les afectan directamente
porque, en algunos casos, una homologación o armonización legislativa a
la baja les perjudicaría y, sin embargo, una buena legislación
repercutiría favorablemente a la larga en Iberoamérica. En este sentido,
vengo en representación de varios millones de artistas que no tienen
grandes nombres ni patrimonios y cuyo futuro se fundamenta en los
derechos de propiedad intelectual.
Es incuestionable que existe una urgente necesidad de adecuar el
equilibrio entre la protección de los derechos, su aplicación y la
repercusión de ello en la creatividad y la economía de los artistas y sus
vidas, como condición primordial para garantizar el futuro de la
creación, el futuro de los artistas y los autores.
Los artistas de esta nueva era de la globalización necesitamos
urgentemente el establecimiento de ese adecuado equilibrio entre la
libertad, el derecho, la justicia y la cultura que son los pilares sobre
los que se asienta nuestra acción.
El alma de la revolución tecnológica es la creatividad. Esta la aportan
los artistas y los autores y es imprescindible para llegar y enamorar al
público. Las grandes empresas de televisión, las asociaciones de
consumidores, las compañías telefónicas, las empresas multimedia y otros
con una torpe y miope visión del futuro están ejerciendo una dura presión
sobre los gobiernos especialmente sobre el nuestro, con la intención de
debilitar la protección de los derechos de propiedad intelectual
enfrentándose a la industria de la creación.
Este es un grave e imperdonable error, sobre todo, para el futuro de las
empresas multimedia, porque la pérdida de los derechos conduciría a la
inactividad primero y a la desaparición de los creadores después ante la
falta de estímulo y beneficio y dejaría las autopistas de la comunicación
sin contenidos. Es una obviedad.
El indebido y fraudulento uso de los avances tecnológicos y la facilidad
de distribución de las copias está poniendo en serios apuros a la
creatividad, a la industria de la cultura y a las empresas de
comunicación cuando éstas tienen que enviar señales seguras o
codificadas.
El Ministerio de Cultura ha propuesto hace meses un texto de reforma de
ley a todas luces inadecuado, lleno de imprecisiones, que intenta
complacer a todos sin proponer cambios fundamentales, lo que viene a ser
la rueda cuadrada.
Los artistas esperábamos esta reforma de ley para corregir los defectos
que en los últimos años nos han impedido desarrollar a nivel europeo los
derechos en España. La verdad es que la situación en España no es tan
precaria, pero si la comparamos cuantitativamente y en la aplicación de
los derechos con los países más desarrollados de Europa, con los que nos
codeamos, la situación no es tan buena.
La situación de los artistas en estos tiempos es alarmante. La pasividad
y la falta de iniciativas y medidas de las autoridades competentes ha
disparado el espectacular aumento de la piratería convencional
convirtiendo al «top manta» en la estrella de las calles, empeorando aún
más la situación de los artistas.
En los últimos meses, el Ministerio de Justicia ha realizado un gran
esfuerzo por atajar este problema. Mil millones de euros es el perjuicio
estimado que la piratería causó en 2002 a la industria cultural, el 18
por ciento más que en el 2001. Algunas asociaciones de consumidores han
justificado la piratería y la achacan al alto precio de la música. Dicen
que los discos son muy caros, pero nada dicen de los precios del cine, el
teatro, los libros, la compra, la vivienda, el fútbol, la diversión, el
alcohol, etcétera.
Según un estudio realizado recientemente los beneficios de la venta de
los discos se distribuyen de la siguiente forma --esto supongo que lo
habrán visto en «El País», pues apareció un gráfico coincidente con estos
datos que les voy a indicar--: margen de las tiendas, 25 por ciento;
Hacienda, 16 por ciento de IVA; margen del producto discográfico, 14;
distribución, 12; promoción, 10; grabación y fabricación, 10; autores,
6,5, y artistas, 6,5. Margen de las tiendas, 25 por ciento; Hacienda, 16
por ciento de IVA; margen del productor discográfico, 14 por ciento;
distribución, 12 por ciento; promoción, 10 por ciento; grabación y
fabricación, 10 por ciento; autores, 6,5, y artistas, 6,5, susceptibles
de sufrir alguna variación, pero insignificante.
El Ministerio de Hacienda podría abaratar los precios de la música
grabada rebajando al cuatro por ciento, que es el IVA de los libros, el
escandaloso e inexplicable 16 por ciento de IVA que se aplica a los
discos. ¿Es que la música no es cultura? ¿Por qué esa discriminación? Si
el libro es cultura, el disco es cultura, el cine es cultura, el video es
cultura, o todos o ninguno. ¿Cómo se puede explicar que
una grabación en disco de la «Flauta Mágica» de Mozart pague el 16 por
ciento de IVA por ser escuchada? Por verla y escucharla tendría que pagar
mucho más. En video paga un siete por ciento y leerla en una partitura o
en el libreto cuesta un cuatro por ciento. Me parece que la situación de
los porcentajes es absurda. Parece que en España se penaliza escuchar. Es
un poco absurda esta medida fiscal, insisto. El Senado y las demás
instituciones deben sumarse a la campaña para solicitar la reducción del
IVA y ajustar o atajar parte de los males que nos aquejan.
Los abusos de las nuevas tecnologías y la indefensión legal hacen difícil
el control de los derechos en Internet y dejan a los artistas sin
remuneración. En este momento las víctimas de los abusos somos los
creadores, la industria discográfica y los servidores de señales, pero
las próximas víctimas de la desprotección serán todos los ciudadanos. Si
no se ponen los medios legales adecuados pronto veremos cómo se manipulan
nuestras claves, documentos, tarjetas de crédito y datos personales,
empresariales, familiares y secretos. Esto está ya. No es un futuro por
venir. Esto está prácticamente a las puertas de nuestras vidas y nuestras
casas.
La seguridad electrónica y digital es un bien y un derecho de todos, como
el derecho a la libertad, y hablo de la seguridad electrónica en el mismo
nivel que podría hablar de la cultura y el comercio, con el mismo descaro
y con el mismo respeto.
Los consumidores, los artistas y las empresas multimedia deben situarse
en el bando de la legalidad en la protección y el desarrollo creativo.
Para gozar de esa seguridad todos tenemos que pagar cuando somos usuarios
de algo que es de otros; todos. Este es el juego lícito. Más de 40
millones de usuarios se descargan música gratis --entre ellos algunos de
ustedes y nosotros; si no son ustedes serán sus hijos que seguro que les
hacen CD para los coches-- de los más de 700 ficheros musicales que
existen en Internet a un ritmo de 500.000 temas por día. En España el 40
por ciento de los internautas descargan música de estos archivos
gratuitos.
Nos cuesta mucho comunicar esto a la gente porque ocurre lo siguiente: o
bien se toma como una afirmación drástica y apocalíptica, o bien nos
sonreímos todos diciendo que no es para tanto, pero ahora con el MP3
--alguno de ustedes tendrá en el coche el MP3 o habrá oído hablar de él--
podrán incluirse 10 o 14 álbumes en un CD por el cual exageradamente
cobramos todos los creadores 30 pesetas. Los medios de comunicación están
incendiados porque no hay derecho a que vayamos a expoliar a la gente de
tal manera que por 135 temas en un cacharrito de plástico con un poco de
platino, todos los creadores, que somos más de 300.000, cobremos 30
pesetas. Es un escándalo. Está clarísimo. No se puede consentir esto. Que
dejemos de vender 135 temas, lo que supondría 12 álbumes, lo que supone
una inversión de unos 200 millones de pesetas a la baja, sólo en
grabación, y otros 300 o 400 de marketing, casi 1.000 millones de pesetas
para recibir 30 pesetas, es un escándalo. No deberían ustedes
consentirlo; ya que son senadores, podrían hacer algo al respecto.
Hay grupos de jóvenes, casi movimientos sociales, que exhiben como
trofeos los millones de copias ilegales que se han descargado de la red,
induciendo a los demás a que lo hagan, al tiempo que se constituyen en
empresas como «Copy Left», en vez de «Copy Right», «Sindominio.com» y
otros que se han creado con el fin de no pagar derechos intelectuales y
copiar todos sin trabas legales. A mí los nombres me gustan, pero la
actividad no.
Estos grupos han tomado el testigo de Napster convirtiendo Internet en un
universo ilegal en el que todo circula sin control. Estos grupos y sus
asesores auspician y recomiendan el robo y expolio en esos 700 sitios de
intercambio y descarga de música en Internet tratando de defender un
nuevo orden creativo que se nutre del pillaje y robo de ideas y
realizaciones para supuestamente crear nuevas obras que naturalmente
serán pirateadas por otros como ellos. Estos grupos reciben cancha
mediática y cuentan con el beneplácito de algunos artistas despistados o
interesados que les siguen el juego, y en el otro lado los artistas que
defendemos la legalidad tenemos dificultades para difundir nuestras
posiciones, quejas o demandas.
Esto nada tiene que ver con el renacimiento y la democracia digital que
auguraba Internet, la red horizontal sin censura donde se iba a respetar
la libertad de expresión y posibilitar la comunicación sin límites. ¿Y el
respeto? ¿Y el derecho? Internet proporciona a los intérpretes, sobre
todo a los jóvenes, oportunidades únicas para crear y comunicar
directamente con el público sin necesidad de ningún intermediario. Sin
embargo, esto no es posible sin una legislación efectiva. Los usuarios
rechazan pagar los derechos ante la pasividad de los gobiernos. Además,
las facilidades que proporciona Internet, por mor de un derecho que se
llama de puesta a disposición --derecho que sufre los trances legales de
todos los derechos de propiedad intelectual porque todos los
departamentos ministeriales tienen una concomitancia e incidencia en casi
todos los sectores-- es complicado y no se puede hacer rápido. Hay que
hacerlo lento porque todo tiene incidencia en todos los sectores, pero a
decir de los departamentos ministeriales la propiedad intelectual mucho
más. Nos otorgan un derecho de puesta a disposición que supone que el
individuo puede poner a disposición lo que cree sin trabas e
intermediarios al resto del mundo, pero a la hora de ejecutar, ejercitar
o ejercer la aplicación del derecho, no es posible porque no se considera
un derecho de comunicación pública, sino un derecho de otro rango, y no
entráramos aquí en esa disquisición que es muy técnica. El derecho que se
nos otorga en la directiva y en la ley española debe ser de puesta a
disposición a la hora de ejercer lo que es un avance enorme, porque le
dice a un individuo que se ponga en contacto directo con los consumidores
y si ellos quieren van a consumir lo que usted hace y usted obtiene su
beneficio, pero a la hora de ponerse a ello no se puede.
Debido a la ausencia de una buena y sensata estrategia comercial de
futuro los usuarios están demorando, con argucias legales y sin ellas, el
pago de los derechos con la intención descarada de no pagar, obviamente.
Más tarde, cuando van perdiendo los pleitos, y las sentencias son
favorables a los artistas, los usuarios cuestionan las tarifas, la
legitimidad, el repertorio y todos aquellos aspectos que pueden hacer
dudar a los jueces con el fin de demorar todo
lo posible los procedimientos. Si a estas tácticas añadimos la lentitud y
lo imprevisto de los fallos judiciales tendremos servido el menú de la
confusión y la imposibilidad a veces de ejercer los derechos que las
leyes nos otorgan. Así pues, hay que tomar conciencia de lo importante y
conveniente que para los usuarios y consumidores es remunerar a los
creadores, garantizando así la continuidad de la cultura y los contenidos
de las autopistas de la comunicación.
La industria discográfica --éste es otro de los asuntos-- se encuentra
seriamente amenazada por la piratería y la falta de ideas y proyectos. En
la actualidad en España hay casi 150 compañías discográficas, aunque las
cinco grandes multinacionales acaparan más del 75 por ciento del mercado.
El volumen de ventas de música grabada legal se sitúa en 80 millones de
discos al año. Las ventas de CD vírgenes alcanzan ya más de los cien
millones de unidades y se prevé que esa cifra se duplique en un futuro
muy cercano. Es decir, se venden el doble de CD vírgenes que grabados;
pero, a decir de los consumidores, que no quieren pagar, esos CD no son
para grabar, sino para otros cometidos --busquen ustedes otras utilidades
que no sean la de grabar, y sobre todo, la de grabar música, y
seguramente las encontrarán--. Los artistas se han visto obligados en
muchos casos a producir sus propios discos sirviéndose de la tecnología
aplicada a la música, que permite realizar en casa o en estudios pequeños
la mayor parte del proceso de grabación. Sin embargo, los circuitos de
promoción han cambiado poco y siguen en manos de grandes empresas. La
promoción es, por su elevado coste, uno de los obstáculos para que los
artistas por sus propios medios puedan llegar a mostrar y hacer escuchar
sus producciones a un precio asequible.
Internet, debido al pillaje y al uso indebido de las nuevas tecnologías,
no hace posible que los artistas negocien lícitamente obteniendo
beneficios. La distribución se ha diversificado más que la promoción y
existen algunos nuevos canales al margen de la industria y los
mayoristas, aunque no se han generalizado. La ausencia de ayudas a la
creación, grabación y producción musicales, ayudas existentes en otros
sectores menos productivos que el de la música, hace muy difícil la
reconversión de los artistas como gestores de sus propias grabaciones.
Los fenómenos televisivos dictan tendencias --casi me lo callo--. Pero
los artistas no estamos en contra de los programas y concursos para
descubrir supuestos talentos ni contra los que se presentan a esos
concursos. Lo que lamentamos y criticamos, porque es un flagrante
atropello, es que, en lo que a música se refiere, y en la televisión
pública, sólo existan esos programas y concursos, que al parecer consumen
todo el presupuesto y el espacio posible de la televisión pública,
costeada en gran parte, como todos sabemos, con los impuestos y
supuestamente al servicio del interés general. Y todo ello con la
aquiescencia y deleite de la televisión pública y sus directivos, que
desdeñan cualquier otro proyecto alegando que no es negocio.
Ustedes sabrán que la gestión de una cadena de televisión más o menos
importante puede costar más o menos cien mil millones de pesetas al año,
y eso, teniendo cuidado y moderación en el gasto. Pero, ¿saben cuánto
costaría un programa musical de buen nivel, en el que los músicos y
artistas sólo querríamos dar a conocer nuestra música, nuestros discos,
nuestras giras o nuestros conciertos, ya que no hablamos de cuestiones de
vísceras ni de incestos ni de escándalos? Podría costar 500 millones de
pesetas al año. Es decir, con un 0,5 por ciento del presupuesto de una
cadena de televisión se puede hacer durante el año un programa digno en
el cual se puedan exhibir las cosas que hace la gente que canta y que
compone --no lo que hace la gente «beautiful glam», esa que hay ahora--,
la gente que trabaja, que crea, que compone, y que va creando el
patrimonio artístico intelectual, que en mi opinión es más importante que
el tangible o visible de las piedras, o por lo menos tanto como éste.
Pues bien, esa gente no tiene un espacio en la televisión pública porque
no es negocio. Si no sale alguien con unas señoritas o señores en tanga
--contra lo que no tengo nada en contra, sobre todo, en el caso de las
señoritas, sino todo lo contrario--, no sale. O se va con señoritas y
señores en tanga --hay que taparse el parámetro del cerebro que no
corresponda--, o pasa lo que le ha sucedido a Carlos Santana, un artista
universal que hizo una carrera imposible en los Estados Unidos por ser
chicano, mejicano, y que acudió a «Operación Triunfo» a tocar un tema y
tuvo que hacerlo con los niños de ese concurso, saliendo él en televisión
30 segundos, y los niños del concurso, cuatro minutos y medio. Me parece
que eso es un escándalo increíble.
¿Cuál es el modelo de negocio de la promoción cultural para la televisión
pública? ¿Dónde están los espacios, los escaparates para permitir que el
público elija libremente entre una variada oferta? Si se quiere respetar
la libre competencia habrá que respetar la libertad de exposición. Lo que
no se expone no se compra; y eso vale para la música, para los perfumes,
o para cualquier otra cosa.
¿Es ésta la idea política que existe sobre la libre competencia y el
libre mercado? ¿Es éste el modelo teledirigido de entretenimiento que
demanda una sociedad moderna, culta y madura? ¿Es éste el modelo de
televisión pública que aboga por la igualdad de oportunidades y la libre
elección? Los profesionales que han superado milagrosamente las
dificultades del tiempo, las modas y la suerte están indignados, pero muy
indignados, ya que ahora para salir en televisión tienen que ser
aprobados por unos individuos que han inventado un nuevo circo en el que
un grupo de pillos y espabilados controlan la televisión pública, que
debería de ser de todos. Y la televisión privada viene a ser lo mismo,
aunque no se puede considerar de todos.
Es un hecho que los artistas españoles, venciendo la falta de estímulos,
la piratería, la desprotección, los referidos fenómenos televisivos y la
pésima programación musical hemos conseguido situarnos a la cabeza de la
creatividad en el mercado latino, ocupando un lugar muy digno en el resto
de los mercados del mundo, compitiendo contra corriente y en condiciones
de inferioridad, pero con éxito, en regiones del mundo que otorgan
ventajas y una mejor protección legal a sus artistas.
Pero, ¿cuál es nuestro sitio en este país? La música grabada en España
mueve 700 millones de euros al año, el doble
que el cine. Este es un dato para anotar. Sin embargo, el cine recibe
ayudas en metálico del Ministerio de Educación, planes de financiación,
promoción y soporte a través de las cadenas de televisión y otros
canales, y la música, nada. Es algo inexplicable.
Permitir que las cosas lleguen a este punto y dejar a los artistas en
esta encrucijada es una falta de visión política y estrategia cultural
porque la falta de protección jurídica atenta contra el patrimonio
artístico-cultural, al que antes he hecho referencia, que está compuesto
por los bienes que dejarán de aportar los artistas por extinción.
Como ya he dicho, parece que sólo interesa cuidar el patrimonio cultural
físico-tangible existente, es decir, lo que se ve. Como también antes he
apuntado, Internet proporciona oportunidades a los intérpretes, sobre
todo a los jóvenes, aunque sin una auténtica legislación esas
oportunidades son inaplicables.
El Gobierno podría transponer la directiva europea e iniciar una ronda de
consultas con los diferentes sectores afectados, escuchando, dialogando y
defendiendo, naturalmente, a sus tutelados, que somos los creadores.
Pero, sobre todo, y como también ya he apuntado, la armonización
legislativa en materia de propiedad intelectual debe hacerse por
elevación y nunca rebajando los derechos ya conquistados.
¿Qué quieren los artistas? Demandamos del Senado, del Parlamento en
general, de las instituciones y del Gobierno, y con todo derecho, un
serio pacto por la cultura con el compromiso tácito de respetar las
conquistas legales que se han conseguido sin recortar ni degradar los
niveles de derechos que tantísimo esfuerzo nos ha costado conseguir. ¿Qué
nos ocurre? Lo mismo que en el baile de la yenka: damos tres pasos hacia
delante y dos hacia atrás. Vamos navegando, pero caminamos con muchísimas
dificultades porque tenemos que explicar una y otra vez a los grupos
parlamentarios y a las instituciones una serie de cosas que en algunos
países como Francia, Inglaterra o Alemania, países que no pondría como
ejemplo para otras cuestiones, han conseguido no sé cómo. Porque después
de Jacques Lang llegó Philippe Douste-Blazy, e independientemente de ser
de derechas o de izquierdas han sido capaces de respetar una franja, un
arcén o una autopista de la cultura, ampliándola un poco o expandiéndola
mucho, pero nunca reduciéndola, es decir, nunca pasando de la autopista
al camino. No sé cómo lo hacen, pero les puedo garantizar que eso es lo
que ocurre, porque asisto a las reuniones internaciones, a las que he
sido invitados por ellos. Por ejemplo, el propio Jacques Lang y los
ministros posteriores de Francia han celebrado una serie de reuniones
para suprimir o rebajar el IVA, es decir, para ajustar dignamente el IVA
correspondiente a los discos o productos sonoros al aplicado al vídeo o
el libro. Sin embargo, o a nosotros nos cuesta muchísimo comunicar todo
eso.
Por tanto, una de las peticiones que hacemos a las instituciones es,
repito, un pacto por la cultura. Es decir, si hemos llegado hasta este
punto, a partir de ahora se puede progresar o no, pero no se puede
retroceder. Sin embargo, tememos que cuando entre en vigor la nueva ley
de propiedad intelectual podamos perder algunas de las cosas que ya hemos
conseguido.
Por ejemplo, alguien podría decirle al ministro de Economía que se
condonaran las 50 pesetas que paga el Hotel Ritz por noche y habitación,
cantidad que efectivamente paga y con la que es imposible hacer negocio
en un hotel. Pero de condonarse esa cantidad los números cuadrarían,
porque al cabo de la semana la cifra sería ya de 3.500 pesetas, y eso ya
es importante. Y alguien podría decirle al ministro de Economía que si
suprimiera la comunicación pública de los hoteles de los autores y los
artistas entonces le votaría todo el sector hotelero. Como se imaginarán,
esta es una especulación, pero permítanme que haga esta especie de broma
en el Senado, por otra parte muy seria. Pero es que no hay otra
explicación, porque en los medios de comunicación se habla de
macrocifras, de que se cobran miles de millones en concepto de derechos
de autor, etcétera, pero hay que pensar que somos 300.000 artistas, por
lo que tocamos a 7,50 de las antiguas pesetas. Con estas macrocifras
resulta que lo que está pagando el hotel Ritz y el hotel Palace, que no
pagaban derechos, por noche son 50 o 100 pesetas por habitación y eso por
la televisión, los vídeos y la música que quiera. Si esto es flagrante en
el hotel Ritz, imagínese lo que pagará un hotel de Cuenca; pues 3. Los
medios de comunicación hacen su presión, los usuarios la suya y los
hosteleros la suya, pero alguien tiene que decir que son 50 pesetas por
noche en el Ritz.
Decía que el pacto de la cultura supone un bien para los creadores, los
productores, la industria legal y los consumidores, al tiempo que ayuda a
regular el mercado. Los gobiernos deben asumir los compromisos y llevar a
la práctica la reglamentación adecuada para garantizar la gestión
colectiva de los derechos de propiedad intelectual como forma de
protección y aplicación del derecho. Hay una idea bastante falsa, y es
que vamos a otorgar derechos, como el de puesta a disposición,
individuales a los individuos pero que luego son muy difíciles de ejercer
por ellos mismos. ¿Cómo voy yo a una televisión a pedirle mi dinero por
un programa en el que actúe el año pasado a las diez de la noche? Esto es
absolutamente inviable. Si las entidades de gestión colectiva no tienen
el reconocimiento «ex lege», esto es muy difícil, porque cuando se va a
pleitear nos piden los contratos y, ¿cómo presenta uno unos 300.000
contratos? ¿En dos «trailer» o cómo? Hay toda una batería de cosas
prácticas que ustedes deben saber para que a la hora de legislar se
legisle convenientemente. En muchísimos casos tienen la intención de
hacernos un bien, pues hay que proteger a nuestros artistas, es verdad;
hay que proteger a nuestros autores, hay que proteger nuestra creatividad
para que estén al mismo nivel que los demás, porque no sean deficitarios
y no ocurra que aquí estemos recaudando derechos de autor y como aquí
estamos muy mal protegidos, cobraríamos mucho de fuera, pero como pagamos
poco, nos pagarían poco fuera. No sé si es un juego de palabras o ha
quedado claro. Nuestra intención no es solamente que ustedes legislen,
sino que legislen en algo que sea aplicable y para que sea aplicable
tienen que conocer esos detalles.
Si realmente el cometido de esa comisión --la comisión que proponía el
Ministerio de Cultura y de la que estamos en contra-- fuera arbitrar y no
rebajar tarifas y remuneraciones,
mientras los tribunales deciden podría ser aceptable, aunque debido a los
antecedentes, como ya les he dicho, el ministerio propone una comisión de
cultura de propiedad intelectual, una comisión arbitral. Si lo que va a
hacer la comisión cuando tenemos un litigio con un usuario --una la
televisión que no paga-- es decir que mientras tanto usted paga tanto,
todo el mundo estaría de acuerdo. Pero los antecedentes que tenemos no
son así, nos ha pasado lo mismo con todos los partidos que han gobernado.
Yo creo que no se hace con mala intención; pero eso de la cultura es una
cosa que mientras no molesten mucho, se les puede poner de cualquier
manera. No sé cómo decirlo, no me lo tomen a mal, pero es así. Nos ha
costado con el PSOE y con el PP; con todos nos ha costado lo mismo
comunicarnos, sobre todo establecer una comunicación a partir de un punto
de inflexión, que ya esté explicado y no se tenga que explicar de nuevo.
Ponen una comisión de arbitraje, pero como el antecedente que tenemos es
que hay otros ratios de apreciación y otras actividades, estamos un poco
en contra. Si fuera garantizable que es ésa la función de una comisión,
estaríamos de acuerdo.
Si la comisión ministerial o la comisión de arbitraje tiene que fijar
tarifas; si tenemos nosotros que atender a los propósitos del usuario de
no pagar --demostradísimo-- y pleitear con el tribunal de la competencia
por aplicación abusiva en correspondencia con otros mercados y encima hay
una comisión arbitral que fija las tarifas, resulta que estamos atados
por tres lados y atendidos por uno. Dejennos libremente y nosotros nos
defenderemos con nuestros abogados. No nos den más derechos que al resto
de los ciudadanos. Dennos los derechos que necesitemos
característicamente para poder competir libremente. Nosotros tenemos
nuestros abogados y nuestros pleitos. No se preocupen si tenemos mil
pleitos. Es un problema, pero los usuarios no quieren pagar. Manden una
carta a los usuarios y díganles que si el artículo 3 de la ley y el
cuarto del estatuto mandan pagar, que paguen. Nosotros no queremos que
nos protejan especialmente, queremos que nos dejen libres para correr el
riesgo de no cobrar, pero aplicando las leyes.
Sin gestión colectiva no habrá propiedad intelectual, ni salario, ni
remuneración, ni libertad de expresión, ni futuro para los artistas. En
su lugar nos encontraremos con la globalización programada, la sumisión y
el entreguismo a los grandes objetivos del comercio, entre los que al
parecer no se encuentra el desarrollo del individuo y la cultura como
elemento de cambio en la sociedad del conocimiento. ¿Es que el
conocimiento consiste fundamentalmente en desarrollar y primar la astucia
de los vendedores intermediarios? Nosotros no renunciamos a la palabra
comercio, no estoy hablando aquí engoladamente en nombre de la cultura y
tratando de exponer una cosa; nosotros estamos hablando en nombre de la
gente que hace cosas, que crea cosas para engordar y constituir el
patrimonio artístico e intelectual de nuestro país, del mundo civilizado
y del mundo que nos rodea. Pero además ello conlleva una gran dosis de
comercio, en el que interviene la industria discográfica, las
televisiones, las empresas de comunicación y en el que tiene que haber
sitio para todos.
En 1999 en Estrasburgo intervine muy directamente en la directiva de la
sociedad de la información. Contábamos con que los usuarios estaban en
contra, pero desde que se aprobó la primera lectura del proyecto hasta el
2001, dos años más tarde, nos encontramos con que nuestros enemigos
--entre comillas, o no-- eran las compañías telefónicas. ¿Por qué? Yo
modestamente llegué a algunas conclusiones. Si yo voy a vender unas
tarifas planas a gente que es compulsiva, que se engancha --los jóvenes--
y que va a entrar en Internet, solamente con una biblioteca pública no le
va a interesar mucho. La cultura es la patopsicología que existe de un
niño ante un ordenador. Si le ofrezco eso y se puede llevar cosas, me lo
pagará a costa de desmontar en el futuro el contenido de la gente.
Porque, ¿qué se le puede decir a ese mismo chico que se pone al
ordenador, si pide un bolígrafo prestado, un cigarrillo --si fuma, ojalá
no--, la chupa o lo que sea prestado y se lo devuelve al compañero? A
partir de esa pantalla, todo lo que veo es mío. Eso es así, no sé cómo,
pero sé que es así. Si se desprotege a esos mismos chicos, ¿qué se les va
a pagar cuando se les ocurra una idea? ¿Solamente se les va a asignar el
papel de consumidores? ¿Consumidores de qué? Si eso no va a reportar
beneficios a nadie, ¿quién va a alimentar eso? No digo mañana o la semana
que viene o dentro de cinco años, sino en el futuro. ¿Cómo se van a
alimentar los contenidos de las autopistas del conocimiento, de la
información de la comunicación? ¿Quién los va a alimentar? Porque si se
nos asigna el papel de consumidores y paganos a todos, ¿quién se va a
beneficiar de ello? Es una torpe visión por parte de las telefónicas, que
estuvieron --permítanme la palabra sin que suene muy dura-- intoxicando a
las asociaciones de consumidores, para que ustedes dijeran: hasta ahí
podríamos llegar, a los consumidores no me los toquen. Los consumidores
inexplicablemente se aliaron con las empresas electrónicas y con las
telefónicas, cuando tenían que estar aliados con el orden, el tránsito
adecuado por la red, la protección y los derechos, porque necesitan ser
protegidos más que nadie, porque si no, después de los otros y de los
artistas irán ustedes como decíamos al principio.
Más o menos esta es la exposición que les quería hacer. No quería ser muy
trágico, pero el gran desafío de los artistas españoles es mostrar al
mundo, a través del mestizaje, el gran futuro de este espacio construido
entre pueblos y culturas de muy diversas procedencias. Pero esto no será
posible si no se dota a los artistas de las armas jurídicas y de la
protección adecuada que garanticen la supervivencia y desarrollo de su
rico y diverso patrimonio artístico e intelectual, para que la modernidad
no tenga que renegar de la tradición ni la diversidad cultural de la
integración, ambos términos, cuatro puntos cardinales, son absolutamente
compatibles: la modernidad con la tradición y la diversidad cultural,
lingüística y general con la integración. Un diputado francés decía que
la más sagrada, la más legítima, la más personal de todas las propiedades
es la obra, fruto del pensamiento de un autor, y yo por analogía justa y
necesaria la extendería al artista, porque sin la interpretación la obra
nunca será comunicada
ni conocida. Este es un poco el panorama general que hay de los artistas,
que no es muy bueno en este momento, pero seguimos vivos y con su ayuda
seguramente seguiremos coleando.
La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, don Luis Cobos.
Además, quiero felicitarle por la pasión que ha puesto en esta
comparecencia y por los detalles minuciosos, rigurosos y exhaustivos que
nos permitirán ir mucho más concretamente a los temas que queden, porque
se han quedado muchos interrogantes que estoy convencida que los
portavoces van a recoger. Eso sí, le pediría que nos hiciera llegar una
copia de sus originales para nuestros trabajos.
Estamos hablando de artes escénicas, artes dramáticas, por lo que, ya que
menciona tanto la labor de los senadores y del Senado, ese pacto por la
cultura creo que es un buen rótulo para esta comisión, que ha sido una
iniciativa por consenso de este Senado en esta legislatura y que además
incorpora por primera vez el concepto de industrias culturales en nuestro
país, lo que no había sucedido antes. Por tanto, creo que vamos por ese
buen camino y con colaboraciones como la suya podremos avanzar con
rapidez.
A continuación, de acuerdo al sistema de trabajo habitual, corresponde un
turno de portavoces de los grupos y después el señor Cobos podrá
contestar.
En primer lugar, tiene la palabra el portavoz de Convergència i Unió, el
senador Varela.
El señor VARELA I SERRA: Gracias, señora presidenta.
Muchas gracias, señor Cobos, por su explicación, no sé si trágica, aunque
quizás sí algo amarga, decepcionada, irritada, si bien creo que puedo
entender sus sentimientos.
De esta comisión han de salir unas conclusiones, unas recomendaciones con
las que podamos hacer presión ante el Gobierno para cambiar un poco las
cosas, por lo que intentaremos concretar algunos de los puntos a que
usted se ha referido.
He entendido que usted ha hecho varias alusiones al resto de Europa y ha
manifestado que nuestra situación, comparándola con otras europeas, no es
buena. Se ha referido a Italia, a Francia e Inglaterra. Por tanto,
concretamente, la cuestión es qué se hace, por ejemplo, en Inglaterra y
en Francia que no se haga en España y que sí se debiera hacer.
En cuanto al derecho de puesta a disposición a que usted se ha referido
--cuestión que me parece muy interesante--, no acabo de entender qué es
lo que funciona mal de este mecanismo.
Respecto a lo que usted ha comentado sobre la televisión y la falta de
programas para ustedes, muchas veces hemos criticado ya la telebasura que
se ofrece en la televisión pública y hemos lamentado que no se ofrezcan
programas de cultura interesantes. Por tanto, manifestamos nuestra
absoluta adhesión a sus expresiones al respecto. Nos parece lamentable
que una televisión pública no disponga de esos 500 millones de pesetas
que usted reclama para realizar un programa digno sobre cultura. Hemos
reclamado muchas veces que cambie esta situación, hasta ahora con un
éxito totalmente descriptible.
En tercer lugar, usted reclama un pacto por la cultura. Esta mañana hemos
hablado del teatro y el señor Martínez de Obregón, secretario general de
la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas Productoras de Teatro y
Danza, decía que se está a punto de cerrar con el ministerio un plan
general de teatro. Por tanto, hay conversaciones para un plan general de
teatro y dicho compareciente se manifestaba bastante optimista al
respecto.
La pregunta es si no hay nada parecido en cuanto a la música, es decir,
si no existen conversaciones para intentar llegar a un pacto. Usted ha
dicho que resulta difícil y que no ha habido un acceso fácil, como ha
sucedido con Jaques Lang, por ejemplo. ¿No hay nada que se parezca a este
plan general de teatro, que parece que se cerrará antes de finalizar el
presente año?
En cuarto lugar, dice usted que no les gusta la comisión de arbitraje.
¿Cuál es la alternativa que ustedes proponen?
Finalmente, dice que los enemigos --con comillas o sin comillas-- son las
compañías telefónicas. ¿Qué pueden hacer ellas para evitar que se baje
música desde la red? No acabo de entender qué obstáculos hay desde el
punto de vista técnico. Entiendo que sea un gancho para que los jóvenes
se suscriban a las líneas ADSL. Pero, ¿qué pueden hacer para evitar este
problema?
En último lugar, me gustaría conocer su opinión sobre lo que ocurre en
Estados Unidos, donde autoridades de algunos Estados han llevado ante el
juzgado a personas por bajar música desde la red. ¿Cree usted que este es
un camino adecuado? He podido leer artículos de gente importante del
mundo de Internet, como Manuel Castells, quien en un artículo titulado
«Música Viva» se manifestaba en contra de esta práctica. ¿Cuál es su
opinión al respecto?
Muchas gracias.
La señora PRESIDENTA: Gracias.
Tiene la palabra el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, el señor
Fernández Zanca.
El señor FERNANDEZ ZANCA: Gracias, señora presidenta.
Señor Cobos, una vez más, bienvenido al Senado, bienvenido a esta
comisión y muchas gracias, sobre todo por la claridad con la que se ha
expresado.
Ha hablado usted en unos términos que podría decirle que comparto en lo
fundamental, en lo esencial. Y se ha referido a varios aspectos de la
situación actual, pero me voy a centrar en el relativo a las llamadas
nuevas tecnologías, porque llegamos a la paradoja de que lo que nos
tendría que ayudar, a ustedes y a otros muchos más, nos está perjudicando
de forma extraordinaria.
Consultando algunas cosas para preparar esta comparecencia, leía esta
mañana algo que me llamó poderosamente la atención y es que el porcentaje
que reciben los intérpretes es bajísimo. Por ejemplo, de cada 1.000 CD
vendidos, el intérprete recibe 700 euros, mientras que el montante total
de esa venta supondría 12.000 euros, es decir, el intérprete
recibe el 6,5 por ciento, porcentaje al que creo que usted también se ha
referido.
Por tanto, un número muy pequeño de autores e intérpretes puede vivir de
la venta de discos, de manera que los intérpretes, por ejemplo, viven más
bien de la interpretación, porque reciben muchísimo menos dinero de la
venta de un CD que el que recibe la distribuidora, un sello, una tienda,
etcétera, con lo que se produce la paradoja de que quien genera el
producto no puede vivir de él.
Me gustaría conocer su opinión sobre la siguiente paradoja y es que casi
todas las grandes empresas discográficas son accionistas de las fábricas
de CD vírgenes, con lo cual están ganando, están teniendo beneficios
precisamente por la piratería surgida de la copia de esa música, también
de la obtenida desde la red.
Y hablando de Internet, supongo que usted conoce la actual situación en
Estados Unidos sobre la cuestión que ha formulado ya el senador Varela y
me gustaría saber cuál es su opinión al respecto.
También nos gustaría que opinara sobre esa sentencia --que seguro que
conoce-- del juzgado de instrucción número 13 de Valencia sobre la copia
de música para uso particular. Recordaré que dice que siempre y cuando el
destino de la copia sea el uso exclusivamente privado del copista no cabe
apreciar una mayor carga de antijuricidad en el hecho de que la copia sea
obtenida en un establecimiento mercantil que con los propios medios de
que la persona pueda disponer en su casa.
Termino ya, porque me gustaría que el senador Chivite ocupara parte del
tiempo del que disponemos los grupos.
Usted dijo que era necesario un pacto por la cultura. Estamos de acuerdo,
y le voy a adelantar algo. Seguro que usted sabe que el proyecto de ley
de la propiedad intelectual, que se encuentra en este momento en trámite
parlamentario, parte del disenso; no parte del consenso de los grupos
parlamentarios como hizo, mejor o peor, la ley de 1987, actualmente en
vigor. No sé si esta es la mejor vía para conseguir crear esa autopista
por la cultura. Me gustaría insistir sobre esto y conocer su opinión,
como representante de un sector muy importante de los artistas y de los
creadores, sobre la necesidad de llegar a acuerdos, por lo menos en
cuanto a lo esencial, entre los grupos parlamentarios.
Muchas gracias.
La señora PRESIDENTA: Gracias.
Entiendo que es un turno compartido. Les recuerdo el pacto y el consenso
respecto a hacer el menor número posible de digresiones, con las cuales
todos podríamos extendernos, porque todos tenemos opiniones. Pero hemos
acordado ir sobre todo a puntos muy concretos para clarificar lo dicho
por el compareciente. Luego, en las conclusiones y en debates
posteriores, siempre tendremos la oportunidad de ampliar nuestros puntos
de vista.
Tiene la palabra su señoría.
El señor CHIVITE CORNAGO: Gracias, presidenta.
Trataré de seguir sus indicaciones, que no en balde son fruto de ese
acuerdo y ese consenso. Pero de la misma manera que, debido a la
generosidad de la presidenta con el compareciente, este se ha excedido en
su tiempo, espero que también la demuestro conmigo en la misma
proporción.
El señor PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ARTISTAS INTERPRETES O EJECUTANTES
(AIE), SOCIEDAD DE GESTION DE ESPAÑA (Cobos Pavón): Me he excedido cinco
minutos.
El señor CHIVITE CORNAGO: No lo digo con ánimo de crítica. Creo que
necesitábamos más tiempo. En cualquier caso, aquí existe un compromiso,
el cual forma parte de ese consenso que dio lugar a la creación de esta
comisión, que es precisamente el llegar a conclusiones. En la anterior
legislatura no se pudo llegar a ninguna en la comisión, y de ahí nace
este compromiso.
Voy a ser muy breve, casi telegráfico. Es cierto --hablábamos de ello
esta mañana y aquí también se ha puesto de manifiesto-- que nos
encontramos en una situación que yo diría que es de desencanto. Incluso
estoy superando los partidismos. Nos encontramos en el Parlamento,
tenemos una obligación institucional y supero el partidismo, sobre todo
porque el señor Cobos, en su exposición, también lo ha hecho así. El PSOE
gobernó en un momento e hizo una serie de cosas. Fueron insuficientes. El
Partido Popular lleva gobernando siete años y medio, y tampoco ha dado
soluciones. Por lo tanto, hagamos ese ejercicio para superar esa cuestión
partidista. Creo que esta mañana la portavoz del PP --pensaba que iba a
estar esta tarde, pero no se encuentra aquí--, quizá por su novedad en
esta cámara, no ha sabido explicarlo.
En cualquier caso, estarán de acuerdo en que en el problema que tratamos
de abordar existen tres dimensiones: la dimensión cultural, la dimensión
económica y la dimensión social. Una cuestión: la multisectorialidad.
Estamos hablando de fenómenos que, con las nuevas tecnologías, la
sociedad del cambio, la sociedad de la evolución, la sociedad del
impacto, diría yo, sobre todo por la velocidad con la que se produce, nos
obligan a generar nuevos sistemas con mayor agilidad en los nuevos
creadores, y estamos hablando en estos momentos de artistas, intérpretes
y ejecutantes. ¿Cómo lo fomentamos, qué medidas se podrían abordar desde
esas tres dimensiones, pero en ámbitos importantes, en aquellos en los
que principalmente incide, que puede ser el ámbito educativo y formativo,
el ámbito de apoyo a los emprendedores en estos nuevos canales y estos
nuevos sistemas de creación? En cuanto a nuevos productos, hasta hace
poco conocíamos algunos singles, luego vinieron los LP, luego las cintas
de casete, a continuación los CD, ahora ya tenemos los DVD, el mp3, y
seguramente dentro de seis meses tendremos un nuevo soporte. El señor
Cobos apuntaba antes en su exposición que en un disco pequeño, de
plástico, con un revestimiento de platino, caben no sé cuántas obras
creativas. Probablemente dentro de poco más de un mes, yo tenga una
grabadora de noventa horas.
La señora PRESIDENTA: Señor Chivite. Con toda la generosidad del mundo
¿cuál es la pregunta?
El señor CHIVITE CORNAGO: Presidenta, estamos en el inicio de esta etapa.
Permítame que me extienda en lo que creo que es la exposición necesaria
para centrar la cuestión y, a continuación, plantear las dudas del Grupo
Parlamentario Socialista en estos momentos sobre estos tres ámbitos. Lo
apuntaba antes mi compañero Manolo Fernández Zanca: la Ley de Propiedad
Intelectual es la ley de protección del creativo para no caer en el
desierto cultural en el que podríamos hundirnos si no se adoptan las
medidas adecuadas. Pero no solo eso, y también lo apuntaba la presidenta.
El creativo sin el intérprete o el ejecutante no es nadie. Pero, además,
la tercera escala es la industria cultural, y lo apuntaba la presidenta.
En la creación de esta comisión ése fue precisamente uno de los elementos
de innovación respecto a la anterior comisión. Sin la industria, sin el
productor, sin el promotor, sin el disbribuidor y sin el comercializador
tampoco el ejecutante ni el creativo serían nadie. Pero es que ninguno de
los tres precedentes sería nadie sin el consumidor y usuario. Y no
tenemos que olvidar que en estos momentos tenemos unos nuevos creadores,
todo ese colectivo de nuevos valores, y digo esto porque lo vinculo a la
crítica --he creído entender-- de los sistemas de promoción que en este
país parece que están en estos momentos obteniendo la primacía, sobre
todo apoyándose en los sistemas o en los canales públicos de promoción:
Operación Triunfo. Por lo tanto estoy hablando de esos nuevos creativos.
¿Qué acciones, qué métodos, qué tiempos, qué medidas servirían para
apoyar a esos nuevos creativos?
Respecto a los nuevos productos, seamos conscientes de que la evolución
de una sociedad, de la que ya no nos podemos evadir, que es la sociedad
del conocimiento, vinculada y fundamentada en las nuevas tecnologías, va
a ir cambiando los productos y los soportes. Por lo tanto,, no tratemos
de predecir el futuro, porque no aspiramos a ello, pero, cuando menos,
seamos capaces de prever un cambio inmediato.
Respecto a los consumidores y usuarios, ¿cómo armonizamos la necesidad de
la universalización de la cultura y el conocimiento con los intereses y
los derechos del creativo y los intereses de los intermediarios,
entendido no como término peyorativo sino como elemento necesario del
tránsito entre el creador y el consumidor?
No tengo nada más que añadir, presidenta. Le agradezco su generosidad en
esta primera intervención.
La señora PRESIDENTA: Gracias, senador.
Tiene la palabra la portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el
Senado, doña Pilar Aresti.
La señora ARESTI VICTORIA DE LECEA: Muchas gracias, señora presidenta.
Ante todo, doy la bienvenida a don Luis Cobos, presidente de la Sociedad
Artistas Intérpretes o Ejecutantes. En segundo lugar, pido excusas por mi
voz. No iba a ejercer de portavoz porque estoy con unas anginas muy
fuertes, y lo único que me han dicho es que esté callada durante un mes,
cosa que voy a intentar no hacer, por lo cual mi tiempo va a ser más
breve todavía. Por otro lado, al hablar la última la mayor parte de los
asuntos que pensaba exponer ya están aclarados.
Sí deseo manifestar que me han parecido muy importantes las palabras
empleadas en su exposición. Creo que ha sido la presidenta, o el mismo
señor Cobos, quien ha dicho que ha sido trágica. Quizá no haya sido
trágica, pero ha sido tristemente muy real. Estoy segura de que los
senadores que me han antecedido en el uso de la palabra han demostrado
esa misma preocupación, y mi grupo, por supuesto, también la demuestra.
Las cifras que nos ha dado el señor Cobos nos invitan, al menos, a la
tristeza en este momento y nos dan ganas de actuar. Nos quedan pocos
meses de esta legislatura, y me parece que es absolutamente necesario que
trabajemos unidos. Ya sabemos que estamos en un momento electoral y que
cada cual va a querer decir algo al otro. La cultura es patrimonio de
todos y lo que debemos hacer es trabajar juntos para paliar el gravísimo
problema que tienen en este momento y que nos ha sido expuesto por
nuestros artistas ya que, aunque todos los conocíamos, las cifras que nos
ha dado el señor Cobos son preocupantes.
Yo pediría --ya se ha dicho por parte de los demás senadores que me han
precedido en el uso de la palabra- que nos dé el señor Cobos todas estas
cifras, que trabajáramos todos juntos y nos dejáramos de disquisiciones
de si esto lo llevo yo o lo llevas tú. Además, el señor Cobos nos ha dado
la pauta al decir que se hizo mal en la época en que gobernó el Partido
Socialista --desde su punto de vista--, y se hizo mal durante la época
del Partido Popular; hagámoslo bien ahora entre todos, hagámoslo bien
desde esta comisión.
Tenemos el pacto entre nosotros de que vamos a trabajar para intentar
solucionar el problema. Las cifras para mí son impresionantes; saber que
sólo el 0,5 por ciento del presupuesto es para los artistas me ha
parecido muy preocupante.
No querría decir nada más, me pongo también a disposición de los demás
grupos para que trabajemos unidos por los artistas y tratemos durante los
meses que nos quedan --si los demás no son capaces de llegar a un pacto--
para que la Comisión de Artes Escénicas del Senado pueda llegar a unas
conclusiones, cosa que no se pudo hacer en la anterior legislatura.
Por mi parte estoy dispuesta a ello y perdonen una vez más por el estado
de mi voz.
Muchas gracias, señora presidenta; muchas gracias, señor Cobos.
La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, senadora Aresti, sobre todo por el
esfuerzo que ha hecho, que todos hemos compartido durante toda la
intervención.
Tiene la palabra el señor Cobos, haciendo la salvedad de que no voy a ser
más generosa con ninguna de sus señorías.
El señor PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ARTISTAS INTERPRETES O EJECUTANTES
(AIE), SOCIEDAD DE GESTION DE ESPAÑA (Cobos Pavón): Gracias. Hay un amigo
mío que cuando hay que ser breve dice: abreva. Yo le voy a hacer caso.
(Risas.)
En primer lugar, señora Aresti, me gustaría puntualizar en favor de los
tres partidos que están aquí presentes que no es que lo haya hecho mal el
PSOE, el Partido Popular, etcétera, sino que hay cosas que no se han
adecuado a las exigencias del tiempo y a la vorágine del desarrollo de
las nuevas tecnologías y su incidencia en nuestro mercado.
El PSOE hizo cosas muy buenas en su día, un poco a contracorriente se
hizo la Ley de Propiedad Intelectual de 1987, en la que nosotros
presionamos todo lo que pudimos, y se llevó adelante con una
reproducción, con alteraciones e introducciones de la ley francesa, que
era bastante buena --ésta última ha seguido progresando y nosotros un
poco menos--. No obstante, sería poco honesto por mi parte citar a
Francia en el desarrollo legislativo como a Broadway o Londres en los
«shows» musicales; eso es único en el mundo y solamente es así. No sé por
qué, pero es así. No sé si ustedes lo comparten. Ellos tienen algo, que
no sé cómo lo consiguen. Por cierto, en relación con las tarifas de copia
privada --venía el otro día en «El País»-- también no sé cómo los
usuarios, sin protestar, pagan tanto allí y aquí tan poco y están siempre
protestando. No lo sé, porque el nivel de vida tampoco es tan diferente;
no es igual pero no tanto.
Hay que dar las gracias al PSOE por las cosas que ha hecho. En 1992 hizo
también lo de la copia privada, que fue muy importante. El canon de copia
privada atenúa bastante el impacto de las grabaciones y ayudó mucho a
regular el mercado pirata de cintas vírgenes --que había muchísimos
piratas-- al hacer responsable solidario al último vendedor --ésa fue una
medida muy buena--. Anteriormente, la persona que iba a vender a la calle
no era responsable solidario de los pagos de los derechos, pero al hacer
responsable solidario del pago del derecho al último vendedor --en lo
cual, por cierto, intervino Convergència i Unió--, ayudó muchísimo a
regular el mercado legal, y por ejemplo fueron despareciendo las empresas
piratas de cintas y soportes vírgenes.
Lo que ha hecho el Ministerio de Justicia con el Partido Popular por
poner en la Comunidad Europea a la propiedad intelectual como prioridad
en su período de presidencia y el seminario que se hizo de propiedad
intelectual y el introducir en las faltas las cuestiones de piratería
--como ustedes saben mejor que yo--, ha sido una acción corta pero buena.
Convergència i Unió es la autora de la Comisión arbitral --conozco bien a
algún portavoz del Congreso--, que es la que la ha propuesto al
ministerio. Entiendo su preocupación por la comisión arbitral y ahora
contestaré a ese extremo.
Por lo tanto, debo agradecer a todos los partidos, y a ustedes
especialmente, que hayan tomado esta iniciativa, que nos va a ayudar
mucho a la hora de comunicarnos con ustedes en este lenguaje y de esta
manera y no de una forma esporádica y muchas veces lejana.
Con respecto al señor Varela y relativo al derecho de exposición voy a
dejar al señor López que lo explique, pero sí le quisiera contestar a
alguna de las preguntas que usted ha hecho. Por ejemplo, ¿qué hay en
Europa que no tengamos aquí? Pues una cosa muy sencilla, que hace muchos
años que no se cuestionan las tarifas de los usuarios y que son mucho más
altas. Por ejemplo, lo que aquí se paga en las radios, las televisiones,
por lo que se llama el derecho de comunicación pública es ínfimo, es
decir, nosotros hacemos un disco para que se venda. Una persona se lo
lleva a su casa, lo escucha y ya está. Si se quiere hacer una copia y
compra un producto legal y paga lo que hay en un CD, que cuesta cien
pesetas o un euro o lo que sea, y la empresa paga un canon, que está
establecido por ley desde 1992, a los productores, a la industria, a los
autores y a los artistas, esa copia es legal. Si no es para comerciar y
es para escuchar es legal y no tiene por qué comprar otra copia para el
coche, se puede copiar perfectamente y eso es legal.
Eso, que son unas tarifas que están impuestas es, lo que paga una radio
por radiar un tema, el hilo musical, las televisiones por utilizar esa
música para un uso secundario, porque el primario y el uso, el destino de
esa producción es como un libro que va a la casa de una persona, se lee y
ya está. Cuando se tiene un uso secundario se ha convenido en todo el
mundo en pagar un derecho que se llama derecho de comunicación pública, y
las televisiones y las radios los pagan.
¿Qué es lo que ocurre en Europa diferente? Que en Francia, Alemania,
todas las sociedades homónimas a la nuestra recaudan cinco veces más.
Holanda tiene 9, 10 u 11 millones de habitantes, no creo que tenga más y
recauda dos veces más que nosotros, que tenemos 40 millones de
habitantes.
Eso es lo que sucede en Europa diferente, que de alguna manera nosotros
sabemos el lastre histórico que tenemos; sabemos que en España se vive
mejor y se paga menos. Ya lo sabemos --sobre todo los que viajamos mucho
por todo el mundo-- y que se vive maravillosamente aquí. Claro que lo
sabemos, pero por eso no vamos a dejar los derechos que tenemos que
solicitar.
El problema que tenemos nosotros con respecto a Europa es que en el
intercambio de derechos somos los pobres. En consecuencia, cuando yo he
tenido éxito en Inglaterra o en otros países mi sociedad de artistas
--que es la que llevo yo, pero podía llevar otro--, por el mismo
equivalente a un inglés o a un francés le paga menos de lo que ellos nos
pagan a nosotros. Porque ellos por la misma acción que es poner un día en
la radio un tema cobran el doble que nosotros.
En consecuencia, como nosotros les pagamos la mitad, ellos nos retienen
la mitad. Es decir, que en el intercambio de reciprocidad según los
convenios que España ha suscrito en la OMPI perdemos-- además debo decir
que nosotros fuimos los artífices de que exista el Tratado de la OMPI; yo
fui en 1992, con la declaración de 16 países a solicitar a la OMPI un
tratado y se hizo el Tratado de la OMPI, de intérpretes ejecutantes y
fonogramas porque lo solicité yo en nombre de 16 países latinoamericanos,
España y Portugal. Hemos tardado diez años pero se ha hecho y en 2002 se
ha ratificado por España y todos los demás países.
Por lo tanto, una de las carencias que tenemos esa ésa. Nosotros nos
conformaríamos con las tarifas que tenemos sin protección de comisiones
arbitrales, y nos iríamos a los tribunales. Nos valdría con un pacto por
la cultura de los
partidos políticos que dijeran: de aquí no vamos a bajar. No que nos
digan: no se preocupen, como hace dos años, que el Ministerio de
Educación y Cultura va a tratar, en la ley de acompañamiento, de
quitarles el derecho de los hoteles y de los bares. ¡No me fastidie! Ya
todos alterados, saliendo a la calle, publicando páginas, etcétera. Yo le
digo eso a los partidos. Soy una persona independiente y lo puedo decir.
He colaborado con los partidos y Convergència i Unió tuvo mucha
participación a la hora de regular el derecho de las televisiones
privadas, en lo que intervinieron ustedes --eso se lo reconozco, y al
PSOE y al PP lo suyo--, pero yo se lo puedo pedir.
Una de las carencias que tenemos con Europa es que las tarifas aquí no
sólo no son estables y a la altura europea, sino que fluctúan y estamos
siempre a punto de perderlas.
Ustedes han visto el debate suscitado por lo ocurrido en los hoteles.
¿Ustedes creen, y permítanme expresarlo así, que una habitación de un
hotel es un lugar de ámbito privado? No. Es un lugar de ámbito público
pero íntimo. Privado no, porque cuando termino no puedo llevarme los
muebles, la cama o el almohadón y luego entra allí otra persona que pague
la cantidad establecida. Es un lugar público de ámbito íntimo pero no
privado. Es, por tanto, público y eso no es discutible.
Aquí el problema que tenemos es el siguiente. El Congreso legisla,
ustedes lo ratifican, devuelven el texto y ya tenemos una ley cuyo
artículo 33.2 dice que un hotel tiene que pagar por poner música en las
habitaciones, pero llega un juez de Albacete y dice que no, y estamos
todos listos. Es entonces cuando nosotros y ustedes, que hemos pasado
años dando argumentos y echando imaginación, talento y escritura, estamos
en la picota porque un juez de Albacete --y no tengo nada contra
Albacete, además soy manchego-- o de Tarrasa ha dicho que no. No me digan
que no es terrible. Esto es lo que nos pasa.
Allí no sucede, porque ¿qué pasa en Estados Unidos? En la Europa
continental hemos elegido el concepto del derecho de propiedad
intelectual mientras que ellos tienen el derecho de copia, el copyright.
Dado que el único que se atrevía a meter mano a Napster fue un juez de
Massachusetts en los Estados Unidos, en este momento las leyes en Estados
Unidos protegen más que en Europa, aun estando basadas en la Carta de las
libertades de Francia y habiendo sido nosotros los que hemos desarrollado
el derecho de propiedad intelectual. En Estados Unidos no existen las
entidades de gestión colectiva de artistas y es la productora la que
maneja todo. Nosotros preferimos seguir la suerte de nuestra obra, no que
nos paguen un tanto alzado; si tenemos mucha suerte, cobramos mucho y, si
tenemos poca, cobramos poco.
En cuanto a lo que preguntaba su señoría sobre Estados Unidos y Europa,
sepa que en Europa existe la diferencia de tarifas y la garantía --no sé
cómo lo han conseguido- de que no haya problemas de regresión, y nosotros
llevamos aquí cuatro o cinco años --perdóneme, señora Aresti-- en los que
el señor Rato quiere, ya sea vía leyes de acompañamiento o con otras
alternativas, quitarnos el derecho de comunicación pública de los bares,
los lugares abiertos al público y los hoteles. Dígale usted de mi parte
que alguien le ha debido decir que le van a votar todos los hosteleros y
que eso no es así. Según la tradición histórica, legislativa y electoral,
nadie ha conseguido más votos por una actuación semejante. A nosotros nos
preocupa y nos hace producir mucho ruido porque nos inquieta muchísimo
que, después de haber conseguido unos listones, estemos a punto de
perderlos.
Su señoría se ha referido también al derecho de puesta a disposición, y
luego se lo explicará Carlos López.
En cuanto al pacto por la cultura, nosotros, más que lo que hacen los del
teatro --personalmente, estoy acostumbrado a pasear por los foros
internacionales-- pedimos exactamente esto: un pacto por la cultural
generalista. No nos interesa tanto, nos interesa todo. Por ejemplo, a mí
me inquieta mucho que produciendo el doble de beneficios y movimiento de
capital la música no tenga ni la cuarta parte de ayuda que el cine. A mí
me preocupa, y se lo transmito, pero, en nombre de los artistas, antes
que pedir un convenio general con el ministerio sobre la música, me
interesa mucho más el fuero. Es decir, que se firme o se llegue a un
acuerdo tácito por el que nosotros sepamos que tenemos que trabajar por
las conquistas futuras y no por mantener lo que hemos conquistado por si
lo perdemos. A uno le amenazan con cortarle la cabeza y, si le cortan un
dedo, se va tan feliz a su casa aunque le falte un dedo porque le iban a
cortar la cabeza. Esto es muy antiguo ya.
Por otra parte, ese pacto por la cultura tiene poca definición por mi
parte. Podría darles un rosario de peticiones pero, básicamente, busco
que se logre ese consenso que en otros países se produce, no sé si
tácitamente o tras la firma de un acuerdo, que dice: las conquistas en el
ámbito de la propiedad intelectual serán respetadas y lo que vayamos a
conseguir a partir de ahí será debido a nuestra astucia, mayor presión o
mejor acción.
La comisión de arbitraje que proponemos son los tribunales. Queremos
trasponer la directiva y poder ir a los tribunales porque, al final,
ustedes hacen sus propuestas pero luego vienen otros que les representan.
Además, señor Varela, no existe la comisión como tal. Sólo en Perú existe
un organismo que es arbitral y que tiene competencias, pero en el resto
de los países --y lo conozco bien- no existe la comisión arbitral.
Nosotros pedimos los tribunales. Déjennos ir a los tribunales, es nuestro
problema si nos gastamos el dinero en abogados, así vivirán mejor. No nos
gusta esa idea, aunque si su misión fuera específicamente la de fijar las
tarifas hasta que llegue el asunto a los tribunales, la aceptaríamos.
Cedo la palabra al asesor jurídico, don Carlos López, para que pueda
aclarar lo del derecho de puesta a disposición.
El señor LOPEZ SANCHEZ (Director de los Servicios Jurídicos de Sociedad
Artistas Intérpretes o Ejecutantes, AIE): Gracias, señora presidenta y
portavoces de los distintos grupos parlamentarios.
Conviene aclarar dos cuestiones. Una es la que usted ha planteado en
relación con esa nota de prensa relativa a un tema que tiene una
facilísima explicación, aunque quizá no se haya sabido explicar
correctamente en los tribunales: la puesta a disposición.
Evidentemente, las modernas tecnologías dan un nuevo sentido a lo que era
el tradicional derecho de comunicación pública, es decir cuando un
artista comparece en un gran concierto ante la gente, cuando vamos a una
sala de cine a ver una obra cinematográfica, cuando vamos a un teatro a
ver una representación teatral. Van a seguir existiendo las distintas
manifestaciones del derecho de comunicación pública, lo que ocurre es que
las nuevas tecnologías aportan una variación: el derecho de puesta a
disposición. ¿Qué significa? Que cualquier usuario, cualquiera de
nosotros, va a poder tener acceso a una prestación de un artista o a una
obra del autor desde el lugar y la forma que estime oportuno, sin más.
Esto se ha regulado a través de una directiva que ha visto la luz en el
año 2001 y que ha generado este anteproyecto de modificación de la Ley de
Propiedad Intelectual; de hecho, se aprovecha el anteproyecto no sólo
para regular esto, sino para muchas cosas más. ¿Qué es lo que ocurre? Que
ese derecho de puesta a disposición se ha caracterizado, y no vamos a
entrar ahora en explicaciones de naturaleza jurídica o similares, como un
derecho exclusivo. En definitiva, el artista tiene un poder de
disposición total y absoluto, lo cual está muy bien si no fuera porque en
ese mercado habitual el artista va a tener siempre la posición débil
frente al productor, frente a la gran empresa, ante la cual, normalmente,
va a ceder ese derecho.
¿Qué es lo que nosotros hemos solicitado? Que ese derecho de puesta a
disposición, como manifestación o no de un derecho de comunicación
pública o como un derecho de otra naturaleza, lleve aparejada la
posibilidad de que cuando existan prestaciones, interpretaciones
musicales a través de esos medios, el artista pueda recibir, como ahora
mismo lo regula la ley, una remuneración. Fíjese que ya queda desposeído
de esa facultad absoluta y lo que percibe es una cantidad sin más. El
anteproyecto elimina expresamente esa posibilidad, introduce un inciso
expreso tanto en la parte de derechos de autor como en la parte de
derechos de los artistas eliminando expresamente esa posibilidad. En
definitiva, un derecho consagrado y con una importancia capital --y no
nos engañemos, está llamado a ser un auténtico derecho estrella, un
auténtico estandarte en el ámbito de la comunicación pública- queda vacío
de contenido. Ese es uno de los aspectos más preocupantes.
Usted hacía mención al tema de ese juzgado de instrucción, pero prefiero
preguntarle y que sea usted el que mencione el nombre de la empresa en
cuestión. Aunque creo saber de sobra qué empresa es, prefiero que lo
pronuncie usted. (El señor Fernández Zanca: Copyplay.) Fíjese en un
pequeño matiz. Para empezar se trata de un tema penal, no civil; es
decir, es una resolución de un juzgado de instrucción en virtud no sé si
de una querella criminal o de una simple denuncia. Por tanto, lo único
que ha hecho ese juzgado de Valencia ha sido decir que no existen al
menos indicios racionales de delito, pero no que no estemos en presencia
de un ilícito civil; es decir, de una conducta que vaya en contra de lo
prevenido en la ley de propiedad intelectual.
El tema es muy sencillo y lo conozco bastante bien. La máquina en
cuestión permite, efectivamente, llevar a cabo una reproducción para uso
privado. Es decir, yo puedo ir a esa máquina y con un euro --creo
recordar-- adquirir un CD virgen, perfecto. Le puedo decir que esa
compañía posiblemente liquide y de manera rigurosa el derecho de
remuneración por copia privada; es decir, nos va a declarar de una forma
trimestral cuáles son las importaciones de CD o las fabricaciones que ha
efectuado y paga copia privada. El problema es que la máquina no sirve
sólo para eso, sino que puedo adquirir ese CD virgen y llevarme un CD que
me haya dejado un amigo para hacerme una copia. Y ustedes dirán, eso es
copia privada. Pero eso no es así porque hay un artículo del real decreto
en vigor que regula la copia privada, y excluye expresamente de la copia
privada este tipo de conducta. Estamos ante el mismo caso que el de las
fotocopiadoras de cualquier tienda y que ha motivado que la entidad que
gestiona este tipo de derechos, CEDRO, interpusiera --y, además, con un
éxito casi absoluto-- demandas ante los tribunales.
En el caso de la máquina no se está violando el derecho de copia privada
sino un derecho exclusivo y esencial del artista y del autor, el derecho
de reproducción. Por ello, vuelvo a insistir en que se trata de una
resolución de índole exclusivamente penal, no civil, aunque es posible
que las entidades opten por defender sus derechos ante los tribunales de
lo civil.
Por último, en relación con esa denuncia ante los tribunales de Estados
Unidos contra determinados usuarios he de decir que procede de la RIA,
que es una asociación que engloba a la industria discográfica de los
Estados Unidos. La RIA, como ocurrió en su momento con la denuncia que
interpuso en el caso Napster, se ha visto obligada a llegar a ese punto;
nadie pensaba que lo de Napster pudiera dar lugar a que un juez --como ha
dicho antes el señor Cobos--, tomara cartas en el asunto y declarara la
ilegalidad total, absoluta y manifiesta de poner a disposición dos
ordenadores de tal manera que hubiera intercambios de música. ¿Qué es lo
que ha motivado esa denuncia de la RIA? Los nuevos sistemas que han
surgido, el famoso «peer-to-peer». Ahora sólo hay un ordenador por medio,
pero se pueden cambiar archivos y de esa manera se están violentando
derechos.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD DE ARTISTAS INTERPRETES O EJECUTANTES
(AIE), SOCIEDAD DE GESTION DE ESPAÑA (Cobos Pavón): Ese es el trueque,
que es la forma de negocio más antigua, es comercio.
En primer lugar, quiero aclarar que la RIA, «Recording Industry
Association», es la asociación internacional de la industria de la
grabación.
Con su permiso, señora Presidenta, voy a pasar a contestar al señor
Fernández Zanca en relación con nuestra opinión sobre discográficas y
fabricantes de CD. Quiero señalar que no tenemos absolutamente nada en
contra de los fabricantes de CD, todo lo contrario; se trata de una
fabricación lícita, por la que pagan un canon que ahora está en litigio
en los medios de comunicación, a pesar de que somos el segundo o el
tercer país del mundo por la cola en la aplicación de ese canon, tal y
como se señalaba en «El
País», a una distancia enorme de países como Alemania, Francia, etcétera.
No hay ninguna ilegalidad en la fabricación de soportes ni de máquinas
para grabar, pero sí en el uso que se pueda hacer de eso. Nosotros
estamos a favor de las nuevas de las nuevas tecnologías, de la vanguardia
porque, como ya dije anteriormente, la vanguardia y la tradición no están
reñidas en absoluto, pueden convivir y, de hecho, hacemos de ellas un uso
constante.
Se pueden fabricar CD vírgenes y, de hecho, muchas de las empresas
discográficas estadounidenses lo hacen; son emporios, tienen marcas y
«labels», e incluso hay veces que ya no se sabe si pertenecen a la misma
empresa o no porque están en constante tránsito y cambio de accionistas,
pero muchas empresas como Sony, Basf, TDK, etcétera, son discográficas.
Por otro lado, tuve la oportunidad de comparecer en el Parlamento de
Estrasburgo ante los portavoces españoles --Ana Palacio, Enrique Barón,
Gil-Robles, Rosa Díez, etcétera--, y tratamos de poner una coletilla en
la redacción de la ley para que se permitiera la copia privada siempre
que fuera para su uso privado, para uso de uno mismo, pero la cosa no
quedó así sino que se fijó en el ámbito de los amigos, la familia,
etcétera... Pero uno puede tener 2.000 amigos, que a su vez tienen 2.000
amigos, que a su vez tienen otros 2.000 amigos y creo que el Código Civil
no define lo que es un amigo.
Nosotros estamos a favor del canon por copia privada; de hecho, ayuda a
regular el mercado lícito, el comercio lícito de los soportes vírgenes y,
además, quita de enmedio mucho fraude. A nosotros, a la industria, a los
autores y a los artistas nos compensa de alguna manera del hecho de que
una persona no compre un disco porque, ya que no lo compra y lo copia, al
menos que pague 30 ó 40 pesetas. De esta manera, podrá copiarlo
tranquilamente, siempre que no comercie con él, porque sería un fraude.
Como acabo de mencionar, sería muy extenso explicar cuál es la situación
en Estados Unidos pero, en general, los artistas ceden todos los derechos
a los productores. En muchos casos, cuando son muy famosos, les dan un
«feed», un avance muy importante y así se los quitan de enmedio. Sin
embargo, en Europa, las sociedades de autores --algunas durante más de
150 años-- hemos demostrado que no hemos colapsado ni la comunicación
pública ni el comercio por ostentar el seguimiento de nuestros derechos.
Excluyendo a los cien privilegiados a los que les ha tocado el dedo de la
fortuna y les dan un millón de dólares por hacer la música de una
película, la tendencia de los autores norteamericanos sigue los mismos
pasos que en Europa, están a favor de seguir la suerte de su obra. Sin
embargo, en Estados Unidos hay un comercio latente mucho mayor, que
permite que estos intercambios sean así. Por ejemplo, el tratado de la
OMPI sobre los derechos audiovisuales de los artistas está bloqueado en
este momento en Ginebra por los Estados Unidos. El famoso artículo 12
dice que todo lo que se ha redactado se presume en favor de los
productores y, al llegar a ese punto, los artistas nos oponemos porque no
tiene sentido que se fije una ley maravillosa para que al final quede
resumida en que todo quedará en poder de los productores.
El mercado de Estados Unidos está establecido de otra manera, sobre los
derechos de copia, mientras que en Europa preferimos seguir la suerte de
nuestras obras y nuestras grabaciones.
El pacto por la cultura, como ya he dicho, no es un decálogo de
peticiones sino más bien una declaración de intenciones por su parte.
En respuesta al señor Chivite he de decir que el papel del usuario y del
consumidor es parecido, pero es diferente. El usuario es la persona que
comercia con los derechos y, por tanto, tiene que pagar; por ejemplo, ¿en
qué se basa una discoteca? ¿Cuál es su negocio? Poner música. Si yo hago
un disco, lo vendo y la discoteca compra un ejemplar --o incluso lo copia
o se lo baja de Internet--, lo pone y cobra una determinada entrada ¿no
tengo derecho a participar en nada de ese negocio? Pues, en ese caso,
quite la música; no la ponga. La ley me tiene que dar instrumentos para
evitar que pongan mi música si no están dispuestos a pagarla. Si alguien
hace negocio con mi música me debe dar una participación; ¿saben cuánto
pedimos los artistas, los autores y los productores a una empresa que se
dedique a poner música, como es el caso de algunas discotecas de Madrid
--Gabana, Pachá, Joy--, que pueden hacer una caja de varios millones de
pesetas en entradas todos los días? Solamente el 1,6 ó el 2 por ciento de
la recaudación. ¿Conocen ustedes algún negocio que dedique a la
mercadería virtual un 2 por ciento? Todo el mundo dedica un 85,6 por
ciento. Es cierto que pagan camareros, productos, bebidas etcétera. Pero
es que una discoteca es una discoteca y si le quitamos el disco, sólo se
queda en «teca»; y no creo que por una «teca» la gente vaya a pagar el
dinero que pagan. Es posible que estas cuestiones puedan parecer un poco
cómicas, pero son muy importantes para sostener la vida y la latencia de
los artistas.
Creo que los consumidores están un poco equivocados en sus actitudes
ahora mismo. Como decía antes, se han aliado con la industria de la
fabricación y les presionan a ustedes diciendo que hay que pagar más,
pero el canon por el CD no lo tiene que pagar el consumidor, lo paga el
fabricante; además, desde 1992, se ha demostrado que los productos
vírgenes van bajando su precio, a pesar de que nosotros --como los
franceses y como hacen en otros países-- no fijamos un porcentaje sino un
dinero fijo. Eso no ha impedido que la demanda del mercado y la extensión
del mercado haya bajado los precios. Por tanto, la imposición de ese
canon no revienta el mercado sino que lo permite, e incluso permite que
baje.
Es cierto que en los CD también se copian programas y, sin embargo, se
paga ese canon, pero por cada CD de programas existen 20 de música. Esto
es así. Es la realidad de la vida.
Hay un mensaje muy importante que transmitir a los consumidores: tienen
que estar del lado de la legalidad y de los derechos.
La señora Aresti ha mostrado su preocupación por las cifras y ha dicho
que la exposición es trágica . Es muy dura. Los profesionales están muy
preocupados. Por ejemplo, yo he estado ahora en los Grammy Latinos con
este chico, Bisbal, que canta muy bien y que nos ha defendido
muy bien. No sólo no tenemos nada en contra de estos chicos. Los que lo
hacen muy bien serán artistas toda su vida y tendrán nuestra complicidad
y nuestro apoyo. Lo único que conviene resaltar es la falta de
responsabilidad de las televisiones públicas. Tienen una gran falta de
responsabilidad. Y es así. Ustedes los políticos lo tienen que tratar de
transmitir porque nosotros no tenemos por qué solicitar o suplicar un
escaparate para todo lo que hacemos. Es básico para nuestro trabajo.
Mucha gente me pregunta ¿qué haces ahora ? Pues lo que antes, trabajo. Me
dicen: es que te vi en la televisión. La televisión ni a mí ni a casi
ningún artista nos da nada. Sólo nos sacan cuando vamos a una fiesta si
vamos con una prima de nuestra mujer o una vecina que se ha cruzado por
allí. Ahora hay que tener mucho cuidado. No se puede saludar a nadie.
Ahora ya no se puede saludar a nadie. Si no vas con vísceras, incestos y
escándalos no tenemos sitio ni los de un ámbito ni los de otro.
La gente me pregunta, ¿qué haces ahora? Pues sobrevivo, sigo trabajando.
Esto es bastante preocupante. Suena un poco chocante y es en cierto modo
cómico, pero muy preocupante. Nosotros necesitamos unas medidas
jurídicas, legislativas, que nos equiparen a los demás, no para ser
diferentes, sino para ser iguales.
Muchas gracias. Les reitero las gracias por esta comparecencia.
La señora PRESIDENTA: Las gracias se las tenemos que dar nosotros
nuevamente. En este caso no he sido nada generosa, sino simplemente justa
porque cuando se tiene la oportunidad de tener a una persona como don
Luis Cobos con la experiencia acreditada de muchísimos años de trabajar
en defensa de los artistas de este país y por sus intereses, así como por
saber exponerlos y transmitirlos de la manera tan directa y clara con que
lo ha hecho es muy de agradecer. Y, por tanto, hay que ser justa con el
tiempo y es lo que he hecho. No hemos sido en este caso generosos por si
hubiera alguna duda en este sentido.
Han sido muy importante todas sus referencias. Ha sido muy concreta la
solicitud del cuatro por ciento de impuestos igual que para los libros,
la preocupación por la piratería, la transposición de la directiva
comunitaria y sobre todo, esa sugerencia e iniciativa de un pacto de la
cultura que no consiste ni más ni menos que en que no haya ninguna
regresión en los avances en la protección de los derechos de los artistas
en la cultura de este país.
El enfoque ha sido muy sencillo, muy directo y fácilmente comprensible
por todos y era quizás muy conveniente que se hiciera en sede
parlamentaria y que quedara por escrito en las actas y con luz y
taquígrafos.
Ya le he adelantado privadamente, pero hay que hacerlo públicamente para
que conste en acta, que esta comisión continúa sus trabajos de manera
intensa y exhaustiva y obviamente que ésta colaboración, primera
comparecencia en esta comisión de don Luis Cobos, no se acabe aquí en
este formato o de esta forma y que continúe ese contacto. Le pido que nos
haga llegar en cualquier momento cualquier inquietud, cualquier
sugerencia que en el ámbito se produzca, porque vamos a estar trabajando
para conseguir ese pacto por la cultura, que puede ser un bonito
objetivo. Vamos, como digo, a añadirlo a nuestras líneas de trabajo.
Nuevamente quiero agradecérselo y le pedimos que nos aporte el enfoque de
la comisión del proyecto de ley de propiedad intelectual que afecta a los
artistas. Comentaba usted que la comisión de arbitraje está dirigida en
este momento a productoras, pero hay un elemento que se ha detectado y
sería conveniente que nos lo detallara por escrito para que le quedara
claro a esta comisión.
No le diré nada más porque está el siguiente compareciente. Todos los
portavoces le agradecemos su intervención y nuevamente se la reiteramos.
El señor PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ARTISTAS INTERPRETES O EJECUTANTES
(AIE), SOCIEDAD DE GESTION DE ESPAÑA (Cobos Pavón): Muchísimas gracias.
Les mandaré una copia de la ponencia por si la quieren tener. (La señora
vicepresidenta, Fernández Pacheco, ocupa la Presidencia.
--Pausa.)
--DEL SECRETARIO GENERAL DE LA ASOCIACION INTERNACIONAL DE TEATRO PARA LA
INFANCIA Y LA JUVENTUD (ASSITEJ) EN ESPAÑA, DON FRANCISCO JAVIER
RODRIGUEZ LOPEZ (715/000420).
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Comparecencia del
secretario general de la Asociación Internacional de Teatro para la
Infancia y la Juventud (ASSITEJ) en España, don Francisco Javier
Rodríguez López, a quien damos la palabra.
Antes de comenzar quisiera advertirle que soy muy estricta en los tiempos
y que dispone usted de 20 minutos como máximo, pues llevamos ya casi una
hora de retraso.
Muchas gracias.
El señor SECRETARIO GENERAL DE LA ASOCIACION INTERNACIONAL DEL TEATRO
PARA LA INFANCIA Y LA JUVENTUD (ASSITEJ) (Rodríguez López): Gracias,
señora presidenta, me ceñiré al tiempo que me ha marcado su señoría.
Buenas tardes. Comparezco en calidad de secretario general de ASSITEJ
España, asociación española de teatro para la infancia y la juventud y
centro nacional de ASSITEJ, una asociación internacional con sede en más
de 70 países del mundo y que cuenta con 142 socios de diferentes
disciplinas del teatro, siempre relacionadas con los niños, en España.
Pueden ustedes obtener la información que precisen sobre ASSITEJ en
nuestra página web, cuyas señas se incluyen en la documentación que voy a
repartir entre los diferentes grupos parlamentarios, dentro del Boletín
Iberoamericano para la Infancia y la Juventud o, si así lo desean, yo
mismo les aclararé cualquier duda sobre dicha asociación.
Como cuestión previa quisiera definir un tema que seguro que muchos de
ustedes ya conocen. Dentro del término teatro infantil se engloban dos
actividades que, aunque
tienen por objeto la relación teatro-infancia, son radicalmente
diferentes: por un lado, el teatro infantil propiamente dicho, es decir,
aquel que desarrollan los niños y niñas en las escuelas principalmente y,
por otro, el teatro para público infantil y juvenil, es decir, aquel que
es realizado por adultos para ser contemplado por los niños y niñas.
Considero que esta cuestión tiene su importancia, y no sólo a nivel
semántico, pues el primero, el teatro infantil, depende
administrativamente de Educación, en tanto que el segundo, el teatro para
público infantil y juvenil, lo hace de Cultura. Entiendo que ésta es una
comisión de cultura y por ello he centrado mi comparecencia en el segundo
apartado, aun a sabiendas de que Educación y Cultura necesitan de un
mejor entendimiento aunque sea aceptando una incómoda convivencia.
Según el primer punto del borrador del plan general de teatro éste es un
servicio cultural público. Sobre esta base, y con todas las matizaciones
que se hacen en dicho borrador, donde se incluye que el teatro para niños
y jóvenes posee una problemática particular que debe ser abordada a
través de análisis y propuestas específicamente diseñadas para él, he
realizado este informe. Este documento pretende acercarles a la realidad
cotidiana del teatro para niños, puesto que ustedes conocen sobradamente
los borradores del plan general de teatro, donde, en lo que se refiere a
nuestro tema específico, el Anexo III ya ha realizado un exhaustivo
examen de la situación al tiempo que también ha aportado propuestas a los
distintos problemas.
Todas estas propuestas se han podido realizar gracias a la madurez de un
sector que ha comenzado a asociarse. En el caso concreto del teatro para
público infantil y juvenil la actividad principal se centra en las
compañías. Ellas son quienes mantienen un sector sistemáticamente
discriminado tanto en el ámbito público como en el privado. Afirmo que
existe esta discriminación porque no se tienen en cuenta ni la calidad ni
la inversión ni la nómina de las compañías que realizan este teatro, sino
el destinatario, la infancia, una infancia y una juventud que las
instituciones dicen proteger.
Un espectáculo escénico dirigido a la infancia y a la juventud disfruta
--entre comillas-- de menores ayudas institucionales, de menor caché, de
un precio más bajo por entrada y de peores condiciones de exhibición y
promoción que uno dirigido al público adulto. Como dato puedo decir que,
según el Centro de Documentación Teatral, en el año 2002 se realizaron un
total de 8.186 funciones en Barcelona, de las que 610, es decir, el 7,45
por ciento, eran de teatro para niños, así como 811 de las 10.147
funciones que se celebraron en Madrid. Es decir, la proporción de
funciones de teatro para niños de ambas ciudades en su conjunto es de un
7,72 por ciento aproximadamente. Sin embargo, y en lo que se refiere a la
recaudación, de los 39.491.493 euros recaudados en Barcelona sólo 575.162
procedían de él, al igual que en Madrid, que de 63.069.136 euros de
recaudación total sólo 1.089.667 correspondían al teatro para niños, lo
que supone una media entre ambas ciudades de un 1,55 por ciento. Es
decir, que realizando casi el 8 por ciento de las funciones la
recaudación por taquilla se reduce al 1,55 por ciento.
En el último censo de ASSITEJ España --una actualización de la guía de
teatro para niños que publicó dicha institución con FETEN y que les he
facilitado entre la documentación-- figuran en la actualidad 588
compañías dedicadas a este tipo de teatro. Para que ustedes se hagan una
idea del crecimiento que ha experimentado este sector diré que en 1988 el
número de compañías de todo el Estado era de 142, es decir, por cada
compañía existente hace 15 años hay cuatro en la actualidad; de ellas,
221 lo son de títeres que, como bien saben ustedes, tienen unas
características específicas en cuanto al aspecto económico se refiere, y
15 lo son de danza.
El auge del sector en los últimos años, y sobre todo en el último lustro,
se puede ilustrar con diferentes datos que podemos encontrar desde 1996,
sobre todo en lo que se refiere al índice de ocupación de las salas. Así,
en junio de 1996 «El País» publica el siguiente artículo: El festival
Titirimundi, que finalizó el pasado domingo y que reúne a una serie de
compañías de títeres, ha disparado la cifra de asistencia al teatro
Olimpia, perteneciente al Centro Dramático Nacional, dependiente del
Ministerio de Cultura, con un total de casi 7.500 espectadores. La
ocupación media de la sala ha superado el 60 por ciento del aforo,
porcentaje superior al menos al 50 por ciento conseguido por la obra
«Terror y miseria del III Reich» que abrió la temporada y ha sido, con
casi 60.000 espectadores, la que ha obtenido más éxito.
Una temporada después, es decir, en la de 1997-1998, y según datos
obtenidos de una ponencia realizada en el encuentro hispano-venezolano de
teatro para niños del Festival de Cádiz, contemplamos que una sala
alternativa tan característica como Cuarta Pared había tenido un total de
24.455 espectadores en funciones para adultos y 17.780 espectadores en
funciones para niños, es decir, hubo casi 7.000 espectadores más en los
espectáculos para niños habiéndose realizado 179 funciones de teatro para
niños y 276 de teatro para adultos. Así pues, nos encontramos con que
esos 7.000 espectadores más en la programación de teatro para niños se
producen habiéndose realizado prácticamente 100 funciones menos.
Por último, y también según datos del Centro de Documentación Teatral, el
volumen de ocupación del teatro para niños en 1999 fue del 50,51 por
ciento. Para que se hagan ustedes una idea diré que el volumen de
ocupación en los espectáculos dramáticos de ese mismo año fue del 40,01
por ciento y del 41,46 por ciento en los espectáculos musicales. Tan sólo
espectáculos que tienen unas características muy especiales, como los
líricos, con un 65 por ciento, o los recitales, con un 82 por ciento,
están por encima de la media de ocupación del teatro para niños.
Por lo que se refiere a las ayudas, las de creación y producción
dependen, en casi todos los aspectos, de las comunidades autónomas,
quedando a cargo del Ministerio de Educación y Cultura, del INAEM, las
ayudas a gira, y poco más. No dispongo en estos momentos de los
porcentajes dedicados a ayudas a la creación en las diferentes
comunidades que producen teatro para niños, aunque sí conozco que son en
todas sensiblemente inferiores a los dedicados al teatro para adultos. En
más de una ocasión incluso
las instituciones también han planteado que son las propias empresas de
teatro para niños las que piden ayudas ya de por sí más bajas que las que
pide el teatro para adultos. Esto es cierto, pero creo que sería injusto
achacar a los productores esta situación, ya que los espectáculos para
público infantil y juvenil son de pequeño y mediano formato, porque no
existe una posibilidad de distribuir un espectáculo de gran formato, ya
que la contratación, el caché son siempre inferiores a los que se
realizan en el teatro para adultos. ¿Qué sentido tiene, por tanto,
acceder a una ayuda para la creación de un espectáculo de gran formato
que carece de posibilidades de exhibición en buenas condiciones? ¿Cuáles
son las posibilidades de exhibición de un espectáculo para público
infantil? Desde el punto de vista del acceso al espectador existen dos
opciones: funciones para público familiar y funciones para escolares. En
la primera opción, público familiar, también se abren dos posibilidades:
funciones en salas públicas o funciones en salas privadas. Por lo que se
refiere a los espacios públicos, en su gran mayoría dependen de
ayuntamientos o diputaciones; en estos casos, los cachés y el precio de
la entrada marcados para un espectáculo para niños son sensiblemente
inferiores a los destinados al público adulto; es la propia
Administración la que realiza esta discriminación. En estos momentos tan
sólo existen cuatro salas de titularidad pública dedicadas en exclusiva
al público infantil y juvenil: el Centre Teatral Escalante, de Valencia,
que depende de la diputación de Valencia; el Teatro Alameda, de Sevilla,
que depende del ayuntamiento de esta ciudad; la Sala Tramoya, de Elche, y
la Sala Pequeña del Centro Cultural de la Villa, de Madrid, dedicada
exclusivamente a los títeres y dependiente del ayuntamiento de Madrid. En
el censo de ASSITEJ-España figuran además 352 salas públicas que de forma
esporádica e irregular dedican parte de su programación al público
infantil. Aquí los datos varían mucho: hay salas que sólo realizan la
programación para niños durante Navidad, otras las realizan durante las
fiestas patronales, algunas programan un espectáculo o dos al mes, pero
siempre de una forma bastante irregular.
En cuanto a los espacios privados son pocos los destinados en exclusiva
al niño y al joven: el Teatro San Pol, en Madrid; el Teatro Til Til, en
Navalcarnero; el Jove Teatro Regina, y la Sala Tábata, en Barcelona; la
Sala Beñat Etxepare, en Vitoria; Mitusu, en Bilbao; Arbolé, en Zaragoza,
y el Teatre del Raval, en Gandía. En el mismo censo ya citado de ASSITEJ
figuran otras 73 salas privadas, que dedican buena parte de su
programación al teatro para niños. También en ellas el precio de la
localidad es inferior al de cualquier entrada de teatro para adultos.
Fuera de estos espacios privados especializados existe un gran número de
salas que programan, con más o menos asiduidad, espectáculos para niños y
jóvenes, siempre con las características económicas ya repetidas.
En la segunda opción, funciones para escolares, las características son
similares, pero agravadas por dos factores: el primero, es que el precio
de las localidades y los cachés son aún más bajos. Tengan en cuenta
también que los cachés no sólo no han aumentado, sino que por el
contrario ha disminuido en la última década. En el año 1988, Carlos Heras
y Luis Matilla publican un trabajo titulado «Aproximación a un sector
teatral: las compañías de teatro para niños»; en dicho trabajo se señala
que el caché medio era entonces de unas 91.000 pesetas, unos 550 euros
aproximadamente por función; en la actualidad, quince años después,
muchas instituciones pagan los mismos o inferiores cachés a las
compañías. El segundo punto que agrava las campañas escolares es que han
propiciado una gran cantidad de intrusismo, por donde se han introducido
empresas extra-teatrales que acometen montajes para niños de baja calidad
y puramente alimenticios. Particularmente grave nos parece el
comportamiento de una gran cantidad de salas públicas que, haciendo
dejación de sus obligaciones, arriendan o ceden sus instalaciones a estas
empresas.
A estos factores podríamos añadir otros como la ausencia de
reconocimiento social y artístico que sufren los profesionales del teatro
para niños o, aunque con menor calado no menos importante, los retrasos
con que las diferentes administraciones abonan los cachés, que dificultan
e incluso impiden la vida económica de las compañías; la sumisión al
espectáculo para adultos a que deben someterse las producciones para
niños, aunque el número de espectadores que haya en la función para niños
sea superior al de adultos, y tampoco debemos olvidar que las
características de nuestros espectadores limitan el aforo, que siempre o
casi siempre debe ser menor al que permiten nuestras salas habituales.
Así, en el caso de los más pequeños, el aforo apropiado se puede ver
reducido incluso, para que el espectáculo sea contemplado en perfectas
condiciones, hasta las 25 localidades. No existe en este momento ninguna
ayuda específica para este tipo de teatro que precisa de un aforo tan
reducido.
Todo esto impide que, como se señala en el borrador del plan, las
compañías de teatro para niños y jóvenes aborden no ya más proyectos
ambiciosos y renovadores, sino el desarrollo normal de su actividad. En
las primeras jornadas nacionales de estudio sobre teatro infantil y
juvenil, organizadas por el Teatro Alhambra y el Aula de Teatro de la
Universidad de Granada en el año 1997, ya se advertía que las
limitaciones sociales, económicas e ideológicas que soporta el teatro
para niños puede llegar a constreñir su desarrollo. Desafortunadamente
esa posibilidad ya se ha convertido en un hecho.
No puedo dejar de denunciar ante ustedes, representantes de la
ciudadanía, una cruel y terrible paradoja: como expliqué antes, la
contratación, mayoritariamente en ayuntamientos y diputaciones, es decir,
en instituciones estatales, no sólo no ha aumentado, sino que ha
disminuido los cachés en los tres últimos lustros. Esto ya de por sí es
grave, pero si a esto añadimos que desde el año 1988, en que existía una
situación más o menos laxa en lo que se refiere a obligaciones
tributarias --campo en el que el teatro para niños no disfruta de ningún
tipo de exención o ayuda particular--, se han puesto al mismo nivel que
cualquier otra actividad escénica, de tal manera que una compañía
convertida por ley en empresa, si quiere cumplir la legislación y las
normas sindicales, se ve obligada, por el propio Estado que la contrata,
al fraude o mucho más habitualmente a la autoexplotación, que ya se
denuncia
en los borradores del plan general de teatro. Aunque sea una afirmación
grave entiendo que una administración pública que obliga al fraude o a la
autoexplotación está muy lejos de su primera obligación: servir a los
ciudadanos y desde luego garantizar el acceso democrático a la cultura y
al teatro como parte esencial de esa cultura de las jóvenes generaciones.
El Anexo III que bajo el título «El teatro para niños y jóvenes» se
incluye en el borrador del plan general de teatro ofrece una serie de
soluciones que espero, por el bien de nuestra profesión, lleguen a ser
algo más que papel mojado.
Para finalizar, puesto que estoy en un ámbito político, diré algo
político. Todo lo dicho hasta ahora, las buenas intenciones, las
declaraciones, las estadísticas, las soluciones, carecen de viabilidad
política, es decir, presupuestaria, si no se apoya un proyecto, y creo
que el proyecto debe ser la creación de una cultura de ocio para la
infancia; un proyecto que tenga bien definidas las diferencias que
existen entre ocio y tiempo libre, diferencias explicadas por Lola Lara
en una clarificadora ponencia publicada por una de esas pequeñas
editoriales que, poco a poco, van guardando nuestra memoria histórica, la
editorial Til Til, que también tiene una sala de teatro para niños en
Navalcarnero; una memoria que ASSITEJ-España pretende salvaguardar cuando
el teatro para niños y para niñas, tal y como lo entendemos hoy en día,
está a punto de cumplir su primer centenario.
Jacinto Benavente creó el teatro para los niños y escribió un clásico de
la derecha, «El príncipe que todo lo aprendía en los libros», pero con
generosidad de artista invitó a don Ramón María del Valle-Inclán, quien
estrenó un clásico de la izquierda, «La cabeza del dragón».
Espero haberles sido útil y quedo a su disposición.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Gracias, señor Rodríguez
López, por su interesante exposición, clara y exhaustiva.
Vamos a abrir un turno de portavoces, respetando los tiempos. En primer
lugar tiene la palabra el portavoz del Grupo Parlamentario Catalán en el
Senado de Convergència i Unió, senador Varela.
El señor VARELA I SERRA: Muchas gracias, señora presidenta.
Muchas gracias, señor Rodríguez López por sus explicaciones. Quiero
formularle algunas preguntas concretas.
Veo que en el orden del día figura ASSITEJ-España. ¿Eso quiere decir que
existe ASSITEJ en Francia? Me ha llamado la atención este guión; Si no es
así, me gustaría saber qué colaboración existe con otras naciones, con el
teatro que se hace para niños en Italia, Francia, en la Unión Europea o
en Iberoamérica ,y qué tipo de relación hay entre ellos.
¿Cuál es la misión de ASSITEJ? ¿Qué objetivos pretende? No me ha quedado
claro, aunque entiendo que debe ser proteger el entorno infantil y a los
profesionales, pero me gustaría que me aclarara este aspecto. ¿Cuántos
asociados profesionales abarca? Quizá lo haya dicho pero no he recogido
este dato.
He tomado nota, como supongo que el resto de mis compañeros de los
distintos grupos parlamentarios, de su denuncia de la administración
respecto a los cachés más bajos, cuestión realmente preocupante.
De esas aproximadamente 600 compañías que se dedican al teatro infantil,
¿cuántas se dedican exclusivamente a ello? ¿todas pueden vivir del teatro
para niños o compaginan una actividad con otra complementaria?
Se ha referido a que un porcentaje del 7 por ciento, tanto en Barcelona
como en Madrid, se dedica a obras para niños, pero no ha hecho ninguna
valoración de esas cifras, si lo considera poco o mucho, y cómo nos
encontramos en relación con París, Roma, etcétera, para tener elementos
de comparación. Además, España no es sólo Barcelona o Madrid, y me
gustaría saber qué ocurre en otros lugares, por ejemplo, quizá el
porcentaje de Zaragoza sea menor o mayor; en definitiva, me gustaría
tener una perspectiva y valoración con el resto de países.
Ha mencionado las primeras jornadas de Granada, y he de decirle que sería
útil para los trabajos de esta Comisión que nos enviara las conclusiones
de las mismas.
También se ha referido a la Ponencia Lola Lara y me gustaría que nos
enviase al menos un ejemplar de la misma para que los diversos portavoces
pudiéramos tener una panorámica general, ya que es una cuestión que nos
interesa.
Finalmente, en diversas ocasiones ha mencionado el Plan General del
Teatro. ¿Está de acuerdo con lo que se plantea en este borrador, tal como
está escrito? ¿Están ustedes satisfechos con el mismo? Si, como parece,
va a aprobarse durante este año, ¿creen que el teatro para niños podrá
mejorar en el futuro?
Muchas gracias.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Gracias, senador Varela.
Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el senador
Chivite.
El señor CHIVITE CORNAGO: Gracias, señora presidenta.
Muchas gracias al señor don Javier Rodríguez por su comparecencia, de la
que he creído percibir un claroscuro, es decir, desde un lamento
encadenado, fruto de la decepción y desilusión por la evolución que el
subsector al que usted representa --el teatro para niños-- ha tenido en
estos últimos años, a una especie de ilusión depositada en el citado plan
general de teatro; ilusión sin embargo sustentada en ese Anexo III al que
usted apuntaba en la medida en que contempla la eliminación del
intrusismo, la dignificación de la actividad y el soporte presupuestario
suficiente. Esa es mi percepción de lo que sería la intervención que nos
ha expuesto en estos momentos; por tanto, quería que me confirmase,
desmintiese o aclarase si es o no correcta.
Hay una cuestión, y es que esta Comisión especial en el Senado abarca más
allá del aspecto cultural que usted ha expuesto como delimitación de
nuestro marco de actuación político parlamentaria y me gustaría saber,
puesto que está muy vinculada a la cuestión de las nuevas tecnologías a
las que no se ha referido, qué papel desde su punto de
vista en este subsector del teatro podrían jugar en la medida de la
producción, promoción, difusión del teatro para niños las nuevas
tecnologías de la información y de la comunicación, y qué papel --porque
he querido percibir igualmente una reivindicación, queja o demanda, tanto
de infraestructuras desde el punto de vista de espacios escénicos para
permitir esta programación como de apoyo a las actividades y
programaciones que ustedes y su asociación llevan a cabo-- qué papel
--digo-- consideran que podrían desempeñar los espacios escénicos
públicos y especialmente, puesto que estamos hablando de un ámbito
fundamentalmente infantil y, por tanto, muy vinculado a la cuestión
educativa, los colegios públicos, los colegios concertados y los colegios
privados para esa aspiración que mi grupo comparte y que he creído
entender de su intervención, de extender la cultura a través del teatro,
y en este caso del teatro infantil.
Muchas gracias.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Muchas gracias, senador
Chivite.
Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra la senadora Aresti.
La señora ARESTI VICTORIA DE LECEA: Muchas gracias, señora presidenta.
Por las razones ya expuestas en mi anterior intervención, voy a ser muy
breve.
En primer lugar, quiero agradecer la comparecencia de don Francisco
Javier Rodríguez, Javo Rodríguez, y agradecerle todo lo que nos ha
explicado. Estoy totalmente de acuerdo con las preguntas realizadas por
mis compañeros parlamentarios, muy interesantes para todos nosotros.
Quiero preguntarle por qué sólo cuatro ciudades, Valencia, Sevilla, Elche
y un pequeño teatro en Madrid, cuentan con salas específicas para teatro
infantil. ¿Considera importante, señor Rodríguez, que haya salas para el
teatro infantil, y me refiero no sólo a las salas públicas o espacios
privados en los que se pueda representar obras de teatro infantil?
¿Qué se ha hecho o no se ha hecho para fomentar el teatro para niños?
Nunca se hace lo necesario para el fomento de algo tan importante como es
el teatro para niños, puesto que considero que la infancia es el futuro
de un país y buena parte de lo que ellos aprenden ahora o aprehenden
ahora es lo que va a incidir en el futuro del mismo.
¿Cree usted que las nuevas tecnologías, es decir, Internet, las
televisiones, la obsesión en muchas ocasiones de la infancia por un
programa determinado sirve para algo?
Usted ha mencionado la palabra regresión ¿piensa usted que todo esto
incide negativamente en que los niños actúen más en teatro infantil? Le
agradecería mucho que me contestara.
Muchas gracias.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Gracias, senadora Aresti en
nombre de esta Presidencia y del resto de senadores, pues sabemos el gran
esfuerzo que está realizando debido a su problema de garganta y le
deseamos una pronta mejoría.
Tiene la palabra el señor Rodríguez.
El señor SECRETARIO GENERAL DE LA ASOCIACION INTERNACIONAL DE TEATRO PARA
LA INFANCIA Y LA JUVENTUD (ASSITEJ) EN ESPAÑA (Rodríguez López): Gracias,
señora presidenta.
Para comenzar, es ASSITEJ-España, porque hay aproximadamente 71 ASSITEJ
en todo el mundo, en toda Europa, en Francia, en Africa y en Asia. Cada
una de esas ASSITEJ funciona de forma independiente en los diferentes
países donde están establecidas. Su forma de funcionamiento puede variar
mucho. En algunos casos prácticamente todas las compañías que hacen
teatro para niños, como sucede en Dinamarca, están dentro de
ASSITEJ-Dinamarca, y prácticamente es una asociación de compañías.
En el caso concreto de España nuestro funcionamiento está matizado por
dos aspectos. Primero, es una asociación que se crea en el año 1965,
cuando la situación política relativa al teatro para niños era
completamente diferente. Hace un par de años llegó una junta nueva que
renovó la asociación y que aumentó en gran número la cantidad de socios,
que en este momento asciende a 142. Los socios de ASSITEJ-España son a
título personal y pueden ser de cualquier profesión que tenga que ver con
el niño, es decir, hay una gran mayoría de socios que pertenecen a
compañías pero también hay un buen número de socios que son autores,
están representadas prácticamente todas las salas que trabajan en
exclusiva en teatro para niños, están representados también directores de
festivales, hay directores a título personal, hay profesores de teatro
para niños y representantes de la educación, es decir, cualquiera que sea
admitido por la junta y que tenga relación con el teatro para niños puede
ser socio de ASSITEJ-España.
Hay otra serie de asociaciones en este momento que no existían en el
momento en que se creó ASSITEJ y que se ocupan de otros temas, como las
asociaciones de empresas que, aunque no sean exclusivamente de teatro
para niños, sí se incluyen dentro de ellas las compañías de teatro para
niños y realizan una determinada función. Existe una asociación de
compañías de teatro para niños que también abarca a un gran número de
colectivos de este tipo.
La nueva junta pensó que la mejor forma de aglutinar a los diferentes
sectores profesionales que trabajan en teatro para niños era no tener
ninguna participación en el mercado, para lo cual decidió que
ASSITEJ-España no programaba, no producía y no distribuía ni realizaba
festivales, como hizo en un pasado más o menos reciente, hace unos veinte
años.
La principal labor constituye la creación de un centro de documentación
que trata de recuperar toda la memoria histórica del teatro para niños,
que está perdida. Dentro de él se incluye una biblioteca, una página web,
una pequeña videoteca y diferentes materiales. Aparte de eso, con la idea
de promocionar el teatro para niños, todos los años impares se entrega el
premio de teatro para la infancia y la juventud, que va destinado a
autores con textos que no hayan sido ni estrenados ni publicados. Es un
premio que tiene una dotación de más de 3.000 euros, medio millón de las
antiguas pesetas.
Desde el año pasado se ha creado un premio de investigación que se
entrega los años pares, el premio Juan Cervera, que va destinado a la
investigación sobre teatro para niños.
La mayoría de los datos que les puedo ofrecer están muy dispersos y hay
que encontrarlos en reuniones que se celebraron en tal o cual año, pero
no existe un cuerpo teórico y una serie de datos que podamos ir siguiendo
cronológicamente.
Respecto a esas 582 compañías y su situación, 221 son compañías de
títeres y 15 de danza. Es muy difícil ponerse de acuerdo en el término
profesional porque ha sido la propia Administración la que ha decidido
que profesional es aquel que paga unos determinados impuestos, con lo
cual en este momento cualquiera puede ser profesional, paga los impuestos
que le corresponde para tener su compañía y ya tiene acceso a las ayudas
y a las programaciones si los programadores están de acuerdo con ellas.
De forma más subjetiva, de esas 588 compañías, aquellas que asiduamente
trabajan de forma seria y sistemática para los niños son aproximadamente
50 ó 60.
Respecto a las jornadas de Granada y al artículo de Lola Lara en unas
jornadas que se realizaron en Til-Til sobre infancia, arte y psicología,
les enviaré los textos. No se los he podido traer porque en la biblioteca
no teníamos más que un solo ejemplar y lo que puedo hacer es
fotocopiárselo y hacérselo llegar.
En cuanto a la opinión sobre el plan general de teatro, evidentemente es
favorable, puesto que una gran mayoría de los puntos que se incluyen
dentro del borrador de ese plan general de teatro han sido elaborados por
el presidente y la vicepresidenta de la ASSITEJ y por la secretaria
general de la Asociación Tebeo, es decir, se incluye todo. Yo tengo la
impresión de que en el plan general entra todo, o sea, si todo lo que
sale realmente puede funcionar a mí me parecería, no el paraíso, pero
casi. Creo que eso no va a ser real y que de momento es un plan donde se
han incluido las peticiones de diferentes colectivos, pero cómo va a
llegar a funcionar eso realmente no lo sé.
En lo que se refiere al papel de las nuevas tecnologías, según mi datos,
en el caso concreto de esos 142 socios que existen en ASSITEJ-España, me
parece que son 110 ó 111 los que disponen de Internet como tal empresa,
aunque no todos tienen página web, pero sí correo electrónico.
En estos momentos hay pocas compañías que tengan una página web en
condiciones. Supongo que irán llegando poco a poco. El teatro llega más
tarde a ese tipo de tecnologías que cualquier otro tipo de actividad
artística. No sé por qué, pero ha sucedido así históricamente y en este
momento sigue sucediendo lo mismo.
Respecto a esa aplicación de las nuevas tecnologías a un espectáculo
concreto de teatro para niños, supongo que depende de cada espectáculo.
Yo he visto espectáculos con una aplicación del ordenador y de la
informática fantásticos y he visto otros espectáculos que lo único que
pretenden es atraer a los niños a base de plantearles algo que no es
teatro, es decir, solucionarles los conflictos a través de la imagen
animada, y para eso me parece más lógico que vayan al cine a ver una
película de dibujos animados o que vean la televisión antes que eso se
introduzca en el teatro.
Por lo que se refiere a la pregunta sobre la tecnología que los niños
están contemplando a través de videojuegos y otro tipo de artilugios, sí
entiendo que el teatro tiene una labor específica. Por lo menos tiene, en
principio, un problema de ritmo. El teatro es muchísimo más sosegado
respecto a la imagen de lo que pueda ser cualquier videojuego o incluso
de lo que pueda ser cualquier serie de televisión --y cuanto más moderna
peor-- que está transmitiendo una gran cantidad de imagen y muy poca
chicha de trasfondo. El teatro tiene, o tenía, esa ventaja. Uno de los
grandes problemas que la reducción de los cachés ha ido creando en las
compañías, que se da también en el teatro para adultos, es que las
compañías son cada vez más pequeñas. Con un monólogo, evidentemente, se
pueden decir muchas cosas, pero no existe un solo autor clásico que haya
sido capaz de plantear una idea grande, ni Shakespeare ni Ibsen ni
Sófocles. No podían escribir para un solo actor. Cada vez hay más
espectáculos para niños basados en un solo actor porque cada vez se
reduce más la nómina de esas compañías; o un solo actor manejando
títeres, que está muy bien pero que plantean otro tipo de perspectiva.
Respecto a esa transmisión de valores o contravalores que el teatro pueda
hacer, esa tensión necesaria que tiene que existir entre educación y
cultura, teniendo ambas al niño como objeto final, debería ser un poco
parecida a la tensión del poder y la prensa se necesitan las dos, pero
debe haber tensión.
En este momento, el hecho de que gran parte de la actividad económica de
las compañías pase por las campañas escolares ha convertido al profesor
en cliente, y de alguna forma hay una gran parte del teatro que, en mi
opinión --y es una opinión particular-- se está acercando excesivamente a
la educación y se está perdiendo un poco el ámbito de ruptura, de
trasgresión, que el escenario debería tener.
Me pregunta la senadora Aresti por qué sólo hay salas específicas en las
comunidades que ha citado. Me refería a salas específicas públicas; salas
privadas hay en alguna comunidad más. Realmente no lo sé, no sé por qué
solamente el ayuntamiento de Sevilla tiene un teatro dedicado a los niños
y el Ayuntamiento de Madrid dedica de forma exclusiva la sala pequeña, y
en malas condiciones, al teatro para títeres, por qué una diputación
asume tener una sala como la Escalante y otra diputación no. Desconozco
la razón, pero en relación a lo que es el propio espacio físico, sigue
habiendo muchas deficiencias.
Nuestros teatros --incluso los teatros que se dedican en exclusiva para
niños-- siguen siendo los teatros de los adultos; las butacas están
preparadas para los adultos; los aforos son para los adultos; la altura
del escenario es para adultos. Es muy difícil introducir un espectáculo
para niños pequeños que, insisto, pueden ser a lo mejor 20 ó 25 bebés de
1, 2, o 3 años, que están contemplando ese espectáculo, por lo que
normalmente lo que hay que hacer es subirlos al escenario. Algunas
compañías tiene su propia grada para tener siempre el mismo número de
público, pero los teatros no están adaptados para el público infantil.
Aún así, todavía una gran parte de programadores, tanto públicos como
privados, no entienden que se pueda contratar una función para 25 niños,
porque eso no es rentable, porque eso no es
lógico. Y en la mayoría de los teatros que tenemos, a partir de la fila
10 o 12, los niños no es que se comporten mal porque están viendo una
función, es que se olvidan de esa función, porque ni la están viendo ni
la están escuchando en las condiciones que deberían, y mucho más si son
títeres.
Espero no haberme olvidado ninguna pregunta.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Muchísimas gracias de
nuevo, señor Rodríguez.
¿Algún señor senador desea hacer uso de la palabra? (Pausa.)
Tiene la palabra el señor Varela.
El señor VARELA I SERRA: Se le ha olvidado una pregunta, que me interesa
conocer y es su valoración sobre si el teatro para niños que se hace en
España es mucho o poco. Le he preguntado sobre lo del 7 por ciento y qué
valoración le merecía a usted, si es mucho o poco, sobre todo comparado
con otros países
¿Qué sucede en Francia, en Portugal o en Italia? Me gustaría saberlo para
tener un elemento de comparación. Por ejemplo, ¿qué tanto por ciento hay
en París? Si en este momento no tiene aquí los datos, sería interesante
que pudiera enviarlos para compararlos, pues estos datos que usted nos ha
dado son interesantes. El hecho de conocer que en España aproximadamente
un 7 por ciento se dedica al teatro para niños nos puede motivar a mirar
qué pasa en otros países de Europa. Esa es una primera cuestión.
Aprovecho que estoy en el uso de la palabra para hacer una segunda
pregunta que se me había olvidado, relativa a la enseñanza de los
profesores. ¿Cómo estamos de profesores de actores de teatro para niños?
¿El sistema de enseñanza de teatro para niños en España está lo
suficientemente cubierto?
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Gracias, senador Varela.
Tiene la palabra el senador Chivite.
El señor CHIVITE CORNAGO: Quisiera hacer una pregunta que quizá haya
intentado contestar en el ámbito global, pero que no me ha quedado
suficientemente clara, y era aquella que hacía referencia al papel de los
colegios como instituciones --tanto públicos, concertados como privados--
donde los niños están habitualmente en todo el proceso de impulso y
difusión del teatro para niños.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Muchas gracias, senador
Chivite.
Tiene la palabra el señor Rodríguez.
El señor SECRETARIO GENERAL DE LA ASOCIACION INTERNACIONAL DE TEATRO PARA
LA INFANCIA Y LA JUVENTUD (ASSITEJ) EN ESPAÑA (Rodríguez López):
Lamentablemente, desconozco los datos del tanto por ciento de
programación de teatro para niños que existe en Europa. Creo que en ese
aspecto tampoco debemos andar muy lejos, pero es una suposición por el
conocimiento de algunas carteleras y algunas programaciones.
En cualquier caso, ese tanto por ciento que les he dado es mucho menor
que el real. Ese tanto por ciento corresponde a la actividad que se
desarrolla con todos los requisitos legales y que pasa por un chivato.
Pero sobre todo en grandes ciudades se están haciendo campañas escolares,
incluso dentro de salas públicas, que no pasan por ningún tipo de
control, ni de autores ni de chivatos, y se llena de niños. Tengo
entendido que el tanto por ciento de funciones es superior. A mí, lo que
más me llama la atención es que ese 7,72 por ciento de funciones para
niños se traduzca en una recaudación de un 1,55, porque eso nos da una
idea muy clara de cuál es la política de precios que se está aplicando a
la entrada del teatro para niños.
Me ha preguntado sobre los profesores de teatro y la preparación de los
actores para el teatro. Son dos casos evidentemente distintos. En estos
momentos, dentro de la asignatura, que creo que es optativa, de la LOGSE
--porque es un asunto que manejo menos que el teatro para niños-- la
mayoría de los profesores que están dando clases de teatro son profesores
muy voluntaristas --la mayoría profesores de literatura-- que trabajan
con los niños, pero no existe un tipo de organización como puede ser el
partenariado francés, en el que Educación y Cultura llegan a unos
acuerdos que permiten a profesionales ir a dar clases de teatro para los
niños.
En lo que se refiere a la preparación específica de los actores que
trabajan en el teatro para niños, existe una cierta polémica que
establece que la preparación de los actores es una preparación única y no
tiene por qué existir un tipo de especialización, y ese aprendizaje le
sirve para teatro, para cine e incluso para radio.
Dentro de esa polémica, mi opinión particular es que eso no es cierto.
Creo que sí hay una preparación específica en el teatro para niños, pero
en estos momentos no hay ninguna escuela oficial privada --por lo menos
que yo conozca-- que tenga un tipo de preparación específica para los
actores o actrices que quieren dedicarse al teatro para niños.
Asimismo, hay que tener en cuenta que la vocación en este sector o
subsector, como le ha denominado --que es lo que ha propiciado cantidad
de intrusismo--, es relativa. Es decir, con menos medios se puede montar
una obra de teatro para niños que va a ir a una campaña y que a lo mejor
tiene un funcionamiento más largo del que tenía antes, porque al cabo de
4 o 5 fines de semanas el espectador familiar se había acabado y había
que renovar la producción. Por lo tanto, existen --imagino que como en
cualquier otro sector-- un número determinado de compañías y
profesionales que están trabajando para niños sin que exista ninguna
vocación de trabajo hacia ese sector del público.
No he debido entender muy bien la última pregunta. ¿Se refiere a la a la
diferencia de papel entre los colegios públicos, concertados?
El señor CHIVITE CORNAGO: Yo me refería a que en su exposición usted
hablaba de una realidad compleja que dificultaba la extensión, difusión y
promoción del teatro para niños. Uno de los ámbitos en que este teatro
podría desarrollarse, y de hecho en él se desarrolla, como
usted ha dicho, es el del propio colegio y el de esas campañas escolares
a las que también se ha referido. Partiendo de que nuestro sistema
educativo está compuesto por el colegio público, el concertado y el
privado, quisiera saber si tienen ustedes datos sobre el grado de
interés, sobre la dedicación que prestan en sus programas extraescolares
al teatro infantil en cada uno de esos tres ámbitos escolares.
El señor SECRETARIO GENERAL DE LA ASOCIACION INTERNACIONAL DE TEATRO PARA
LA INFANCIA Y LA JUVENTUD (ASSITEJ) en España (Rodríguez López): Dentro
del Anexo III del plan general de teatro, que se dedica a los niños, una
de las peticiones que se formulan por ser una necesidad básica, es que se
haga una investigación para trabajar sobre datos reales. En estos
momentos, y a pesar de que las campañas escolares se vienen realizando de
una forma casi masiva --esto lo conocen los gestores de campañas pero
tampoco es un dato demasiado accesible--, debo decir que al no haber
datos objetivos, desconocemos si son colegios públicos, concertados o
privados los que más acuden con los niños al teatro. Subjetivamente,
habiendo ido a muchas funciones de teatro escolar, tengo la impresión de
que en estos momentos acude más la escuela pública que la privada, pero
no puedo afirmarlo.
Muchas gracias.
La señora VICEPRESIDENTA (Fernández Pacheco): Contestadas y aclaradas
todas las preguntas, la comisión toma nota de su exposición. Trabajaremos
y estudiaremos entre todos este interesante tema, el teatro infantil y
juvenil, que debemos potenciar y cuidar.
Muchísimas gracias.
Se levanta la sesión.
Eran las diecinueve horas y treinta y cinco minutos.