ORDEN DEL DÍA:
Comparecencias:
--A petición del Grupo Parlamentario Entesa Catalana de Progrés, del
asesor jurídico de entidades aseguradoras y empresas de seguridad
informática, don Carlos Sánchez Almeida, para exponer los contenidos que,
a su juicio, debería incluir el nuevo Plan para el Desarrollo de la
Sociedad de la Información y de Convergencia con Europa. (Número de
expediente 715/000025).
--A petición del Grupo Parlamentario Popular en el Senado, del Consejero
Delegado de Antena 3 Televisión, S. A., don Maurizio Carlotti, para
informar en relación con los nuevos cambios en el sector audiovisual
español. (Número de expediente 715/000030).
Se abre la sesión a las diez horas y treinta y cinco minutos.
El señor PRESIDENTE: Señoras y señores senadores, buenos días.
Vamos a iniciar ya la reunión de la comisión.
--COMPARECENCIA, A PETICIÓN DEL GRUPO PARLAMENTARIO ENTESA CATALANA DE
PROGRÉS, DEL ASESOR JURÍDICO DE ENTIDADES ASEGURADORAS Y EMPRESAS DE
SEGURIDAD INFORMÁTICA, DON CARLOS SÁNCHEZ ALMEIDA, PARA EXPONER LOS
CONTENIDOS QUE, A SU JUICIO, DEBERÍA INCLUIR EL NUEVO PLAN PARA EL
DESARROLLO DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN Y DE CONVERGENCIA CON EUROPA
(715/000025).
El señor PRESIDENTE: Punto primero del orden del día, comparecencia, a
petición del Grupo Parlamentario Entesa Catalana de Progrés, del asesor
jurídico de entidades aseguradoras y empresas de seguridad informática,
don Carlos Sánchez Almeida -no es la primera vez que asiste a esta
comisión y le doy la bienvenida- y en esta ocasión lo hace a fin de dar
su opinión como especialista jurídico sobre todas aquellas cuestiones que
afectan al posible plan para el desarrollo de la sociedad de la
información y de convergencia con Europa.
Tiene la palabra el señor Sánchez Almeida.
El señor SÁNCHEZ ALMEIDA (Asesor jurídico de entidades aseguradoras y
empresas de seguridad informática): Gracias, señor presidente.
Buenos días, señorías.
Ante todo, permítanme agradecer su amable invitación. Quisiera aportar a
los trabajos de esta comisión mis reflexiones desde el ámbito de los
ciberderechos, que es una materia en la que llevo trabajando algunos
años, desde los ya lejanos tiempos de Fronteras Electrónicas, una
organización pionera en España en el ámbito de defensa de los derechos
fundamentales en Internet, con la que en su momento tuve ocasión de
colaborar, y, desde luego, debo agradecer la hospitalidad de esta Casa
por cuanto que ya en 1998 se recibió al entonces presidente de Fronteras
Electrónicas, don David Casacuberta, y posteriormente en el 2001
comparecimos también en esta Cámara tanto Javier Maestre, abogado, mi
compañero de despacho, como yo mismo en el debate sobre la Ley de
Servicios de la Sociedad de la Información; y, desde luego, quiero
agradecer también al Senado su actividad incansable en la defensa de las
libertades en Internet. Evidentemente, es larga y fecunda la experiencia
de esta Casa, que incluso en su momento tuvo plasmación en la Declaración
de Derechos de Internet efectuada por el Senado, y es justo reconocer su
labor.
También quiero decirles que me acompañan hoy dos personas que tienen una
actividad incesante en el terreno de las ideas en Internet, Enrique Dans
y José Cervera, quienes mantienen una presencia constante en el terreno
de la blogosfera en los debates que se realizan en el ciberespacio, y he
pensado que, dado que íbamos a hablar de ciberderechos, era aconsejable
que viniesen.
Entrando en materia y fundamentalmente en los contenidos que a mi juicio
debería incluir el plan de desarrollo de la sociedad de la información y
de convergencia con Europa, dada mi experiencia, obviamente, me voy a
centrar en el ámbito de los ciberderechos.
Pero antes de ello quería compartir con ustedes una reflexión sobre los
condicionantes del Derecho, de las leyes, en el mundo real y en el
ciberespacio, y esta reflexión viene a raíz de una carta al director que
tuve la ocasión de leer el pasado día 17 de febrero en un periódico de
ámbito nacional, que me movió a una profunda reflexión. Era una persona
que, a raíz de un accidente de tráfico había quedado discapacitada, e iba
haciendo unas afirmaciones que, como verán ustedes, salvando las
distancias, van a ser muy ilustrativas acerca de cómo debería legislarse
el ciberespacio.
Decía esta persona que tras su paraplejía pasaba a ser una ciudadana de
segunda, que ya no tenía los mismos derechos. Decía que ya no podía
entrar en la mayoría de edificios públicos o privados, que no podía coger
el autobús que unía su pueblo con la capital de provincia, que le
quedaban vetados infinidad de cines y teatros y al final llegaba a una
conclusión, que es la que más mueve a la reflexión. Decía esta persona
que los derechos no se escriben en papeles, en constituciones, hay que
escribirlos en las calles, en los edificios, en la cabeza de cada
ciudadano.
¿Por qué hago esta reflexión? Porque, de la misma forma que en el mundo
real existen unas barreras arquitectónicas, una arquitectura que
condiciona el ejercicio de los derechos --el hecho de que exista un muro
muchas veces impide una libertad que está contemplada en las leyes--, de
la misma forma en Internet se están construyendo, al margen del
legislador, barreras arquitectónicas en el ciberespacio que también están
condicionando el ejercicio efectivo de los derechos.
Por eso, quiero reflexionar sobre un fenómeno sobre el que el Senado ya
ha trabajado en profundidad y es por ello que quiero mostrar también un
agradecimiento público al Senado por su actividad en el terreno de las
patentes de software.
¿Por qué digo todo esto? Porque la arquitectura del ciberespacio, el
código informático en el que está construido el ciberespacio es un
condicionante determinante para el ejercicio de los derechos en Internet
y, sin embargo, ese código informático en muchas ocasiones, a pesar de lo
que fue la Internet de los inicios, donde todo se conocía, todos los que
habían diseñado aquella Internet compartían su información, compartían el
código, compartían las características de esos programas, sabían lo que
hacían esos programas, hoy en día nos estamos encontrando con que cada
vez más las empresas que venden software del que son propietarias están
cambiando la estructura de Internet, están cambiando la arquitectura de
Internet, condicionando los derechos de los ciudadanos.
Y el gran problema es que estas nuevas normas --porque son normas, no lo
olvidemos--, este código del ciberespacio
no es debatido en el Parlamento, no está controlado desde el poder
público, a diferencia de las leyes. En una sociedad libre lo fundamental
es que las leyes puedan ser escudriñadas por los representantes del
pueblo en el Parlamento y que luego estas leyes se sometan a debate
público en la sociedad, pero para eso se tienen que leer. El problema
sobre el código del software propietario es que no sabemos qué hacen esos
programas.
Por ello, el primer paso que entiendo que hay que dar en el terreno del
ciberderecho, en el terreno de los contenidos para este desarrollo de la
sociedad de la información es acabar con estas barreras arquitectónicas,
impedir que se vaya ocultando a los ciudadanos qué es lo que hacen los
programas. Hay que hacer posible que los ciudadanos conozcan cuando están
haciendo uso de una web qué software está controlando esa página, a fin
de que su privacidad, su libertad de expresión, sus derechos
fundamentales no estén condicionados, es decir, para saber que no se les
está espiando indebidamente. Y para eso es necesario que el software sea
de código abierto.
Por ello, entiendo que el primer paso que debe darse es el de no permitir
los códigos secretos en Internet, dando un impulso decisivo al software
libre por parte del poder público. Hay que desechar la neutralidad
tecnológica. Entiendo que no puede haber neutralidad en materia de
derechos de los ciudadanos. El Estado no puede ser neutral en aquello que
afecta a todos nuestros derechos. Y, desde luego, hay que evitar
cualquier tipo de patente de software --insisto en este punto en mis
felicitaciones al Senado-- y, en lo que se refiere al software libre, hay
que seguir en el camino ya iniciado de forma muy fecunda por muchas
administraciones autonómicas --por supuesto, en primer lugar, hay que
citar el ejemplo de Extremadura--, con independencia del partido que las
gobierna. Por tanto, hay que decir que se está dando un impulso decisivo
al software libre en la Administración. Por ejemplo, conozco el caso
catalán y la Secretaría de Telecomunicaciones y la Sociedad de la
Información está implantando en sus máquinas software libre.
Por tanto, creo que desde el poder público se debería estimular este
aspecto. Y quizás habría que pensar que, en vez de tantas distribuciones
autonómicas, habría que hacer una distribución nacional de software
libre, con el concurso de las empresas que participen en el desarrollo de
ese software y la posibilidad de que se traduzca a todos los idiomas del
Estado español. Y ésta puede ser una punta de lanza fundamental en el
desarrollo de la sociedad de la información.
Hay que evitar duplicar esfuerzos. Quizás sería preferible aunarlos en un
proyecto común y no dejar que esté todo en manos de las multinacionales,
de modo que las empresas que quieran colaborar en ese proyecto
participen, teniendo en cuenta además el impulso que en este terreno
están dando las universidades.
Respecto a otros derechos sobre los que se está debatiendo y sobre los
que se produce una fricción diaria en Internet, cabría destacar el
derecho a la cultura, el derecho a la privacidad y el derecho a la
libertad de expresión.
En cuanto al derecho a la cultura, debo insistir --y éste es el leitmotiv
de esta comparecencia-- en que hay que remover barreras innecesarias y
hay que potenciar el derecho a la cultura a través de Internet. Y la
primera forma de potenciar ese derecho no puede ser otra que acabar con
la brecha digital, con los inconvenientes referentes al acceso, y
potenciar la sociedad de la información, sobre todo en el ámbito
educativo.
Hay un eslogan cuyo desarrollo creo que sería fundamental. Es algo que
debe ser sometido a reflexión por parte de sus señorías, se debería
hablar seriamente con el Ministerio de Cultura y con el de Educación
porque hay que llegar a todas las escuelas de España, a todas las
bibliotecas públicas, a todos los institutos. La sociedad de la
información tiene que llegar de una manera efectiva, pero solo veo una
manera. Al margen de la banda ancha, tiene que haber una red inalámbrica
en cada escuela, en cada biblioteca, en cada instituto. Tiene que haber
un PDA, un ordenador personal para cada profesor. No hablo de ordenadores
portátiles porque creo que es fundamental que sea una aparato económico,
un aparato que pueda estar en todas partes, para que quien esté
estudiando pueda ver el ejemplo del profesor, hay que desterrar de una
vez por todas las libretas de anillas de las escuelas y que, en vez de
que nuestros adolescentes lleguen a la sociedad de la información a
través de las consolas y de los teléfonos móviles, lo hagan a través del
PDA de su profesor, insisto, que los jóvenes puedan ver el ejemplo de su
profesor. Creo que este es un aspecto que debe incentivarse.
En segundo lugar, en lo que se refiere al derecho a la cultura, existe en
estos momentos un debate muy profundo en el seno de Internet que está
viviendo una auténtica revolución en cuanto a los derechos de autor en la
medida en que todo ciudadano es ya un editor en potencia; ya la galaxia
Gutenberg está acabando; ya no existe el control absoluto sobre los
contenidos por parte de los editores; cada ciudadano es un editor. Es un
fenómeno que en España se está objetivando en el ámbito de lo que se ha
denominado la blogofera; es un debate permanente de ciudadanos.
Las grandes ideas, las ideologías ya no se cuajan en una biblioteca del
Museo Británico, donde un señor estudia la Historia y analiza todas las
ideologías, sino que es un debate permanente de todos los ciudadanos en
un biblioteca inmensa, universal llamada Internet.
A partir de ahí, de lo que está ocurriendo, debe analizarse cómo están
cambiando los derechos de autor en la realidad porque, de la misma forma
que está cambiando la realidad, debemos llevar a las leyes esas nuevas
relaciones jurídicas.
En lo que se refiere a derechos de autor, seguramente en esta misma
legislatura el Senado tendrá la oportunidad de examinar una nueva ley de
propiedad intelectual; esta ley de propiedad intelectual no se puede
confeccionar pensando en la galaxia McLuhan, ni en la galaxia Gutenberg.
Hay que pensar ya en la galaxia Internet, hay que ver qué está ocurriendo
en Internet y estas relaciones jurídicas que se producen en ese ámbito
deben recogerse también en la ley de propiedad intelectual. Y lo que es
fundamental hoy en día en Internet es el concepto de procomún, el
concepto de «copyleft», el concepto de compartir la autoría, el
conocimiento, licencias libres. El copyright restrictivo se
está quedando obsoleto en Internet, y es precisamente la unión de
diferentes mentes, de diferentes autores lo que está produciendo nuevas
expresiones, y todo ello debe tener un tratamiento en la ley de propiedad
intelectual que respalde a estos autores y no solamente a aquellos que
están hoy en día en manos de multinacionales.
Quiero hablarles hoy de una experiencia que hemos tenido en España, la
traducción de las licencias «Creative Commons», pensadas precisamente
para compartir el conocimiento y que fueron desarrolladas por un grupo de
intelectuales y juristas americanos. El proceso seguido en España ha sido
liderado por la Universidad de Barcelona, y lo que hemos tenido que hacer
es cogerlas y adaptarlas a la legislación española, para que, de esta
forma, los usuarios españoles que quisieran acogerse a licencias libres
tuvieran una herramienta legal para hacerlo.
Ha habido un trabajo fundamental de dos personas, en primer lugar, de
Ignasi Labastida, quien decidió dentro de la Universidad de Barcelona
aquellos contenidos que los profesores quisieran poner a disposición de
los alumnos, de cualquier persona en Internet, pudiesen estar disponibles
en la red y con una licencia que garantizase unos derechos de autor en
condiciones.
En segundo lugar, mi colaborador, Javier Maestre, quien ha tenido un
trabajo fundamental en lo que fue la ponencia para traducir las licencias
y sobre todo para adaptarlas a la legislación española. Después ha habido
un grupo de internautas que han ofrecido también su colaboración
desinteresada y entre todos se han corregido estas licencias y finalmente
las tenemos colgadas en la red.
También hay que destacar un apoyo que se produce a nivel público, la
Secretaría de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información está ya
licenciando contenidos con estas licencias, se están traduciendo libros
al catalán y al castellano bajo estas licencias, y lo que hoy pido es que
,aunque quizás estas licencias «Creative Commons» sean un paso adelante,
tenemos que ir más allá en cuanto, como ya les he comentado, a los
problemas para adaptarlo al Derecho español, tenemos que huir del Derecho
americano, de la «Common Law»; tenemos que adaptarlo al Derecho europeo,
conseguir una plasmación en el Derecho positivo con arreglo a los
criterios de la legislación europea, y todo ello debe incluirse en la ley
de propiedad intelectual.
Con respecto a la ley de propiedad intelectual, debo insistir en que
tiene que haber un apoyo decisivo a los autores; debe erradicarse la
piratería pero, al mismo tiempo, no debe criminalizarse sistemáticamente
al usuario de Internet, todo lo contrario, debe incentivarse el uso
compartido de recursos intelectuales.
Y quiero insistir en un punto que destaca incluso la Constitución
europea, que hemos tenido que votar el pasado domingo, y en cuyo artículo
280 textualmente se dice que se promocionarán los intercambios culturales
no comerciales. Estos intercambios culturales no comerciales se están
produciendo a diario en Internet y hay una ofensiva de la industria
intentando criminalizar este tipo de intercambios. Estos intercambios no
son delictivos en la medida en que no están presididos por el ánimo de
lucro, y, es más, están hasta reconocidos indirectamente por la
Constitución europea. Es un valor de Internet que no se debe perseguir
sino todo lo contrario, hay que potenciarlo. Quizás, sobre esta ley debe
haber una reflexión muy profunda, debe invitarse a todos los actores de
la sociedad de la información, no únicamente a las entidades de gestión
porque, precisamente, debemos avanzar en que éstas sean cada vez más
transparentes, que haya más control público sobre sus fondos y
actividades, y que realmente la ley de propiedad intelectual esté hecha
girando en torno al autor. Lo que tiene que protegerse fundamentalmente
es no tanto las entidades de gestión como los derechos de los autores.
En este diálogo habrá que discutir el canon de copia privada, para lo que
en este momento se ha producido un acuerdo entre las entidades y los
fabricantes, al margen del Parlamento. Esto es algo que debe analizarse
por el Parlamento porque es este en todo caso el que tiene fijar
impuestos y establecer en las leyes cómo se retribuye a los autores. No
pueden ser las empresas privadas las que impongan su ley.
Quiero entrar en otro punto que también fue objeto de debate en su día en
el Senado y animarles a legislar sobre ello. Se trata de la privacidad
del correo electrónico, fundamentalmente de los trabajadores, que
continuamente nos está obligando a ir a los tribunales. Continuamente
están saliendo sentencias en uno y en otro sentido, en algunos casos,
incluso, hay procedimientos penales abiertos contra empresarios por
espiar el correo de sus trabajadores. Quiero recordar aquí una resolución
histórica del Senado del año 2000, en la que se incentivaba al Gobierno a
legislar sobre la materia y garantizar los derechos de todos los usuarios
de Internet, el derecho a la privacidad, el derecho a un buzón
electrónico en el trabajo, el derecho a utilizar herramientas de cifrado.
Hubo un debate muy interesante en el Senado con dos propuestas de los
senadores Laborda y Cámara y, posteriormente, un acuerdo por unanimidad
de todos los grupos parlamentarios incentivando al Gobierno a desarrollar
este asunto.
Insisto en que es necesaria una reforma del Estatuto de los Trabajadores.
Esto ya ha sido reivindicado, incluso por los sindicatos mayoritarios,
Comisiones Obreras y UGT, y tiene que hacerse cuanto antes por la
sencilla razón de que no podemos dejar que cada dos por tres haya pleitos
por este asunto que se resuelvan de formas distintas, y después cada
trabajador tenga que buscar una solución a su problemática particular. Es
necesario definirlo claramente, de la misma forma que no se puede pinchar
un teléfono, no se puede pinchar el correo electrónico. La protección
penal de las comunicaciones es la misma en el artículo 197 del Código
Penal y se tiene que trasladar al Estatuto de los Trabajadores.
Otro aspecto sobre el que reflexionar y que no está previsto en la Ley
General de Telecomunicaciones es el impulso a la exigencia de un mínimo
de calidad a las operadoras de telecomunicaciones en lo que se refiere a
la seguridad. En este momento un ciudadano se conecta a Internet sin
antivirus y sin cortafuegos, tiene que comprárselo por su cuenta. En
cualquier contrato que se firme con una operadora debería exigirse que
esto ya esté garantizado, por lo menos, las herramientas mínimas de
primeros auxilios para evitar que se vulnere la privacidad de los
ciudadanos.
Entre los puntos sobre los que reflexionar, uno podría ser cuál es el
papel de la Agencia de Protección de Datos, que quizá no debe ser tanto
una agencia sancionadora, aunque tenga que continuar, obviamente, en esa
labor de persecución de los que no cumplan con la Ley de Protección de
Datos, como también un vehículo para plantear campañas más activas de
concienciación de los ciudadanos sobre cuáles son sus derechos y cómo
protegerlos. Por ejemplo, cómo proteger a los ciudadanos del uso cruzado
de bases de datos o cómo evitar desajustes en la armonización de leyes.
Tenemos una normativa europea muy seria de protección de datos y, sin
embargo, cuando viajamos a Estados Unidos nos encontramos con que todas
las compañías de vuelo estadounidenses recopilan datos de los ciudadanos
españoles que viajan, y no sabemos qué tratamientos se les da por cuanto
la legislación de esta materia en Estados Unidos es mucho más laxa.
Quiero llegar a la libertad de expresión en Internet, y vuelvo insistir
con el «leitmotiv» de esta intervención: no a barreras artificiales. Las
mismas normas que rigen en el mundo real, deben regir en Internet. Y
quiero insistir en que los medios de comunicación en Internet deben
batirse con los medios tradicionales, televisiones, radios, periódicos,
con igualdad de armas, igualdad de financiación pública, igualdad de
leyes. No a las leyes especiales para Internet. La otra vez que estuve en
el Senado vine a solicitar que no saliese adelante una ley porque había
un grupo de internautas que considerábamos que era restrictiva para los
derechos de los ciudadanos del ciberespacio, pero no sólo del
ciberespacio, sino para los derechos de todos los ciudadanos porque
estamos hablando de un mismo mundo. Muchas veces hablamos de la sociedad
de la información como si fuese algo alejado de nuestra realidad
cotidiana, y es algo que está cada día en todo lo que hacemos. Todas las
leyes deben regir en todos los mundos, en el de Internet y en el real y
de la misma forma. Por ello, entendía entonces y entiendo ahora que la
LSSI era un error de concepto, no tanto por sus contenidos puesto que
algunos deben mantenerse y, en todo caso, traspasarse a otras leyes,
salvando lo que se pueda aprovechar de esta ley en materia de defensa de
consumidores, pero en otros aspectos, por ejemplo, en la responsabilidad,
sería preferible llevarlo a las leyes que regulan la responsabilidad, sea
Código Civil o sea Código Penal. Es absurdo que exista una situación
distinta para el editor digital y para el editor en el mundo real porque,
como decía el otro día una senadora, pueden darse situaciones en las que
no sepamos realmente si tenemos o no seguridad jurídica. Esto solamente
se puede conseguir equiparando el mundo físico y el mundo digital. Desde
luego, el camino a seguir es ya no tanto la modificación de la LSSI para
proteger la propiedad intelectual, que es de lo que se ha estado hablando
últimamente, que pienso que es un camino erróneo, sino hacer una
reflexión de conjunto sobre toda la normativa que debe aplicarse a
Internet. Y esta normativa debe hacerse de forma sectorial, por un lado
Código de Comercio, por otro, Código Civil, y respecto a la
responsabilidad lo que ya he indicado.
No debemos olvidar que la libertad de expresión es la esencia de
Internet. Les he dicho antes que en estos momentos se está produciendo un
proceso de ebullición de ideas. Quiero incentivar a los senadores a que
presten atención al fenómeno emergente de la blogosfera, que es un
control permanente del poder económico, del poder político y también del
poder mediático. Desde la globoesfera hoy en día los medios de
comunicación ya no tienen la patente de corso que tenían a la hora de
analizar el poder económico y el poder político. Ahora la blogosfera
Internet, está analizando también al poder mediático que hay detrás, y es
bueno que todo esto esté sometido a control porque siempre el control del
poder se traduce a la larga en más democracia y en más libertad.
Insisto en la idea inicial de acabar con las barreras arquitectónicas en
Internet. Estamos viviendo un cambio de paradigma, cada vez se va más a
una democracia controlada desde abajo. Creo que es algo fundamental que
los representantes populares, el Parlamento, en todo momento sepan y
puedan decidir porque, en definitiva, ustedes son los que tienen siempre
la última palabra porque para eso se la han dado los ciudadanos, porque
es una cuestión de soberanía. Cuando se está legislando desde el
Parlamento, legisla todo el pueblo. Sin embargo, cuando en Internet
alguien desarrolla un programa en el que no sabemos lo que hay dentro, lo
está haciendo una empresa privada. Está poniendo restricciones a los
derechos fundamentales y está cuestionando nuestra soberanía. Insisto, en
que es una cuestión de soberanía, del poder en manos de quien tienen que
tenerlo. El único legitimado para ejercer el poder en última instancia es
el pueblo a través de sus representantes. No al control de Internet por
empresas privadas, sí al control de Internet por parte del Estado en la
medida en que el Estado representa a todos los ciudadanos.
Otro asunto que hemos visto esta semana con las elecciones europeas es el
del voto electrónico, en la medida en que es una nueva forma de ejercer
la democracia. A la vista de la experiencia nos deberíamos plantear no
tanto cómo ejercer el voto electrónico, sino garantizar la participación
y deliberación de los ciudadanos, que las opiniones de los ciudadanos en
ebullición permanente en Internet puedan interactuar. En este sentido,
debo agradecer al Senado su página en Internet porque realmente da lugar
a la participación ciudadana, desde siempre el Senado en este sentido ha
sido pionero. Pienso que debería insistirse más en ese camino, es decir,
en crear el caldo de cultivo necesario para llegar posteriormente a la
implantación de la democracia digital, antes de meternos en experiencias
de voto electrónico, que de no haber una respuesta popular se traducen en
la abstención, lo que siempre es malo para la democracia.
Sólo me queda decirles que quedo a su disposición para que formulen las
preguntas que tengan a bien.
Gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Sánchez Almeida.
Le informo de que esta comisión tiene el compromiso de poner en marcha el
foro electrónico, lo que llevaremos adelante en breve.
Señorías, abrimos el turno de portavoces, rogándole a la vicepresidenta
de la comisión que ocupe la Presidencia, para que yo pueda intervenir.
(Pausa.)
La señora VICEPRESIDENTA (Camacho Vázquez): Como ha dicho el presidente,
iniciamos el turno de portavoces.
En primer lugar, tiene la palabra el senador Guillot.
El señor GUILLOT MIRAVET: Gracias, señora presidenta.
Voy a formularle tres preguntas, señor Sánchez Almeida, para que
profundice en tres aspectos para mí importantes. En primer lugar, ha
dicho usted que está en contra de la neutralidad electrónica, y me
gustaría saber el porqué, es decir, si no la ve posible, cree que es un
eufemismo retórico, o por cualquier otro motivo.
Por otra parte, quisiera conocer su respuesta ante los problemas que se
adjudican al software libre, como la falta de inversión, de continuidad
en su desarrollo, etcétera.
Por último, si usted propone derogar la LSSI, quisiera saber cuál sería
el marco jurídico alternativo ante esa derogación.
Gracias, señora presidenta.
La señora VICEPRESIDENTA (Camacho Vázquez): Gracias, señor Guillot.
Por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió
tiene la palabra la senadora Aleixandre.
La señora ALEIXANDRE I CERAROLS: Gracias, señora presidenta.
Bienvenido a esta comisión, señor Sánchez Almeida. La que le habla es una
simple usuaria y, como he dicho muchas veces, completamente ignorante en
temas informáticos y de Internet. Como casi todos, lo utilizo a la
fuerza. En mi profesión la informática es obligatoria; estoy en el mundo
sanitario, en concreto, en el de los laboratorios clínicos, y todo está
conectado por la vía de la informática. Nuestras conexiones con las casas
comerciales suelen ser informáticas, y lo mismo ocurre con los clínicos y
facultativos. Utilizamos, pues, la informática y las conexiones de
Internet permanentemente, en beneficio propio, a través de los distintos
foros, tanto desde el punto de vista de la investigación como para la
prestación de servicios. A pesar de ello, como digo, me considero una
total ignorante en Internet.
El señor Guillot le ha formulado una serie de preguntas que yo también
podría haberle hecho. Efectivamente, hay detractores del software libre;
es más, yo tengo mis dudas sobre ese tema. De hecho, creo que mis
comentarios, hace poco tiempo, en esta comisión llevó a que muchos de los
usuarios del ciberespacio criticaran mis palabras. Quizá tengan razón. Es
posible que se deba a mi falta de conocimientos en este campo; pero creo
que como yo pueden encontrase la mayoría de los usuarios, en este caso de
los españoles, o incluso peor. Por ello, me gustaría que fueran ustedes
los que nos informaran claramente para evitar que posteriormente la
industria nos informe en sentido contrario y hagamos comentarios o
tomemos decisiones en el sentido opuesto al que deberíamos.
El panorama que usted ha dibujado respecto de la educación verdaderamente
está muy lejos de la realidad. Precisamente anteayer hablábamos del
informe PISA, que demuestra que nuestros escolares están muy lejos de los
puestos en que nos gustaría figurar, es decir, entre los países más
desarrollados, y en concreto entre los de Europa. Nuestros alumnos tienen
dificultades de comprensión, en materia de matemáticas, y en un largo
etcétera. También es cierto que tenemos un problema, tan importante como
éste, o que quizá sea el que lo genere. Me refiero a nuestro profesorado.
Nuestros maestros están cansados, la reforma que se ha hecho ha sido a su
costa, se les ha dado poca formación en muchos casos por lo que ellos
mismos han tenido que formarse, y además no siempre se les ha dado el
suficiente prestigio, que es lo peor. Ciertamente, nuestros maestros
están desprestigiados y tienen grandes problemas para desarrollar su
labor, que es formar a todos sus alumnos.
Por ello, más que ofrecer ordenadores para todos en el sistema educativo,
creo que primero deberíamos intentar que todos entendieran qué es un
ordenador, para qué se utiliza y sus formas de uso; de lo contrario
pasará lo que ya sucede en algunas escuelas. Por ejemplo, durante el mes
de enero estuve dando vueltas por toda mi provincia, Girona, que tampoco
está en el extremo del mundo, y me di cuenta de que todos tenían
ordenadores, hasta los niños de cinco y seis años, pero su utilización
era para llorar. Los niños pequeños sólo los usaban para jugar, pero no
en el buen sentido, ya que sencillamente los aporreaban, mientras que el
maestro se limitaba a decir que eran muy pequeños. Pues bien, si son muy
pequeños, y no pueden hacer nada con los ordenadores, ¿para qué los
necesitan? Con esto quiero decir que el mundo del que usted habla todavía
está muy lejos de la realidad, aunque nos gustaría alcanzarlo, pero para
ello también hace falta dotación económica --que los alumnos dejen de
utilizar la libreta de espiral significa un aporte económico--, y eso es
complicado.
Y voy a poner el énfasis en la última parte de su intervención, en la que
usted ha hablado de la libertad de expresión, con la que estoy plenamente
de acuerdo. Por ella hemos luchado durante muchos años en este país, e
incluso algunos se han dejado la sangre y han entrado en prisión. Pero
también hay que luchar contra otra gran lacra: el libelo, la difamación.
Y es que en estos momentos podríamos decir: Difama, que algo queda. Por
desgracia, en nuestros medios audiovisuales es muy fácil difamar, y
cuando la persona difamada, ejerciendo su derecho de libertad, acude a
los tribunales y éstos le dan la razón, la noticia se publica en la
última parte del periódico, a veces en un lugar incluso difícil de
encontrar. Creo que ése es uno de los grandes problemas que existen en
los medios audiovisuales en la actualidad, y me gustaría que no se
produjese en Internet; le haríamos un flaco favor a la libertad si
cualquiera pudiese difamar a los demás.
Ésa es la responsabilidad que pedimos a los medios, pero también --estoy
de acuerdo con usted-- la que se
debe pedir a los parlamentos, con el fin de que la legislación haga
responsables a todos los usuarios de sus acciones y palabras y respondan
ante las personas que puedan maltratar.
Por otro lado, uno de los aspectos que deberíamos legislar con la ayuda
de ustedes es el control de los programas. No sé si podremos evitar que
haya programas elaborados por casas comerciales y cerrados, pero como
mínimo debería ocurrir lo mismo que en la industria farmacéutica, es
decir, el ministerio debería conocer su contenido y además tendría que
estar registrado. Y creo que todos apoyamos esa idea. No sé si es
conveniente o no que haya programas cerrados pero, repito, alguien
debería saber su contenido y, en su caso, cómo luchar contra él. Al igual
que los medicamentos producen efectos secundarios y adversos, y eso se
especifica y se sabe, en el mundo de la informática los programas
deberían pasar exactamente el mismo control, no por cualquiera, pero sí
por alguien que lo supiera hacer.
Sólo me queda desearle que comparezca más a menudo ante esta comisión
para informarnos sobre todos estos temas. En cualquier caso,
posteriormente le solicitaré más información, con el fin de que cuando
legislemos sobre esta materia lo hagamos con toda la información
necesaria.
Muchas gracias.
La señora VICEPRESIDENTA (Camacho Vázquez): Gracias, señor Aleixandre.):
Por el Grupo Parlamentario Socialista tiene la palabra el senador
Salvador García.
El señor SALVADOR GARCÍA: Muchas gracias, señora presidenta.
En primer lugar, también nosotros le damos la bienvenida a esta comisión,
agradeciéndole su comparecencia, que en mi opinión es sumamente
importante. He echado un vistazo a los «Diarios de Sesiones» de la pasada
legislatura para conocer las aportaciones que hizo entonces y,
efectivamente, he comprobado que en muchas ocasiones la gente ha aportado
sólo su visión sobre este tema, pero no ha hecho propuestas concretas al
respecto.
Pienso que prácticamente todos nosotros podemos compartir gran parte de
lo que usted ha dicho. Precisamente el sentido de estas comparecencias es
recabar información para la nueva elaboración del plan de la sociedad de
la información, que debe entrar en vigor en 2006. Y en esta ocasión se
debe realizar en colaboración con las personas que día a día trabajan de
lleno en este campo, las cuales antes quizá podían aportar sólo su
opinión como profesionales, mientras que ahora tienen la oportunidad de
que sus aportaciones formen parte de la propuesta final.
Creo que ha puesto el dedo en la llaga en todos los aspectos de
importancia en estos momentos. Ha hablado de la libertad y de la
seguridad y del problema de las muchas barreras que en este momento las
dificultan, precisamente cuando se está empezando a marcar la norma quizá
más definitiva porque hasta ahora no creo que haya existido el consenso
social necesario para mirar este mundo como algo más cercano. Me da la
impresión de que la gente tiene la sensación de estar cohabitando en dos
mundos distintos entre los que al final la única diferencia que existe es
la virtual, pero solamente en la mente de la gente. Y es que una de las
cosas que no comprendemos los que estamos en este terreno es que la gente
habla de sanidad, de educación, de cualquier política, pero en el momento
en que habla de sociedad del conocimiento sólo habla de Internet y de
accesibilidad; pero la sociedad del conocimiento tiene que ver con la
incorporación de las nuevas tecnologías a cada una de las políticas
tradicionales y es ese valor añadido el que da a la sociedad del
conocimiento la capacidad para trabajar en conceptos de nueva economía y,
por lo tanto, de riqueza. Ese concepto todavía no está incorporado en
nuestra mente de políticos colectivamente y hasta que no acabemos con esa
diferencia se producirán errores o disfunciones como los que usted ha
señalado en otras ocasiones en relación con tener legislaciones distintas
dependiendo del ámbito sobre el que se esté trabajando, cuando al final
estamos hablando de cosas que afectan a la vida de los ciudadanos y que,
por tanto, tienen que ser comunes.
Como ejemplo voy a poner sus propuestas sensatas, adecuadas y acertadas
en relación con la cultura y las escuelas: en cuanto a lo que
significaría poner una red inalámbrica en cada escuela, yo no vería
ningún problema ni creo que nadie lo entendiera así, y en cuanto a darle
un PDA a cada profesor, si viene desde la Administración tampoco me
parece problema. Pero al final de lo que estamos hablando es de un
proceso de gestión del cambio que no afecta a una empresa, que afecta a
un país, que afecta a toda una ciudadanía, y todo el mundo que haya
estudiado un poco la gestión del cambio sabe que tiene que existir un
consenso mayoritario sobre si hay que cambiar o no, hacia dónde hay que
ir y es verdad que también tiene que haber un liderazgo que haga que eso
pueda ser posible. En esa medida, tomo nota de sus propuestas pidiéndonos
más liderazgo para intentar que el cambio sea posible, pero debemos ser
conscientes --con todo el respeto a mis compañeros de comisión, muchas
personas cuando se presentan se definen como usuarios incipientes en este
terreno-- de que el problema no está tanto en el alumnado, el problema lo
veo en el reciclaje del profesorado --como ha dicho también la
compareciente de Convergència i Unió-- y ésa es una resistencia que no es
baladí. Hay algunas comunidades que están trabajando en ello, por
ejemplo, yo vengo de la comunidad andaluza y allí sí se ha intentado en
esta última ocasión ligar las políticas con las nuevas tecnologías e
intentar hacer propuestas donde se incorpore como un elemento
determinante no la formación a los usuarios y a los alumnos simplemente,
sino a las personas encargadas de estar en el nivel superior y, por
tanto, de dar el ejemplo que usted estaba pidiendo. Yo creo que éste es
el camino correcto absolutamente.
En relación con la autorregulación de Internet en cierta medida con la
democratización desde abajo, mi experiencia es que solamente se regulan
desde abajo aquellas cosas a las que no se les dan o no se les ponen
medidas desde arriba, con lo que al final la gente sale a la calle, se
autoorganiza, porque no ha habido una respuesta pública. Para que vea el
compromiso de este parlamentario --esto, evidentemente, no es
autopromoción, pero se lo cuento porque
lo presenté en el Senado recientemente--, yo presenté una oficina virtual
de atención al ciudadano que incorporaba la capacidad de que un
parlamentario pueda atender desde un buzón de quejas las propuestas,
sugerencias, etcétera; seis ventanillas de participación con una carta de
compromisos para regular precisamente que un parlamentario pueda ser
completamente accesible y próximo a cualquier ciudadano, de forma que a
través de nosotros pueda canalizar sus propuestas y sus peticiones y que
no vote solamente cada cuatro años, sino que esté participando
activamente en el control de la democracia y en los propios
planteamientos que nosotros podamos trasladar. Con esto le quiero decir
que no solamente estoy convencido, sino que intentamos empujar en ese
camino que yo creo que es el correcto.
He intentado que esta pequeña intervención sea una reflexión colectiva,
pero he de decirle que en este momento en el Senado uno de los grupos de
trabajo que hemos creado tiene que ver con la revisión del marco
legislativo. Por lo tanto, todas las propuestas que usted ha hecho en
relación con la LSSI y con la regulación del marco legislativo las
incorporaremos al debate interno dentro de la comisión para, a partir de
ahí, poder presentar nuestras propuestas.
Simplemente le quiero hacer una pregunta que puede parecer compleja
porque, probablemente, en el enunciado esté la respuesta: ¿qué considera
que se debería hacer para que se rompiera definitivamente no la barrera
interna dentro de la utilización de Internet o las barreras que
imposibilitan los derechos o la libertad de opinión o de expresión, sino
para romper definitivamente la barrera que hay en la ciudadanía para
pasar de moverse en parámetros de la antigua económica a moverse en
parámetros de sociedad del conocimiento? Así no tendríamos que seguir
teniendo debates como éstos, en los que cuando se habla entre
profesionales o personas que están cercanas se está describiendo un mundo
que es el que va a marcar el futuro, pero a la vez se siente la soledad;
efectivamente, se siente la cercanía de millones de internautas y de
personas que están conectadas como la mayor comunidad existente en la
historia de la Humanidad, pero al mismo tiempo ustedes tienen que sentir
la soledad del colectivo al ver que las cosas van por otro lado y que
todo se aparca diciendo que todavía no estamos preparados, cuando lo que
habría que hacer es prepararnos para no volver a hacernos esa pregunta.
Muchas gracias.
La señora VICEPRESIDENTA (Camacho Vázquez): Gracias, señor Salvador.
Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra la señora Coloma
Pesquera.
La señora COLOMA PESQUERA: Muchas gracias, presidenta.
Buenos días, señor Sánchez Almeida. En nombre de mi grupo también le doy
la bienvenida a esta comisión. Como se ha dicho aquí, ya nos conocemos de
otras ocasiones en las que ha venido a comparecer.
A lo largo de su intervención ha habido cosas con las que estoy de
acuerdo, otras con las que estoy más en desacuerdo o en menos acuerdo,
por decirlo de una forma más correcta, y algunas que me han dejado un
poquito preocupada.
Cuando vino usted --si no recuerdo mal-- el 4 de septiembre de 2001 nos
dijo que no entendía por qué el concepto de sociedad de la información,
que desde su punto de vista era ya algo incorrecto. Lo repitió a lo largo
de toda la comparecencia y a mí me gustaría preguntarle si usted sigue
estando en desacuerdo con ese término, que no es que se utilice aquí, en
esta comisión o en España, sino que está acuñado en todo el mundo. Por
eso no entendí el que usted dijera eso en aquel momento y quiero saber si
ahora sigue pensando lo mismo.
Es verda que en aquel momento --y hoy también ha hecho manifestaciones al
respecto-- usted fue muy crítico con la Ley de Servicios de la Sociedad
de la Información, con la LSSI, incluso creo que en algún momento trató
de tacharla de inconstitucional. Usted dijo, y hoy lo ha vuelto a
repetir, que en Internet no habría que regular nada porque se tendría que
regular por la Constitución y por cualquiera de las otras leyes que
regulan la sociedad. No sé si usted sigue compartiendo eso, pero lo que a
mi grupo le preocupa muchísimo es que haya encima de la mesa una reforma
de esta Ley de Servicios de la Sociedad de la Información
--por cierto, no entendemos por qué está en Cultura y no donde
debería estar, que es en el Ministerio de Industria-- y me gustaría saber
si han contado con ustedes, a quiénes han convocado, si usted ha
participado de esos debates y si a usted le parece correcto lo que se
pretende hacer con esta reforma, que no es, ni más ni menos, que
responsabilizar a los prestadores de servicios de intermediación por los
contenidos que fluyen por la red. Desde nuestro punto de vista --pero no
solamente desde el nuestro, sino desde el de muchas asociaciones, muchos
internautas, desde el de muchísima gente-- se cercenan derechos y
libertades fundamentales, algo de lo que precisamente usted ha estado
hablando a lo largo de todo el debate. Me gustaría que nos explicara cuál
es su opinión, porque si esta ley se reforma en este sentido irá en
contra totalmente de la directiva europea que precisamente obligaba a
aprobar esta ley. Según nuestro entender, esto genera una gran
desconfianza precisamente para avanzar en la sociedad de la información.
Sí aquí estamos hablando todo el tiempo de avanzar, de si queremos hacer
un plan de convergencia --que nosotros hemos apoyado--, de si nosotros
queremos que la sociedad se involucre cada vez más, me parece que justo
vamos por el camino contrario.
Aparte de lo que ha dicho hoy, yo he leído muchas cosas suyas y sé que es
un gran defensor del software libre y no de otro tipo de software. En
nuestro grupo creemos en el libre mercado y que cada uno debe defender lo
que crea más interesante para él. Habrá comunidades autónomas, habrá
administraciones y habrá entidades privadas que prefieran el sofware
propietario y otras que prefieran el software libre. Desde luego nosotros
no decimos a nadie lo que tiene que hacer; cada uno debe optar por lo que
crea más oportuno. Pero la verdad es que me ha sorprendido muchísimo, y
por ello me gustaría que lo explicara un poco más detenidamente, lo que
ha dicho usted de que era partidario
de hacer una distribución nacional del software libre. No sé si lo que ha
querido usted decir --quizá yo lo haya entendido mal y precisamente por
eso se lo pregunto-- es que sea a nivel nacional donde se imponga que el
software libre esté en todas las administraciones y que todo el mundo
utilice el software libre por encima de lo que sea. Como digo, eso me ha
dejado muy preocupada y por ello se lo pregunto de nuevo.
Ha hablado usted de derecho a la cultura. Por supuesto que nosotros
estamos de acuerdo con ello. A lo largo de los años en los que hemos
estado gobernando hemos trabajado con proyectos como el de Internet en la
escuela, Internet en las bibliotecas, puntos de acceso públicos a
Internet, etcétera. Ahora nos dice usted que en las escuelas hay que
poner más PDA o más ordenadores, y estamos de acuerdo con ello, pero
también comparto algunos de los comentarios realizados por los portavoces
de otros grupos en el sentido de que no sólo se trata de que las escuelas
estén llenas de ordenadores, de PDA o de cualquier otra herramienta, sino
de que se utilicen. Lo que quisiéramos que nos dijera usted es qué
debemos hacer para que los profesores se involucren, porque habrá que
hacer algo a este respecto. Así pues, les pedimos ayuda para que nos
digan cómo hacerlo, pero en eso también tiene mucho que ver el Gobierno.
Llevamos casi un año de Gobierno y ha habido ya unos Presupuestos
Generales del Estado y no hemos visto absolutamente nada de eso para el
desarrollo de la sociedad de la información, sino lo contrario, han
decrecido o se han ido hacia otras partidas que nada tienen que ver con
esto.
Asimismo, usted ha hablado de redes inalámbricas, y también quisiera
preguntarle si usted es partidario de la banda ancha y de que ésta llegue
a todos los lugares y no sólo a quien lo pida. Una vez que la banda ancha
llega a todos los sitios los ciudadanos tienen la oportunidad de
conectarse o no libremente. Pero, como digo, es importante que les
llegue, porque, de lo contrario, mal empezamos.
Se refería usted al canon por copia privada. Yo estoy totalmente de
acuerdo con lo que se ha dicho en cuanto a los CD y los DVD. Pienso que
porque alguien presente aquí un trabajo o una propuesta y lo meta en un
CD no se tiene por qué cobrar ningún canon. También hablaba usted de la
privacidad del correo electrónico, y creo que eso se debería aplicar no
sólo al correo electrónico, sino a todo, porque si no existe esa
privacidad y no hay seguridad, poca confianza podrá haber en esto. Pero
relaciono este tema con algo que usted decía, y que yo traía apuntado
para preguntarle por ello, y es la experiencia del voto electrónico, algo
que sinceramente considero que ha sido un fracaso.
Pero de ese fracaso no tiene la culpa ni más ni menos que el Gobierno,
que habla mucho de su apuesta por el desarrollo de la sociedad de la
información, pero cuando ha tenido oportunidad de hacerlo y de poner en
marcha una prueba de voto electrónico, donde es él el que debería
conseguir que los ciudadanos se involucren, es el que debería conseguir
que los ciudadanos lo utilicen y el que debería trabajar por ello, no lo
ha hecho. Pero todavía es más preocupante --supongo que usted tendrá
estos datos-- comprobar que sólo lo han utilizado 10.543 de los dos
millones de votantes seleccionados para utilizar este tipo de servicio,
es decir, un 0,54 por ciento de la población seleccionada para utilizar
el voto electrónico. E incluso es más preocupante aún que el Observatorio
del Voto Electrónico --y tuvimos la oportunidad de escucharle en una
ponencia que sobre voto electrónico estaba realizando sus trabajos en el
Senado en la pasada legislatura--, es más preocupante que haya
cuestionado la seguridad de este tipo de prueba. La verdad es que si eso
se transmite a los ciudadanos, éstos no van a creer en nada, pues van a
pensar que simplemente al entrar en el ordenador cualquiera le puede
estar espiando porque nada es seguro.
Esto denota la precipitación por parte de este Gobierno al poner en
marcha esta prueba, denota que no se ha trabajado para que se
desarrollara en las condiciones debidas y, además, que no se ha trabajado
para que fuera una prueba muy útil como primera experiencia a nivel
nacional, pues ya ha habido otras. Así, en esta comisión tuvimos la
oportunidad de ir a las elecciones autonómicas de Cataluña, donde creo
que la participación fue mayor y las pruebas de seguridad estuvieron
bastante garantizadas. Por eso, como digo, a nosotros nos ha dejado muy
preocupados esta cuestión.
Habla usted también de la libertad de expresión en Internet. Considero
que precisamente la reforma que se pretende llevar a cabo de la LSSI es
justo lo contrario de lo que hemos venido manteniendo siempre y de lo que
creo que usted ha mantenido a lo largo de toda la comparecencia. Por otra
parte, la sociedad de la información, Internet, no está sólo en las
escuelas --creo que esto es algo que también decía alguno de los
portavoces que han intervenido--; hay otros ámbitos de la vida donde se
tendrá que trabajar si queremos que se desarrolle, como es, por ejemplo,
en las pequeñas y medianas empresas. Me gustaría que hiciera usted un
poco más de hincapié en cómo trabajar en ello y en cómo trabajar para que
los ciudadanos y la sociedad en general vea que esto es algo bueno, algo
útil y con lo que se avanza en el camino por el que transitan todos los
países desarrollados.
Nada más y muchas gracias.
La señora VICEPRESIDENTA (Camacho Vázquez): Gracias, señoría.
Tiene la palabra el señor Sánchez Almeida.
El señor SÁNCHEZ ALMEIDA (Asesor jurídico de entidades aseguradoras y
empresas de seguridad informática): Muchas gracias a todos.
Se han tratado muchos temas e intentaré responder a todos los senadores
que han intervenido, pero en lugar de hacerlo portavoz por portavoz, creo
que será preferible ir abordando cada uno de los temas que todos ellos
han ido analizando y que se centran fundamentalmente en la legislación
sobre Internet, en el concepto de sociedad de la información, en el
sofware libre y en la implantación de la sociedad de la información en la
educación, algo a lo que creo que prácticamente todos se han referido.
En primer lugar, y en cuanto al comentario de la senadora Coloma sobre si
mantengo lo que decía en mi anterior comparecencia del año 2001 respecto
del concepto de sociedad
de la información, y concretamente que se trataba de un concepto erróneo,
debo insistir en lo mismo que dije entonces. El problema radica en
considerar que la sociedad de la información es una sociedad ajena a la
nuestra. La sociedad de la información es la sociedad en la que vivimos,
sólo hay una sociedad. Y el concepto erróneo es, para mí, el pensar que
se trata de algo ajeno, como si Internet fuese otra cosa distinta a la
realidad, como si las nuevas tecnologías fuesen algo que está llegando
pero que no es de nuestra sociedad. Todo lo contrario, señorías. Ya
vivimos en la sociedad de la información. Antes hablaba de la galaxia
Gutenberg, la galaxia McLuhan, algo que está siendo superado por la
galaxia Internet, la galaxia de las nuevas tecnologías, que es nuestra
sociedad. Está cambiando todo. Así pues, y precisamente por ello, el
error consiste en ver Internet y las nuevas tecnologías como algo ajeno a
nosotros, y no el concepto mismo de sociedad de la información, que por
supuesto es un concepto plenamente válido y en el que debemos avanzar y
trabajar.
El senador Guillot ha sido el primero en hablar de la neutralidad
tecnológica. Se han expuesto diferentes posiciones sobre este tema. Así,
concretamente la senadora Coloma hablaba de cómo se conjuga el principio
de defensa del software libre con el libre mercado. En este sentido
quiero insistir en un punto. La defensa del software libre no viene dada
tanto por cuestiones económicas o de seguridad, pues aquí no hay color.
Las nuevas tecnologías se impulsan mejor desde el software libre porque
su acceso resulta más económico, más seguro y estable, pero la razón
fundamental es que no se ha tratado suficientemente, y hoy, que estoy
aquí, quiero aprovechar para insistir en ello. La razón fundamental por
la que desde la Administración se debe apostar por el software libre es
jurídica, es precisamente para garantizar los derechos ciudadanos.
El libre mercado es bueno y se debe impulsar el software libre desde él.
Cuando digo que las empresas deben competir, éstas pueden hacerlo con
software libre o con software propietario. El problema es, como bien ha
dicho la senadora Aleixandre, que el ciudadano y su representante
político, el parlamentario, tienen derecho a saber qué hay dentro de los
programas. Después de eso, que las empresas compitan como quieran, pero
enseñándonos qué hay dentro del programa, porque si lo que hay dentro de
él puede afectar a mi privacidad, yo tengo derecho a protegerme, de la
misma forma que cuando yo examino una ley aprobada por este Parlamento sé
perfectamente lo que dice. Y a partir de ahí puedo tomar mis medidas de
defensa, mi conducta va a estar condicionada por esa ley y tengo una
seguridad jurídica.
Quiero recordar lo que dice el artículo 9 de la Constitución donde se
garantiza el principio de legalidad, la publicidad de las normas y la
seguridad jurídica. Pues bien, cuando se establecen programas que
condicionan nuestra actuación dentro del mundo del ciberespacio en
Interntet, esos programas representan barreras arquitectónicas que no
permiten que conozcamos lo que hay dentro. Pues eso es lo que tiene que
cambiar. Se debe exigir, sobre todo en el software que utiliza la
Administración, que éste sea libre, pero no en el concepto de que no se
cobre por él ni en el de que no haya una empresa detrás, no. Yo hablo
fundamentalmente de software de código abierto, es decir, que
posteriormente se pueda manipular y adaptar a las necesidades de cada
Administración. Esto es fundamental. Creo que el ejemplo que ha puesto la
senadora Aleixandre con lo de los medicamentos es perfecto, no hay nada
más parecido. Tenemos que conocer la composición química de cada
medicamento que nos metemos en el cuerpo, y de la misma forma tenemos
derecho a exigirles a los fabricantes de software que nos digan lo que
están poniendo en sus programas simplemente por una cuestión de
transparencia, de publicidad de las normas, de seguridad jurídica y de
garantías.
En cuanto a si soy partidario de una distribución nacional de software
libre, no voy a decirles a sus señorías lo que tienen que hacer, pero sí
les puedo indicar que yo soy partidario de no dispersar esfuerzos.
Extremadura ya ha hecho una distribución en condiciones, y hay que ver el
ejemplo de Andalucía, donde se partió de Linex para desarrollar
Guadalinex. Y ahora ha venido una empresa sudafricana que está
desarrollando software libre, que se llama Ubuntu, que está aunando el
esfuerzo de ese Guadalinex para ver cómo lo puede integrar con Ubuntu,
que es una distribución multilenguaje para todo el mundo, impulsada desde
una empresa sudafricana, como digo, y desde la Junta de Andalucía. Pero
yo quiero ir aún más allá. Yo pienso que dados todos esos esfuerzos
diseminados por todo el territorio nacional, las distintas
administraciones autonómicas y los distintos ayuntamientos deben confluir
de alguna manera para que todo ese esfuerzo se aúne. Quizá deberíamos
pensar en un instituto del software libre --en todo caso tendrán la
palabra al respecto los asesores y sobre todo la universidad-- y ver cómo
se desarrolla todo eso. Y también hay que atender a las inversiones de
empresas de capital privado que están apostando por el software libre.
Hay que unir todos esos esfuerzos. Yo pienso que si en algo puede liderar
España la sociedad de la información en Europa es en el terreno del
software libre. Se están dando ejemplos a diario en este tema y esto
puede abrir muchas puertas. Lo que más podría gustarme es que en todo
Latinoamérica se empezase a hacer uso de esa distribución del software
libre que se haya desarrollado en España. No soy capaz de imaginar un
impulso mejor que ése para Latinoamérica.
Los senadores Guillot y Coloma se han referido a la LSSI. En su momento
dije aquí, concretamente el día 4 de septiembre de 2001, que la norma,
que el anteproyecto diseñado por el entonces Ministerio de Ciencia y
Tecnología era inconstitucional, y fue precisamente el Grupo
Parlamentario Popular en el Congreso el que me dio la razón, ya que dicho
grupo fue el que modificó ese anteproyecto e introdujo la necesidad de
que fuese la autoridad judicial la que interviniese sobre contenidos de
Internet. Evidentemente, a partir de ahí la LSSI mejoró un poco aunque no
del todo. Yo sigo siendo partidario de que todo el tema de contenidos de
Internet esté regulado por las mismas normas que los contenidos de los
medios de comunicación en el mundo real, que son el Código Penal y las
leyes que regulan el derecho a la imagen y el derecho al honor.
Ha hablado la senadora Aleixandre del problema del libelo y del de la
difamación. Pues bien, de la misma forma que en nuestros tribunales de
Justicia se persiguen el libelo y la difamación a través de medios
tradicionales, se deben perseguir en Internet, pero también hay que
referirse al viejo dicho de no ofende quien quiere sino quien puede. Por
ejemplo, si en un periódico se habla mal de mí y eso está firmado por un
periodista detrás del cual hay una empresa, yo puedo demandarla y exigir
que se me restablezca mi honor. Pero cuando hace esto mismo un ciudadano
anónimo a través de Internet, en realidad su opinión me importa bastante
poco en la medida en que se trata de un ciudadano anónimo. Es decir, en
el primer caso, cuando hay una empresas detrás como acabo de decir, se
van a dar las mismas circunstancias que en el mundo real.
Lo del anonimato en Internet es lo mismo que pasa en el mundo real con
los «graffiti». Si en la puerta del Senado alguien se pone a insultar a
los senadores escribiendo algo en su contra con una tiza, la efectividad
de ese insulto es la que es, es decir, tiene la importancia de cualquier
pintada en cualquier calle. Pues lo mismo pasa en Internet. A veces
sobrevaloramos determinadas afirmaciones que aparecen en la red sin que
tengamos en cuenta que son afirmaciones anónimas que por mucho que corran
no tienen mayor trascendencia. Incluso a veces se da un fenómeno curioso:
criticar una determinada afirmación hace que ésta crezca más. Es decir,
pretender censurar un contenido que no está firmado por nadie va a ser
que se difunda más que si se pasara olímpicamente de ello. En este
sentido creo que es mejor una labor de pedagogía para que se vea que
cuando la opinión en Internet está fundamentada y firmada por alguien es
cuando sí que tiene trascendencia. Repito que es ahí donde las leyes
deben jugar igual que en el mundo real.
Hay otro punto fundamental, el referido a la educación, a lo que tenemos
que hacer para que nuestro profesorado se imbrique en la sociedad de la
información para transmitir una serie de cosas a su alumnado. Pues bien,
creo que no existe otro camino que no sea el de la práctica. El proyecto
del que les he hablado se tiene que desarrollar por técnicos que tengan
los suficientes conocimientos, pero el nexo de unión está en que se tiene
que llegar con banda ancha a todos los pueblos para que a partir de ahí
haya una buena conexión inalámbrica centrada en la biblioteca pública, en
el instituto o en la escuela. Los profesores tienen que ver las ventajas
del sistema, entre las que están, por ejemplo, que todo el calendario
escolar, toda la información del centro, absolutamente todos los
teléfonos, todos los datos que necesitan en el desempeño diario de su
actividad estén accesibles en todo momento y en tiempo real a través de
sus agendas electrónicas.
Eso es fundamental porque a partir de ahí es cuando el profesor verá que
tiene que prescindir de su libreta de anillas porque ya no le resulta
práctica. Va a preferir tener delante de él todos los datos del centro,
todas las notas de un determinado alumno, que todos esos datos estén,
además, comunicados a su vez con la base de datos del colegio
--evidentemente protegidos con sistemas de firma electrónica para que no
haya vulneración de la privacidad--. Y esto no es un proyecto difícil de
hacer, lo que es fundamental es que se centre en cada una de las
escuelas, en cada uno de los institutos. A partir de ahí sólo se
necesitan cuatro o cinco aparatos en cada escuela. Es algo a desarrollar
y en lo que hay que pensar. Yo sólo he apuntado esta idea. Lo que sí es
fundamental es la idea de pedagogía, de ejemplo. Si el profesor es el que
hace ver al alumno y a sus padres que la sociedad de la información es
buena y que le agiliza su trabajo diario, eso irá calando poco a poco en
la sociedad en su parte más importante, que es el futuro, que son
nuestros estudiantes. Poco a poco se irá produciendo ese cambio, aunque,
obviamente, si a un profesor cercano a su jubilación le hacemos cambiar
sus esquemas de trabajo de toda la vida eso va a resultar más difícil. La
pedagogía tiene que empezar por los profesores más jóvenes; hay que
empezar a formarles desde el mismo momento en que llegan a su lugar de
trabajo. Todo eso deberá estar debidamente centralizado y controlado.
En cuanto a las redes inalámbricas en contraposición a la banda ancha
creo que deben aunarse los esfuerzos. Tiene que poderse llegar a todas
partes, pero quiero llamar su atención sobre que quizá hemos dejado en
manos de las operadoras algo que no sólo tienen que impulsar ellas. Las
administraciones públicas tienen que comprometerse seriamente para que
llegue a todas partes la sociedad de la información. Y debo criticar
desde aquí lo que ha ocurrido en Barcelona o con ayuntamientos como, por
ejemplo, el de Atarfe. Lo que ha pasado es que se ha intentado
desarrollar una red inalámbrica pública del ayuntamiento y la Comisión
del Mercado de las Telecomunicaciones lo ha perseguido. ¡Por favor! Si lo
que se pretende es liberalizar las telecomunicaciones, no se pueden
perseguir ese tipo de actuaciones sino que se tienen que incentivar; allí
donde no llega la iniciativa privada ha de existir una iniciativa pública
que lo impulse y lo facilite.
Así, por ejemplo, en el caso del proyecto del que les hablaba, el de los
profesores, una de las ventajas que tiene es que el profesor no va a
necesitar teléfono móvil; si tiene una Wi Fi, una red inalámbrica que le
conecta a la escuela, la podrá utilizar hasta para hablar por teléfono,
gracias a los nuevos sistemas de telefonía existentes en Internet, que
además son gratuitos. En este sentido, se va mucho más allá.
Por tanto, creo que deben derribarse las barreras y que, de la misma
forma en que la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones vela por
el mercado y por la competencia, nosotros deberíamos velar para que la
Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones realmente garantizase esa
libre competencia a todos los efectos, de forma que las administraciones
públicas pudieran trabajar.
En relación con el problema del voto electrónico he de insistir en lo que
también ha mencionado el senador Salvador García, que cuando no hay una
regulación pública, cuando no hay una respuesta pública a los problemas
es cuando se hacen las cosas desde abajo y, desde mi punto de vista, se
tiene que hacer una regulación desde abajo. Lo ocurrido con el voto
electrónico nos debe servir como experiencia porque, quizá, antes de
implantar sistemas de voto electrónico debe incentivarse que, cada vez
más, se utilice la firma electrónica, que se constaten las ventajas de
la identificación digital para la práctica diaria y comercial en Internet
y, poco a poco, serán los propios ciudadanos quienes exigirán que de la
misma forma en que pueden comprar o que se pueden identificar ante la
Administración, ante Hacienda o ante otra empresa a través de una firma
electrónica, querrán poder ejercer su derecho al voto utilizando el voto
electrónico. Por tanto, debe ser algo que reclame la propia sociedad, a
medida que ésta vaya creciendo y se vaya rompiendo esa brecha digital,
pero quizá estamos todavía muy verdes para el voto electrónico. Poco a
poco, el camino se hace andando.
Nada más y muchas gracias.
La señora VICEPRESIDENTA (Camacho Vázquez): Gracias, señor Sánchez.
¿Algún senador o senadora desea hacer uso de la palabra? (La señora
Coloma Pesquera pide la palabra.)
Tiene la palabra.
La señora COLOMA PESQUERA: No es que quiera volver a hacer uso de la
palabra, pero es que creo que no me ha contestado a la propuesta de
reforma del Ministerio de Cultura sobre la LSSI, que para mí es un tema
fundamental.
El señor SÁNCHEZ ALMEIDA (Asesor jurídico de entidades aseguradoras y
empresas de seguridad informática): Discúlpeme, senadora. Tiene usted
razón en que es un tema fundamental.
Tal y como dije en su momento, creo que es un error el establecimiento de
una legislación sectorial y, por lo tanto, no es que se deba modificar la
LSSI sino que, desde mi punto de vista, se debe derogar y regular la
responsabilidad en Internet en el Código Penal y el Código Civil. A
partir de ese momento --y comparto su misma opinión--, se debería aplicar
la directiva europea, que no permite de ninguna manera responsabilizar a
los proveedores de los contenidos que fluyen por Internet.
Quiero aprovechar esta ocasión para comentar un bulo que ha corrido por
Internet. Se ha dicho que el Ministerio de Cultura va a reformar la LSSI
para que los proveedores tengan responsabilidades pero, salvo error u
omisión, yo no he oído a ningún responsable del Ministerio de Cultura
decir eso sino a un señor que se llama Pedro Farré, que es portavoz de la
Sociedad General de Autores y Editores.
Que yo sepa, el Ministerio de Cultura no lo gobierna todavía la Sociedad
General de Autores y Editores, afortunadamente. En este momento, hay una
ministra que ha sido elegida por el presidente del Gobierno y que
responde ante el Parlamento. Por tanto, quiero escuchar la opinión del
Ministerio de Cultura ante esta cuestión, quiero ver el texto de la ley
de propiedad intelectual y, desde luego, quiero que se someta al debate
ciudadano. Desde mi punto de vista, los comentarios del representante de
la Sociedad General de Autores y Editores no tienen cabida si tenemos en
cuenta la directiva europea. En este sentido, comparto la opinión de la
senadora Coloma, porque no se debe permitir que exista un régimen de
responsabilidad en contra de las directivas comunitarias. En cualquier
caso, no debemos hacer caso de lo que dicen partes interesadas, como es
el caso de la Sociedad General de Autores y Editores; debemos esperar
para ver qué es lo que dice el Ministerio. Señora senadora, quédese
tranquila porque el primero que analizará la nueva ley de propiedad
intelectual seré yo, porque es un aspecto clave en el desarrollo de la
sociedad de la información, incluso más importante de lo que ha sido la
LSSI, que ha constituido un experimento. Poco a poco se irá estableciendo
más legislación sectorial y como no estamos hablando de dos sociedades
sino que es la misma, cuando se legisle para el Código Penal se hará
también pensando en Internet.
Por tanto, la ley de propiedad intelectual va a ser clave, todos debemos
estar ahí, tendrá que establecerse un debate abierto en el que participen
los autores y sus representantes, pero también los representantes de los
internautas y los consumidores, para que a partir de ese punto avancemos
todos, defendiendo lo que debe ser el centro de la propiedad intelectual
--que es el autor--, pero garantizando asimismo los derechos de todos.
Desde luego, el proveedor de contenidos, el que presta el acceso es
simplemente la carretera y no se puede responsabilizar a la carretera de
los siniestros que ocurran en ella.
Nada más y muchas gracias.
La señora VICEPRESIDENTA (Camacho Vázquez): Gracias, senador Sánchez.
¿Algún senador o senadora desea intervenir? (Denegaciones.) Muchas
gracias por su presencia, señor Sánchez.
Vamos a hacer una pausa de cinco minutos para despedir al compareciente.
(Pausa.)
--COMPARECENCIA A PETICIÓN DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL SENADO,
DEL CONSEJERO DELEGADO DE ANTENA 3 TELEVISION, S. A., DON MAURIZIO
CARLOTTI, PARA INFORMAR EN RELACIÓN CON LOS NUEVOS CAMBIOS EN EL SECTOR
AUDIOVISUAL ESPAÑOL (715/000030).
El señor PRESIDENTE: Señoras y señores senadores, vamos a continuar con
la segunda comparecencia, del consejero delegado de Antena 3 Televisión,
S. A., don Marizio Carlotti, a quien damos la bienvenida y, sin más
preámbulos, invitamos a que realice su exposición para informar en
relación con los nuevos cambios del sector audiovisual español.
Tiene la palabra.
El señor CARLOTTI (Consejero delegado de Antena 3 Televisión, S. A.):
Muchas gracias, señor presidente.
Muchas gracias, a todos los senadores que han tenido la amabilidad de
invitarme, a quienes agradezco sinceramente esta posibilidad de
comparecer, de exponer nuestra opinión y poder ser escuchados, una
sensibilidad que, desafortunadamente, no ha habido en los últimos tiempos
en otras instituciones que han trabajado sobre este tema.
Voy a reconstruir, casi como un diario, lo que nos ocurrió a partir del
día 30 de diciembre, cuando el Gobierno presentó el primer borrador, lo
que llamó anteproyecto de medidas urgentes para la implantación de la
televisión terrestre digital, la liberalización del cable y el
pluralismo.
Lo primero que quiero manifestar es que, con anterioridad a esta fecha,
en relación a la aprobación del reglamento que disciplina la obligación
de inversión del cinco por ciento de la facturación en producción
cinematográfica española, habíamos mantenido muchas reuniones con el
secretario de Estado de Telecomunicaciones y el secretario de Estado de
Comunicación y muchas otras hemos mantenido, como sus señorías pueden
imaginar, para tratar el asunto de la autorregulación, cuestión que
finalmente acabó bien, es decir, con un acuerdo amplio. Entonces
pensábamos sinceramente que el Gobierno estaría dispuesto a compartir sus
ideas y propuestas escuchando a un sector muy delicado pero que tiene la
gran ventaja de ser muy reducido, pues al fin y al cabo somos cuatro o
cinco los que operamos en este sector y, por tanto, no es muy difícil ser
escuchado.
Por tanto, la primera sensación que tuve cuando me llamaron desde Moncloa
para avisarme de que el Consejo de Ministros de 30 de diciembre había
aprobado este anteproyecto --yo estaba de vacaciones, creo que como casi
todos ustedes-- fue de sorpresa, ya que compartíamos totalmente la que en
su momento fue una promesa electoral y después un punto del programa de
este Gobierno, quien sensatamente había dicho que primero harían sus
propuestas para arreglar el sector público, que, como todos ustedes
saben, es el verdadero elemento de desequilibrio del mismo, y después se
aprobaría una ley orgánica general del audiovisual, lo que todo el sector
comparte como una necesidad, pues tenemos una selva de 20 leyes de
distinta naturaleza para regularlo.
Así pues, la primera impresión fue de sorpresa, pero hay que añadir que
positiva, pues el sector --y Antena 3 especialmente-- siempre se había
pronunciado a favor de la implantación rápida de la televisión terrestre
digital, que nosotros no consideramos la televisión del futuro, porque ya
es la televisión del presente. Hoy día no se vende ningún aparato
analógico, aparte de los relojes. Todo lo demás que manejamos son
aparatos digitales. No se dan licencias analógicas en Europa desde hace
muchos años. Todo el mundo mira el digital como un hecho presente. Por
tanto, cuando me llaman para hablarme de las medidas urgentes para la
implantación de la televisión terrestre digital, me alegré con el
secretario de Estado de Comunicación y pedí a mi departamento jurídico
que me enviara por fax el borrador.
Cuando pude leer el anteproyecto vi que no contenía ninguna medida tan
urgente, porque las que se podían aplicar sin esperar el nuevo plan
técnico sobre reparto de frecuencias eran solamente relativas a que los
ayuntamientos pudiesen tener autorización para poder disponer de más de
una televisión local digital --cosa que nos llamó mucho la atención
porque todavía no conocíamos ni indiscreciones de lo que hubiese sido la
opinión de los sabios-- y, sobre todo, la pretensión de eliminar el tope
de tres operadores nacionales que preveía la Ley de Televisión Privada.
Esto nos parecía contradictorio con el titular de la ley y, cuando
finalmente pudimos reunirnos el día 10 de enero con el secretario de
Estado de Telecomunicaciones y el secretario de Estado de Comunicación,
si no recuerdo mal --seguro que estaba el señor Ros pero no recuerdo si
estaba el señor Barroso--, nosotros pudimos explicar que lo que declaró
el ministro de Industria, es decir, que esto se hacía para dar cobertura
jurídica a las licencias de NetTV, no correspondía con la situación
jurídica existente. La ley de acompañamiento 66/1997 había establecido
que todas las concesiones de televisión terrestre digital que cabían en
el espectro eran legítimas.
Por tanto, era evidente que la eliminación de un límite de tres
operadores nacionales solo tenía sentido si se pensaban abrir nuevas
licencias analógicas, lo cual es totalmente contradictorio con el
objetivo de la ley de impulsar, facilitar y acelerar la implantación de
la tecnología digital. Cualquiera puede afirmar con facilidad que no hay
posibilidad alguna de transitar rápida y eficazmente a la tecnología
digital si de antemano no se toma la decisión de parar con el analógico.
Le pedimos al señor Ros, que intentara explicarnos si esto era o no así y
si nuestra preocupación era impropia y, en esta reunión, en la que
también estaban Telecinco y Sogecable. Yo le pregunté si el Gobierno
estaba en disposición --simplemente como afirmación política-- que no iba
a adoptar ninguna decisión que cambiara el panorama audiovisual español
antes de presentar el plan técnico de repartición de las frecuencias y
antes de presentar los principios generales de la nueva ley de reforma
audiovisual, que teníamos entendido que se iban a discutir después de la
reforma de la televisión pública, como figuraba en el programa electoral
y de gobierno del señor Rodríguez Zapatero.
La oportunidad de darnos esta respuesta la tuvimos el día 14, cuando nos
invitaron expresamente --no quiero reabrir una polémica sobre esto,
porque hemos tenido un intercambio epistolar que ha transcendido a la
prensa por voluntad del propio secretario de Estado, no de las empresas--
a la reunión de la Comisión Asesora Permanente, de la que somos miembros
titulares. A ester respecto, debo recordar que este año corresponde a
Antena 3 representar también a Telecinco, porque se da la circunstancia
de que en esta comisión la única televisión estatal tiene dos vocales; la
televisión por satélite podría tener dos vocales, pero como sólo hay una
empresa, sólo tiene uno y toda la televisión en abierto, las dos
nacionales y las decenas locales que existen tiene un representante, uno
solo, y, obviamente, éste es rotativo. Por tanto, este año correspondía
el turno a Antena 3, que consultó con Telecinco, y presentó sus
fundamentadas alegaciones a este anteproyecto, sobre todo respecto al
hecho de que se permitiría a los ayuntamientos poseer más de una licencia
local digital y, sobre todo, respecto a la eliminación del límite de tres
operadores analógicos, lo que nos parece verdaderamente inútil y
contrario al espíritu de la ley. Además, quiero apuntar que la Asociación
Española de la Radio Comercial, intervino en esta reunión solo para
hablar de la implantación de la radio digital, porque entonces en el
anteproyecto no figuraba
la norma que apareció en el último momento que eleva el límite de
concentración de las licencias que cada operador puede tener en el
mercado de la radio local.
El 19 de enero el Presidente de Uteca dirigió una carta al señor
Montilla, Ministro de Industria, de la que me permitiréis leer solamente
un punto solicitando que el Gobierno declare sin ambages que el impulso a
la TDT es incompatible con el otorgamiento de nuevas concesiones en
sistema analógico, cosa que es absolutamente cierta y que en todo caso,
congruentemente con lo declarado en meses precedentes, no tomará ninguna
decisión que modifique el mercado televisivo nacional sin conocer
previamente el dictamen sobre el modelo de televisión pública del llamado
«Comité de sabios» y sin elaborar antes un anteproyecto de ley general
audiovisual. Esa era la petición que, en nombre de todo el sector, el
presidente de Uteca dirigió al ministro de industria.
El 26 de enero finalmente pudo reunirse la Junta Directiva de Uteca,
Unión de las Televisiones Comerciales Asociadas, que reúne a Antena 3,
Telecinco y Sogecable que, unánimemente, emitió un comunicado cuyos
puntos principales eran el total e incondicional apoyo a la implantación
rápida de la televisión digital terrestre.
Se da la circunstancia, que sus señorías habrán contrastado ya, de que
todo el mundo está a favor de la televisión digital terrestre. No existe
una voz discordante ni política ni en el sector. También Uteca se declaró
clarísima y firmemente a favor no solamente de la televisión terrestre
digital que es una infraestructura estratégica para este país y no
solamente un asunto de televisión. Es la puerta de acceso a la sociedad
de la información. Es la posibilidad de que una parte importante de la
sociedad no sea víctima de la brecha digital. Es introducir la tecnología
de la información, de la convergencia digital, a través del
electrodoméstico más utilizado por los españoles. Pero decíamos que no
nos parecía bien el método de tomar estas decisiones sin consultar al
sector.
Manifestamos la inutilidad de un preámbulo manipulatorio que declaraba
que en España había un problema de déficit de competencia y de pluralismo
televisivo, además comparándonos con mercados, por ejemplo, como el
italiano, que conozco bien, donde no hay la posibilidad de comparar el
nivel de competencia, de pluralismo que hay en España, confundiendo
burdamente el concepto de operador y de canal de televisión, porque es
verdad que en Alemania hay más canales, pero hay menos operadores que en
España; y ocultando un hecho absolutamente demostrable: que España es el
mercado europeo donde menos se concentran las cuotas de audiencia, y por
tanto hay mayor pluralismo, y menos se concentran las cuotas de
facturación publicitaria, y por tanto hay más competencia. Este es un
hecho que yo puedo demostrar si el presidente me permite dejar a la
comisión la documentación correspondiente. De esto no cabe la menor duda.
No hay ningún país europeo donde cuatro operadores tengan más o menos la
misma audiencia, alrededor del 20 por ciento, como tiene Radiotelevisión
Española, Antena 3, Telecinco y la FORTA, y se repartan más o menos en la
misma medida la misma facturación.
Los niveles de concentración que hay en el Reino Unido, en Alemania, en
Francia o en Italia son enormemente superiores, en audiencia y en
facturación. El primer operador en facturación en Italia concentra el 65
por ciento de la facturación. Los dos primeros en Alemania --en Alemania
hay dos y en Italia hay uno-- concentran el 85 por ciento del total. En
el Reino Unido el primero concentra el 52 por ciento del total. En
Francia el primero concentra el 50 por ciento del total. Aquí el primero
es público y tiene el 28 por ciento del total del mercado y las dos
únicas dos empresas privadas conjuntamente superan en poco el 50 por
ciento. Por lo tanto, en la posición que expresó Uteca se aclaraba que de
pluralismo nunca hay bastante, pero de competencia en España hay mucho
más que en cualquier otro país de Europa.
Por último, se reafirmaba en la inutilidad, en la peligrosidad de
eliminar el número máximo de tres operadores analógicos porque
--insisto-- la legislación vigente en este país permite a este Gobierno y
a cualquier otro en este momento otorgar cualquier número de licencias de
televisión terrestre digital que considere oportuno y que quepan en el
espectro radioeléctrico, con lo cual la limitación solamente se refiere a
licencias analógicas.
Obviamente, en la misma ocasión Uteca entregó sus alegaciones al
secretario de Estado de Telecomunicaciones, don Francisco Ros, que
recibió la postura no solamente de Antena 3, sino también de la Uteca,
coordinada en este sentido.
El 4 de febrero definitivamente el Gobierno aprueba el anteproyecto
transformándolo en un proyecto, con la novedad absoluta y sorprendente,
sin previa consulta ni comunicación al sector, de la modificación
sustancial de los niveles permitidos de concentración en el sector
radiofónico. Permítanme decirles que Antena 3 también gestiona una
empresa radiofónica.
Yo creo que un proyecto de ley que en su título declara medidas urgentes
para el fomento del pluralismo y presenta después una medida «antitrust»
con un 50 por ciento, constituye una patente contradicción. Para no
parecer inútilmente polémico y poder argumentar de forma razonable mi
posición, en estos días he buscado en cualquier legislación «antitrust»
de cualquier sector económico, de cualquier país de Europa, alguna norma
limitativa de la concentración al 50 por ciento y no la he encontrado,
porque no se puede encontrar, porque una norma al 50 por ciento no es una
norma que limita la concentración, sobre todo, si viene de una norma que
es al 30 por ciento, porque como cualquiera puede entender es una norma
que favorece la concentración.
Y si esto se produce --como dijo el ministro Montilla y como confirmó el
presidente del Gobierno-- para solventar un problema causado nada menos
que con una sentencia definitiva del Tribunal Supremo, esto parece, desde
todo punto de vista, la legalización, la regularización definitiva de un
abuso de posición dominante que se permitió con una fusión ilegítima
--tal la ha declarado el Tribunal Supremo de este país-- que no permite a
los demás operadores recuperar nunca jamás un nivel proporcionado de
competitividad. Si se legitima la posibilidad de que un
operador pueda tener el 50 por ciento y si este operador ya lo tiene, es
evidente que en la mejor de las hipótesis solamente podrá haber otro con
otro 50 por ciento. El presidente del Gobierno, pensando en dar una
explicación, dijo que esto no vale solamente para uno, que vale para uno
u otro. ¡Pero es que el otro somos cuatro! Y no caben otras cuatro cuotas
del 50 por ciento. La suma es 100, pero si uno tiene 50 queda solamente
50 para los demás y si somos tres nos repartiremos el 50 por ciento que
queda.
Esto se introdujo --creo poderlo decir con esta fortaleza, pues está en
total contradicción con el título de la ley-- sin ninguna consulta
previa. Por lo tanto, permítame decir que lo que examinó el Consejo
asesor permanente ni siquiera fue el proyecto que se presentó al Congreso
y al Senado y esto explica por qué Antena 3 tuvo la necesidad de enviar a
los portavoces de esta comisión sus propias explicaciones diciendo que no
tuvo la posibilidad de comentar este punto y que en todo lo demás había
expresado su propia contrariedad. Todo lo demás son polémicas que no
quiero tocar porque --insisto-- las polémicas sirven si ayudan al debate
y no si lo intoxican.
Solamente haré una última anotación de calendario. Anteayer se produjo un
hecho importante en la vida democrática de este país. El Grupo Sogecable
al final pidió, porque estábamos en una situación francamente muy
incómoda para cualquiera, discutiendo lo que el Gobierno quería hacer sin
que el directo interesado lo hubiese pedido. Era una situación
democráticamente muy difícil porque no se podía criticar la situación
porque siempre el Grupo Sogecable decía: Yo no he pedido nada, yo no he
pedido nada, yo no he pedido nada; a pesar de que muchos exponentes
políticos seguían repitiendo en todos los foros públicos y privados: Si
lo pide se lo damos, si lo pide se lo damos, si lo pide se lo damos.
Finalmente, ayer se aclaró la situación. El Grupo Sogecable pide la
transformación de las condiciones básicas de su contrato de concesión
para poder emitir en abierto. Yo creo que el Grupo Sogecable tiene todo
el derecho de pedir lo que le parezca oportuno para sus intereses
--también el Grupo Sogecable tiene intereses y no solamente Antena 3,
evidentemente, y defender los intereses de cientos de miles de
accionistas no es nada ilegítimo, a mí me pagan por eso, por ejemplo--, y
de defenderlos como cualquier otro. Pero la abertura de una concesión
entregada para explotar un negocio distinto de la televisión comercial en
abierto, que es la televisión de pago, y permitir a un operador que tiene
el monopolio de la televisión de pago vía satélite de operar
simultáneamente con una televisión en abierto, hecho que al constituirse
sería un caso único en Europa, pues en ningún país de Europa se ha
permitido que eso se pudiera producir, nos colocaría a los que operamos
solamente en la parte abierta en una situación insostenible.
Yo confío en que las autoridades internas y comunitarias que defienden la
competencia sabrán verlo y permitir al Gobierno tomar una posición
coherente con la defensa de la competencia.
Finalmente, quiero repetirlo en esta comisión, Antena 3 considera que la
televisión terrestre digital no es la televisión del futuro sino la
televisión del presente. Es una infraestructura de estrategia para este
país y la condición previa es que no se abran nuevos canales analógicos.
Conseguir que la tecnología digital se introduzca rápidamente en este
país supone que todas las partes no solamente afirmen sino que además
actúen coherentemente con el enunciado de este principio. Y lo primero
que hay que hacer es no extender una tecnología obsoleta. En ningún país
de Europa en los últimos años se han otorgado licencias analógicas. Habrá
más o menos retraso en la introducción de la tecnología digital, pero,
repito, no se han otorgado licencias analógicas. Abrir nuevos canales
analógicos implica un retraso y, de extenderse, probablemente también
provocaría una dificultad insuperable para la introducción de la
tecnología digital.
Muchas gracias, señor presidente. Estoy a su disposición.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Carlotti, por la claridad de
su intervención.
Si les parece, pasamos al turno de portavoces.
En primer lugar, por el grupo proponente, Grupo Parlamentario Popular,
tiene la palabra la senadora doña Mercedes Coloma.
La señora COLOMA PESQUERA: Muchas gracias, señor presidente.
Buenos días, señor Carlotti. En nombre del Grupo Parlamentario Popular,
bienvenido a esta comisión.
Ha sido usted lo suficientemente explícito, claro y exhaustivo en todas
sus manifestaciones, que, además, son las mismas que venimos escuchando a
lo largo de estos días, después de la presentación de este proyecto de
ley.
Nunca un proyecto de ley ha sufrido tantas críticas y tantas reacciones
contrarias dentro del sector al que afecta. Este proyecto, tal como se ha
presentado, las ha sufrido, y muchas, como vemos y seguiremos viendo a lo
largo del tiempo.
Como muy bien ha dicho usted, este es un proyecto de ley de medidas
urgentes para el impulso de la televisión digital terrestre, de
liberalización de la televisión por cable y de fomento del pluralismo.
Pues bien, nuestro grupo entiende que es todo menos eso. De televisión
digital, de avanzar en tecnología digital, parece que hay muy poco.
Tampoco entendemos esas medidas urgentes y esa precipitación del
proyecto; incluso se presentó en la Mesa del Congreso de los Diputados
para su tramitación por el procedimiento de urgencia y, repito, no
entendemos el porqué.
Este proyecto de ley se viene a resumir en dos aspectos, como usted ha
dicho muy claramente: por un lado, incluir una modificación de la ley que
limitaba a tres los canales en analógico y, por otro , elevar los límites
actuales de concentración, de tal modo que un mismo operador pueda
controlar hasta el 50 por ciento del mercado. Desde luego, para nuestro
grupo no es este el impulso necesario para la televisión digital
terrestre, que es lo que debería plantear en todo caso este proyecto de
ley.
Usted ha dicho también que los ciudadanos tienen que saber que lo digital
ya está aquí, que no es nada que se vaya a aplicar mañana, sino que está
ya, el cambio tecnológico
se está produciendo. Por ello, nosotros no compartimos la filosofía de
este proyecto ni ninguno de los aspectos que pensamos van en contra del
pluralismo, de la libertad y del progreso, como es la tendencia hacia la
digitalización que, además, es por lo que está apostando toda la Unión
Europea y es lo que vendrá de ahora en adelante.
Me gustaría plantearle algunas cuestiones. Usted ha dicho que ha habido
algún tipo de diálogo con el Gobierno y quisiera que nos clarificara si
han hablado de este proyecto de ley que se ha presentado en el Parlamento
y no de otro, porque si el Gobierno se ha referido a otro asunto hablamos
pues de cosas diferentes.
Queremos saber si, como ha dicho el ministro del ramo, señor Montilla,
han incorporado algunas de las sugerencias que ustedes han planteado; si
ha habido un acuerdo con el sector audiovisual para impulsar la
televisión digital terrestre, que es lo que dice el Gobierno . Yo se lo
planteo a usted, que comparece ahora en esta comisión.
¿Creen ustedes que este es el proyecto de ley que esperaba el sector? A
la vista de lo que estamos escuchando no parece que sea el proyecto en el
que ustedes confiaban, porque creo que ustedes esperaban precisamente
despejar inquietudes relacionadas con la transformación tecnológica y la
apertura a nuevos operadores.
El Grupo Parlamentario Popular defiende la máxima competencia porque
consideramos que es bueno para el interés general, para el interés de
todos. No sé si usted piensa que este proyecto es compatible con el
principio de un mercado en competencia.
¿Piensa usted que con este proyecto se toman medidas de impulso claro a
la transición a la televisión digital y al fomento del pluralismo, o
entra en una flagrante contradicción con el avance hacia la
digitalización y a evitar la brecha digital? Esta Comisión de la Sociedad
de la Información y del Conocimiento precisamente trabaja para evitar la
brecha digital y no sé si usted pensará que con este proyecto se puede
evitar o por el contrario cada vez ahondamos más en ella. Nuestro grupo
parlamentario considera que no vamos hacia el futuro sino que
retrocedemos, y mucho, y volvemos al pasado. Todos los países de nuestro
entorno están tomando medidas contrarias a lo que está sucediendo en
España.
El ministro de Industria también ha dicho que los intereses de los
operadores críticos con este proyecto de ley para impulsar la televisión
digital terrestre son legítimos, pero son intereses particulares de unas
empresas que defienden su cuenta de resultados. Por ello, me gustaría que
usted, en sede parlamentaria, tuviera la ocasión de aclararar si es eso
lo que desean: únicamente resolver su cuenta de resultados o si se
pretenden otros aspectos.
Usted ha mencionado el Consejo Asesor de las Telecomunicaciones y de la
Scoiedad de la Información, el CATSI, y me gustaría saber si en él se ha
debatido el proyecto presentado en el Congreso; también quisiera saber
si, como dice el Gobierno, no hubo ningún voto en contra, si a todo el
mundo le pareció bien, o qué es lo que ocurrió precisamente en ese órgano
asesor.
Igualmente quisiera saber si ustedes, tal como ha dicho la Vicepresidenta
del Gobierno, señora Fernández de la Vega, mantienen posiciones
contrarias a la pluralidad y si sólo defienden sus intereses
particulares. Esto lo dice la vicepresidenta del Gobierno y por ello se
lo pregunto a usted.
Creo que lo que el Gobierno pretende es llegar al apagón analógico. Si
vemos el programa electoral del Partido Socialista, comprobaremos que
dice que éste se iba a producir en cuatro años, es decir, en 2008. Me
gustaría saber por qué se cambia la ley para dar más licencias en
analógico. No lo entendemos, no sé si usted lo entenderá y me gustaría
que nos lo explicará.
El Grupo Parlamentario Popular desde luego está a favor de la
competencia, de limitar la intervención del Estado en este tipo de
cuestiones; defendemos la libertad, la competencia, el progreso y el
pluralismo, porque creemos que es precisamente lo que representa lo
digital. Y, para nosotros, conceder más televisiones analógicas no es
apostar por la digitalización. Por ello, no nos gusta cómo se ha
presentado este proyecto de ley. Esta es una ley que debería pactarse con
todo el sector y con todos los partidos políticos; debe tener el mayor
consenso posible.
Para terminar, me gustaría preguntarle cómo ve usted la posibilidad de
abrir más canales en analógico; lo ha solicitado Sogecable y parece que
también otro grupo, NetTV. ¿Considera que eso va a favorecer lo digital,
va hacia el futuro, va en consonancia lo que se está debatiendo en Europa
y va en la dirección contraria?
Nada más y muchas gracias por su comparecencia.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió
tiene la palabra la senadora Aleixandre.
La señora ALEIXANDRE I CERAROLS: Muchas gracias, señora presidenta.
Bienvenido, señor Carlotti. La televisión en estos momentos es, no diría
yo el primer poder, pero casi. El otro día alguien decía que todo lo que
no sale en televisión no existe, y eso precisamente hace que la libertad
esté muchas veces, por suerte o por desgracia, casi en sus manos. (La
señora vicepresidenta, Camacho Vázquez, ocupa la Presidencia.)
Estos días la polémica se ha creado en torno a esta futura ley, y
recuerdo un chiste que circulaba en la última época de la dictadura,
cuando yo estaba en la universidad, que decía: en este país hay libertad
de prensa, porque puedes comprar el periódico que quieras. Evidentemente,
pero todos los periódicos decían lo mismo y estaban controlados por el
Gobierno, por lo que la libertad de prensa consistía en poder comprar el
periódico que quisieras, pero todos decían lo mismo. Yo creo que dar más
canales a un mismo operador, para decir exactamente lo mismo, entra
dentro de la broma de la época, porque tener libertad no es tener más
canales, sino más diversidad de las personas que están en estos canales,
y es que la libertad está en función de que todo el mundo pueda expresar
distintas opiniones, y cuantas más opiniones se expresen, mucho mejor,
para que éstas lleguen a todos.
Otro día me gustaría --porque hoy no es el momento-- que hablásemos de
contenidos con ustedes y con otros operadores, porque en este país la
educación y otros muchos valores se están perdiendo, y quizá ustedes
podrían hacer algo para evitarlo. Pero no creo que éste sea el momento.
Este es el momento de defender --y nosotros somos defensores-- la
libertad, la pluralidad y el libre mercado, evidentemente controlado, por
lo que estamos de acuerdo con las leyes «antitrust», y evidentemente el
50 por ciento es mayoría absoluta. Por tanto, nada que tenga el 50 por
ciento promueve la pluralidad.
Yo, como la senadora Coloma, le pregunto cuáles son las relaciones que
han tenido ustedes o Uteca con el Gobierno, cuáles son sus opiniones, qué
piensan las operadoras, y les rogaría que nos hiciera llegar esa
información porque el proyecto de ley llegará al Senado en un plazo corto
de tiempo, y antes de presentar enmiendas y de votarlo, querríamos saber
exactamente el momento en que está, qué opinan ustedes y qué opina la
competencia.
También le voy a pedir otra cosa. Usted ha dicho que la digitalización no
es el futuro, sino que es el presente; sin embargo, nuestra sociedad lo
siente como el futuro porque tiene pocos conocimientos de qué es
exactamente la digitalización. La televisión digital es algo que nos
anuncian por televisión como algo que cae del cielo, algo que es el
futuro para todo, pero qué pocas personas saben de verdad qué significa,
qué es, y todos ustedes deberían haberlo explicado un poco más, porque la
gente que va a utilizarlo, que somos todos, quizá ya lo tenga en casa sin
saberlo, y debería conocerse mucho más. Por tanto, le pediría que dieran
más información, no limitarse al spot televisivo en el que las
televisiones caen del cielo y dice que el futuro está aquí,que llega la
televisión digital, sino explicarlo a toda la ciudadanía.
Ha quedado muy clara su postura; nos parece muy bien que todas las
empresas defiendan su cuenta de resultados, ¡sólo faltaría! ¿Para qué
están entonces los empresarios? Cuando alguien dice que las empresas
defienden su cuenta de resultados es lo lógico, porque hasta el Estado
debe defender su cuenta de resultados, hasta el Estado debe saber cómo se
gasta el dinero, en qué se gasta y en qué invierte, porque de lo
contrario la eficiencia que no le exigimos al Estado no se la podríamos
exigir a nuestras empresas. ¿Quién va a arriesgar dinero si después no
puede tener contraprestaciones? Yo no creo que ésta sea ninguna
acusación, sino una defensa, y estamos dispuestos a apoyarlo.
Precisamente por eso debemos tener más información sobre sus problemas,
sobre sus conocimientos en el tema, para que las decisiones que tengamos
que tomar se basen en que sus informaciones lleguen hasta nosotros.
Nada más y muchas gracias.
La señora VICEPRESIDENTA (Camacho Vázquez): Gracias, señora Aleixandre.
Tiene la palabra el senador Guillot.
El señor GUILLOT MIRAVET: Muchas gracias, señora presidenta.
Señor Carlotti, yo represento al Grupo de la Entesa Calatana de Progrés,
y no voy a hacer ningún comentario respecto a si un nuevo canal analógico
dificulta o no la puesta en marcha de la televisión digital terrestre,
pero sí voy a hacer un comentario respecto al grave problema político que
usted ha puesto sobre la mesa. En la historia de lo audiovisual en España
las relaciones entre el poder político y las televisiones, especialmente
los medios de comunicación audiovisuales, no han sido las más sanas. Las
relaciones existentes entre el poder político y la radiotelevisión
pública han sido escandalosas; estamos pendientes todos de ver cuál es la
reforma, pero tampoco las relaciones existentes entre el sector privado y
el poder político han sido durante todos estos años las más sanas; creo
que en conjunto se podrían resumir como negativas.
Para mí siempre ha sido un factor muy negativo la injerencia del Gobierno
de turno con tal o cual medio, que se ha traducido en datos positivos o
negativos, dependiendo de la línea editorial al favorecer en cada momento
lo que podía perjudicar o beneficiar y los que hoy son víctimas, ayer no
lo eran tanto. Por tanto, hay una situación negativa.
Nuestro grupo parlamentario, que está formado por los socialistas, de
Cataluña, Esquerra Republicana y la izquierda verde, ha votado la
investidura de José Luis Rodríguez Zapatero, y digo esto porque nosotros
no vamos a tolerar una cierta moviola para volver al pasado. Nosotros
tenemos el compromiso del presidente del Gobierno, y vamos a estar alerta
y vamos a ser exigentes para que en esta legislatura se pueda abrir un
camino en el que las relaciones entre el poder político y los medios de
comunicación --sean en forma de leyes, planes técnicos, etcétera--,
especialmente el sector audiovisual, público y privado, empiecen a
recuperar un tono saludable, sean unas relaciones normales que defiendan
la libre competencia y la pluralidad, que tengan un código de buenas
maneras en el «rapport» entre unos y otros, pero sobre todo para no
volver a reincidir en lo que ha pasado durante todos estos años, tanto en
la etapa socialista como en la etapa popular. Ese es el compromiso de mi
grupo: nosotros vamos a estar muy atentos, no vamos a apoyar bajo ningún
concepto que se sucedan de nuevo las movidas, y, obviamente, esto quiere
decir que muchos aspectos de debate que usted ha introducido en su
intervención --si un nuevo canal analógico podría representar distorsión
o no en la competencia o en la capacidad de hacer sostenible el espacio
privado, o en qué afecta al desarrollo de la televisión digital
terrestre-- podrán ser discutirlos y ponernos de acuerdo o no. Lo que no
vamos a tolerar es que se repita --y termino, señora presidenta-- lo que
en el pasado fue un elemento negativo, que ha empobrecido y viciado las
relaciones entre el poder político y los medios de comunicación.
Nada más y muchas gracias.
La señora VICEPRESIDENTA (Camacho Vázquez): Muchas gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario Socialista tiene la palabra el senador
Lavilla.
El señor LAVILLA MARTÍNEZ: Muchas gracias, señora presidenta.
Gracias, señor Carlotti, por su comparecencia aquí, ya que eso permite
dar también los puntos del vista del Grupo Parlamentario Socialista, en
cuanto a pluralidad y objetividad en la información, que en algunos
informativos se echa de menos. Bienvenido a esta comisión, para aprender
de todo lo que usted nos ha podido decir, desde su punto de vista,
legítimo, en la defensa de unos intereses privados, de su compañía, que
además ha defendido bien, por lo que le felicito. Pero aquí, señor
Carlotti, estamos para defender el interés general y admítame usted que
puede haber diferentes interpretaciones en cuanto a dicha defensa.
También tengo que decirle, señor Carlotti, que me ha sorprendido
personalmente escuchar hablar en esta sala a la portavoz del Grupo
Parlamentario Popular de las bondades de etapas pasadas. Me gustaría
preguntarle, señor Carlotti, qué opinión le merece a usted, por ejemplo,
que un director de informativos haya sido condenado en España por
manipulación. Yo le querría preguntar a usted qué opina de esto.
Yo supongo que Antena 3 se solidarizaría con la defensa de la libertad y
de la verdad frente a una sentencia de manipulación de un directivo,
porque estamos hablando de la libertad de expresión. Entonces, cuando se
está manipulando la información, se está atacando directamente la
libertad de expresión, en un momento, en la etapa de Gobierno de José
María Aznar, en que se controlaba desde el Gobierno La Primera y La 2 y
permítame decirle que también, desde Telefónica, con una operación que
costó un billón de pesetas, según algunos expertos, se controlaba
--parece ser, y hay quienes así lo afirman-- Antena 3. Es más, es
bastante objetivo decirle que se ha publicado en algunos medios que el
señor Buruaga salió de los informativos de Televisión Española y aterrizó
en Antena 3 precisamente para copar y vender un mismo mensaje desde
diferentes perspectivas. Como portavoz del Grupo Parlamentario Socialista
y habiéndolo pasado precisamente muy mal para ver luz de verdad y de
pluralidad en la etapa pasada, evidentemente que somos partidarios de la
pluralidad, señor Carlotti, de la pluralidad, y sólo hay pluralidad si
hay mayor competencia.
Pero vayamos al grano. Usted habla de nuevas concesiones. Es que no es
una nueva concesión, se trata --por el tema que usted está hablando-- de
ampliar el horario de una concesión ya autorizada de seis horas --según
lo que se deduce que publican los medios de comunicación-- a todo el
horario. Yo no sé qué hará el Gobierno, lo que sé es lo que ha dicho el
Gobierno: que va a estudiar la propuesta. Lo que sí le puedo decir, señor
Carlotti, es que cientos de ciudadanos están encantados de que Canal
Satélite Digital pueda emitir en abierto.
Ha habido también alguna referencia al texto del proyecto de ley sobre el
tema de los cambios analógicos y digitales. Todos sabemos que ahora la
sociedad no tiene en sus hogares todos los instrumentos tecnológicos para
empezar con fuerza directamente desde un sistema analógico. Porque si eso
fuera así, si eso fuera posible, la pregunta que este portavoz se hace
es: ¿Y qué se ha hecho hasta ahora, qué ha pasado hasta ahora en el
impulso a la televisión digital? ¿Es que no era posible impulsarla?
¿Hemos tenido algún proyecto de ley vigente los primeros del mundo
mundial para regular este sector? ¿Y cuál ha sido el resultado? Hemos
comprobado, señor Carlotti, que aquí no se ha impulsado nada, no sé si
por incompetencia política o porque no interesaba. ¿Porque no interesaba
al Gobierno? ¿Porque no interesaba a los que dominan el sector? Lo cual,
de alguna manera, es lógico, porque el que tiene un sector mayoritario
para el reparto de la publicidad estará encantado de que no entren más,
pero otra cuestión bien distinta es qué piensa la sociedad sobre esto. Es
decir, ¿más pluralidad, más competencia no beneficia a los espectadores?
Desde nuestro punto de vista sí, veremos cómo se constata. En estos
momentos es muy difícil pensar ese traspaso de lo digital a lo analógico
si no hay una transitoriedad y, por lo que yo he podido leer, hay más
canales que han solicitado precisamente pasar de lo digital a lo
analógico --ahí está la televisión NetTV--, precisamente para aprovechar
esa transitoriedad.
También quiero decirle, señor Carlotti, que --por lo que yo he podido
leer y me he podido informar-- hay una inseguridad actual entre
titularidad y participación mayoritaria, que se sustituye ahora por los
términos de control para reducir precisamente la inseguridad jurídica
actual. Yo conozco casos --que no citaré-- de personas jurídicas que se
hacen con una emisora concedida, por ejemplo, por la Junta de Castilla y
León pero que luego va a parar siempre a las mismas manos (Rumores en los
escaños del Grupo Parlamentario Popular.) Esa es la situación que estamos
viviendo actualmente y, por lo tanto, ahora, en esta situación, hay que
hablar del concepto de control, es decir, ¿quién controla ese medio, a
quien le han adjudicado la licencia o quien está detrás? Tenemos
experiencias muy concretas de que determinados medios están controlando
una emisora que en principio parece ser que no es de su titularidad.
Aquí nos hemos hartado de decir --y eso lo hemos oído todos los
portavoces, supongo que en esto usted estará también de acuerdo-- que hay
que plantear la igualdad entre el mundo real y el mundo virtual, nos
hemos cansado de decirlo, pero, ¡ojo!, cuando se plantea en el proyecto
que la radio digital tiene que tener la misma regulación que la radio
convencional entonces ponemos el grito en el cielo. Por tanto, seamos
coherentes, en los «Diarios de Sesiones» de esta comisión figura que la
mayor parte de los portavoces han dicho que hay que realizar ese concepto
de igualdad entre realidad y virtualidad porque al final todo es parte de
la misma realidad.
Se ha dicho por parte de la portavoz del Grupo Parlamentario Popular que
nunca un proyecto de ley ha tenido tantas críticas. ¡Hombre, me sorprende
escuchar esto, sobre todo en medios de comunicación! En medios de
comunicación , lecciones, ninguna (Rumores en los escaños del Grupo
Parlamentario Popular.
--La señora Coloma Pesquera: Me da la risa.)
Durante el Gobierno de José María Aznar se organizó un ataque desde el
conjunto del Gobierno a una empresa privada de comunicación. Eso es así:
desde el conjunto del Gobierno se ha realizado en el pasado un ataque a
una empresa privada de comunicación --eso está ahí-- e incluso se amenzó
con que se le quería
llevar a la cárcel; es más, el desembarco de Telefónica en Antena 3 se
produce, según el antiguo propietario, por una amenaza que de alguna
forma se traduce en que pierde el control de la cadena. Por tanto,
lecciones en este terreno, ninguna.
Es verdad que la concentración en el mercado a lo mejor no es buena, pero
es que la concentración se está dando ahora en el mercado publicitario.
Como ya he dicho, el impulso a la televisión digital terrestre del
anterior Gobierno ha sido nulo, todo se ha quedado en declaración de
intenciones. Podemos leer, señor Carlotti, las declaraciones de los
diferentes responsables --Birulés, Piqué y hasta Costa en el poquito
tiempo que estuvo--, todos iban a impulsar la televisión digital
terrestre, ponían plazos, anunciaban medidas, pero lo único que hemos
podido constatar es el fracaso de Quiero Televisión porque quizás ese
proyecto estaba pensado más para ir contra un medio privado que para
impulsar realmente la televisión digital terrestre.
Por lo tanto, el Grupo Parlamentario Socialista está de acuerdo en que
haya más operadores, está de acuerdo en que exista más libertad, está de
acuerdo en que haya más pluralismo, está de acuerdo también sobre la
calidad de los contenidos, y sobre este tema sí quiero hablar, porque
cuando hablamos de competencia, si no hay competencia ¿cómo vamos a
estimular esa competencia por la mejora de los contenidos? Evidentemente
que hay que hablar de contenidos. Me gustaría preguntarle en qué fase
está o cómo está el grado de cumplimiento de los acuerdos que se
adoptaron para mejorar la calidad de la programación y qué medidas
concretas se han adoptado por parte del grupo que usted preside en Antena
3 en materia de contenidos.
Los nuevos cambios en el sector audiovisual están en el Parlamento y
serán motivo, lógicamente, del debate parlamentario, donde,
afortunadamente, no hay una mayoría absoluta --como ha ocurrido con
algunos temas en materia de medios de comunicación en la pasada
legislatura-- y eso va a obligar a los grupos a ponerse de acuerdo y a
buscar un consenso. Una prueba de lo que usted dice legítimamente en la
defensa de sus intereses privados como empresa --faltaría más, y yo le
felicito por ello porque lo ha hecho de una forma muy brillante-- es que
el primer hecho parlamentario que tenemos en relación con una propuesta
del Partido Popular --que parece que todo el mundo está con él-- es que
se ha quedado solo en el Parlamento, ha planteado una moción y se ha
quedado solo en el Parlamento en esta cuestión. Por lo tanto, también hay
que dejar claras estas cuestiones.
En cuanto a arreglar el sector público, por supuesto que sí, y coincido
con el senador Guillot en que lo que hay que hacer en muchos temas es
precisamente todo lo contrario de lo que se estaba haciendo hasta ahora.
O sea, la manipulación informativa del director de informativos era
descarada --hay una sentencia, hay una condena--, había una concentración
de poder en la información absoluta que no puede negar nadie y una
simetría de contenidos y de estrategias que muchas veces hacía dudar si
algunos informativos se generaban desde la calle Génova. (Rumores en los
escaños del Grupo Parlamentario Popular.)
Lógicamente, nosotros queremos que la televisión pública supere --y de
esto también hay que hablar, señor Carlotti, me ha sorprendido que no se
refiriera usted a esto-- la deuda abismal que el anterior Gobierno del
Partido Popular ha generado en la televisión pública. Se deben 7.500
millones, más de un billón de pesetas, y es verdad que la cogieron con
1.500, pero es que la cuenta de resultados se ha quedado con una deuda de
7.500 millones. No podemos presumir de una buena gestión en este campo y
en materia de contenidos parece que toda la sociedad coincide en que para
nada, para nada se ha mejorado en esa etapa.
Por lo tanto, estoy de acuerdo con el senador Guillot, hay que fomentar
la pluralidad. La televisión no tiene que ser la televisión del Gobierno,
como ha sido hasta ahora (El señor Bustillo Navia-Osorio: Y como sigue
siendo.) precisamente para que sea una televisión independiente y que los
ciudadanos puedan escuchar la información con un mínimo de pluralidad,
para que los ciudadanos puedan escuchar la información con un mínimo de
objetividad, cosa que hasta ahora, evidentemente, no se ha producido.
En cuanto a elevar el límite de concentración en las radios, ya le he
explicado al señor Carlotti el concepto de titularidad y control.
Dice: todo el mundo está a favor de la televisión digital terrestre. A mí
me gustaría preguntarle, señor Carlotti, ¿Antena 3 qué ha hecho y qué
está haciendo para impulsar esta televisión?
No estoy de acuerdo con usted cuando califica de manipulación el
preámbulo sobre la falta de competenia, porque como político he sufrido
la concentración de mensajes en torno a una misma estrategia. Por tanto,
en la etapa pasada no ha habido pluralidad, y sólo una ligera
competencia.
Sobre los datos, me gustaría, señor Carlotti, que nos dijera, para tener
una visión sobre el estado de salud de las televisiones en España, cuál
ha sido la evolución en Bolsa de Antena 3, por ejemplo, o qué incremento
ha habido en los ingresos de publicidad y qué le parece la liberación de
espacios de publicidad que la televisión pública va a generar
precisamente por esa propuesta del comité de sabios que va a reducir en
materia de contenidos el tiempo destinado a publicidad. Hay algunos
expertos que calculan en 200 millones de euros el conjunto de publicidad
que se va a liberar. La senadora Coloma ha preguntado muy bien si éste es
el proyecto de ley que esperaba el sector. Probablemente no lo sea, pero
lo que evidentemente tiene que ser es el proyecto de ley que esperan los
ciudadanos.
De la brecha digital es mejor no hablar, pues es internacionalmente
reconocido el fracaso de España en esta materia, y preferimos ser parte
de la solución que del fracaso anterior estancándonos en debates absurdos
que con la realidad actual se ha demostrado. En este tema hay muchas
informaciones contrapuestas. Usted se ha referido a una sentencia y ha
dado su interpretación de la misma. Yo no pretendo que comparta lo que
aquí se dice, pero parece que alguna razón tienen o por lo menos a mí me
convence.
Hay un comunicado del Grupo Godó y del Grupo Prisa en relación con esas
declaraciones que usted ha hecho.
Como aquí ellos no están presentes, me erijo en lector del mismo. En este
comunicado se pone de relieve que de ninguna forma esta medida pretende
resolver asuntos pendientes; que la sentencia --dicen ellos-- se ha
cumplido en sus propios términos como exigía el tribunal, y que el 15 de
marzo de 2002 había una demanda unánime del sector para modificar los
asuntos del accionariado sobre los que usted ha hablado y respecto de lo
que yo he intentado explicar que no es lo mismo participación en las
empresas que control de las mismas para liberar a las empresas
radiofónicas de determinadas trabas administrativas que dificultaban su
desarrollo. Algunos grupos parlamentarios, como el Popular, son muy
libres de sumarse a la defensa de los intereses de una compañía privada,
yo no soy quién para decir que no lo hagan, pero nosotros estamos aquí
para defender el interés general. (El señor Bustillo Navia-Osorio: Para
defender a Prisa.)
Al Grupo Parlamentario Socialista le preocupa todo el tema de la
telebasura, nos preocupa todo el tema de la libertad de información que
las televisiones públicas aportan, tanto en la calidad de los programas
que se emiten, como en la pluralidad de los informativos. Creo que nadie
niega que en estos momentos hay más pluralidad, pero me gustaría
preguntarle si ve usted que ha habido una mejoría de los informativos
anteriores, donde un director de informativos fue condenado por
manipulación frente a la situación actual. (El señor Bustillo
Navia-Osorio: Es la cuarta vez que lo dice.)
No vamos a repetir experiencias pasadas, donde un compañero de colegio y
amigo de Aznar compra, a través de una compañía pública, cuyos
accionistas han pagado después las consecuencias, un medio de
comunicación para después arremeter contra otro medio y contra el Partido
Socialista, que muchas veces no se ha sentido muy bien tratado en algunos
temas.
Es cierto que hay que apostar por la televisión digital terrestre (El
señor Bustillo Navia-Osorio: Por la Ser.) como también lo es que hay un
período donde se tiene que compatibilizar. Experiencias anteriores
fracasaron y lo que hay que hacer ahora es aprovechar la tecnología
actual, aprovechar la situación actual y hacer compatible ese período
transitorio. Cuantas más voces, más canales y más televisiones haya, más
pluralismo, más diversidad y más variedad habrá. He podido leer la Ley de
Contratos del Estado, y en su artículo 102 se habla de una modificación,
no de una nueva adjudicación.
En definitiva, y con esto termino, quiero darle la bienvenida a la
comisión, señor Carlotti. El Grupo Parlamentario Socialista está
totalmente de acuerdo con todo lo que sea más competencia, más pluralismo
y más libertad. Aunque es verdad que en la defensa de los intereses
privados legítimos de Antena 3 no coincidamos completamente, como digo,
en lo sustancial, en esos conceptos que hemos planteado, estoy casi
convencido de que sí lo hacemos.
Nada más y muchas gracias.
La señora VICEPRESIDENTA (Camacho Vázquez): Gracias, senador Lavilla.
Tiene la palabra el señor Carlotti.
El señor CARLOTTI (Consejero Delegado de Antena 3 Televisión, S. A.):
Gracias, señora presidenta.
He tomado muchísimas notas, pero probablemente no sea muy ordenado en las
respuestas para no olvidarme de nada y dar así la sensación de que no
quiero responder a las muchísimas cuestiones que se han planteado.
Permítanme un pequeño comentario personal. Soy ciudadano italiano. He
nacido en Venecia y, por tanto, me considero un poco especial.
Políticamente me considero europeo y fiscalmente contribuyo en España
dese hace 11 años a rajatabla. Con estas características se puede suponer
que no sólo vengo a defender intereses de la empresa que me paga la
nómina, cosa que hago porque creo que es mi obligación y es legítimo
hacerlo. Siempre digo que con la trayectoria personal que tengo, que
algunos de ustedes quizá conozcan, ganar dinero es un derecho
constitucional, sobre todo cuando se hace legalmente dentro de una
empresa que, además de observar escrupulosamente todas las reglas y leyes
de este país, está sometida diariamente y minuto a minuto a dos exámenes
de selectividad: las audiencias y la Bolsa.
Tengo dos grandes pasiones en mi vida: la televisión --amo profundamente
mi trabajo--, y la política, que ha sido mi gran infatuación juvenil.
Cada uno dedica la adolescencia y la juventud a lo que le parece, aunque
quizá se equivoque. Pero yo como mucho soy un decepcionado, no un
arrepentido, y quiero dejarlo claro. Así pues, espero que sus señorías
puedan interpretar estas modestísimas contribuciones a su debate, no sólo
como la opinión del hoy consejero delegado de Antena 3, ayer de Media Set
y anteayer de Telecinco --y perdónenme si exhibo mi currículum, que es
casual, porque soy un hombre afortunado, aunque en este sector
normalmente uno sólo lo hace una vez, pues no es nada fácil salir vivo de
estas experiencias--. Pues bien, como decía, además de como consejero
delegado, me gustaría poder contestar permitiéndome, sin caer en la
irreverencia, observaciones de tipo personal, de ciudadano, pues estamos
hablando de algo que va más allá del derecho a ganar dinero, sino también
del derecho de dar y recibir información, contenido y comunicación. En
esto estén ustedes seguros de que quienes operamos en televisión siempre,
permanentemente, vivimos con este sentido de responsabilidad.
Pero yendo al grano, diré que ha habido diálogo con el Gobierno, pero
ninguno antes de la presentación del 30 de diciembre; e insisto, no
faltaron ocasiones u oportunidades de hacerlo. Yo me he reunido no sé si
seis o siete veces con el secretario de Estado de telecomunicación para
discutir de otras cosas, y aparte de comentarios que normalmente se
hacen, nunca nos dio la sensación de que se estaba proponiendo un
anteproyecto con medidas tan importantes, eso sí, según el título del
proyecto, porque después, dentro del proyecto, hay mucho menos y
distinto.
Tengo la sensación de que de esto no se informó ni siquiera a los aliados
políticos de este Gobierno, pues tengo información directa de que aliados
políticos de este Gobierno se quedaron tan sorprendidos como nosotros, y
creo que hubo también unos componentes del ministerio que se enteraron de
ello el mismo día que se aprobó. Es decir, creo que esto se hizo de forma
muy acelerada.
Posteriormente --y la Presidencia me permitirá que deje aquí
documentación sobre lo que voy diciendo-- intentamos entender, explicar y
proponer, y el resultado es el que es. No ha habido ninguna modificación
sustancial. Se dice, y es una mentira, que se han aceptado sugerencias de
Antena 3 y de Telecinco en relación al número máximo de licencias que un
ayuntamiento puede mantener en una demarcación porque, efectivamente, se
pasó de una proposición inicial en que se decía: más de una, a una última
definición en que se dice: máximo dos. Pero la propuesta de las
televisiones comerciales era: solamente una. Y así lo remarcamos en el
documento que les entregaré a sus señorías y que se le entregó dos veces
al secretario de Estado de Comunicación. Nosotros creemos que para
arruinarse un ayuntamiento con una solamente le vale, no hace falta que
tenga dos si es que quiere gastarse el dinero en televisión. Por tanto,
en este punto, en cuanto a acuerdos con el sector audiovisual para
impulsar la TDT, previamente no hubo ninguna discusión ni se ha
incorporado ninguna sugerencia. Es la reforma que el sector esperaba, y
voy a decir algo que podrá gustar más o menos, pero yo me lo había creído
porque el señor Rodríguez Zapatero es el primer presidente de Gobierno
que al mes de haber sido nombrado en su cargo ha cumplido una promesa
electoral instituyendo la comisión de sabios. El dijo: arreglaremos la
televisión pública y después pondremos la mano en un proyecto orgánico
que estamos necesitando. Yo he creído en esto y por eso me ha sorprendido
mucho que esa promesa no se haya respetado, y es que, efectivamente, la
televisión pública es el factor de desequilibrio de este sector. No se
puede plantear ninguna reforma del sector si con anterioridad no se dice
qué tipo de televisión pública se quiere tener en este país. Aquí se
gastan unos 4.000 millones de euros para producir televisión, y estoy
hablando de las cadenas más relevantes; no conozco cifras ni de la
televisión de pago ni de la local. Televisión Española, las autonómicas,
Antena 3 y Telecinco gastamos más o menos 4.000 millones de euros. Tres
mil gastan las televisiones públicas. Este sector tiene en la misma
componente más o menos 23.000 empleados de los cuales 20.000 son
públicos. Yo no estoy hablando de la situación financiera puesto que
ustedes la conocen perfectamente --afortunadamente las empresas privadas
no tenemos deuda--, pero quiero decir que el desequilibrio de este sector
no se resuelve si no se hace una propuesta clara y efectiva --al final me
referiré a esto, a lo que ha hecho alusión el senador Lavilla a quien
contestaré más tarde.
Se me pregunta si nos gustaría tener más operadores y si debería haber la
máxima competencia posible. Seguramente sí puesto que nosotros creemos
que sabemos triunfar en la competencia. Las empresas privadas de este
sector han tenido que sufrir la competencia desleal de las televisiones
públicas durante los primeros 15 años de su existencia. El verdadero
problema de este mercado no está en que falten espacios publicitarios
sino en que lo que hay se vende a unos precios ridículos porque así lo
practica la televisión pública en el mercado de venta de la publicidad;
con lo cual, ha llegado a deprimir tanto el precio de esa publicidad que
en el año 2004 aún se ha pagado menos en términos reales de lo que se
pagaba en el año 2000. En 2001 la televisión pública ha aumentado en un
20 por ciento su capacidad de emitir publicidad cuando antes se respetaba
un límite implícito. Es decir, tiene la misma capacidad de vender
publicidad que las empresas privadas. Hasta el año 2000 las televisiones
públicas no vendían esos 12 minutos por cada hora; a partir del año 2000,
para competir con bajas tarifas, se creó una oferta de más del 20 por
ciento y no pasó nada; se deprimió la tarifa pero no hubo ninguna mejora
para la televisión pública. Nosotros no tememos la competencia.
Y digo una cosa que qujdio de cuatro veces más posibilidades de generar
competencia. En el espectro radioeléctrico un canal digital ocupa una
cuarta parte del espacio que ocupa un canal analógico. Por tanto, si se
dan las mismas condiciones técnicas, como dijo el presidente del
Gobierno, para que haya un canal analógico más, se pueden dar cuatro
licencias digitales. Ahora bien, y conste que yo no quiero jugar con las
palabras: ¿Cuántas televisiones generalistas en abierto --sean digitales
o analógicas, ahora no hago esa diferencia-- se pueden mantener con el
mercado de la publicidad? En el Reino Unido hay dos; en Alemania hay
muchos canales pero dos operadores concentran el 85 por ciento de la
facturación; en Francia hay dos operadores privados; en Italia hay un
operador privado que concentra el 75 por ciento de la facturación y un
enano que tiene dos canales que nadie ve y que es el grupo Telecom
Italia; en España hay dos empresas en este momento más dos digitales que
no pueden funcionar porque nadie las ve; y en Estados Unidos, con 300
millones de habitantes, con un producto interior bruto que vale lo que el
de toda Europa hay cuatro. ¿Y saben sus señorías por qué no hay más? No
es una cuestión de leyes. En Estados Unidos no hay concesiones; en
Alemania tampoco hay concesiones, se distribuye la señal por cable, todo
el que quiere puede distribuir su señal. Esa estructura de oligopolio
--lo que no significa que no haya competencia puesto que, por el
contrario, un oligopolio puede ser la forma más extrema de competencia--,
esta estructura de pocos se debe a que así lo quieren los que ponen el
dinero, las empresas que se anuncian; éstas no quieren que se repartan
las audiencias en seis, siete u ocho canales porque entonces ellas
tendrían que comprar otros tantos canales para tener la misma cobertura
publicitaria que se pretende comprar. La campaña ideal para nuestro
cliente sería una cadena con el cien por cien de audiencia, y es que con
un solo «spot» harían la campaña, es decir, todo el mundo se enteraría.
Un político que tiene esa responsabilidad tan grande si quiere que se
reafirmen sus propuestas, sus ideales, sus objetivos, tendrá que
preocuparse también de que no se venga abajo el sistema de mercado en que
se opera.
Se dice que nosotros ganamos mucho dinero. Ustedes ya sabrán que Antena 3
y Telecinco solamente en dos de sus quince años de historia han ganado en
el mismo ejercicio una buena cantidad de dinero aunque hay que decir que
no mayor de lo que ganan normalmente todas las empresas de televisión
comercial en Europa. No somos nada raro en este sentido. No se ha dado
nunca en esos quince años de existencia de los privados en este sector ni
un solo año en
el que al mismo tiempo los tres operadores privados hayan ganado dinero.
En toda la historia de Antena 3, es decir, en quince años, ha ganado 180
millones de euros, lo que significa 12 millones de euros al año, cantidad
que aplicada a una inversión en capital invertido de 350 millones de
euros, al neto de la inflación supone una rentabilidad obscena. Este
sector no se ha consolidado; por su propia naturaleza es un sector de
oligopolio en el que se ha manifestado un nivel de competencia que no
existe en ningún otro país de Europa, con presencia de una televisión
pública que se ha comportado deslealmente en el mercado de la publicidad
y con un retorno de la inversión por parte de los inversores
absolutamente ridículo hasta ahora. ¿Ahora se quiere más competencia?
Seguramente sí. Y si hay un loco que quiere hacer una televisión
generalista en abierto, que la haga. Pero yo me pregunto: ¿Y por qué
tiene que ser solamente uno? ¿Por qué no pueden ser cuatro, ocho, doce o
veinte más? ¿Cómo sería eso posible con un solo tránsito inmediato al
sistema digital, es decir, sin abrir ninguna licencia analógica más?
En cuanto a qué medidas ha tomado Antena 3, debo decir que a ella no le
toca tomar medidas para impulsar la televisión digital. Antena 3 puede
prestar su colaboración, puede adherirse, puede manifestar su voluntad
como hemos hecho clarísimamente. Nosotros hemos cumplido con todas las
obligaciones que las leyes de este país nos impusieron en un determinado
momento por emitir también en analógico, cosa que cuesta un dinerito
puesto que hay que alquilar una cobertura de transmisión digital en toda
España que se suma a la analógica que, obviamente, seguimos manteniendo,
eso sí, sin que tengamos de momento ninguna posibilidad de recuperar ese
gasto. Hemos declarado reiteradamente que si se nos da un ancho de banda
suficiente estamos dispuestos a hacer inversiones para producir
programación original en sistema digital. Antena 3 y Telecinco hemos
financiado una campaña para explicarles a los ciudadanos lo que es la
televisión digital.
Aprovecho esta ocasión para decir que la televisión digital es más
eficiente tecnológicamente --porque donde cabe una analógica caben cuatro
digitales-- y, por lo tanto, el ciudadano puede recibir muchas más
televisiones gratuitamente, con un sistema de antena convencional, sin
parabólica, sin decodificadores, dependiendo únicamente de un aparatito
que hoy cuesta ochenta euros, pero que mañana estará incorporado en el
chasis del propio televisor.
La televisión digital permite el acceso a lo que hemos llamado sociedad
de la información: se pueden recibir datos, más informaciones, etcétera.
En este sentido, en algunos países se está experimentando la posibilidad
de que la Administración pública se comunique con los ciudadanos a través
de la televisión digital terrestre y, por ejemplo, pueda emitir un
certificado de empadronamiento a través de la misma sin que sea necesario
acudir al ayuntamiento.
Se trata de una revolución, sobre todo para aquellos que tenemos más de
cuarenta años, y creo que se nota que yo los tengo. Soy una persona
medianamente alfabetizada bajo el perfil digital y utilizo Internet, pero
cuando me regalan aparatos como videocámaras o teléfonos sofisticados, a
pesar de leer las instrucciones, confieso que me siento incapacitado ante
ellos y entiendo que hay millones de personas --y no necesariamente
desfavorecidas, pobres o marginadas--, en la misma situación que yo, que
se van a tener que enfrentar a un gran problema porque sus hijos sabrán
de esto más que ellos y, por tanto, perderán su función de educadores.
Este problema sólo se podrá resolver si les introducimos en la sociedad
de la convergencia digital a través de un aparato fácil, como es el caso
de la televisión. Hay personas con cincuenta años que no quieren oír
hablar ni saber nada del ADSL, de GRPS o de UMTS; sin embargo, con una
televisión y un telemando pueden no perder el contacto con la sociedad
que, en diez años --nos guste o no nos guste y pongamos o no en marcha la
televisión digital terrestre--, cambiará espectacularmente.
El Gobierno tiene que saber que ésta es una infraestructura estratégica.
El anterior Gobierno se equivocó porque quiso poner en marcha un proceso
de digitalización --y lo planteó antes que cualquier otro país de
Europa--, pero lo hizo sin consultar al sector. Su objetivo era promover
una tercera plataforma de pago viable y creo que era bastante fácil
adivinar que no iba a ser así porque, de hecho, ya había dos que perdían
mucho dinero, la de Sogecable y Vía Digital. Desde mi punto de vista,
hasta un niño hubiera visto que una tercera plataforma hubiese perdido
aún más dinero y, como dice mi amigo Paolo Basile, esto determinó que
Quiero TV se transformara en quiebro, en tan sólo un año y medio, por
falta de posibilidades económicas.
Cuando se habla de condiciones técnicas, señorías, no sólo hay que
analizar si cabe dentro del espectro radioeléctrico sino que hay que
saber si habrá suficientes recursos económicos, ¿quién pagará la fiesta?
Si se aprueba la puesta en marcha de un programa de más de 1.000
licencias digitales locales, ¿quién pagará el gasto de esas 1.000
televisiones locales? Antena 3 gasta alrededor de 1,5 millones de euros
al día para hacer la televisión; si cada una de estas televisiones se
gastara 1,5 millones de euros al año, serían precisos 1.500 millones de
euros de recursos publicitarios, y no los hay.
Hablamos mucho de pluralismo, de competencia, de democracia y de
información pero no nos preocupamos de si existen o no las condiciones
técnicas necesarias. Si se calibra mal esta transición sólo se provocará
un momento de gran turbulencia, de manera que accederán decenas de
empresas que, en poquísimo tiempo, tendrán que cerrar o irán a la
quiebra, y volveremos a tener dos o tres operadores, tal y como ocurre en
todo el mundo con este tipo de mercado. Por favor, analicen la situación
existente en Europa y en Estados Unidos.
En relación a la cuestión del voto en contra en el CATSI, les diré que yo
descubrí que no teníamos voto cuando lo dijo el señor secretario de
Estado; pero es más, es que no hubo votación. La certificación dice que
se aprobó con el consenso de todos los que tenían derecho de voto, para
no decir que los que no teníamos derecho de voto --y no lo sabíamos--,
habíamos expresado nuestra oposición; en cualquier caso, ni siquiera
aquellos que tenían derecho de voto pudieron ejercerlo, simplemente
porque no se votó, porque si se hubiese votado nuestra representante
hubiera hecho constar en acta que estaba en contra, con o sin derecho de
voto. Por lo tanto, la certificación sólo se expidió para inducir al
error de que el sector estaba de acuerdo, tal y como se preocuparon de
declarar el señor ministro de Industria, la vicepresidenta y el
presidente del Gobierno, ocultando el hecho de que el sector no estaba de
acuerdo. Todo el sector, incluyendo a Sogecable, estaba en desacuerdo.
¿Se van a crear situaciones contrarias al pluralismo? No creo que el
hecho de abrir o no Canal Plus aporte mucho al pluralismo, señores
senadores. De hecho, el informativo de CNN Plus ya se ve en abierto y
ocurre lo mismo con el informativo de Canal Plus. Se podrán ver en
abierto más dibujos animados, más películas, pero nada de lo que se ve
actualmente pagando. Habrá que dar una pequeña desilusión a los
ciudadanos, a aquellos que se preguntan por qué se está en contra de que
se vea Canal Plus sin pagar; yo no sé si se emitirá en abierto Canal Plus
pero, en ese caso, desde luego no será el Canal Plus de ahora: no habrá
nada de fútbol ni de cine. El problema no es solamente que si lo hicieran
se iría a pique su cuenta de resultados sino que, en el caso del cine o
del fútbol, por ejemplo, no tienen los derechos para la emisión en
abierto --los tienen Antena 3, Telecinco, Televisión Española o la FORTA.
La apertura de Canal Plus supondrá el nacimiento de una nueva televisión,
muy diferente de la que hoy conocen aquellos que pagan un abono. Yo no
soy abonado a Canal Plus ni a ninguna televisión de pago, porque creo que
la televisión debe emitir en abierto, y que sólo está justificado el pago
para ver acontecimientos especiales. En cualquier otro caso, existe la
posibilidad de que las empresas privadas --tal y como hemos demostrado--,
puedan ofrecer un servicio de televisión absolutamente digno, tal vez
mejor que el que se paga, sin que el ciudadano tenga que abonar cantidad
alguna.
Señorías, creo que hemos caído en una gran equivocación terminológica al
hablar de apagón analógico porque, desde mi punto de vista, no habrá
ningún apagón si no se soluciona el problema. La puesta en marcha de la
televisión digital no depende del día en que apaguemos sino del día en
que encendamos, porque cuanto antes encendamos, antes estaremos en
condiciones de apagar. Se trata del mismo caso que el de aquel gobernante
que dijo que se aboliría la miseria a partir del año 2010, pero no es así
porque la miseria no se puede abolir por decreto; se puede luchar contra
la miseria, se puede actuar políticamente contra ella, pero solamente en
el caso de que en 2010 no exista más miseria se podrá declarar que se ha
vencido definitivamente.
Con el apagón pasa lo mismo, no se podrá apagar la televisión y decir al
5 o al 10 por ciento de la población --y en este caso sí estamos hablando
de los más pobres, los más desfavorecidos y del entorno rural-- que a
partir de tal fecha no pueden verla porque quizá no habrán tenido la
posibilidad de comprar un aparato digital. En ese caso, señores
políticos, prepárense para una revolución, porque la televisión,
desafortunadamente, en muchos casos es lo más importante que tienen
algunas de estas franjas marginales.
Estas empresas llevamos años regalando 24 horas de información, de
entretenimiento, de compañía y de alegría; es cierto que estamos
ejerciendo un legítimo interés, pero nuestra televisión, la que se ve a
través de un hilo de hierro, sin pagar nada, es un regalo de 24 horas al
día que, en muchos casos, es lo más importante en la vida de una persona
anciana, sola o que no tiene nada que hacer durante el día. ¿Les vamos a
decir a estas personas que les apagamos la televisión? No, lo más sensato
será que ese día les regalemos un aparato para que puedan seguir
viéndola. Y si estamos hablando del último 3 por ciento de la población,
será una solución posible, pero si el 50 por ciento de la población, sea
cual sea la fecha del apagón, no tuviese solucionado el problema digital,
no habrá ningún apagón.
Senadora Aleixandre, dice usted que la libertad está en manos de las
televisiones, pero creo que no es así. La libertad está en manos de los
ciudadanos, que tienen ese aparato que se llama telemando. El consumidor
de televisión es el más libre que existe porque consume en su casa, sin
el agobio de un vendedor que le presione, eligiendo entre toda la oferta
y elige lo que quiere, sin tener siquiera que levantarse para hacerlo
porque tiene el telemando y, además, casi nunca paga; por lo tanto, puede
elegir, cambiar de elección, etcétera. Es absolutamente libre.
Se podrá decir que no recibe todas las propuestas y por eso estoy a favor
del digital, porque el pluralismo es un ideal teórico de imposible
realización. Nunca habrá una televisión plenamente pluralista, porque si
hubiese una sobrarían todas las demás. El pluralismo es un resultado
colectivo y, por tanto, cuantas más voces hay mejor pluralismo.
Pero no se puede decir lo mismo de la competencia. Un exceso de
competencia hunde el mercado. Por tanto, reclamamos que los políticos y
los legisladores de este país tengan el máximo cuidado en establecer cuál
es el nivel correcto de competencia, porque no puede tratarse de una
competencia destructiva. Tiene que ser una competencia que dé márgenes
para que la empresa pueda seguir invirtiendo, abriendo nuevos mercados y
ampliando sus actividades.
El 50 por ciento no es un límite «antitrust», como usted mismo ha dicho.
Yo pregunto si el Gobierno aceptaría que un solo operador tuviese el 50
por ciento de las frecuencias de televisión y, si la respuesta
previsiblemente es que no, entonces, por qué acepta que sea así en la
radio. No puedo explicarme esta cuestión. Ni el señor Berlusconi tiene el
50 por ciento de las frecuencias. Tiene más en cuota de mercado pero no
tiene el 50 por ciento de las frecuencias. Por tanto, no debe ser, es un
procedimiento gravísimo.
Tampoco quiero entrar en polémica respecto a la sentencia, que no
interpreto, porque las sentencias se aplican y nada más. Se dice que se
ha aplicado. Si es así, ni el Grupo Prisa ni el Grupo Godó tendrán el
menor problema en pedir que el Gobierno retire este punto del proyecto.
Además de que no he sido yo quien ha dicho que esto se ha hecho para
solventar un problema sino el ministro de Industria y lo ha confirmado el
presidente del Gobierno, si al final resulta que no es así porque los
afectados directamente, que son el Grupo Prisa y el Grupo Godó, dicen que
no hay ningún problema, que ellos han aplicado la sentencia y que no
sufrirán ninguna consecuencia, entonces que
propongan y acepten que se retire este punto, que es el punto que más ha
hecho saltar las alarmas en el sector, porque introducir en un proyecto
de ley que habla de pluralismo una norma que eleva al 50 por ciento este
límite es absolutamente contradictorio.
Me decía el señor Guillot que no van a permitir lo que se ha hecho en los
últimos años. Creo que cada uno tiene su propia historia. Llegué a España
en el año 1994, momento en que gobernaba el Partido Socialista y el
Partido Popular estaba en la oposición. Entonces el Partido Popular me
pidió --esto lo he manifestado en una entrevista y, por tanto, lo puedo
decir-- que nos comportáramos correctamente. Dos años después, el Partido
Popular pasó a ser el partido de Gobierno y en Telecinco --yo estaba allí
entonces-- no cambiamos un ápice nuestra política informativa.
Las presiones de un gobierno pueden ser tremendas pero no son más que las
que uno decida aceptar. Las que se decida no aceptar no se aceptan. Esto
depende mucho de la disposición de una empresa a mantenerse no voy a
decir independiente, sino a mantenerse sensatamente donde tiene que
estar, ejerciendo su derecho, pero no su derecho a ser objetivo, porque
no existe la objetividad. Si existiera la objetividad, tendríamos un solo
telediario. Afortunadamente, tenemos muchos más y cada ciudadano
finalmente decide de qué telediario se fía más.
¿Quiere usted que yo me comprometa con una declaración? Creo que se han
hecho cosas muy malas, pero no se solucionan con una cura homeopática.
Como ciudadano, diré que me impresionó el rifirrafe entre Luis Herrero y
Manuel Medina, ambos eurodiputados, en Estrasburgo hace pocos días. El
señor Herrero acusaba al Gobierno de España de regalarle la radio al
señor Polanco y el señor Medina contestaba que el Gobierno de Aznar
controlaba todos los medios. Y dijo: y ahora el Gobierno de España lo que
está haciendo es reequilibrar la situación. ¿Esto qué significa, qué se
está haciendo lo mismo al revés? Creo que esto no se puede hacer, estoy
de acuerdo con usted. Hay que exigir que cuando un medio abre una
polémica diga en qué se funda para ello y no difunda noticias falsas,
porque eso no tiene nada que ver con el pluralismo o con la objetividad.
La verdad es la verdad y cuando uno se equivoca, se equivoca.
Senador Lavilla, si el editor del informativo de una empresa en la que
soy consejero delegado recibe una sentencia firme por haber manipulado la
verdad, lo echo. Lo que me ha impresionado es que con el cambio de
responsabilidad en la dirección de la empresa, ésta no haya querido
llegar hasta el final del procedimiento. Creo que incluso el señor Urdaci
tenía derecho de llegar al Supremo si hubiese querido, porque, al fin y
al cabo, haber retirado esta defensa ha dejado al señor Urdaci ante la
posibilidad de decir que no ha podido defenderse. Por tanto, mucho mejor
hubiese sido para este país que el señor Urdaci hubiese podido defenderse
hasta el final y después acatar la sentencia, como hay que hacer siempre,
porque las sentencias ni se interpretan ni se discuten ni se solventan,
se aplican.
Por tanto, si un directivo de una empresa en la que soy consejero
delegado hubiese sufrido una sentencia firme por manipulación, yo lo
hubiese echado, pero al señor Urdaci no se le ha dado la posibilidad de
llegar hasta el final. Y permítame no entrar en la especulación de
imaginar lo que hubiera decidido el tribunal en segunda instancia. Y creo
que una sentencia en primera instancia es un hecho grave y el señor
Urdaci así lo ha admitido. Además, la vanidad de nombrar CCOO a uno de
los principales sindicatos fue una tontería, porque eso es algo poco
digno de un periodista que dirigía el que entonces era el telediario más
visto del país. Por tanto, no tenga la menor duda de que sería como digo
si dependiera de mí y eso sucediera, aunque espero que nunca lleguemos ni
a un sentencia definitiva ni a una primera, porque espero que en las
empresas donde yo sea consejero delegado siempre se pueda defender que se
hace un buen telediario.
Usted me preguntaba sobre mi opinión en relación al cambio de los
informativos, si me gusta o no me gusta. A mí me gustan los de mi
empresa, me pagan por eso y usted comprenderá que no diga una cosa
distinta. Pero, aparte de la broma, creo que lo más relevante es saber si
les gusta o no a los españoles. Y le digo solamente que el que más les
gusta a los españoles en estos momentos es el telediario de las nueve de
Antena 3, de Matías Prat. Y esto no sabe cuánto me alegra, pero no por
una razón política sino por una razón profesional, porque el momento del
telediario es el único del día en el que todas las televisiones hacemos
lo mismo --insisto-- a la misma hora, es decir, es la situación ideal
para ver de quién se fían los españoles, porque pueden elegir entre
telediarios que hablan de las mismas noticias, de los mismos hechos y que
solamente difieren en el tratamiento informativo. Y poder decir que los
telediarios de Antena 3 siguen subiendo y que en estos momentos son los
más vistos de España me da una alegría que no puede imaginar.
Me pregunta su señoría qué pienso acerca de que otros canales quieren
pasar al sistema analógico. Insisto en lo que ya he dicho, creo que el
presente --no ya el futuro-- es digital. Pero, sinceramente, me pongo el
gorrito de los señores de Veo y de Net que ven que se abre un canal
analógico transformando la licencia, porque es verdad que no se da una
licencia nueva. Si a uno le dan una finca rústica para pasear ovejas, no
puede edificar un hotel. El alcalde tendría que recalificar el terreno y
permitir una licencia de edificación. No es lo mismo una televisión de
pago que una televisión en abierto. Operamos en mercados distintos. En mi
opinión, no sería perjudicial para que estando disponible esa licencia
analógica se sometiera a concurso y se concediese a quien mejor proyecto
presentase, para que hiciera la televisión que le pareciera oportuno.
Pero creo que no se puede aceptar que quien ostenta el monopolio de la
televisión de pago vía satélite ejerza también el negocio de la
televisión en abierto. Esto no ocurre en ningún país de Europa, no se lo
permiten a nadie en ningún país de Europa, porque esa situación
permitiría tener una posición de ventaja en el momento de comprar los
derechos absolutamente inalcanzable.
Un productor de una película cobra 50 vendiendo derechos «pay» y 100
vendiendo derechos «free». Pero, si solamente uno puede comprarle la
parte «pay», le resultará
muy fácil comprar también la parte «free», sin que los que tenemos
solamente la parte en abierto podamos hacer algo para competir. Por eso
considero que es inadmisible e insostenible esta situación y confío en
que las autoridades que defienden la competencia en este país y en Europa
lo dirán.
El senador Lavilla decía que por parte de las empresas no se ha hecho
nada para favorecer la introducción de la televisión digital terrestre
quizá porque no nos interesa a los que concentramos la publicidad.
Permítame decirle tres cosas. A nosotros no nos toca fomentarlo.
Nosotros, expresamos, como he dicho, nuestra opinión, y estamos
sinceramente disponibles a invertir millones y millones de euros en
producir nuevos programas que se difundan digitalmente con años de
adelanto respecto a la fecha en que estas inversiones serán rentables.
Porque usted se puede imaginar que una empresa que vive de publicidad, si
emite un programa en digital y no lo ve hoy nadie, no podrá vender la
publicidad hasta que no haya millones de españoles que tienen el aparato,
que ven este programa; hasta que no haya datos para que certifiquen que
este programa lo ven equis miles de personas, no podremos ir a las
empresas y proponerles darnos la publicidad que nos permitiría empatar o
posiblemente ganar dinero. Pero esto es un proceso de años. Nosotros
estamos dispuestos a producir no un programa original, sino dos, tres,
cuatro; el ancho de banda que nos concedan nosotros lo llenaremos con
programas originales, porque nos consideramos suficientemente
cualificados para poder producir programas digitales. En Antena 3
nosotros haremos programas temáticos, no haremos otra Antena 3. Haremos
un programa para los niños, haremos un programa para el ama de casa,
haremos un programa para los que se dedican al deporte, haremos un
programa para los que aman el turismo, haremos un programa para los que
aman los motores, los coches, las motos. Haremos programas temáticos
porque a mí me parece que es la única manera de activar inversiones
publicitarias que en este momento no vienen a la televisión. Pero
estaremos encantados si alguien quiere hacer una televisión generalista,
que se enterará de que no es tan fácil captar la audiencia generalista de
este país. El año 2004, que se considera universalmente un año muy
favorable en Antena 3, ha subido 1,2 décimas. No es tan fácil crear la
audiencia.
Nosotros no tenemos miedo a la publicidad, porque pensamos que cuantos
más canales haya, más fácil será para nosotros vender espacios
publicitarios, porque tenemos ya una cuota de mercado.
En los últimos siete u ocho años en España se han multiplicado las
televisiones; hay más televisiones locales, hay más televisión por cable,
hay más televisión por satélite, es decir, las que en las audiencias de
cada día se indican como otras televisiones. Estas otras televisiones, en
seis o siete años, han pasado de representar el 2 por ciento al 11 por
ciento. ¿Sabe usted qué parte del pastel publicitario se llevan estas
otras televisiones? Cero. ¿Y sabe por qué? Porque es plantonc. Ninguna de
estas televisiones capta una cuota de audiencia suficiente para hacernos
la competencia. Nosotros no tenemos preocupación alguna en ese tema.
Entiendo que me estoy pasando del tiempo disponible. Creo haber dicho las
cosas más importante. Solamente quiero hacer una apreciación.
Respecto a que Telefónica ha hecho un negocio importante con Antena 3 y
que no diría lo mismo con Vía Digital; usted ha dicho que esto le costó a
Telefónica un billón de pesetas. Probablemente se refiere a la televisión
de pago, porque con Antena 3 Telefónica consiguió una plusvalía muy
importante porque el que la compró la pagó --no se la regaló nadie-- a un
precio que se consideró desproporcionado tanto que todo el mercado,
cuando Antena 3 salió a Bolsa, esperaba una caída del valor de salida. Y,
si hemos demostrado que no ha caído, sino que ha subido y mucho es porque
--perdóneme la pequeña vanidad-- hemos trabajado mucho y bien. Pero a
nosotros no nos ha regalado nada nadie, como ha demostrado el cambio de
gestión de Televisión Española. Cuando cambia la gestión en Televisión
Española, la Primera tenía el 23 por ciento de audiencia; cuando yo
llegué a Antena 3, tenía el 18 por ciento y bajando. Ahora Antena 3 está
al 21,5 por ciento, gana 105 millones de euros al año y es una televisión
sólida, saneada y con crédito y credibilidad. Esto depende del trabajo de
los que estamos trabajando todo el día para que esto funcione bien. Pero
en esa operación Telefónica estuvo una plusvalía importante.
Si se me ha olvidado algo importante por contestar, les ruego que me lo
digan porque no quiero eludir pregunta alguna.
La señora VICEPRESIDENTA (Camacho Vázquez): Muchas gracias, señor
Carlotti.
¿Algún grupo quiere intervenir brevemente? (Pausa.) El señor CARLOTTI
(Consejero Delegado de Antena 3 Televisión, S. A.): Voy a dejar esta
documentación interna de Antena 3 y dos estudios que han sido redactados
por Deloitte, que es el principal auditor de cuentas de televisiones en
Europa, probablemente el consultor que más conoce el sector y que compara
la situación en España y en todos los demás países.
La señora VICEPRESIDENTA (Camacho Vázquez): Agradeciéndole su
comparecencia, levantamos la sesión.
Eran las trece horas y treinta minutos.