CORTES GENERALES
DIARIO DE SESIONES DEL
SENADO

Año 2006 VIII Legislatura
Comisiones. Núm. 376
COMISIÓN DE CULTURA
PRESIDENCIA DE LA EXCMA. SRA. DOÑA MARÍA ISABEL FLORES FERNÁNDEZ
celebrada el lunes,
23 de octubre de 2006


ORDEN DEL DÍA:


-- Comparecencia, a petición del Gobierno, del Director del Instituto Cervantes, D. César Antonio Molina Sánchez, para informar sobre la difusión de las lenguas cooficiales y la diversidad cultural de España en el mundo. ( Número de expediente 713/000720).

Se abre la sesión a las diez horas y diez minutos.

La señora PRESIDENTA: Señorías, se abre la sesión.
Antes de comenzar con el orden del día, corresponde aprobar, si procede, las actas de las reuniones celebradas los días 27 de septiembre y 10 de octubre.
¿Se pueden aprobar por asentimiento? (Asentimiento.) Quedan aprobadas.
Pasamos, pues, al punto primero y único del orden del día: Comparecencia a petición del Gobierno del director del Instituto Cervantes, don César Antonio Molina Sánchez, para informar sobre la difusión de las lenguas cooficiales y la diversidad cultural de España en el mundo.
Tiene la palabra el señor Molina Sánchez.

El señor DIRECTOR DEL INSTITUTO CERVANTES (Molina Sánchez): Gracias, señora presidenta.
Buenos días, señorías. Es para mí un honor muy especial comparecer en el Senado para dar cuenta ante sus señorías de las actividades que realiza el Instituto Cervantes.
En este caso se trata fundamentalmente del informarles sobre el apoyo del Instituto Cervantes a la difusión y promoción

de las lenguas de España, pero me parece necesario encuadrarlo dentro de las líneas generales de la política de la institución. Se cumplen ahora dos años y medio de mi nombramiento al frente del instituto.
En este período el Cervantes se ha trasladado a su auténtica primera sede central y se han inaugurado nuevos centros en el exterior como, por ejemplo, los de Budapest, Belgrado, Estocolmo, Palermo, Pekín, Praga, Sao Paulo o Sofía. Hace unas semanas han comenzado las actividades en el sexto centro situado en Marruecos, el de Marrakech, así como en la ciudad alemana de Hamburgo, y otros seis centros se han trasladado o están a punto de hacerlo a inmuebles más amplios, en los que pueden ofrecer más cursos de español y celebrar más actividades culturales. Son los de Dublín, Nápoles, Varsovia, Cracovia, Damasco, Orán, Chicago y Rabat. El instituto está, por lo tanto, presente ya en 60 ciudades de 38 países.
En el curso académico que acaba de terminar se alcanzaron casi las 117.000 matrículas, de las que 105.000 correspondieron a los alumnos de español y las algo más de 11.000 restantes a las de formación de profesores, lo que en conjunto significa un aumento superior al 12 por ciento. El número de candidatos que se presentaron para obtener los diplomas de español como lengua extranjera se ha incrementado el 10 por ciento hasta casi llegar a los 35.000, en pruebas que se celebraron en 364 ciudades de 94 países.
Se organizaron 4.700 actos culturales que abarcaron todas las disciplinas, humanísticas y científicas, del conocimiento, y se editaron 75 títulos entre publicaciones en papel y electrónicas, entre ellas «Don Quijote alrededor del mundo», una obra con prefacio de Harold Bloom en la que diez escritores del máximo prestigio, como Claudio Magris, Margaret Atwood y Michel Tournier, analizan en artículos inéditos la vigencia intelectual del paradigma por excelencia de nuestra literatura. El préstamo anual en las bibliotecas ha sobrepasado los 600.000 volúmenes, con un promedio de 3.000 usuarios al día, y el instituto participó en 63 grandes ferias internacionales de la lengua. Por su parte, el Centro Virtual Cervantes, con más de 100.000 páginas de contenidos, pasó de 11 millones a 16 millones de visitas, con usuarios registrados procedentes de más de 120 países. El traductor automático en Internet, que traduce al inglés, francés, portugués, catalán y gallego y de estas lenguas al español, ha realizado dos millones y medio de traducciones en el período 2005-2006. Los mayores porcentajes corresponden a quienes desean verter textos del inglés al español y del español al portugués, y en el más inmediato futuro traducirá también de y hacia el euskera, italiano, chino árabe y alemán. Los medios de comunicación le han dedicado al Instituto Cervantes en todo el mundo más de 20.000 páginas.
Tras la apertura el pasado mes de julio del Instituto Cervantes de Pekín, en los próximos dos años será imprescindible instalarse en otras ciudades y en países clave de la región de Asia y el Pacífico: dentro de la propia China, el instituto abrirá una sede en Shanghai; en la India se instalará en Nueva Delhi; en Corea del Sur lo hará en Seúl; en Japón se abrirá un centro en Tokio; y en Australia le corresponderá a Sydney, pues esperamos que las gestiones que se llevan a cabo lleguen a buen puerto.
El Instituto Cervantes está también obligado a reforzar su presencia en Brasil. El próximo mes de enero, y gracias a un acuerdo con la Agencia Española de Cooperación Internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores, se inaugurarán nuevos centros en las ciudades de Porto Alegre, Brasilia y Curitiba, así como otro en la de Salvador de Bahía, que se sumarán a los dos que funcionaban hasta el momento en São Paulo y Río de Janeiro. Unos meses después se abrirán los de Recife, Belo Horizonte y Florianópolis, hasta completar nueve sedes en un proyecto de enorme trascendencia para el Instituto Cervantes, pues Brasil será el país con más centros de toda la red.
De igual forma, aumentaremos la presencia en Estados Unidos. He viajado recientemente a ese país para visitar posibles ubicaciones en distintas ciudades. El Instituto Cervantes de Chicago, que en la actualidad se encuentra en la planta 29 de un rascacielos, pasa a nuevas instalaciones más visibles y accesibles al público. Además, he encargado un informe en el que se detallen cuáles son las ciudades más adecuadas en las que debe instalarse el instituto, que creemos que deberían ser Boston, Washington, Houston, San Francisco y Los Ángeles. Esta ampliación de las sedes permitirá también aumentar las posibilidades de ofrecer de forma sistemática, como se viene haciendo desde que ocupé la dirección del Instituto Cervantes, cursos de catalán, de euskera y de gallego, que es también una de mis lenguas propias.
La conciencia de que España es un país en el que se hablan varias lenguas no sólo no pasa desapercibida en el Instituto Cervantes, sino que fundamenta en gran medida su trabajo diario. Si se pretende que los centros del instituto sean espejo de la vida cultural de España, es normal que la variedad lingüística se manifieste en ellos. Aunque la actividad principal del Instituto Cervantes ha sido hasta ahora la difusión de la lengua española y de su cultura, siempre ha impartido --de forma asistemática y aislada, es verdad-- clases de las otras lenguas reconocidas constitucionalmente. Ahora bien, desde el año 2004 el instituto inició una serie de acciones que muestran la importancia que entiende poseen todas las lenguas de España. Pusimos, por ello, en marcha una enseñanza estable de catalán, gallego y euskera, que se lleva a cabo en colaboración con el Instituto Ramon Llull, el Instituto Ramón Piñeiro y la Real Academia de la Lengua Vasca.
Naturalmente, el Instituto Cervantes es consciente de la labor de difusión y mantenimiento de las lenguas en el extranjero que llevan a cabo distintas instituciones públicas y privadas, como las casas regionales, los casales, las asociaciones de emigrantes, los lectorados y, sobre todo, los institutos creados por los Gobiernos autónomos con dicha finalidad. No pretende sustituirlas, y por eso el instituto no deja de colaborar con ellas, sobre todo con lectorados e institutos responsables oficialmente.
En el curso 2004-2005 sólo dos centros del instituto enseñaban catalán.
En la actualidad lo hacen 19: son los de Berlín, Burdeos, Estocolmo, Fez, Londres, Lyon, Mánchester, Milán, Moscú, Múnich, Nueva York, París, Rabat,

Roma, Sofía, Tel-Aviv, Toulouse, Utrecht y Varsovia. Esperamos superar con creces durante este curso los dos centenares de alumnos, puesto que hemos llegado ya a los 196. Berlín, Múnich y Mánchester fueron los centros de mayor afluencia de estudiantes, probablemente por la tradición de estudios de lenguas románicas en sus universidades. Pero no dejan de ser alentadoras las cifras de Londres, Lyon, Moscú, París y Utrecht, entre otras ciudades.
El Instituto Cervantes de París ha impartido clases de gallego a casi treinta alumnos. Del mismo modo, hay que destacar el grupo bastante numeroso de alumnos de euskera en Múnich, 23, y algo menor en Bruselas.
En alguna ciudad --y es el caso de Moscú para el euskera, por ejemplo-- el instituto carece de alumnos para estas lenguas porque la demanda está cubierta por las propias universidades.
Hay que advertir que, si bien en todos nuestros centros anunciamos en prensa y en los tablones de anuncios las clases de las distintas lenguas peninsulares referidas a España --sin hacer distinción en el tamaño de la letra--, no siempre podemos impartirlas, debido a la escasez de matriculas. Dimos instrucciones para que la publicidad cumpla en cada centro unas características que permita destacar suficientemente todos los cursos de cualquier materia, tanto lingüística como cultural. En aquellos casos en los que hemos apreciado que ciertos cursos pudieran pasar desapercibidos, se han hecho las correcciones oportunas. No hay que olvidar que las motivaciones para estudiar idiomas extranjeros son variadas, pero pueden resumirse en tres: ampliación cultural, viajes y utilidad profesional, y no siempre se cumple alguna de ellas. Estimamos, sin embargo, que aunque el número de alumnos interesados pueda ser bajo, es necesario impartir las clases con objeto de crear el hábito y el conocimiento en la ciudad donde radique el centro.
El profesorado responsable de las clases es el de nuestros propios centros. Muchos de nuestros trabajadores y directores son procedentes de lugares donde se hablan estas lenguas. En caso de no disponer de él, lo buscamos a través de la colaboración con el Institut Ramon Llull, la Real Academia Galega o el Instituto Ramón Piñeiro, la Real Academia Vasca u otras instituciones lingüísticas, asegurando siempre su idoneidad. Dichas instituciones nos ayudan, en lo posible, para que los cursos no dejen de impartirse allí donde haya alumnos.
El cuidado de las lenguas cooficiales propias de ciertas comunidades autónomas no significa descuido alguno de la enseñanza del castellano, pues sin el mayor desarrollo de éste, con el interés que su conocimiento e importancia despiertan por la cultura española en su variedad, difícilmente podrá ampliarse el cultivo internacional de las otras lenguas de España.
Procuramos poner en marcha con las comunidades autónomas implicadas cursos de actualización y perfeccionamiento del profesorado. Así, profesores del Instituto Cervantes han acudido al curso «El catalán como herramienta extranjera», celebrado en Barcelona, y a las «XX Jornadas Internacionales para Profesores de Catalán», que han tenido lugar también en Barcelona. Próximamente profesores del instituto asistirán a un curso organizado por la Xunta de Galicia.
Tanto en el caso de la Generalitat de Cataluña como de la Xunta de Galicia, hemos llegado a acuerdos para reforzar la dotación de libros específicos en las bibliotecas de los centros. Aunque todas nuestras bibliotecas poseen amplios fondos en y sobre las distintas lenguas de España, hemos verificado que en todas ellas se cubra lo que el Instituto Ramón Llull y la Secretaría General de Política Lingüística de la Xunta consideran dotación básica para la enseñanza y la introducción a la cultura. Nos quedaría llegar a un acuerdo similar con las autoridades del Gobierno vasco, aunque ya estamos trabajando con la Academia de la Lengua Vasca. En estos momentos hay 11.500 obras en catalán, 5.300 en gallego y 2.000 en euskera.
El Instituto Cervantes ha sido promotor de la creación, junto a la Universidad de Alcalá de Henares, del Espacio de las Lenguas Ibéricas y Prehispánicas, institución destinada a la enseñanza de las distintas lenguas ibéricas, además de servir de centro de investigación y estudio.
El edificio que la Universidad de Alcalá ha cedido se halla en la calle de Lope de Vega, 41, en pleno barrio madrileño de las letras, el mismo edificio en el que fue enterrado Miguel de Cervantes.
Allí se realizaron ya los exámenes de catalán correspondientes a las clases que, hasta ahora, venía impartiendo la Delegación de la Generalitat de Cataluña en Madrid. Y allí han empezado ya las clases normales de catalán. En estos momentos se imparten cinco grupos: catalán básico, 69 alumnos; catalán iniciación, 31 alumnos; catalán intermedio, 21 alumnos; suficiencia, 10 alumnos, conversación, 14 alumnos; total, 145 alumnos.
De gallego también se están impartiendo dos grupos de clase con 10 alumnos cada uno. Allí se iniciará dentro de pocos días un curso de portugués en colaboración con el Instituto Camões.
Es de destacar que en este proyecto participan como cofundadoras, además del Instituto Cervantes y de la Universidad de Alcalá de Henares, las siguientes instituciones: Real Academia de la Lengua Vasca, Real Academia Galega, Acadèmia Valenciana de la Llengua, Institut dÆ Estudis Baleàrics, Institut dÆEstudis Catalans, Institut Ramon Llull, Instituto Camões y el Centro Ramón Piñeiro. Es fácil apreciar que en el Espacio de las Lenguas Ibéricas y Prehíspanicas aparecen unidas todas las instituciones hoy responsables de la difusión de la lengua y la cultura de las distintas lenguas, no sólo de España, sino también de Portugal.
En ese espacio, pero también en su marco y utilizando salas del edificio del que ahora disfruta el Instituto Cervantes en el número 49 de la calle de Alcalá, pretendemos organizar seminarios y conferencias sobre las lenguas de España y también sobre los contactos que dichas lenguas establecen socialmente entre sí y con las lenguas prehispánicas de América. Uno de nuestros proyectos es la realización de una magna exposición itinerante sobre las lenguas de Iberia, cuyo proyecto ya está diseñado.
En el actual edificio del Instituto Cervantes se ha dispuesto un despacho convenientemente dotado desde el que

los representantes de las instituciones implicadas en el Espacio de las Lenguas Ibéricas y Prehispánicas puedan despachar en Madrid.
Junto a él, reservamos otro para una oficina del judeo español. El Instituto Cervantes no quiere olvidar a esos hispanohablantes distribuidos por el mundo, cuyo número aún no puede determinarse, pero sabemos que hay 2.000 en Salónica, 10.000 en los Balcanes, 20.000 en Estambul, algunos miles más en Israel y Estados Unidos, especialmente en la ciudad de Nueva York. Los sefardíes mantienen una lengua en gran medida detenida en su evolución, pero que sigue siendo no solo lengua familiar, sino también literaria. No pretende el instituto sustituir a otras entidades, como los centros de investigación especializados, sino colaborar en establecer su número y recoger su actual producción, nada desdeñable, escrita en libros o en prensa.
El Instituto Cervantes acaba de publicar la «Enciclopedia del español en el mundo», que ofrece, a lo largo de sus 902 páginas, un completo panorama del español y de sus culturas, no solo en lengua española, en el mundo. En dicha enciclopedia se incluye un amplio apartado que redactan, cada uno en su lengua, Maria Àngels Prats Mora, directora del Área de Lengua del Institut Ramon Llull, Manuel González Jiménez, secretario de la Real Academia Galega, y Henrike Knör, director de Investigación de la Real Academia de la Lengua Vasca.
Además se incorporan: una colaboración sobre la lengua catalana, escrita por la consejera de Educación de la Generalitat de Cataluña, Marta Cid i Pañella; otra sobre la difusión de la lengua gallega en el mundo, obra de la secretaria general de Política Lingüística de la Junta de Galicia, Marisol López Martínez; un artículo del consejero de Educación y Cultura del Gobierno de las Islas Baleares, Francesc Fiol Amengual, sobre la cultura en catalán en el archipiélago y, por último, unas páginas del consejero de Cultura, Educación y Deporte de la Generalitat Valenciana, Alejandro Font de Mora Turón, en torno a la enseñanza del valenciano en el siglo XXI.
Creo pues, señorías, que esta «Enciclopedia del Español en el Mundo» no ha olvidado la importancia de las distintas lenguas cooficiales de España, además del castellano, y no podía ser de otra forma porque estamos convencidos en el Instituto Cervantes de que España es un país plurilingüe como, por otra parte, lo son la mayor parte de los países europeos, lo tengan o no reconocido constitucionalmente.
El instituto quiere también impulsar, de forma urgente y decidida, el turismo lingüístico en nuestro país, porque muchos de los millones de estudiantes que hay en el mundo desean venir para perfeccionar sus conocimientos. No podemos ni debemos hacerlo solos, así que he recorrido personalmente casi todas las comunidades autónomas para ofrecer ideas y colaboración a los consejeros de Educación y Cultura, y creo que las cosas van por buen camino. Se ha firmado, por ejemplo y entre otros, un convenio para asesorar a la Generalitat Valenciana y nada nos gustaría tanto como proseguir con firmas similares de convenios.
Por otra parte, el Instituto Cervantes organiza numerosas actividades culturales en todos sus centros, con la intención de dar a conocer las producciones artísticas, literarias y musicales españolas. Dentro de esa amplia programación, la presencia de actividades catalanas, gallegas y vascas es importante. En los últimos dos años, el Instituto Cervantes ha organizado un total de 260 actividades para difundir la cultura catalana, 240 para la gallega y 160 para la vasca. Si sus señorías están interesadas, les haré llegar la relación exhaustiva de cada una de ellas.
Además, en todas las inauguraciones de nuevos centros del instituto han participado representantes de instituciones culturales y lingüísticas de las comunidades autónomas con lenguas cooficiales. Y como nuestras bibliotecas llevan el nombre de los más prestigiosos creadores de España e Hispanoamérica, la de Palermo fue con el del poeta Salvador Espríu, la de Damasco con el de Álvaro Cunqueiro y la de Lyon con el de Gabriel Aresti. Se trata de mucho más que un símbolo, puesto que estas bibliotecas están encargadas no solo del estudio de la obra de los autores cuyo nombre llevan, sino de convertirse en centros de difusión, respectivamente, de la lengua y cultura en cada una de estas lenguas cooficiales de España.
Esto es fruto, señorías, de una política clara y deliberada de cooperación con las comunidades autónomas y por eso hemos firmado ya 42 convenios con instituciones y organismos autonómicos. En concreto, y en el caso de Cataluña, se han establecido acuerdos con el Instituto Ramon Llul, el Institut de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona y con las universidades Pompeu Fabra, Oberta de Cataluña, Autónoma de Barcelona y Rovira i Virgili de Tarragona. En la Comunidad Autónoma de Valencia, se han rubricado convenios con la Academia Valenciana de la Llengua, el IVAM, y la Universidad de Alicante. En el País Vasco, los acuerdos han sido con la Academia de la Lengua Vasca, el Festival de Cine de San Sebastián y las universidades del País Vasco y de Deusto. En Galicia, con la Academia Gallega de la Lengua y con la Secretaría General de Política Lingüística de la Xunta. Y en Baleares, con el Instituto de Estudios Baleares.
El director del Instituto Ramon Llul, Emilio Manzano, afirmó públicamente, a los pocos días de tomar posesión, que contaba con los espacios del Instituto Cervantes para poder llevar a cabo su labor. Nada más cierto, como él mismo ha podido comprobar, porque el Instituto Cervantes lo pagamos todos y está a disposición de todos.
Me gustaría insistir en los principios que subyacen en todos estos proyectos, porque forman parte inseparable de la actitud con la que el Instituto Cervantes afronta su trabajo. Nada nos iguala tanto a los seres humanos como la capacidad para utilizar una lengua, cualquier lengua. Por eso también, todas las lenguas son iguales y toda expresión lingüística, sea mayoritaria o minoritaria, tiene un valor universal.
Hemos destruido y perdido muchas cosas a lo largo de la historia. También han desaparecido lenguas, muchas lenguas, y se dice incluso que en los próximos cien años desaparecerán todavía varios cientos de ellas. Si así ocurriera, se desvanecerán con ellas los sueños, los afectos, las ideas, los saberes y los mundos que concibieron sus hablantes. Es más de lo que nos podemos permitir.


A menudo se piensa que lo normal consiste en que en cada país se hable un solo idioma, cuando de hecho las fronteras políticas y las fronteras lingüísticas coinciden pocas veces. Si en la actualidad hay unas cinco o seis mil lenguas repartidas por unos doscientos países, resulta fácil llegar a la conclusión de que el multilingüismo es la situación más corriente en el mundo.
La lengua española y la cultura en español de los dos lados del Atlántico no serían lo que son sin las otras lenguas de España, sin el Tirant lo Blanc, de Martorell, sin Ramon Llull, sin los cancioneros galaico-portugueses, sin el «Popol Vuh», el quechua y el resto de las culturas y lenguas precolombinas. Tampoco sin los millones de personas que, venidos de las más distintas procedencias, se incorporan a nuestra cultura. Esta diversidad, que lo convierte en un idioma mestizo y multicultural, es la que le da toda su fuerza como gran lengua de comunicación internacional, y la que constituye una de sus grandes bazas.
Nuestras lenguas, todas nuestras lenguas, constituyen parte esencial de nuestro patrimonio cultural y tenemos el deber no sólo de protegerlas, sino también de fomentar su uso y de dar a conocer esta riqueza fuera de nuestras fronteras. Esto es lo que hace el Instituto Cervantes.
Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Molina Sánchez.
Pasamos ahora al turno de portavoces, comenzando por el senador Bofill Abelló, del Grupo Parlamentario de Entesa Catalana de Progrés.
(El señor Bofil Abelló pronuncia palabras en catalán, que se reproducen según el texto que facilita a la Redación del «Diario de Sesiones».)
El señor BOFILL ABELLÓ: «Bon dia, senyor César Antonio Molina. Benvingut.
És una satisfacció tenir-lo entre nosaltres novament per informar-nos sobre la difusió del català, el gallec i lÆeuskera, i la diversitat cultural de lÆEstat espanyol en el món per part de lÆInstitut Cervantes.» En una sesión como ésta parecía casi obligado que interviniese en catalán, y, de hecho, lo hago sistemáticamente en todas mis intervenciones en el Senado. Lo hago porque justamente una cámara territorial como ésta debería aprender de otra institución como es el Instituto Cervantes que abre camino en esta cuestión, ya que no puede suceder que este Senado, Cámara de representación, no reconozca la diversidad lingüística del Estado en su propio reglamento, y no permita que los senadores de las diversas comunidades autónomas que tenemos una lengua distinta del castellano nos podamos expresar en ella en este foro.
Dicho esto, evidentemente continúo en castellano.
Lo que quería expresar, en primer lugar, es nuestra satisfacción, pero no protocolariamente --como es nuestra costumbre hacer--, sino porque usted ha mencionado palabras que nosotros hemos venido diciendo, aunque a veces predicando en el desierto. Usted ha utilizado expresiones muy acertadas
--y la presidenta de esta Comisión de Cultura me ha oído muchas veces subrayarlo--: que el Instituto Cervantes lo pagamos todos y que está a disposición de todos. Eso está claro; todas las lenguas son iguales, todas tienen un valor universal e incluso me parece muy interesante lo que usted ha subrayado: que finalmente la situación normal en el mundo es el multilingüismo, lo que es muy importante, ya que dada la situación lingüística actual, a escala internacional, y la relación que tiene el castellano con el inglés, es positivo que los difusores de la lengua castellana en el mundo tengan esta actitud, teniendo en cuenta que el conjunto de las lenguas del mundo estamos en un mismo barco, ante la globalización del inglés, que tiende en cierta medida al empobrecimiento de nuestras lenguas. En realidad, no ver como una competencia la existencia de otras lenguas, sino justamente como una oportunidad para la difusión del castellano, es una política acertada.
También tengo que decir que nuestra satisfacción por ahora es pequeña, porque es poco tener sólo 196 alumnos de cursos de catalán en el mundo.
Evidentemente, la atracción que tiene la lengua española no será nunca la del catalán, pero nosotros creemos que esos 196 alumnos no guardan relación con el peso demográfico, político ni histórico de la lengua y la cultura catalanas. Por tanto, hay que seguir trabajando para avanzar, y ese trabajo pasa por la visualización de la cultura catalana. Aún nos encontramos con muchos alumnos de universidades extranjeras que vienen a las universidades catalanas con un desconocimiento impresionante de la realidad cultural, y no hablemos ya de la cantidad de personas de otros países que vienen a trabajar aquí y que se encuentran con la sorpresa
--que no debería serlo-- de que entran en una realidad plurilingüe, lo que les hace enfrentarse a esa realidad cultural que, de entrada, les resulta difícil, ya que esperaban encontrar un país monolingüe y se encuentran con un país en el que se hablan diversas lenguas. Por eso el Instituto Cervantes y también las embajadas tienen un papel a realizar en esta cuestión.
Usted ha hablado de unas doscientas actividades culturales relacionadas con la cultura catalana, en este caso
--aunque también ha hablado de actividades en gallego y en euskera--, y la pregunta sería si se visualizan realmente como parte de la cultura catalana, porque a veces nos encontramos con que las actividades culturales que no tienen una expresión lingüística no se presentan nunca, en la proyección exterior que se hace, como pertenecientes a una realidad cultural, en este caso catalana. Es decir, se presenta a un arquitecto como Gaudí, y aunque evidentemente es universal, tampoco se explica totalmente su personalidad y su papel si no se incardina dentro de la cultura catalana; toda la cultura es universal, pero sale de un lugar determinado y, por tanto, la relación entre lo universal y lo local es importante que se plasme, a la vez que es un incentivo para el propio aprendizaje de la lengua, para el propio interés por ella.
Lo mismo ocurre con el hecho de que se conozca la cantidad de universidades en que se estudia catalán; la cantidad de gente que habla catalán; la situación de normalidad que existe actualmente, por suerte, en la sociedad catalana, en la sociedad valenciana o en la de las Baleares

respecto al uso de la lengua catalana. En esta misma línea, creo que el Estado español se podría vender a sí mismo como un modelo a seguir, dada la situación que existe en el mundo de multilingüismo; sin embargo, el resto de Estados han identificado nuestro país con solo una lengua y han olvidado nuestra realidad plurilingüística y pluricultural.
Llevamos un tiempo haciendo un esfuerzo por avanzar en una dirección distinta y, seguramente, el Instituto Cervantes sea el instrumento adecuado para proyectar esta nueva realidad.
En líneas generales, se ha notado claramente la nueva inflexión de la política del Instituto Cervantes. Mientras que anteriormente casi se dejaba en manos de la voluntad de los directores de cada centro, en la actualidad nosotros nos felicitamos de que haya una política activa en este sentido. Se ha entendido que vamos juntos en este barco.
Al mismo tiempo, es necesario hacer efectiva esta nueva orientación. En este sentido, usted ha señalado que en las publicaciones y tablones de anuncios de cada centro del Instituto Cervantes se da mucha importancia a que se visualice la posibilidad de acceso a todas las actividades culturales y cursos en las distintas lenguas e incluso en el tipo de letra; sin embargo, cuando se intenta buscar informaciones en catalán en la página del Instituto Cervantes se acaba uno perdiendo. He hecho personalmente este experimento e incluso he pedido al buscador el catalán o la lengua catalana y lo cierto es que aparecen páginas muy diversas, pero no sale unificado. Por tanto, dentro de esta política he de pedir que en la página web --que es un instrumento fundamental para la difusión de las actividades del Instituto Cervantes--, se visualice también esa diversidad lingüística y que aquellas personas que tengan interés por estas cuestiones puedan acceder a los recursos del propio Instituto Cervantes con facilidad.
Es evidente que será necesario hacer crecer las bibliotecas, así como las relaciones institucionales en cada uno de los territorios donde se están desarrollando actividades, porque lo cierto es que actualmente hay más alumnos de catalán en las universidades del mundo que en los cursos de niveles más elementales cuando, al estar abierto a un público más general deberían ser más numerosos. Por lo tanto, seguramente sea necesario propiciar las relaciones con las instituciones y ofrecer facilidades desde los propios centros.
Usted no se ha referido a la feria de Francfort, pero sé que el Instituto Cervantes está prestando su colaboración con esta proyección de la cultura catalana.
Por otro lado, me gustaría felicitarle por algo que me parece muy importante y es que esta actividad del Instituto Cervantes puede también tener una repercusión muy positiva a nivel interno, en nuestro propio Estado. En este sentido, durante el proceso mismo de negociación del Estatuto de Cataluña se ha producido una cierta incomprensión que va más allá de las lógicas batallas políticas; es decir, que dentro del Estado español se ha constatado un desconocimiento brutal de la realidad plural del Estado. Por ello, me parece muy positivo el hecho de que el Instituto Cervantes proyecte esta imagen al exterior y que en Madrid se esté impulsando la creación de un espacio de las lenguas ibéricas, que supondrá una contribución importante al entendimiento entre las culturas del Estado. Todavía hay que dar pasos en esta dirección, pero el hecho de que el Instituto Cervantes y la Universidad de Alcalá de Henares hayan promovido esta institución me parece muy importante.
Me gustaría que me aclarara una cuestión que no me ha quedado clara, ¿cuál es el estatuto jurídico del espacio de las lenguas? ¿Se trata de un patronato? ¿Estas academias actúan como colaboradores o miembros? ¿Cómo se va a materializar este proyecto desde el punto de vista institucional? Podría sugerir toda una serie de actividades que sería conveniente realizar, pero quizá sea mejor dejarlo para la posible visita a la sede del Instituto Cervantes. Como ya le he manifestado, mi grupo parlamentario estaría muy interesado en ello, así como también en la visita al antiguo convento de las Trinitarias, donde se están impartiendo estos cursos de catalán y se desarrolla el espacio de las lenguas.
Asimismo, tengo entendido que la universidad de Alcalá de Henares ha cedido un lugar con el fin de que se destine a este espacio de las lenguas, como a nosotros nos gusta denominarlo porque ya sabe que en Cataluña existe una Casa de las Lenguas, pero se trata de un proyecto distinto porque estudia las lenguas del mundo y es consecuencia del Fórum de las Culturas, aunque apunte en la misma dirección: la protección de la diversidad cultural.
Por otro lado, me gustaría señalar que me ha parecido muy interesante su reflexión porque vivimos inmersos en una cultura que se preocupa mucho por la desaparición de cualquier tipo de zorro o de ardilla, pero olvida una parte fundamental de nuestro patrimonio cultural. Es interesante la consecución de logros económicos, pero también lo es la gestión de un patrimonio cultural tan importante.
«Moltes gràcies, senyor» Cesar Antonio y me reservo para la próxima intervención con el fin de hacerle alguna sugerencia más.

La señora PRESIDENTA: Gracias, señor senador.
Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el senador Ayllón.

El señor AYLLÓN OLIVA: Gracias, señora presidenta.
Quiero dar nuevamente la bienvenida a esta comisión al señor director del Instituto Cervantes, don César Antonio Molina, a quien debo decir que hemos tenido que disputar su presencia con otra comisión de la Cámara.
Mi grupo parlamentario quiere felicitarle por sus casi dos años y medio de gestión al frente del Instituto Cervantes. Se trata de una institución que nació con un Gobierno socialista y que ha crecido gracias a los impulsos que los diferentes gobiernos --de uno y otro color--, le han dado pero, permítanme que señale que en este momento, nuevamente con un Gobierno socialista, está recibiendo un impulso que es incomparable con otras gestiones y dotaciones presupuestarias anteriores.
El señor director se refería a la gestión de estos dos años y medio, y creo que es conveniente resaltarla porque pone de manifiesto lo mucho y bien que se está trabajando en este centro: la inauguración de las nuevas sedes y la actividad

que se desarrolla en relación con los alumnos que reciben enseñanzas en el centro. En este sentido, nos ha facilitado un dato referido al curso 2004-2005, pero si lo comparamos con el curso anterior, 2002-2003, es muy significativo porque se ha pasado de 81.000 a más de 120.000 matrículas. Asimismo, por lo que se refiere a las visitas al Centro Virtual Cervantes, en el año 2003 se produjeron aproximadamente cinco millones de visitas y, actualmente, hay más de 16 millones de visitas y éste es también un dato muy significativo. Otro logro importante de esta etapa, tras los diplomas de español, es la consecución de certificados internacionales de español y el reconocimiento que estos tienen en todas las universidades de nuestro país.
Asimismo, hay determinados signos externos, símbolos que identifican muy bien la excelente gestión que se está realizando. Concretamente, estoy haciendo alusión al galardón recibido por el Instituto con ocasión del Premio Príncipe de Asturias de la Comunicación y de las Humanidades.
La nueva sede será también lugar de prestigio para todos. Me refiero a ese aspecto que hoy vamos a tratar, la difusión de todas las lenguas cooficiales, pues habrá un espacio para cada una de ellas, con lo que esto supone de mayor coordinación y efectividad en el trabajo.
La publicación de la «Enciclopedia del español en el mundo» es otro símbolo externo que identifica la actividad del instituto.
En definitiva, pienso que no es exagerado afirmar que en estos momentos quizás estamos viviendo un antes y un después en la gestión y planificación del Instituto Cervantes.
Tras esta felicitación, nos ocupa hoy el análisis de cómo se está llevando a cabo la difusión en el mundo de las lenguas cooficiales y la diversidad cultural por parte del instituto. En su intervención, el señor director decía que la estrategia y las líneas de trabajo a tal fin están basadas en dos principios, a los que también se ha referido el senador Bofill, pero, aunque sea reiterativo, también voy a considerar, porque creo que son los principios en que ha de basarse esta actividad. Debe entenderse que todas las lenguas son iguales, no solo porque así lo manifieste la Constitución, que las define como cooficiales, sino porque, como bien decía su señoría, toda expresión lingüística, sea mayoritaria o minoritaria, tiene valor universal. Si nos creemos esos dos principios, todo lo demás viene por añadidura.
El panorama que nos ha presentado su señoría es muy alentador, en opinión de este grupo. Nos ha descrito cómo la enseñanza de estas lenguas cooficiales se realiza, se organiza y se programa por primera vez de manera estable, es decir, se definen objetivos a conseguir curso a curso para que estas lenguas puedan promocionarse y difundirse. Además, se hace de la única forma en que, en nuestra opinión, puede hacerse bien: en colaboración con las instituciones y los organismos de esas comunidades autónomas donde se hablan estas lenguas que se ocupan de su promoción y difusión, en concreto, el Instituto Ramon Llull, en Cataluña, la Real Academia Gallega, en Galicia, y la Real Academia Vasca, para la difusión del euskera.
Esa fórmula de convenio de colaboración con estas instituciones nos ha llevado a los resultados que el señor director exponía en su intervención, que son alentadores aunque solo estemos comparando dos cursos: 2004-2005 y 2005-2006. Si en el anterior curso catalán se impartía como enseñanza estable en ocho centros Cervantes, en el presente se está impartiendo en 19. Y si entonces recibían estas enseñanzas catalana, gallega y vasca en torno a cien alumnos, hoy podemos hablar de casi 250, es decir, la progresión en esta línea de trabajo de la enseñanza estable de las lenguas, con ser corta su trayectoria, ya está empezando a dar buenos resultados.
Una segunda línea de trabajo gira en torno a la feliz iniciativa de la casa de las lenguas lbéricas. Esta iniciativa surgió entre la Universidad de Alcalá de Henares y el Instituto Cervantes, como patronos fundadores, recabando posteriormente, con la denominación de cofundadores, la colaboración de la Real Academia de la Lengua Vasca, la Real Academia Gallega, la Academia Valenciana de la Lengua, el Instituto de Estudios Baleares, el Instituto de Estudios Catalanes, el Instituto Ramon Llull, el Instituto Camoens y el Centro Ramón Piñeiro, es decir, se expresa muy claramente qué pretende ser esa casa de las lenguas por el contenido de sus patronos y cofundadores.
Una tercera línea que también ha tenido ocasión de exponer el director del Instituto Cervantes revela que en los últimos dos años se han desarrollado más de 600 actividades de carácter cultural, artístico, literario y musical, haciendo un desglose sobre cuántas corresponden a la difusión cultural de las lenguas gallega, vasca y catalana. En definitiva, nos parece que las líneas de trabajo que en estos momentos desarrolla el instituto son firmes y acertadas, sobre todo porque el eje central pivota con claridad, sin complejos y con convencimiento en la colaboración con las comunidades autónomas y sus instituciones, que son las que realmente se hallan más implicadas en la promoción de sus respectivas lenguas. Y a continuar en esta línea es a lo que le animamos desde el Grupo Parlamentario Socialista.
Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señoría.
Corresponde el turno al Grupo Popular. Tiene la palabra su portavoz, el senador Van-Halen.

El señor VAN-HALEN ACEDO: Gracias, señora presidenta.
Bienvenido, señor director.
En primer lugar, quería felicitarle por la inauguración del nuevo edificio, un viejo deseo del instituto. Creo que está bien que tenga una sede adecuada a la dimensión que debe tener y tiene.
En segundo lugar, para un senador autonómico, aunque sea de una autonomía sin lengua propia, es interesante cualquier convenio que se firme y cualquier actividad común que se desarrolle con una autonomía, es decir, que el Gobierno central tenga en cuenta a las autonomías. Y aunque la comunidad a la que represento, que es Madrid, no tiene elementos propios diferenciales, siempre he apoyado en esta Cámara a otras autonomías que tienen la suerte de poseer una lengua propia, porque es una suerte, como sucede

donde nació el señor director y algún compañero presente en la comisión, pues, evidentemente, supone un enriquecimiento cultural notable. Por tanto, este es otro motivo de felicitación.
Cuando tomó usted posesión, tuvo la delicadeza de invitar a sus antecesores, lo que no había ocurrido en otras ocasiones, según mis noticias, y todos fueron, y siguió teniendo la delicadeza de decir que el el trabajo del instituto era acumulativo, es decir, habían puesto su grano de arena desde aquel primer director, de apellido y biografía ilustres, todos los demás directores.
En todos los foros en que tengo ocasión de expresarlo, en contra de otras opiniones de carácter sentimental en defensa de idiomas minoritarios en cuanto al número de personas que los hablan, creo que no se puede hacer de la política del idioma una bandería, un arma arrojadiza, de modo que hay separar la política de la lengua, por ser cultura, acompañarse de sentimientos y suponer tantos arrebatos del corazón como se tienen. Hay que sacarla de la controversia política. Eso lo he dicho siempre, lo he escrito y, por tanto, sigo pensando lo mismo.
De este modo, usted debe esperar del Grupo Parlamentario Popular en esta Cámara --supongo que también en la otra--, primero, comprensión, y segundo, apoyo, dada la política que sigue el Instituto Cervantes, cualquiera que sea el Gobierno que haya. Yo también tuve la satisfacción, cuando no gobernaba el partido del color político que gobierna ahora, de tener la comprensión de los otros grupos parlamentarios con el Instituto Cervantes, salvo excepciones, porque en política siempre las ha podido haber de carácter coyuntural. Partiendo de esta base, primero, quiero felicitarle por el edificio; segundo, también le felicito por los convenios; tercero, la lengua es un elemento cultural fundamental porque es algo que condiciona la vida de las personas, ya que, por una parte, es un elemento de comunicación, pero, por otra, es un sentimiento.
También me gustaría resaltar alguna de las cosas que nos ha comentado. Me parece muy interesante la «Enciclopedia del español en el mundo». Esta es de esas cosas que, si no se le hubiera ocurrido, alguien tendría que haberlo hecho porque además de interesante es útil.
El hecho de que haya pocos alumnos en algunos centros nuevos no le preocupa al señor director y no le debe preocupar porque estas cosas son acumulativas. El instituto tiene la obligación de promover el castellano y, en la medida que tenga alumnos, los otros idiomas que se hablan en algunas comunidades autónomas. Este es un tema que hay que lanzarlo hacia adelante.
Me parece muy interesante la cuestión relativa a los editores --que, como usted y yo sabemos, son bastante cicateros; lo digo cariñosamente--, y que se firmara un convenio con el gremio editorial --si es que no lo hay--, porque sería importante que las dotaciones de libros de las bibliotecas de instituto crecieran lo más posible, porque hay colecciones muy importantes de clásicos con las que sí se debería contar.
La política en este aspecto con referencia a Brasil no avanzaba y yo pienso que teniendo en cuenta aquella ley brasileña que primaba el español, es muy interesante el hecho de que se haga un esfuerzo singular en Brasil, porque según mis noticias --no sé si coincidirán con las suyas, pues su información es bastante más directa que la mía--, sí hay demanda para abrir los institutos que usted nos ha relatado. Aunque suponga un mayor problema y más trabajo --pienso que no es lo mismo la política a seguir en Brasil en cuanto al español o al castellano, pues está rodeado de países que hablan castellano-- por ejemplo, en países como Corea o la India, sí es interesante saltar esa barrera de complejos que muchas veces tenemos los hispanohablantes y lanzarnos a difundir nuestro idioma en Asia.
Otro punto que quería comentarle es que yo estoy muy ligado, como no sé si usted sabe, a la universidad de Alcalá y, además, tengo mucha relación con ella y conozco las instalaciones del convento de las Trinitarias, y yo pienso que esas instalaciones se podrían utilizar no sólo para impartir enseñanzas de otras lenguas españolas que no son el castellano, sino incluso impartir conocimientos a través de escritores o de exposiciones, etcétera. En definitiva, el tema de las lenguas ibéricas en el centro del instituto me parece muy interesante, sobre todo porque este país que tiene la fama de estar muy ligado a Portugal, ha vivido de espaldas a él durante muchos años, y creo que este es un momento interesante para echar hacia adelante.
Disiento de algunas cosas que ha dicho mi querido compañero Bofill
--siempre disentimos en algo, dentro de la cordialidad y el afecto que yo le tengo--, como no podía ser de otra manera. Todos sabemos que hay países --lo ha dicho el señor director y mi compañero Bofill-- que tienen multilingüismo, pero él debería estar contentísimo de vivir en España porque si él compara cómo funciona el multilingüismo en Francia, verá que la Constitución francesa dice que no hay tribunal, escuela ni nada parecido en la que se hable otro idioma que no sea el francés, e incluso en un documento, que tratamos aquí alguna vez, el de las lenguas minoritarias de la Unión Europea, que todos los países firman y, por ejemplo, Inglaterra, Francia, Alemania debajo de la firma de los correspondientes plenipotenciarios, ponen: con las excepciones siguientes. Y yo me quedé muy asombrado cuando lo leí porque era un tocho muy grande cuando el documento tenía cuatro o cinco folios y eran todas:
menos lo que contradice la Constitución francesa, etcétera.
Por tanto, señor Bofill --que le ha felicitado a usted muy justamente--, debería estar usted contentísimo porque en España afortunadamente no solo el Cervantes, sino que los ciudadanos españoles que tienen la suerte de poseer otro idioma --y ya me gustaría a mí tenerlo; todavía estoy a tiempo de matricularme en el centro del convento de las Trinitarias, en la calle Lope de Vega, y no lo descarto, ni mucho menos-- saben que tienen la inmensa suerte de vivir en una democracia en la que verdaderamente se favorece el castellano.
No debemos entrar, mi querido compañero Bofill, en cosas provincianas, si usted me lo permite, es decir, no vamos a discutir el tamaño de letra de los anuncios en los centros oficiales, porque entraríamos en unas cosas tan pintorescas que tendría que hablar de complejos --y yo creo que ni usted los tiene, ni ninguna persona que hable cualquier idioma debe tenerlos.


Tampoco el señor director debe tomarse en serio la acuciante petición que le ha hecho mi compañero Bofill al quejarse de los pocos alumnos que tiene algún idioma que se habla en alguna autonomía de nuestro Estado, de nuestro país, porque usted no puede hacer obligatorio que los niños, los señores mayores o los adolescentes de Polonia estudien un idioma --por cierto, en unos artículos controvertidos del estatuto catalán, que han votado menos de la mitad de los catalanes, se podrá exigir ciertas cosas--, es decir, no puede pedir que los chicos polacos estudian obligatoriamente vasco, catalán o gallego.
Yo creo que todo lo que se haga en los institutos Cervantes del mundo para favorecer todas las lenguas cooficiales de España no sólo me parece bien, sino que le felicito por ello y, además, cuanto más se avance en ese camino, mejor.
Cuando seamos más sensatos en la política lingüística española, cuando dejemos a un lado la guerra de lenguas y cuando sepamos que la imposición es mala en todo y para todo --por supuesto, que fue mala y absurda cuando se imponía lo contrario e igualmente es malo querer imponer esto--, mejor, porque si la lengua --aquí se ha dicho-- es una cuestión de competencia entre lenguas, hay que favorecer todas las posibilidades y apoyar todas las lenguas porque con que una lengua la hable --aquí estoy de acuerdo con mi colega del Grupo Parlamentario Socialista-- un colectivo, por muy pequeño que sea, esa lengua, como ya es una expresión, se debe apoyar.
Usted ha hablado de las lenguas que desaparecen en el mundo, que son muchas. Yo leí no hace mucho que en los últimos cincuenta años habían desaparecido 800 lenguas, y me quedé muy asombrado. Por eso, debemos ir por el camino de favorecer todas las lenguas, tanto el señor Bofill, yo mismo, usted que habla gallego y si aquí hubiera un compañero que hablara vasco también estaría de acuerdo en ello.
Le agradezco su presencia y quiero unirme al compañero del Grupo Parlamentario Socialista diciendo también que, efectivamente, hubo un cierto forcejeo entre algunas comisiones de esta Cámara ya que nos parecía que era a esta Comisión de Cultura a la usted tenía que acudir, puesto que es la comisión de las lenguas y, por tanto, donde se tiene que hablar de todas estas cuestiones --y en esto, como en muchas otras cosas, le doy la razón al compañero, señor Bofill.
Quiero decirle que siga usted en ese camino, que siga usted sin hacer política sectorial, es decir, que siga entendiendo la política lingüística como algo que es de todos para todos, como algo que debe estar fuera de las banderías políticas, y reconociendo, como he hecho yo aquí esta mañana, que debe continuarse avanzando para conseguir un mayor conocimiento de la lengua castellana, la lengua de Cervantes --la menciono en primer lugar en función del número de castellanohablantes que hay--, del mismo modo que debe seguirse adelante también con todo tipo de esfuerzos para avanzar en el conocimiento del resto de las lenguas que se hablan en aquellas autonomías que tienen la suerte de poseer una lengua propia.
Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, senador.
Tiene la palabra el señor director del Instituto Cervantes para responder a las cuestiones que le han planteado.

El señor DIRECTOR DEL INSTITUTO CERVANTES (Molina Sánchez): Senador Van-Halen, quiero agradecerle sus preguntas y sus comentarios, que siempre tenemos y tendremos en cuenta, así como responderle a algunas de sus inquietudes.
Quería decirle que yo llevo oyendo hablar catalán en mi casa desde hace 30 años. Por tanto, la España plural la tengo en casa, como le digo, desde hace 30 años. Yo soy gallego y mi mujer es catalana, y su apellido data de 1600 y pico. En Sant Feliu de Llobregat aún se conservan la piedra y la casa, que fue remodelada por el grupo de arquitectos de Gaudí. Por tanto, repito que en este tema de las lenguas no soy un recién llegado puesto que lo he vivido desde niño con el gallego. Lo tengo muy asumido.
En el mes de julio, en el viaje a China acompañando al presidente, estuve en Bombay para asistir a una reunión de hispanistas. Se dice que Bombay es la ciudad del mundo que más habitantes tiene, y lo cierto es que viven en ella unos 40 millones de habitantes. En esa ciudad se hablan 200 lenguas. El indi, que es la lengua mayoritaria y oficial de la India, es la cuarta lengua en cuanto a número de hablantes, y el inglés es la décima lengua en esa ciudad y sólo la habla un 1 por ciento, por raro que nos parezca. Recorriendo las calles de Bombay y de Delhi, ciudad que está más al norte y donde el indi tiene mayor fuerza, para ir viendo casas donde poder instalar el instituto, no encontramos a nadie que hablase inglés, es decir, no podíamos entendernos ni con los guardas de las fincas ni con nadie. Por eso, la gente que viene a España procedente de Asia y de África es muy consciente de que en sus países se hablan varias lenguas y de que vienen a otros en los que también se hablan también varias lenguas. Yo siempre digo que hay muy pocos países en el mundo --no digo ninguno por no ser maximalista-- donde se hable tan solo una lengua.
En todos los países hay varias lenguas. Creo que en nuestro país ya hay una clara conciencia de esto. Alguna vez he dicho también que nuestras lenguas son como las grandes catedrales, que nos corresponden a todos, que son patrimonio de todos los españoles. El catalán no es solo de los catalanes, sino que es patrimonio de todos los españoles. En esta conciencia se ha avanzado mucho y se seguirá avanzando todavía más si cabe.
En cuanto a la cuestión de la demanda debo decirle que nosotros hacemos la oferta. El mundo es una cuestión de oferta y demanda, y en lo que a ésta se refiere, tratamos de ayudarla, pero hay que pensar que el Instituto Cervantes no es la única institución en la que se imparten estas lenguas. Nosotros no queremos hacerle la competencia al Instituto Ramon Llull; lo único que queremos es ayudarle en todo, pero no es nuestra intención sustituirlo. Es una institución hermana que cuenta con toda nuestra ayuda, cosa que hemos demostrado permanentemente. Por tanto, hay que tener presente que el Instituto Cervantes es una institución más pero no la única. No tenemos ningún monopolio, con lo cual estas cifras no hay que verlas como las únicas que

hay en el mundo. De hecho, en la «Enciclopedia del español en el mundo» cada uno de los estudiosos de estas lenguas aporta los datos que tiene: del instituto, de sus propias instituciones, de sus propios lectores y de los departamentos de las distintas universidades del mundo donde se imparten las clases. Por tanto, el instituto está ayudando a esa labor en la que también están otras instituciones autonómicas que se dedican a ese mismo cometido.
Con respecto a la cultura, siempre que hacemos alguna actividad cultural la hacemos en catalán, en gallego o en euskera, y el autor que lee su propio texto es traducido simultáneamente o bien se reparten unas hojas con la misma versión del texto en castellano o en la lengua propia del lugar. Es decir, un autor que escriba catalán no tiene por qué hablar en castellano en un Instituto Cervantes, en absoluto.
Les comentaré una pequeña anécdota que tiene una cierta gracia. En una ocasión Saramago quiso presentar un libro en Berlín, ciudad en la que no había Instituto Camoens. Me preguntaron si esa presentación podía hacerse en el Instituto Cervantes, y yo dije que por supuesto, que encantadísimo.
Recibí posteriormente una llamada desde Lisboa para preguntarme si era cierto que ese libro se iba a presentar en el instituto. Yo respondía que no había ningún problema y que la presentación y todo el acto se iban a hacer en portugués y que habría un rótulo donde aparecería el nombre de las dos instituciones: Instituto Cervantes e Instituto Camõens. No había problema alguno y así se hizo. Y no pasó absolutamente nada. Yo sé que a veces hay que tener cuidado con ciertas suspicacias, pero creo que hemos llegado ya a un punto en el que todo eso va siendo cosa del pasado.
Yo tengo un libro que conoce el senador Van-Halen que se publicó hace unos quince años. Su título es «Sobre el iberismo». Este libro fue prologado por José Saramago cuando era ya un gran escritor, como lo es ahora, pero cuando no había recibido el Premio Nobel, y fue epilogado por Ángel Crespo, uno de los más grandes poetas, estudioso y experto traductor del portugués, del catalán y de otras lenguas. Se trataba de un estudio sobre el mundo literario peninsular. Está claro que en su mente siempre había estado la idea del iberismo, y de hecho hoy estamos viendo cómo tanto el presidente de Portugal como en muchos periódicos portugueses se habla a menudo del iberismo. Incluso se me ha preguntado que por qué no reeditamos ese libro, y es que se trata de algo que siempre existió, y es que en el mundo cultural siempre ha habido una camaradería permanente entre todas las lenguas. Eso es lo que me hizo pensar a mí --y ahí me tengo que arrogar la idea, porque fue mía-- en lo del espacio o la casa de las lenguas ibéricas y prehispánicas. Fue una idea mía que yo, inmediatamente, le comenté al rector de la Universidad de Alcalá, don Virgilio Zapatero, que, como siempre, en seguida se puso a colaborar con mi instituto para llevarla a la práctica.
Y en eso estamos, ya a punto de acabar los estatutos, por así decirlo.
Contamos con varios espacios, aparte del nuevo edificio del instituto, que podemos utilizar para lo que queramos. Disponemos de las pequeñas aulas de las trinitarias --son pequeñas aulas porque el convento era así-- y de parte de los antiguos cuarteles de Alcalá de Henares, los que están al lado de la universidad. Se va a acondicionar parte del recinto, porque hay 80.000 metros, con lo que una parte pequeña pero muy significativa va a estar dedicada a este Espacio de las Lenguas Ibéricas y Prehispánicas.
Recibí una carta de Cataluña por eso de lo de la casa
--y podemos llamarle casa, espacio o lo que sea-- y les contesté diciendo que ojalá existiera en todas las ciudades de España, Portugal y de donde fuere. Yo pienso que debería existir en todas partes, y esa fue mi contestación, que por qué alguien quiere apropiarse de ese rótulo cuando debería estar presente en Sevilla, Bilbao, Oporto, Coimbra, Lisboa, Santiago o Valladolid. Creo que ese espacio sería de gran labor en todas las ciudades y lugares, y por eso una de las ideas en la que insistí a mi presidente de la Xunta de Galicia, el señor Touriño, con respecto a la organización de la ciudad de la cultura fue que estuviera presente allí este Espacio de las Lenguas Ibéricas y Prehispánicas. Considero que sería muy importante y por eso también lo he sugerido en otras comunidades.
Estamos rehaciendo y ampliando la página web y tenga por seguro que ahí figura todo, aunque probablemente tenga razón y debiera ser más clara, y se lo digo yo que soy más de Gutenberg que de Internet. A mí también me cuesta entrar y llegar hasta el fondo de muchas de estas páginas y creo que una de nuestras labores es darlo todo masticado para que nadie tenga que sufrir lo más mínimo por alcanzar la meta que desea. Se trata de que si existe lo que se busca, se encuentre y, si no, ofrecer la referencia de otros sitios y espacios que puedan servir de vía para llegar donde se quiere. Hoy mismo, tan pronto regrese al instituto, trataré de investigar todo esto y de que sea más accesible.
En Frankfurt, al igual que en todos los sitios, estamos colaborando, como siempre hemos hecho, en la medida de nuestras posibilidades y de lo que se nos requiere.
Evidentemente, teníamos prevista la visita de sus señorías a la nueva sede, cuya adjudicación resulta muy significativa. Una institución como el Instituto Cervantes nació sin emplazamiento y quizá haya sido bueno, porque resulta bueno demostrar que los 15 años de trabajo que lleva realizando el instituto le han acreditado el merecimiento de tener un edificio como el que hoy tiene. Probablemente, el hecho de que el Instituto Cervantes no contase con un edificio cuando se creó en el año 1991 --y no digo que hubiera estado fuera de lugar, ni mucho menos-- destaca aún más la labor de todos los que han trabajado en él. Yo como director he trabajado, y hablo en nombre de todos mis antecesores que también lo han hecho --siempre lo hago, porque esta labor la vamos desarrollando uno tras otro y cada uno pone el esfuerzo que quiere y puede o con el que más disfruta, como todo en la vida--; he hecho lo mismo allí donde he estado, ni más ni menos, y creo que a día de hoy tengo acreditada mi labor en estas lides, y repito que todos los directores han hecho una gran labor.
El que para la celebración de sus 15 años de existencia este Gobierno nos haya hecho este regalo --y lo digo entre comillas, porque no es un regalo sino algo que hemos conseguido-- es muy importante, significativo y simbólico y yo tengo la fortuna y satisfacción de recibirlo. Como todos

ustedes saben, otros organismos demandaban ese edificio, pero este Gobierno se lo ha adjudicado al Instituto Cervantes, algo muy simbólico.
Lo cede para la casa común de los 500 millones de personas que hablamos español en el mundo , más a todos los españoles que hablamos, además de esa, otra lengua cooficial. Es la casa común de todos, la que nos representa a todos. Por eso, el día de la inauguración estaban allí representadas todas las instituciones y embajadas de los países hispanoamericanos.
Sin duda, es una gran satisfacción disponer de un lugar y que el instituto pueda ofrecer de nuevo a las instituciones de las otras lenguas cooficiales de España la posibilidad de desarrollar sus actividades culturales, educativas y formativas allí; van a tener un espacio, una oficina que pueden utilizar cuando quieran. Desde luego, cuando venga el director del Ramon Llull puede ir allí y tener todos los medios a su disposición, igual que los gallegos, los valencianos, etcétera. Es la casa común de todos nosotros en España, en Madrid, y está a disposición de todos. Creo que es muy importante porque pocas instituciones como la nuestra representa a tanta gente y funciona como una multinacional de la cultura; de hecho, tiene unos 2.300 trabajadores en todo el mundo, cerca de 300 en Madrid y 2.000 repartidos por el resto del mundo.
Nosotros colaboramos con todas las autonomías. Con la Comunidad de Madrid hemos hecho muchas cosas en París, por ejemplo. Siempre actuamos a requerimiento de cada una de ellas. Hay lugares y espacios donde piensan que la representación de ese lugar está más en consonancia con lo que ellos quieren hacer. Así, también hemos colaborado con Andalucía y Canarias organizando exposiciones. Pero, además, hemos hecho algo que es muy importante y que vamos a seguir haciendo: montar en cada inauguración un museo de cada una de esas autonomías; por ejemplo, en Pekín hubo quince museos representándonos a todos y esta exposición, que contó con maquetas y a la que asistieron los diversos directores, tuvo muchísimo éxito.
En la «Enciclopedia del español en el mundo», como ya hicimos el año anterior con el anuario y como ya dije en su momento, están presentes nuestras lenguas cooficiales. Siempre lo están en todos los estudios que realizamos sobre la lengua y la cultura y su difusión y, como no podía ser de otra manera, están muy presentes en este volumen. Además, acabamos de publicar un anuario que va a ser como nuestro salvoconducto o patente y que también queremos presentar en el IV Congreso de la Lengua que se celebrará en Cartagena de Indias el mes de marzo del próximo año. Les invito a ustedes porque sería muy importante que asistieran. Se va a hacer un gran homenaje a García Márquez en su ciudad de Cartagena de Indias y va a haber un apartado muy especial, como ya hicimos en Rosario, dedicado a las lenguas cooficiales de España y a las prehispánicas. Por tanto, estarán presentes investigadores, representantes de las instituciones de las lenguas, escritores, etcétera.
En cuanto a la dotación de las bibliotecas, y con esto voy acabando, el Instituto Cervantes tiene, físicamente, más de millón y medio de libros distribuidos en sus sesenta centros de todo el mundo y en las aulas. Por ejemplo, piensen que casi hay 100.000 libros en Nueva York, que es una de las grandes bibliotecas hechas con fondos de los exiliados y con fondos de profesores de español hispanoamericanos que vivieron durante mucho tiempo en esta ciudad. Hay primeras ediciones. Es una biblioteca ejemplar y magnífica. Y como ésta hay grandes bibliotecas en todo el mundo.
Acabamos de abrir la de Pekín. En Pekín hemos recibido unos 10.000 libros de la embajada y nosotros hemos llevado unos 15.000 libros, con lo cual tenemos allí alrededor de 25.000 libros en la biblioteca que tiene por nombre Antonio Machado.
También hay una biblioteca virtual a la que se puede acceder a través de nuestro centro virtual y a través de conexiones tenemos controladas todas las bibliotecas de español en todo el mundo y las de cada instituto, la del Instituto Ramon Llul, la biblioteca del Instituto de Estudios Catalanes, la de la academia valenciana, la de la gallega, la de la vasca, etcétera. Pero, evidentemente, tenemos que seguir ampliándolo, por lo que le hemos insistido mucho a estas instituciones en que nos faciliten la tarea porque ésa es una manera de colaborar.
En la biblioteca del Instituto Cervantes en Madrid, que es una gran biblioteca, sobre todo de la didáctica de la enseñanza del español y de las otras lenguas, las otras lenguas también están representadas y hay libros de didáctica, y cualquier persona --porque ya dentro de unos días se va a abrir al público-- puede acceder físicamente a esos veintitantos mil libros que vamos a tener en Madrid --número que va a ir creciendo porque ahora tenemos espacio y antes no-- y además acceder a través de todo el sistema informático, que es una de las grandes labores que ha hecho el instituto desde sus orígenes. Pese a que pensamos que habíamos llegado tarde, a diferencia del Goethe, de la Alianza Francesa, del British Council, se ha hecho una labor gigantesca en el apartado de Internet y de los medios de comunicación audiovisual. Hemos dado grandes saltos en estos últimos años, pero es una labor infinita, sabemos que en el mundo en el que nos estamos moviendo es infinita. Tenemos ahora ciento y pico mil páginas de Internet de consultas, pero deberíamos tener 10 millones o 20 millones porque podemos alcanzar todo, pero tenemos que darle tiempo al tiempo y cada uno de nosotros como directores tenemos que forzarnos en dar estos saltos, como se han dado últimamente cogiendo el impulso de los años en que se creó el instituto.
Esta es una labor que nos incumbe a todos. Es una labor en la que el Cervantes acoge a todo el mundo y que, además, tienen que continuar varias generaciones.
Gracias.

La señora PRESIDENTA: Gracias.
Tienen la posibilidad de hacer un pequeño turno de réplica y de dúplica si sus señorías quieren, pero como antes hemos sido generosísimos con el tiempo porque me parecía que las intervenciones así lo merecían, ahora si hay algún turno debe ser breve, concreto y para algo determinado porque ya vamos justos de tiempo.
¿Algún senador o senadora quieren intervenir? (Pausa.) Tiene la palabra el senador Bofill.


El señor BOFILL ABELLÓ: Muchas gracias, señora presidenta.
Por alusiones tendré que contestar al senador Van-Halen, pero lo dejo para el final.
No estoy sorprendido porque ya le conocía y creo que se está haciendo un trabajo muy interesante. Las respuestas que nos ha dado lo confirman. Por mi parte estoy interesado en la relación exhaustiva que usted ha ofrecido de los actos porque me interesa seguir la labor del Instituto Cervantes.
Quiero también hacer hincapié en dos cuestiones que usted ha planteado y que han quedado un poco más desdibujadas. No las he comentado en mi primera intervención, pero me interesan. Una es muy importante, la del turismo lingüístico. Es fundamental que el aspecto de la pluralidad se transmita, porque está viniendo gente a Barcelona, por ejemplo, a aprender castellano y se encuentran con la sorpresa de que hay una lengua distinta. Incluso hay «catalanófilos» famosos hoy en día que llegaron a Barcelona para aprender castellano o para hacer un trabajo en castellano que se encontraron con la sorpresa de otra lengua y se aficionaron a ella. Si este conocimiento se tiene más en origen puede ser interesante que esta difusión del turismo cultural lo tenga en cuenta.
La otra cuestión que me interesan son las lenguas prehispánicas de América que, de cara a Latinoamérica, es un aspecto a desarrollar. Por eso, le quería preguntar, ¿qué tipo de trabajo se está haciendo en relación a esta cuestión? Antes he hecho una observación sobre la web porque he constatado que el Centro Virtual Cervantes tiene una gran importancia. Lo he utilizado, por ejemplo, para consultar toda la obra de Agustí Bartra, poeta catalán, exiliado en Méjico, con una producción en catalán, también traducida al castellano, a la que he accedido a través de la Biblioteca Virtual Cervantes; y lo he hecho prácticamente al conjunto de su obra, que era de difícil acceso en otras condiciones; por lo tanto, es evidente que está rindiendo un servicio importante.
Usted ha dicho que los pocos alumnos no deben preocupar. A mí me parece que no, que no deben preocupar, porque en realidad el Cervantes lo que tiene que hacer es ofrecer. Cuando yo me refería a los pocos alumnos es porque creo que el número puede crecer. El Cervantes se debe preocupar de que crezca todo lo que pueda. Esta oferta debe ser conocida y se debe suscitar el interés por el aprendizaje del castellano y también de las otras lenguas en función justamente del interés que despierta nuestra cultura, nuestra realidad geográfica, lo que sea, pues en realidad los intereses son múltiples para aprender la lengua. En este sentido, proponía que las actividades culturales se vincularan también al conocimiento global del territorio, etcétera, que yo creo que ya se está haciendo. No era tanto una crítica como una observación.
Respecto del tema si yo estoy contentísimo de vivir en España le diré que sí. Ya le contesté el otro día en una comisión porque no tengo inconveniente porque me encanta el tema. Voy a decirle una cosa. La consigna de los independentistas catalanes es: «Ni España ni Francia, països Catalans.» Esta es: ni Francia ni España. ¿Por qué esta consigna? Usted dice que tiene un uso político. El problema es que ha habido una opresión cultural lingüística. Ha existido. No nos la hemos inventado. En la medida en que esta opresión no exista y tengamos un Estado, que es de todos y que pagamos entre todos, que defiende esta cultura y esta lengua, seguramente muchos de los argumentos que puedan tener sectores sociales o culturales en relación a esta cuestión perderán peso. Esto es evidente.
Si usted me está diciendo que el Estado español está en un proceso de avance democrático y que, efectivamente, en estos últimos 30 años se ha avanzado hacia el pluralismo, me parece perfecto, porque es esa la reivindicación que hacemos. Yo quiero estar en un sito donde me sienta cómodo. Que hoy me pueda sentir más cómodo en la Cataluña que está dentro del Estado español que en la Cataluña que está en el Estado francés, es evidente, pero también le diré que vamos en el buen camino y esperamos que haya satisfacción total. Perfecto.
Hoy es una novedad lo que nos está exponiendo el director del Instituto Cervantes, porque es algo nuevo respecto de las instituciones del Estado.
Estoy en un Senado en el que no puedo hablar en catalán, sencillamente porque me cortan la palabra, porque no hay traducción simultánea en catalán, excepto en la Comisión General de Comunidades Autónomas y gracias a años de insistencia. Por otra parte, la televisión española margina en muchos aspectos nuestra lengua e incluso se están cerrando radios en nuestros territorios que emiten en nuestra lengua, etcétera. La situación, desde este punto de vista, para nosotros no es de total normalidad. De todas formas, evidentemente, hoy la comparecencia es del director del Instituto Cervantes y no es éste el tema, sino que es justamente el contrario. Yo felicito al director del Instituto Cervantes porque promueve la convivencia y que la gente se entienda. No tendría nada más que añadir. Simplemente, le felicito por la idea de iberismo, aparecida ya en las raíces de los movimientos democráticos del siglo XIX, particularmente en Cataluña, donde, quizá, como intento de hacer aflorar la diversidad cultural y lingüística, desde la República siempre ha existido el iberismo como reivindicación de la pluralidad cultural de la península. Por lo tanto, nosotros nos encontramos dentro de esta línea democrática y de entendimiento.
Muchas gracias.

La señora PRESIDENTA: ¿Algún senador o senadora quiere intervenir antes de cerrar este turno? (El senador Van-Halen Acedo pide la palabra.) Senador Van-Halen, le ruego la máxima brevedad.

El senador VAN-HALEN ACEDO: Un minuto. Felicito al señor director del Instituto Cervantes por su contestación.
Me parece que la incorporación del iberismo es muy interesante, pues plantea muchas posibilidades y es adecuado con el momento de construcción europea que estamos viviendo.
Por otra parte, es inevitable que dedique un minuto a las opiniones manifestadas por el señor Bofill. Hace mucho tiempo que pienso que un país no es un sofá o un árbol, en que el que se está cómodo o incómodo.
Si se trata

de estar cómodos, solo iríamos a los sitios donde lo estuviéramos. Sin embargo, la vida consiste en estar cómodo e incómodo.
Por lo tanto, si se trata de construir un país para que unos señores digan si están cómodos o incómodos, cómprese un sofá o súbase a un árbol, y estará cómodo o incómodo.
Por otro lado, en cuanto a su reflexión de que el Estado lo pagamos todos, no entraré en el pequeño detalle del tema de la Hacienda pública y del Estatuto de Cataluña. Además, debido a mi apellido, usted comprenderá que conozco bastante algún país, no ya bilingüe, sino trilingüe en serio, como Bélgica, y la pequeña diferencia entre países como este y los lugares de los que se ha hablado esta mañana donde existe plurilingüismo.
Cuando usted dice que una institución como el Senado o el Congreso de los Diputados no le permiten hablar su idioma... (El señor Bofill Abelló: Yo solo he hablado del Senado.) Yo me refiero también al Parlamento. Le comprendo sentimentalmente, pero la pequeña diferencia entre un país plurilingüista, por ejemplo, Bélgica, y nuestro país, es que en Bélgica muchos ciudadanos solo conocen el francés, otros conocen el alemán, que son los menos, y otros, el flamenco. Por lo tanto, no todos conocen el mismo idioma. Ese es un pequeño detalle muy importante, porque, aunque yo le comprenda sentimentalmente, poner traducción simultánea en una Cámara en la cual todos los miembros conocen un idioma me parece, cuando menos, un gasto. Yo votaría por su tesis
--usted me conoce muy bien y sabe que no defiendo la tesis contraria a la suya--, pero me estoy refiriendo a la diferencia de un Estado plurilingüe donde parte de los ciudadanos solo saben uno de los tres idiomas y hasta donde los sellos de correos tienen que estar en dos idiomas. La diferencia lo es para nuestro beneficio. Ya me gustaría saber catalán, gallego o euskera. Por lo tanto, no es lo mismo, y a veces cometemos el pequeño error de confundirlo, el plurilingüismo de un país en el que todos los ciudadanos conocen un idioma común, tal y como recoge la Constitución, y donde existen además diversos idiomas que se hablan en los distintos territorios de la misma nación, país o Estado --elija el concepto que quiera--, y otra cosa son países donde parte del territorio o parte de los ciudadanos solo conocen uno de los idiomas.
Por lo demás, compañero Bofill, ya me gustaría a mí saber catalán.
Gracias, señora presidenta.

La señora PRESIDENTA: Gracias, senador Van-Halen.
Para cerrar definitivamente este turno, tiene la palabra don César Antonio Molina.

El señor DIRECTOR DEL INSTITUTO CERVANTES (Molina Sánchez): Les anuncio que hoy mismo les haremos llegar a cada uno de ustedes un ejemplar de la enciclopedia, para que puedan verla y hacer algún comentario al respecto.
En cuanto a Barcelona, quiero decir que es una de las ciudades de España donde hay más estudiantes de español. No me gusta decir que es donde más hay, pero, según nuestras estadísticas y las academias de enseñanza de español para extranjeros, Barcelona está a la cabeza, lo cual es importante y significativo.
Por otra parte, me gustaría señalar la importancia del turismo lingüístico español, tal y como ocurre con el inglés, si tenemos en cuenta lo que supone para el producto interior bruto de Inglaterra o de Irlanda que nuestros hijos y gente de todo tipo, sobre todo gente joven, vayan a estudiar inglés a esos países. Lo mismo debería ocurrir aquí. Lo que no es normal es que solo haya unos 100.000 estudiantes extranjeros estudiando español en España, la mayoría de ellos por estudios relacionados con la lengua o la enseñanza. No, tenemos que atraer chicos que vengan a aprender español, sean después doctores en filología o ingenieros, abogados, médicos, etcétera; lo mismo que sucede cuando nuestros hijos cuando van a estudiar inglés, que, probablemente, después no serán filólogos ingleses, sino cualquier otra cosa, pero conocen esa lengua. Por lo tanto, nosotros tenemos que hacer lo mismo, pues en estos momentos hay más de dos millones de niños en Francia estudiando español, cerca de 700.000 en Alemania, 400.000 ó 500.000 en Inglaterra; se trata de cifras que tenemos registradas y no quisiera errar al decírselas de memoria. Por lo tanto, en estos momentos existen en Europa varios millones de personas que estudian español y, aunque viniera a España el 1, 2, 3 o el 4 por ciento de estas personas, ya serían muchos miles, lo cual no solo aportaría un conocimiento cultural, sino también --y aunque sea un poco más raro hablar de economía en el mundo intelectual-- una industria cultural y lingüística, que mueve el 15 por ciento del producto interior bruto de España, a más de medio millón de personas que trabajamos en torno a la lengua, etcétera. Por ello, debemos ampliarlo e ir creciendo. Supongo que, cuanto más crezca el conocimiento del español en el mundo, más crecerán las lenguas románicas, como el gallego o el catalán, que se podrán conocer con un poco más de esfuerzo si ya se conoce el español. El tema del euskera es otro mundo y otro espacio distinto, pero, al menos, desde el instituto estamos convencidos de que el conocimiento del español arrastra al conocimiento de las otras. Cuanto más crezca el español más crecerán las otras lenguas, pues habrá muchos que digan: con un poco más de esfuerzo, no llegaré a un gran conocimiento de otra de las lenguas españolas, pero sí podré desenvolverme bien cotidianamente.
En cuanto a las lenguas prehispánicas, hemos ayudado a un sacerdote español --creo que balear, que lleva muchos años en Paraguay es gran especialista en guaraní-- para que se publique el Quijote en guaraní.
También estamos desarrollando trabajos de investigación en el mismo sentido, para saber cuántos lo hablan, quiénes lo hablan y en qué espacios geográficos lo hablan. Y, tal y como comentaba en la presentación de la enciclopedia hace pocos días, en otro futuro tomo --el año que viene o a comienzos de 2008-- intentaríamos hacer estudios de alguna de estas lenguas, de la misma manera en que estamos comenzando a estudiar cuál es el producto interior bruto y la industria cultural en países hispanoamericanos como México, Argentina, Colombia, Chile.
Por otro lado, no tenga dudas de que el Instituto Cervantes está haciendo todo lo que está en sus manos por ampliar

el número de alumnos. Como le decía anteriormente, el mayor número de directores del Instituto Cervantes en el mundo --a pesar de que yo soy gallego, y que hemos pasado de 0 a 6 gallegos directores del Instituto Cervantes en el mundo, que no está mal-- son directores del ámbito de la lengua catalana: Cataluña, Valencia y Baleares. Por tanto, ellos ya tienen un compromiso con su lengua. Lo mismo ocurre con los profesores: muchos de ellos son catalanes y de otros lugares. De modo que no es que el instituto lo asuma porque yo lo he impuesto; no, no: está en la mente de todo el mundo, y por eso lo asume como propio. Además, estoy seguro de que van a aumentar. Ya verán cómo dentro de un año, cuando vuelva aquí --aunque espero volver antes--, las cifras habrán aumentado. No sé en qué proporción, porque eso es mucho decir, pero sí les puedo decir que, durante estos dos años y medio, no han hecho más que crecer, y así seguirá.
De la misma manera, seguirá creciendo el español, porque la demanda nos desborda. Solo hay que pensar que durante los próximos diez años pasaremos a tener 10 millones de personas que hablen español en Brasil.
En veinte años serán 30 ó 40 millones; es la segunda lengua y va a ser cooficial. Se necesitan 200.000 profesores de español. De hecho, institutos hermanos del Cervantes, como el Goethe o la Alianza Francesa, dan clases de español; de ahí la necesidad de estar allí presentes con esos nueve centros. Y no solo para dar clases, sino también para formar profesores. Estamos formando a 5.000 profesores al año, entre Sao Paulo y Río, número que se va a incrementar mucho. Se necesita una cantidad ingente de profesores.
Quiero decir con todo esto que la salud de nuestra lengua común es fantástica y, con ella, la de las lenguas cooficiales. Evidentemente, la salud hay que cuidarla siempre, pero es importante que sea buena.

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias.
Antes de levantar la sesión, permítanme que felicite al Instituto Cervantes por su nueva sede, a cuya inauguración tuve el honor de asistir. Además, nos tenemos que felicitar todos. Es interesante que un edificio que ha sido sede de una entidad bancaria se convierta en el banco de la lengua, en el banco de la palabra. Me alegro mucho de que el instituto haya previsto la visita de la Comisión, pensaba solicitársela formalmente.
Y no solo para visitar las instalaciones, sino también para mantener una sesión de trabajo.
Solo me queda decirle a don César Antonio Molina que estamos encantados de tenerlo aquí. Ya le han dicho los compañeros que ha sido una comparecencia peleada y ganada en buena lid. No vamos a dejar que pase un año antes de la próxima; trataremos de que venga antes.
Muchas gracias.

Se levanta la sesión.

Eran las doce horas y cinco minutos.