ORDEN DEL DÍA:
-- Comparecencia de la Directora del Instituto Cervantes, D.ª Carmen Caffarel Serra, a petición del Gobierno, para informar sobre las líneas de trabajo de la entidad. (Número de expediente 713/000310).
Se abre la sesión a las once horas y treinta minutos.
La señora VICEPRESIDENTA (Fuentes García): Se abre la sesión. Buenos días.
Vamos a dar comienzo a esta sesión de la Comisión de Asuntos de Exteriores, que tiene como único punto del orden del día la comparecencia, a petición propia, de la directora del Instituto Cervantes, doña Carmen Caffarel Serra, para informar sobre las líneas de trabajo de la entidad.
Le damos las gracias por acompañarnos hoy y por haber tenido la amabilidad de estar con nosotros a petición propia.
Sin más, tiene la palabra.
La señora DIRECTORA DEL INSTITUTO CERVANTES (Caffarel Serra): Muchas gracias.
Buenos días. Para mí también es un placer compartir un rato de esta mañana para hablarles del Instituto Cervantes.
Como saben, tras ser confirmada en mi responsabilidad como directora del Instituto por el Consejo de Ministros después de las últimas elecciones generales, solicité comparecer a petición propia ante ustedes para exponerles los planes del Cervantes para esta legislatura.
La apretada agenda de las comisiones de ambas Cámaras ha hecho que la comparecencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado se haya tenido que trasla-
dar al día de hoy. Eso significa es inevitable -que una parte de las actuaciones a las que me referiré ya está en marcha, ya se ha iniciado. De ellas informé el pasado 9 de octubre de 2008 en la reunión del patronato, que se celebró bajo la Presidencia de los reyes y del presidente del Gobierno en el Palacio de El Pardo. Informé también ante la Comisión de Cultura del Senado en noviembre de este año, y en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, el pasado 21 de abril.
Por tanto, como es la primera vez desde que fui nombrada que comparezco ante esta comisión para explicar las líneas de actuación del Instituto, permítanme que mi intervención tenga dos partes claramente diferenciadas. La primera se referirá, en lo esencial, al balance de lo realizado en el último año, base fundamental para poder hablar de una acción de futuro y la segunda tratará precisamente de eso: de hablar de futuro. En todo caso, antes de abordar una y otra me gustaría subrayar una idea esencial en términos políticos e institucionales. El Cervantes, que acaba de cumplir 18 años -a ello volveré luego-, se ha caracterizado por ser para todas las fuerzas políticas y los sectores sociales y culturales la institución objetivamente necesaria para la proyección lingüística y cultural de España en el exterior. Ha sido, es, y lo debe ser aún más en el futuro, uno de los más poderosos instrumentos de comunicación de nuestro país en el mundo porque enseña y difunde las lenguas oficiales de España y, sobre todo, porque, a diferencia de otras instituciones similares de otros países -como el British, el Goethe, etcétera-, difunde la cultura de España y de Hispanoamérica, es decir, de los 21 países que hablamos y compartimos el mismo idioma. Ese es el referente que preside la actuación del equipo de dirección del Instituto Cervantes, que me honro en dirigir, y en el que cabe enmarcar tanto el balance como las líneas de futuro.
En relación con el balance, como acabo de decirles, el Instituto Cervantes desarrolla su actividad en una doble vertiente: la educativa, enseñando y difundiendo en el mundo el español y las otras lenguas oficiales de España, y la cultural, promocionando y difundiendo la cultura en español, es decir, la cultura de España e Hispanoamérica. Con respecto a la primera, la actividad académica y docente, les voy a ofrecer algunos datos. Las matrículas de alumnos y profesores formados han aumentado un 21%, pasando de casi 142 000 alumnos a más de 172 000, lo que significa que durante los dos últimos años hemos experimentado el mayor crecimiento de la década. El AVE, el aula virtual de español, un programa virtual que constituye la referencia en el panorama internacional para poder aprender nuestra lengua con las nuevas tecnologías, ha aportado 37 100 matrículas del total. Asimismo, los diplomas de español como lengua extranjera, los DELE, han crecido un histórico 22%, hasta alcanzar las 45 000 matrículas. Los aspirantes a ese título se han presentado de forma simultánea en 545 centros de examen en más de 100 países. Por su parte, la red de centros asociados está integrada por más de 111 organismos. (La señora presidenta ocupa la Presidencia.)
Junto a ello, hemos avanzado firmemente para el establecimiento del SICELE, el sistema internacional de certificación del español como lengua extranjera -aclaro las siglas, que son muy endemoniadas y endogámicas, para que sepan a qué me refiero-. Pues bien, hemos trabajado en colaboración con universidades y gobiernos de América Latina, con el fin de establecer estándares de calidad que permitan el reconocimiento mutuo de los diferentes certificados, lo que da un tremendo poder al español, idioma que compartimos.
A continuación, les daré algunos datos en relación con la promoción de la cultura. En el curso 2007-2008 hemos celebrado más de 5000 actos culturales, lo que significa una media de 27 actividades culturales al día en nuestra red de los institutos Cervantes. A modo de ejemplo les puedo mencionar los tres últimos celebrados en la sede de Madrid, que quizá hayan tenido la oportunidad de ver. En primer lugar, uno fantástico, a propósito del cine español, llamado Una crónica visual, en el que el catálogo de quien lo comisarió ha obtenido el Premio Muñoz Suay de la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas. También, Escrituras en libertad, sin duda la mejor exposición sobre poesía experimental que ha habido nunca tanto por el volumen de documentos, sobre todo inéditos, como por países participantes. Y actualmente, en el marco de PhotoEspaña 2009, repartido por todos los ámbitos culturales de Madrid, el pasado día 3 de junio en el Cervantes se inauguró Resiliencia.
Al ver nuestra obligación porque manejamos dinero público y aplicamos una economía de escala, tanto estas exposiciones como cualquier otra actividad que se desarrolle en el Cervantes siguen después un itinerario por diferentes centros, de tal manera que una exposición que hoy se puede ver en Madrid dentro de medio año, uno o dos se puede ver en Praga, Nueva York, Damasco o donde quiera que esté.
Por otra parte, de la importancia de la labor cultural del Cervantes, por ejemplo, en apoyo del cine, nos puede dar una idea el que el 75% por ciento del cine español que se muestra en el exterior, en territorio no hispanohablante, lo canaliza el Instituto Cervantes. También en el ámbito cultural, puedo decirles que las bibliotecas han contado con 730 000 lectores, mientras que los fondos de los que dispone, que ya superan el millón de volúmenes, funcionan -es importante resaltarlo- como biblioteca única, de tal forma que la biblioteca del Cervantes, funcionando -repito- como biblioteca única, es la que posee el mayor número de volúmenes en español que hay en el mundo. Así, cualquier usuario de cualquier Cervantes puede solicitar cualquier libro aunque no se encuentre en su red. Por ejemplo, alguien de Túnez que necesite un libro que se encuentra en la biblioteca de Chicago podrá disponer de él para su consulta a los dos días.
Desde septiembre de 2007 hasta hoy hemos dado nombre a las nuevas bibliotecas de nuestros centros -como ustedes saben, todas llevan el nombre de alguien relevante en el mundo de la cultura-. En este período, la de Atenas recibió el nombre de Juan Carlos Onetti. La de Burdeos, el
de Antonio Buero Vallejo. La de Fez, el de Manuel Altolaguirre. La de Marrakech, el de José Ángel Valente. La de Tetuán, el de Vicente Aleixandre. La de Varsovia, el de Guillermo Cabrera Infante. La de Viena, el de Juan Gelman. La de Argel, el de Max Aub. Y a la de Alcalá de Henares, puesto que es un centro que se ubica en Madrid como sede histórica, y al estar allí una parte de la formación del profesorado, le hemos dado el nombre del insigne lingüista Rafael Lapesa, precisamente en el año en que se cumplía su centenario.
En este período hemos inaugurado nuevos centros y también nuevos edificios: los centros de Marrakech, Fráncfort, Tokio, la Biblioteca Miguel de Cervantes de Shanghái y el nuevo edificio del Instituto de Varsovia. Y la próxima semana partimos hacia Sidney, porque el día 25 sus majestades los reyes, en un viaje oficial, inaugurarán allí nuestro centro, con lo cual estaremos por primera vez en el continente australiano.
El pasado curso ha sido también el del Cervantes TV y el de la potenciación de la plataforma multimedia que el Instituto ha puesto en marcha en Internet. Les daré unos pocos datos al respecto, aunque, por supuesto, si luego lo desean puedo darles todos los que ustedes tengan a bien solicitarme.
En el año 2008 hemos tenido casi 50 millones de visitas y fueron vistas más de 310 millones de páginas del Instituto Cervantes. Se trata de un conglomerado, es decir, se puede buscar tanto información sobre las bibliotecas como sobre los autores, nuestros centros, la traducción automática, las aulas virtuales..., en definitiva, sobre lo que es nuestra página, que es una página de páginas magníficas para quien quiera acercarse a la lengua y a la cultura en español.
Por otro lado, la Caja de las Letras -creo que lo saben ustedes; si no, se lo aclaro- está en un edificio que fue el Banco Central; por tanto, tenemos en los sótanos una magnífica caja fuerte -eso sí, nos la dejaron vacía (Risas.) , con todas las cajas para poder ir dejando algunos recuerdos. Desde ese punto de vista, esa caja fría del dinero se ha convertido en la Caja de las Letras, en la que personalidades del mundo de la cultura dejan un legado para la posterioridad, de lo que ellos quieran y para que sea abierto cuando ellos quieran. En el período del que les hablo lo han hecho los poetas Carlos Edmundo de Ory y Juan Gelman; el cineasta Luis García Berlanga; y por primera vez, tres mujeres -no había ninguna cuando yo llegué-: Margaritas Salas, por la cultura científica, Alicia Alonso, por la danza, y Ana María Matute, por la literatura. Cristóbal Halfter ha sido el primer músico que ha dejado un legado. Manuel Alexandre, el primer actor que también lo ha hecho. Ha habido también un legado colectivo, que fue el Proyecto Fahrenheit 451, para incentivar la cultura del libro y el amor a la lectura. Y el último legado ha sido el del último Premio Cervantes: Juan Marsé.
Hemos sido anfitriones, como Instituto Cervantes, del encuentro cultural China-España con motivo de la visita, el pasado mes de enero, del primer ministro de la República Popular China a nuestro país. Podemos afirmar con orgullo que en ese viaje que hizo el mandatario chino a cinco países europeos el único acto cultural al que asistió fue en España, y en concreto al Instituto Cervantes.
Termino este breve balance refiriéndome a dos logros que para mí son importantes en este período. El primero es que, en colaboración con la Editorial Santillana -ya se ha distribuido y agotado la primera edición-, hemos editado un magnífico volumen: la Enciclopedia del español en los Estados Unidos, que fue presentado en Miami, Chicago, Nueva York, y Washington. También se ha presentado en España y en México. Y digo que es importante, porque el trabajo en esas 1800 páginas pone de relieve datos que para nosotros son interesantísimos en el sentido de saber de dónde viene y hacia dónde va el español en los Estados Unidos, no solo a nivel cuantitativo sino también cualitativo: como posibilidad de negocio, etcétera. No olvidemos que los Estados Unidos, según los datos que su censo nos ha proporcionado, en torno al año 2050 será el primer país hispanoparlante del mundo, por delante de México.
Y voy a pasar a mencionar el decálogo de esas líneas de futuro, todas las cuales parten de dos premisas básicas que son interesantes. La primera es constatar el buen estado de salud del español. Lo hablan 450 millones de personas; ocupa el tercer lugar en Internet, tanto en volumen de páginas web como en número de usuarios; es el segundo idioma de comunicación internacional en el mundo; y ahí está su importancia económica: estamos hablando de que el español y las industrias culturales en español aportan un 15% al producto interior bruto. Es ese proceso de expansión sin precedentes en los Estados Unidos, y de la cultura del español, a lo que me refería hace un momento.
La segunda premisa básica es, a mi juicio, la necesaria responsabilidad que tenemos en un tiempo de crisis económica; es decir, las líneas de futuro no pueden olvidarse de los momentos en los que vivimos. Por tanto, la racionalidad, la austeridad y una firme decisión deben ser factores que no debemos obviar en esta etapa. Les comentaba hace un momento cómo al planificar las diferentes actividades culturales intentamos ser consecuentes con el dinero de los ciudadanos. Ahora bien, la racionalidad y la austeridad no tienen por qué estar reñidas con la voluntad de garantizar la presencia del Cervantes allí donde se nos demanda, y estar presentes de la mejor manera posible.
Por tanto, las líneas de futuro parten de una base que es, en definitiva, la responsabilidad en el uso de los recursos disponibles en un tiempo de dificultades económicas. Por eso -creo que ustedes también lo van a entender así-, el Cervantes tiene que contemplar la obligación de buscar nuevas vías de ingresos para que no tengamos solo que recurrir a aquellos que nos proporcionan los Presupuestos Generales del Estado. De eso les hablaré también más adelante.
La primera línea consiste en combinar el principio de expansión con el de consolidación, y parto de la base de que soy consciente -repito- del momento en el que vivimos. Por eso, con responsabilidad, hemos establecido el criterio de que allí donde el Instituto Cervantes no
pueda llegar con edificios presenciales, con una presencia real porque no nos lo podamos permitir económicamente, el centro virtual, el Cervantes más innovador, el Cervantes que apuesta por las nuevas tecnologías y por la enseñanza on line -ya lo estamos haciendo- va a estar donde se nos demande.
La segunda línea es que en los próximos años debemos prestar, a nuestro juicio, una especial atención a las jóvenes generaciones, que ven el mundo a través de Internet, a través de las pantallas móviles, algo que nosotros también tenemos que tener en cuenta. Por eso, tanto la oferta cultural como nuestros métodos de enseñanza consideran las tendencias más innovadoras en materia docente, y cuando digo innovadoras hablo de aplicar esas nuevas lógicas, esos nuevos lenguajes, esas nuevas pantallas que atraen a nuestros jóvenes. Les pondré un ejemplo. El pasado mes de noviembre presentábamos el curso Hola, ¿qué tal?, un curso que estamos haciendo varios actores, Radio Televisión Española y el Instituto Cervantes como los dos más visibles, pero también la Comunidad de La Rioja, el BBVA, la Editorial SM..., en fin, un grupo de personas que pensamos que apostar por cursos tanto con la televisión internacional como con Internet es una buena manera de llegar a los usuarios que no pueden estar presencialmente en un aula. El curso Hola, ¿qué tal? ya se está comercializando en el Reino Unido, Francia y Alemania, y lo vamos a extender después a los Estados Unidos y otros países.
La tercera línea es diversificar la enseñanza del español como lengua necesaria. Es obvio que el español es la lengua de la cultura y de la tradición, pero también queremos que la gente aprenda el español y se interese por él porque es la lengua de la ciencia, del I+D+i, de la información y de la comunicación, de la investigación, de la economía, de las relaciones comerciales de España e Hispanoamérica. Y, estamos poniendo en marcha la evaluación de la actividad educativa y de nuestros diseños curriculares precisamente para el español como lengua de especialidad. Como es lógico, cada vez se nos demanda más, esa especialización para el mundo de los negocios y de las nuevas tecnologías.
Por tanto, pensamos que esa diversificación de la enseñanza del español como lengua necesaria, sobre todo, en el ámbito económico, nos ayuda, y con ello también favorecemos la implantación de nuestras empresas en los cinco continentes.
La cuarta línea consiste en que tenemos que dar una importancia fundamental al aumento en cantidad, pero sobre todo en calidad, de la actividad docente y académica. Somos muy buenos en ello, señorías, y lo digo yo sin sonrojo, porque yo no doy clase. Somos muy buenos haciéndolo, y tenemos que ser siempre los mejores porque esa es la seña de identidad y de diferenciación de otros centros que se dedican a lo mismo que nosotros. Por eso, a pesar de la crisis, de las dificultades que puedan tener las familias en muchos países para asumir una determinada enseñanza del español que no es reglada, nos hemos propuesto elevar el número de matrículas, elevar el número de diplomas DELE, de diplomas de español como lengua extranjera. Por otro lado, estamos trabajando para culminar la implantación del SICELE, del sistema internacional de certificación del español como lengua extranjera, algo en lo que hemos avanzado muchísimo. A este respecto, tuvimos una reunión en la UNAM, en México, en noviembre del año pasado, y después se ha reunido la comisión que representa a todos los países y universidades de América Latina en Alcalá de Henares. Estamos, pues, dando pasos agigantados.
También nos preocupan y nos ocupan las otras lenguas cooficiales del Estado, es decir, el catalán, el gallego y el euskera, tres idiomas, tres lenguas que se ofrecen en todos nuestros institutos Cervantes y en los que colaboramos tanto para la cuestión del profesorado como para su mejora con las correspondientes instituciones de sus comunidades autónomas, como el Ramón Llull, las Letras Galegas, etcétera. Es decir, intentamos también, como es lógico, la difusión de las culturas que tienen o promueven esas lenguas en España.
La quinta línea es que vamos a desarrollar al máximo -estamos trabajando también en ello-, en la relación del Instituto con el exterior, las tecnologías de la información y de la comunicación aprovechando las posibilidades que todavía nos ofrecen. Les decía antes que no podemos establecer un Cervantes presencial en todos los lugares en que nos gustaría, pero el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación nos permite llegar a un mayor número de usuarios. Por ejemplo, no hace falta ser estudiante de español en un Cervantes para poder ver la difusión de la cultura en español a través de nuestra página web o a través de nuestro Cervantes TV, que ofrece diariamente en directo, pero también a la carta, lo mejor en las diferentes disciplinas artísticas de la cultura que se genera en España, en Hispanoamérica y, sobre todo, que también generamos nosotros. Y eso tiene que ver con lo que antes decía sobre gestionar los dineros públicos. Un diálogo, pongamos por caso, entre Vargas Llosa y Semprún -me lo estoy inventando- en el centro de Berlín lo van a poder oír, evidentemente, las doscientas personas que quepan en el salón de actos, pero, a la vez, vía Internet lo vamos a poder disfrutar todos los que tengamos una línea de ADSL y nos conectemos con esa página. Y así lo estamos haciendo. Creo que de esa manera ponemos en valor nuestro centro, nuestra cultura y también las nuevas tecnologías, acercándoselos a la gente que no esté presencialmente en ese momento.
La sexta línea es la expansión y el desarrollo responsable de nuestra red de centros y aulas. Es verdad que no podemos responder a todas las demandas que nos llegan de diferentes países, de nuestras embajadas o de otras instituciones para que abramos un Cervantes en un determinado país o ciudad. No se puede; especialmente, en la situación económica en que estamos. Pero tampoco podríamos responder de ninguna manera, a esa demanda, porque las peticiones que se reciben vienen a ser de tres centros diarios. Eso nos lleva a hacer análisis prospectivos para saber cuáles son los mejores lugares donde debemos estar, los
más pertinentes, los más necesarios. Y así, hemos seguido una expansión razonada, razonable y moderada y, como les decía hace un momento, el día 25 se va a inaugurar el centro de Sidney por parte de sus majestades los reyes. El 11 de noviembre sus majestades también inauguraron el de Tokio. Y tenemos que inaugurar todavía las instalaciones de Rabat y de Chicago, los centros de Gibraltar, Cracovia, Nueva Delhi, en la India, Belo Horizonte y Florianópolis, y también nuevas aulas.
En el año 2009 el Cervantes comenzará su actividad en Australia, que era el continente que nos faltaba, -iba a decir el quinto, pero, como saben, cuando yo estudiaba eran cinco y ahora son seis, con lo cual, no sé muy bien si es el quinto continente o el sexto-. Y también queremos que en 2009 comience su actividad en el África subsahariana. Desde el verano pasado ya hemos establecido las relaciones con la Universidad de Dakar, en Senegal, una universidad que nos ha sorprendido por el gran número de estudiantes de españo. Ese será el lugar elegido para abrir la primera aula -no es un Instituto Cervantes- que dependerá de esa universidad.
Entre las prioridades de futuro en este periodo y hasta el año 2012 están, sin lugar a dudas, los, Estados Unidos y Canadá, como consecuencia, como antes les decía, del gran auge allí del español y también de la necesidad de que el aspecto cualitativo vaya de la mano del cuantitativo en los Estados Unidos. Por supuesto, también están Extremo Oriente, Asia y el Pacífico, donde se ha hecho un esfuerzo muy grande por parte del Instituto Cervantes. Pero todavía queda un vastísimo territorio donde estar, quizá pensando más en una región emergente, como es América Latina. Y además estamos trabajando en este momento para hacer un aula en Seúl.
Desde este punto de vista, al final del año 2012 el Cervantes estará presente ya en 78 ciudades, en 44 países y en 5 continentes.
Y paso a hablar de la séptima línea. Desde que llegué al Instituto hemos hecho una apuesta fuerte por la calidad en la prestación de los servicios. Y lo hemos hecho en dos ámbitos: por un lado, consolidando los centros que ya teníamos, que ya se habían puesto en marcha en los últimos años, con criterios de calidad y de mejora de su funcionamiento interno, es decir, logrando un mejor equipamiento, formación continua, más dotaciones de personal etcétera. Y por otro, definiendo un abanico de políticas de empleo que mejoren las condiciones laborales de la plantilla. Y en ese marco hemos elaborado un plan de igualdad para el conjunto del Instituto, que ya ha comenzado a aplicarse. Es decir, hemos adoptado medidas para garantizar la conciliación entre la vida familiar y la vida laboral y de mejoras de las condiciones de trabajo. En ello estamos trabajando, y esperamos tener un buen plan de igualdad en el Instituto.
La octava línea trata de lo siguiente. Durante el pasado mes de febrero presentamos el Plan de Acción Cultural del Instituto, actualizando y renovando el anterior. En él, junto al diseño de actuaciones de todas las artes y disciplinas, contemplamos un factor nuevo de la cultura de España y de Hispanoamérica, como es la mirada de la mujer en el siglo XXI y su presencia y experiencia en las diferentes disciplinas artísticas. Lo digo porque cuando llegué me sorprendió mucho que no hubiera mujeres en el legado de la Cajas de las Letras y que la cultura que se manifestaba en el exterior fuera fundamentalmente de varones. Pero las mujeres también crean, y de ahí el programa Ellas crean, para demostrar que también hay buenas escritoras, buenas pintoras y buenas artistas en general.
El pasado 21 de marzo el Instituto Cervantes alcanzó la mayoría de edad. Parece que 18 años sean muchos, pero la verdad es que comparados con nuestros hermanos Goethe o British somos todavía muy pequeños, y creo que se han hecho muchas cosas en este poco tiempo. En la celebración de los 18 años del Instituto hubo una primera actividad institucional en el mes de marzo, e invitamos a todos los directores que me habían precedido -por cierto, también todos varones- para hablar del Instituto Cervantes. Fue un acto muy bonito, en el que, desde Sánchez Albornoz, que fue el primero, hasta el último, pasando por los demás, departimos sobre lo que era el Cervantes y lo que había supuesto. Y para mí fue una satisfacción ver la unanimidad de criterios de los cinco directores que me han precedido y el buen feeling que hubo.
Pero hay una segunda parte de esa celebración de cumpleaños en la que me quiero detener, y a la que les quiero invitar, que tiene que ver con la fiesta del español que celebraremos el día 20, es decir, el próximo sábado. Hemos elegido ese día, porque es el sábado más cercano al solsticio de verano, y pensamos que nuestro idioma es cálido, que es un idioma de comunicación. Pues bien, ese día, el 20, se va a celebrar el día del español en todos los institutos Cervantes del mundo. Es la fiesta del español, una fiesta de cumpleaños que queremos celebrar con todas las personas con las que compartimos este idioma, pero también con todas aquellas que se acercan a los diferentes institutos Cervantes para conocernos, para aprender nuestra lengua y conocer nuestra cultura. Como digo, por supuesto están ustedes invitados. Elijan el Cervantes que quieran; quizá el más cercano sea el de Madrid, pero, repito que pueden elegir el que deseen.
A las once de la mañana, hora local, cada uno de los institutos empezará la fiesta, que irá desde Manila, Sidney y Japón hasta Chicago o Seattle. Vamos a regalar palabras a todo el mundo, hay también pequeñas sorpresas que no podemos desvelar, y muchas actividades culturales para implicar a niños y jóvenes, como cine, cuentacuentos, etcétera, algo que también habrá en Madrid. Y para ello, durante casi un mes hemos elaborado una página web llamada eldiae.es.
Para nosotros ha sido una gran satisfacción -iba a decir que porque nos ha desbordado, pero esa no es la palabra correcta-, porque nos ha sorprendido la cantidad de gente que ha entrado a votar palabras, que se ha subido un vídeo con su palabra favorita o que se ha inventado palabras para algo que hemos hecho, que es el ficcionario. Porque, siendo tan rico como es nuestro idioma, pareceque falten muchas palabras en él, ya que creo que son
1500 las que nos han propuesto para que fueran incluidas en el diccionario.
Señorías, están ustedes a tiempo de votar la palabra que más les guste o de subirse el vídeo, y les animo a que lo hagan. Me encantaría que compartieran con nosotros esa fiesta de cumpleaños para una gran comunidad, una fiesta de puertas abiertas que queremos que tenga vocación de continuidad, es decir, que a partir de ahora el sábado más cercano al solsticio de verano el Cervantes va a celebrar siempre una jornada de puertas abiertas.
Y paso a hablar del vil metal, que es algo más duro. La novena línea tiene que ver con la oportunidad de hacer algo que antes les he comentado. Me refiero a intentar buscar fondos que no provengan solo de los Presupuestos Generales del Estado ni que obtengamos por matrículas, que, como saben, derivamos a actividades culturales. Se trata de un plan de patrocinio del Instituto Cervantes que tiene dos columnas. Una primera, relativa a un programa de captación de recursos económicos de las diferentes instituciones españolas y europeas para actividades culturales y docentes. Así, por ejemplo, acabamos de obtener 720 000 euros de una acción concreta para mejorar el Cervantes TV.
Y la segunda columna consiste en la puesta en marcha del círculo de amigos del Instituto Cervantes, que al final es una plataforma en la que vamos a pedir un compromiso estable por parte de las instituciones públicas, pero también de empresas privadas, sabiendo que estas quizá puedan posicionarse mejor de la mano del Instituto en aquellos lugares en los que tengan necesidad de empezar su actividad o de consolidarse.
Y en último lugar, queremos potenciar la sede histórica del Instituto, ubicada en Alcalá de Henares. Para ello hemos hecho algo que consideramos muy importante: estamos trabajando con la Universidad de Alcalá y con el ayuntamiento para crear un centro de investigación en temas que nos preocupan y nos ocupan, como son hacia dónde va la enseñanza del español, cuáles son los mejores métodos para enseñarlo, etcétera. Y ello supone que tengamos esa capacidad de investigación en colaboración con las universidades.
Y termino con dos grandes retos para el año 2010. El primero de ellos tiene que ver con el V Congreso Internacional de la Lengua Española, que se va a celebrar del 2 al 6 de marzo de 2010 en la ciudad de Valparaíso, en Chile. Es un congreso internacional de la lengua y, como todos, también será magnífico porque siempre lo son. Pero en este caso se da una coincidencia, y es que el Gobierno chileno lo ha decretado como el primer acto en conmemoración de la celebración de su bicentenario de independencia. La comisión del Gobierno español que aborda el tema de los bicentenarios también lo ha hecho suyo. Por tanto, vamos a hacer un gran congreso americanista.
Hemos mantenido ya muchas reuniones a tal fin. El pasado 11 de julio tuvimos el honor de que la presidenta Bachelet diera el pistoletazo de salida del congreso en un acto al que asistimos el director de la Real Academia y yo misma. Cerca ya de las Navidades el presidente Zapatero lo presentó en España. Y el próximo 10 de julio volveremos a ir allí. Es decir, señorías, que estamos trabajando en un congreso que está ya muy trabado.
El segundo reto tiene que ver con la Presidencia española de la Unión Europea el próximo año. Estoy convencida de que en el Instituto Cervantes, como institución pública que somos, tenemos que trabajar con responsabilidad para intentar lograr el reconocimiento del español como lengua de comunicación y de trabajo habitual de las instituciones europeas. Es verdad que en la comunidad europea el número de hablantes de español es muy pequeño, pero vamos a intentar poner en valor esos más de cuatro millones de personas que lo hablan en Europa -no en España-, en el convencimiento de que es un puente hacia un continente que habla español, no solo de América central hacia abajo, sino de norte a sur. En ese sentido vamos a poner a trabajar a los 36 centros que tenemos en Europa -fundamentalmente el de Bruselas-, y vamos a celebrar un gran congreso iberoamericano en Europa. Desde mi punto de vista, estos son los dos grandes hitos que nos planteamos para el año 2010.
Finalizo mi intervención destacando que, a mi juicio, como buque insignia de la política exterior de nuestro Gobierno, el Instituto Cervantes está cada vez más atento a las nuevas realidades que se generan en un mundo globalizado, cada vez más interdependiente, en un mundo en el que cada día es más necesario avanzar en eso que se ha denominado diálogo o Alianza de las Civilizaciones.
Hace poco tiempo, en Estambul, el Instituto Cervantes participó muy activamente en la organización e inauguración de una magnífica exposición sobre el Palacio de Topkapi y el Palacio de la Alhambra, sobre cómo los dos palacios dialogaban entre sí y con las ciudades en las que están. Fue realmente interesante analizar ese diálogo y esa convivencia. Pues bien, esa realidad que viví en Estambul se puede comprobar en todos los centros Cervantes que puedan visitar, donde observarán que nuestra presencia y nuestra forma de mostrar la cultura es siempre dialogando, teniendo en cuenta quién es el país que nos acoge.
Como dije el pasado noviembre en la Comisión de Cultura del Senado, el español, sin lugar a dudas, es la lengua de la paz, de la convivencia, del encuentro, de la cultura compartida a un lado y a otro del Atlántico y a un lado y a otro del Mediterráneo.
Muchas gracias por su atención.
Gracias, señora presidenta.
La señora PRESIDENTA: Gracias, señora Caffarel.
Me gustaría pedirles a todos disculpas por mi retraso. He tenido un problema con el taxi.
Creo que no se ha votado el acta de la sesión anterior de manera que, si les parece bien, lo haremos a continuación. ¿Han recibido todos ustedes una copia del acta? (Pausa.)
¿Desean hacer alguna observación? (Pausa.)
¿Se puede aprobar por asentimiento? (Asentimiento.)
Queda aprobada.
Iniciamos el turno de portavoces.
Les recuerdo que dispondrán cada uno de ustedes de diez minutos y, posteriormente, habrá un segundo turno.
Por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra el senador Torres.
El señor TORRES I TORRES: Muchas gracias, señora presidenta.
En nombre del Grupo Parlamentario Mixto quiero agradecer la presencia en esta Comisión de Asuntos Exteriores del Senado de doña Carmen Caffarel Serra, directora del Instituto Cervantes, así como de sus colaboradores y darles mi más cordial bienvenida.
Señorías, nuestro objetivo de hoy es analizar las bases y obtener información sobre las líneas de trabajo del Instituto Cervantes para este año 2009 y los siguientes, tal y como ha expuesto en su intervención -clara, concisa y exhaustiva- la señora Caffarel.
Como ya sabemos, el Instituto Cervantes es una institución pública que desde su nacimiento en 1991, hace ya 18 años -bajo el mandato del presidente Felipe González- ha sabido llevar a término y con éxito su principal objetivo: la promoción y la enseñanza de la lengua española, así como la difusión de la cultura, tanto española como hispanoamericana.
Desde entonces, ha conseguido ubicar sus centros en todos los continentes y, poco a poco, se sigue buscando una mayor difusión y extensión hacia otros territorios en expansión, donde situar nuevas sedes y seguir cumpliendo con creces todos los objetivos que se le encomendaron desde un principio.
Cabe destacar que a pesar de la recesión económica que estamos experimentando a nivel mundial, desde que fue presentado el pasado 24 de febrero el nuevo Plan de Acción Cultural para 2009, el Instituto Cervantes lo está coordinando y gestionando hasta el momento con muy buenas expectativas. Se calculan hasta 5500 actividades en todos los centros que el Instituto Cervantes tiene distribuidos en más de 40 países, en todo el mundo, a los que se suma la importancia de la participación y colaboración tanto con instituciones públicas como privadas.
Por otro lado, la extensa red de bibliotecas que alberga -nada más y nada menos que un amplio millón de volúmenes, consultados por más de 730 000 usuarios al año- también se está encargando de difundir la cultura en español y generar una imagen continuada hacia el exterior.
Gracias a su esfuerzo y a su positiva proyección, el Instituto Cervantes cuenta con un presupuesto de 102,5 millones de euros para este año 2009, casi un 2% más que en el año 2008; esta cuantía le permitirá inaugurar nuevos centros en Gibraltar, Nueva Delhi y, recientemente, en Sídney, sin olvidar un aula en Dakar.
La literatura y el pensamiento, la música y las artes escénicas, las artes plásticas y la arquitectura, la ciencia y la historia son las áreas que estarán presentes con el fin de promover una imagen dinámica y emprendedora de España y de la comunidad hispanohablante. Pero además de todas estas actividades e iniciativas que el Instituto Cervantes está llevando a cabo -y que, seguramente, nos terminará de explicar con más detalle la directora de la institución, la señora Caffarel- me gustaría centrar parte de esta breve intervención en la proyección y difusión internacional de la cultura española e hispanoamericana.
Recientemente, el Instituto Cervantes ya se encuentra ampliando fronteras no solo físicas o territoriales sino también de carácter empresarial; a través de la plataforma del aula virtual de español, AVE, los 100 000 trabajadores que la cadena multinacional de cafeterías Starbucks tiene en Estados Unidos podrán aprender español y certificar sus conocimientos con la obtención del diploma de español como lengua extranjera, más conocido como DELE. Se trata de un programa informativo que arranca con un curso piloto impartido por profesores del departamento de español de la Universidad de Washington. Del mismo modo, el Instituto también colaborará con el Gobierno de Filipinas para reforzar la presencia de la lengua en este país y fomentar su aprendizaje ya que, por desgracia, la lengua española en este país fue decayendo, dejando de ser la más usada en beneficio del inglés, por la influencia norteamericana.
Debemos continuar con la expansión de la cultura y de la lengua española por todo el mundo y uno de nuestros vehículos más importantes para lograrlo tiene que ser, como ya lo es, el Instituto Cervantes.
Tampoco tenemos que olvidar que el Instituto Ramon Llull, creado por la Generalitat de Catalunya y el Govern de las Illes Balears, desarrolla una política de colaboración con el Instituto Cervantes para promover la lengua y cultura catalanas.
Muchas gracias, señora presidenta.
La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Torres.
Por el Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas, tiene la palabra el senador Anasagasti.
El señor ANASAGASTI OLABEAGA: Muchas gracias, señora presidenta.
Quiero felicitar a la señora Caffarel porque, desde el año 1991, desde la formación y creación del Instituto Cervantes, como ha recordado el señor Torres, me ha tocado asistir a muchas comisiones parlamentarias y ser testigo del trabajo que está realizando el Instituto y la verdad es que lo que usted nos ha narrado suena muy bien, está bien esquematizado y, sobre todo, nos parecen muy atractivas las líneas de futuro que ha planteado.
Le tengo que agradecer que ante una iniciativa de la Comisión de Asuntos Iberoamericanos y de la Comisión de Asuntos Exteriores para visitar el Instituto Cervantes, usted nos atendiese y nos diese cuenta de cómo funcionaba. La verdad es que se lo agradecemos porque fue una buena anfitriona.
En relación con el Instituto Cervantes en América Latina, me gustaría preguntarle por la situación del español o el castellano en Brasil y, sobre todo, si el Instituto Cervantes tiene idea de expandirse en la zona del Caribe donde no se habla castellano. En este sentido, usted ha hablado de Estados Unidos, pero no de esta realidad, que también existe.
Le tengo que agradecer que cuando ha mencionado los nombres de las bibliotecas no haya nombrado la biblioteca de París. Usted mejor que nadie sabe que el 11 de la avenida Marceau fue adquirido por el Partido Nacionalista Vasco en el año 1937; que en el año 1940 fue incautado por los nazis -el embajador Lequerica y el teniente coronel Barroso se encargaron de perseguir a los exiliados republicanos-; y que en una sentencia del Tribunal Civil del Sena fue declarado patrimonio del Gobierno español, en aquel momento, de Franco, pero nosotros lo seguimos reivindicando. No se nos consultó cuando a esa biblioteca se le puso el nombre de Octavio Paz y, por tanto, le agradezco que no la haya nombrado porque insisto en que nosotros seguimos reivindicando la sede actual del Instituto Cervantes en París como sede adquirida por el PNV en el año 1937.
También tengo que hacer un comentario respecto al español o castellano en Europa porque, independientemente de que se esté enseñando y aprendiendo más, pierde presencia en las instituciones europeas. En las instituciones europeas están fundamentalmente el inglés, el francés -cada vez menos- y el alemán, pero el castellano pierde pie.
La felicito por su gestión, porque la verdad es que me parece brillante el trabajo del Instituto Cervantes en relación con el español, pero no así por lo que usted ha puesto como frontispicio de este diciendo que enseña y difunde las lenguas oficiales de España. Esto es verdad en la práctica pues, como me dijo su antecesor César Antonio Molina. en el caso del euskera habían duplicado el número de profesores de euskera; es decir, pasaban de uno a dos pero eso no es para lanzar cohetes, precisamente.
El Gobierno presidido por el lehendakari Ibarretxe en la fase final de su gestión decidió crear el Instituto Etxepare -los catalanes tienen el Ramón Llull y creo que también tienen el suyo los gallegos-, habida cuenta de que la situación de la enseñanza y difusión del euskera a través del Instituto Cervantes era mínima por no decir nula, ya que la respuesta siempre era la misma: no hay demanda. Pero las demandas muchas veces se crean y para eso existen campañas, existe la presencia y, sobre todo, existe el estímulo.
Señora Caffarel, le reto a que en la inauguración de los institutos Cervantes que hay por el mundo -usted ha hecho mucho hincapié en que se va a inaugurar el Instituto Cervantes en Sidney por sus majestades los reyes- diga si el príncipe Felipe alguna vez -que lo ha hecho- o el rey han dicho algo tan evidente como que en el Instituto Cervantes, como usted ha comentado al principio, se enseña y difunde las lenguas oficiales de España. Siempre se habla de que el castellano tiene una magnífica salud y por eso no entendemos todos esos debates que hay sobre la pérdida del español o castellano en las comunidades autónomas denominadas históricas, porque indudablemente los hermanos enfermos son el gallego, el catalán y el euskera.
Usted ha hablado fundamentalmente de lo que se está haciendo con el castellano, y yo la felicito porque es evidente que la salud del español, del castellano, es muy buena, y lo que está haciendo el Instituto Cervantes está muy bien, pero en relación a la promesa que me hizo el portavoz socialista, Salvador Clotas, cuando se discutió en el año 1991 el proyecto de ley para su creación en cuanto a que se creaba reconociendo lo que dice la propia Constitución (la Constitución habla del castellano como lengua oficial, pero también habla de las lenguas cooficiales) nosotros no lo sentimos como un Instituto que promueva y difunda las lenguas cooficiales. Incluso en su propio discurso usted ha hecho muchísimo hincapié en todo lo demás, pero no nos ha dado ningún dato sobre la enseñanza del catalán, del euskera o del gallego; no nos ha dado ningún dato, no nos ha dicho si hay lectores en las universidades o cómo es la relación que tienen con las academias en Cataluña, en Euskadi y en Galicia. Por tanto, el nuevo Gobierno vasco asume el Instituto Etxepare y la consejera del Departamento de Cultura lo hace suyo precisamente por esa evidencia, porque no nos sentimos concernidos por el trabajo del Instituto Cervantes cuando ha dicho que, fundamentalmente, enseña y difunde las lenguas oficiales de España.
Termino, señora presidenta, diciendo que, desgraciadamente, me tengo que marchar a Bilbao, pero como aquí lo más importante no es hablar ante los comparecientes, sino el Diario de Sesiones, le agradecería que me contestara y yo leeré su respuesta.
Muchas gracias, señora presidenta.
La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Anasagasti.
Por el Grupo Parlamentario Entesa Catalana de Progrés, tiene la palabra el señor Bofill.
El señor BOFILL ABELLÓ: (El señor senador comienza su intervención en catalán, que se reproduce según el texto que facilita a la Redacción del Diario de Sesiones.) «Gràcies presidenta.
Bon dia, senyora Caffarel (suposo que ho dic bè, perquè en la convocatòria li catalanitzen mès el nom i li diven Caffarel), benviguda novament al Senat, avui en aquesta Comissió d'Afers Exteriors. Un dels elements programàtics del nostre Grup Parlamentari, l'Entesa Catalana de Progrès, ès la defensa i la necesaria visualitzaciò del plurilingüisme dels territoris i els ciutadans de l'Estat espanyol, i en particular de la llengua i la cultura catalanes. Des de la fi de la dictadura franquista, estem construint un nou Estat democràtic que s'hauria d'adpatar plenament a aquesta realitat plural; i l'Institut Cervantes n'hauria de ser promotor i divulgador al món, i al costat de la feina ingent que fa per la promoció del castellà, hauria de donar més visibilitat a la nostra diversitat cultural i lingüística.
Ja sé que m'ha entès perfectamente en català, però un reglament poc respectuòs amb la pluralitat m'obliga a continuar en castellà.
Continúo en castellano porque me obligan en base a un reglamento impropio de una Cámara territorial de un Estado en cuyos territorios hay cuatro lenguas oficiales: caste-
llano, catalán -denominado también valenciano-, gallego y euskera, todas ellas con un gran número de hablantes y una larga e incluso larguísima historia. Continúo en castellano sin renunciar, sin embargo, al uso de mi lengua en esta Cámara. Estamos a la espera del cumplimiento de los compromisos del presidente y del grupo del Gobierno.
Centraré mi intervención de entrada en esta cuestión de la diversidad cultural lingüística sin que por ello se pueda entender que no valore positivamente lo mucho que hace el Instituto Cervantes. Creo que es bueno lo que hace en pro de la cultura en general, por lo tanto, en ese sentido tiene todo nuestro apoyo, y de la lengua castellana en particular. Esta cuestión de la diversidad si no la planteamos nosotros con concreción no se va a plantear, y es crucial. Es crucial tanto para nosotros, para nuestra propia democracia como para nuestra proyección e imagen en el mundo y para la credibilidad de la supuesta defensa de la pluralidad cultural y lingüística en el mundo que solo se piensa en ella desde el Estado cuando es el castellano el que se encuentra en una situación de discriminación respecto al inglés o al francés, en el caso de la Unión Europea, pero que en relación a las lenguas de los más pequeños se olvida.
De todas formas, en cuanto a sus consideraciones generales, estamos de acuerdo porque entre las finalidades -ya lo ha dicho el señor Anasagasti- está la proyección cultural de España en el exterior, la defensa de nuestras lenguas oficiales... Y hay afirmaciones generales acerca de que se ofrecen cursos de catalán, de que se difunde la cultura, de que se hacen bastantes actos en los que participan autores catalanes -muchas veces no claramente diferenciados con un perfil de autores catalanes- y es cierto, pero cuando se ven las cifras, estas son escandalosas si realmente esta es la finalidad del instituto. Si no es esta la finalidad del instituto sería mejor que se dijera, y se dijera claramente que hay tres institutos o cuatro de difusión exterior de las culturas; y, por tanto, que desde los Presupuestos Generales del Estado se financiara a cada uno de estos institutos la parte que le correspondiera. Cada cosa tiene su dimensión, pero la dimensión hay que tenerla en cuenta.
De todas formas, antes quisiera recordar algunas cifras respecto a la lengua catalana. De los 46 millones de ciudadanos del Estado, más de 13 millones lo son de territorios de lengua catalana, lo que supone el 28% del total de la población del Estado español; de estos, 10 millones aproximadamente hablan catalán, lo que representa un 21% de la población; es decir, que esto marca algunas proporciones. También le puedo hablar de a qué distancia estamos según estas proporciones en lo que se refiere a destinar recursos. Usted ha hablado de que hay que racionalizarlos, y una racionalización sería que se nos destinara una parte.
El catalán es la séptima lengua en la Unión Europea, el número de personas que lo hablan, como ya he dicho, es superior a los que hablan finlandés o danés; es equiparable al sueco, al griego o al portugués en Europa, al margen de su proyección en el resto del mundo. Luego las cifras no concuerdan con las intenciones y con las declaraciones generales y le voy a poner un ejemplo muy sencillo: el Instituto Cervantes tiene 200 000 alumnos de español -hay 14 millones de alumnos matriculados en otras escuelas y academias de español-, tiene un presupuesto de unos 100 millones, y lo que sí le puedo decir, por los datos que tengo, es que el Estado dedica 335 068 560 euros en los Presupuestos Generales del Estado para proyección cultural exterior, y de estos no hay ninguna partida destinada específicamente a nuestra cultura o a nuestra lengua.
Hablando de estos 200 000 alumnos de español, que me parece bien y estoy a favor (ya he dicho que no se entienda mi intervención en menoscabo de lo que se hace en positivo, simplemente quiero que hagan otras cosas, si es que las quieren hacer y, si no, que lo hagan de otra manera) hay solo 210 alumnos en el curso 2008-2009 matriculados en catalán en todo el mundo en los institutos Cervantes. Permítame que le diga que esto es de risa; y es de risa porque, primero, tiene un coste excesivo, ya que estos 210 alumnos se han repartido en 38 cursos, lo que da una media por curso bajísima y además resulta que quien paga al profesorado de estos cursos es el Instituto Ramón Llull con cargo a presupuestos de la Generalitat y de la Comunidad de las Illes Balears; es decir, esto no es muy normal.
Los números claman al cielo, pero creo que las imágenes también. Y estas imágenes pueden ser, por ejemplo, Cervantes TV o la misma web, que tiene un acceso más fácil puesto que cualquiera puede entrar. Aunque usted en una comparecencia anterior en la Comisión de Cultura -yo también soy portavoz en la Comisión de Cultura- me dijo que iban a ser proactivos, que harían cambios, etcétera, yo sigo viendo exactamente lo mismo. En la primera página no se nota que este sea un Estado plural; uno tiene que ir al final para encontrar una entrada con el nombre de lenguas oficiales, y cuando se pincha allí tampoco hay opción de utilizar el catalán o cualquier otra lengua, sencillamente, además de la entrada a la Real Academia, hay una entrada al Instituto Ramon Llull y a algún otro instituto no sé si gallego o vasco, y nada más. Si se profundiza, también sé que tienen un traductor pero, de entrada, la imagen es la que es y creo que esto no se corresponde con lo que usted ha dicho sobre los objetivos de esta institución.
Nosotros creemos que realmente no hay una voluntad de pedagogía de esta pluralidad. Y esto es grave porque la imagen que se está dando en el mundo es simplemente que ustedes no se preocupan de la diversidad cuando están delante del inglés. Y esto es negativo también para el castellano, por una cuestión muy sencilla de entender: una de las características de Europa es la de ser un mosaico lingüístico, la pluralidad lingüística. Nuestro respeto a nuestra propia pluralidad es un punto a nuestro favor en el mundo. En los países de Latinoamérica las lenguas que han estado marginadas, hoy intentan incorporarse cada vez más a la modernidad. Eso es positivo y no hace ningún daño al español -he dicho español cuando lo que quería decir es castellano porque desde el punto de vista de la Constitución las demás lenguas también son españolas-, al contrario, nuestro respeto a la diversidad es una buena tarjeta de visita en según qué países de Iberoamérica.
Es una buena tarjeta de visita que se pueda estar promocionando el castellano, que se vea que podemos hacer cosas en castellano, que podemos compartir esa lengua porque esa lengua de alguna manera también es mía, pero podemos hacerlo, además, sin que eso vaya en menoscabo de otras lenguas, como ha sucedido en el pasado. En Iberoamérica o en Hispanoamérica -si a usted le gusta más, porque allí no gusta mucho, yo he nacido en Chile y sé que hay una reacción ante ciertas cosas que desde aquí no se ven tanto, no necesariamente positiva- creo que dar la imagen de la diversidad sería bueno para todos, pero para ello hay que hacer un cambio de mentalidad.
He querido plantearle un par de cuestiones concretas. Una era la de la web, que ya le he comentado, y otra se refiere al Instituto Ramon Llull. El Instituto Ramon Llull es nuestro Instituto y, una de dos, o el Estado nos ayuda más o el Instituto Cervantes asume una parte del apoyo al Llull que le correspondería al Estado mediante un convenio. Esto sería bueno porque en realidad, como le dije en la otra comparecencia, ir en el tren del español o del castellano y del Instituto Cervantes puede ser positivo para nosotros siempre y cuando se nos visualice. Ustedes tienen unas infraestructuras muy importantes y estaría bien poder compartirlas, ya que las hemos pagado entre todos, pero para ello hay que avanzar. Usted me dijo que el director académico está en contacto continuo con el Instituto Ramon Lull. Le repito exactamente sus palabras y me gustaría saber si se ratifica en ellas y qué se va a hacer para avanzar. Para nosotros tampoco era bueno el sistema de compensación de matrículas al que usted ha hecho referencia, y que consistía en que el Instituto Ramon Llull estaba pagando en realidad a los profesores de catalán porque las matrículas de los alumnos no llegaban a cubrir los gastos del profesorado. Usted dijo: creo que no aporta nada a ninguna de las dos partes. Lo que estamos haciendo -y si no está firmado, está a punto de firmarse- es un replanteamiento nuevo con el Instituto Ramon Llull de reciprocidad en lengua y en cultura, del que nos beneficiemos todos y que suponga un mejor aprovechamiento de los recursos económicos, que es nuestra devoción y nuestra obligación. No tengo aquí el texto nuevo, pero se lo haré llegar cuando esté terminado, lo cual es inminente.
Me gustaría que se hiciera esto porque es positivo. El tono quizá parezca agrio, pero no lo quiere ser. Sencillamente creo que debemos colaborar. Me dijo también que procurarían ser más proactivos en la web, etcétera.
Nos ha hablado de la fiesta del español que es una muestra más. Insisto en la Constitución y en que los constituyentes no quisieron llamarlo español. Yo entiendo que en la proyección internacional las dos denominaciones, castellano y español, funcionan y, por lo tanto, es lógico que se utilicen, no digo que no, pero las demás lenguas están aquí. Por otro lado, de estas palabras que van a rescatar, ¿hay alguna de las otras lenguas oficiales del Estado? Yo le diré mis dos palabras preferidas: diversitat y respecte.
También se ha referido al Congreso Internacional de la Lengua Española en Valparaíso, y me parece bien, pero también me parecería bien y sería bueno que en este congreso y en este contexto, justamente en este mundo nuevo, con una convención sobre la diversidad de las expresiones culturales de la UNESCO, se acordaran de las demás lenguas y no sólo de las del Estado español, sino de las de los demás países de Hispanoamérica o Latinoamérica porque también sería bueno para el español. Incluso en Chile, que no es el país que destaque más por este motivo, hay una minoría mapuche que tiene una lengua histórica distinta, y no estaría de más mostrar que esto existe.
La señora PRESIDENTA: Señor Bofill, le ruego que termine.
El señor BOFILL ABELLÓ: Termino, señora presidenta.
Una sola cuestión, señora presidenta, la Presidencia de la Unión Europea. Hay un acuerdo del Senado de hace tres semanas en el que se establece que se promoverá el reconocimiento de la oficialidad o del uso del catalán y de las otras lenguas en la Unión Europea. Usted sólo ha hablado del español como lengua de trabajo. Yo le digo que sí, pero que también se acuerden de que deben luchar por la oficialidad porque, además, hay unos compromisos del presidente del Gobierno del Estado español a favor de esta cuestión. También nos ha hablado de la Alianza de Civilizaciones, otra vez lo mismo, diversidad. Por lo tanto, tenemos que poner en valor los pasos inmensos que se han dado para el respeto de nuestras lenguas y utilizarlo en nuestra proyección exterior.
Gracias.
La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Bofill.
Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor Carracao.
El señor CARRACAO GUTIÉRREZ: Gracias, señora presidenta.
Señora directora del Instituto Cervantes, doña Carmen Caffarel, no pude acudir a su amable invitación y permítame que ahora, después de su nombramiento, aunque ya sea tarde, la felicite, pero, sobre todo, permítame que la felicite y le desee que continúe cosechando éxitos en la tarea tan importante que tiene por delante. También quiero expresarle que puede contar con el apoyo que humildemente podamos prestarle desde nuestro grupo parlamentario.
Me sumo a las palabras de bienvenida que ya le han dicho otros portavoces. He escuchado con mucha atención su intervención, que ha sido de gran interés, sobre el análisis del balance y los retos del futuro. Me siento muy satisfecho por ello, pero -sin ningún tipo de matiz, porque no quiero molestar a nadie- no se puede comparar la importancia o la potencia del español, una lengua de comunicación de más de 450 millones de personas, con las otras lenguas del Estado -el euskera no se habla ni tan siquiera en toda la sociedad vasca-. Habría que ver en porcentajes el esfuerzo que se hace también con las otras
lenguas. Creo que en eso el balance sería francamente muy positivo y así debería ser reconocido con humildad pues, repito, se hace con las otras lenguas de nuestro país un importante esfuerzo que supone quizás más de lo que corresponda porcentualmente.
Ayer pude saber -y hoy usted lo ha dicho también- que el próximo sábado día 20 se va a celebrar en la sede central y en los 73 centros, que pronto van a ser 78 repartidos por todo el mundo, el Día del Español. Quiero felicitar a usted y a sus colaboradores por esta feliz iniciativa cuyo epicentro va a estar en la palabra. Nos parece algo muy ingenioso que puede resultar de muchísimo interés. Las jornadas de puertas abiertas y las múltiples actividades con las que se va a festejar la importancia del español son una iniciativa francamente magnífica porque la imagen de los países se ha convertido en una política de Estado. Nuestra imagen es un activo fundamental para defender los intereses del Estado en la nuevas relaciones económicas y políticas internacionales que, por cierto, se caracterizan cada vez más por una mayor competitividad y una mayor interdependencia.
Afortunadamente -usted lo ha dicho también- cada vez son más los que estudian español como segunda o incluso como tercera lengua. Sin duda será porque la consideran una lengua útil y seguro que será un mérito muy valioso que añadir al currículum. Creo que ha dicho que el aumento de la matrícula ha sido del 21%. Es un dato francamente muy a tener en cuenta que, sin ninguna duda, avala el esfuerzo y la gestión tan importante que se está desarrollando.
Ha hecho alguna referencia a la región Asia-Pacífico que -como usted bien sabe- cada vez despierta mayor interés en España porque hay un número muy significativo de empresas españolas que realizan importantes inversiones. Recuerdo la exposición internacional de Aichi en 2005. Producto de aquella, el Instituto junto con el Real Instituto Elcano y otras instituciones se comprometieron a hacer un estudio conjunto sobre la imagen de España en Japón. Si nos hiciera alguna referencia a ello se lo agradeceré.
Recordaré que en Estados Unidos lo hispano tiene un largo futuro. El español se sigue consolidando y se le van a añadir muchos espacios a los que ya tiene. Las nuevas tecnologías sin ninguna duda están contribuyendo a la comunicación y a la actualización de vínculos. Sería anecdótico comentar, pero no lo es porque tiene un calado y una importancia muy grande, que en Nueva York no hay un político que no esté aprendiendo español. El alcalde lo habla, el defensor del pueblo también, así como la presidenta del Condado; todos hablan español, y, si no, lo están aprendiendo porque entienden que seguramente para conseguir el respaldo de la comunidad hispana tienen que saberlo.
Me quiero referir también, por ser senador por la provincia de Cádiz, al tema de la sede del Instituto Cervantes en Gibraltar. La cuestión puede haber sido malinterpretada por alguna fuerza política al haberle atribuido unas connotaciones políticas que realmente no tiene. Estoy plenamente convencido de que quizás uno de los mayores éxitos de los acuerdos del foro tripartito en Córdoba fue, por su dimensión humana, el tema de la revalorización de las pensiones; pero el de mayor transcendencia fue el acuerdo para que Gibraltar pueda contar con una sede del Instituto Cervantes. Gibraltar tiene raíces culturales españolas muy profundas. Yo creo que lo único que se le puede arrogar al Instituto es que trabaje para preservar esas raíces culturales y aumentarlas si cabe. Cualquier otra cuestión, cualquier otro matiz que se le quiera arrogar a la sede del Instituto Cervantes en Gibraltar sería algo inocuo y que, desde luego, no ayudaría a defender la posición española para nada. Apelo al buen sentido de los portavoces para que reconozcan que esto es así y no tiene mayores connotaciones.
Creo que una vez que el Gobierno local de la Roca cedió el local que acogerá la sede ya está el asunto en marcha y seguramente que en no mucho tiempo podrá entrar en funcionamiento. Esperemos que esas raíces importantes culturales españolas en Gibraltar se preserven con la ayuda del Instituto.
La felicito muy sinceramente por el trabajo tan exitoso que ha desarrollado. Y la animo a que continúe por esa senda.
Gracias.
La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, señor Carracao.
Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el senador Muñoz-Alonso.
El señor MUÑOZ-ALONSO LEDO: Muchas gracias, señora presidenta.
Señora presidenta del Instituto Cervantes, le doy las gracias por su presencia, por primera vez, en esta Comisión de Asuntos Exteriores y por la información que nos ha dado porque he aprendido bastantes cosas de una materia que, por otra parte, me interesa mucho, como es el tema de las lenguas y, en concreto, de la lengua española.
Se ha dicho muy a menudo que España es una potencia media y posiblemente lo somos desde muchas magnitudes o dimensiones, pero desde el punto de vista cultural y lingüístico no somos una potencia media, sino una gran potencia. Y eso exige de nosotros unas obligaciones de proyección exterior en las que yo creo que el Instituto Cervantes es, sin ninguna duda, la punta de lanza. Tenemos que tener una política exterior en este aspecto cultural al menos muy ambiciosa y no cabe duda de que esa proyección cultural debe formar parte prioritaria de nuestra política exterior. Tenemos que darle siempre una gran importancia y de ahí que me parezca del máximo interés que en esta comisión nos ocupemos, aunque sea de vez en cuando, de estas cuestiones y que podamos disfrutar de su presencia y de sus informaciones; unas informaciones que a mí me han parecido absolutamente positivas tanto en el balance que ha hecho de lo que se ha realizado hasta el momento como en las líneas de trabajo de cara al futuro que, desde luego, yo comparto con todo entusiasmo.
Le debo decir que en esta cuestión, mucho más que en cualquier otra, el consenso se impone. Siempre decimos que la política exterior es una política de consenso. No siempre se logra por razones obvias, pero en este tema de la proyección cultural yo creo que el consenso es obligado y, por eso, le quiero decir desde ahora mismo que debe contar con nosotros, con nuestro entusiasmo y con nuestro apoyo por la difusión de la lengua española y en la medida en que sea posible -y ahora hablaré de ello yo también- de las otras lenguas cooficiales españolas.
Le debo decir que tengo una especial simpatía por el Instituto Cervantes porque hace ahora 18 años -era yo diputado- fui uno de los ponentes de mi grupo, con mi inolvidable compañera Loyola de Palacio, en la ley de creación del Instituto. Reflexionamos mucho sobre el tema. Estuvimos estudiando los modelos extranjeros: Goethe, British, es decir, estudiamos una serie de instituciones que nos parecía que nos podían servir de inspiración y salió lo que salió en la ley. Yo creo que es una buena ley. En la ponencia hablamos de muchas cuestiones, incluida la de las otras lenguas españolas. Mi compañera Loyola de Palacio y yo mismo fuimos de los que más apoyamos el que de alguna manera se ocupara de las otras lenguas cooficiales españolas con las que, en principio, en el proyecto que nos enviaba el Gobierno no se había contado.
Debo decir que hubo sus discusiones al respecto, casi siempre eran de tipo económico. Se pensaba que la cuestión iba a encarecer mucho más los presupuestos del Instituto. Y no lo digo porque en aquel momento fuera un Gobierno socialista, supongo que cualquier Gobierno hubiera planteado esos problemas de tipo financiero, pero al final quedó claro el asunto; como quedó clara también otra cosa que debatimos mucho, pues había quien quería que el Instituto se dedicara exclusivamente a la lengua y nosotros siempre pensamos que tenía que tener una dimensión cultural y que la protección de la cultura debía formar parte obligada de lo que eran sus actividades propias.
Por eso le agradezco mucho su comparecencia. Comparto su denominación del Instituto Cervantes como buque insignia de nuestra proyección cultural. Estoy plenamente de acuerdo pero eso nos impone una serie de exigencias. Me gustaría que nos hablara un poco más sobre cómo se está colaborando con los países iberoamericanos porque nuestra lengua, la lengua española -quizás las otras lenguas cooficiales son más exclusivamente españolas- resulta que no es una lengua exclusivamente española en el sentido de que es una especie de patrimonio común o de condominio que compartimos con otros países y usted mismo ha señalado que muy pronto incluso un país, aparentemente tan alejado de nuestra cultura, sólo aparentemente, como los Estados Unidos, va a ser la primera potencia hispanohablante. Todo eso nos plantea una serie de cuestiones y de problemas, sobre los que me gustaría que nos diera su opinión. Ha anunciado el Congreso en Valparaíso el próximo año, que es una buena muestra de que tenemos una lengua que se habla en las dos orillas del Atlántico, una lengua absolutamente global, como dirían los anglosajones.
Muchas de las cosas que ha dicho no las voy a comentar, porque, en general, me parecen muy positivas. Ha hablado de cómo se están utilizando las nuevas tecnologías; una contribución indispensable en estos momentos, que hace que la actividad del Instituto llegue mucho más allá y a muchas más personas. El Instituto está haciendo una gran tarea. He podido seguirla, en ocasiones a distancia y, en otras ocasiones, con motivo de los viajes que los miembros de esta Comisión tienen que hacer al extranjero, en algunas de las cuales -no demasiadas, de eso también quiero hablarle- visitamos el Instituto Cervantes. Recuerdo haber visitado recientemente las instalaciones provisionales del de Varsovia, y recuerdo haber visitado el de El Cairo, que estaba funcionando a pleno rendimiento y de manera muy satisfactoria. Deberíamos hacer algo para que, aprovechando esos viajes que hacemos por asambleas parlamentarias o motivos similares, los parlamentarios españoles pudiéramos conocer el Instituto Cervantes de la ciudad que visitamos. Muchas veces sabemos que hay un Instituto e incluso pasamos por delante de la puerta a una hora inadecuada -si no, entraríamos-; pero sería bueno que estableciéramos algún tipo de relación o de información, que supongo que le correspondería a la Dirección de Relaciones Parlamentarias de la Cámara, para visitar el Instituto Cervantes. A veces nos llevan a instituciones del país que visitamos que nos interesan relativamente poco y, sin embargo, la institución española de allí a lo mejor no la conocemos. Creo que podría ser una buena cosa para vincular más a los parlamentarios que nos dedicamos a los asuntos exteriores a ese aspecto tan importante de nuestra proyección en el mundo que es la lengua y, en concreto, el Instituto Cervantes.
Están haciendo una tarea muy relevante, como gran observatorio de la difusión del español en el mundo. Se ha repetido hoy aquí que el español goza de buena salud. Estoy de acuerdo en que goza de buena salud. A veces nos preocupa Europa, porque allí la nuestra es una lengua minoritaria. Pero hay momentos en los que uno ve que no es tan minoritaria y que es una lengua valorada y apreciada. Como sabrá seguramente, señora presidenta, España ha ocupado recientemente la Presidencia del Consejo de Europa durante un semestre, y el ministro Moratinos ha estado en dos ocasiones en el plenario de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. En una de ellas -en la otra no pude estar- hubo un turno de preguntas después de su intervención, y fue muy satisfactorio para los parlamentarios españoles que estábamos allí oír que, además de los parlamentarios españoles que intervinieron, que hablaron evidentemente en español, utilizaron el español varios parlamentarios más: un polaco, un inglés y otros de países muy lejanos, puesto que el Consejo de Europa es una institución que reúne a más de cuarenta países, situados algunos en los márgenes más alejados de Europa. Además, utilizaban un buen español, un español magnífico, lo cual nos llenó de satisfacción porque nos hizo ver que la nuestra es una lengua valorada y apreciada también en Europa, y que no es solo, como se dice a veces, una lengua americana con un reducto pequeño, aunque sea importante porque es el original, en Europa.
No voy a entrar en las cosas que han dicho sobre las lenguas mis compañeros Anasagasti y Bofill. Ya le he dicho que comparto la difusión de las lenguas cooficiales. Anasagasti decía que la demanda no era suficiente. Fue lo que se manejó al principio, cuando se habló de la ley: si hay demanda, se enseñarán estos idiomas. Yo creo que cuando hay alguna demanda, del tipo que sea, social o universitaria, estas lenguas se enseñan. No tiene nada que ver con esto exactamente, pero recuerdo haber estado hace ya bastantes años en un departamento de catalán de la Universidad de Michigan, en Ann Arbor, que a lo mejor conocen, que me dio una magnífica impresión. Pregunté: ¿cómo habéis creado aquí un departamento de catalán? Y me contestaron: bueno, pues porque había demanda. Era una demanda universitaria, no una demanda social o de negocios; era una demanda universitaria, y habían creado un espléndido departamento de catalán, reducido, pero muy bien montado. Creo que el Instituto Cervantes estaría siempre dispuesto a atender esas demandas cuando se perciba que verdaderamente existe interés por esas lenguas españolas, aunque sean lenguas minoritarias y aunque sean lenguas cooficiales.
Quiero preguntarle algunas cosas concretas, señora presidenta. En algún momento, hace meses, se habló de las diferencias de criterio entre el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio de Cultura acerca de la proyección de la cultura española en el exterior, y se discutía quién debería llevarlo. Yo le hice una pregunta al ministro Moratinos en esta misma comisión hace algún tiempo, y me dijo que se había hablado de un convenio, pero que no estaba firmado todavía. Quería preguntarle por ese convenio y por qué no se ha firmado. Si es simplemente porque no ha llegado el momento, pero en todo caso se mantiene la idea, ¿cuáles serían las bases de esa relación entre el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio de Cultura? Recuerdo que ya hablamos de eso cuando se elaboraba la ley de creación del Instituto. Ya lo estuvimos debatiendo. Al final, estimamos que el ministerio clave debía ser el de Asuntos Exteriores, y así aparece en el artículo 2 de ley, que dice que el Instituto estará adscrito al Ministerio de Asuntos Exteriores. Sin embargo, durante estos dieciocho años se pueden haber acumulado muchas experiencias, y me gustaría saber cómo se enfoca ese problema.
Me parece muy positivo lo que nos ha dicho sobre las nuevas vías de ingresos y sobre el hecho de colaborar con instituciones privadas que patrocinan ciertas actividades. Se lo iba a preguntar antes de oírla: por qué no buscan ese tipo de colaboración. Me alegro mucho de que se haya anticipado a mi pregunta.
Hablando de los presupuestos, quería formularle una pregunta concreta. El Gobierno ha recortado los presupuestos de 2009 por razones obvias, con motivo de la recesión, ¿ha perjudicado ese recorte al Instituto Cervantes? Si ha sido así, ¿en qué aspectos han visto que su presupuesto quedaba reducido?
Me ha parecido también muy bien, hablando del futuro, lo que ha dicho sobre la diversificación del español, haciendo de él una lengua necesaria. Siempre nos hemos quejado de que el español es todavía relativamente escaso como lengua de ciencia o como lengua de Internet. Quiero que me diga cómo ve este tipo de problemas.
Nos ha dicho también que tiene muchas peticiones para crear centros del Instituto Cervantes. Yo quería preguntarle por una en concreto. Hace algunos meses estuvo por aquí la presidenta del Parlamento de Albania y la acompañaba nuestro embajador en Tirana. El embajador insistía, y después me envió una carta que decía: por favor, haced todo lo que podáis para que en Tirana haya un Instituto Cervantes. No sé cómo está ese asunto, pero quería preguntarle si nos puede dar alguna información al respecto.
Le agradezco mucho su invitación a El Día del Español, el próximo sábado. Yo no pude atender la invitación que nos hizo hace algunos meses y espero que haya otra oportunidad, estaba fuera de España en aquel momento, si no recuerdo mal. El 20 de junio estaré en París, en una sesión de una de las comisiones del Consejo de Europa en colaboración con la OCDE. Si el día 20 acabamos nuestra sesión a las 11, me pasaré por el Instituto Cervantes de París y así tendré ocasión de visitarlo.
Hay otras cosas que ha dicho que me gustaría comentar, pero quizás sea ir demasiado lejos. Me parece muy imaginativo, e incluso divertido y curioso, eso de las palabras nuevas. El caso es que a veces recelo mucho de esos inventos. Quizás soy demasiado purista, pero me preocupa ver cómo se destroza el idioma en ocasiones. Por otra parte, no tenemos que inventar palabras; tenemos una riqueza idiomática tan grande que lo único que hay que hacer es recuperar palabras que hemos perdido. Yo, que soy profesor universitario, me quedo absolutamente impresionado a veces por el vocabulario tan corto que tienen nuestros alumnos universitarios. Si a veces utilizas una palabra, que para los que hemos tenido una determinada formación no es en absoluto rara, ellos te preguntan qué quiere decir eso exactamente. Es decir, manejan poco el idioma; leen poco y la lectura para eso es fundamental. No voy a descalificar esa idea de las nuevas palabras, pero recuperemos las palabras clásicas y viejas, que son quizá las que más nos interesan.
También le quería preguntar cómo son exactamente las relaciones con la Real Academia, porque al final tienen muchas cosas en común. Quería saber si tienen establecido algún tipo de convenio o algunas líneas de colaboración, etcétera.
Para finalizar, simplemente quiero comentarle que cuente siempre con nuestro apoyo y con nuestra ayuda en esta cuestión, porque creemos que es algo que nos interesa a todos los españoles y, por lo tanto, debemos todos estar en esa línea.
Muchas gracias, presidenta.
La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Muñoz-Alonso.
Señora Caffarel, tiene la palabra.
La señora DIRECTORA DEL INSTITUTO CERVANTES (Caffarel Serra): Gracias, señora presidenta.
Voy a intentar responder una a una a las diferentes sugerencias que se me han hecho. Les agradezco que me hayan
dado las gracias así como la parte positiva de sus exposiciones, ya que finalmente -lo he dicho antes y no me canso de decirlo- la buena gestión del Instituto Cervantes es fruto de sus dieciocho años de existencia y de una magnífica plantilla, de un personal muy cualificado que se deja la piel por esa institución, o sea, que para ellos es el mérito.
El señor Torres, del Grupo Parlamentario Mixto, ha hecho casi una constatación de muchos de los aspectos que he tratado, y se lo agradezco porque eso quiere decir que ha tenido usted a bien documentarse respecto al Instituto Cervantes. Ha mencionado un aspecto que voy a poner en valor, porque uno no puede contar la cantidad de cosas que hacemos, pero creo que son interesantes para la difusión de nuestras lenguas y de nuestra cultura. Me refiero al convenio que hemos firmado con la empresa Starbucks. Para nosotros ese tipo de acciones, que son muy cotidianas porque las hacemos con muchos países, nos dan pistas, primero, de que a esa empresa le interesa que sus trabajadores hablen el español, ¡por algo será! Todos sabemos de qué empresa estamos hablando; en todos los lugares del mundo se encuentran esas cafeterías que nos venden esa clase de capuchinos. Esa empresa ha pensado que sus trabajadores en Estados Unidos deben hablar español, y para ello -y es una prueba más de colaboración institucional- lo que nosotros hacemos es aportar esa herramienta tan válida que tenemos, el AVE, el Aula virtual de español, y son los profesores de la universidad de Washington, que también entran a formar parte del convenio, quienes desarrollan en esos trabajadores la parte semipresencial, porque el AVE es virtual.
Todo esto pone en valor esa parte que quizás no se ha puesto aquí de manifiesto, y es seguir intentando, en los países en los que estamos -y ahí faltaría la tercera pata que no se ha mencionado aquí, que sería el Ministerio de Educación-, que el español sea reconocido u ofrecido como lengua en las enseñanzas regladas de los países. En Filipinas estamos trabajando muchísimo. Hace tres días llegó la delegación de Filipinas para formar a profesores que, a su vez, puedan formar a esos estudiantes que van a aprender español en su trayectoria reglada de educación básica, y lo mismo ocurre en Brasil.
Usted se ha referido al Ramon Llull. Me voy a referir después a él cuando conteste a su compañero. Muchas gracias por el cariño con el que mira usted a este Instituto.
Ha hecho referencia al presupuesto. Siempre lo digo y no me canso de decirlo: es una institución que con 102 millones de euros abre cada día la luz, los edificios y el personal en setenta y tantos países del mundo, con la lejanía que eso supone y con legislaciones e impuestos diferentes; la verdad es que pienso que gestionamos el dinero de los contribuyentes de manera satisfactoria.
Al señor Anasagasti le voy a contestar, para que pueda leerlo luego en el Diario de Sesiones, a las observaciones o preguntas que me ha hecho. En primer lugar, ha hablado de Brasil. Brasil, con el incremento de estudiantes de enseñanzas medias que escogen el español, que ya es obligatorio ofrecerlo como materia optativa en sus enseñanzas regladas, ha supuesto para nosotros una inyección de oxígeno en lo que respecta al número de matrículas, tanto directas como para formación de profesores, y ha hecho que sea hoy por hoy el país que mayor número de centros tenga. Tenemos nueve centros en Brasil y ese millón de estudiantes de enseñanzas medias que ahora están estudiando nuestro idioma se piensa que puede llegar a una cifra mucho más voluminosa, que seguramente traerá para nosotros consecuencias positivas.
Así pues, en Brasil estamos presentes y vamos a seguir estándolo, pero no podemos estar en otros lugares que el señor Anasagasti ha mencionado, como el Caribe no hispano hablante, por las mismas razones por las que no podemos estar en Tirana o en Kurdikistan. No podemos estar en todos los lugares que nos lo solicitan por falta de dinero, como decía antes, pero también porque creo que hay que hacer una expansión razonada y razonable y saber que el mejor sitio de los posibles es aquel en el que finalmente abrimos un Instituto Cervantes. Pensamos en muchas variables que tenemos en cuenta, como a cuánta gente le gustaría o no aprender el español, cuántas universidades enseñan el español u otras lenguas -ese es un apoyo fundamental para nosotros por los convenios que establecemos con ellos-, la estabilidad política, la estabilidad económica, y, por supuesto, también intereses estratégicos que tengamos como país. El Caribe de momento va a tener que esperar un poquito más.
Quiero también decirle al señor Anasagasti que no he mencionado la biblioteca de París no porque la haya ocultado, sino porque he mencionado las bibliotecas a las que se ha nominado desde que yo he asumido la dirección del Instituto Cervantes, y la biblioteca de París estaba ya nominada cuando llegué, además, creo que fue una de las primeras, con el nombre de Octavio Paz. Ya hemos hablado en alguna ocasión con el PNV, que nos ha hecho saber esta reivindicación, pero es algo que nos excede. Es un edificio que se nos cede para que pongamos el Cervantes y estamos muy agradecidos porque es un instituto precioso. Don Alejandro Muñoz, le animo a que a las 11 de la mañana vaya al instituto de París.
En cuanto a que el español pierde pie en la Unión Europea, tengo que decir que pierden pie todos los idiomas como vehículos oficiales de diálogo. Hace quince días más o menos -no sé si tuvieron ustedes la oportunidad de leerlo- salía un artículo de fondo, no recuerdo en qué periódico, en el que el articulista proponía que, toda vez que el inglés representaba en torno al 75% y el otro 25% se repartía entre el alemán y el francés prácticamente, ya que las otras lenguas no tenían mayor presencia, se quitaran todas y se hablara solo el inglés, que fuera la única lengua. A mí me parece que eso es una barbaridad, porque detrás de cada idioma hay una identidad cultural y la pluralidad de Europa es precisamente tener muchas lenguas. Lo digo porque hay opiniones para todos los gustos. Nosotros distinguimos entre los usuarios del español y el número de matrículas en Europa, que se nos está incrementando mucho, de lo que es la presencia más oficial en organis-
mos, que en Europa es verdad que es minoritaria, pero no ocurre así con otros organismos de carácter internacional.
Nos propone también el señor Anasagasti que hagamos la inauguración de los centros Cervantes en otro de los idiomas cooficiales del Estado. La verdad es que lo hacemos en español, entre otras cosas porque cuando inauguramos el Instituto Cervantes está presente normalmente toda la colonia hispanoamericana; vienen siempre representantes de las diferentes embajadas y consulados de América Latina porque sienten el Cervantes como su casa y porque al final el problema es intentar que te entienda más gente.
Las lectorías, por las que me pregunta el señor Anasagasti, no dependen de nosotros, sino del Ministerio de Educación y es ese ministerio el que dictamina qué lectores y a qué lugares van.
Por lo que se refiere a la intervención del señor Bofill, vamos a contestarle a muchas de las sugerencias que nos ha hecho.
Hay veces en que la discriminación positiva hacia un idioma minoritario hace lo que usted ha dicho al principio, y es que yo, por ejemplo, pase a ser, no sé muy bien por qué, Cafarel en lugar de Caffarel, que es mi apellido. Mi apellido es francés, no catalán, y por eso es con dos efes y una ele. Sin embargo, se me catalaniza precisamente por esa ultracorrección. Tengo un segundo apellido que es Serra, tengo un Fábregas, tengo un Cascarra, y es evidente que por ahí me viene la catalanidad, pero no por mi primer apellido.
Hay veces que esa discriminación puede forzar cosas, y esto tiene que ver con el número de matrículas. Usted ha hablado de doscientas, pero ahora estamos ya en novecientas. Esto quiere decir que vamos incrementando el número de matrículas en catalán, y hacemos un ofrecimiento público y publicitado de todos los idiomas. Asimismo, hacemos discriminación positiva, porque incluso las clases tienen menor número de alumnos precisamente para favorecer que se hagan cursos de catalán, vasco o gallego. Mientras que para castellano deberíamos pensar que se necesitan diez alumnos para poner un curso en marcha, en los otros idiomas lo hacemos con siete -no sé si seis, siete u ocho porque no tengo todos los datos en la cabeza-. Esto se hace para que empiece a haber cursos en esos idiomas, y he de decir que luego los alumnos son muy fieles. Es verdad que quienes comienzan catalán o gallego lo hacen en los niveles más inferiores y siguen avanzando como grupo hasta el final. Por eso es buena esa discriminación, aunque sean menos, porque tienen una vocación de continuidad.
La presencia de la lengua y la cultura en catalán creo que es proporcional al número de hablantes -se lo digo completamente en serio-. Me refiero a toda la programación cultural y al número de personas que representa, aunque creo que es una mala cuenta. Por ejemplo, no sé si considerar de mi país un García Márquez o un Vargas Llosa, aunque sean colombianos o peruanos. Insisto en que no me parece que las cuentas deban ser importantes, pero es verdad que las manifestaciones culturales que intentamos mostrar en el exterior representan a 450 millones de personas porque tiene que ver también con esas diferentes identidades que puedan suponer la actividad cultural peruana, argentina, chilena, en fin, de los diferentes países, y la española yo creo que es proporcional.
Sí le garantizo que nosotros hemos hecho esfuerzos. Desde que ocupo este cargo he pedido cita con las comunidades autónomas que tienen un idioma oficial diferente del español o del castellano -nosotros siempre hablamos de español porque para el panorama internacional es más obvio-, y hasta este momento ya la he tenido con el presidente Montilla, estamos a punto de firmarla con la comunidad balear, también hemos tenido un encuentro con la gallega, en Valencia tenemos pendiente la cita -me estoy refiriendo a las comunidades bilingües-; no tenemos hora con la comunidad vasca, aunque la hemos pedido. Quizá con las elecciones consideraron que a lo mejor no era el momento. Y lo hacemos para hacer precisamente cosas conjuntas. Se trata de abordar cuál es la mejor manera de manifestar en el exterior actividades culturales diversas de esas comunidades autónomas, cómo colaboramos con ellas a nivel de Gobierno pero también con otras instituciones, y ahí, por ejemplo, podría entrar perfectamente el Instituto Ramón Llul, cuyo convenio siento decirle que todavía no está firmado. Firmar un convenio es más complicado de lo que parece, como sabe usted, porque tenemos que pasar muchos trámites -consejo de administración, servicios jurídicos, etcétera-, pero estamos en ello precisamente para buscar una fórmula que no se limite a clases de español -tú me pagas la diferencia, o lo que sea-, sino para, realmente, trabajar juntos como se supone que tenemos que hacerlo entre instituciones que tenemos perfiles parecidos en cuanto a la difusión de las lenguas y de la cultura en el exterior.
Efectivamente, usted ha hecho mención al traductor; nosotros también nos hemos empeñado en fortalecer ese espacio para las lenguas ibéricas en colaboración con la Universidad de Alcalá y con todos los institutos. Es verdad que cuando hay muchos actores cuesta ponerse de acuerdo en determinadas actividades, pero dedicamos tiempo, energía y cariño a que esas cosas, que son complejas y más cuando existen varios actores presentes, salgan. Incluso ayer llamé al rector de la Universidad de Alcalá de Henares -sabe usted que está en Madrid capital- porque tenemos que emprender una serie de acciones respecto a este espacio de las lenguas.
En cuanto a que aparezcan palabras en catalán en El Día E, no lo sé porque no lo he mirado, pero usted puede votarlas. Curiosamente va ganando una que yo creo que no es muy nuestra. La palabra que va ganando es malevo, que es un argentinismo y, además, en la red se ve que son los argentinos los que están haciendo piña entre ellos para que triunfe una palabra que todos hemos oído en los tangos mil veces; de la misma manera estaban los peruanos intentando colocar un chévere o lo que fuere. Eso, al final, quiere decir que el idioma es rico y que todos tenemos que contribuir a que lo sea todavía más y que podamos utilizarlo más.
En cuanto a la presencia de las lenguas, tanto de las cooficiales del Estado español como de las autóctonas en América Latina, debo decir que están presentes en el Congreso de la lengua -lo han estado siempre-, pero más en este porque es un Congreso fundamentalmente americanista por el contexto de los bicentenarios; así, van a estar presentes el mapuche, el aimara, etcétera, en las diferentes mesas y, además, de forma transversal.
Me queda por contestarle, si no me confundo, a lo que me preguntaba sobre la Unión Europea y esa diversidad de las otras lenguas. Los centros que tenemos en Europa, que son los que más recogen alumnos de gallego, de vasco y de catalán por razones obvias, como la proximidad geográfica, trabajan proactivamente en función de todas las lenguas. Es verdad que nosotros queríamos hacer un mayor hincapié en poner en valor el puente que supone España con todo un continente que habla también español, el continente americano, desde el norte hasta el sur, y en ese sentido hablábamos de ese Congreso que está metido en esos actos o conmemoraciones que va a haber con la Presidencia europea, pero por supuesto apoyaremos también esas iniciativas.
Usted sabe, porque al principio se ha dirigido a mí en catalán, que soy catalanoparlante y lo entiendo perfectamente; nunca encontrará en esta directora a alguien que vaya en contra de algo que es también su lengua materna, la lengua con la que me he socializado, la lengua con la que he enseñado a mis hijos las canciones y con la que les he contado los cuentos. Pero también soy realista, como ha dicho el señor Muñoz-Alonso, y sé de la oferta y la demanda. Somos proactivos, pero dar clases de catalán sin alumnos porque no fuéramos capaces de conseguirlos no tendría mucho sentido.
Al señor Anasagasti le enviaré los datos por escrito porque no está presente.
Señor Carcao, muchísimas gracias por ensalzar la labor de esta institución, que es la de todos, y aunque usted no haya podido venir, igual que al señor Muñoz-Alonso, les recibiremos encantados en nuestro instituto. Ha hecho usted referencia a Asia-Pacífico y a la Expo de Aichi, que también tuve oportunidad de ver, y que considero que fue el pistoletazo de salida del interés, tanto empresarial como político o económico, que hay por ese continente.
Efectivamente, tenemos ya varios textos que nos hablan de la presencia del español en ese lugar. Estamos trabajando con el Instituto Elcano -no sé si será en esta primera memoria o en la siguiente- no solo con el español sino también con la imagen de España, que es algo que preocupa más, y en lo que también trabaja mucho el Instituto, imagen que sirva a las empresas para realizar actividades comerciales, etcétera. Por tanto, Asia-Pacífico es una zona apasionante.
Pero le voy a dar un dato: nosotros siempre realizamos una encuesta a nuestros estudiantes para saber por qué eligen el Cervantes, y en esa región fundamentalmente lo hacen porque para ellos el español, que es un idioma de cultura, es un idioma de futuro, y cuando lo dicen están pensando en América Latina y no en España, por razones evidentes.
El Instituto Cervantes de Gibraltar, como usted ha dicho, es fruto de ese convenio tripartito de 2005. Y le voy a comentar la situación en que se encuentra. En lo que respecta a España, primero se aprobó internamente, en consejo de administración, y después en Consejo de Ministros. En cuanto a Gibraltar, en estos momentos se está pendiente de la autorización legal por los órganos competentes. Pero sabemos que sigue adelante y que no hay ningún problema.
En cuanto al edificio para ubicar el Instituto Cervantes, se nos concedió uno de forma gratuita, cosa que agradecemos muchísimo. Se están realizando las obras en el exterior, y en relación con el interior no sabemos quién nos va a hacer las obras, que son menores. Y estamos trabajando ya en el plan docente para saber cómo podemos reforzar la información del profesorado para que no se pierda el español, sobre todo en los niños. Por tanto, creo que pronto -siempre se ha dicho que a finales de año- el Instituto Cervantes de Gibraltar abrirá sus puertas.
El señor Muñoz-Alonso nos ha comentado que fue ponente del Instituto Cervantes, por lo que lo conoce muchísimo mejor que yo. Voy a contestarle a las preguntas concretas que me ha formulado. Me ha preguntado cómo colaboramos, cómo nos relacionamos con los países iberoamericanos. Pues bien, como ya he dicho, de cara a implantar el Instituto Cervantes solo en aquellos países que no tengan el español como lengua oficial, es Brasil el país en el que más presencia tenemos. Pero eso no quiere decir que no trabajemos con ellos. Colaboramos en muchas cosas; por ejemplo, en los congresos internacionales. Así, según termina uno comenzamos a trabajar en el siguiente, en el que interviene sobre todo el país anfitrión pero también -de rebote- otros países, porque estos congresos aglutinan a personas del mundo de las letras y de la cultura de todos los países de América Latina, como seguramente sabrá muy bien.
En cuanto a las universidades, como he comentado en mi exposición, tenemos el sistema internacional de certificación lingüistica. Esta es una cuestión importantísima. Trabajamos con casi todas las universidades, muchas de las cuales tienen sus propios sistemas de certificación -de la misma forma que nosotros tenemos el DELE-, unas, con mayor éxito, otras, con menos; unos, más avanzados y otros, menos. Pero todos muy novedosos, porque es nuevo lo de certificar. Y aunque parezca que en España lo llevemos haciendo toda la vida -ha hablado usted de 18 años-, en este tema somos todavía más jóvenes. Pues bien, a partir de los niveles de certificación y de los estándares fijados a nivel europeo y a nivel mundial, estamos trabajando para que los diferentes certificados alcancen unos estándares de calidad que permitan su reconocimiento. Eso exige muchísimas reuniones de trabajo, en las que están representados todos los países, para avanzar desde el punto de vista léxico-morfo-sintáctico, gramatical, etcétera, y sobre todo del de adquisición de competencias lingüísticas, es decir, del desarrollo de los diferentes niveles de los planes curriculares, para ver cómo avanzamos en
ese certificado. Y se ha fijado el año 2010 para su firma por parte de todos los Estados, lo que me haría mucha ilusión, porque creo que nos va a dar mucha fuerza en el reconocimiento mutuo.
Estamos trabajando también con las universidades que están en la red Universia, que son prácticamente todas, para el desarrollo del español en la sociedad de la información y de la comunicación: en las páginas web, en Internet... Y todavía tenemos que trabajar más, porque ahí la presencia es menor. Incluso la infraestructura tecnológica de algunos países de América Latina es muchísimo menor que la de la Unión Europea, y es un ámbito en el que hay que estar. Y nos hemos establecido particularmente en ese lugar geográfico para trabajar en el español en la ciencia, que es en lo que estamos peor, aunque no así en Internet, donde seguimos siendo la tercera lengua. Ha dicho usted que es profesor. Yo también lo soy, y además de la misma facultad, donde nos conocimos hace muchísimos años; y ambos sabemos que para publicar en el ámbito científico el inglés es el único idioma que sirve para la ANECA, para los sexenios, etcétera. Repito, pues, que hay que trabajar mucho en ese ámbito.
También ha dicho usted que en un viaje tuvo ocasión de ver el centro provisional de Varsovia; pues bien, vaya a ver el nuevo edificio, que le va a llamar la atención por su espectacularidad. En mi opinión, visitar los centros en sus viajes -no sé si se podría hacer a través de la presidenta o de otra forma- no solo me parece una buena sugerencia sino que para nosotros es algo necesario, porque creo que el Instituto Cervantes hay que conocerlo, y conocerlo bien. Y a veces no se tiene una buena idea de lo que hacemos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, de lo bien que se trabaja, de nuestra dedicación, de cómo ayudamos a construir y a formar parte del tejido cultural de esa sociedad que nos acoge. Así que no sé cómo habría que encauzarlo. Nosotros tenemos un departamento de relaciones institucionales -está aquí una persona que forma parte de él- y seguro que podremos prepararles las visitas cuando ustedes nos informen de los lugares a los que van a ir.
Ha hecho referencia a una cuestión que ya he comentado: que somos muy conscientes de la diferencia del uso del español a nivel institucional y del uso real en la comunidad europea. Nosotros hicimos una propuesta para, aprovechando la Presidencia española, intentar tener más presencia institucional, que cada vez es menor por la primacía hegemónica del inglés.
En cuanto al convenio que están preparando los Ministerios de Asuntos Exteriores y de Cooperación y Cultura sobre la acción cultural en el exterior, no le puedo contestar porque es una cuestión entre los dos ministerios. Además, no solo abarca el Instituto Cervantes sino -repito- la acción cultural en el exterior; por tanto, nosotros seríamos un peón más. Es una pregunta que no recuerdo si se me formuló en el Congreso de los Diputados o en esta Cámara, en otra comisión. Yo siempre digo que se habla de la acción cultural exterior ligada al Instituto, ligada al ministerio, pero nos olvidamos de un tercer actor, que es el Ministerio de Educación. Y es que los diplomas oficiales de español en lengua extranjera que concedemos en el Instituto Cervantes a aquellos que superan el examen, y que les capacita para demostrar una competencia, los damos en nombre de dicho ministerio, que es nuestra gran tercera pata. No obstante, como Instituto no tenemos ningún problema, toda vez que en nuestros órganos de gobierno, tanto el patronato como el consejo de administración, los tres ministerios están representados con igualdad y nos ayudan a que el Plan de Acción Cultural o el plan académico del Instituto Cervantes vaya adelante.
Ha preguntado también sobre si nos afectaron los recortes presupuestarios. He de decirle que en mi opinión no hemos salido mal parados. Realmente, los recortes creo que han afectado a todos; y los dos que ha tenido el Instituto Cervantes han supuesto 100 000 euros. Eso ha hecho que nos apretemos todavía más el cinturón, que ya nos apretamos mucho lo que significa adoptar medidas muchas veces para la vida cotidiana, pero que no afecten a ningún proyecto o elemento que ya estuviera trazado para formar parte de ese plan que les he explicado.
En cuanto al español necesario, como he dicho, me parece fundamental. Pero además de trabajar en adecuar los currículos a ese idioma necesario, hay que intentar formar. Por eso, también estamos trabajando en certificar esa capacidad: en el español de los negocios, en el español para el turismo, etcétera, que también es una manera de abrir mercado, de dar trabajo para quien hable ese tipo de español.
En cuanto a Tirana, no voy a volver a hablar sobre ello.
Y respecto del ficcionario, he de decir que recoge palabras de uso corriente pero que la Real Academia -y ahora hablaré de ella-, sencillamente, no acepta. Y de la misma manera que he dicho que en el otro lado figura malevo, que es un argentinismo, en el ficcionario la primera es ambientólogo. Precisamente, ayer recibí una felicitación por correo electrónico de los ambientólogos, por poner en valor su profesión. Ellos reclaman -el colegio se denomina de licenciados en Ciencias Ambientales- el nombre que define su profesión. Y lo único que piden es que entre en la Real Academia, como otros muchos nombres que supongo que lo harán antes o después. Pero es una palabra de uso corriente, que se incluiría perfectamente en el diccionario María Moliner, pero no en el de la Real Academia. Y les puedo decir que algunas son geniales, porque hay nuevas realidades y maneras de entender el mundo, y en ocasiones nos falta esa palabra.
En cuanto a las relaciones con la Real Academia, he de señalar que son extraordinarias. Como usted sabe, las dos instituciones somos las que tenemos que poner en marcha los congresos internacionales; empezó primero el Instituto Cervantes, luego le dio cabida a la Real Academia y, posteriormente, de rebote, a la Asociación de Academias. Trabajamos conjuntamente en muchísimos aspectos. Siempre digo que el presidente de la Academia y yo somos una pareja de hecho porque en todos los sitios se nos convoca de forma conjunta, aunque con diferentes papeles; a ellos les corresponde la legitimidad y la defensa del idioma aquí y nosotros somos los misioneros que vamos por el mundo repartiéndolo. Pero -repito- tenemos muy buenas relaciones y trabajamos en muchísimos proyectos, en obras, en los congresos, etcétera.
Creo que no me he dejado nada en el tintero. Quiero terminar dándoles las gracias, y pidiendo disculpas al sena-
dor Carracao porque he pronunciado mal su nombre. Yyo me quejo mucho de que digan mal el mío, pero aunque usted me lo ha dicho antes de entrar, no lo he apuntado bien. Por tanto, le pido disculpas porque sé lo mal que eso sienta. (El señor Carracao Gutiérrez: No, para nada.) Ah! ¿No le sienta mal? Pues a mí me sienta fatal. (Risas.)
Muchísimas gracias.
La señora PRESIDENTA: Gracias, señora Caffarel.
A continuación, pasamos al siguiente turno de intervenciones.
Por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra el señor Torres.
El señor TORRES I TORRES: Muchas gracias, presidenta.
Quiero agradecer a doña Carmen Caffarel sus contestaciones a algunas cuestiones que le he planteado sobre el Instituto Cervantes, en concreto respecto de su desarrollo y actividad en todo el mundo.
Hace relativamente poco tiempo, exactamente el 19 de febrero de 2009, el secretario de Estado del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, don Ángel Losada, nos presentó el Plan Asia Pacífico 3 para el período 2008-2012 en esta Comisión de Asuntos Exteriores. Ahora, gracias a que el senador Carracao lo ha mencionado, se ha comentado de pasada este asunto.
Y en esta segunda intervención quiero abundar más en el Plan Asia Pacífico 3 y, sobre todo, en lo que concierne a la actividad del Instituto Cervantes en esa zona geográfica de nuestro planeta. Asia se está convirtiendo en un activo fundamental para la proyección de futuras actividades. La creciente influencia política que ejercen Japón, la India y, en especial, China, está reflejándose como una acción exterior cada vez más notoria en países de América Latina o España.
Asia cuenta con potencias como China, Japón y la India, y otras en ascenso, como Corea del Sur o Indonesia; de entre ellas, el Pacífico resulta ser la región más dinámica y la que más rápidamente ha crecido en el mundo en el último decenio, sobre todo debido a China.
Ante esta apertura sin fronteras hacia Asia, hemos de tener en cuenta que en muchos casos hablamos de países con escasa tradición en estudios hispánicos y con un limitado contacto con la lengua española, además de las dificultades que presentan para acceder a determinados recursos. Corea, Japón o Taiwán cuentan con departamentos universitarios de español y elevadas cifras de estudiantes DELE debido a una tradición, un interés y unos medios económicos que permiten su desarrollo. No obstante, existen otros lugares de alto potencial a los que se debería prestar una mayor atención.
Para que el Instituto Cervantes siga consolidando sus principales objetivos, cabría destacar que el caso de China, a pesar de tener una complejidad específica, presenta un gran potencial a corto y medio plazo; con la incorporación de China el peso de Asia debería cambiar sustancialmente en los próximos años. En este sentido, en el último año las relaciones entre España y China han permitido abrir nuevos canales de comunicación y comprensión mutua entre ambos países; se han asentado las bases sólidas para establecer una relación positiva y emprendedora.
En definitiva, y concluyo, solo me queda decir que la lengua española tiene un protagonismo indiscutible en el mundo: en los Estados Unidos, debido a razones demográficas; en Brasil, por la situación geográfica del país; en Europa, gracias a la puesta en marcha de activas políticas de aprendizaje de segundas y terceras lenguas vinculadas a la cohesión de la Unión Europea. Y recientemente también comienza a tomar protagonismo en los países asiáticos debido a los intereses comerciales.
Diversos indicadores señalan inequívocamente a Asia como el próximo centro de gravedad del equilibrio mundial, junto con los Estados Unidos y la Unión Europea. Las principales razones que propician tanto interés son de carácter demográfico, económico y geoestratégico. El marco ha ido cambiando, y Asia ha dado un salto cualititativo de dimensiones históricas demostrando que se requería un nuevo enfoque, no solo en la implantación de nuevas sucursales del Instituto Cervantes sino también en la recuperación de la lengua española, como en el caso de Filipinas, que antes he citado.
Es indudable que Asia y el Pacífico están adquiriendo cada día un mayor protagonismo en la esfera internacional como uno de los principales focos de atención de los países, empresas e instituciones más potentes, como el Instituto Cervantes. Gracias a ello, me gustaría destacar que la cultura y la lengua española e hispanoamericana están comenzando a difundirse en esa parte del mundo con un mayor impulso.
Muchas gracias, señora presidenta.
La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Torres.
Por el Grupo Parlamentario Entesa Catalana de Progrés, tiene la palabra el señor Bofill.
El señor BOFILL ABELLÓ: Gràcies, presidenta.
En primer lugar, señora Caffarel, quiero darle las gracias por su respuesta. Voy a empezar por lo concreto, que es lo que más nos importa hoy en día en Cataluña, y es que el convenio que tienen previsto firmar se lleve adelante.
En realidad, creo que no estamos de acuerdo en la cuestión más de fondo, pero el movimiento se demuestra andando; por tanto, lo mejor que podemos hacer es cuantificar. Ha hablado usted de proporcionalidad, pero yo no voy a entrar en una discusión de proporción de habitantes o ciudadanos, porque considero que llegaremos a una rápida conclusión.
Por tanto, repito que me gustaría que en los próximos presupuestos se cuantificara exactamente qué se va a dedicar a las otras lenguas; es decir, que se visualice. Y me encantaría que fuera así, porque entonces no tendríamos que insistir más. Es muy positivo que se haya pasado de 200 a 900 alumnos; realmente, es un curso espectacular. Esperemos que esos 900 se multipliquen por cuatro el pró-
ximo año, y cuando estemos alrededor de los 10 000 creo que podré decir que me siento satisfecho, que estamos en un nivel de normalidad en cuanto a las proporciones.
En definitiva, firmen ese convenio, háganlo, un convenio que pienso que debe existir en cualquier caso. Cada vez más, soy partidario de insistir en que los Presupuestos Generales del Estado han de financiar no solo el Cervantes sino también directamente a los otros institutos, porque el Cervantes por sí solo tiene unas prioridades y, como es lógico, los institutos creados con la finalidad de promocionar el catalán, el gallego o el euskera deben también recibir una aportación directa del Estado.
Pero independientemente de que eso se consiga -creo que se debería llegar a ello-, por la presencia y el grado de infraestructuras del Instituto Cervantes, que además está financiado con el dinero de todos los ciudadanos del Estado, por lo tanto, también con las nuestras, esos convenios son necesarios para una serie de cuestiones y porque es bueno para todos ir en el mismo tren. No creo que sea una cosa necesariamente mala, y tenemos que ser visibles. Insisto en la visibilidad.
Agradezco las palabras del señor Muñoz-Alonso, aunque me gustaría que lo que ha dicho lo fuera en una medida algo mayor. En cambio, lamento las expresiones del señor Carracao -no está ahora aquí- por muchos motivos, entre otros, porque le tengo una gran simpatía y sé que él en cuestiones como el catalán en el Senado tiene una actitud muy positiva, y lo tengo que decir. Pero creo que a estas alturas no se puede hablar de la importancia o de la superioridad de una lengua. Con ese discurso no vamos a ninguna parte, entre otras cosas, porque, en primer lugar, en el mundo universitario, por ejemplo, frente al inglés estaríamos discriminados, porque es la primera o la segunda lengua de toda la población universitaria en el mundo; y si no lo es, debería serlo, porque aquellos para los que no lo es han perdido el tren. Pero eso no quiere decir que el inglés sea superior o más importante que el castellano. No lo es.
Y lo mismo pasa con las otras lenguas: no hay una lengua más importante ni incluso más útil, porque para cada uno la lengua más útil es aquella con la que ha aprendido a captar el mundo. Por ello, debemos tener muy claro el discurso de la diversidad. Eso no quiere decir que a la hora de asignar recursos no se tengan en cuenta otros parámetros. Pero hablar de la importancia de las lenguas en esos términos me parece completamente fuera de lugar.
Usted misma ha puesto un ejemplo muy claro. Creo que se equivoca completamente quien defiende que el inglés sea la única lengua de la Unión Europea, porque uno de los valores de Europa, y es un valor añadido importante, es su diversidad cultural y lingüística, que incluso tiene un valor económico porque proporciona mucha capacidad de iniciativa a colectivos distintos. Es decir, en Europa hay mucha creatividad porque hay mucha diversidad, y ese es un valor muy importante en el mundo actual.
Y termino con una cuestión que también me parece muy importante. Se ha hablado de clases de catalán. Pero no estamos hablando solo de eso, y le voy a poner un ejemplo. Hay una gran cantidad de bolivianos que han emigrado a Cataluña. En Cadaqués, una población de 2000 habitantes -y población más catalana no puede haber-, hay 600 bolivianos, es decir que, de golpe, ha pasado a tener 2600 habitantes. Esos bolivianos han venido totalmente desinformados de nuestra realidad. Y nosotros creemos que no solo el Cervantes sino el Ministerio de Asuntos Exteriores, es decir, la acción cultural exterior, debería difundir la situación del régimen de oficialidad en nuestro país. Es decir, que hay un trabajo previo a los cursos del catalán que es explicar cuál es la realidad, y hacerla visible, aunque se haga en castellano. No digo que no se dé las información en castellano, pero sobre la pluralidad lingüística. Por lo demás, como muchas de estas personas en sus países de origen hablan otras lenguas, entienden rápidamente la situación en Cataluña, y actualmente el grado de integración de colectivos que aparentemente son muy alejados de nuestra cultura es muy elevado en Cataluña.
Y lo mismo pasa con los marroquíes: no se considera su lengua propia, para muchos de ellos el amazigh, y en Cataluña entienden claramente cuál es la realidad, y se incorporan rápidamente incluso a movimientos sociales y culturales catalanes. Eso no es negativo, y las cosas irían mucho mejor si en la proyección exterior eso estuviera presente y la gente que viniera aquí tuviera clara esta idea.
En cuanto al mundo de los estudiantes, llega gente que también choca con esa realidad que llegan chocan con esa realidad cuando se les podría haber explicado en origen. De esa forma seguramente muchas más personas se presentarían a los cursos, etcétera, porque el nivel de inmigración y de visitas a nuestro país provenientes de todo el mundo es muy importante, y si dispusieran previamente de esa información a la larga asistirían a cursos o se interesarían por nuestra cultura o por nuestra literatura, aunque no conocieran la lengua.
Moltes gràcies.
La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Bofill.
Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Muñoz-Alonso.
El señor MUÑOZ-ALONSO LEDO: Muchas gracias, señora presidenta.
Intervengo muy brevemente, sobre todo para agradecer a la directora del Instituto Cervantes que me haya contestado con tanta precisión y detalle a las preguntas que le he planteado.
Quiero poner encima de la mesa mi preocupación por el español en la Unión Europea. En el ámbito de la futura Presidencia española y en la Comisión Mixta para la Unión Europea, de la que formo parte, voy a insistir en este asunto porque depende mucho de nosotros, depende muchísimo de nuestro país; y si no lo batallamos nos quedaremos como una lengua más. Y le voy a contar una anécdota.
Yo participé en la Convención Europea, hace ya seis años, representando al Senado. Lo hicimos en un hemiciclo del Parlamento Europeo, que disponía en la parte de arriba de una enorme tribuna de público. De pronto, la tri-
buna desapareció porque hubo que hacer cabinas para la traducción de los nuevos idiomas que entraban a formar parte de la Unión Europea: el maltés, el lituano, el letón... A partir de aquel momento, el español empezó a ser considerado como una de esas lenguas minoritarias, por debajo del inglés, y por supuesto del francés y del alemán. Y ni siquiera somos ya la cuarta lengua; no sé en qué lugar estamos situados. Por eso, si no batallamos desde las instancias oficiales españolas -y por eso lo digo aquí-, perderemos nuestra presencia en Europa, a pesar de que, como digo, creo que hay una buena base y muchos europeos que quieren aprender español.
Deberíamos aprender, por ejemplo, de los italianos. Recuerdo un debate en Italia hace unos cuantos años. En una de las intervenciones, los italianos decían: Vosotros, los españoles, tenéis una lengua universal; nosotros la tenemos regional. Y yo, que he aprendido italiano desde niño, les dije: Tampoco es eso, porque el italiano es una bella lengua, la lengua de Petrarca y de Dante. Y me contestaban: Es verdad, pero es una lengua muy limitada. Pues bien, esa lengua regional la cuidan muchísimo. En la Asamblea Parlamentaria de la OTAN, por ejemplo, donde solo hay dos lenguas oficiales, el inglés y el francés, ellos llevan siempre un equipo italiano de traductores, aunque sea una reunión de comisión, lo que da una presencia y una visibilidad al italiano que de otra forma no tendría. Nosotros no lo hacemos. Tenemos que adaptarnos al francés o al inglés, que son las lenguas oficiales, lo que nos quita peso y relevancia. Eso es algo por lo que no se ha peleado desde las instancias oficiales; en este caso creo que han sido las Cortes, las dos Cámaras, las que no han hecho ese esfuerzo, lo que, como digo, nos perjudica de una u otra manera.
Muchas gracias de nuevo por sus informaciones y por sus contestaciones a mis preguntas.
La señora PRESIDENTA: Gracias, señor Muñoz-Alonso.
Señora Caffarel, tiene usted la palabra para cerrar el debate.
La señora DIRECTORA DEL INSTITUTO CERVANTES (Caffarel Serra): Muchas gracias.
Voy a ser muy breve, porque esta tercera intervención también lo ha sido.
Señor Torres, con respecto al Plan Asia Pacífico, usted insiste, y nosotros estaríamos encantados de tener todavía una mayor presencia. Corea es precisamente el lugar que hemos considerado idóneo para abrir un Instituto Cervantes en nuestra expansión por Asia Pacífico. Estamos empezando por un aula, y esperamos que posteriormente se convierta en un centro, de lo que estamos convencidos por la cantidad de estudiantes y de universidades que hay. Pero también compartimos esos criterios en Japón, Taiwán y China. Y ojalá podamos hacernos más presentes en Brasil y en Filipinas, dos países en los que, modesta pero intensamente, el Cervantes está ayudando a la implantación del español en las enseñanzas regladas.
Y, señor Bofill, le garantizo que se va a firmar el nuevo convenio -porque hay uno firmado- con el Instituto Ramón Llull, cambiando las premisas. Pero es más difícil de lo que parece, muchas veces por problemas de agenda. No sé si el presidente del Ramón Llull viaja tanto como yo, pero seguramente lo hará, porque siempre que nos llamamos uno está afuera y el otro, aquí. Aun así, lo vamos a firmar.
Lo voy a hablar con la parte económica del Instituto, pero creo que es muy difícil cuantificar, porque eso sería como pensar que el dinero que ingresa el Instituto va al castellano o a… No. Se forman el plan de actividades culturales, docentes o de planificación, o el capítulo 1, de personal, o el capítulo 6, de inversiones. ¿Cuánto habría que imputar del capítulo 6? ¿Y cuánto a gasto de luz? Es una broma, pero creo que es muy difícil hacerlo.
Le pondré un ejemplo. Ante les he comentado que estamos manteniendo conversaciones con las comunidades autónomas, y lo hacemos precisamente con la filosofía de la que usted ha hablado, que va más allá de las clases que se puedan dar en vasco, en gallego o en catalán. Se trata de pensar, como comunidad autónoma, cuál es la imagen que se quiere dar, cuáles son los discursos que se quieren escuchar para dar a conocer esa comunidad, y eso implica el idioma, la cultura y otras muchas cosas. Por eso pensamos que es bueno trabajar en ese sentido; y yo creo que algo se ha adelantado. Pero la partición me parece compleja. Por ejemplo, en la sede de Madrid hace muy poco tiempo se dedicó una semana entera a las letras catalanas, fundamentalmente fue un homenaje a Brossa, pero intervinieron autores catalanes y autores castellanos que homenajeaban a los catalanes. ¿Y qué parte imputamos a quién? Por tanto, es realmente difícil. Pero lo comentaré, porque no sé si puede hacer o no. Desde luego, si es posible, se lo diré.
Al senador Muñoz-Alonso le agradezco el apoyo que nos da y lo que dice sobre la Unión Europea. Estoy de acuerdo con su señoría en que, si no empezamos nosotros, difícilmente van a empezar otros. Yo, que viajo mucho, veo cómo los españoles, cuando pasan la frontera, automáticamente se ponen a hablar en inglés, estén donde estén, y no defienden el español. Creo que en algunos lugares habrá que hablar en inglés pero en otros debemos poner en valor nuestro idioma y nuestra identidad.
Muchas gracias.
La señora PRESIDENTA: Gracias, señora Caffarel.
Señorías, se levanta la sesión.
Eran las trece horas y cincuenta y cinco minutos.