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Declaración institucional por el homenaje a Azorín en el 50 aniversario de su muerte

10/05/2017

 
José Martínez Ruiz, más conocido como Azorín, nació en Monóvar, el 8 de junio de 1873 y murió, en Madrid, el 2 de marzo de 1967. Su andadura como escritor se inicia en Valencia, donde se había trasladado en 1888 para cursar estudios de Derecho. Pero no fue hasta unos años después, con su discurso el 4 de febrero de 1893 en el Ateneo Literario, cuando se le empieza a conocer. 
 
Azorín, en 1896, a la edad de 23 años, como tantos y tantos intelectuales de la Generación del Noventa y Ocho, de la que fue su escritor más representativo, e incluso acuñó su nombre, se instaló en Madrid, pues como muchos autores de la época consideraba que para triunfar era necesario trasladarse a la capital de España. No obstante, nunca se olvidó de su querido Monóvar como 10 demostró con su comportamiento y con su obra.
 
En Madrid se inició como articulista primero en El País y, más tarde, se incorpora a El Progreso. En esa época, Azorín comienza, de la mano del doctor José Pérez Bemabeu, su carrera política. Azorín, como político, obtuvo el Acta de Diputado al Congreso en cinco ocasiones, entre 1907 y 1919, e incluso fue Secretario de Estado en dos de ellas: Purchena, Puenteareas y Sorbas fueron sus circunscripciones. 
 
El 16 de octubre de 1924, bajo la presidencia de don Antonio Maura, Azorín ingresa, y se convierte en miembro de pleno derecho, en la Real Academia de la Lengua Española, donde ocupó la Silla de la letra P hasta 1967. 
 
En 1936, Azorín inicia su largo y penoso exilio en París, junto a Baroja, Ortega, Marañón, Ayala y Menéndez Pidal entre otros. 
 
Ahora, en 2017, se cumplen cincuenta años de la muerte de Azorín y es el momento de homenajearle nuevamente, conmemorando 2017 como "Año Azorín", así como con la publicación de algunas de sus obras y la celebración de diversos actos culturales. 
 
Por todo ello, el Senado desea expresar su apoyo y sumarse al homenaje, a quien es el legítimo representante de la Generación del 98, el más genuino representante de aquel movimiento intelectual español; Azorín, como periodista, cronista parlamentario, escritor y literato goza del reconocimiento no solo de los intelectuales de su tiempo, sino de cuantos eruditos, especialistas, académicos y estudiosos se han acercado a su vasta obra.
 
Aquella generación defendía de forma manifiesta un sistema de progreso ilustrado para España y una visión de enorme futuro de integración en Europa. Azorín encamaba de manera especial estos valores. Su sentido de la tolerancia, su vocación universalista y su interés por lo sencillo, por lo más cotidiano, convierten a este  literato, maestro de periodistas y escritores, en punto de referencia del humanismo que, en su época, se echaba de menos.