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23 OCTUBRE 2017

XII LEGISLATURA

El presidente del Senado clausura la XV reunión interparlamentaria España-México

El presidente del Senado clausura la XV reunión interparlamentaria España-México

11/07/2017

El presidente del Senado, Pío García-Escudero, ha participado en la XV reunión interparlamentaria España-México que se ha celebrado los días 9-11 de julio en Baiona (Pontevedra). En esta reunión han intervenido varios diputados y senadores de ambos países y, entre ellos, los presidentes de las otras cámaras parlamentarias: la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, el presidente del Senado de México, Pablo Escudero, y la presidenta de la Cámara de Diputados mexicana, María Guadalupe Murguía. La cumbre tiene como objetivo mejorar la cooperación entre los dos países y, para ello, han mantenido distintas reuniones de trabajo que han tenido como objeto la cooperación económica y comercial, educativa y cultural y en seguridad y defensa.

 

Discurso de clausura del presidente de la Cámara Alta:

 

Muchas gracias al Presidente del Senado de la República y a la Presidenta de la Cámara de Diputados por sus amables palabras.
 
Me alegra mucho decir que, para la delegación parlamentaria de las Cortes Generales del Reino de España, ha sido todo un honor y un motivo de satisfacción haber compartido estas jornadas de trabajo con nuestros colegas representantes del Congreso de la Unión de los Estados Unidos Mexicanos.
 
Pienso que entre todos hemos creado un clima de fructífera colaboración, cuyos resultados positivos a la vista están.
 
Es cierto que partíamos con una buena inercia, producto tanto del contexto general de ese excelente nivel en el que hoy se mueven las relaciones entre nuestros dos países; como también, más concretamente, del gran trabajo previo efectuado por nuestros respectivos departamentos técnicos parlamentarios, un trabajo por el que quiero felicitar a todos ellos.
 
Partíamos, pues, con el viento a favor. Pero creo, sinceramente, que hemos sabido aprovecharlo. Y que sus resultados quedan recogidos en la declaración conjunta que será la conclusión de este encuentro interparlamentario.
 
Me parece que nunca se insistirá lo bastante sobre el inmenso valor que suponen las intensas afinidades históricas, culturales y sociales entre México y España.
 
Y, sin duda, la conmemoración del cuadragésimo aniversario del restablecimiento de nuestras relaciones diplomáticas, que hemos celebrado en el marco de este encuentro, nos ha dado ocasión de ponerlo de manifiesto.
 
Siempre que mexicanos y españoles nos encontramos, nos reconocemos. Esa es una prueba elocuente de lo mucho que nos necesitamos mutuamente: porque nos necesitamos, en efecto, para algo tan fundamental como es la conciencia de nuestra propia identidad frente al mundo y frente a la historia.
 
Nuestras afinidades, pues, son esenciales. Pero tienen además un valor instrumental de inmenso potencial, que no podemos desaprovechar.
 
Y, menos que nunca, en el tiempo presente, en este mundo globalizado en el que hoy vivimos.
 
Un mundo que cada vez deja menos margen a las posturas ultra proteccionistas o aislacionistas.
 
Un mundo en el que no hay más camino hacia el progreso que el que pasa por el diálogo y el intercambio multilaterales.
 
Un mundo en el que no hay más remedio que conducirse con espíritu abierto, aunque sin por ello desdibujar o difuminar lo que cada uno somos: todo ese acervo que conforma nuestras respectivas identidades, y cuya suma total arroja un mosaico de diversidad que a todos nos enriquece como seres humanos.
 
Pienso que nuestras dos naciones coinciden en esta visión general del mundo de hoy.
 
Una visión ampliamente extendida en nuestras sociedades civiles, en nuestros gobiernos y, por supuesto –como ha quedado estos días de manifiesto- en nosotros, los representantes parlamentarios de nuestras respectivas comunidades de ciudadanos.
 
Por eso, cuando, como ayer, aquí, estuvimos hablando sobre nuestra total disposición a seguir avanzando en el ámbito de  nuestras relaciones económicas y comerciales, coincidimos también en la idea de que la bilateralidad es inseparable del contexto multilateral.
 
Los mercados abiertos y sólo sometidos a reglas equitativas acordadas libremente entre las partes, son un factor determinante para el crecimiento económico, la generación de empleo y, en definitiva, la prosperidad.
 
Y son también el mejor estímulo para el emprendimiento, para la innovación y para la puesta en marcha de reformas estructurales que incrementen la competitividad, la eficiencia de nuestros sectores productivos y la creación de puestos de trabajo de calidad.
 
Aquí, en Bayona, hemos vuelto a constatar la sintonía de nuestros dos países en esa apuesta decidida por las políticas reformistas, que han marcado nuestras respectivas agendas políticas en estos últimos años y que deberán seguir haciéndolo en los venideros.
 
Asimismo, ambas delegaciones hemos valorado muy satisfactoriamente el buen funcionamiento de los diversos instrumentos de cooperación existentes en materias como el comercio, la promoción de inversiones, la fiscalidad o el empleo. 
 
Y, más concretamente, nos hemos congratulado de los acuerdos cerrados en la duodécima edición de la Comisión Binacional, reunida en Madrid. Algo que, sin duda, contribuirá a un mayor acercamiento entre las economías de nuestros dos países.
 
En este sentido, hemos constado cómo existen sectores en los que hoy existe un gran margen para seguir profundizando en nuestro espacio de colaboración, tales como la energía, los hidrocarburos, las telecomunicaciones, el transporte o el turismo.
 
Como antes apunté, el multilateralismo es imprescindible si de veras aspiramos a poner orden y seguridad en la compleja gobernanza global de nuestra época. Conscientes de esta realidad, México y España estamos manteniendo una activa presencia en distintos foros internacionales, en los que, también, procedemos con una regular sintonía y ayuda mutua.
 
Quiero decir también, en relación con esto, que, desde nuestra plena incorporación al proyecto europeo, hace ya más de tres décadas, España siempre ha centrado sus esfuerzos en poder servir como nexo de unión entre Iberoamérica y Europa. 
 
Por ello, siempre hemos buscado contribuir lealmente a cuantas iniciativas sirvieran a este fin.
 
Dentro de este espíritu, los parlamentarios españoles somos muy conscientes de la enorme importancia de las actuales conversaciones que actualmente están manteniéndose a fin de actualizar el Acuerdo Global entre la Unión Europea y México.
 
Y nuestro deseo, coincidente con el del Gobierno de España, es colaborar todo lo posible para que estas negociaciones culminen satisfactoriamente para todas las partes cuanto antes.
 
Algo que no será difícil, habida cuenta de que la apuesta de la Unión Europea por la libertad de comercio y la interrelación con el resto de las grandes regiones económicas del planeta, es absolutamente inequívoca.
 
A este respecto, he de decir que me parece particularmente destacable esa renovación de nuestro compromiso general de ayuda mutua, frente a los retos y desafíos que puedan afectar a la estabilidad política y económica de nuestras respectivas regiones.
 
Dialogar sobre cooperación en los terrenos educativo y cultural, como también hemos hecho en este encuentro, es, sin duda, ocuparse de asuntos de la máxima importancia estratégica en el marco de nuestra actual sociedad del conocimiento.
 
Mexicanos y españoles somos depositarios  de una lengua común, algo que representa no sólo un patrimonio cultural de valor incalculable, sino también un activo económico y social de importancia creciente, y que corre paralelo con su amplia difusión y la producción cultural a ella asociada.
 
La Secretaría de Relaciones Exteriores  de México y el Instituto Cervantes vienen trabajando conjuntamente, de forma satisfactoria, en esta empresa común. Y es muy deseable que sigan redoblando esos esfuerzos de colaboración en el futuro próximo.
 
De manera similar, el repaso de las distintas instancias de cooperación en el campo educativo, entre nuestros  dos países, ha servido para comprobar su alta intensidad; así como también las múltiples áreas concretas en las que el refuerzo de los mecanismos de colaboración, puede deparar grandes posibilidades a nuestros docentes, estudiantes e investigadores. 
 
Con la vista, igualmente, en el futuro más inmediato, hemos coincidido también en las grandes expectativas que suscitan ambiciosos proyectos de cooperación cultural en ciernes, como son los relativos a la Casa Buñuel, en México, o la Casa de México en España, cuya sede estará en Madrid.
 
Sin duda alguna, estamos ante dos hitos fundamentales para nuestro común empeño de estrechar aún más los lazos culturales entre nuestros dos países.
 
En este rápido repaso que he querido hacer de las cuestiones tratadas en esta Interparlamentaria, he de referirme, finalmente, al capítulo de la cooperación en materia de seguridad y defensa.
 
Un vez más, hemos de aludir a la escala global de los grandes desafíos de nuestra época, como son, en el ámbito de la seguridad, los que se derivan de las graves amenazas del terrorismo, el narcotráfico, la trata de personas o la ciberdelincuencia.
 
Pocos asuntos, más que estos,  pueden exigir la necesidad de coordinar esfuerzos: porque son peligros que no entienden de fronteras y, por tanto, sus mecanismos de respuesta han de ser forzosamente transfronterizos.
 
Gracias a los instrumentos de cooperación en seguridad y defensa con los que nos hemos dotado en los últimos años, México y España contamos ya con unas bases firmes para el trabajo en común, que deberemos ir perfeccionando y ampliando al ritmo impuesto por la circunstancias.
 
Creo que tenemos motivos para confiar en que así será.
 
Estimados presidentes, estimados parlamentarios y miembros de las delegaciones del Congreso de la Unión y de las Cortes Generales,
 
Como en las reuniones precedentes, ésta que ya estamos a punto de concluir ha servido para confirmarnos en la idea de la gran utilidad y necesidad de la cooperación interparlamentaria
 
Una cooperación que, indudablemente, siempre se ve agilizada, cuando cuenta con foros institucionales estables como éste, que ya ha alcanzado su decimoquinta edición.
 
Tanto México como España hemos vivido una azarosa trayectoria histórica que, imponiéndose a resistencias e incluso a retrocesos circunstanciales, ha servido para enseñarnos que el único camino viable hacia la libertad, la justicia y la prosperidad de nuestros pueblos, es el marcado por las reglas y las instituciones de la democracia liberal.
 
El Parlamento es la institución nuclear de un sistema político concebido, por encima de todo, para defender y garantizar los derechos fundamentales de los ciudadanos.
 
Nosotros, representantes parlamentarios, tenemos pues una responsabilidad de primer orden en la tarea de hacer efectiva esa gran aspiración.
 
Tal es, por encima de las diferencias políticas, el mandato que a todos nos obliga.
 
Cooperar, compartir experiencias y dialogar sobre asuntos que a todos nos conciernen, es algo que nos ayuda en nuestro desempeño y que, de ese modo, redunda en beneficio de los ciudadanos cuya representación ostentamos.
 
En nombre de los representantes parlamentarios españoles, quiero decir que para nosotros ha sido un placer y un honor trabajar, codo con codo, con nuestros hermanos mexicanos, en esta decimoquinta reunión interparlamentaria que ahora, si les parece, vamos  ya a concluir.
 
Pero no con un “adiós”, sino con un “hasta pronto”, que será en tierras mexicanas. Muchas gracias.