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El Congreso de los Diputados y el Senado están disueltos desde el 24 de septiembre de 2019. Se volverán a constituir el 3 de diciembre de 2019. 

Intervención del Presidente del Senado en la Conferencia Extraordinaria de Presidentes de Parlamentos de la Unión Europea (Roma, Italia)

Discurso con motivo del 60 Aniversario de la firma de los Tratados por los que se constituyeron las Comunidades Europeas

 

Excelentísimos Señores Presidentes, estimados colegas, es para mí un honor intervenir hoy, aquí, en representación del Senado de España, con motivo del 60 Aniversario de la firma de los Tratados por los que se constituyeron las Comunidades Europeas, y que iniciaron el camino de integración que nos ha traído hasta donde estamos.

 

El 25 de marzo de 1957 se firmaban aquí, en Roma, los dos Tratados que daban origen a la Comunidad Económica Europea y a la Comunidad de la Energía Atómica.

 

El primero, sin duda, supondría un antes y un después. No sólo por establecer la cooperación económica entre los países miembros, sino porque, en su preámbulo, afirmaba la determinación de los estados signatarios para “establecer los fundamentos de una unión sin fisuras, más estrecha, entre los países europeos”.

 

Es decir, dejaba claramente establecido ese gran objetivo político de integración sucesiva entre los países miembros.

 

Un objetivo del que no nos hemos apartado nunca, en todos estos años en los que la Unión ha ido abarcando, sucesivamente, a más países.

 

Años que han alternado avances y retrocesos, crisis y momentos de éxito, pero en lo que siempre se ha mantenido el rumbo y el horizonte de la integración como gran meta final.

 

Sin duda, la historia de la construcción del proyecto europeo, en estas décadas, ha estado jalonada por grandes logros:

 

- El progreso económico propiciado por la fluidez de intercambios comerciales.
- Los beneficios profesionales y personales de la libre circulación de personas, capitales y servicios.
- La política agrícola común.
- La prohibición de monopolios.
- Las políticas comunes de transporte.
- La cooperación policial y judicial.
- La moneda común.
- O los pasos avanzados en la progresiva construcción de una unión política.

 

Por eso, cuando echamos la vista atrás, vemos 60 años de paz. Y podemos alegrarnos de que, hoy, 500 millones de ciudadanos vivan más libres, más seguros y en una de las regiones económicamente más prósperas del planeta.


Todo eso justifica que éste sea un día de celebración y de profunda satisfacción por todo aquello que los europeos, juntos, hemos conseguido.

 

Por eso, quiero agradecer especialmente a la Presidenta de la Cámara de Diputados italiana, Laura Boldrini, su iniciativa para reunirnos hoy, aquí.

 

Del mismo modo, también agradezco al Presidente del Senado de Italia, Pietro Grasso, su hospitalidad durante este encuentro.

 

Sres. Presidentes, España cree firmemente en Europa. Y por eso siempre ha entendido como un deber y un compromiso, apoyar todas las iniciativas destinadas a impulsar la construcción del proyecto europeo.

 

Ciertamente, no se nos escapan las grandes dificultades a las que, en este momento, se enfrenta Europa. Pero, jamás, ninguna gran empresa -y ésta lo es- fue fácil. Por ese motivo, cuanto más altos sean los obstáculos que encontremos en el camino, mayor habrá de ser la determinación que pongamos para superarlos.

 

La Comisión nos ha presentado, recientemente, su Libro Blanco sobre el futuro de Europa, en el que propone distintas alternativas para abordar los retos que tenemos por delante, en el próximo decenio (desde la repercusión de las nuevas tecnologías en la sociedad y el empleo, a las incógnitas de la globalización, pasando por los desafíos a nuestra seguridad y el ascenso de los populismos).

 

Nosotros seguimos pensando que la solución es “más Europa”. Así ha sido en cada una de sus crisis; y así debe ser también, ahora, si queremos recuperar la confianza ciudadana en el proyecto europeo.

 

Es preciso que todos nosotros, los representantes políticos de los ciudadanos, trabajemos, juntos, para que la idea de una Europa fuerte, unida y sólidamente cimentada sobre valores democráticos, siga gozando de un fuerte arraigo en la mayoría social europea.

 

Esta es la reflexión que he querido compartir con ustedes, en este día en el que conmemoramos los sesenta años del nacimiento de nuestra Unión.

 

Muchas gracias.