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Intervención del Presidente del Senado ante el Pleno del Consejo de la Federación de la Asamblea Federal de la Federación de Rusia (Moscú, Federación de Rusia)

Excma. Sra. Presidenta Matvienko, Excelentísimos Señores, estimados colegas, es un verdadero honor encontrarme hoy, aquí, para dirigir unas palabras en el Plenario del Consejo de la Federación de la Asamblea Federal de la Federación de Rusia.

 

Quiero comenzar agradeciendo, muy sinceramente, la invitación de la presidenta, Sra. Matvienko. Una invitación que ha sido reiterada en los últimos años, debido, entre otras razones, a que las circunstancias de la situación política en España nos impedían cumplir con nuestro deseo de visitar su país. Por ello, mi agradecimiento y mi honor son dobles.

 

Me produce, además, una gran satisfacción que mi visita haya tenido lugar finalmente este año 2017, coincidiendo con la celebración de un triple aniversario en las relaciones entre nuestros países.

 

Porque recordemos que, en primer lugar, pronto se cumplen 500 años desde el inicio de las relaciones diplomáticas entre Rusia y España, documentado históricamente en la fecha de la carta dirigida por el Emperador Carlos I de España y V de Alemania, al Gran Duque de Moscovia, Basilio III.

 

Celebramos también los 350 años de la llegada a Madrid del primer Embajador de Rusia, el Conde Piotr Potemkin, una visita inmortalizada por el cuadro de Juan Carreño de Miranda, que puede contemplarse en el Museo del Prado.

 

Y celebramos, en fin, el 40 aniversario del restablecimiento de las relaciones entre España y la antigua URSS, en 1977.

 

Por tanto, estamos ante un año cargado de significado para la relación entre nuestros dos países, algo que, sin duda, nos proporciona una excelente oportunidad para poder reforzarla y ensancharla, para acrecentar nuestra cordialidad y nuestra mutua confianza. Desde luego, mi mayor deseo es que mi presencia hoy, aquí, contribuya a ese importante propósito.

 

Sra. Presidenta, Señorías, no tengan duda de que España siempre le ha otorgado una importancia primordial a su relación con Rusia.

 

Rusia es un gran país que despierta una especial admiración en el pueblo español. La distancia geográfica nunca ha sido un obstáculo para que los españoles sintiéramos la cultura rusa como algo muy cercano a nosotros. Una sintonía a la que, sin duda, ha contribuido poderosamente el conocimiento de la literatura rusa, a través de sus autores más traducidos y editados en España, como Tolstoi, Dostoievski o Chéjov.

 

Durante las últimas cuatro décadas, las relaciones entre España y Rusia siempre han sido cordiales y se han beneficiado de una práctica ausencia de contenciosos bilaterales.

 

De hecho, los intercambios de visitas se han mantenido con regularidad.

 

En los últimos diez años, Sus Majestades los Reyes han visitado Rusia en tres ocasiones; los sucesivos presidentes del Gobierno han realizado cinco viajes a Rusia; y los Ministros de Asuntos Exteriores y Cooperación, ocho.

 

Por parte rusa, han visitado España los presidentes Putin y Medvediev, y el Ministro de Asuntos Exteriores Lavrov.

 

Y, en el ámbito parlamentario, hemos recibido el pasado mes de marzo al Vicepresidente de la Duma y al Presidente del Comité de Asuntos Internacionales del Consejo de la Federación.

 

En aquel encuentro, tuvimos ocasión de manifestar nuestro deseo de aumentar el intercambio de visitas, sobre todo entre nuestras respectivas Cámaras parlamentarias, como muestra de la importancia que le concedemos a la diplomacia parlamentaria en la relación entre los dos países.

 

También hemos podido impulsar las relaciones bilaterales con la celebración de los Años Duales Rusia-España. En el año 2011 se celebró el primero, seguido de los años duales de la lengua y la literatura y del turismo, en los años 2015/2016 y 2016/2017, respectivamente.

 

Además, en el año 2009, ambos países firmamos una Declaración conjunta de Asociación Estratégica, que plasma el acercamiento político y económico alcanzado durante todos estos años; y que marca, de algún modo, el cauce para las relaciones futuras.

 

Así, establece un ambicioso programa de cooperación bilateral en temas políticos, económicos y comerciales, educativos y culturales; y también en otros importantes ámbitos, como la cooperación en materia de seguridad.

 

Y quiero referirme brevemente a ellos, por considerarlos del máximo interés en nuestra relación recíproca.

 

En el apartado económico, me gustaría recordar que son muchas e importantes las empresas españolas implantadas en la Federación de Rusia, que invierten aquí porque son conscientes de la importancia y del gran potencial de su mercado. Podemos encontrar ejemplos en sectores muy diversos: industrial, energético, infraestructuras, bienes de consumo, agroalimentario o servicios.

 

Creo que esto es una prueba elocuente, entre otras, del interés de España por profundizar en nuestras relaciones económicas y comerciales, un interés que nos consta que es compartido por Rusia.

 

Sin embargo, en los últimos años, tenemos que lamentar que los efectos de la pasada recesión económica, unidos a otros factores, hayan reducido sustancialmente el volumen de nuestro comercio bilateral y llevado a las inversiones españolas en Rusia a una caída cercana al 50%. Del mismo modo, también se ha producido una contracción del flujo de turistas rusos hacia España, aunque ya esté empezando a recuperarse. España sigue siendo el país de la UE que más turistas rusos recibe.

 

Pese a todo, ahora tenemos motivos para mirar el futuro inmediato con mayor confianza. El FMI ha reconocido que la acertada combinación de políticas económicas aplicada por el Gobierno ruso, ha conseguido estabilizar su economía. Al mismo tiempo, la decidida política de reformas estructurales acometidas por el Gobierno de España ha generado también evidentes efectos positivos.

 

Por eso, quiero decirles que nuestro Gobierno está decidido a relanzar las relaciones económicas entre nuestros países. Creo que el gran objetivo debe ser dotarlas de una dimensión acorde con el peso de nuestras respectivas economías en el mundo.

 

En este sentido, a finales del próximo mes de mayo, está prevista la celebración de un Foro Empresarial, paralelo a la reunión plenaria de la Comisión Mixta Económica e Industrial Hispano-Rusa, con el fin de promocionar el valor de Rusia como plataforma para los negocios, en colaboración con el Consejo Empresarial España-Rusia, creado el año pasado.

 

En el ámbito educativo y cultural, me gustaría destacar que España aprecia y agradece que la lengua y cultura españolas sean muy valoradas en la Federación de Rusia. Así lo evidencian el hecho de que el español sea la tercera lengua más estudiada, la existencia de una activa comunidad de hispanistas, o el elevado interés social que suelen despertar todas las actividades culturales españolas que se organizan.


Me parece un dato muy significativo que el Instituto Cervantes de Moscú tenga el mayor número de alumnos (5.000) de toda su red internacional. De ese modo, el número de ciudadanos rusos que hablan español no deja de aumentar.

 

Como antes apunté, tradicionalmente la cultura rusa ha gozado de un gran predicamento en España. Por eso, ha tenido una excelente acogida la inauguración en Málaga, en marzo de 2015, de la Filial del Museo Estatal Ruso de San Petersburgo. Como estoy seguro de que también la tendrá la filial del Museo Hermitage de San Petersburgo, en Barcelona, actualmente en negociaciones.

 

No hay duda, pues, del mutuo interés existente por el acercamiento de nuestras culturas.

 

Un acercamiento que también tiene reflejo en el campo educativo, y del que son prueba dos acuerdos que actualmente están en fase de negociación: uno de Reconocimiento de Títulos y Estudios; y otro de cooperación educativa de carácter general, que incluirá una referencia explícita al programa de Secciones Bilingües de Español en colegios públicos rusos.

 

Finalmente, no quisiera pasar por alto un espacio de cooperación tan esencial como es el de la seguridad. España no es ajena a la justa indignación frente a la lacra del terrorismo. No podría ser de otro modo, dada nuestra amarga experiencia propia.

 

El terrorismo yihadista es una amenaza que hoy afrontamos todas las sociedades civilizadas. Y, por eso, acciones tan intolerables como los atentados contra el avión de Metrojet, en octubre de 2015, o el más reciente en el metro de San Petersburgo, suscitan nuestra total solidaridad con el pueblo ruso. Y yo hoy, ante este Consejo de la Federación, quiero dar testimonio de esa solidaridad de España con Rusia, así como de nuestro sentido homenaje a todas las víctimas del terrorismo.

 

En la lucha contra esta grave amenaza, me satisface decir que las Fuerzas de Seguridad españolas mantienen una activa colaboración con el Ministerio del Interior ruso.

 

Así, por ejemplo, el Gobierno de España ya ha expresado su total disposición a colaborar en las actuaciones de seguridad relacionadas con la próxima celebración del Mundial de Fútbol de 2018.

 

De modo semejante, la lucha contra la delincuencia organizada, el tráfico internacional de drogas, la inmigración ilegal, los delitos económicos, o la ciberdelincuencia, son asuntos a los que España concede máxima prioridad, entendiendo que sólo pueden abordarse con eficacia desde la colaboración internacional.

 

Ha de ser así, puesto que nuestros objetivos son los mismos: actuar con todos los instrumentos del Estado de Derecho para ser más fuertes frente a los criminales, y garantizar así la seguridad y la libertad de nuestros ciudadanos.


Sra. Presidenta, Señorías, me referí antes al hecho de que este 2017 es un año abundante en aniversarios. Es, para la Federación de Rusia, el del centenario de las revoluciones y sucesos de 1917. Y, si antes dije que fue en 1977 cuando restablecimos relaciones diplomáticas entre nuestros países, añadiré ahora que ese fue también el año en el que España volvió a celebrar elecciones democráticas, iniciando así el camino para la plena recuperación de sus libertades.

 

También en 1977 España ingresó en el Consejo de Europa y dio los primeros pasos que, en 1986, nos llevaron a formar parte de la actual Unión Europea. Y yo ahora quisiera referirme a algo tan esencial como son las relaciones entre la Federación de Rusia y la Unión Europea.

 

Si decimos que la Federación de Rusia es un gran país, no es sólo porque, geográficamente, sea el país más extenso de la Tierra, sino porque es un país grande en muchos sentidos, con una riquísima diversidad interna y, por tanto, indiscutiblemente singular.

 

Por eso, Rusia es, de todo punto, imprescindible para el equilibrio y la gobernabilidad del mundo globalizado y multipolar en el que hoy vivimos. Su papel es esencial para poder dar respuesta eficaz a todos los actuales desafíos y conflictos internacionales.

 

Con la Unión Europea sucede exactamente lo mismo: somos imprescindibles en la misma medida.

 

Y sucede también que Rusia no puede comprenderse sin Europa, del mismo modo que Europa es incomprensible sin Rusia.

 

Todos somos hijos de una historia escrita en común, con sus aciertos y sus errores, con sus luces y sus sombras. Nuestros pueblos, por desgracia, tuvieron que compartir en el pasado los sufrimientos originados por guerras fratricidas que jamás deben volver a producirse.

 

Nuestro firme compromiso con la paz y la concordia forma parte de la deuda imperecedera que tenemos contraída con todos aquellos que perdieron su vida por culpa de conflictos bélicos. Y, hoy, aquí, estoy recordando especialmente a los 26 millones de ciudadanos pertenecientes a la antigua Unión Soviética que murieron como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.

 

Así pues, nuestro entendimiento mutuo no es una opción entre otras posibles, sino una absoluta necesidad: no sólo para nosotros, europeos, no sólo para la seguridad y la prosperidad de nuestro continente, sino para todo el mundo.

 

Creo que ese es el marco de referencia que nunca deberíamos perder de vista. Y, en especial, cuando se producen situaciones de crisis. Es precisamente en esos momentos cuando más hay que tener presente que el diálogo, la búsqueda de acuerdos y el firme compromiso de cumplirlos, en el marco del derecho internacional, son siempre las mejoras recetas para superar los climas de desconfianza.


Por eso, dentro de la unidad de acción con nuestros países socios de la Unión Europa, la postura que España siempre ha defendido, y va a seguir defendiendo, es la de mantener abiertos todos los puentes de diálogo con la Federación de Rusia.

 

Debemos retomar el espíritu del Acuerdo de Asociación y Cooperación, iniciado en 1997. Por eso, estimamos fundamental que se retome el diálogo al máximo nivel entre Rusia y la Unión Europea. Y, en esta línea, nos parece una excelente noticia la reciente visita a Moscú de la Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini.

 

Creemos también necesario hacer todo lo posible para facilitar las relaciones entre sociedades civiles, algo a lo que, sin duda alguna, contribuiría muy positivamente una mayor apertura en la facilitación de visados. De hecho, desde 2010, España es uno de los países que más ha abogado en favor de la eliminación de visados con Rusia. Y ese sigue siendo nuestro criterio.

 

Paralelamente, España, por principio, siempre ha apoyado decididamente la vía del diálogo multilateral como la mejor garantía para el mantenimiento de la seguridad internacional y la resolución de situaciones de crisis.

 

Y me parece destacable que, sin perjuicio de discrepancias que siempre pueden surgir en asuntos concretos, Rusia y España vengamos manteniendo una política de colaboración en el marco de las Naciones Unidas, como ha sido especialmente palpable en los dos años en los que mi país ha sido miembro no permanente del Consejo de Seguridad.

 

Pensamos que la misma actitud constructiva es también esencial en las relaciones entre la Federación de Rusia y la OTAN. Y por eso nos parece tan importante que, por encima de los recientes desencuentros, se preserve la continuidad de la celebración de los Consejos OTAN/Rusia.

 

Por último –pero no menos importante-, no quisiera dejar de destacar el insustituible valor del Consejo de Europa, por su significado para el encuentro de culturas, el fomento de la paz y seguridad en el continente, y el respeto de los derechos humanos.

 

Desde esta convicción, el Gobierno de España ha respaldado la reintegración de la delegación parlamentaria de la Federación de Rusia, lo antes posible.

 

En este sentido, considero una buena señal que, el pasado 9 de marzo, tres parlamentarios rusos participaran en la Comisión Permanente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, que se reunió en Madrid, en el Senado, la Cámara que represento.

 

Sra. Presidenta, voy concluyendo mi intervención. Sólo me resta reiterarle mi agradecimiento por haberme brindado esta oportunidad de dirigirme al Consejo de la Federación de Rusia, y por toda la amable atención que me han prestado.


José Ortega y Gasset, uno de nuestros mayores filósofos, escribió que Rusia y España son “los dos extremos de la gran diagonal europea”. Nuestro deseo es no dejar nunca de trabajar conjuntamente para que esa gran diagonal de la que todos formamos parte, se fortalezca como un eje de paz, seguridad y prosperidad para todos los pueblos de Europa.

 

Muchas gracias.