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El Congreso de los Diputados y el Senado están disueltos desde el 5 de marzo de 2019. Se volverán a constituir el 21 de mayo de 2019. 

Palabras del Presidente del Senado en el Acto de Apertura del XI Encuentro SEKMUN, Modelo de Naciones Unidas (Palacio del Senado)

Sra. Presidenta de la Institución Educativa SEK; Sr. Director General de Naciones Unidas y Derechos Humanos; Sr. Rector Magnífico de la Universidad Camilo José Cela; Sr. Presidente de UNICEF España; Autoridades, Sras. y Sres.,


Un año más, tengo el placer de ofrecer a todos mi más cordial bienvenida al Senado de España, cuyo Antiguo Salón de Plenos, en el que nos encontramos, va a ser, nuevamente, escenario de este acto de apertura de la cita anual SEKMUN Modelo de las Naciones Unidas.

 

Como no podría ser de otro modo, quisiera, antes que nada, transmitir mis felicitaciones a la Institución Educativa SEK por su dilatada y fructífera labor de, ya, 125 años. Sin duda, pocas instituciones privadas pueden presumir de una historia tan larga como elogiable por sus muchos logros.

 

Entre ellos, por fijarnos en uno de los más recientes, se encuentra la iniciativa solidaria –y pionera en España- del Proyecto Integra, mediante la cual la Universidad Camilo José Cela, en colaboración con UNICEF, ACNUR y la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo, facilita la formación académica de estudiantes refugiados. Mi enhorabuena por ello.

 


Asimismo, quiero hacer constar mi reconocimiento a todas las entidades patrocinadoras y colaboradoras que contribuyen a hacer posible que el SEKMUN, este encuentro de naturaleza educativa y cultural, se realice con éxito, alcanzando ya este año su undécima edición.

 

Una iniciativa, la del Modelo de Naciones Unidas SEKMUN, con cuya idea motriz no podría estar más de acuerdo: la idea de que el diálogo es la base de la convivencia.

 

Sin duda, es así. Y por eso resulta tan importante que aprendamos a dialogar: es decir, que seamos capaces de expresar correctamente nuestras ideas y nuestros sentimientos; y, no menos importante, que sepamos también escuchar a los demás cuando no expresan los nuestros, haciendo todo lo posible por comprenderlos.

 

Intentar ponerse en el lugar del otro y buscar lo que puede haber de razón en ellos, es, siempre, un ejercicio de honradez intelectual que nos ayuda a encontrar puntos de encuentro, coincidencias con los demás.

 

Y que también nos resulta personalmente útil, porque confrontar nuestras ideas con las de nuestros semejantes, mediante una discusión respetuosa, sirve como piedra de toque para poner a prueba la fortaleza de nuestros propios argumentos.

 

 

John Stuart Mill dejó escrito que el hábito de la discusión es lo que más enriquece la libertad de pensamiento. Tan es así que, en ausencia de oponentes a nuestras ideas, aconsejaba imaginarse uno mismo objeciones en su contra, con el fin de comprenderlas y saber defenderlas mejor.

 

Este principio general adquiere una validez aún mayor cuando se trata de abordar problemas de dimensión universal, como los que vosotros, jóvenes estudiantes, vais a debatir aquí, en estas jornadas.

 

Son problemas a los que nadie, como ser humano, puede ser ajeno o permanecer indiferente: porque todos somos hijos de la misma Tierra, el planeta que habitamos, que recibimos de nuestros padres y que estamos obligados a preservar para nuestros descendientes.

 

Problemas globales, que exigen una perspectiva global: es decir, integradora y conciliadora de distintos puntos de vista. Porque nunca, nadie por sí solo, por vasta que sea su sabiduría, puede acaparar todo el conocimiento ni monopolizar toda la verdad.

 

Y problemas, como los que vais a tratar en estas sesiones, que son, además, complejos, enormemente complejos. Y que, por consiguiente, demandan soluciones también complejas.

 

No puede ser de otro modo. Y, por eso, siempre hay que desconfiar de quienes intenten convencernos de que tienen respuestas simples para las cuestiones más complicadas.

 

Diálogo, pues, para la convivencia. Esa máxima que inspira estos encuentros anuales SEKMUN. Y que, en definitiva, es también la esencia de la democracia parlamentaria, la razón de ser de la institución en la que nos encontramos, el Parlamento.

 

Porque lo que hacemos aquí, todos los días, no es sino practicar el diálogo político. Es decir, el diálogo sobre todos los asuntos relativos a la convivencia social dentro de una comunidad política; y que, por consiguiente, conciernen a las necesidades y demandas de todos y cada uno de los ciudadanos que formamos parte de ella.

 

Aquí también debemos ocuparnos de asuntos que son arduos, complejos y, por lo general, difíciles: los asuntos propios de un Estado moderno y con una considerable dimensión, como es España.

 

Lo que hacemos aquí es algo muy similar a lo que vosotros, participantes en el SEKMUN, vais a reproducir durante estos días, pero a una escala cuyos retos son aún mayores: la escala mundial de las Naciones Unidas.

 

Quisiera concluir estas palabras de saludo, exhortándoos a que nunca dejéis de apreciar el incalculable valor de vivir en democracia.

 

Os animo a ser parte activa de ella, a ser auténticos ciudadanos responsables y fielmente comprometidos con la realización de los valores democráticos universales, con la defensa de la libertad y de los derechos humanos.

 

Os animo a no ser jamás pasivos; a involucraros plenamente en vuestro mundo y en vuestro tiempo; a formaros y a informaros, porque así tendréis vuestras propias opiniones.

 

Os animo a que, mediante vuestra formación, os construyáis un verdadero sentido crítico frente a la realidad.

 

Y os animo a conjugar esa actitud crítica con un sincero espíritu de tolerancia.

 

Tolerancia, que no significa renunciar a las propias ideas o dar la razón a todo el mundo, sino –como dije antes- saber ponerse en el lugar de quien tiene una opinión diferente y buscar comprenderlo.

 

Y tolerancia, que significa, sobre todo, desterrar la estúpida vanidad de creerse dueño absoluto de la verdad, o de pensar que se es moralmente superior.

 

Recordad que nadie puede aproximarse a la verdad por sí solo: para conseguirlo, necesitamos siempre a los demás. Porque nadie sobra, porque todos somos necesarios para la gran tarea que es seguir construyendo un futuro mejor, del que no quede excluido ningún habitante de nuestro planeta.

 

En este undécimo Encuentro SEKMUN que ahora comienza, podréis poner todo esto en práctica. Os invito a que trabajéis solidariamente, con toda vuestra energía y vuestra ilusión.

 

Estoy seguro de que va a ser así, que la experiencia que vais a vivir dejará en vosotros el más grato recuerdo, y que de él saldréis fortalecidos como seres humanos.

 

Muchas gracias.