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24 OCTUBRE 2017

XII LEGISLATURA

Antonio FONTÁN PÉREZ (Sevilla, 1923 - Madrid, 2001).

Joaquín TORRENTS LLADÓ (1946-1993)
- Óleo sobre lienzo -
100 x 82 cms

Después de la disolución del Senado en 1923 por Primo de Rivera, la Cámara Alta no volvió a constituirse hasta la restauración del sistema bicameral en la Transición,  siendo su primer Presidente en las Cortes Constituyentes de 1977 Antonio Fontán Pérez. Este Senador por Sevilla nacido en 1923 en la capital hispalense, ha sido catedrático de Filología latina en las universidades de Granada, Navarra, Autónoma y Complutense de Madrid, además de Profesor Emérito por la última universidad madrileña. Su formación humanista le ha llevado a simultanear la actividad docente con su vocación de periodista fundando y dirigiendo distintas publicaciones, alcanzando un especial relieve su etapa de director del vespertino Madrid.

Su firme convicción monárquica le llevó a significarse en los últimos años del régimen anterior como defensor del sistema monárquico parlamentario. Sus esfuerzos cristalizaron ya en "la transición" en la fundación, en unión de Joaquín Garrigues Walker, del Partido Democrático, que tras integrarse en la Federación de Partidos Democráticos Liberales daría paso al partido de la Unión de Centro Democrático, la UCD del Presidente Adolfo Suárez, uno de los principales protagonistas de la restauración democrática. Restauración en la que Fontán Pérez jugó un papel muy importante como Ministro de Administración Territorial y, sobre todo, como Presidente del Senado en las Cortes Constituyentes.

El autor del retrato, Joaquín Torrents Lladó, nació en Badalona en 1946, iniciando su formación artística en la Academia Valls de Barcelona para continuarla en la Academia de San Jorge de la propia Ciudad Condal. Allí, a fuerza de trabajo, estudio y dedicación va a adquirir una de sus principales características: un dominio extraordinario e inhabitual de la técnica pictórica. Su ejemplar precisión en el dibujo, su armónico y delicado sentido del color, su extraña y difícil levedad de materia le colocan entre los más hábiles maestros de la pintura que él reclamaba en un manifiesto de sugestivo título: Tratado de nostalgia de la pintura. Pasión por la pintura que le llevaría a fundar la "Escuela Libre del Mediterráneo" en la ciudad de Palma de Mallorca, donde muere repentinamente en 1993.

El retraso es el género que más fama ha dado a Torrents Lladó, especialmente después de que una exposición suya en Madrid en 1974 le proporcionara clientes de todas las partes del mundo. En sus retratos, como en el de Fontán, no renuncia a la parte figurativa donde proclama su fidelidad al modelo, condición indispensable para facilitar su reconocimiento, realzándola con un juego de luces y sombras, y brillantes toques de color que, aparte de explicar las referencias barrocas e impresionistas aducidas por los críticos, le dan al retrato un cierto sentido teatral que le vuelve más sugestivo y misterioso. En suma, el retrato rezuma elegancia, sensualidad, intimidad, pasión y serena belleza, las notas características de la pintura de Torrents Lladó, un pintor independiente acostumbrado a ir contracorriente, por lo que siempre se ha movido por circuitos comerciales, lejos de las galerías comprometidas social o artísticamente.