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13 DICIEMBRE 2017

XII LEGISLATURA

Juan José LABORDA MARTÍN (Bilbao, 1947).

Luis SÁEZ DÍEZ (1925-)
- Óleo sobre lienzo -
116 x 90 cms

Juan José Laborda Martín, cuarto Presidente en la nueva etapa del Senado, nació en Bilbao en 1947. Estudió periodismo en la Universidad de Navarra donde se afilió al Sindicato Democrático de Estudiantes. Antes de dedicarse a la política fue profesor de Historia Moderna y Contemporánea en la Universidad de Valladolid y el Colegio Universitario de Burgos, especializándose en la Historia Social y Económica de España en los siglos XVII y XVIII. En 1975 se afilió al Partido Socialista Obrero Español en el que llegó a ser Secretario General de Castilla y León e incluso candidato a la Presidencia de la Junta de Castilla y León en 1987, de cuyas Cortes fue Procurador en la segunda Legislatura, en 1987-1989.

A nivel de política nacional Laborda Martín ha sido elegido Senador por la provincia de Burgos en todas las Legislaturas desde las Cortes Constituyentes, siendo portavoz de su grupo parlamentario entre 1979 y 1987 y Presidente de la Comisión de Defensa entre 1987 y 1989. En la cuarta Legislatura, 1989-1993, ocupó la Presidencia del Senado sustituyendo a Federico de Carvajal, repitiendo este cargo durante la quinta Legislatura, 1993-1996.

El burgalés Luis Sáez Díez, autor del retrato de Laborda Martín, nació en la pequeña localidad de Mazuelo de Muñó en 1925, formándose a partir de 1946 en la madrileña Escuela de Bellas Artes dependiente de la Academia de San Fernando. Pintor prolífico, es autor de una extensa obra que se puede seguir a través de sus múltiples exposiciones tanto individuales como colectivas iniciadas en el año 1951 en que se somete por primera vez al juicio de críticos y aficionados. Su discurrir artístico está marcado por una curiosa evolución que le ha llevado desde la abstracción más radical donde se mezclan postulados postcubistas y tratamientos matéricos, fruto quizá de la impetuosidad y deseo rupturista de su juventud, hasta una pintura más atemperada y serena de corte realista donde se valora la precisión en el dibujo -en 1973 será Premio Nacional de Dibujo "Pancho Cossío"-, la suntuosidad del color con registros que recuerdan a los grandes coloristas del pasado, y la cuidada composición como la de los bodegonistas flamencos. En definitiva, una pintura concebida para deleite y fruición del artista y de los aficionados.

A esta última etapa precisamente corresponde el retrato de Laborda Martín, donde el pintor burgalés Sáez parece retrotraerse a modelos renacentistas italianos, a composiciones barrocas españolas o a la pintura metafísica. En primer término dispone al modelo presentado de una forma muy natural, ejecutado con esa precisión de dibujo y riqueza de color antes apuntado. Detrás, gracias a una ventana abierta, cuadro dentro del cuadro o visión daliniana, -recurso que explica las proporciones del cuadro que sobrepasan las medidas  habituales de los retratos de la Galería de Presidentes-, se ofrece un espacio imaginario con una sucesión de objetos -esfera, pirámide, barcos, muelles- y elementos -tierra, mar, cielo- perfectamente ordenados, cargados de un gran simbolismo, con los que parece proclamar el orden y la armonía en el discurrir del universo. No es aventurado deducir, pues, que la serenidad y tranquilidad que desprende el modelo, traduce su absoluta seguridad y confianza en un devenir dichoso, fruto de la colaboración armónicamente regulada de todas las fuerzas y elementos de la Naturaleza regidos por la razón humana.